Teoría sobre el “Estado Natural de las Empresas: El Desorden”

“Mi teoría establece que, por más recursos de cualquier tipo que se inviertan dentro de una Empresa, no es posible sacar a ninguna Empresa de éste su estado natural. El día que se lograra hacer, esa Empresa moriría sin remedio. ¿La razón?: dejaría de aprender. Muy pronto, sus competidores, la rebasarían”.

Nota: El Desarrollo y la Comprobación de esta Teoría se encuentra en mi Libro: “Formación con Visión de Negocio Para Técnicos y Profesionistas”; Autor: Ricardo Hernández Jiménez;

Editorial Trillas. Para Cursos y Conferencias Sobre el Tema Comunicarse Directamente con el Autor: ricardohjafi@hotmail.com  Móvil: 5551728090

Tuvo origen un par de meses antes de la entrada del año 2000. El cambio de siglo tuvo un impacto global que costó al mundo algo así como 800 mil millones de dólares, de los cuales a México le tocó pagar aproximadamente 32 mil millones de dólares. Dicho fenómeno, por su trascendencia, se conoció como Y2K (Año 2000: Year 2000), el cual, por su enorme relevancia, fue incluso administrado y supervisado por una comisión de carácter internacional nombrada por la ONU. Se trató de un cambio que había que hacer en todas las computadoras y sistemas de información del mundo, el cual consistía en manejar el campo de la fecha correspondiente al año a través de cuatro dígitos y no con dos como se venía haciendo. La tarea fue titánica, pues consistía en identificar, detectar y modificar, todos los programas de computadora (millones en todo el mundo) para este propósito del manejo del año con cuatro dígitos.

Como ejercicio de mis actividades como consultor en informática en diversas Empresas del país pude constatar directamente que el problema real no consistía tanto en cómo hacer para cambiar los millones de programas, sino en conocer cuáles eran esos programas y dónde había que realizar los cambios. Me di cuenta que el desorden con el que estaban operando (y con el que operan actualmente) la gran mayoría de las Empresas, era tal, que nadie a ciencia cierta podía asegurar dónde estaban ni cuáles eran los programas que había que modificar. Hablé con colegas de otros varios países, y el asunto sucedía igual.  Ciertamente, a la postre, se logró el cambio a nivel mundial, pero el costo fue superlativo, cuando simplemente habiendo tenido afianzada la operación de las Empresas, hubiera sido como algo de rutina. Aquí estuvo la clave para el desarrollo de mi teoría: encontré que el control absoluto de las Empresas no es posible alcanzarlo (mucho menos afianzarlo) por más recursos de todo tipo que se inviertan: persistir para lograr  hacer negocio a pesar de ese desorden, es un reto y una actividad constante y permanente para cada Empresa en todo momento y para siempre. Así fue como inicié mis investigaciones que dieron origen y sustento a esta teoría.

DEFINICIÓN DE LA TEORÍA SOBRE EL ESTADO NATURAL DE LAS EMPRESAS

“Estado natural de las Empresas: El Desorden”. Mi teoría sostiene que éste es el estado natural de cualquier Empresa, en cualquier parte del mundo, en todos los tiempos, estado natural del cual, por más recursos de cualquier tipo que se inviertan, no es posible sacarla. El desorden operativo es inherente a toda Empresa. Ese estado natural será parte permanente de cualquier Empresa durante todo su ciclo de vida hasta que muera. Por lo tanto, mi teoría sostiene que, partiendo de ese estado natural de desorden permanente, las Empresas lo que requieren para su operación, en esencia, no son empleados tradicionales animosos y con gran capacidad de trabajo, sino estrategas visionarios que sepan qué y cómo hacer para que, a pesar de ese desorden operativo permanente, la Empresa ¡Logre Hacer Negocio!. Además, mi teoría revela que, gracias a ese estado natural, es como toda Empresa adquiere su real conocimiento para competir con éxito en los mercados, siempre y cuando, logre capitalizar las soluciones operativas que a su paso va dejando ese estado natural de desorden.

DESARROLLO DE LA TEORÍA

Evidentemente, en las Empresas de hoy y de siempre, han existido y existen problemas añejos no superados, esperando por personal calificado que sepa cómo resolverlos. Problemas éstos, tan arraigados y asfixiantes, que se vuelve necesario atender y resolver de manera urgente al amparo de una nueva visión de Empresa, antes que muchas de ellas se vean en la necesidad de bajar sus cortinas. Pero, ¿qué Empresa no trabaja inmersa en un mar constante de  problemas, mismos que las mantiene arrinconadas en permanente estado de estrés competitivo?

En lo personal, me resulta curioso y hasta divertido, escuchar las cotidianas mesas redondas organizadas en la radio y la televisión, donde experimentados críticos, especialistas y políticos,  tratan de encontrar las explicaciones y las respuestas a los diarios aconteceres nacionales y mundiales. No tengo duda que en esas mesas redondas se tratan problemas verdaderos, reales, tan diversos, que van, desde los llamados derrumbes económicos, hasta los naturales, catastróficos los unos y los otros, y de toda índole, pasando por los increíbles y hasta por los inimaginables, que a cada momento surgen y nos asechan.

Me entretengo mucho y hasta me divierto, cuando reconocidos entrevistadores tratan de poner en aprietos a sus entrevistados; después de darles muchas vueltas al asunto en cuestión, el primero le pregunta al  segundo: “… está muy bien, usted ya me dijo lo que hay que hacer para (tal o cual situación), ahora dígame cómo le va a hacer para erradicarlo en definitiva (por ejemplo: la pobreza, la corrupción, los asaltos, etc.), lo cual, unos vienen y dicen que van a hacer, y no hacen gran cosa, y vienen otros, y lo mismo, y así, hasta hoy que seguimos con la misma situación o peor. Entonces, en este caso, dígame usted cómo le va a hacer para resolverlo en definitiva (erradicarlo)”. Dicho lo anterior, por lo general, el entrevistado empieza a balbucear y a dar muestras claras de no saber exactamente cómo le va a hacer. Así, el entrevistador, como norma, con aire de triunfo y hasta con cierta ironía, de golpe, opta por terminar la entrevista, dejando al entrevistado sumido en sus dudas y, con frecuencia, en su profundo enojo, por haber sido “ventaneado”. A mi entender, la vida es una secuencia de tiempos presentes que a su paso nos van dejando conocimiento y experiencia, con lo cual, se puede dar un valor al pasado y establecer las expectativas del futuro, en donde el factor común (la verdadera esencia que da sentido a la vida) son los continuos retos (problemas) que se van enfrentando, y que, dependiendo de la percepción que se vaya teniendo de cada uno, y del aprendizaje que se vaya extrayendo de esos tiempos presentes por los que vamos pasando, la humanidad va construyendo las herramientas que permiten enfrentarlos y, más o menos, controlarlos durante no se sabe cuánto tiempo, mas no resolviéndolos en definitiva ni totalmente.

Esto último no es posible. Cuando se descubrió la vacuna para la tuberculosis, no se erradicó totalmente el mal, aunque ciertamente hoy mueren muy pocos debido a ese padecimiento, pero, por otro lado, los seres humanos siguen muriendo en todo el planeta debido a muchas nuevas enfermedades más que antes no existían como lo es el SIDA y nuevas formas de hepatitis que han aparecido, y varias más. El hambre, los asaltos, los crímenes, la pobreza, el problema irreconciliable del aborto, los secuestros, la corrupción, la impunidad, la injusticia, las guerras, el tráfico de drogas, la sobrepoblación, las inconformidades y las manifestaciones en masa cada vez más frecuentes, y todo lo imaginable y hasta lo inimaginable, en menor o mayor grado, seguirán existiendo en todas partes del mundo y en todos los tiempos. Por eso, quien diga que va a erradicar tal o cual problema de manera ”definitiva”, seguramente no está muy consciente de lo que está ofreciendo, y muy probablemente, con semejantes promesas, hasta motivará cierta dosis de desconfianza hacia él en quienes lo escuchen.

La razón inequívoca de que la humanidad se encuentra constantemente enfrentando un sinfín de retos (problemas) se da en el hecho que permanentemente todo está cambiando. La vida misma es una avalancha de eventos en constante movimiento y la humanidad un tumulto de actores tratando de contenerlos; mientras unos contienen a algunos, por otro lado, ya vienen otros tantos eventos en caída libre, a los cuales habrá también que intentar atrapar y controlar. Nunca dejarán de crearse nuevos eventos y nunca se podrá atrapar y erradicar completamente a ninguno de ellos. Ciertamente se podrá sostener y entretener a algunos por algún tiempo pero no en definitiva. De esta manera, la humanidad (hasta ahora) ha logrado sobrevivir, porque, de la misma manera, ha aprendido a desarrollar las soluciones (las herramientas) para enfrentar (más no erradicar) cada evento que va surgiendo. El día que la humanidad deje de inventar  soluciones, ese día empezará su extinción; los eventos seguirán surgiendo sin saber de dónde ni cuándo.

El Desarrollo y la Comprobación de esta Teoría se encuentra en mi Libro: “Formación con Visión de Negocio Para Técnicos y Profesionistas”; Autor: Ricardo Hernández Jiménez;

Editorial Trillas. Para Cursos y Conferencias Sobre el Tema Comunicarse Directamente con el Autor: ricardohjafi@hotmail.com  Móvil: 5551728090

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Hernández Jiménez Ricardo. (2017, marzo 26). Teoría sobre el “Estado Natural de las Empresas: El Desorden”. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/teoria-estado-natural-las-empresas-desorden/
Hernández Jiménez, Ricardo. "Teoría sobre el “Estado Natural de las Empresas: El Desorden”". GestioPolis. 26 marzo 2017. Web. <https://www.gestiopolis.com/teoria-estado-natural-las-empresas-desorden/>.
Hernández Jiménez, Ricardo. "Teoría sobre el “Estado Natural de las Empresas: El Desorden”". GestioPolis. marzo 26, 2017. Consultado el 22 de Junio de 2018. https://www.gestiopolis.com/teoria-estado-natural-las-empresas-desorden/.
Hernández Jiménez, Ricardo. Teoría sobre el “Estado Natural de las Empresas: El Desorden” [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/teoria-estado-natural-las-empresas-desorden/> [Citado el 22 de Junio de 2018].
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