Proyecto México Unión Europea con visión exportadora

  • Economía
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Lo último que deseo es que la columna resulte aburrida, elevada e incomprensible, tanto así que se antoje mejor no leerla; así que mi objetivo será hablarle de la manera más sencilla y clara, sin tanto tecnicismo ni el típico lenguaje intelectualoide que nadie entiende y tanto aburre, acerca de los temas cotidianos que todos escuchamos pero que poco entendemos y que de alguna u otra manera terminan por afectar nuestros bolsillos.

En esta primera aportación voy a platicarle acerca del proyecto Promueve. Bueno, pero eso qué es, sin duda se preguntará usted, y es que tiene toda la razón porque nadie lo conoce.

Este proyecto cuyo nombre significa en realidad Proyecto México Unión Europea con Visión Exportadora, es un trabajo independiente de investigación sectorial que realicé junto con 3 amigos en Valencia, España a lo largo de este año, gracias al apoyo del Tec de Monterrey, la Cámara del Calzado de Jalisco y el interés y dinero de 5 empresas zapateras de Jalisco que patrocinaron nuestra estancia en Europa.

Promueve consistió en realizar una investigación o “mapeo conceptual” acerca del sector calzado en la Unión Europea y aprovechar la estancia para hacer propuestas de negocios a empresas europeas interesadas en desarrollar proyectos comerciales con empresas zapateras mexicanas. Haciendo un balance, la experiencia en realidad fue buena a pesar de que se presentaron algunas limitantes que afectaron nuestro trabajo por allá.

Todos los viajes ilustran, en lo personal éste sirvió para abrir los ojos ante la situación que atraviesa no solamente el sector calzado, sino toda la industria mexicana y para darnos cuenta de todo el camino que falta por recorrer para volvernos competitivos en una escala mundial.

Las conclusiones que sacamos al terminar nuestro proyecto es lo que quiero compartir con usted, ya que pueden aplicarse mucho más allá del sector calzado; en realidad son cuestiones que tienen que ver con todas las personas que desarrollan un trabajo por más pequeño que sea.

De esta manera estaré presentándole las impresiones del viaje en mis próximas aportaciones.

Aquí lo dejo con la primera de cuatro partes, la cual trata sobre la pésima imagen que han dejado la mayoría de los empresarios mexicanos en el extranjero. Ojalá le sirva de ejemplo sobre lo que no se debe hacer para tener éxito.

“Vinieron, Prometieron y no Cumplieron”

Esta es la impresión que dejan los empresarios mexicanos en sus viajes de negocios por Europa. Después de esto no es nada difícil adivinar por qué los europeos no quieren los productos mexicanos y por qué la industria mexicana del calzado está tan quemada en el Viejo Continente.

En un artículo de Inder Bugarin titulado “Cierran puertas a muebles mexicanos” publicado en el periódico Reforma hace un tiempo, el autor habla acerca de las razones que impiden la entrada de este producto a la Unión Europea.

En el artículo encontramos similitudes importantes con la situación que vive el calzado mexicano. Vamos a destacar algunos puntos interesantes:

  • El autor cita a Hans Erik Havelaar, director general del European Trade Center (ETC), un foro para mayoristas del sector mueblero ubicado en Culemborg, Holanda, quien explica que la principal razón por la cual los europeos no quieren el producto mexicano a pesar de que sea exitoso en EUA, es porque las empresas mexicanas están quemadas.

Indica que los mexicanos hacen todo un día antes, pero lo hacen mal, con mala calidad y sin preocuparse por el más mínimo detalle; le han fallado a Europa y por esa razón están hoy en día fuera del mercado.

  • Havelaar hace un comentario que queda como anillo al dedo para la industria mexicano del calzado: “Muchos confiaron en México pero se decepcionaron porque no fueron consecuentes; vinieron, prometieron y no cumplieron”.

Agrega respecto a la experiencia pasajera de un empresario mexicano que intentó entrar a Europa con el clásico modelo de mueble rústico: “Eran de muy mala calidad sus productos, prácticamente desechables, tenían defectos por todos lados.

Además, eran modelos que ya no tienen público en Europa. En otras palabras, duraron sólo 3 meses y se esfumaron”.

  • Al tocar el tema de las ventajas y desventajas de la industria mexicana frente a la europea, el autor hace mención de Johan Jonkers, un consultor independiente del sector mueblero y asesor del Centro de Promoción de Exportaciones de Holanda, quien batalla tremendamente cuando se le cuestiona acerca de las ventajas que tienen las empresas mexicanas para competir con éxito en la Unión Europea.

Jonkers concluye que “los fabricantes mexicanos deberían de olvidarse de Europa y centrar sus operaciones en EUA, porque las posibilidades de competir son realmente mínimas en las actuales condiciones”.

  • Jonkers agrega que mientras en México una silla podría elaborarse en un tiempo récord de 4 horas de trabajo, en Europa la misma silla se hace en hora y media.

Asegura que los mexicanos tratarían de contrarrestar esa debilidad argumentando que cuentan con otras ventajas como la mano de obra barata y los bajos costos de materias primas, sin embargo en la práctica eso no es cierto.

  •  La mano de obra barata y los bajos costos de materias primas en México son argumentos que en realidad son mitos; toda la materia prima de “calidad” tiene el mismo precio en México que en Europa y la ventaja de la mano de obra se viene abajo cuando se compara a México con los principales proveedores de muebles de Europa, según afirma Jonkers.

“Mientras que en México, un obrero cuesta en teoría, casi 4 dólares por día, en Indonesia y Vietnam cuesta un dólar y medio, en la India un dólar, y en China 80 centavos.”

  •  México no está en condiciones para hacer negocios con Europa dice Jonkers; el hecho que la mayor parte de las empresas mexicanas sean familiares, impide que tengan una visión empresarial y que sean profesionales.

En este sentido no compartimos la opinión del consultor ya que en España gran parte de las compañías de calzado son familiares, y sin embargo quedamos impresionados con el orden, la limpieza y la eficiencia con que muchas de ellas se manejan.

Jonkers tiene razón en que México está estancado en una situación de rezago de diseño, tecnología, sistemas de planificación y análisis de mercado, falta de inversión, productividad, eficiencia y capacidad laboral.

Las opiniones que aquí hemos señalado parecen un reflejo de lo mismo que pasa en el sector calzado. Las limitantes y el rezago que tiene la industria están muy claros, se deben buscar soluciones urgentes.

El problema se magnifica al agregar las malas costumbres y hábitos de los empresarios mexicanos que tienen la reputación del sector por los suelos a nivel mundial.

Urgen propuestas eficientes a contra reloj, Europa podría suscribir nuevos acuerdos de libre comercio con terceros países, el bloque del MERCOSUR está más que interesado y no piensa perder mucho tiempo.

La Devaluación de la Industria Mexicana del Calzado

Después de platicar con empresarios del calzado de España y otras personas relacionadas con el sector, la impresión general que resalta es el desconocimiento y la mala imagen que existe acerca de la industria mexicana del calzado.

Además de los problemas propios de la industria como son la falta de calidad, competitividad, diseño, tecnología, capacitación, entre otros, el sector tiene que cargar con otra piedra: la devaluada imagen del país en el extranjero y en particular la mala imagen que han dejado muchos empresarios mexicanos del calzado en Europa.

Muchas veces nos tocó escuchar comentarios negativos de los empresarios europeos acerca de la manera de hacer las cosas de los mexicanos.

Era común oír palabras como la informalidad, la falta de seriedad, los mexicanos copiones, los empresarios incumplidos, etc., y en otros casos los empresarios europeos desconocían por completo lo que pasa en México y en su industria del calzado.

Esta combinación de ignorancia y de malas experiencias con mexicanos han acumulado desconfianza en el exterior y esto nos tocó comprobarlo cada vez que teníamos que platicar de las intenciones del proyecto.

Sin embargo aunque la industria esté quemada por allá con mucha gente, aún existen muchos empresarios, fabricantes y proveedores con la disposición para hacer negocios con mexicanos.

Es importante que se trabaje a la vez en 2 sentidos: dar a conocer a México y a la industria del calzado en el exterior, y hacer una campaña de limpieza de la reputación del sector que no sólo se base en promoción, sino básicamente en acciones concretas.

Es necesario mantener comunicación constante con los representantes de las instituciones del sector en Europa, cumplir con los compromisos acordados (sobre todo dar seguimiento a los contactos), fomentar nuevas relaciones, generar información del sector en México que puedan distribuir para Europa a manera de reportes estadísticos anuales o bien boletines periódicos que den a conocer lo que pasa en México, intercambiar información, atraer inversión extranjera para el sector por medio de convenios interesantes con los europeos, etc.

Hace falta presentar al sector calzado de México como muchos otros países ya lo hacen en ferias de Europa con el concepto de marketing de país como por ejemplo “Portugal Quality Shoes”, “Shoes from Brazil” o “Shoes by Turkey”.

La escasa e intermitente presencia del calzado mexicano en ferias europeas (8 stands de empresas mexicanas regados y aislados en la enormidad de la última feria GDS en Alemania, que es la más importante del mundo, en lugar de juntarse en un gran stand para consolidar su presencia y llamar más la atención) no corresponde con el importante volumen de la producción anual de calzado del país.

La realidad es que el calzado de México no pinta a nivel mundial y la industria se rezaga cada vez más ante otros competidores debido a la falta de ingenio, dinamismo y creatividad de los dirigentes del sector.

Por ejemplo, actualmente Brasil lleva a cabo un plan de promoción de sus exportaciones de calzado en el que 11 compañías del sector reunidas en el grupo Shoes from Brazil emprenden un “maratón de contactos y negocios” en ferias y eventos internacionales (visitando ferias en países como Noruega, Alemania y Emiratos Árabes Unidos) contando con el apoyo y la coordinación de la Couromoda Ferias Comerciales, la Asociación Brasileña de la Industria de Calzado (Abicalçados) y la Agencia Brasileña para la Promoción de Exportación (Apex).

Hay que salir al exterior a vender el concepto del calzado “hecho en México”, aprovechar los esfuerzos que ya hace la industria de Guanajuato (CICEG) y trabajar juntos por el calzado mexicano en un plan continuo de largo plazo.

Trabajar por separado, viéndose como competencia, no tiene mucho sentido cuando la CICEG lleva ya un tiempo promoviendo la industria afuera y conoce los contactos indicados.

Lo ideal sería trabajar muy de cerca con León, Bancomext y otras instituciones auxiliares para formar un equipo de cooperación que promocione en el extranjero a toda la industria y que lo haga, sobre todo, con continuidad (temporada tras temporada) en las ferias internacionales. Sólo de esta manera lograra consolidarse el calzado mexicano en Europa.

Actualmente la industria de León vende a SAPICA (la feria de esa región) en el extranjero como “la feria mexicana con mayor oferta de calzado para dama” además de que lleva ya camino recorrido en el tema de las alianzas y acuerdos con las industrias de otros países (claro ejemplo es la alianza que mantienen con la Messe Düsseldorf quien es la empresa administradora del recinto ferial donde se celebra GDS, así como otros acuerdos logrados con industriales italianos de Verona).

León ha conseguido llevar a su ciudad a proveedores italianos y españoles que hoy en día operan ahí y en zonas aledañas.

También han realizado desde hace varios años un intenso programa de promoción internacional en el que cuentan con el apoyo del gobierno del Estado y que tiene como objetivo atraer coinversiones, tecnología, moda y diseño.

La industria del calzado de Guadalajara no es conocida en Europa y lógicamente a la CICEG no le corresponde hacer el trabajo de promoción, así que los industriales de Jalisco tendrán que proponer acuerdos de trabajo conjunto antes de que León se coma todo el pastel en el exterior.

Los acuerdos de cooperación empresarial se tienen que dar primero en el interior del país en este sentido antes de querer salir a buscar alianzas con socios extranjeros.

Además hay que dejar claro que si Jalisco quiere salir a promocionar su calzado, tiene que jugar parejo y de igual manera permitir la entrada de la competencia extranjera (de una manera inteligente) en sus ferias y eventos.

Seguir aferrados a mantener las puertas cerradas y retrasando la inevitable decisión de permitir la entrada de expositores extranjeros en la feria tapatía MODAMA, es un error que será más costoso mientras más se dilate.

Deben comprender los industriales que cerrarle el paso al mundo sólo seguirá quemando la imagen de la industria en el exterior y terminará por empeorar su propia situación; la competencia extranjera terminará por irse a otro espacio donde sí los reciban, como podría ser el caso de SAPICA en León o bien buscará sus propios métodos de promoción sin ningún problema.

La competencia exterior no se va a intimidar, de hecho va a aumentar, quien corre el riesgo de desaparecer es la industria mexicana.

La industria del calzado en México, como muchas otras, vive hoy en día y desde hace ya varios años dentro de un proceso de apertura comercial del cual es imposible zafarse.

La multitud de acuerdos comerciales que ha firmado México con tantas naciones y el especial hecho de ser el único país que tiene a la vez acuerdos de libre comercio con los 2 bloques económicos más fuertes del mundo (el mercado de Norteamérica y el de la Unión Europea), implica una mayor competencia que irá en aumento conforme pase cada año.

Los plazos de las desgravaciones arancelarias que benefician a México frente a competidores más fuertes se están agotando y dentro de poco tiempo la industria quedará, lista o no, completamente abierta y sin proteccionismos frente a la competencia internacional.

La oportunidad que le queda a la industria mexicana para despertar se está acabando; es prácticamente una cuestión de tiempo.

Si México no aprovecha en el corto plazo las preferencias arancelarias que le otorgan sus distintos acuerdos, estas ventajas se tornarán en amenazas. Las preferencias se irán desvaneciendo gradualmente mientras que los socios comerciales de nuestro país no dudarán en entrar con toda su fuerza al mercado mexicano con productos de mejor calidad, innovación y precio, que aplastarán a un tímido, modesto y estático calzado mexicano que se buscó gratuitamente ese final.

Calendario de desgravación de la UE—————–

Calendario de desgravación de México

La industria mexicana del calzado se va a morir de “inanición” al paso de los años conforme otros países consigan acuerdos comerciales con Europa y EUA.

La entrada de China a la OMC ya es un hecho confirmado, y las negociaciones entre la Unión Europea y el MERCOSUR para lograr un acuerdo de libre comercio también avanzan. De seguir los zapateros mexicanos dormidos, China se va a comer a la industria nacional en cuestión de 6 años.

Los argumentos que han usado durante muchos años los industriales mexicanos como ventajas frente a la competencia internacional ya no sirven.

La mano de obra barata y nuestra preferente ubicación como puerta de entrada al mercado de EUA no pesan ya como podrían haberlo hecho hace algunos años.

Prácticamente todos los fabricantes asiáticos de calzado tienen costos de mano de obra que son aún más miserables que los salarios que se pagan en México a los obreros.

Tratar de competir usando como ventaja el costo de la mano de obra mexicana es un completo error; México ya no cabe en ese segmento.

Por otro lado, el hecho de ser vecinos del enorme mercado estadounidense y además contar con un acuerdo de libre comercio con ellos, tampoco es ya una ventaja sensible que podamos venderle a Europa.

El calzado europeo de calidad está entrando a EUA y se vende sin problemas a pesar de su precio y los aranceles que se le aplican.

El alto precio al que llega el zapato europeo a EUA no es una barrera que inhiba su venta, al contrario, los consumidores americanos van dispuestos a pagar esos precios a cambio del prestigio, la elegancia, la innovación, la moda o el diseño que solamente puede ofrecerles el calzado hecho en Europa.

La problemática de la industria mexicana del calzado reside en 3 elementos principales: la mentalidad empresarial de los zapateros mexicanos, la debilidad de sus instituciones representativas y el impacto de factores ajenos la industria.

Entre los factores ajenos a la industria, o bien, no controlables, encontramos el contrabando de calzado, la sequía crediticia, la sobrevaluación del tipo de cambio, la falta de apoyo gubernamental, la contracción del mercado interno, entre otros.

Es una realidad que desde 1998, año en que el peso comenzó a apreciarse respecto al dólar, el sector calzado ha sufrido una caída consistente en el nivel de las exportaciones.

El gobierno ha recomendado a los empresarios del calzado la diversificación de sus mercados; dejar de depender tanto de EUA y penetrar en el mercado europeo.

Por su parte, los zapateros argumentan que hoy menos que antes podrían llegar a Europa con un tipo de cambio tan apreciado; señalan que la paridad se convierte en un factor en contra que termina por borrar completamente las ventajas arancelarias ganadas con el tratado de libre comercio.

En realidad el problema de la industria está en que depende en gran medida de los movimientos del tipo de cambio.

El calzado mexicano se ha vuelto dependiente del precio; el desempeño de la industria en el exterior se sujeta al comportamiento de la paridad. Ahí es donde está el error, la industria debe cambiar de estrategia y apostar por la calidad, el valor agregado, la diferenciación, la innovación y el desarrollo de su propia moda y diseño.

El precio de cualquier producto debe estar en función de la satisfacción y los deseos que cumple en el consumidor que lo adquiere.

Por ejemplo, el secreto de la industria italiana y ahora también de la española, está en que sus grandes marcas, muchas de las cuales no son siquiera fabricantes directos, sino que son comercializadoras, son capaces de depositar en un par de zapatos otras expectativas que van más allá de la comodidad o el buen diseño.

Estas empresas generan todo un concepto de vida a través de fuertes campañas de publicidad que muchas veces no presentan del todo a los zapatos y sin embargo termina por despertar en los consumidores el deseo de pagar un precio alto a cambio del calzado.

Las grandes marcas posiblemente no hacen el mejor calzado, sin embargo son los más hábiles para posicionar sus nombres en la mente de los consumidores.

Así, el secreto está en vender al calzado ya no como un simple producto con las funciones tradicionales (comodidad, protección al pie, moda, etc.), sino crear un valor agregado en torno a la adquisición de un par de zapatos.

Un factor natural que ha pesado en el rezago de la industria del calzado tiene que ver con la ubicación geográfica de México. El hecho de que la competencia más fuerte del mundo (Europa) esté tan lejos, ocasionó que no se diera durante muchos años una influencia tan intensa de la moda y de los avances que surgían en el mercado europeo. Esta misma distancia y el proteccionismo que imperó durante tantos años en México, creó un ambiente de relajamiento entre los empresarios donde no había necesidad de hacer mejores productos ni de asomarse a ver qué era lo que pasaba afuera, ya que en el interior del país no había una competencia real que amenazara el desempeño de la industria.

Hoy las cosas son diferentes y la globalización ha ocasionado que las tendencias generales de moda se dispersen por todo el mundo con una rapidez impresionante.

El diseño de los productos tiende a ser cada vez más parecido en distintas partes del mundo sin importar las distancias.

Hace un tiempo la industria del calzado en México llevaba un atraso de 2 años respecto a los aparadores europeos y aún así el mercado nacional aceptaba los modelos porque no tenía otras opciones; hoy en día es muy difícil seguir vendiendo un modelo viejo durante varias temporadas, los tiempos se han reducido y aquel atraso en la moda de años atrás ya no es tan evidente.

Otro factor que no ha forzado a elevar la calidad del calzado hecho en México es la combinación del bajo poder adquisitivo de gran parte del mercado nacional y la enorme extensión del mercado mexicano.

Cuando el consumidor no dispone de dinero suficiente, sus decisiones de compra se definen siempre por el factor precio; los zapateros mexicanos han encontrado el negocio en vender un calzado de valor agregado muy modesto a precio bajo.

La enorme extensión del mercado permite intentar en distintas regiones la venta de un calzado que no funciona en un lugar determinado y así sigue el negocio.

La debilidad de las instituciones que representan al sector es otro factor que agrava la problemática del calzado mexicano. La Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Jalisco (CICEJ) debería tener un papel más activo en 3 líneas específicas: (1) generar internamente información profesional y oportuna del sector a nivel estatal y nacional; (2) captar información valiosa que permita mantener actualizados a los empresarios acerca de lo que pasa en el sector fuera de México, así como captar oportunidades de negocio interesantes para su membresía; y (3) trabajar en el desarrollo de propuestas y planes alternativos que faciliten el desarrollo del sector dentro y fuera de México.

CICEJ debería ser generadora de estadísticas profesionales y recientes para la industria del Estado; algunas federaciones nacionales del calzado en la Unión Europea publican reportes estadísticos que reparten cada año a su membresía.

Los reportes incluyen datos acerca de la estructura industrial del sector, la producción anual, comercio exterior, el consumo interior, etc.

Además, este tipo de investigaciones dan una mejor imagen del sector en el exterior y sirven para informar a empresarios y personas relacionadas con la industria acerca del desempeño anual del sector.

Hoy más que nunca se necesitan generar estos datos y difundirlos fuera del país; existe una ignorancia enorme acerca de lo que pasa en la industria mexicana del calzado. Es necesario invertir en investigación y darla a conocer.

Por ejemplo, la Cámara del Calzado de Guanajuato publica cada mes en su página de internet un boletín llamado “Calzavance” donde sus dirigentes expresan sus opiniones sobre los temas que afectan al sector y además incluyen algunos temas de interés para los empresarios.

Es un buen medio de comunicación que podría desarrollarse también en Jalisco.

Otra labor pendiente es la captación de una mayor cantidad de información procedente del exterior que mantenga a los empresarios al tanto de las oportunidades que se van presentando y de los acontecimientos que afectan al sector.

Hay oportunidades e información en Europa que está al alcance de todos los empresarios mexicanos, sin embargo en la mayoría de los casos desconocen lo sencillo que es alcanzarlas y creen que todo lo que suene a Europa es muy caro, inalcanzable o remoto.

Existe gran desconocimiento en México acerca de lo que sucede en Europa y ese es un error que debe evitarse ya que de ahí proceden todas las tendencias que sigue el sector.

Se necesitan empresarios con el interés de informarse y de contribuir con su conocimiento a la mejora de la industria.

La CICEJ debe trabajar en propuestas que vayan más allá de su exposición de temporada MODAMA; urgen propuestas creativas para levantar al sector en el exterior, para capacitar a los trabajadores, para mejorar el diseño y la moda.

Se necesita la cooperación y el trabajo conjunto de las industrias de Jalisco y Guanajuato; León ya le lleva a Guadalajara varios años y proyectos en el extranjero, no tiene caso recorrer los mismos objetivos por otro camino cuando trabajando juntos pueden salir mayores beneficios y aprendizaje.

Además, nadie conoce a Guadalajara en Europa ni la importancia de su participación en el sector.

Por último, la mentalidad empresarial del mexicano es uno de los grandes problemas que lastiman a la industria.

La tarea principal para poder cambiar las cosas es interesarse por su propio sector, comprometerse con él: leer, informarse, aprender, enseñar, compartir, investigar, imaginar, viajar, emprender, planear, exigir, etc.

Necesitamos empresarios visionarios que resuelvan sus limitantes con creatividad y propuestas, siendo prácticos y moviéndose. Mientras no se invierta en el desarrollo de la gente que da forma al sector, la industria seguirá descalza.

Urgen empresarios que busquen soluciones prácticas a los problemas de siempre.

Por ejemplo en internet existe información valiosa que está ahí a la espera de que alguien la tome, ahí hay miles de contactos de instituciones y empresas por desarrollar.

Si el problema es la falta de diseño, las universidades arrojan año con año jóvenes con ideas frescas y con muchas ganas de trabajar, incluso los empresarios pueden ayudarse de becarios que resultan aún más baratos, sólo es cuestión de que les den la oportunidad.

Hay que hacer conciencia de que antes de competir con cualquier otra empresa, región o país y lidiar con los problemas y dificultades que implica el ser micro, pequeño o mediano empresario en México, primero hay que ganarle a los vicios, fallas y malas actitudes que todos llevamos en la cabeza.

No negamos el hecho de que haya una serie de barreras externas que dañan a la industria y que no dependen del sector privado, sin embargo la ignorancia y la falta de interés son factores controlables que están empeorando la difícil posición de la industria.

Mientras el grueso del sector siga en esa laguna del rezago, ningún proyecto por más brillante que sea, ni ningún plan de rescate va a funcionar. Urge reinventarse, es prioridad y lo dijimos desde un principio.

Hace unos días me llamó la atención la frase de la sección “Letras Brillantes” que aparece aquí en Hipermarketing que decía: “El éxito no es resultado del deseo, sino el producto de arduo trabajo.”

En verdad que este mensaje por más trillado, común y poco revelador que parezca, sigue siendo el secreto para trascender.

Conseguir las cosas cuesta mucho trabajo y hacerlas bien mucho más.

Las empresas mexicanas no tienen vetado el éxito fuera de sus fronteras, serán capaces de alcanzar la calidad suficiente para competir en el exterior, siempre y cuando, los empresarios mexicanos se interesen realmente por empujar a su sector, se mantengan informados, trabajen juntos, hagan las cosas bien hechas y apliquen sus conocimientos para crear productos novedosos.

De entrada hay que hacer la tarea pero sobretodo con mucha creatividad mexicana que sea capaz de despertar el interés del enorme y pudiente mercado externo.

Apostar por un zapato prácticamente copiado de los modelos europeos, con los mismos materiales de siempre, a veces incómodo y a un precio atractivo solamente dentro de nuestras fronteras, puede ser buen negocio aquí en México pero no por mucho tiempo.

Enfocarse a exportar zapato de baja calidad en grandes volúmenes, sin resaltar otro factor que no sea el precio (sujeto a los vaivenes del tipo de cambio, a veces arriba y otras abajo), también puede ser negocio pero sólo por un rato y mientras el tipo de cambio así lo quiera.

Esos dos caminos, con lo competido que está el mercado hoy en día, equivalen a tirarle a la mediocridad y eventualmente al fracaso.

Los empresarios mexicanos deberían apostar por metas más ambiciosas, por distinguir a sus marcas por hacer un calzado que dé gusto vestir aquí en México y fuera del país.

Apuesten por el desarrollo de ideas: locas, extravagantes, elegantes, conservadoras, auténticas; ideas al fin y al cabo. En cualquier mercado del mundo hay gustos para todo excepto para lo mal hecho.

Ya es hora de que se empiecen a escuchar marcas mexicanas afuera y se distingan por su particular estilo y buena calidad de sus productos (no tanto por el precio); hoy en día nadie conoce en Europa marcas de calzado mexicano que sean prestigiadas, esa es la verdad.

Incluso en el mercado interno, a cualquier consumidor le costaría mucho trabajo nombrar 10 marcas de calzado mexicano sean relevantes o no.

Los zapateros mexicanos se han acostumbrado a vivir en su atraso, en la ausencia de marcas nacionales prestigiadas a nivel interno y externo, en la falta de un mercado exportador consistente basado en su propio valor agregado y no dependiente del tipo de cambio.

Tal parece que no existe en el sector un verdadero interés por progresar y prefieren seguir dedicándose a vender un zapato modesto de poco valor agregado que funciona bien dentro del país, pero que carece de competitividad más allá de nuestras fronteras.

El limitado poder adquisitivo del mercado nacional provoca que la gente haga sus decisiones de compra basadas en el precio, dejando en segundo plano factores como la calidad del calzado, su diseño y su comodidad; de esta manera los zapateros mexicanos son beneficiarios del bajo poder adquisitivo de los consumidores nacionales y además de la protección temporal que significan las distintas cuotas, aranceles y tarifas que mantiene el país.

No hay que quebrarse la cabeza buscando el hilo negro del atraso del calzado mexicano.

Sin duda que el entorno en el que se mueven los empresarios mexicanos no es el óptimo: tienen que remar contra la burocracia del gobierno, la falta de apoyo al sector, la corrupción, el contrabando, el tipo de cambio, las crisis económicas, la ausencia de crédito, un deplorable estado de derecho, etc.

Sin embargo, echarle la culpa al entorno solamente puede ser explicable en el corto plazo.

La realidad es que en México hacen falta empresarios con mayor visión dentro y fuera del sector al que pertenecen.

Empresarios más vivos, interesados realmente en su sector y en seguir aprendiendo de él y no solamente en vender muchos pares; empresarios que vivan informados de lo que pasa en su medio de trabajo, que tengan creatividad para proponer nuevas soluciones y que sean más observadores, que viajen y conozcan otros mercados para aprender nuevos conceptos y aplicarlos en sus empresas; empresarios más emprendedores que hagan la tarea.

Hoy en día hay mucha información afuera y está al alcance de todos, quienes están atentos, trabajan por identificar la información valiosa y le dan un uso inteligente, son quienes marcan la diferencia.

Hoy el mercado líder en cuanto a tendencias del sector es el europeo, los empresarios no pueden darse el lujo de ignorar lo que ahí pasa.

Es fundamental que conozcan cómo opera, quiénes marcan el camino, qué prácticas podrían tomarse y adaptarlas en nuestro país, etc.

Desconocer el mercado europeo, sus instituciones, sus empresas líderes, sus tendencias, sus oportunidades, sus amenazas, entre otras cosas, es un rotundo error.

No queda otra sopa que prepararse para elaborar artículos de valor diferenciados; no tiene sentido venderle a Europa lo mismo que ya hace, ni algo por debajo de eso, los van a rechazar.

Hay que proponer nuevas ideas siguiendo la tendencia general que marca el mercado a nivel mundial. La labor que tiene pendiente el sector consiste en trabajar por poner de moda a México y al zapato mexicano.

Parece que será imposible posicionar marcas mexicanas fuera del país, si la industria no es capaz de posicionarlas primero en el mercado doméstico. Solamente así Europa los va a voltear a ver.

Hay que trabajar en ideas y esquemas novedosos también en cuestión de negocios y cooperación empresarial; trabajar por un acuerdo de maquila con Europa que está tan cerca de países africanos y asiáticos con mano de obra barata, resulta sumamente complicado de concretar y más aún cuando los europeos desconocen por completo la industria mexicana del calzado.

Con China y los demás asiáticos el negocio de la maquila es seguro; con México los europeos lo desconocen y prefieren no intentarlo.

Para qué meterse en problemas y complicaciones cuando China cumple tan bien en calidad y tiempos de entrega. México debe buscar acuerdos más interesantes que beneficien a su industria y que vayan más allá de los planes tradicionales de maquila.

Estos proyectos sólo podrán alcanzarse mediante el acercamiento continuo, no intermitente, de la industria mexicana con Europa mediante propuestas concretas, inteligentes y efectivas de negocio.

Ante el atraso que tiene la industria mexicana del calzado frente a la europea, a México no le queda otra más que buscar acuerdos para aprender y fortalecer el sector (diseño, proveeduría, tecnología, know how, información, etc.).

Estos acuerdos no se lograrán de un día para otro, se necesitan mantener vivos los contactos que se generan en Europa, sólo así tomarán en serio las propuestas de la industria.

Habrá que trabajar conjuntamente a través de todas las instituciones involucradas con el sector en México y en el extranjero (cámaras estatales, Bancomext, consejerías comerciales en Europa, etc.) ya que a veces parece que cada quien quiere jalar por su lado.

Hay que dejar claro que los europeos están muy ocupados compitiendo por hacerse de un lugar en su mercado comunitario y de momento no están interesados en buscar acuerdos con un país tan lejano como México.

Además les parece sumamente complicado, costoso, tardado y riesgoso el intentar proyectos como alianzas, joint ventures o transferencias de tecnología.

Por esta situación, a la industria mexicana (que es la interesada) le toca primeramente entender sus propias propuestas, conocerlas perfectamente para después ir a presentarlas a la industria europea de forma clara.

Deben plantear las propuestas de una manera diferente, práctica, sencilla, atractiva, dejando claramente ver los beneficios para las partes y planteando objetivos alcanzables.

De esta manera México se presentará con un proyecto bien concreto, dominado por completo por los empresarios que lo plantean y las instituciones auxiliares que lo apoyan, para someterlo a estudio de la parte europea.

Podríamos decir que los europeos no necesitan recurrir a estos acuerdos o bien ahora no les interesan, por lo que México tendrá que ofrecer algo muy interesante y bien planeado que llame la atención de los europeos.

A los europeos les brillan los ojos cuando se trata de vender, así que la puerta de entrada para concretar un acuerdo podría ir en ese sentido. Acuerdos de proveeduría parecen la opción más factible en el corto plazo para fortalecer a la industria.

Debe México preocuparse por posicionar sus marcas de calzado en su mercado local antes de que en unos años Europa entre a arrebatarle el mercado si las cosas siguen igual. La exportación de calzado mexicano de valor agregado a Europa no se dará mientras en el interior del país las cosas se sigan haciendo igual.

Los consumidores mexicanos son exigentes y posiblemente por eso muy pocas marcas son conocidas en el país, las demás no dan el ancho y siguen ahí sin pena ni gloria; lo grave de esto es que en Europa los consumidores son aún más exigentes que en México porque viven acostumbrados a una oferta impresionante de marcas conocidas alrededor del mundo, por lo que ofrecerles zapatos mexicanos marca “patito” no será un negocio muy prometedor.

Esa definitivamente no es la tirada. No queda de otra más que ponernos a hacer la tarea.

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Blanco Renato. (2005, marzo 3). Proyecto México Unión Europea con visión exportadora. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/proyecto-mexico-union-europea-vision-exportadora/
Blanco, Renato. "Proyecto México Unión Europea con visión exportadora". GestioPolis. 3 marzo 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/proyecto-mexico-union-europea-vision-exportadora/>.
Blanco, Renato. "Proyecto México Unión Europea con visión exportadora". GestioPolis. marzo 3, 2005. Consultado el 20 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/proyecto-mexico-union-europea-vision-exportadora/.
Blanco, Renato. Proyecto México Unión Europea con visión exportadora [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/proyecto-mexico-union-europea-vision-exportadora/> [Citado el 20 de Agosto de 2018].
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