Qué haría si no tuviese miedo. Resumen de Quién se ha llevado mi queso

Leyendo entre líneas ¿Quién se ha llevado mi queso? Toda empresa o persona que aspire no sólo a sobrevivir, sino a ser competitivo, debe estar cambiando constantemente.

Mientras que en el pasado se querían empleados leales, hoy se necesitan personas flexibles, que no sean posesivas con la manera de hacer las cosas.

Y, como todos saben, vivir en una permanente catarata de cambios suele ser estresante.

Cuando las cosas cambian no se quiere cambiar. Se resiste al cambio porque cambiar da miedo.

Cada uno intenta afrontar los cambios inesperados que se están produciendo en su vida en los últimos años. Y muchos admiten que no han encontrado una buena manera de hacerlo. Cuando se produce un gran cambio, no se sabe qué hacer. Se sigue actuando como siempre; así lo perderán todo.

El ambiente de hoy día es un laberinto en donde se puede encontrar el éxito. Pero también hay rincones oscuros y callejones sin salida que no llevan a ningún sitio.

Es un lugar en el que resulta muy fácil perderse. Sin embargo, para los que dan con el camino, el laberinto alberga secretos que les permite disfrutar de una vida mejor.

Muchas empresas utilizan el sencillo pero ineficaz método del tanteo. Prueban una nueva teoría y si no les funciona buscan la siguiente (Calidad Total, Reingeniería, ISO). Algunos olfatean el ambiente a fin de averiguar en qué dirección hay que ir para encontrar el éxito, y se abalanzan hacia allí. Se pierden, dan muchas vueltas inútiles y a menudo chocan contra paredes. Unos pocos, utilizan un método distinto que se basa en la capacidad de pensar y aprender de las experiencias pasadas, aunque a veces las creencias y emociones los confundan.

Con el tiempo, siguiendo cada uno su propio método, encuentran lo que han estado buscando: un día, dan con lo querían. Pero esto se convierte en una costumbre, corren por el laberinto siguiendo la misma ruta. Cuando llegan a su destino, se dedican a disfrutar.

Con el éxito, van cambiando de costumbres, inician sus labores cada día más tarde, actúan más despacio. Como ya han encontrado lo que querían, cada vez se sienten más a gusto. Consideran que lo tendrán para toda la vida. Se sienten felices y contentos, pensando que están a salvo para siempre. Lo consideran suyo y construyen una vida social alrededor de ello.

Todo sigue igual durante algún tiempo. Pero luego, la confianza se convierte en arrogancia. Se sienten tan seguros que ni siquiera advierten lo que está ocurriendo. No han prestado atención a los pequeños cambios que se han ido produciendo. Dan por supuesto que continuará el éxito, y se quedan paralizados ante los cambios. No están preparados para ello.

Encontrar lo que se quiere es dar con la manera de obtener lo que se cree se necesita para ser felices. Cada uno tiene, según fueran sus gustos, su propia idea de lo que significa el éxito. Para algunos, es poseer cosas materiales. Para otras, disfrutar de buena salud o alcanzar la paz interior.

Para unos significa simplemente sentirse a salvo, tener algún día una estupenda familia y una confortable casa en la mejor calle de la Ciudad. Para otros significa convertirse en un gran ejecutivo con otros a su cargo y tener una hermosa mansión en lo alto de las colinas del mejor residencial.

En las empresas cuando se dan los cambios en el entorno, se pasa mucho tiempo decidiendo qué hacer. Al principio, lo único que se les ocurre es inspeccionar a fondo todo para comprobar que es lo que ha pasado. Mientras que la competencia ya se ha puesto en marcha, continúan vacilando y titubeando. Han hecho muchos planes para el futuro basados en el éxito pasado, van hacia delante utilizando el espejo retrovisor. “Cuanto más importante es el éxito para uno, más se desea conservarlo”.

Se niegan a reconocer que la capacidad de la Empresa ha ido disminuyendo de manera gradual. Se preguntan qué hace la competencia. Mientras siguen discutiendo lo que deben hacer, aquella ya se ha puesto en marcha. Por lo general todos se sienten seguros, es un lugar cómodo y conocido. Además, buscar otras opciones les parece peligroso. Sienten miedo al fracaso, y sus esperanzas de encontrar formas nuevas se desvanecen. Siguen haciendo todos los días lo mismo que han hecho hasta entonces llevando consigo sus desasosiegos y frustraciones. Intentan negar lo que esta ocurriendo.

Las cosas cambian y nunca vuelven a ser como antes. La vida se mueve y nosotros también debemos hacerlo. “Si no cambias, te extingues”. Los pensamientos llenos de miedo paralizan y acaban por matarnos. Debemos preguntarnos si realmente queremos triunfar en la vida.

¿Qué harías si no tuvieses miedo?

Cuando se tiene miedo, éste puede incitar a la acción. Pero, cuando el miedo impide hacer algo, no es bueno. Es necesario recuperar la suficiente confianza en sí mismo. Cada vez que uno se empieza a desalentar, se debe recordar que lo que esta haciendo, por incómodo que le resulte en aquel momento, es mucho mejor que quedarse de brazos cruzados. Debe tomar las riendas de su vida en vez de dejar simplemente que las cosas ocurran.

Tenemos a menudo más miedo, de lo que estamos dispuestos a admitir. No siempre se está seguro de qué es lo que lo causa, pero se queda atrás por culpa de sus miedos. Lo único que hace el miedo es empeorar las cosas. Por eso, lo que se debe hacer es avanzar. Hemos sido prisioneros de nuestro propio miedo.

Avanzar en una dirección nueva nos libera

Es importante tener un dibujo en la mente con todo detalle y gran realismo, de lo que será el futuro, tener una visión empresarial. Cuanto más clara sea la imagen, más real se volverá y sentirá que puede lograrlo. Ese es el verdadero poder de una visión. Cuanto antes se olvide del éxito pasado, más pronto lo encuentra de nuevo.

No es sólo para sentirse feliz, es que el miedo no lo domine y además porque le gusta lo que esta haciendo. El mero hecho de saber que no permite que el miedo lo paralice y que ha tomado una nueva dirección, le dará fuerzas.

Lo que da miedo nunca es tan malo como se imagina. Si se deja crecer en la mente es peor que la situación real. Se teme tanto no encontrar el éxito que ni siquiera se atreve a buscarlo. Su manera de pensar se ve afectada por temores y preocupaciones. Tanto con las empresas como con las personas, se suele pensar más en lo que puede ir mal que en lo que puede ir bien.

Debe ver que es natural que se produzcan cambios constantes, tanto si uno los esperaba como si no. Los cambios sólo pueden sorprender si no se les espera, ni cuenta con ellos. Las nuevas creencias estimulan conductas nuevas. Al cambiar de creencias, cambia su forma de actuar. Todo depende de lo que decida creer. Si hubiera aceptado antes el cambio y hubiese actuado enseguida, ahora se encontraría mucho mejor. Si hubiera previsto el cambio, en vez de perder el tiempo negando que este se ha producido, probablemente ya habría encontrado lo que buscaba.

Hay que liberarse del pasado y adaptarse al futuro. Existen montañas de oportunidades más grandes de las que hubiera visto jamás. Algunas no se reconocen, ya que son totalmente nuevas. Mientras tenga miedo del cambio, seguirá aferrado a la ilusión del éxito de un pasado que ya no existe.

Se empieza a cambiar cuando aprende a reírse de sí mismo y de lo mal que esta actuando. La manera más rápida de cambiar es reír de la propia estupidez.

Después de hacerlo, ya es libre y puede seguir avanzando. Uno puede aprender a convivir con el cambio. Puede ser más consciente de la necesidad de conservar las cosas sencillas, ser más flexible y moverse más deprisa. No sirve de nada complicar las cosas o confundirse uno mismo con creencias que dan miedo. Si advierte cuándo empiezan a producirse los cambios pequeños, estará más preparado para el gran cambio que antes o después seguramente se producirá.

Es necesario adaptarse deprisa, porque si uno no lo hace, tal vez no podrá adaptarse jamás.

El miedo es algo que se debe respetar, ya que aparta del peligro verdadero, pero casi todos los miedos son irracionales y que lo han apartado del cambio, cuando lo que realmente necesitaba era cambiar.

Cada uno tiene que encontrar su propio camino, prescindiendo de las comodidades y dejando los miedos atrás. Nadie puede hacerlo por uno, ni convencerlo de que lo haga. De una manera u otra, tiene que ver por sí mismo las ventajas de cambiar. Al igual las empresas.

El cambio es un hecho, el entorno se mueve constantemente por lo tanto es necesario prever el cambio, permanecer alerta a sus movimientos. Es importante controlar el cambio, anticiparse a él. Luego se adaptar rápidamente; cuanto antes se olvide el éxito pasado, antes se disfruta de nuevo. Cuando cambia el entorno hay que moverse, disfrutar del cambio, saborear la aventura y disfrutar del Éxito.


A continuación el video libro Quién se ha llevado mi queso, 12 minutos de enseñanza sobre gestión del cambio

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Quesada Madriz Gilberto. (2005, noviembre 29). Qué haría si no tuviese miedo. Resumen de Quién se ha llevado mi queso. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/que-haria-si-no-tuviese-miedo-resumen-de-quien-se-ha-llevado-mi-queso/
Quesada Madriz, Gilberto. "Qué haría si no tuviese miedo. Resumen de Quién se ha llevado mi queso". GestioPolis. 29 noviembre 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/que-haria-si-no-tuviese-miedo-resumen-de-quien-se-ha-llevado-mi-queso/>.
Quesada Madriz, Gilberto. "Qué haría si no tuviese miedo. Resumen de Quién se ha llevado mi queso". GestioPolis. noviembre 29, 2005. Consultado el 20 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/que-haria-si-no-tuviese-miedo-resumen-de-quien-se-ha-llevado-mi-queso/.
Quesada Madriz, Gilberto. Qué haría si no tuviese miedo. Resumen de Quién se ha llevado mi queso [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/que-haria-si-no-tuviese-miedo-resumen-de-quien-se-ha-llevado-mi-queso/> [Citado el 20 de Septiembre de 2018].
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