Valoración del capital intelectual en la corporación Corperija en Valledupar Colombia

En el ámbito de la nueva economía, o economía del conocimiento, el Capital Intelectual se ha constituido en el principal factor generador de valor agregado y el que le crea ventajas competitivas a las empresas, sin embargo, la contabilidad tradicional, además de que sólo muestra resultados del pasado no registra los activos inmateriales.

Los conocimientos de las personas claves de la empresa, la satisfacción de los empleados y los clientes, el know how de la empresa, entre otros, son activos que explican buena parte de la valoración que el mercado concede a una empresa y que, sin embargo, no se recogen en su valor contable. El capital Intelectual es una parte importante del valor de mercado de las empresas y su evaluación responde a la necesidad generada por el sistema contable tradicional que sólo mide los activos físicos.

Frente a estos paradigmas de la nueva sociedad del conocimiento, surge la necesidad imperiosa de buscar medios eficaces que permitan medir y registrar el Capital Intelectual, pues existe plena conciencia de que es un activo inmaterial, es decir, un intangible, que sólo se conoce de manera subjetiva, pero se sabe que existe y que le agrega gran valor sostenible a muchas empresas.

El presente artículo gira en torno a calcular el Capital Intelectual de la Corporación (Corperijá), utilizando el método CIV (Valor Intangible Calculado), descrito por Thomas A. Stewart en su libro sobre Capital Intelectual, y Jay Liebowitz y Lile Wilcox en su libro sobre elementos de Administración del Conocimiento.

Introducción

Desde hace unos años, muchos autores indican que luego de varios siglos de protagonismo indiscutible, la contabilidad tradicional (la que solo mide los activos tangibles y reporta resultados de actuación histórica) ha perdido buena parte de su capacidad para sintetizar las transacciones cotidianas de una empresa en estados de situación que reflejen razonablemente su solvencia y su capacidad para generar utilidades (Armani, 2002). Se considera que existe una falta de conexión entre la información proveída por los estados contables y la necesitada por los inversionistas y proveedores. Se argumenta también que la falta de conexión radica en que se confeccionan reportes contables de la “vieja economía” para empresas de la “nueva economía” (Ibíd.).

Sí tratamos de valorar una empresa, lo más evidente son sus activos tangibles (terrenos, maquinarias, muebles y enseres, etc), es decir los “fierros”, que son los que determinan su valor en libros. Pero, faltaría valorar la parte “soft”, representada por conocimientos humanos, el saber hacer, las competencias del personal, la propiedad intelectual, las marcas, las relaciones con los clientes, los conocimientos sobre el comportamiento del mercado, la capacidad de innovación, los cuales son algunos ejemplos de activos intangibles, y que sumados al valor en libros determinan el valor de mercado, es decir, lo que se está dispuesto a pagar por la empresa (Palomo, 2003). Por ello, es que se puede afirmar que el valor de las empresas en la actualidad viene dado por el conjunto de sus activos tangibles y el de sus intangibles.

Los intangibles constituyen uno de los principales factores del éxito presente y futuro de las empresas, por lo que cada vez se incrementan más las inversiones en este tipo de activos. Hoy en día tener unas instalaciones modernas no garantiza a las empresas una posición competitiva en los mercados, puesto que en la actualidad es necesario contar con procesos de innovación permanente, disponer de un personal con las competencias adecuadas, poseer una fidelidad de los clientes, contar con la credibilidad de los directivos, etc. En definitiva (Nevado y López, 2000), el desarrollo de todo un conjunto de atributos de carácter intangible se está convirtiendo en los pilares de las empresas inmersas en una economía basada en el conocimiento.

Para destacar la importancia del Capital Intelectual en las empresas de la economía del conocimiento, Román (2004) refiere el caso de la empresa Microsoft, una de las compañías más valiosas del mundo, que posee ventajas competitivas originadas de su capacidad para diseñar y crear software informático de un nivel de calidad constante, comercializado a través de su marca. Su creador Bill Gates, es la fuerza impulsora con visión de futuro que produce conocimiento y agrega valor a su empresa. Por lo tanto, el valor de una acción de esta compañía en el mercado de valores no puede ser igual al valor en libros de sus activos tangibles, o los libros contables deben reflejar el valor agregado del conocimiento.

Tras el reconocimiento de la existencia de los activos intangibles, va surgiendo la necesidad de que existan reglas homogéneas y consensuadas que sirvan para contabilizar el verdadero valor económico de aspectos como la marca, la reputación, la ética empresarial, el capital humano, etc. Toda esta situación ha conllevado a que una serie de grandes compañías, asociaciones empresariales, consultoras y escuelas de negocios se hayan asociado para resolver esta situación y definir una serie de normas que puedan ser utilizadas a la hora de valorar los activos intangibles.

De otra parte, algunas de las grandes empresas capitalistas como la Microsoft, la American Airlines y la empresa de seguros Skandia, entre otras, utilizan sus propios modelos para medir el valor de sus activos intangibles con vistas a determinar sus fortalezas y debilidades en esta área crucial para la supervivencia de la organización moderna.

En este trabajo se pretende valorar el Capital Intelectual de la Corporación Corperijá, aplicando el método CIV (Valor Intangible Calculado), descrito por Thomas A. Stewart en su libro sobre Capital Intelectual, y Jay Liebowitz y Lile Wilcox en su libro sobre elementos de Administración del Conocimiento.

Definición de Capital Intelectual

El término Capital Intelectual fue acuñado en el año 1969 por el economista John Kenneth Galbraith, quien sugirió que éste significa acción intelectual, más que mero conocimiento o puro intelecto. Así, el capital intelectual se puede considerar como una forma de creación de valor como también un activo en su sentido tradicional.

Son muchas las definiciones que se han dado de Capital Intelectual desde la década de los 90 cuando empezaron a desarrollarse teorías en relación con la administración y medición de los conocimientos dentro de las empresas.

Entre algunas definiciones sobre lo que es Capital Intelectual tenemos las de los siguientes autores, citados por Osorio (2006):

Para Brooking, el capital Intelectual no es nada nuevo, sino que ha estado presente desde el momento en que el primer vendedor estableció una buena relación con su cliente. Más tarde, se le llamó Fondo de Comercio. Lo que ha sucedido en el transcurso de las últimas décadas es una explosión en determinadas áreas técnicas, incluyendo los medios de comunicación, las tecnologías de la información y las comunicaciones, que nos han proporcionado nuevas herramientas con las que hemos edificado una economía global. Muchas de estas herramientas aportan beneficios inmateriales que ahora se dan por descontado, pero que antes no existían, hasta el punto que las empresas no pueden funcionar sin ellas. La propiedad de tales herramientas proporciona ventajas competitivas y, por consiguiente, constituyen un activo. Según Brooking, con el término Capital Intelectual se hace referencia a la combinación de activos inmateriales que permiten que una empresa funcione.

Edvinsson, presenta su concepto sobre Capital Intelectual utilizando la siguiente metáfora: una empresa es como un árbol. Tiene una parte que es visible (las frutas) y una parte que está oculta (las raíces). Sí solamente te preocupas por las frutas, el árbol puede morir. Para que el árbol crezca y continúe dando frutos será necesario que las raíces estén sanas y nutridas. Esto es válido para las empresas: sí solo nos concentramos en los frutos (resultados financieros) e ignoramos los valores escondidos, la empresa no sobrevivirá a largo plazo.

Steward, define el Capital Intelectual como material intelectual, conocimiento, información, propiedad intelectual, experiencia que puede utilizarse para crear valor. Es fuerza cerebral y colectiva. Es difícil de identificar y aún más de distribuir eficazmente. Pero quien lo encuentra y lo explota, triunfa. El mismo autor afirma que en la nueva era, la riqueza es producto del conocimiento.

En resumen, el Capital Intelectual lo podemos definir como el conjunto de Activos Intangibles de una empresa que, pese a no estar reflejados en los estados contables tradicionales, en la actualidad genera valor o tiene potencial de generarlo en el futuro.

Importancia del estudio del Capital Intelectual

La importancia o justificación del estudio del Capital Intelectual, se encuentra en la llamada “Nueva Economía”, en el tratamiento que la contabilidad le ha dado a los activos intangibles, en los mercados de valores y la contabilidad, en la respuesta de los organismos reguladores internacionales y en el enfoque que le dan otras disciplinas al tema de los activos intangibles (Rodríguez, 2006).

En este nuevo contexto el Capital intelectual cambiará la manera de hacer negocios, puesto que contribuirá no sólo a determinar el valor real de las empresas, sino, lo más importante, a agregarle valor a éstas, lo que traerá como resultado una importante transformación en la economía moderna, puesto que el mercado se hará más competitivo, lo que redundará a su vez en mejor calidad de productos y servicios y, por ende, mayor satisfacción en el consumidor o cliente (Román, 2004).

Según Serrano, citado por Rodríguez (2006) la justificación de la preferencia de los inversionistas por empresas de la Nueva Economía, se podría encontrar en sus importantes activos intangibles, los cuales no se reflejan en su Balance y Estado de Resultados.

Otra razón que justifica el estudio de los activos intangibles y el tratamiento que le ha dado la contabilidad es lo que define Chaparro, citado por Rodríguez, (2006) como una “contabilidad de activos tangibles”. Según estos autores, a lo largo de los últimos siglos, los esfuerzos de académicos y profesionales de la contabilidad han perfeccionado los sistemas contables logrando planes de cuentas muy detallados para estos activos. Un panorama totalmente distinto es el que concierne a los activos intangibles, a los cuales se les ha prestado poca atención, a excepción de unos pocos de ellos, tales como el fondo de comercio, los gastos en investigación y desarrollo (I+D) o la propiedad industrial. Esto, a pesar de que en muchas empresas, el valor de estos activos intangibles y otros que no se contabilizan, es muy superior al de sus bienes tangibles.

Según Román (2004), una tercera razón que justifica la importancia del análisis del Capital Intelectual es la disparidad existente entre los valores asignados por los mercados de valores y por los libros contables a determinadas empresas. Aunque esta diferencia siempre ha existido, en los últimos años la brecha se ha ampliado. En las últimas décadas se observa como se presenta un fenómeno de revalorización casi general en todas las grandes (y las que no son tanto) empresas, el cual puede medirse, entre otros factores, por su valor de mercado, valor que, más de las veces, triplica el monto total de los activos netos de las empresas. La pregunta que habría que hacerse es: ¿A qué se debe la enorme diferencia existente entre el valor de mercado de una empresa con respecto al monto de sus activos netos?. La respuesta probablemente se hallará si se revisa el ambiente bajo el cual se desarrolla la empresa, en el que seguramente coincidirán, si no todas, algunas de las siguientes características: excelentes relaciones con clientes, proveedores, inversionistas y entidades financieras, trabajo orientado a la innovación óptima capacidad organizacional, así como conocimiento y pericia puesta en práctica por los miembros de la empresa, todas éstas, propiedades inherentes a activos intangibles, hoy día denominado Capital Intelectual.

TABLA 1

VALOR DE MERCADO Y ACTIVOS (en miles de millones de dólares)

[1] El valor oculto es el mismo Capital Intelectual, y resulta de la diferencia entre el valor de mercado y el valor de los activos netos.

Fuente: Revista Fortune 500, citado por Román y otros (2004)

Apoyándonos en la tabla 1 y tomando como referencia a Microsoft e Intel, observamos como existe una diferencia sustancial de cifras por los conceptos de ventas y activos. Mientras Microsoft tuvo ingresos por ventas en 1997 de 9.000 millones de dólares y presentaba activos por 7.000 millones de dólares, Intel para estos mismos conceptos presentaba ingresos por 21.000 millones de dólares y activos por 17.000 millones de dólares. Sin embargo, existía un rubro en el que Microsoft era significativamente superior a Intel: el del valor de mercado. En 1997, el valor de mercado de Microsoft era de 119.000 millones de dólares por sólo 113.000 millones de dólares de Intel. Un aspecto también relevante para destacar es la diferencia entre el valor de los activos netos en comparación con el valor de mercado. El valor oculto de Microsoft es de 112.000 millones de dólares correspondiente al 94 % del valor de mercado mientras que para Intel, el valor oculto es de 96.000 millones de dólares equivalente al 85 % del valor de mercado. De aquí se deduce que cada vez la contabilidad tradicional explica menos el mercado, en otras palabras, cada vez la contabilidad explica menos los movimientos del mercado bursátil.

Según Roos, citado por Román (2004), empresas como Microsoft, Intel, Coca Cola, todas ellas con menos ventas y activos, son mucho más valiosas que la mayoría de los gigantes industriales, como por ejemplo, la General Motors, cuyas fortunas se debe en gran medida a los clásicos factores de producción (tierra, mano de obra y capital), no así las ya mencionadas empresas, cuya revalorización en el mercado se debe, sobre todo, al valor de las marcas, la relación con los clientes, a la productividad y motivación de los empleados, así como a la innovación y proyectos de investigación, entre otros “activos invisibles”, los cuales hoy en día permiten más creación de riquezas que los clásicos factores de producción.

Modelos de valoración del Capital Intelectual

Precisan Nevado y López, (2000) que no existe un modelo único de valoración de Capital Intelectual, ya que la mayoría de ellos van asociados a la estrategia corporativa que tenga la empresa y, en función de ello, a la importancia que le dan a cada factor, de ahí que cada empresa establece los indicadores más convenientes para medirlo.

La necesidad de desarrollar modelos para la medición del Capital Intelectual surge de las empresas y de los académicos que consideran que las medidas financieras no son suficientes para orientar el proceso de toma de decisiones en las empresas del siglo XXI, ya que los sistemas tradicionales de contabilidad sólo indican el resultado del pasado y que de ese modo tienen poco valor para el futuro, por lo que se concluye que las medidas financieras deben estar acompañadas de medidas no financieras, para determinar los factores que pueden conducir al éxito empresarial (Ramirez, 2007).

Uno de los enfoques iniciales para medir el Capital Intelectual fue emplear la “q” de Tobin, una técnica desarrollada por el Premio Nobel James Tobin, que mide la relación entre el valor de mercado y el valor de reposición de los activos físicos de una empresa. Las empresas intensivas en conocimiento, como Microsoft, tienen unos valores de “q” superiores a aquellas empresas que están en industria básicas.

Existen diversos modelos para valorar el Capital intelectual. Entre los más importantes se encuentran:

  1. Navigator de Skandia
  2. Balanced Scorecard (BS)
  3. Valor Económico Agregado (EVA)
  4. Intellectual Assetts Monitor
  5. Valor Intangible Calculado (CIV)

1. Navigator de Skandia

Los primeros esfuerzos conocidos en el sector empresarial para medir el Capital Intelectual fueron desarrollados por la compañía sueca Skandia. Esta compañía desde la década de los ochenta del siglo XX, observó que la teoría tradicional de la administración no se acomodaba a las empresas intensivas en conocimiento, lo que llevó a reconocer que la fortaleza competitiva de una empresa no estaba en sus activos tangibles como edificios, maquinaria, equipos, inventarios, etc sino en otros factores como el talento individual, relaciones con clientes y proveedores, Know How, en fin, una serie de intangibles que sí se pudieran desarrollar y medir podrían tener una serie integrada y mejor equilibrada de instrumentos para hacer crecer a Skandia.

El modelo Skandia se basa en el convencimiento de que el verdadero valor del rendimiento de una empresa está en su capacidad de crear valor sostenible, persiguiendo una visión de negocio. En su modelo denominado Navigator, Skandia divide el valor de mercado de una empresa en capital financiero y capital intelectual, a su vez, éste último está dividido en capital humano y capital estructural (Ramírez, 2007). El capital humano se encuentra en las personas que pueden generar valor para la empresa por medio de sus competencias, de su actitud y de su agilidad intelectual. El capital estructural, mirado como lo que queda cuando las personas se van a casa, incluye las marcas, patentes, procesos de trámite, clientes, y cosas por el estilo.

2. Balanced Scorecard (BS)

Creado por Robert Kaplan y David Norton, tiene sus orígenes en un estudio realizado en 1990 con el patrocinio de Nolan Norton Institute, la división de investigaciones de KPMG, titulado Measuring Perfomance in the Organizations of the future. Este estudio fue motivado por la creencia de que los enfoques entonces existentes de medición del desempeño, basados principalmente en las medidas de la contabilidad financiera, se habían vuelto obsoletos y no estaban al tanto de las habilidades que para crear valor económico tenían las empresas.

Este modelo consiste en un sistema de indicadores financieros y no financieros que tiene como objetivo medir los resultados obtenidos por la empresa.

El modelo integra los indicadores financieros (de pasado) con los no financieros (de futuro) y lo hace en un esquema que permite entender las interdependencias entre sus elementos, así como la estrategia y la visión de la empresa.

Presenta cuatro perspectivas en forma de preguntas:

  • Perspectiva financiera: ¿Para tener éxito financiero, cómo debemos aparecer ante nuestros accionistas? En términos de objetivos, medidas targets e iniciativas
  • Perspectiva de clientes: ¿Para lograr nuestra visión, cómo debemos aparecer ante nuestros clientes? En términos de objetivos, medidas targets e iniciativas
  • Perspectiva de procesos internos de negocios: ¿Para satisfacer a nuestros accionistas y a nuestros clientes, a qué proceso de negocios tenemos que dar prioridad? En términos de objetivos, medidas targets e iniciativas
  • Perspectiva de aprendizaje organizacional: ¿Para lograr nuestra visión, como sostendremos nuestra habilidad para cambiar y mejorar? En términos de objetivos, medidas targets e iniciativas.

3. Valor Económico Agregado (EVA).

Fue desarrollado por Stern Stewart. Es una medida de desempeño financiero que combina el concepto familiar de ingreso residual con los principios de las finanzas corporativas modernas, específicamente que todo capital tiene un costo y que las ganancias, más que el costo de capital, crean ganancias para los accionistas.

El EVA o ganancia económica es la diferencia entre la utilidad operativa después de impuestos que una empresa obtiene y la mínima que debería obtener.

Lo anterior permite definir el EVA como la cantidad que resulta de restar a utilidad operativa antes de impuestos el costo financiero que implica la posesión de los activos por parte de la empresa.

EVA = UODI – (Activos netos de operación*Costo de Capital)

El EVA también puede entenderse desde la perspectiva de la rentabilidad. Sí una empresa obtiene sobre sus activos netos de operación una rentabilidad superior a su costo de capital significa que sobre el valor de dichos activos, se genera un remanente. Este remanente es el EVA, que se define como, por lo tanto, como el remanente que generan los activos netos de operación cuando rinden por encima del costo de capital.

4. Intellectual Assetts Monitor

Este modelo es uno de los resultados del estudio de activos intangibles por parte de Karl Erik Sveiby. Después de definir una taxonomía sobre capital intelectual, construyó un modelo que interpreta los activos intangibles más importantes de la empresa por medio de indicadores. El primer caso de aplicación fue la empresa de consultoría sueca Celemi.

El intangible Assets Monitor consiste en una presentación formal de una serie de indicadores relevantes para la empresa de acuerdo a sus estrategias. Desde su perspectiva, estos indicadores son la base para crear y desarrollar una empresa con una estrategia enfocada al conocimiento. Para su desarrollador Sveiby, citado por Flórez (2001), este sistema puede ser integrado a los sistemas de información administrativos. El propósito es representar los activos intangibles de la organización desde las perspectivas de estabilidad, eficiencia y crecimiento.

El primer paso para realizar la medición es establecer el propósito de la misma y quienes son las personas a las que va dirigida la medición. El segundo paso es clasificar el trabajo que hacen los empleados dentro de las tres categorías de capital intelectual, para así determinar cuales son los indicadores que representan el uso de activos intangibles dentro de las actividades que se están realizando dentro de la empresa.

El sistema hace la división de tres categorías de activos intangibles:

  • Clientes, que representan la estructura externa de la empresa que soporta las relaciones con los clientes y proveedores
  • Organización, que es la estructura interna de la empresa que soporta las operaciones de la misma
  • Gente, que representa la combinación de competencias de los empleados que e trabajan en la empresa.

5. Valor Intangible Calculado (CIV)

Este modelo surge de un estudio de Evanston Business Investment Corp., Illinois llamado NCI Research, afiliado a Kellogg School of Business de la Universidad de Northwestern. NCI comenzó a estudiar los modelos de medición de activos intangibles para fomentar el desarrollo de empresas intensivas en el uso de conocimiento. Los desarrolladores tomaron la premisa de que los inversionistas no ponen atención a aquellas empresas que tienen pocos activos tangibles que ofrecer como garantía, y que, por lo tanto, era necesario encontrar una manera de calcular los activos intangibles en términos monetarios para brindar una información más completa y sólida del valor real de una empresa. El equipo de trabajo partió de la razón expuesta de valor y la Q de Tobin: “El valor de una empresa refleja no sólo sus bienes tangibles sino también un componente que se puede atribuir a bienes intangibles”. Stewart, citado por Flórez, (2001).

El método CIV también se conoce como Retorno del Activo y utiliza el promedio de la utilidad antes de impuestos (UAI) de la empresa de los tres últimos años y el promedio del valor de los activos tangibles para el mismo período de tiempo. Esta utilidad promedio se divide entre el valor promedio de los activos tangibles para obtener la Rentabilidad sobre Activos (ROA). La tasa resultante se compara con la tasa de rentabilidad promedio de la industria a la que pertenece la compañía para calcular la diferencia. Sí esta diferencia es cero o negativa, la empresa no tiene un excedente de capital intangible sobre el promedio de la industria, por lo que se asume es cero. Sin embargo, sí la diferencia es positiva, entonces, se asume que tiene un exceso de capital por sobre el promedio de la industria. Este exceso de capital, o rentabilidad excedente, al aplicarle el factor impuesto y al calcularle su Valor Presente Neto a una tasa de descuento igual al Costo de Capital de la empresa se obtiene el valor de los activos intangibles.

Ambito de estudio

Para la aplicación del modelo Valor Intangible Calculado (CIV), se tomó como modelo la Corporación para el Desarrollo de la Serranía del Perijá (Corperijá), identificada con Nit 824.003.522-6, inscrita en la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Cámara de Comercio en la ciudad de Valledupar-Cesar-Colombia, cuyo objeto social ante personas naturales, jurídicas, privadas o de derecho público son las siguientes:

  • Diseñar y ejecutar programas de nutrición, asesorar y supervisar programas del orden social, cultural, administrativo, pedagógico y de salud dirigidos a grupos organizados de la comunidad.
  • Desarrollar, entre otras actividades, educación formal y no formal, salud, medio ambiente e infraestructura de desarrollo institucional y comunitario.
  • Organizar talleres de capacitación sobre manejo, preparación y utilización de alimentos de alto valor nutricional con el fin de mejorar el estado nutricional de la población vulnerable
  • Preparación y procesamiento de alimentos en restaurantes escolares, servicio de alimentación y cafetería.

Para aplicar el modelo CIV en la empresa Corperijá se tomaron los dos estados financieros básicos: Balance General y Estado de Resultados a 31 de Diciembre de los años 2006 y 2007 , de los cuales se extractó la información pertinente para la aplicación del modelo, la cual se resume en la siguiente tabla:

 

Información Adicional:

  • La rentabilidad sobre activos (ROA) promedio de la industria es del 18 %
  • La tasa de impuesto sobre la renta es del 35 %
  • El Costo de Capital de la empresa es del 15 %

Para el desarrollo del método CIV (Valor Intangible Calculado) seguiremos los siguientes pasos:

Primer paso: Se calcula la Rentabilidad promedio sobre Activos, o el retorno promedio sobre activos tangibles.

La rentabilidad promedio sobre activos (ROA) es igual a la utilidad antes de impuestos promedio dividida entre el valor promedio de los activos.

ROA = UAI/Activos
ROA = 281.466.198/1.393.367.656
ROA = 20.20 %, mayor que la rentabilidad sobre activos (ROA) promedio de la industria del 18 %.

Segundo paso: Se calcula la rentabilidad excedente o el retorno excedente, es decir, calcular cuánto ganaría en promedio una empresa del sector sobre esa cantidad promedio de activos tangibles.

Se multiplica el ROA promedio de la industria por el valor promedio de activos, y este valor se resta de la utilidad antes de impuesto (UAI) promedio.

0.18 * $ 1.393.367.656 = $ 250.806.178
Rentabilidad Excedente = $ 281.466.198 – $ 250.806.178
Rentabilidad Excedente = $ 30.660.019.92

El excedente de Corperijá es de $ 30.660.019.92, que es la diferencia entre lo que gana la empresa en promedio y lo que gana una empresa del sector, en promedio.

Tercer paso: Se calcula la Prima atribuible a los activos intangibles.

Se le aplica la tasa de impuestos a la utilidad antes de impuestos (AUI) promedio a la rentabilidad excedente y este valor se resta de la rentabilidad excedente.

$ 30.660.019.92 – ($ 30.660.019.92 * 0.35)
$ 19.929.012.95

Cuarto paso: Se calcula el Valor Presente Neto (VPN) de la prima atribuible a los activos intangibles, para ello se divide este último valor entre el Costo de Capital de la empresa.

VPN(15 %) = $ 19.929.012.92/0.15
VPN(15 %) = $ 132. 860.086

Los $ 132.860.086 es el valor de los activos intangibles de Corperijá y representa la capacidad de la empresa para usar sus activos intangibles para superar a sus competidores del sector. De otra parte, este monto representa lo que le costaría a cualquier comprador crear estos bienes intangibles a partir de cero, bienes que posee Corperijá con un valor actual.

La ventaja del método CIV es que ofrece una evaluación monetaria y, por lo tanto, es recomendable para el caso en que exista interés en el negocio por una fusión y/o adquisición, o para valuar las acciones en el mercado.

Si bien el método CIV ofrece el potencial de hacer comparaciones sobre la base de resultados financieros auditados, presenta dos limitaciones (Mantilla, 2004):

  • El método CIV utiliza la rentabilidad sobre activos (ROA) promedio de la industria como base para determinar el exceso de retornos. Por naturaleza, los valores promedio experimentan problemas externos y podrían derivar en ROA excesivamente alto o bajo.
  • El costo de capital de la empresa dictamina el Valor Presente Neto de los activos intangibles.

Sin embargo, en orden de que el CIV sea comparable con y dentro de las industrias, se debe usar el promedio industrial del costo de capital como una carta de poder para la tasa de descuento en el cálculo del Valor Presente Neto. Una vez más, surge el problema de los promedios y se tiene que ser cuidadoso en la selección de un promedio ajustado por los factores externos.

Conclusiones

Se reconoce que el Capital Intelectual de una empresa desempeña un rol significativo en la creación de ventaja competitiva y en la creación de valor, por consiguiente, su valoración se convierte en un factor importante para determinar el valor real, o valor de mercado.

Según Edvinsson, citado por Ramírez (2007), sí el Capital Intelectual constituye el mayor porcentaje del valor de mercado de las empresas, no sólo se está cometiendo una inequidad con la comunidad de inversionistas sino que estamos frente a una crisis que se extiende a través de la economía, por estar midiendo lo que no se debe medir, generando desperdicio de recursos que fluyen donde no deberían y en tiempo inoportuno.

Se ha presentado en este trabajo un caso práctico de valoración que permite cuantificar el valor del Capital Intelectual, que sumado al valor contable de los activos físicos nos permite conocer el valor de mercado de la empresa en cuestión.

Si bien el método CIV presenta las limitaciones de los promedios de la utilidad antes de impuestos y la del valor de los activos tangibles, refleja en el resultado la eficiencia en el manejo de los activos físicos de operación de la empresa, porque a mayor utilidad y menor inversión en activos la rentabilidad sobre activos (ROA) es mayor, lo que hace viable el método porque al compararla con la rentabilidad sobre activos promedio de la industria la diferencia debe ser positiva para que la empresa tenga un excedente de capital, y así se pueda valorar el Capital Intelectual.

Referencias Bibliográficas

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Flores, Pedro (2001). Capital intelectual: Conceptos y herramientas :http://www.sistemas de conocimiento.org/Materiales_de_difusion/archivos_pdf/notas-tecnicas/2001-
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Mantilla, Samuel. Capital Intelectual & Contabilidad del Conocimiento. Bogotá. Ecoe Ediciones. Tercera edición. 2004

Nevado, Domingo & López, Víctor (2000). Cómo medir el capital intelectual de una empresa? :http://www.Docencia.udea.edu.co/ingenierías/ semgestiónconocimiento/documentos/Mod10_Captlntl.pdf. Consulta: 28-06-08

Osorio, Maritza. (2006). El capital intelectual en la gestión del conocimiento. :http://www.bus.sld.cu/revistas/aci/vd11_6_03/aci07603.htm. Consulta:26-06-08

Palomo, Miguel A. (2003). La evaluación de activos intangibles. :http://www.Ingenierías.uanl.mx/20/pdf/201evaluacióndeactivos.pdf. Consulta: 23-06-08

Ramirez, Duván Emilio. (2007). Capital intelectual. Algunas reflexiones sobre su importancia en las organizaciones. : . Consulta: 15-07-08

Rodriguez, Franz (2006). Medición y valoración de activos intangibles en los estados financieros. Tesis doctoral ante la Universidad de Zaragoza, España

Román, Nélida. (2005). Capital intelectual: Generador de éxito en las empresas. : http://www.saber.ula.ve/…/visiongerencial/año3num2/articulo6.pdf&term_termino _3=&Nombrebd=saber. Consulta: 10-07-08.

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Meza Orozco Jhonny de Jesús. (2009, marzo 18). Valoración del capital intelectual en la corporación Corperija en Valledupar Colombia. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/valoracion-capital-intelectual-corporacion-corperija/
Meza Orozco, Jhonny de Jesús. "Valoración del capital intelectual en la corporación Corperija en Valledupar Colombia". GestioPolis. 18 marzo 2009. Web. <https://www.gestiopolis.com/valoracion-capital-intelectual-corporacion-corperija/>.
Meza Orozco, Jhonny de Jesús. "Valoración del capital intelectual en la corporación Corperija en Valledupar Colombia". GestioPolis. marzo 18, 2009. Consultado el 16 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/valoracion-capital-intelectual-corporacion-corperija/.
Meza Orozco, Jhonny de Jesús. Valoración del capital intelectual en la corporación Corperija en Valledupar Colombia [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/valoracion-capital-intelectual-corporacion-corperija/> [Citado el 16 de Agosto de 2018].
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