Globalización.
En la actualidad, se han arraigado en las empresas de nuestros días
algunas tendencias que se pueden considerar signos de nuestro tiempo. De
entre todas las tendencias que podemos visualizar en mayor o menor
grado, dos de ellas quizá sean las responsables de muchos de los cambios
que se están gestando no sólo en los negocios sino en general en todos
los ordenes de la vida económica, política y social de la historia
contemporánea: la globalización y la competitividad.
En el mundo de hoy quizá vayamos al supermercado y encontremos productos
que hayan sido traídos desde diversos rincones de nuestro planeta.
Lo anterior no es tan solo aplicable a artículos de gran valor como es el caso de los automóviles, sino de mercancías cuyo valor es a veces tan pequeño, que nos sorprende que hayan sido traídas de lugares lejanos. En el caso de los automóviles, probamente estemos orgullosos de la nacionalidad de la manufactura de vehículo que poseemos.
Sin embargo, nos sorprendería conocer que en casos como ésos, las
partes que componen dichos vehículos quizá provengan de más de treinta
países diferentes, ubicados en los más distintos confines del mundo. A
esa globalización a que nos referimos, han sido convocados los países,
sus gobiernos en diferentes esferas de autoridad, y de empresas,
grandes, medianas y pequeñas.
Competitividad
Adicionalmente a la globalización, tendencia claramente reflejada en la
forma actual de hacer negocios, exista otra no menos importante, la
competitividad. En términos simples y entendibles, competitividad es
ofrecer al cliente de una entidad bienes y servicios con atención,
calidad, oportunidad y precio que representen un valor superior a lo que
proporcionaría la competencia.
La competitividad se percibe en las características distintas del
bien o servicio, en aspectos tales como reparaciones subsecuentes,
precios bajos en proporción a la calidad recibida, satisfacción de las
necesidades y expectativas del cliente, tiempo de entrega del bien
ofrecido, etc., el que ofrezca el menor conjunto de los factores
anteriores, es el más competitivo dentro de un sistema económico.
Si combinamos en alguna medida estas dos tendencias, la globalización y
la competitividad, nos daremos cuenta de la magnitud que representa el
reto de competir en un contexto mundial.
Un reto que se siente en todas las áreas funcionales de una empresa:
en sus ventas y en sus compras, en su producción y su comercialización,
en la versión y en el financiamiento, en los recursos financieros,
humanos, materiales y tecnológicos con que se cuenta.
Calidad y Productividad.
Lo anterior ha traído como consecuencia que las organizaciones en
general, públicas y privadas, cualquiera que sea su nacionalidad, hayan
tenido necesidad de realizar esfuerzos dirigidos hacia la productividad
y la obtención de la calidad total, como una forma de poder sobrevivir y
competir en un ambiente global.
La calidad es un tema del que todas las personas hablamos y que es de vital importancia para las empresas. En este sentido, la calidad la definiremos como la realización de una actividad con eficiencia y eficacia simultaneas. La eficiencia es hacer las cosas con el mayor aprovechamiento de los recursos disponibles.
Eficacia es hacer las cosas lo más rápido posible. Se puede tener
eficiencia y carecer de eficacia o viceversa, pero por mas desarrollada
que esté una de ellas, al no contarse con la otra no se tendrá calidad.
Entonces calidad es hacer las cosas bien a la primera vez y en el menor
tiempo posible, sacándole el mayor provecho a los recursos con que se
cuenta en ese momento.
Los estándares de calidad día con día van cambiando por la competencia,
ya que también en ellos se busca ganar la carrera. En este sentido el
que no avanza, retrocede, ya que los demás van acercándosele o agregando
la ventaja que tiene sobre el individuo o la organización inmóvil.
Los conceptos de calidad, productividad, globalización van de la
mano ya que unos determinan a los otros. Sin calidad en los procesos de
producción administración, venta, información, etc., no se da en la
productividad y si no se es productivo no se puede ser competitivo en un
ambiente de globalización.
Valor agregado.
La calidad en los procesos de información y más de los de carácter
contable, juega un papel muy importante en la competitividad de las
empresas, ya que muchas de las decisiones tomadas son con base a
resultados o productos de los procesos contables.
En lo que se refiere a la calidad y su relación con la contabilidad,
es bien conocido que una empresa tiene clientes externos e internos de
la información financiera. Los primeros son los accionistas, acreedores,
el fisco, etc., en cuanto a los segundos, existe una gran cantidad de
usuarios que esperan esa información para realizar su trabajo y brindar
a los clientes el servicio con las características necesarias para
cumplir sus expectativas.
Por ejemplo, la labor que hace el departamento de contabilidad recae
indirectamente en el producto o servicio ofrecido por la empresa, ya que
proporciona los datos para calcular los costos y determinar el precio de
venta, esto se le llama valor agregado. Aquellas funciones dentro de la
organización que no ofrecen un valor agregado al bien o servicio a los
clientes deben ser eliminadas y de esta manera se eficientiza una
empresa. Las características de oportunidad, objetividad y exactitud de
la contabilidad son un reflejo de su calidad; entre mas oportuna,
objetiva y exacta sea, mas confiable y útil será.
De esta manera, si los procesos de información, especialmente los
contables, son producidos por medio de programas de calidad y mejora
continua, se impacta a todos los usuarios internos y externos de dicha
información y los hace más competitivos.
Si se desea que toda la compañía cuente con la calidad suficiente para
competir, es necesario que en todas las áreas se apliquen programas de
mejora continua. Como ya se menciono los estándares de calidad cambian
día a día, o mejor dicho, los requerimientos de la información
financiera de los clientes cambian diariamente, por lo que es necesario
buscar cotidianamente la forma de mejorar los procesos de elaboración de
la misma, para dar a los usuarios una herramienta útil para competir.
En síntesis, la mejora continua en la calidad y el incremento constante
en la productividad de todas sus funciones, tanto administrativas como
operativas, son las herramientas con las que las organizaciones hoy en
día están haciendo frente al reto de la competitividad en un contexto
mundial.
Octavio Rolando Lara Martínez - orlaramartinezarrobahotmail.com
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México
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