Relación entre la Carga viral, los sistemas inmunes innato y adaptativo, y la letalidad del COVID 19 por tormenta de citoquinas

El virus COVID 19, de acuerdo con Skinner (2020) es un agente infeccioso que se autorreplica, lo que indica que la infección puede iniciar con un pequeño número de partículas y que la dosis puede variar de un virus a otro. Cuando dicha dosis llega al tracto respiratorio, algunas células se infectarán y se prepararán para producir infinidad de réplicas nuevas, infectando las células más próximas que, generalmente, incluyen células del sistema inmune, comprometiéndolo y repitiendo el proceso una y otra vez (Skinner, 2020). Cabe anotar que la velocidad con que se replica y propaga el virus dependerá de la carga viral a la cual están expuestas las personas.

Con el COVID 19 se presenta un vacío o riesgo entre la capacidad de reacción del Sistema Inmune Innato – SII y la Respuesta Inmune Adquirida, esta última es la encargada de detener, poner fin a la infección y recordar la inmunidad para este agente, con el propósito de responder rápidamente si el cuerpo en adelante volviera a infectarse con dicho virus (Skinner, 2020). Pero, ¿Qué es esto y de qué manera impacta en la propagación del virus y la mortalidad que se evidencia a nivel mundial?

Para entenderlo, es necesario saber que el SII, es aquel que “reconoce señales de peligro altamente conservadas en microorganismos y genera respuestas rápidas y vigorosas que eliminan a más del 90% de los agentes invasores” (párr.9), es decir, es el encargado de evitar que el virus se replique y propague a través de las células. De su velocidad de propagación, depende no solo la gravedad de los síntomas, también la capacidad del cuerpo de rechazar la infección.

En pocas palabras, es el sistema inmune con el que todos los individuos nacen, el cual está encargado de impedir que los materiales dañinos entren al cuerpo, siendo la primera línea de defensa inmunitaria (Zepeda, Gvirtzman, Kreft, Inostroza, & Díaz, 2013). Sin embargo, si el cuerpo se encuentra afectado por otras enfermedades o patologías, el sistema inmunitario innato estará débil y poco provisto de elementos de defensa ante un virus como el COVID 19, permitiendo que sus agentes infecciosos penetren y se propaguen con facilidad y a una velocidad alarmante, ya sea, porque no posee los recursos de defensa necesarios o porque dichos recursos se están dividiendo para atacar varias enfermedades a la vez. En este estadio, el cuerpo detecta e inicia el montaje de una respuesta (si está en capacidad de hacerlo, mientras entra en acción la respuesta inmune adaptativa).

La respuesta inmune adquirida o adaptativa, es una respuesta específica frente al virus, esta tarda en producirse en una primoinfección (un virus que se replica rápidamente como es el caso del COVID 19) y su expresión y gravedad depende de, el número, la virulencia y el estado de defensas del sujeto (Moreno, 1983). El encuentro con el virus puede ser natural como se ha presentado en los últimos meses en los contagiados con COVID 19 o puede realizarse de manera dirigida mediante vacunas, si existiesen. (Matta, 2011).

Cuando el sistema inmune adquirido o adaptativo se retrasa, lo que sucede generalmente en personas mayores, con inmunodeficiencias (como el asma) o individuos que han recibido una carga viral muy alta, el sistema inmune innato sigue aumentando conforme el virus se replica y se propaga, generando mecanismos de defensa, entre los cuales se encuentran la tos, el estornudo y la inflamación[1]. “La inflamación es un mecanismo de defensa que facilita la llegada de células del sistema inmunitario al lugar donde se ha producido la agresión” (Servicio de Información y Noticias Científicas – SINC, 2018) esta puede ser útil iniciando el contagio, ya que, ayuda a contener el virus, pero, en los peores casos puede provocar un daño generalizado del tejido no infectado, que, en la práctica, es lo que está causando un gran número de casos letales.

Por otro lado, la carga viral, es la cantidad total del virus que un individuo tiene en su organismo, siendo mayor en pacientes más graves de acuerdo con los informes del Ministerio de Salud de China (Skinner, 2020), tal como sucede con el SARS. Es decir, la exposición inicial a más virus o una dosis infecciosa más alta, aumentaría las posibilidades de infección y de enfermedad; es importante hacer énfasis en que la dosis alta o carga viral alta es tan riesgosa y letal como la exposición repetida a dosis bajas. Por ende, es fundamental limitar cualquier exposición al COVID 19, no solo frente a los individuos que se han contagiado y presentan síntomas como la tos, mecanismo de defensa que arroja grandes cantidades de virus, también ante individuos asintomáticos[2], que hora tras hora eliminan pequeñas cantidades del virus, tan solo al hablar.

Ahora bien, ¿cuál es la relevancia de la carga viral, en el tratamiento y mitigación de la propagación del COVID 19 y por qué es tan importante tenerla en cuenta haciendo referencia al SII y a la respuesta inmune adaptativa?

De acuerdo con lo expuesto por inmunólogos, virólogos y otros especialistas relacionados con los coronavirus, si la carga viral a la que está expuesto el individuo es baja, el SII contará con mayor capacidad para ralentizar la replicación y propagación del COVID 19, manteniéndolo vivo hasta que logre entrar en acción la respuesta inmune adaptativa, la cual puede demorar entre una y dos semanas después del contagio (Skinner, 2020). Por lo anterior, es vital tener en cuenta que, “La dosis de infección del virus tiene más probabilidades de provocar una infección en el receptor cuanto mayor es la cantidad de virus que hay en la excreta” (Skinner, 2020). También que:

La probabilidad de transmisión del virus aumenta con la duración y la frecuencia de exposición de una persona no infectada con alguien infectado con el virus y que, la carga viral, es decir, la cantidad de virus que está produciendo un individuo infectado y que potencialmente está eliminando, (asintomático o no) también afectará la transmisión; cuanto mayor es la carga viral, más contagiosa es la persona (Skinner, 2020).

El contagio puede ocurrir a través de pequeñas gotas en el aire, producidas al estornudar, toser o hablar y que, quedan en el aire por unos segundos. Estas gotas pueden ser respiradas o aterrizar en algunas superficies, sobreviviendo así el virus por un período de tiempo aún no determinado con exactitud, pero que, si alguien lo toca y luego se toca la boca o la nariz, existe un gran riesgo de infectarse con la carga viral que el o los individuos han eliminado en las superficies (Shour, 2020). De estos planteamientos parte la importancia de promover el lavado de manos como medida de precaución y el uso de tapabocas para minimizar el contagio especialmente provocado por los asintomáticos, ya que, se asume que los individuos que exponen síntomas deben situarse de inmediato en aislamiento total, mientras que muchos otros se encuentran en aislamiento preventivo.

En este sentido Heneghan, Brassey, & Jefferson (2020), indican que los colaboradores de la salud están en mayor riesgo, obedeciendo a las numerosas exposiciones a individuos infectados, su contagio se ve potenciado de acuerdo a la carga viral que reciben del número de pacientes contagiados que atienden a diario. Si una persona recibe carga viral de cinco individuos infectados, su contagio y enfermedad puede verse cinco veces potenciada y puede ser aún más grave, si se trata de personas con alta carga viral.

De acuerdo con los anteriores planteamientos, se concluye que:

Es de vital importancia encontrar un puente entre la inmunidad innata y la inmunidad adaptativa, como el posible uso de la Cloroquina o de otros medicamentos de similar acción, un fármaco antiparasitario que pertenece a la familia de péptidos antimicrobianos y que, en casos de carga viral alta, inmunodeficiencias o bajas defensas, hablándolo en lenguaje coloquial, ayudaría a inhibir acciones del virus (Ministerio de Salud, 2020; Melendez & Koznetsov, 2005), y a evitar inflamación interna extrema, mientras llega la respuesta del sistema adaptativo.

Para evitar exposición de la ciudadanía a cargas virales altas, es necesario limitar lo máximo posible el uso de transporte masivo y el encuentro de varios individuos en recintos cerrados, para evitar altas concentraciones de carga viral. (Esta puede ser la explicación del por qué China en definitiva paró de manera abrupta toda actividad, obteniendo resultados realmente efectivos, los cuales se ven reflejados en la disminución de contagios y de muertes).

Países como Corea del Sur y Alemania, han logrado disminuir la mortalidad y hacer un aislamiento inteligente, no por la cultura de dichas naciones, sino, principalmente,  por su capacidad de respuesta sanitaria y presupuesto destinado para tal fin, pues, estos están realizando entre 15 mil y 20 mil pruebas de COVID 19 diarias (Pérez, 2020), no solo para detectar si los individuos son positivos para coronavirus, también para determinar la carga viral de los mismos, aspecto que ayuda a mitigar de manera efectiva y oportuna el virus, y el posible retraso del sistema adaptativo, lo cual, como se indica en líneas anteriores, causa que el sistema innato inflame de manera descontrolada algunas células del cuerpo. El salto que se está presentando debido a la carga viral alta y otras situaciones nombradas, provoca una respuesta también masiva del sistema inmune innato, por lo tanto, se tendrán obvias dificultades para controlar el virus y esperar o permitir que la inmunidad adquirida se active, mientras que al tiempo se provoca una inflamación considerable y una tormenta de citoquinas[3] (Skinner, 2020). Esto también sugiere ser la razón por la que en algunos países se está sometiendo al personal de la salud a exámenes frecuentes, aunque no presenten síntomas.

Es necesario acabar del todo con las filas que se están generando en torno a diversas actividades a lo largo del territorio nacional, tales como, operaciones financieras, entrega de bonos, pagos de servicios, entrega de medicinas, entre otros. Debe propenderse el uso de canales digitales y entrega de elementos a domicilio. Estas filas son foco de contagio y aunque el  Estado, gobernaciones y alcaldías no lo determinen así, es necesario ante la situación y lo planteado en el presente escrito, abstenerse de hacerlas.

El aislamiento total, debería permanecer mientras el virus se encuentre activo en cuanto no se obtenga la vacuna que estimule la producción de anticuerpos y genere inmunidad en toda la ciudadanía. El costo monetario será alto, pero se podrá mitigar de manera eficiente la letalidad que genera la carga viral y la falta de capacidad sanitaria en Colombia. De lo contrario se estaría avanzando en un círculo vicioso que expone una injusta paradoja: Que la economía del país se mantiene activa a expensas de la vida, tanto de quienes salen a trabajar para que otros se puedan aislar en sus casas, como de quienes deben salir a diario a luchar para salvar otras vidas. No se trata solo de hacer tiempo para bajar la curva mientras se obtiene una vacuna, se puede hacer algo más, es cuestión de compromiso, de colaboración y de inversión, de todos y cada uno de los actores implicados. Se debe disminuir al máximo posible el número de personas que se concentran en lugares públicos y laborales, porque aunque se ha autorizado el uso de la Cloroquina para mitigar efectos causados por la reacción del sistema inmune y para inhibir otras acciones del virus, su efectividad se ha presentado por lo general, en casos que exponen inicialmente baja carga viral. Una situación extrema como la actual, necesita de soluciones igualmente extremas.

Palabras clave: Coronavirus, contagio, carga viral, SII – Sistema Inmune Innato, respuesta inmune adquirida o adaptativa, mortalidad, tormenta de citoquinas.

Referencias

Notas

[1] Los neutrófilos, son las primeras células que llegan y se ponen en acción, en este caso en los pulmones para destruir la infección, pero también actúan sobre el tejido sano (inmunopatología).

[2] Paciente portador de una enfermedad o infección que no experimenta síntomas.

[3] Sobreproducción de diversos mediadores inflamatorios como reacción inmunitaria defensiva.

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Montoya Claudia Patricia. (2020, abril 7). Relación entre la Carga viral, los sistemas inmunes innato y adaptativo, y la letalidad del COVID 19 por tormenta de citoquinas. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/relacion-carga-viral-sistemas-inmunes-innato-adaptativo-letalidad-covid-19-tormenta-citoquinas/
Montoya Claudia Patricia. "Relación entre la Carga viral, los sistemas inmunes innato y adaptativo, y la letalidad del COVID 19 por tormenta de citoquinas". GestioPolis. 7 abril 2020. Web. <https://www.gestiopolis.com/relacion-carga-viral-sistemas-inmunes-innato-adaptativo-letalidad-covid-19-tormenta-citoquinas/>.
Montoya Claudia Patricia. "Relación entre la Carga viral, los sistemas inmunes innato y adaptativo, y la letalidad del COVID 19 por tormenta de citoquinas". GestioPolis. abril 7, 2020. Consultado el . https://www.gestiopolis.com/relacion-carga-viral-sistemas-inmunes-innato-adaptativo-letalidad-covid-19-tormenta-citoquinas/.
Montoya Claudia Patricia. Relación entre la Carga viral, los sistemas inmunes innato y adaptativo, y la letalidad del COVID 19 por tormenta de citoquinas [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/relacion-carga-viral-sistemas-inmunes-innato-adaptativo-letalidad-covid-19-tormenta-citoquinas/> [Citado el ].
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