Se realiza un breve pero riguroso análisis de la metodología que era
empleada por la empresa objeto de estudio para la implantación del
Sistema de la Calidad, precisando los motivos por los cuales no se
pudieron obtener los resultados esperados de su aplicación. Con estos
antecedentes y la experiencia personal de más de 10 años de los autores
se propone un modelo identificado con las siglas ALSL que permite tener
en cuenta las características particulares de la Empresa, su actividad
específica, el estado en el cual se encuentra con relación a los temas
de calidad y el que pretende alcanzar, planteando un modelo que responde
a todas estas condiciones, incluyendo su estructura organizacional,
explicando algunos de los principales aspectos incluidos en el mismo.
INTRODUCCIÓN
Sin dudas, la tendencia cada vez más creciente a la globalización de la
economía y el comercio internacionales, junto a los logros científico
técnicos alcanzados, han elevado considerablemente el papel de la
calidad como factor determinante en los procesos de producción y en los
servicios.
Este es el reto que en estos momentos enfrenta la economía cubana, la
cual asume profundos y complejos cambios y en consecuencia una
reestructuración de su sistema empresarial. Por esto, hablar de
reestructuración en Cuba es referirse no sólo a un sistema de procesos
productivos, sino a algo más intenso y complejo como lo es la
readecuación de una estrategia de desarrollo económico que preservando
lo alcanzado permita una nueva inserción de la economía cubana en un
mercado capitalista. (Martín y Luis, 1998).
Así, es evidente la necesidad de introducir tecnologías y conocimientos
que ya han sido empleados en el mundo con resultados satisfactorios,
adecuados y ajustados a las características y peculiaridades del país,
así como de los profesionales y trabajadores que los utilizarán. Del
mismo modo, resulta imprescindible precisar dos importantes ideas:
primero, el mercado está cada vez más cerrado para las mercancías y
productos que no sean de óptima calidad, y para las organizaciones que
no sean capaces de demostrar que puedan satisfacer las expectativas de
sus clientes; segundo, esa calidad es imposible lograrla sin una nueva
concepción de la organización laboral, las relaciones de trabajo, la
gestión de los recursos humanos, los métodos de dirección y liderazgo y
la aplicación de enfoques científicos técnicos con carácter de sistema.
Alcanzar este objetivo en el marco específico de la calidad en Cuba,
supone vencer obstáculos realmente formidables: Limitaciones
tecnológicas, dependencia de insumos del exterior, fallos en los
procesos de trabajo, insuficiente cultura de la calidad, enfoques
metodológicos y de dirección no actualizados sobre la base de una eficaz
gestión de los Recursos Humanos, modificar las actuales relaciones de
trabajo, liderazgo, lograr un estilo participativo y consciente de todos
los trabajadores, descentralización de la actividad y la autoridad,
tolerancia a nuevas ideas, transparencia y oportunidad en la información
y otras razones de este orden (Martin y Luis, 1998).
En las difíciles situaciones de la economía cubana, en especial desde el
inicio de los años 90 del siglo pasado, y teniendo en cuenta los cambios
operados tanto en su comercio exterior como en la apertura a la
inversión extranjera, se ha establecido un claro DESAFIO DE LA CALIDAD,
derivado de la incorporación a mercados cada vez más globales y
exigentes, donde se armonizan con una rapidez vertiginosa los requisitos
de los productos, particularmente aquellos vinculados con la seguridad
de las personas y al medio ambiente, por lo que resulta indispensable
adecuar los mecanismos institucionales a las realidades actuales (Luis,
1998) .
Por todo esto, desde vicios de los años 90 del pasado siglo, se viene
convocando a las empresas cubanas, cualquiera sea su sector o actividad
que realicen, a implantar las Normas ISO 9000 para la Gestión de la
Calidad (GC) en virtud de la declarada y manifiesta necesidad que tiene
el país de alcanzar los niveles de competitividad que le permitan
insertarse en la economía internacional, así como lograr necesarios
niveles de ahorro y eficiencia para su financiamiento. (Luis, 2000).
Análisis de diferentes enfoques de procesos estratégicos de la calidad.
A continuación se presentan diversos enfoques de proceso estratégico de
calidad o criterios que deben ser tenidos en cuenta durante el diseño o
aplicación de los mismos, con la finalidad de que puedan ser comparados
entre si y arribar a conclusiones pertinentes. En la mayoría, el
desarrollo del proceso viene dado por una serie de pasos que en algunos
casos, son complementados con otras ideas y criterios.
Se precisa observar como todos se verán influenciados por el país del
autor y el momento preciso en el cual surge la idea de su propuesta, lo
cual repercute claramente en los elementos teóricos y conceptos que
deben ser considerados para su aplicación.
Se han seleccionado para su presentación los de personalidades de
reconocido prestigio a nivel mundial, algunos de los cuales forman parte
del selecto grupo de los “guru” de la calidad en el ámbito
internacional, y gracias a cuyos aportes teóricos y prácticos hoy la
humanidad a podido reconocer el papel relevante de la calidad.
Edward Deming
Toma como punto de partida el Ciclo PHVA (planear, hacer, verificar y
actuar). Sobre esta base concibe 14 pasos. Ellos son:
1. Crear constancia en el propósito de mejorar el producto y el
servicio.
2. Adoptar la nueva filosofía.
3. Detener la dependencia de la inspección masiva.
4. Finalizar la práctica de otorgar negocios solo por el patrón precio.
5. Mejorar constantemente y para siempre el sistema de producción y de
servicio.
6. Instituir el entrenamiento.
7. Instituir el liderazgo.
8. Eliminar el temor.
9. Romper las barreras entre las áreas.
10. Eliminar las consignas, las exhortaciones y las metas para medir la
fuerza de trabajo, cero defecto y nuevos niveles de productividad.
11. Eliminar las cuotas numéricas.
12. Eliminar las barreras que privan el orgullo del trabajo realizado
con calidad.
13. Implantar un programa vigoroso de educación y automejora.
14. Iniciar la acción para logra la transformación.
Joseph M. Juran
Juran concibe el proceso para la calidad sobre la base de lo que él
llama “la secuencia universal para llegar al descubrimiento”. Estos
pasos son:
1. Prueba de la necesidad.
2. Identificación del proyecto.
3. Organización para guiar el proceso.
4. Diagnóstico, un descubrimiento en conocimientos.
5. Acción remediadora sobre el nuevo conocimiento.
6. Superar la resistencia al cambio.
7. Control al nuevo nivel, reteniendo las ganancias.
Kauro Ishikawa
Analiza el proceso dentro de lo que el denomina “El Circulo de Control”,
que tiene relación con el Ciclo PHVA de Deming. Para él los pasos son:
1. Determinar metas y objetivos.
2. Determinar métodos para alcanzar las metas.
3. Dar educación y capacitación.
4. Realizar el trabajo.
5. Verificar los efectos de la realización.
6. Emprender la acción apropiada.
Philip Crosby
Los pasos que concibe para el mejoramiento son 14, los cuales se exponen
a continuación:
1. Compromiso de la dirección.
2. Equipo para el mejoramiento de la calidad.
3. Medición.
4. Evaluación del costo de la calidad.
5. Crear conciencia.
6. Acción correctiva.
7. Planear el día “cero defectos”.
8. Educación al personal.
9. Día “cero defectos”.
10. Fijar metas.
11. Eliminar las causas del error.
12. Reconocimientos.
13. Consejos de Calidad.
14. Repetir todo el proceso.
James Harrington
Este autor aunque no es considerado como clásico, si es reconocido por
los trabajos que ha realizado en la IBM. Considera las siguientes etapas
para el proceso:
1. Obtener el compromiso de la Alta Dirección.
2. Establecer el consejo directivo para el mejoramiento.
3. Obtener la participación total de la dirección.
4. Asegurar la participación de los equipos o grupos de trabajo.
5. Obtener la involucración individual.
6. Establecer equipos de mejoramiento del sistema.
7. Desarrollar actividades de involucrando a los suministradores.
8. Establecer la actividad de aseguramiento al sistema de calidad.
9. Desarrollar e implantar planes de mejoramiento a corto plazo y una
estrategia de mejoramiento a largo plazo.
Breve análisis de la metodología que era empleada por la empresa objeto
de estudio para la implantación del Sistema de la Calidad.
Como se ha podido apreciar, se han reportado diversos enfoques
metodológicos para abordar procesos estratégicos vinculados a la
calidad, algunos de los cuales han sido mencionados anteriormente. Es
evidente, que ninguno debe ser aplicado sino se tienen en cuenta las
características particulares de la organización en la cual se desea
poner en práctica, así como de su entorno y el momento específico en el
cual se pretende utilizar. En síntesis, es importante comprender que
ninguna metodología ha quedado exenta de críticas ni debe ser
generalizada su aplicación.
En la empresa objeto de estudio, es preciso destacar que hasta el año
1997 se realizó un intento de implementar una metodología que se resumía
básicamente en los siguientes pasos:
Capacitación.
Sistema de la Calidad.
Documentación del Sistema de la Calidad.
Implantación del Sistema de la Calidad.
Monitoreo del Sistema de la Calidad.
Auditoria Interna de la Calidad.
Certificación del Sistema de la Calidad.
La aplicación de este modelo no arrojó los resultados esperados por
cuanto, entre otras consideraciones, se partió del principio de poner
como punto de partida la capacitación, lo cual si bien es de una
importancia primordial, es objetivamente claro que debe ser preparada
con un carácter científico y metodológico que permita lograr objetivos
muy bien definidos y diferenciados en los distintos niveles de la
organización y, evidentemente, en el amplio marco de la gestión
empresarial, evitando improvisaciones que resultarán perjudiciales.
Para precisar los elementos a considerar en esta capacitación, resulta
imprescindible realizar un diagnóstico preliminar que permita
identificar las necesidades reales de superación en los diferentes
niveles de la organización, no sólo en los aspectos específicos
vinculados a la calidad y, particularmente, en la inspección y control
de la calidad como fue el caso, sino también en la gestión integral de
la organización cuyo fin es precisamente la calidad.
Resumidamente se pueden enunciar algunos aspectos que influyeron, entre
otros, a no alcanzar los objetivos propuestos con la aplicación de la
metodología planteada hasta ese momento, y que motivó la solicitud de la
máxima dirección de dicha entidad a que fuese realizada una valoración
al respecto y la propuesta de un nuevo enfoque metodológico, con el cual
se pudieran alcanzar los objetivos previstos y planificados por la
organización.
Concebir la estrategia de capacitación enfocada sólo a los problemas
de calidad de las obras, con especial y único énfasis en la calidad
técnica, y dirigida a aquellas personas que trabajarían al frente de la
ejecución de las mismas y no en la concepción, diseño e implantación del
sistema de la calidad. De este modo, no se garantizaba que la
capacitación fuese diferenciada y dirigida a todos los niveles de la
organización, según las necesidades y el grado de participación de los
referidos niveles.
Los intentos en la realización de diagnósticos se hacían sobre la base
de lo que cada cual creía más oportuno, o sea, era más bien una
improvisación sobre algunos aspectos que se deseaban conocer, por lo
cual no se realizaban con un carácter científico e integrador, no
permitiendo conocer aspectos cruciales de la organización, ni siguiendo
metodologías reconocidas y científicamente evaluadas, aceptadas y
aplicadas en el mundo. Tales intentos no permitieron enfocar el
diagnóstico con carácter de sistema.
No se realizó una revisión y previo análisis de toda la documentación
existente en la organización, obviando así toda la rica y valiosa
experiencia de una entidad que se había caracterizado por tener en su
plantilla a un personal con una elevada experiencia nacional e
internacional y una selecta preparación profesional. De esta manera, se
perdía la posibilidad de reconocer la forma de hacer de la organización,
incurriendo en el riesgo de intentar imponer como nuevas, metodologías
que quizás ya existían en la misma y, en consecuencia, crear interfases
de alto riesgo durante el proceso de implantación durante la obligada y
necesaria gestión de cambios provocados con la implantación del sistema.
No involucrar desde un inicio a la alta gerencia y a todos los
trabajadores; en consecuencia, el proceso de implantación nunca pudo
ejecutarse exitosamente al no reconocer la alta gerencia que era suya la
máxima responsabilidad, y no poderse garantizar una activa y consciente
participación de todos los trabajadores. La implantación era vista como
una obligación y no como una necesidad para ser competitivos.
No concebir desde sus inicios la manera de insertar los aspectos
vinculados a la calidad en la estructura de la organización. Esta,
siempre fue vista dentro del área técnica y no como un componente
importante de la gestión integral de todos los procesos de la
organización. De tal manera, la visión de los aspectos vinculados a la
Calidad se centraban básicamente en la obra, cumplimiento de
Regulaciones y Normas de la Construcción, obviando el resto de los
componentes del proceso, que están directa o indirectamente vinculados a
la ejecución de la obra, su costo, plazo de ejecución y calidad, entre
los cuales puede mencionarse: el liderazgo, la estrategia, la gestión de
los procesos y los recursos tanto materiales como humanos, la
satisfacción de los clientes, las relaciones con los proveedores, la
gestión tecnológica, la gestión ambiental, el impacto en la sociedad,
entre otros.
No realizar un estudio que permitiera caracterizar la organización con
un enfoque integral y sistémico y detectar las fuerzas favorables y
barreras para el cambio, con su consecuente y necesaria estrategia de
gestión.
Falta de mediciones sistemáticas y sistémicas que permitieran evaluar
de manera integral la efectividad de la metodología y, en consecuencia,
aplicar acciones correctivas y preventivas para el mejoramiento continuo
del sistema. De tal modo, durante la implantación del sistema se
aplicaban métodos reactivos en lugar de preactivos.
Actitud pasiva de la alta dirección y sus principales ejecutivos ante
las actividades vinculadas a la calidad.
Liderazgo mal orientado en cuanto a las actividades de la calidad
según las concepciones más modernas de este concepto.
No preparar a la alta gerencia y el resto del personal para el cambio
que se generaría, y de los cuales ellos serían los máximos responsables
de su gestión.
Desequilibrio entre la Casa Matriz y las Sucursales.
La evidencia más clara del fracaso de la metodología antes referida está
muy asociada a los resultados del diagnóstico realizado por los autores,
después de varios años de aplicación de la metodología antes referida, y
que será objeto de análisis en un próximo trabajo, los cuales resultaron
concluyentes con relación a la necesidad de proponer un nuevo modelo que
permitiera lograr los objetivos previstos en relación a la
implementación de un Sistema de Calidad en la Empresa, utilizando como
estrategia la inclusión en éste de los aspectos positivos del que aquí
ha sido referido.
El Modelo que se propone (ALSL).
La implantación de un Sistema de Gestión de la Calidad requiere de la
formulación de una estrategia. En general, la estrategia de una
organización consiste en los movimientos y enfoques que diseña la
gerencia para conseguir que la empresa obtenga excelentes resultados.
Los directivos desarrollan estrategias que los guíen, para saber cómo
dirige una organización su negocio y cómo logrará los objetivos que se
han propuesto. Sin una estrategia, no existe ninguna dirección
establecida que seguir, ningún mapa que consultar, ningún plan de acción
coherente que produzca los resultados deseados.
La formulación e implantación de una estrategia para la organización
constituye las funciones directivas fundamentales. Entre todas las
funciones de los directivos, pocas afectan tanto y durante tanto tiempo
al rendimiento de la organización como la forma en que el equipo
directivo maneje las tareas de marcar la trayectoria de la dirección a
largo plazo de la empresa, desarrollar movimientos y enfoques
estratégicos efectivos, y después poner en práctica la estrategia para
que produzca los resultados esperados. Por lo tanto, una buena
estrategia y su adecuada implantación, monitoreo, evaluación y
mejoramiento continuo, son las señales más confiables de una buena
dirección.
Para comenzar a formular una estrategia, el primer paso es tener claro
el proceso estratégico que se seguirá. Son muchos los autores que han
formulado etapas sobre el desarrollo de un proceso estratégico, pero muy
pocos han individualizado las mismas para un proceso estratégico de
calidad en el sector de la construcción.
Se puede concluir que para obtener calidad en el sector de la
construcción, se necesita una revolución en el pensamiento como entrada
y que el proceso a desarrollar para vincular la Entrada->Salida, no es
más que el Proceso Estratégico de Calidad.
Este concepto de Revolución en el pensamiento lo expone Ishikawa y dice
textualmente:
“El control de calidad japonés es una revolución en el pensamiento de la
gerencia. Representa un nuevo concepto de la gerencia”.
Considerar los problemas de calidad como una revolución en el
pensamiento, es un aspecto crucial, clave en un proceso estratégico de
calidad en el sector de la construcción.
La revolución del pensamiento significa un “cambio”, pero no cualquier
cambio, sino un cambio orientado a trabajar con calidad y que a su vez
requiere de una dirección participativa y un mayor liderazgo, donde la
gerencia o alta dirección tiene que ser el principal promotor, el agente
de cambio.
Revolucionar el pensamiento significa romper con esquemas que han
demostrado no dar resultado en el plano general, aunque en el individual
el que dirige sienta que ha satisfecho sus expectativas y que ha llegado
a la cima de sus actuaciones.
A la vez, también el revolucionar el pensamiento es estar dispuesto a
dejar de actuar de manera clásica, a cambiar el comportamiento para
luchar por la calidad. Pero, luchar por la calidad en un sentido total,
no sólo en las áreas de contacto directo con el público como pueden ser
la gerencia de Atención al Socio o la de Operaciones y Mantenimiento,
sino también en las áreas de apoyo, como en las gerencias de Ingeniería
y Planificación, Administración y Recursos Humanos, Económica y
Financiera, y en todas las áreas subordinadas directamente a la Gerencia
General.
Para poder llevar adelante esta etapa previa, tan importante, se
necesita motivar en primer lugar a la alta dirección y también a todo el
personal de la empresa.
Por eso, es importante plantear que antes de iniciar el proceso
estratégico de calidad se deberá capacitar a todo el personal partiendo
de la alta gerencia, pero teniendo como antecedentes los resultados
derivados del diagnóstico preliminar de cuales serán esas necesidades,
que respondan al contexto elemental de la visión y misión de la
organización, su objeto social y objetivos declarados. Los conceptos
básicos que se abordarán deberán estar relacionados con la cabal
comprensión del concepto de calidad, como satisfacción de las
necesidades y expectativas de los clientes/socios, y todos los aspectos
asociados a éstos, además de los surgidos del propio diagnóstico. Pero
lo más importante es que todos comprendan e interioricen en la necesidad
de trabajar como un “equipo”, de manera integrada y cooperada para poder
lograr ofrecer un servicio de calidad.
Se debe desarrollar un aprendizaje continuo para evitar el estancamiento
en el proceso, esto ocurre cuando una organización al iniciar un proceso
comienza dando cursos de capacitación, sin tener persistencia en los
mismos a medida que avanza el proceso, ni haber definido con precisión
las particularidades de esta capacitación en correspondencia con las
verdaderas necesidades de cada uno de los empleados de la misma.
El modelo que se presenta, identificado con las siglas ALSL, aunque no
sigue estrictamente ninguno de los patrones que se han expuesto, si
tiene en cuenta y trata de generalizar los elementos más significativos
de los existentes, y su enfoque principal está basado en que los propios
directivos y trabajadores aprendan a identificar sus problemas y
desarrollen un plan de acción consecuente. Además, pretende responder a
las condiciones objetivas y subjetivas del sector de la construcción en
el escenario y contexto en el cual será aplicado, de modo tal que aunque
genera notables cambios en el pensamiento pueda ser entendido y
aceptado. Se aclara, que en el mismo se incorpora la experiencia
práctica de varios años de trabajo de los autores sobre este tema, que
no tiene carácter definitivo, permanente, ni dogmático, entendiéndose
que deberá ser continuamente mejorado a partir de los resultados
derivados de su aplicación práctica.
Los elementos que se han tenido en cuenta, entre otros, es que un
Sistema de Gestión de la Calidad en el sector de la construcción debe
permitir un control adecuado y continuo sobre las actividades de la
entidad que afecten su calidad. Estará dirigido hacia la prevención de
los problemas y garantizará que sus productos, obras y/o servicios
satisfagan las exigencias y expectativas de sus clientes con un costo
mínimo para la entidad. Se revisará periódicamente y se modificará de
acuerdo con los resultados obtenidos, de modo que se pueda producir un
perfeccionamiento y mejoramiento continuo.
En la figura 1 del anexo, se presenta resumidamente en forma de diagrama
los principales elementos contenidos en el modelo. Se aclara que estos
tienen un carácter general, pasándose a explicar a continuación algunos
aspectos que deben tenerse en cuenta al diseñar e implantar el mismo.
Una explicación detallada de todos los elementos incluidos en el
diagrama, puede ser encontrada en el trabajo propuesto por los autores y
que se refiere al final.
Estructura organizacional para la implementación
Resulta imprescindible formalizar la organización para abordar el diseño
y la implantación del Sistema en toda la organización, y garantizar,
además, una imagen corporativa o empresarial.
Dentro de los aspectos que se deben tener en cuenta para el logro de tal
objetivo es preciso mencionar los siguientes:
Definición del Líder del Proyecto: debe ser un miembro de la
Administración Superior, quien es el encargado de impulsar el Plan
General y disponer de los recursos para llevar adelante las actividades.
Designación del Jefe y/o Entidad Encargada de la Calidad (E.E.C.) en
la Empresa: dicha entidad puede materializarse por una Oficina de
Calidad, un Departamento de Calidad, un Grupo Asesor, o directamente por
un Gerente de Calidad, dependiendo del tamaño de la entidad donde se
aplique el modelo y el grado de preparación que ésta posea. Por las
características específicas de la Empresa sería razonable una oficina o
departamento de calidad, al menos en la etapa inicial de definición y
estructura del sistema, su diseño, implantación y monitoreo sistemático.
Esto no excluye aplicar las otras categorías expuestas, por ejemplo,
concebir un Grupo Asesor y un Gerente de Calidad a nivel macro,
entiéndase, Casa Matriz. Lo importante, más allá del nombre o del tamaño
de dicha entidad, es que se preocupe por el diseño, seguimiento, control
y evaluación de los planes que se fijen, y de administrar, o mejor aún,
gestionar los recursos asignados a la implementación del programa. En
cualquier caso, deben estar adscriptos directamente a la máxima
dirección según el nivel que se analice.
Las personas de esta oficina deberán convertirse en líderes del proceso
de transformación, en verdaderos agentes de cambio, por lo tanto deberán
ser seleccionados basándose en su flexibilidad, amplitud de criterio,
capacidad de liderazgo, experiencia en terreno y ascendencia sobre el
personal.
Definición del Grupo de Calidad Central: la idea es que a este Grupo,
además de los gerentes, se integren profesionales que ocupen posiciones
claves en el área de diseño y ejecución de los Proyectos, en el área
administrativa y en la dirección de la empresa, de modo que estén
representados todos los involucrados en el proceso. También puede haber
representantes de alguna consultoría externa, si es que se hubiese
decidido contar con ese tipo de asesoramiento. Es aconsejable, que este
grupo esté conformado por los líderes de cada área, y de no ser así,
sean éstos quienes nombren sus propios representantes, pero conociendo
que son ellos los máximos responsables de la marcha del proceso en sus
áreas y que únicamente ellos responden por los incumplimientos. Sin
dudas, esto garantiza una mejor selección del representante del líder en
cada área y un mayor apoyo a su actividad.
Entre las funciones de este equipo deberán estar:
Identificar con sistematicidad el estado de la Empresa con relación a
la calidad, concebida ésta en su aspecto más actualizado, o sea,
realizar un diagnóstico integral, que sirva como base para desarrollar
un proceso de planificación estratégica orientado a la calidad.
Definir y precisar en cada momento y entidad, conjuntamente con la
máxima dirección, el estado que se pretende alcanzar en materia de
calidad, así como las fuerzas favorables y barreras para alcanzar dicho
estado.
Elaborar la Política de la Calidad, garantizando que ésta sea
circulada, divulgada, estudiada, entendida, discutida y aprobada, por
todo el personal.
En correspondencia con la Política de la Calidad trazada, se deben
definir los objetivos generales y las metas a alcanzar, de los cuales se
derivarán los objetivos específicos de las Sucursales, por áreas de
trabajo y los personales, lo cual garantizará una imagen corporativa y
de adecuada gestión de los recursos humanos.
Elaborar la espiral de la calidad, lo cual ayudará a conformar la
estructura del Sistema de la Calidad y, a su vez, constituirá la base
para elaborar la estructura del Manual de la Calidad, cuyos capítulos
deberán definirse atendiendo a los elementos del Sistema.
A partir de la estructura del Sistema de la Calidad se debe diseñar
una matriz de documentación y responsabilidades para la ejecución de las
diferentes tareas, de modo tal que se distribuyan y asignen entre todas
aquellas personas que tomarán parte en la elaboración de la
documentación, del Manual y del Sistema de la Calidad.
Garantizar que cada área de trabajo, departamento y dirección elabore
los diagramas de flujo que permitan establecer con suficiente claridad
el recorrido de las diferentes operaciones y su interrelación, que
recojan desde la etapa de investigación y desarrollo, hasta el servicio
postventa (garantía), estableciendo como se garantiza el cumplimiento de
las diferentes actividades, su dependencia de las anteriores e
influencia en las posteriores.
A partir de las tareas y los diagramas de flujo, definir los
procedimientos normalizados operacionales (PNO), técnicos y generales,
las instrucciones, los registros y modelos a elaborar o revisar
asignando igualmente las responsabilidades para su ejecución. Los
procedimientos técnicos pueden conformar un Manual de Procedimientos
para cada una de las direcciones y áreas de trabajo.
Los procedimientos que vayan siendo elaborados deben ser puestos en
práctica gradualmente y sometidos a un proceso de monitoreo, que permita
evaluar su nivel de aplicación realizándole los ajustes necesarios
derivados de dicha aplicación por parte del Grupo Gestor y el personal
de las áreas implicadas en su implantación. Estos, además, serán los
únicos autorizados a modificar los referidos documentos.
Orientar un trabajo con la finalidad de obtener toda la base
normalizada necesaria para la ejecución de todas y cada una de las
actividades y proyectos de la entidad y, en particular, sobre la
preparación técnica de las obras (RC, NC, fichas técnicas), y el trabajo
de los laboratorios, preferiblemente sobre soporte electrónico,
actualizar las que así lo requieran y elaborar las que respondan a
nuevas tecnologías, o que no siéndolas como tal, su conocimiento y
divulgación sea limitado. Además, se debe garantizar su existencia en
las obras y en todos los Proyectos, lugares y áreas donde ésta será
utilizada, así como que las mismas se estudien y se apliquen
consecuentemente.
Precisar las técnicas y los análisis estadísticos a los que deben
someterse los datos e información que caracteriza cada etapa del proceso
dentro de la Ingeniería de Producción, vinculada a cada proyecto o
contrato particular, así como el importante papel que deben desempeñar
en la toma de decisiones por la máxima dirección.
Trazar una política clara y bien definida, en primera instancia, con
la finalidad de lograr la acreditación de los laboratorios existentes en
estricta correspondencia con una política más general dirigida a
certificar los mismos.
Precisar el aseguramiento mínimo de medios de medición y ensayos, su
calibración, validación, ajuste, mantenimiento y los registros de
control correspondiente.
Trabajar en la creación de un grupo de Consultores, Auditores e
Inspectores de la Calidad.
Confeccionar Plan de Auditorias Internas o de primera parte,
garantizando las correspondientes auditorias de seguimiento.
Definición del esquema para manejar el sistema de calidad: incluyendo
posiblemente un Jefe de Gestión y Control de la Calidad en cada
Proyecto, dependiendo de la importancia, requerimientos y complejidad de
éstos. Además, se deben analizar los recursos que se dedicarán a esta
labor y las formas en que se manejará la documentación del sistema,
tanto a nivel central como en los Proyectos. También puede resultar
necesario formar Grupos de Calidad InterProyectos, que sirvan como
órgano difusor del programa en Empresa, los cuales dependerán de la
cantidad de Proyectos que se manejen simultáneamente en un momento dado.
La implantación del Sistema de la Calidad debe incluir, entre otras, las
siguientes acciones:
Definición de la estructura y funcionamiento de la entidad
Determinación de las responsabilidades
Análisis y estudio de los procesos
Procedimientos, instrucciones y otros documentos para el desarrollo y
control de los procesos
Organización adecuada de los recursos.
Vigilancia y seguimiento permanente del funcionamiento del sistema por
parte de la dirección
Niveles de responsabilidad.
A continuación se precisan algunos elementos conceptuales que, de manera
general, deben tenerse presente en cuanto a los niveles de
responsabilidad al abordar el Sistema de Gestión de la Calidad de una
entidad constructora, sin detrimento de que los conceptos puedan ser
adecuados a otros tipos de Empresas.
Cada trabajador es responsable de realizar su tarea cumpliendo todos
los requisitos y especificaciones de calidad contenidos en el proyecto,
regulaciones, normas y otros documentos, para lo cual debe conocer lo
que hay que hacer según los documentos establecidos, cómo hacerlo, cómo
revisar que se hizo correctamente el trabajo y cómo rectificar sus
errores; además, tener dominio del contenido de las leyes, reglamentos,
decretos-leyes, normas, regulaciones y otros documentos afines que le
competan.
El jefe directo de cada trabajador es responsable de verificar si el
trabajo ejecutado por éste cumple con los requisitos de calidad según el
proyecto, regulaciones, normas y todo lo establecido en el anexo de
calidad del contrato.
Cada uno de los jefes es el responsable por la calidad de todas las
actividades bajo su mando, por lo cual debe asegurarse de que todos sus
subordinados conozcan perfectamente qué hacer, cómo hacerlo, cómo
controlarlo y cómo rectificarlo.
La responsabilidad delegada no significa que se pierda sino que
también se es responsable por aquello que haga quien detente la
responsabilidad delegada.
Cada participante en los procesos es responsable de aceptar o no las
condiciones de los elementos de entrada de su proceso.
Un concepto que no debe obviarse en ningún momento es el siguiente “La
obtención de la calidad deseada requiere del compromiso y la
participación de todos los miembros de la entidad, en tanto que la
responsabilidad por la gestión de la calidad corresponde a su más alta
dirección.”
La gestión de la calidad incluye la planificación estratégica, la
asignación de recursos y otras actividades sistemáticas, tales como la
planificación, las operaciones y las evaluaciones relativas a la
calidad.
La gestión de la calidad en la Empresa, se apoyará en los siguientes
principios básicos:
1. Definición de los requisitos de calidad deseados por los Clientes en
los contratos.
2. Establecimiento de las responsabilidades para cada actividad que
contribuya a la calidad.
3. Ejercicio del autocontrol por parte de cada ejecutante.
4. Planificación y ejecución de controles de calidad. Registros.
5. Control de recepción y entrega en interfases.
6. Verificación final del cumplimiento de los requisitos de calidad.
7. Ejecución de acciones que impidan la repetición de los errores.
En el trabajo original del cual éste constituye una síntesis, se brinda
otra serie de informaciones especialmente dirigidas a Proyectos de
Ejecución de Obras, para Empresas de la rama de la construcción, que
pudieran ser facilitadas a los lectores que se interesen en el tema.
Entre éstas se pueden mencionar:
Elementos para el Sistema de la Calidad.
Flujograma del proceso de construcción.
Estructura de la calidad.
Responsabilidades.
Planes de calidad de las obras.
Documentación técnico - normativa.
Aseguramiento metrológico.
Anexo de calidad en los contratos.
Sistema de Control de Calidad.
Niveles de control de calidad en la ejecución.
Control de la ejecución.
Inspecciones, controles, mediciones y ensayos.
Aspectos a revisar por cada ejecutante.
Interfases.
Requisitos de recepción y entrega.
Programa de controles, inspecciones, mediciones y ensayos
Requisitos del personal.
Requisitos de los materiales y suministros.
Requisitos de equipos y herramientas.
Trabajos no conformes.
Registros
CONCLUSIONES
1. No es posible aplicar ninguno de los modelos o enfoques metodológicos
de calidad existentes, tal y como lo han concebido sus autores, debido a
que los mismos tienen que ser un “traje a la medida” de las exigencias
organizacionales en un momento dado.
2. El enfoque metodológico propuesto ALSL, ha tenido una gran aceptación
por todas las partes interesadas e involucradas en su aplicación.
RECOMENDACIONES
Durante el proceso de aplicación del Enfoque Metodológico propuesto para
el diseño e implantación del Sistema de Gestión de la Calidad, se
deberán realizar evaluaciones con carácter sistémico y sistemático que
permitan medir su impacto y, al mismo tiempo, garantizar su mejoramiento
continuo sobre la base de los resultados que se obtengan
BIBLIOGRAFIA
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Construcciones. Revista Información a Dirigentes. Ediciones CIC. 4/86
2. CC.P.C.C. (1997). Resolución Económica del V Congreso del Partido
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Figura 1. Enfoque Metodológico ALSL para el Diseño, Implementación e
Implantación de un Sistema de la Calidad.
Figura 2. (Continuación). Enfoque Metodológico ALSL para el Diseño,
Implementación e Implantación del Sistema de la Calidad.
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Prof. Dr. Ing. Arturo Luis Romero
Ingeniero Civil. Ingeniero Hidráulico. Doctor en Ciencias Técnicas. Profesor Titular. Investigador Titular. Master en Cálculo Estructural de Obras de Ingeniería. Diplomado en Dirección de Empresas, Marketing y Negociaciones. Master en Dirección Integrada de Proyectos. Diplomado en Estrategias de Negocios y Comunicación. Diplomado en Gestión de Riesgos, Gestión de la Calidad y Ambiental.
Lic. Sandor Luis Miranda
Licenciado en Contabilidad y Finanzas. Especialista Comercial. Departamento de Gestión Tecnológica. Instituto de Ciencia Animal. La Habana. Cuba.
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