El dólar contamina pero ayuda, las remesas de efectivo familiares

Autor: Octavio Rolando Lara Martínez 

MACROECONOMÍA

02 / 2005  

Las remesas podemos entenderlas como el envío de dinero hacia México que realizan todas aquellas personas que radican en otro país. Por ejemplo, los envíos de dinero que realizan las personas de origen mexicano que radican en Estados Unidos dirigidos a su familia en México, sin importar su situación legal (documentada e indocumentada), se consideran remesas.

Los trabajadores mexicanos, residentes en Estados Unidos, no sólo son un factor para el crecimiento de la economía de ese país, sino de manera importante, a través las remesas, representan el sostén económico de su familia y de las regiones de las cuales son originarios.

El ingreso de divisas a las economías locales, además de generar en ellas liquidez, capacidad de compra, educación, etc., provoca efectos multiplicadores, generalmente en zonas rurales, como es la generación de empleo, producción de bienes tanto para consumo propio como para venta, y con ello rotación de inventarios, que trae como consecuencia una mayor circulación monetaria.

Asimismo, el envío de estas remesas constituye una importante fuente ingresos de divisas hacia nuestro país, al ubicarse hoy en día en el segundo rubro de ingresos de moneda extranjera, solo después de los hidrocarburos, desplazando así a la inversión extranjera directa y los ingresos por turismo.

Como evolucionan las remesas

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO), la migración de mexicanos a Estados Unidos adquirió un fuerte impulso a partir de las últimas dos décadas del siglo pasado. Entre 1980 y 2003 el número de personas residentes en Estados Unidos, nacidas en México, aumentó de 2.2 millones a 9.9 millones, lo que significó un incremento de casi cinco veces en dicho periodo.


Asimismo, el CONAPO señala que el flujo migratorio México-Estados Unidos es el de mayor tamaño respecto a cualquier otro flujo entre dos naciones, por lo que hoy en día la población de origen mexicano en el país del norte, incluyendo los nacidos allá, es aproximadamente de 27 millones.

Sin duda alguna, la población mexicana radicada en Estados Unidos es una fuente muy importante generadora de remesas hacia nuestro país, por lo que es importante hacer un recuento de su crecimiento.

Antes de 1989, el renglón de remesas familiares de la balanza de pagos sólo registraba el dinero transferido vía giros telegráficos. A partir de 1989 el Banco de México consideró también los envíos realizados vía money orders y cheques personales emitidos en Estados Unidos y recibidos en instituciones bancarias y casas de cambio en México.

A partir de 1994, el Banco de México incorporó en la balanza de pagos el monto de las transferencias electrónicas y una estimación de las transferencias en efectivo y especie. De esta manera, con la incorporación de estos nuevos rubros hizo que la estimación del monto total de remesas aumentará casi el doble.

El 29 de octubre de 2002, el Banco de México emitió reglas especificas para estandarizar la forma y términos en que se presta el servicio de trasferencias provenientes del exterior, tanto de instituciones de crédito como de empresas que de manera profesional prestan dicho servicio, creando así un sistema de registro especial para este rubro.

Asimismo, el CONAPO señala que las remesas representan más de la mitad del ingreso corriente monetario (57%) en hogares rurales, y donde uno de cada cinco hogares que reciben remesas representa el único ingreso monetario, lo que hace altamente vulnerable a dichos hogares en caso de una interrupción de remesas.

La evolución que han tenido las remesas familiares enviadas desde el exterior se muestran en los siguientes cuadros:

REMESAS FAMILIARES

 

AÑO

Remesas Familiares (Millones de dólares corrientes)

Crecimiento respecto año anterior

Remesas Familiares (Millones de Pesos)*

Crecimiento respecto año anterior

TIPO DE CAMBIO (Promedio de Cotizaciones Diarias)

1989

1,680.00

 

4,510.80

 

2.685

1990

1,980.00

17.86%

5,837.04

29.40%

2.948

1991

2,414.00

21.92%

7,284.73

24.80%

3.0177

1992

3,070.00

27.17%

9,487.84

30.24%

3.0905

1993

3,333.00

8.57%

10,383.29

9.44%

3.1153

1994

3,475.00

4.26%

11,725.00

12.92%

3.3741

1995

3,673.00

5.70%

23,525.20

100.64%

6.4049

1996

4,224.00

15.00%

32,093.95

36.42%

7.598

1997

4,865.00

15.18%

38,506.96

19.98%

7.9151

1998

5,627.00

15.66%

51,424.59

33.55%

9.1389

1999

5,910.00

5.03%

56,478.32

9.83%

9.5564

2000

6,280.00

6.26%

60,445.00

7.02%

9.6250

2001

8,895.30

41.64%

86,940.88

43.83%

9.7738

2002

9,814.72

10.34%

95,693.52

10.07%

9.7500

2003

13,265.56

35.16%

141,808.84

48.19%

10.6900

2004**

15,178.23

14.42%

167,745.24

18.29%

11.0517

Fuente: Tabla y gráfica elaborada por CONDUSEF con datos obtenidos de Banco de México, Balanza de Pagos, Cuenta Corriente.

*Resultado de multiplicar el promedio anual del Tipo de Cambio en ventanilla por los millones de Dólares.

** Cifras Enero-Noviembre de 2004.

 ** Cifras Enero-Noviembre de 2004.

Los recursos generados por los mexicanos en el exterior y transferidos a sus lugares de origen tienen una relación directa con el crecimiento económico de sus comunidades y por ende en el desarrollo regional. Cabe destacar que México es el primer lugar receptor de remesas a nivel mundial, siendo Michoacán, Guanajuato, Jalisco, y Estado de México los cuatro Estados que reciben más de 1,000 millones de dólares en remesas. Tan solo Michoacán recibe el 13.8% del total.
 
Los impactos económicos de la migración internacional. 

En los últimos años se incrementan los flujos migratorios a nivel mundial y con ellos crece el debate sobre los impactos de la migración internacional en las zonas y países de origen de los migrantes.

A contracorriente del enfoque generalizado de ver al fenómeno migratorio como una maldición o fatalidad, que arranca a la población joven de sus comunidades de origen, en años recientes surge un enfoque alterno, que sin desconocer los efectos negativos del fenómeno migratorio, resalta los impactos positivos que junto con propuestas y proyectos complementarias pueden ayudar a resolver los problemas de marginación y pobreza de las comunidades de origen.

 Los principales impactos positivos son las remesas individuales y colectivas, los ahorros de los migrantes y las nuevas habilidades que ellos adquieren durante sus estancias en el extranjero.

Con mucho, el aspecto más estudiado es el impacto de las remesas, las cuales en los últimos años según el Fondo Monetario Internacional, han rebasado los 66 mil millones de dólares a nivel mundial, como reflejo de los flujos migratorios que superan los 125 millones de personas.

Así, se han realizado múltiples estudios sobre impactos de las remesas en Turquía, la India, Filipinas, África del Norte, Centroamérica y México, en todos ellos se coincide en que las remesas individuales (o familiares) actúan como un simple subsidio al consumo familiar, quedando un margen muy pequeño del 4 al 5 por ciento para pequeñas inversiones productivas en el comercio o el campo.

Numerosas investigaciones realizadas en México y Centroamérica ratifican esta apreciación del aporte de las remesas familiares para sostener a las familias que se quedan en las comunidades de origen, aporte que es muy importante en las condiciones de crisis estructural de nuestros países.

Para Rodolfo Tuirán, uno de los impactos económicos más directos de la migración internacional es el flujo de las remesas que los trabajadores hacen llegar a sus familias en México. Se trata de recursos que, en paralelo con la migración, han venido creciendo en los últimos años, beneficiando a un número cada vez mayor de mexicanos.

Entre 1992 y 2000 el número de hogares receptores de remesas casi se duplicó, pasando casi de 600 mil a 1.252 millones, mientras que el total de unidades domésticas en el país sólo lo hizo en 32%. Tuirán destaca como la crisis económica de 1995 se reflejó en un crecimiento considerable del número de los hogares que utilizan la migración internacional como opción ante la falta de alternativas en México.

El conjunto de hogares receptores de remesas creció en más de 400 mil unidades entre 1994 y 1996, al pasar de 665 mil a 1.076 millones en ese periodo.

Así, las remesas, según el autor referido, constituyen una persistente inyección a escala nacional y regional.

De acuerdo con los datos del Banco de México, durante la última década nuestro país recibió por ese concepto más de 45 mil millones de dólares. Tan sólo en el año 2000 ingresaron más de 6 mil 500 millones de dólares, gracias a la solidaridad de los migrantes con sus familiares en México, lo que significa alrededor de casi 17 millones de dólares por día.

Este monto revela la importancia de la migración como fuente de divisas, el cual, según el Banco de México, en el 2000 contribuyó a reducir el déficit de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos en alrededor de 27 por ciento.

Diversas iniciativas de política pública de los tres niveles de gobierno han intentado alentar el uso productivo de las remesas en las regiones de origen de la migración. Sin embargo, se sabe que la capacidad de ahorro de los hogares y la potencial transformación de estos recursos en inversiones productivas depende no sólo del monto global de las remesas familiares, sino también del uso que los hogares le dan a estos recursos, lo que a su vez se relaciona con algunas características de las unidades domésticas, incluida su composición, ciclo de vida y necesidades básicas insatisfechas.

De tal forma que el conocimiento tanto de las particularidades de los hogares receptores de remesas, como del contexto social económico en que se desenvuelven, es indispensable para definir estrategias dirigidas al aprovechamiento productivo de este flujo de recursos.

Como se ha mostrado en múltiples estudios, la mayoría de las transferencias originadas en Estados Unidos se destina a la satisfacción de necesidades básicas y la adquisición de bienes de consumo duradero, así como a la compra y mejoramiento de vivienda, sólo una pequeña proporción es ahorrada por los hogares.

Según la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) de 2000, las remesas representan alrededor del 2% del monto total de ingreso corriente monetario.

El monto promedio anual del ingreso por concepto de remesas en los hogares que reciben estos recursos ascendió a más de tres mil dólares; en los hogares rurales fue aproximadamente de dos mil dólares, mientras que en los no rurales fue levemente inferior a los cuatro mil dólares. Este tipo de recursos se incrementó a mayor velocidad en las localidades con más de 2 mil 500 habitantes, donde creció 62% entre 1992 2000.

En lo hogares situados en localidades pequeñas (menos de 2500 habitantes) sólo aumentó 11%. Adicionalmente, los datos disponibles revelan que las remesas representan en los hogares receptores poco menos del 40% del monto global de ingreso corriente total. Ello sugiere que las remesas son parte constitutiva del ingreso corriente monetario de un número considerable de hogares.

De hecho, las remesas representan más de la mitad de ese ingreso, el cual les permite a sus integrantes acceder al mercado de bienes y servicios para satisfacer sus necesidades.

Según Tuirán, los hogares que reciben las remesas son un conjunto heterogéneo: hogares en plena etapa de formación o expansión familiar; unidades domésticas donde los hijos ya tienen edad para iniciar su carrera migratoria y apoyar la economía familiar; hogares en etapa avanzada del ciclo de vida que se benefician de los ingresos de los hijos ya establecidos en Estados Unidos; y hogares en cualquier etapa del ciclo de vida que mantienen estrechos lazos con las unidades domésticas al otro lado de la frontera. Los datos recabados por la ENIGH permiten identificar algunos de los rasgos de los hogares beneficiados con las remesas. En estas unidades a menudo se advierte:

a) la ausencia del jefe del hogar (alrededor de uno de cada cinco hogares en promedio)

b) mayor presencia femenina y de adultos mayores; y

c) una más elevada razón de dependencia. Muchos de estos hogares (aproximadamente el 40%) son altamente vulnerables ante la posible interrupción del flujo de remesas, ya que es su única fuente de ingresos y, en consecuencia, dependen totalmente de estos recursos. Estas cifras confirman la enorme importancia de la migración hacia Estados Unidos en su vida cotidiana de cientos de miles de familias mexicanas.

Lo anterior es ratificado por el mismo autor cuando señala que sólo 93 municipios del país registran nula intensidad migratoria hacia los Estados Unidos, frente a 2 mil 350 municipios de todo el territorio nacional (96.2%) que cuentan con migrantes y reciben remesas.

De este total, 461 municipios son de alta y muy alta intensidad migratoria; 408 municipios (17.5%) registran una intensidad media; y 1 481 municipios exhiben una baja o muy baja intensidad migratoria.

Además del cambio que representa la creciente diversificación del origen regional de los migrantes, persiste un patrón de continuidad mediante el grado relativamente generalizado que ha alcanzado este fenómeno en los estados con tradición migratoria. Resalta como más de la mitad de los municipios de Aguascalientes (63.6), Durango (56.4%), Guanajuato (56.5%), Jalisco (58.9%), Michoacán (61.9) y Zacatecas (70.2%) registran, en relación con este fenómeno, una intensidad alta o muy alta.

También destaca la periferia de la Zona Metropolitana del Valle de México, integrada por los municipios del sur del Estado de México y Morelos, el norte de Guerrero, el sureste de Puebla y la zona mixteca (Oaxaca, Guerrero y Puebla), presentan una intensidad migratoria tan alta como la de la zona tradicional. Igualmente, dos regiones del sur merecen atención especial: el centro de Oaxaca, que empieza a mostrar una creciente propensión migratoria, y el centro sur de Veracruz, que se está transformando en una zona de expulsión hacia los Estados Unidos.

Por su parte, Rodolfo Corona, señala los siguientes aspectos como los más relevantes de la migración mexicana a los Estados Unidos y de las remesas que provienen de ese país:

1.- El fenómeno migratorio y las remesas constituyen aspectos generalizados en la vida del país, pues involucran a uno de cada cinco hogares mexicanos, elevándose tal proporción en algunas regiones, como las áreas rurales de nueve entidades federativas del centro-occidente de la República, donde de cada dos hogares uno está relacionado con el vecino país por recibir dólares, porque entre sus miembros hay alguno o algunos que vivieron o trabajaron (o trabajan) en Estados Unidos o porque de esa unidad doméstica salió alguna persona para radicar en Norteamérica.

2.- El fenómeno migratorio es complejo y no constituye un evento aislado o efímero en la vida de las familias, pues subsiste en ella mediante el ir y venir a Estados Unidos de varios de sus miembros durante muchos años, al punto de que se mezclan, en los mismos hogares y a través de la participación directa de sus integrantes en los desplazamientos, distintas modalidades migratorias y diferentes momentos de realización de los viajes en ellos involucrados.

3.-La relación con el fenómeno también se aprecia a través de las remesas, que en su mayoría pueden dividirse esquemáticamente en dos grupos (no necesariamente excluyentes): uno es el constituido por las remesas enviadas por uno de los integrantes del hogar, generalmente el mismo jefe de la unidad, que a trabajar al norte por temporadas o que se traslada más tiempo al país del norte, residiendo de hecho en ese país.

El otro grupo se integra por los dólares que son enviados a México por antiguos integrantes del hogar (como los hijos) o por otros familiares, pero que ya tienen años de vivir en la unión americana.

4.- Estos dos grupos de envíos de dinero, además de indicar también la prolongada relación de las familias con sus parientes en Estados Unidos, a lo largo de varías etapas de sus ciclos reproductivos, marca la existencia de dos tipos de categorías de hogares receptores o de dos momentos de recepción de remesas en la vid de las familias asociadas a las migraciones.

 Una de estas categorías corresponde al primer tipo de envíos, se caracteriza por integrarse por unidades domésticas que se encuentran al inicio de su desarrollo, cuando los hijos son pequeños, cuando el jefe tiene la edad adecuada para emprender el viaje y enfrentar condiciones adversas para lograr el trabajo y poder realizarlo, cuando la mujer puede hacerse cargo de las tareas cotidianas incluyendo la de obtener recursos si el dinero no llega, cuando recién se ha iniciado el proceso de acumulación de todo tipo.

La otra categoría, asociada al segundo tipo de remesas, comprende hogares en e otro extremo de su ciclo, cuando los hijos (todos o casi todos) se han ido para formar sus propias familias, cuando la pareja original tiene edades superiores a los 50 o 6 años, cuando con cierta frecuencia sólo sobrevive uno de los padres (generalmente la madre), cuando se dificulta la realización de un trabajo remunerado por el jefe (que tiene edad avanzada) y cuando el contacto con los Estados Unidos se da por la residencia en ese país de algún antiguo miembro del hogar, como un hijo o un familiar cercano.

5.- La existencia de estas categorías de familias receptoras de remesas, que parece incluyen a la mayoría de las que reciben dólares, repercute en el uso de las remesas, porque en uno y otro caso las condiciones impiden la inversión de los dólares en algún proceso productivo, dada la necesidad de satisfacer de inmediato (y ante la ausencia de otros recursos) las necesidades básicas de comida, vestido, vivienda y algunos otros servicios, como educación y salud.

Una nueva línea de investigación sobre remesas se ha efectuado sobre las remesas colectivas y sus impactos, es decir, aquellas remesas que reúnen las organizaciones de migrantes y envían a sus comunidades de origen para realizar diversas obras sociales de infraestructura o beneficencia colectiva que en el contexto de políticas neoliberales se convierten en complemento o sustituto de las inversiones públicas. Pero, que además, tienen los siguientes aspectos positivos.

1.- Las remesas colectivas cohesionan a la comunidad de origen y a la comunidad de destino, posibilitando la formación de una Comunidad Binacional.

2.- La remesa colectiva convierte a la Comunidad Binacional en un nuevo actor político con interlocución frente al Estado.

3.- La remesa colectiva facilita negociar fondos concurrentes para crear programas tipo 2x1 o 3x1 como en Zacatecas, México, para financiar obras de infraestructura, que de otra manera no se llevarían a cabo.

4.- La remesa colectiva puede ayudar a transitar hacia propuestas de microproyectos productivos donde se involucre a los ahorros y habilidades de los migrantes, fondos concurrentes nacionales e internacionales, y a las instituciones académicas y organismos no gubernamentales.

Bajo la perspectiva anterior, la migración internacional puede actuar como coadyuvante para estrategias integrales de desarrollo local y regional, que involucren a todos los actores del fenómeno migratorio internacional para generar mayores impactos multiplicadores en la economía y el empleo regional. 

Ciertamente, la migración no es un “camino real” que lleve al desarrollo económico, pero, en contextos como los de México y Centroamérica, caracterizados por la pobreza, el atraso y la marginación; donde los empresarios, el ahorro y las habilidades laborales son recursos escasos, creemos que la migración puede ser un apoyo importante en propuestas de desarrollo local y regional como las antes descritas.

Que permitan que los ahorros y nuevas habilidades de los migrantes, junto con los fondos concurrentes nacionales e internacionales tengan un impacto significativo sobre el tejido productivo y social en sus comunidades de origen. En México, este tipo de propuestas planteadas por el Equipo de Migración y Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas adquiere mayor relevancia por:

a) la creciente importancia de la migración internacional hacia los Estados Unidos.

b) la maduración y protagonismo de las organizaciones de migrantes mexicanos (y latinas en general) en Estados Unidos, y

c) Porque los presidentes de ambos países comienzan a aceptar, aunque con reservas, la necesidad de políticas migratorias binacionales y una política de desarrollo para las zonas de origen de los migrantes de tipo binacional.

Bajo este contexto resulta interesante mencionar que el 19 de marzo del año 2001 en las instalaciones del Banco Mundial en la ciudad de Washington, D.C. se haya efectuado una reunión internacional llamada “Enfoques para eficientizar el uso productivo de las remesas”. Sobre la cual vale la pena estacar tres aspectos:

Primero.- La primera parte se dedicó a los estudios realizados en la región sobre remesas, destacando la importancia y papel de las remesas colectivas como un “recurso de calidad” que refleja la existencia de la Comunidad Binacional, la cual adquiere mayor presencia en Estados Unidos y está dispuesta a colaborar en los proyectos de desarrollo en sus países de origen.

La otra parte importante fue la sistematización de las iniciativas gubernamentales realizadas con base a las remesas que se pueden resumir en:

1.- Políticas solidarias con base en remesas colectivas para proyectos sociales tipo 3x1 como en Zacatecas,

2.- Políticas productivas con base a los ahorros de los migrantes como las maquiladoras en Guanajuato.

Concluyendo con la necesidad de buscar la complementaridad de ambas políticas, aprovechar experiencias, corregir errores, integrar nuevos actores sociales, como los mismos organismos financieros internacionales, para lograr los mejores resultados posibles en las comunidades y regiones de origen de los migrantes.

Segundo. Se presentaron algunas experiencias locales de microproyectos que muestran el gran abanico de oportunidades que existen en ese aspecto y, al mismo tiempo, la enorme necesidad de fortalecer las organizaciones de migrantes a nivel socioeconómico, técnico, organizativo y posibilitar su independencia y autogestión económica y política.

Tercero. Se destacó como la transferencia electrónica de remesas se ha convertido en un mercado codiciado para más de 170 empresas competidoras, que a pesar de su número presentan un marcado mercado oligopólico con un claro dominio de Money Gram y Westen Union, que en marzo de 2001 anunciaron un importante donativo al gobierno mexicano en la Ciudad de Guanajuato.

En la misma perspectiva, el Banco Interamericano de Desarrollo realizó el 17 de mayo del año 2001 la Conferencia Regional denominada “Las Remesas como Instrumento de Desarrollo” en la Ciudad de Washington con más de 300 participantes, resaltando el director de dicha Institución, Enrique Iglesias, los principales aspectos del evento, al indicar que en paralelo a la liberalización de los movimientos de los bienes, servicios y capitales en América Latina y el Caribe se verifica un fenómeno migratorio significativo, expresión de la creciente movilidad laboral.

La falta de oportunidades económicas y sociales especialmente para los jóvenes los diferenciales saláriales, aunados al impacto de las reformas estructurales sobre los precios relativos del capital y la mano de obra, explican y estimulan al mismo tiempo las corrientes migratorias de países de la región.

América Latina y el Caribe se han convertido en una región económica exportadora de recursos humanos, e importadora de las remesas familiares, parte de los ingresos de los trabajadores sus familiares en sus países de origen, que sé han transformado en una fuente de capital crítica para las economías familiares y para la economía en su conjunto.

Para Iglesias, las remesas son una expresión del vínculo entre las colectividades de emigrados y sus comunidades de origen, y son un medio para el desarrollo, ya que las mismas ofrecen una importante fuente de recursos de capital predecibles tanto para los gobiernos como para las familias, por su impacto en el mantenimiento de los niveles de bienestar de los hogares receptores, siendo éste un campo para la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo, los países y las comunidades de inmigrantes.

Tres fueron los temas abordados en el evento mencionado: La importancia macroeconómica de las remesas; mecanismos para reducir el costo de las transferencias y propuestas para canalizar el ahorro de los emigrantes hacia inversiones productivas.

1.- El Director del BID estima que en los próximos diez años la Región recibirá 30 mil millones de dólares en remesas de emigrantes, de los que aproximadamente el 80% se concentrarán en México, Centroamérica y el Caribe. Para valorar la importancia actual de esos flujos que asciende a 20 mil millones de dólares basta compararlos con la inversión extranjera directa que alcanza los 57 mil millones de dólares.

La magnitud de las remesas de los inmigrantes en sus países de origen tiene un impacto significativo por sus efectos en el sector externo y fiscal de la economía nacional así como para las economías familiares.

En países como El Salvador, los ingresos de divisas de los migrantes ascendieron en 1999 a 1.600 millones de dólares, es decir, un 13% del PIB y veinte veces el valor total de las exportaciones agropecuarias.

En México el 75% de las remesas se concentra en 100 municipios, destacando en importancia los estados de Guanajuato, Zacatecas y Michoacán. En muchos de estos municipios, la actividad económica gira en torno al efecto multiplicador vía consumo de estas remesas.

La cual se caracterizan por su larga historia, porque en promedio ascienden a 250 dólares mensuales y porque el 85% de las mismas se destina al consumo de las familias receptoras, con patrones  de gasto similar a los de otras familias de bajos ingresos.

2.-En el proceso de transferencia y utilización de las remesas se observan amplias fallas de mercado, que se traducen en el alto costo de transacción como proporción de las sumas transferidas que se cargan para el envío y la recepción de la s remesas, así como el escaso número de firmas que ofrecen el servicio en el mercado.

Lo que acarrea problemas tanto de equidad como de eficiencia.

La creciente importancia del valor de las remesas, la mejora en la información del emigrante, su creciente organización y el apoyo de los Gobiernos de los países de origen han favorecido una mayor competencia, surgiendo nuevos mecanismos y actores, que están redundando en una reducción del costo de transferencia, tendencia que se está beneficiando de la aparición de innovadores mecanismos electrónicos de transmisión.

Si bien la dirección es la correcta, el ritmo es aún lento, por lo que desde las instituciones multilaterales deben apoyarse los esfuerzos para la reducción en el costo de envío de este preciado dinero.

Se estima que un 70% del valor de las remesas se dirige a localidades con escasa o nula presencia de instituciones de banca.

No obstante, América Latina y el Caribe ésta experimentando un intenso proceso de expansión de sistemas de ahorro popular, que abre interesantes posibilidades de cooperación entre cooperativas de ahorro y crédito y sociedades de ahorro popular de los países de origen y destino de los fondos respectivamente.

En este sentido, las instituciones de microfinanzas que operan en áreas geográficas y nichos de mercado donde rara vez incursionan instituciones bancarias se perfilan como intermediarios naturales entre los ahorradores y destinatarios de los fondos.

La banca comercial está comenzando a mostrar su interés por participar en este mercado, lo cual supone el reto adicional de transformar e negocio de transferencias en un negocio de intermediación y servicios financieros integrales para la comunidad receptora.

3.- Los últimos años han conocido enormes progresos en la consolidación de asociaciones de emigrantes. Sólo en Estados Unidos hay censadas más de cuatrocientas asociaciones mexicanas.

Algunas comunidades han aprovechado con éxito esta relación para movilizar remesas colectivas como donaciones con fines sociales complementándolas con aportaciones de los distintos niveles de Gobierno (municipal, estatal y federal, en el caso mexicano).

El reto es aprovechar estas redes para involucrar a los emigrantes en una participación activa en el desarrollo económico de sus comunidades de origen. Se trata de centrarse en movilizar el capital ahorrado por los emigrantes de mayores ingresos, buscando su participación en mecanismos financieros o su asociación con socios locales en inversiones productivas, incorporando a las comunidades de emigrantes activamente en el diseño de estas iniciativas.

Al evento anterior el BID le da continuidad con tres mesas redondas en San Salvador el 8 de febrero, Santo Domingo, el 13 de febrero y en Washington el 26 de febrero con el mismo título “Las Remesas como Instrumento de Desarrollo en América Central y el Caribe” y con los mismos tres temas a desarrollar.

En la Convocatoria para dichos eventos el BID ratifica como los migrantes de América Latina y el Caribe enviaron en el año 2000 unos 20 billones de dólares a sus países de origen; una cantidad que supera el flujo normal de la ayuda Oficial Externa para toda la región El monto total de las remesas equivale a la tercera parte de la inversión extranjera directa de la región y en algunos casos, equivale o excede los ingresos de las principales exportaciones.

Las remesas superar de manera significativa los ingresos del sector turístico en varios países de al región y equivalen al 10% del PIB en seis países.

La importancia de las remesas, como se mencionó en el evento de mayo, continuará creciendo y se estima que durante la próxima década el total de las remesas transferidas hacia la región ascenderá a unos 300 millones de dólares.

 Sin embargo, el impacto benéfico de las remesas en el desarrollo y crecimiento de la región no alcanza todo su potencial por las ineficiencias del mercado de las remesas, la falta de información, y un desarrollo escaso de los mecanismos financieros.

En los últimos meses, las consecuencias económicas a raíz del ataque terrorista del 11 de septiembre han afectado de manera diferencial al colectivo de emigrantes y a la tasa de crecimiento de sus remesas hacia América Latina y el Caribe, lo que refuerza el interés y la oportunidad de estudiar mecanismos que contribuyan a que el mercado de remesas sea más profundo, transparente y eficiente.

Problemática a resolver por el gobierno mexicano

Al inicio del Siglo XXI se profundiza la crisis económica y social de nuestros países, crece la migración internacional y con ello las remesas por algún tiempo, mientras los migrantes sigan siendo temporales y mantengan a sus familias en los países de origen.

En el intermedio, antes de que la emigración sea definitiva y con toda la familia, irán cayendo las remesas y ahorros de los migrantes como factores estabilizadores de nuestras endebles economías, por lo que urge promover los proyectos de desarrollo local y regional desde ahora.

Si dentro de dichos proyectos, los organismos internacionales como la CEPAL, el BID, el Banco Mundial y la Fundación Interamericana para el Desarrollo, junto con los gobiernos de la región están dispuestos a apoyar las iniciativas de las comunidades de origen y de la Comunidad Binacional de Migrantes, se logrará un avance significativo para enfrentar de forma común a los problemas de la pobreza, marginación, injusticia, etc. que con frecuencia ponen a la región al borde del estallido social generalizado (9)

2.- Las propuestas de proyectos empresariales con remesas y ahorros de los migrantes en México Hoy.

Siendo México el país de América Latina con más larga tradición migratoria internacional hacia los Estados Unidos, donde las remesas son mayores, las organizaciones de migrantes más avanzadas y existe una experiencia importante de proyectos sociales comunitarios con base a las remesas colectivas de esas organizaciones, en los últimos años surge el interés de las organizaciones de migrantes, las comunidades de origen, los gobiernos locales, el gobierno nacional y organismos internacionales de buscar canalizar las remesas y ahorros de los migrantes hacia proyectos empresariales que tengan mayores impactos en la estructura económica local y regional en términos de fortalecimiento de las actividades económicas que ofrezcan empleos suficientes, permanentes y bien remunerados.

Empleamos la denominación de proyectos empresariales para resaltar que se trata de proyectos de inversión privada que buscan promover actividades económicas que al mismo tiempo que aportan beneficios a los promotores están generando beneficios a las comunidades en términos de cambio económico en la estructura local, empleos, infraestructura, etc.

Evitando la ambigüedad de la denominación proyectos productivos en Programas tipo 3x1 en que las remesas colectivas son invertidas en obras sociales comunitarias como caminos, calles, agua potable o energía eléctrica, que si bien inciden indirectamente en la producción obedecen a una lógica solidaria, no de beneficio, y su impacto en el empleo es reducido.

Nada de esto va a suceder, como bien se menciono tan solo el año pasado hubo un flujo de migrantes de mas de diez millones de niños hacia el país del norte de México, los cuales son explotados o utilizados en la pornografía, lo cual nos indica que el gobierno de México no se ha preocupado por buscar alternativas para aprovechar las remesas de efectivo que envían nuestros paisanos, ni duda cabe que en los próximos años las remesas de efectivos empezaran a caer debido a que la población se esta haciendo vieja, es decir los familiares de los migrantes están muriéndose, los propios migrantes están haciendo su vida en el país del norte, los niños crecerán en los Estados Unidos y perderán el sentido nacionalista, si es que alguna vez lo tuvieron por la falta de educación que casi no recibieron.

Menudo problema deberá enfrentar el gobierno mexicano en los próximos años, el presidente Fox tuvo su gran oportunidad de implementar alguna estrategia cuando fue gobernador del estado de Guanajuato y luego cuando fue Diputado Federal, que lastima que nada o poco haya hecho.

Es de elemental justicia no culpar del todo al presidente Fox, también reconocer la parte que les corresponde a las administraciones anteriores. Para culminar creo que los mexicanos preferimos comer que ser nacionalistas, por aquello como dicen la canción que digan que estoy dormido y me que traigan aquí.
 

 

Octavio Rolando Lara Martínez 

orlaramartinezarrobahotmail.com  

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"
George Bernard Shaw
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