También, se le podría preguntar directamente a un entrevistado si
está o no satisfecho con esa compra. Es decir, se puede utilizar el
propio término en la pregunta, o algún sinónimo de uso más coloquial y
frecuente. Satisfacción tiene como sinónimos alegría, placer, gusto,
complacencia, gozo, deleite, agrado, bienestar o contento, entre muchas
otras. Y como antónimos desagrado, disgusto, descontento o tristeza y
desde luego, insatisfacción. El uso coloquial de la expresión ‘estar, o
sentirse satisfecho’ es sumamente improbable entre clientes y
consumidores de habla hispana, por lo que hay que cuestionar su uso en
un cuestionario.
Vale la pena preguntarse cuando fue la última vez que Usted o alguien
conocido declaró estar, haber quedado o sentirse 'satisfecho' después de
ver una película, ir a la peluquería, realizar un viaje en avión o
después de una visita a las oficinas de atención al cliente de su
proveedor de telefonía celular, conexión a internet, televisión por
cable, etc.
Las expresiones locales varían y es evidente que hay mucho trabajo por
hacer en la redacción de preguntas para el cuestionario de un estudio de
satisfacción. 'Estar, o sentirse contento' pareciera ser una expresión
bastante más común.
Se puede medir satisfacción en diferentes etapas del proceso de compra,
desde las expectativas que se establecen previamente, hasta la situación
de compra y el uso de los productos y servicios. De hecho, podría
argumentarse que la medición incluya una comparación entre lo que el
cliente esperaba obtener, frente a lo que realmente obtuvo mediante la
relación de intercambio.
Además, habría que considerar algunos efectos posteriores a la
transacción y aún más, posteriores al uso, consumo o disfrute del
producto o servicio. Tal vez esto llevaría a un cuestionario demasiado
largo, por lo que lo común es encontrar instrumentos de medición
centrados en una evaluación de resultados, más que de expectativas.
Se puede medir la satisfacción por sí misma, o los elementos que
llevaron a que ésta se diera. Es decir, se puede hacer una medición
directa de aquello que llamamos 'satisfacción' y que es el resultado de
una cadena compleja de eventos y relaciones que entretejen la relación
entre cliente y proveedor. O se puede hacer una medición de todas y cada
una de aquellas dimensiones, factores, atributos, elementos de ejecución
y características del producto o servicio que en su conjunto dan lugar a
un cliente satisfecho.
En el primer caso, se preguntaría a los clientes simplemente '¿qué tan
satisfechos' se encuentran (qué tan contentos)? En el segundo, se les
pediría hacer una evaluación de la calidad percibida de cada uno de los
elementos de la relación cliente - proveedor.
En este segundo caso, de todos modos puede hacerse una pregunta directa
(general) sobre la satisfacción del cliente. Y podría hacerse antes y
después de la evaluación de cada uno de los elementos individuales. Así,
la primera pregunta se consideraría una evaluación espontánea de la
satisfacción del cliente, mientras que la segunda una evaluación
razonada.
Se asume que el proceso de evaluar cada elemento de la relación
comercial por separado lleva a una corrección en la apreciación que el
cliente hizo originalmente acerca de su satisfacción. Esta corrección
puede ser tanto para sobrevaluar como para devaluar la satisfacción
originalmente declarada.
Se puede medir la satisfacción como un fenómeno en términos absolutos o
graduales. La consideración debe hacerse por separado para la medición
directa de la satisfacción como un fenómeno general y para la evaluación
de los elementos que dan lugar a ella por separado.
En el primer caso, hay un acuerdo generalizado de que la satisfacción es
un fenómeno que se da en forma gradual, por lo que en realidad el
problema radica en decidirse por el número de puntos dentro de la
escala, la inclusión o no de un punto intermedio; el balance entre
puntos positivos hacia un extremo y negativos hacia el extremo opuesto y
el fraseo de los puntos de la escala. Usualmente las escalas son de 4,
5, 7 o 10 puntos, con descripciones del tipo 'Muy satisfecho' o 'Nada
satisfecho', o bien equiparando el nivel de satisfacción a una escala de
calificación de 10 puntos.
Por otro lado, en el caso de los elementos de la relación comercial,
vale la pena considerar una medición categórica del tipo SI/NO. Por
ejemplo, preguntar ¿Su automóvil le fue entregado a tiempo? En oposición
a preguntar acerca de su grado de satisfacción con el tiempo de entrega
de su automóvil.
La decisión de la escala tiene que ver tanto con el estilo de redacción,
la fluidez y el manejo del cuestionario como con el análisis estadístico
que se pretende llevar a cabo con las respuestas dadas por los clientes.
Ambas consideraciones son mucho muy relevantes para llegar a tomar una
decisión respecto a la escala de las preguntas.
Se pueden medir las importancias de los elementos de satisfacción
directamente, o se pueden derivar estadísticamente.
En el primer caso, se le pregunta a los entrevistados qué tan importante
es cada uno de los elementos que inciden sobre su satisfacción. Esto
puede hacer que el cuestionario se vuelva muy largo, ya que hay que
pedir la importancia de cada atributo y luego, en una segunda ronda, su
evaluación. También, típicamente resulta en una sobre valoración de la
importancia de los atributos.
En el segundo caso, partiendo de la evaluación general de satisfacción
declarada por el entrevistado, se procede a realizar un análisis
estadístico en el que esa 'variable dependiente' se considera está en
función de los elementos que le dan lugar. La técnica estadística
funcional más utilizada es la regresión múltiple, en distintas
versiones, aunque puede utilizarse también el análisis discriminante o
el análisis de árbol.
La variable dependiente puede ser la satisfacción espontánea o la
razonada, así como pueden incluirse preguntas sobre intención de
recompra, recomendaciones a terceras personas, etc. que también están en
función de la evaluación de los elementos de satisfacción del cliente.
Cualquiera de los métodos estadísticos proporciona la suficiente validez
y confiabilidad estadística como para evitar tener que pedirle a los
entrevistados una declaración de la importancia de cada atributo. La
única razón para pedirla así por separado sería la posibilidad de
realizar un ejercicio de segmentación de mercados en forma tal que los
clientes se agrupen según cuáles atributos consideran más o menos
importantes. Un estudio de satisfacción del cliente debe incluir la
medición de la satisfacción global, en forma espontánea y razonada; una
evaluación de satisfacción para cada atributo de desempeño; preguntas
sobre intención de recompra y recomendaciones a terceros y una sección
de preguntas abiertas acerca de recomendaciones, sin olvidar los datos
de clasificación que a final de cuentas ayudarán a comprender las
diferencias entre clientes satisfechos e insatisfechos.
Temas de discusión adicionales tienen que ver con la definición de la
muestra (a quiénes entrevistar), el momento de la medición (cerca o
lejos del momento de la verdad), la frecuencia de medición, el medio de
aplicación de la entrevista, el anonimato de la entrevista, etc.
También, con las características y profundidad del análisis de
información, su presentación a la Dirección General y, muy
especialmente, el uso que vaya a hacerse de ella.
La satisfacción del cliente es una respuesta de evaluación que éstos dan
acerca del grado hasta el cual un producto o servicio cumple con sus
expectativas, necesidades y deseos. Sensibilizarse acerca de ella sólo
tiene sentido en la medida que el proveedor esté dispuesto a cambiar su
manera de establecer una relación con ese cliente.
Estudios: Maestría en Administración (ITESM, Campus Monterrey, México, 1977); Licenciado en Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, México, 1974) Especialidad: Su trabajo de consultoría se centra en las áreas de planeación estratégica de mercados e información para la toma de decisiones. Imparte en la EGADE el curso de Mercados y Clientes. Actividad Profesional: Fue profesor del Departamento de Mercadotecnia del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, y director de la carrera de Licenciado en Mercadotecnia del mismo Campus. Trabajó en Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma en la gerencia de Planeación Estratégica, gerencia de Investigación de Mercados, gerencia de Desarrollo de Nuevos Productos, gerencia de Marcas Regionales y gerencia de Marca Dos Equis Lager y Sol. Estuvo en Publicidad Clave como director de Operaciones de la agencia y, junto con otros socios, estableció su propia agencia de publicidad, Criterio y Creatividad Publicitaria, en la que fungió como director general. Fue también director de Mercadotecnia del Grupo Financiero Banorte. Actualmente, se desempeña como consultor independiente. joseidomarrobaprodigy.net.mx
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