Reflexiones sobre la economía del café en Colombia

  • Economía
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“Los fenómenos estructurales y coyunturales de la economía colombiana en los últimos años. en particular la transición hacia un modelo de desarrollo basado en la internacionalización de la economía y en este contexto la crisis de la economía cafetera, permite visualizar hasta qué punto es conveniente mantener ciertos paradigmas que deberían ya haber sido superados para poder acceder a un verdadero desarrollo económico. Uno de estos paradigmas lo llamo: Mentalidad Cafetera. Es el tema a desarrollar en las siguientes líneas”

Hoy en día el café no ocupa el lugar de importancia que tuvo desde los años 20’s para la economía nacional. Atrás quedó la importante infraestructura que necesitó la producción nacional del café y el dinamismo propio que impulsó el desarrollo paralelo de este cultivo. Se puede afirmar que durante más de seis décadas la economía nacional giró en función del café siendo el mayor generador de divisas y empleo en mano de obra no calificada del país.

Bajo estas circunstancias es comprensible porque Colombia volcó todo su esfuerzo en la producción y comercialización del mismo.

La historia del café se remonta a la importación de semillas traídas de Oriente y en el comienzo su consumo había sido ampliamente un asunto de élite1. Popularizado a finales del siglo XIX, el café realmente hizo historia y tendría que serlo así dada la creciente demanda – que suscitó una bebida que contiene sustancias estimulantes como la cafeína- generada por cambios en la estructura económica de los EE.UU. que estimuló un mayor consumo de este tipo de bebidas y suscitó un crecimiento de la oferta acorde a su demanda. Oferta que era cubierta por ciertos países asiáticos y Latinoamericanos, para fortuna entre ellos Colombia, donde rápidamente se descubrió que nuestro grano era al igual que el de Brasil una variedad suave, que poco a poco comenzó a ganar adeptos.

Es necesario recalcar la importancia y significado de este producto para el país y recordar que las decisiones y hechos relacionados con el café afectan y afectaron en mayor medida, la totalidad de la vida nacional y tienen o tuvieron enorme repercusión en el ambiente socioeconómico. Por este motivo desde muy pronto el gobierno conformó una organización que propendiera por los intereses propios de los cafeteros, organizada en 1927: La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, que se constituyó en la mayor organización en importancia económica y política2 por muchos años en el país.

La FEDECAFE obtuvo desde su inicio el suficiente poder, tanto que el gobierno destinó una partida parafiscal en pro de la creación del Fondo Nacional del Café y la protección de sus intereses que no siempre coincidían con las necesidades de las casi 300.000 familias que se llegaron a dedicar a la caficultura3, estos intereses fueron por muchos anos la referencia de las políticas exportadoras y fiscales de la nación. Esta partida parafiscal, es decir, la destinación de cierto porcentaje que no se tenía en cuenta como ingreso real para el país sino se transfería directamente al Fondo, permitió a este el desarrollo de una industria paralela a lo que es tan solo el cultivo del café y abrió por muchos años un gran debate: En qué se deberían invertir los recursos del FONDO.

La conformación de empresas tan importantes como: la Flota Mercante Grancolombiana, la creación del Banco Cafetero, la CAV CONCASA y las diferentes comercializadoras y tostadoras de café, fueron un ejemplo de la importancia económica que adquirió la Federación.

Es comprensible que esta actividad hubiera adquirido tal relevancia, pues a la larga el país por muchos años dependió de las divisas generadas por el café, tanto así que tal vez la medida que más ha causado expectativa en los últimos años en lo referente a la economía nacional, inclusive por encima de la actual decisión de la junta directiva del Banco Central de retirar el sistema de bandas para el manejo de la política cambiaria, fue en su tiempo la determinación de suprimir el esquema de cuotas del Convenio Internacional del Café, a partir del mes de julio de 19894, que generó diversos ajustes al manejo de la política cafetera colombiana, a fin de adaptarlas a las nuevas circunstancias de cada país, y dejar los precios a la fluctuación de la oferta y la demanda internacional.

Por todo lo anterior argumento las desventajas de poseer aún una “mentalidad cafetera”, que la caracterizó por dos aspectos básicos, los cuales han frenado el dinamismo que inclusive el propio café y otros productos hubiesen tenido, diezmando al largo plazo el desarrollo del país.

La tendencia neocorporativista y la interacción de grupos de interés y presión

Las actividades de los grupos de presión son notables en Colombia. Si bien no todos los grupos de interés son de presión, muchos de ellos pueden adquirir estas características. El caso de FEDECAFE es notable, su poder económico es evidente, puesto que ha sido alternativamente con ECOPETROL, el primero o segundo patrimonio del país siguiendo las crisis internacionales de precio. Su influencia económica llega hasta afectar los rubros macroeconómicos y de asignación del presupuesto nacional.

Desde el punto de vista social, una burguesía agrofinanciera ha dirigido siempre la Federación, por tanto es una fracción de la clase alta la que comanda. El número de asociados forma un gran potencial electoral, por lo tanto, político, que es de mayor importancia. Sus representantes, senadores, diputados y concejales tienen una capacidad de influencia en los centros de decisión estratégica del Estado. En el Parlamento jamás ha sido aprobada medida alguna que afecte los intereses de los cafeteros.

FEDECAFE combina por tanto todas las variables que le han identificado como el grupo económico y social más importante de Colombia. Esta corporación es a la vez un grupo de interés y de presión. No obstante, por tratarse de una organización compleja, existen conflictos de interés entre sus actores participantes en diferentes coaliciones. Se puede cuestionar si los intereses de los productores como actores de sus unidades económicas se identifican con los intereses del gremio5.

La teoría política y su análisis del neocorporativismo nos dice que los objetivos individuales de los dirigentes que llegan a la cúpula directiva no son los mismos de los de las bases que representan, es decir no sustentan los mismos intereses. FEDECAFE fue una de las primeras organizaciones de interés que se convirtió en un grupo de presión, dado su poder económico y político, donde las decisiones del Estado abogaban por intereses particulares, es esta mentalidad y comportamiento que se ha movilizado hoy a otros sectores, como el financiero, donde políticas tan discriminatorias como el famoso impuesto 2 x 1000 nos puso a todos los colombianos a socializar las pérdidas, en beneficio de ciertos intereses particulares.

Comercio internacional sin mayor valor agregado

Los principales bienes que Colombia ha producido y han sido exportados, corresponden a productos básicos, llamados del sector primario. Donde se encuentran materias primas, productos agropecuarios y mineros. La economía ortodoxa recomienda la especialización en ciertas fortalezas, es decir aprovechar las ventajas comparativas propias de una nación para su desarrollo económico.

El café fue por muchos años nuestro principal producto y nadie puede negar que este producto nos permitió en buena medida acceder al desarrollo que tenemos. Cabria añadir que verdaderamente exportábamos. Hasta muy adelantado el comercio del café, los cafeteros se limitaron a la exportación del grano, que a pesar de tener un proceso cuasi- agroindustrial, en términos absolutos no generaba un relevante valor agregado y en general la mayor parte del ingreso antes del consumo final, lo ganaban los importadores que lo molían, procesaban, empacaban y después de algún tiempo explotaron productos derivados del café, como licor, dulces, saborizantes, etc.

Este comportamiento típico de nuestros empresarios, las políticas estatales de comercio exterior, el no atreverse a encontrar mejoras y no generarle mayor valor agregado a los productos -ni hablar del petróleo si queremos generalizar más este argumento-, nos a convertido sistemáticamente en una nación dependiente de las flujos irregulares de divisas generadas por las fluctuaciones características de la exportación de bienes del sector primario.

Sumiéndonos en un altísimo grado de dependencia, perdiendo la oportunidad de un mayor crecimiento económico que se traduciría muy seguramente en mayor desarrollo para nuestro país. Por esta razón afirmo que Colombia aún es una nación con mentalidad cafetera, mentalidad que hay que armonizar con las actuales tendencias, para poder acceder a alguna porción digna de los beneficios de la internacionalización.

Notas

  • Según Michael Jiménez, en su artículo “De la plantación a la tasa de café”, en revista Innovar No. 6, afirma que el café en sus inicios fue considerado por la alta sociedad norteamericana una bebida de consumo restringido; asunto de élite y no como se cree, una bebida popular
  • Francisco Rodríguez Vargas, “La Sociedad Civil y el Estado en Colombia”, en revista Innovar No. 6, síntesis de su tesis doctoral “Organisations associatives, mésoéconomies sociales et néo-corporatisme en Colombie”
  • Gabriel Escobar Ángel, Una Concepción Gerencial de la Caficultura, SENA, 1992, Pág.19
  • Juan Camilo Restrepo, Ensayos de Política Económica y Cafetera, editorial Presencia, 1990, Pág.145
  • Francisco Rodríguez V., Op. Cit. / Pág. 50-51

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Angarita Palma Yecid. (2002, julio 13). Reflexiones sobre la economía del café en Colombia. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobre-la-economia-del-cafe-en-colombia/
Angarita Palma, Yecid. "Reflexiones sobre la economía del café en Colombia". GestioPolis. 13 julio 2002. Web. <https://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobre-la-economia-del-cafe-en-colombia/>.
Angarita Palma, Yecid. "Reflexiones sobre la economía del café en Colombia". GestioPolis. julio 13, 2002. Consultado el 21 de Junio de 2018. https://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobre-la-economia-del-cafe-en-colombia/.
Angarita Palma, Yecid. Reflexiones sobre la economía del café en Colombia [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/reflexiones-sobre-la-economia-del-cafe-en-colombia/> [Citado el 21 de Junio de 2018].
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