El propósito de esta propuesta es contribuir a desterrar la tradicional y anacrónica cultura político-administrativa que ha estado vigente en nuestro país para atender a esta área vital del Estado, la que se basó ininterrumpidamente, y prácticamente desde hace 50 años,
en una multiplicidad de programas, acciones y emprendimientos
inconexos, asistemáticos, sin transparencia en el manejo de los recursos
públicos, con ausencia de mecanismos de selección y eficiencia en el
destino de los fondos, condicionados la mayoría de las veces a una
conducción personalizada institucional y por ende no participativa,
ausente de controles de gestión, y sin preocuparse por el grado de
cumplimiento en la efectividad de la asistencia y la llegada a la
población objetivo que supuestamente se pretendía originalmente atender.
El modelo de Administración de la Política Social propuesto, prevé en
una primera instancia, su aplicación gradual en todos aquellos Programas
Sociales nacionales no universales (focalizados o focalizables) que se
ejecutan con cobertura hacia todo el territorio nacional, y además
debería incluir aquellos programas sociales focalizados que corresponden
a las jurisdicciones provinciales y municipales que hubiere en el
interior del país,
teniendo siempre presente como condición indispensable que se
orienten explícitamente hacia la superación o atenuación de patrones
agudos de pobreza, marginalidad, desocupación crónica o condiciones
socio-económicas desfavorable de sectores o regiones que estén en
inferioridad de condiciones o carezcan de igualdad de oportunidades,
respecto a sectores o regiones de mayores niveles de ingreso.
A efectos de aprehender en su plenitud los rasgos principales de este
modelo de Administración de la Política Social, resulta conveniente
resumir en 10 principios generales, la síntesis de su contenido y
alcance:
1) CARÁCTER SISTÉMICO:
el modelo de gestión de la Política Social parte de la existencia operativa y debidamente respaldada por la autoridad política, de una estructura de Planeamiento y Coordinación de todos los programas existentes o a crearse en el ámbito de la Política Social, para evitar falencias, superposiciones, contradicciones o conflictos entre ellos.
Se trata de rescatar el principio de unidad que debe prevalecer en
todo este campo de la acción del Estado, dejando de lado el modelo
anárquico de diseño y ejecución de proyectos aislados que no responden a
una visión de conjunto en el marco de los objetivos, políticas y
estrategias definidas para el área social por sus máximas autoridades.
2) CENTRALIZACIÓN EL DISEÑO Y CONDUCCIÓN, PERO DESCENTRALIZACIÓN EN LA
EJECUCIÓN:
se busca centralizar a nivel nacional todo lo referente al
establecimiento de objetivos, políticas y estrategias, como así también
las labores de planeamiento y control de gestión, pero descentralizando
a niveles inferiores del estado (provincial y municipal), como así
también a nivel de ONG's , la ejecución de las acciones específicas y la
llegada y atención a los sectores objetivos que se pretende apoyar, por
su mayor proximidad, y por ende mayor conocimiento de ellos.
3) REGULACIÓN Y MARCO NORMATIVO A CARGO DEL ESTADO:
aunque en el campo de la Política Económica ha sido factible privatizar extensas áreas que tradicionalmente han estado a cargo del Sector Público y reorientarlas hacia el mercado, es no obstante atribución indelegable del Estado, todo lo concerniente a la Política Social.
Sin embargo, puede haber una transferencia hacia ciertas
instituciones de la sociedad ajenas al Estado (ONG's) en lo que respecta
a la ejecución de ciertos programas y proyectos, por razones de
proximidad, operatividad y mayor conocimiento de los sectores-objetivos
de que se trate.
4) INSTITUCIONALIZACIÓN DEL SISTEMA:
se trata de despersonalizar las políticas y los programas sociales, para asegurarles no sólo continuidad y permanencia en el tiempo sino también dotarlos de una inserción institucional dentro de las estructuras del Estado y la Sociedad.
Argentina se caracteriza por disponer en el ámbito publico de innumerables casos de ausencia de institucionalidad en programas, proyectos, acciones, políticas, actividades todas que en la mayoría de los casos llegan y se van con el funcionario que les dio vida.
Esa precariedad temporal y fragilidad institucional atenta contra el
logro de objetivos de más largo plazo. Las políticas sociales no son de
los funcionarios. Tampoco de los partidos políticos a que pertenecen.
Son una cuestión de Estado.
5) EFICIENCIA EN EL USO DE LOS RECURSOS:
significa optimizar desde el punto de vista económico-financiero, el uso de los recursos destinados a los Programas Sociales, desde el momento en que al provenir de impuestos (o deuda externa desde organismos internacionales que luego se pagará en el futuro con impuestos), son aportados por la comunidad en su conjunto, y su aplicación implica un sacrificio alternativo en términos de costos de oportunidad social, que lo soporta la sociedad en su conjunto.
El costo económico de un peso o dólar destinado a financiar un
programa o un proyecto de política social, está dado por todo aquello
que el Estado deja de hacer alternativamente (obras de infraestructura,
por ejemplo, o reducción de impuestos existentes para reactivar la
producción y el empleo en el sector privado de la economía).
6) EFICACIA EN EL LOGRO DE LOS OBJETIVOS:
la efectividad de los programas debe ser permanentemente evaluada en
términos no sólo económicos (óptimo uso de recursos y maximización de la
tasa de beneficio social) sino también en términos de efectividad
(cuantificada) en el logro de los objetivos perseguidos (por ejemplo,
porcentaje de la población objetivo que se pensaba asistir y que fue
efectivamente asistida por el programa de que se trate).
7) PRECISA DEFINICIÓN DE LOS SECTORES-OBJETIVOS A ASISTIR:
la efectividad de los programas exige como condición indispensable
una precisa definición, conceptualización, justificación y
cuantificación del sector objetivo a ser asistido por cada programa
(estimación de la demanda potencial y real), es decir, focalizar precisa
del proyecto en términos de destinatarios, incluyendo su localización
geográfica, y la distribución de metas cuantitativas durante un
cronograma temporal, durante la vigencia del programa o proyecto.
8) TRANSPARENCIA EN EL SISTEMA:
se trata de sistematizar información para su posterior publicación y difusión, y así dar a conocer los programas con la mayor difusión posible, no sólo en lo referente a sus características, procedimientos, recursos empleados, fuentes de financiamiento, costos operativos, sectores objetivos destinatarios, criterios de elección de beneficiarios, y alcances, sino también comunicación a la sociedad sobre el logro de sus objetivos y del manejo de los recursos públicos destinados a ellos.
No se trata de publicar datos con fines de marketing electoral en vistas a las próximas elecciones (es frecuente encontrar que los programas sociales se usan preferentemente con este objetivo pequeño de política partidaria).
Se trata de publicar información para dar transparencia al manejo de
los fondos públicos, y para que la sociedad como un todo pueda juzgar
sobre la real efectividad, eficiencia, racionalidad y honestidad en la
ejecución de estos programas.
9) PARTICIPACIÓN COMUNITARIA:
la Administración de la Política Social alcanza su legitimidad en la
medida que contemple y exprese las reales necesidades de la población y
ello se logra sólo si existen mecanismos de participación de la sociedad
civil para captar sus puntos de vista y opiniones respecto al diseño,
cobertura, y localización de los Programas Sociales, como así también
durante el correspondiente proceso de feed-back (retroalimentación, y
actualización) de los mismos.
10) CONTROL DEL GESTIÓN:
todo el sistema de Administración de la Política Social debe ir
acompañado de un Control de Gestión institucionalizado, el que no debe
limitarse a los aspectos presupuestarios, contables y administrativos
que exige la Contabilidad Pública, sino además de ellos, debe avanzar
primordialmente en la implementación de mecanismos y sistemas que
permitan implementar un control de gestión de la eficiencia y eficacia
que se vaya alcanzando en cada Programa, para permitir la postevaluación
de la performance que tuvieron los Programas y Proyectos, para su
perfeccionamiento y reorientación de los mismos en los años
subsiguientes.
Aportado por: Revista Trabajo y Sociedad, Indagaciones sobre el empleo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas.
ramonfrarrobaiadb.org http://www.geocities.com/trabajoysociedad
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