Políticas de desarrollo rural en Perú

7Econoa y Sociedad 57, CIES, Setiembre 2005
El presente documento revisa y sistematiza los apor-
tes de los investigadores, la cooperación multilateral
y la sociedad civil en contraste con las propuestas y
prácticas del sectorblico. Este ejercicio revela la
existencia de algunos acuerdos y coincidencias en
temas y lineamientos generales acerca del desarrollo
rural, los cuales, sin embargo, no se traducen en una
estrategia operativa y pctica en dicho ámbito.
A continuación se resume el documento original, ela-
borado a pedido del Consorcio de Investigación Eco-
mica y Social (CIES) y del Seminario Permanente
de Investigación Agraria (SEPIA). La primera parte
presenta un balance de la cuestión sobre la base de
dos ejes: la vigencia del debate sobre desarrollo ru-
ral y los temas en la agenda del desarrollo rural. En
la segunda parte se presenta un breve examen sobre
la pctica y las intervenciones de desarrollo rural.
La vigencia del desarrollo rural en la
agenda académica y de las agencias
de cooperación internacional
La revisión de la producción del SEPIA realizada por
Maletta (2005)3 muestra cincuenta artículos sobre de-
sarrollo rural, publicados en sus diez volúmenes. Esto
indica, por lo menos, que el tema es presente en la
agenda de los investigadores agrarios reunidos en el
SEPIA. En el ámbito nacional e internacional también
hay un interés renovado en este campo. Sin embar-
go, la producción académica sobre desarrollo rural
es heterogénea. Por ejemplo, al interior del mismo
SEPIA, Maletta señalaba una especie de involución,
que va desde el tratamiento más amplio, basado en
Carolina Trivelli2 IEP
Estrategias y políticas de desarrollo rural1
1/ Este artículo es un resumen de la ponencia del mismo nombre
presentada por Carolina Trivelli en el Seminario Permanente de
Investigación Agraria XI. Trujillo, Perú, agosto de 2005.
2/ La autora agradece al CIES y SEPIA, a Cynthia Palomino, Johan-
na Yancari, Virginia García por su apoyo, así como a los investi-
gadores asistentes a la presentación previa de esta ponencia en
Lima, en julio de 2005.
3/ Maleta, Héctor (2005). “Veinte años de SEPIA: una mirada a la
investigación agraria en el Perú”, en Sepia 20 años. Evaluación y
reflexiones. Lima: SEPIA, pp. 111-219.
En la tercera parte se muestran las razones para el
desencuentro entre los lineamientos de la Estrategia
Nacional de Desarrollo Rural, los consensos en el
nivel de propuesta y las intervenciones del Estado.
Finalmente, se presentan recomendaciones sobre el
papel que desempeñan los investigadores respecto
del problema descrito.
Las estrategias de desarrollo rural
Las propuestas de los investigadores y de las agen-
cias de cooperación internacional han experimenta-
do, en este nuevo siglo, una suerte de debate y gene-
ración de consensos sobre el desarrollo rural. A con-
tinuación se discutirá sobre la vigencia del desarro-
llo rural en las agendas de trabajo de los actores in-
volucrados y sobre los temas, nuevos o antiguos, que
se tratan en este debate.
«En el ámbito nacional e
internacional también hay un
intes renovado en este campo.
Sin embargo, la producción
académica sobre desarrollo rural
es heterogénea»
Inefectivo gasto público: el gasto público focalizado en el tema del de-
sarrollo rural no cumple con las metas establecidas.
8Econoa y Sociedad 57, CIES, Setiembre 2005
consideraciones teóricas sobre la transformación eco-
mica y social del medio rural de los primeros vo-
lúmenes de SEPIA, hacia trabajos cada vez s con-
cretos que reflexionan sobre aspectos muy puntuales
y específicos.
Junto con los textos publicados en los anales del SE-
PIA, hay otros textos sobre desarrollo rural publicados
en los últimos diez años, en los que se puede encon-
trar la misma dicotomía, una tendencia hacia la espe-
cialización y análisis de aspectos específicos (crédito,
innovación tecnológica, provisión de infraestructura,
etc.) y un limitado esfuerzo en revisiones más com-
prehensivas del desarrollo rural. En esa línea, los tex-
tos producidos por autores como A. Diez, M. Glave,
M. Valdivia, J. Escobal, C. Degregori, entre otros, dan
cuenta de lo primero; mientras que las contribuciones
de investigadores con más larga trayectoria en el tema,
como Plaza, Eguren y Gonzales de Olarte, daan cuen-
ta de lo segundo4. Se debe mencionar que una parte
importante de las contribuciones sobre desarrollo ru-
ral no se ha publicado y se ha quedado en manuscri-
tos y reportes de limitada circulación.
Sin embargo, se pueden encontrar algunos trabajos
que dan pie a discusiones valiosas sobre temas espe-
ficos. Dos ejemplos, de muy distinta naturaleza, dan
cuenta de ello. El texto producido por Eguren para el
SEPIA X sobre política agraria, sugiere una mirada
comprehensiva de la política relacionada con el ac-
ceso y la tenencia de tierras, y propone una hipótesis
de trabajo que permite contextualizar, articular (y
nutrirse de) los trabajos específicos que sobre el tema
de los mercados de tierras se realizaron en los años
19905. Otro ejemplo puede hallarse en un estudio
auspiciado por el CIES y realizado por cuatro investi-
gadores, cuyo objetivo era identificar aspectos críti-
cos que debían enfrentarse para avanzar en las ta-
reas de desarrollo rural6. Este texto no buscaba una
mirada comprehensiva sino una mirada de conjunto
de los principales aspectos económicos (principal-
mente mercados de productos, sistema financiero,
derechos de propiedad, organización, etc.), que re-
coja aportes puntuales de los investigadores para re-
solver problemas de la coyuntura y/o estructura ru-
ral. Es decir, tanto con fines analíticos como de pro-
puesta de políticas. Esta combinación de análisis pun-
tual, visiones amplias y miradas de conjunto gene-
ran aportes a la comprensión de los problemas y ten-
dencias en el medio rural.
Una visión amplia resulta clave, pues es común pen-
sar en acciones concretas que apunten a solucionar
problemas o enfrentar restricciones que inhiben el
desarrollo de un sector o ámbito. Estas acciones sue-
len concretarse en proyectos o reformas de progra-
mas públicos o privados, que al ejecutarse atienden
el problema. Sin embargo, un conjunto de proyectos
«otros textos sobre desarrollo
rural publicados en los últimos
diez años, en los que se puede
encontrar la misma dicotomía, una
tendencia hacia la especialización
y análisis de aspectos específicos
[…] y un limitado esfuerzo en
revisiones más comprehensivas
del desarrollo rural»
4/ Véase, por ejemplo, Plaza, Orlando (2002). Esquema concep-
tual para el desarrollo rural: una propuesta para la discusión.
Versión final (manuscrito); y (1998). Desarrollo rural: enfoques y
métodos alternativos. Lima: PUCP; Eguren, Fernando (2000).
Panorama del agro y desafíos para el desarrollo rural. Ponen-
cia incluida en Eguren, Fernando y Juan Rheineck (editores)
(2004). Desarrollo rural: Organizaciones no gubernamentales y
cooperación internacional. Lima: CEPES, ICCO; Eguren, Fernan-
do y Juan Rheineck (editores) (2004). Desarrollo rural: organiza-
ciones no gubernamentales y cooperación internacional. Lima:
CEPES, ICCO; y Gonzales de Olarte, Efraín (1995). “Mercados
en el ámbito rural peruano, en Gonzales de Olarte, Efraín; Bru-
no Revesz y Mario Tapia (editores). Pe: el problema agrario en
debate. SEPIA VI. Lima: SEPIA; Gonzales de Olarte, Efraín y Ca-
rolina Trivelli (1999). Andenes y desarrollo sustentable. Serie Es-
tudios de la Sociedad Rural, N° 17. Lima: IEP.
5/ Eguren, Fernando (2004). “Las políticas agrarias en la última dé-
cada: una evaluación”, en Eguren, Fernando; Maa Isabel Remy
y Patricia Oliart (editores). Pe: el problema agrario en debate.
SEPIA X. Lima: SEPIA, pp. 19-78.
6/ Trivelli, Carolina; Milton Von Hesse, Alejandro Diez y Laurea-
no del Castillo (2000). Desafíos del desarrollo rural en el Perú.
Lima: CIES.
Falta claridad: los programas activos de desarrollo rural de las ONG no
han logrado constituir una plataforma de acción y propuesta.
9Econoa y Sociedad 57, CIES, Setiembre 2005
o el agregado de ellos difícilmente constituyen una
estrategia de desarrollo rural7. En realidad, se requie-
re un diagstico completo, de una meta, de las trans-
formaciones que se necesitan para ello y de las op-
ciones para implementar la estrategia. Entre las op-
ciones de implementación, los proyectos puntuales
o programas específicos del sectorblico o privado
ocupan un lugar importante.
Otro grupo de trabajos brinda diversos aportes, al-
gunos de los cuales son: i) la importancia del desa-
rrollo rural de manera integrada al desarrollo del país
(Plaza 2002); ii) la invisibilidad del tema en el dis-
curso político y la falta de interés de la sociedad
civil, en general, por este tema (Graña 2005)8; iii)
tratar aspectos relacionados con la institucionalidad
necesaria para implementar acciones del sector-
blico en el ámbito rural (Escobal 2003)9; o iv) seña-
lar la importancia de diferenciar las estrategias de
lucha contra la pobreza de las estrategias de desa-
rrollo rural (Escobal y Valdivia 2004)10, cuestión que
no parece estar muy clara dentro de las estrategias
del sectorblico.
Otros documentos, como “Diez claves de éxito para
el desarrollo rural11, presentan, más bien, un estilo
distinto en el que se destacan prácticas implementa-
das que tienen efectos interesantes en la ampliación
de capacidades, desarrollo de iniciativas sociales y
económicas e integración de actividades rurales en
estrategias mayores de desarrollo local o territorial.
Cabe señalar dos puntos mencionados en este docu-
mento: i) la existencia de buenas prácticas de aso-
ciación entre el sectorblico y las organizaciones y
los pobladores rurales, y ii) la importancia de escu-
char, atender y entender las demandas de los pobla-
dores rurales.
Finalmente, se encuentra un último grupo de traba-
jos de diagnóstico de la problemática rural que son
importantes, dada la naturaleza cambiante del mun-
do urbano y rural.
Los documentos de las agencias de cooperación in-
ternacional nos sirven como evidencia de un crecien-
te y renovado interés de estas instituciones por el
desarrollo rural. Los marcos generales de estos docu-
mentos recogen y armonizan los principales aportes
de los investigadores nacionales y extranjeros sobre
mo enfrentar los retos del desarrollo rural. Aunque
existen diferencias entre los documentos de las agen-
cias, también existen coincidencias. Por ejemplo, la
mayoría tiene una entrada de tres frentes a la proble-
mática del desarrollo rural: el productivo, el institu-
cional y el social. Esta triple entrada marca un cam-
bio en las agendas de las agencias internacionales
hacia un enfoque amplio de lo rural y de las estrate-
gias de sus poblaciones.
Tanto las agencias internacionales como los acadé-
micos coinciden en la importancia de analizar y ge-
nerar aportes para el desarrollo rural. Además, se pre-
sentan una serie de propuestas que podrían en con-
junto conformarse articuladamente para que coinci-
dan en la identificación de temas clave, de los nue-
vos enfoques y en la necesidad de contar con una
estrategia amplia.
Los nuevos temas
A pesar de que los nuevos temas son complejos cuan-
do se intentan implementar, existe ciertomero de
consensos sobre estos nuevos aportes. Por un lado,
un punto gira en torno a la visión amplia de lo rural.
El mundo rural es más complejo y diverso que lo agro-
pecuario, pero lo agrario sigue siendo importante y
muchas veces centro de las actividades sociales y
económicas. La multiplicidad de actores y activida-
des exige una visión más bien territorial, de conjunto
y multisectorial. Esta visión amplia genera también
nuevas preguntas y propuestas flexibles que respon-
dan a esta heterogeneidad. Asimismo, existen con-
sensos sobre otros aspectos. Por ejemplo, no se pue-
7/ Plaza señala que “...El desarrollo rural se confunde con la apli-
cación de proyectos y las causas de la pobreza rural y campesi-
na con las carencias de los productores y sus recursos producti-
vos (Plaza 2002: 4).
8/ Graña, Alberto (2005). El Perú invisible. Tensiones y tendencias
en el desarrollo rural alto andino. Lima: CEDEP.
9/ Escobal, Javier (2003). “New institutions for agricultural develo-
pment in Latin America and the Caribbean”, en Davis, B. (edi-
tor). Current and Emerging Issues for Economic Analysis and Po-
licy Research (CUREMIS II), vol. I. Roma: FAO.
10/ Escobal, Javier y Martín Valdivia (2004).Perú: hacia una es-
trategia de desarrollo para la sierra rural. Lima: GRADE (ma-
nuscrito).
11/ Lima: Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), 2004.
El documento recoge las lecciones de un conjunto de experien-
cias innovadoras de proyectos desarrollados en el marco del
Ministerio de Agricultura y el Ministerio de la Mujer y Desarro-
llo Social, con apoyo financiero del FIDA.
«En realidad, se requiere un
diagnóstico completo, de una
meta, de las transformaciones
que se necesitan para ello y de
las opciones para implementar
la estrategia»
10 Economía y Sociedad 57, CIES, Setiembre 2005
de tratar lo rural sin pensar sus relaciones con el
mundo urbano; que la pobreza rural es una situa-
ción que hay que enfrentar y superar, pero que el
desarrollo rural es s que superar las condiciones
de pobreza, entre otros.
Si bien el debate es presente entre los investigado-
res y en las agencias de cooperación, la sociedad ci-
vil más bien se presenta ajena al tema. Los ejemplos
de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR),
el desconocimiento y poco interés de los líderes de
opinión sobre la educación rural, entre otros puntos,
son evidencia de la invisibilidad del mundo rural y
de sus pobladores para la sociedad civil. Esto no cam-
bia cuando se piensa en los gremios más cercanos a
la problemática rural, como los gremios agrarios. Por
ejemplo, la investigación de Remy (2003)12 muestra
vacíos respecto de las demandas sobre desarrollo ru-
ral sustentadas por los gremios agrarios. Lo mismo
ocurre al examinar las propuestas de otros actores
como los empresarios, a excepción de algunos di-
rectamente afectados por las limitaciones de conec-
tividad u otros factores, y de aquellos que interac-
an con el mundo rural, como las mineras, que im-
plementan acciones puntuales.
Es importante mencionar que unmero significati-
vo de organizaciones no gubernamentales (ONG)
mantiene activos programas de desarrollo rural. Sin
embargo, estas en conjunto no han logrado consti-
tuir una plataforma de acción y propuesta en materia
de desarrollo rural, como sí lo han hecho en temas
como lucha contra la pobreza, descentralización y
desarrollo local.
Finalmente, aun en un contexto preelectoral, el tema
sigue siendo invisible dentro del debate, a pesar de
que se sabe, sea por la experiencia de la elección
pasada o la simple constatación empírica, que este
no es un tema central y que, cuando se desarrolla o
enuncia, se vincula con el tema productivo y de po-
breza rural.
Además de la academia, la cooperación y la sociedad
civil, un tercer actor es el sectorblico. Aquí, el tema
del desarrollo rural ha estado presente con mayor fuer-
za durante la segunda mitad de este gobierno. Desde
el año 2002 se han realizado varios esfuerzos al inte-
rior del Ministerio de Agricultura (MINAG), por pro-
mover una discusión sobre mo y q tipo de desa-
rrollo rural debía apoyarse. Luego, en 2003, se crea la
Comisión Multisectorial de Desarrollo Rural, integra-
da por representantes del MINAG, Ministerio de la
Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), Ministerio de
Transportes y Comunicaciones (MTC), Ministerio de
Vivienda, Construcción y Saneamiento, Ministerio de
Economía y Finanzas (MEF), Ministerio de Comercio
Exterior y Turismo (MINCETUR), de la Mesa de Con-
certación para la Lucha contra la Pobreza (MCLCP) y
del Consejo Nacional de Descentralización (CND). Esta
comisión se propone elaborar una propuesta de estra-
tegia de desarrollo rural que pueda articular los pro-
gramas de los distintos ministerios en el ámbito rural.
Del trabajo de la secretaria técnica de la comisión sur-
ge la Estrategia Nacional de Desarrollo Rural (ENDR),
la cual se hace parte de la política de superación de la
pobreza adoptada por la Presidencia del Consejo de
Ministros (PCM).
El 5 de setiembre de 2005, en el diario El Peruano, se
publica el texto de la Estrategia Nacional de Desa-
rrollo Rural (ENDR13), que propone como objetivo
de la política de desarrollo rural:Impulsar el desa-
rrollo humano en el espacio rural con criterios de
Más propuestas: tanto el sector académico como las agencias interna-
cionales coinciden en la importancia del desarrollo rural.
12/ Remy, Maa Isabel (2003). “Mapeo de información sobre polí-
ticas agrarias. Documento preparado para Oxfam GB (manus-
crito).
13/ D.S. Nº 065-2004-PCM
«Los ejemplos de la Comisión
de la Verdad y Reconciliación
(CVR), el desconocimiento y
poco interés de los líderes de
opinión sobre la educación
rural [] son evidencia de la
invisibilidad del mundo rural y
de sus pobladores para la
sociedad civil»
11Economía y Sociedad 57, CIES, Setiembre 2005
sostenibilidad económica, social y ambiental, equi-
dad y democratización en las decisiones locales, así
como nueve lineamientos estragicos.
La ENDR contiene elementos innovadores y moder-
nos; sin embargo, no queda claro si estos elementos
han sido realmente integrados en la estrategia o sim-
plemente se trata de una suma de muchas ideas que
requiere aún afinamiento. Se debe señalar que en el
documento algunos temas esn ausentes o han sido
incluidos tímidamente.
Por ejemplo, la ENDR es un instrumento multisecto-
rial, cuyo cumplimiento deberá ser supervisado por
la PCM. Sin embargo, para que este comité pueda
cumplir con su mandato, se requerirá un fuerte apo-
yo político y una redefinición institucional que de-
bea estar incluida no como producto de la ENDR,
sino como un proceso cuyo fin sea el éxito de la pro-
pia estrategia.
En segundo lugar, la ENDR podría incluir una mayor
preocupación por la generación de aprendizajes, por
la promoción de sistemas de evaluación de las ac-
ciones y políticas que se desarrollen en ese marco, y
un esquema para rendir cuenta de ellos (al propio
sector público y a la sociedad en su conjunto)14.
En tercer lugar, la ENDR debería proponer un con-
junto de lineamientos generales sobre cómo deben
ser las acciones que se promuevan bajo su marco
regulatorio. Por ejemplo, poda señalarse que toda
acción de desarrollo rural debe ser consultada y eva-
luada con la población que se beneficia de ella,
que se debe involucrar a los usuarios o beneficiarios
(personas e instituciones) en acciones de monitoreo
y redefinición de las acciones del sector blico, etc.
Incluso, podría establecerse que se deberá priorizar
y privilegiar la coordinación y complementariedad
de intervenciones en una zona o ámbito determina-
do. Asimismo, podrían definirse lineamientos que den
cuenta de sistemas nuevos de ejecución de acciones
a favor del desarrollo rural en manos de actores pri-
vados (con fondos públicos inclusive).
Finalmente, en cuarto lugar, reconociendo la impor-
tancia de lo agropecuario en el desarrollo rural, hay
medidas propuestas en la ENDR que podrían exten-
derse a todos los sectores, en lugar de ser solo espe-
ficas a lo agropecuario15.
La realidad de las intervenciones a
favor del desarrollo rural
La Organización de las Naciones Unidas para la Agri-
cultura y Alimentación (FAO, por su siglas en inglés)
señala que, en promedio, entre 1996 y 2001, se desti-
naron en el Perú 506 millones de dólares anuales (me-
didos en dólares americanos del año 2000) al ámbito
rural y 463 millones entre 1991 y 199516. Escobal y
Valdivia (2004), como parte de su estudio para propo-
ner una estrategia de desarrollo rural para la sierra (por
encargo del BID), hacen un inventario de los proyec-
tos y programas que se vienen ejecutando en el ámbi-
to rural. Ellos encuentran que los 18 principales pro-
gramas del sectorblico con incidencia en el ámbi-
to rural invierten 458 millones de dólares al año17.
Cuando se observa el grueso del gasto del sector-
blico en el ámbito rural, este se concentra en progra-
mas de salud, nutrición y educación. En segundo lu-
gar aparecen los programas y proyectos de mejoras
en infraestructura (caminos, comunicaciones, etc.)18.
Es probable que esta cifra esté subestimando la inver-
sión pública en el medio rural, dado que muchos mu-
nicipios, por ejemplo, realizan acciones y proyectos
en el medio rural que son difíciles de contabilizar.
Las cifras mencionadas generan la aparición de pre-
guntas sobre si esta cantidad invertida por el sector
Beneficio total: el desarrollo rural genera una ganancia para toda la so-
ciedad.
14/ En la ENDR se incluye una mención a este tema en el noveno
lineamiento.
15/ Por ejemplo, se habla del seguro agrario, pero no de seguros de
salud u otros que podrían ser igualmente relevantes para mejo-
rar el manejo de riesgos y reducir la vulnerabilidad en el ámbito
rural.
16/ Véase el detalle de estos datos en la página regional de la FAO
(http://www.rlc.fao.org).
17/ Entre ellos: Marenass, Corredor Puno-Cusco, PETT, Mejorando
tu Vida, PACFO, etc.
18/ Adicionalmente, han inventariado un total de más de 70 pro-
gramas y proyectos, públicos y privados, que operan en la sie-
rra rural.
12 Economía y Sociedad 57, CIES, Setiembre 2005
blico es suficiente o insuficiente para cubrir los
costos del desao de promover el desarrollo rural.
Esta pregunta es difícil de responder; sin embargo,
permite incluir en la discusión el problema de la ca-
lidad del gastoblico y las posibilidades de que sea
más efectivo según las acciones de promoción, y de-
sencadenar procesos de cambio social y económico
en el medio rural.
Unido a las decenas de programas, proyectos de ONG
y de la cooperación internacional (bilateral sobre todo),
se encuentra un conjunto de iniciativas privadas que
apoyan procesos de desarrollo rural19: sean empren-
dimientos económicos, como las empresas agroindus-
triales que promueven esquemas de asistencia técni-
ca e incrementos en la productividad como parte de
sus estrategias privadas, o acciones de las empresas
extractivas, en el marco de susgerencias sociales
(mineras, empresas extractivas de gas, etc.), orienta-
das a promover un clima arnico con las comuni-
dades ubicadas cerca de sus actividades (básicamente
provisión de infraestructura, apoyo a programas so-
ciales en educación y salud, y promoción de activida-
des de desarrollo productivo). Asimismo, se tienen al-
gunos ejemplos de acciones privadas que van logran-
do articular acciones del sectorblico y privado en
esquemas innovadores, más orientados hacia esque-
mas de desarrollo local o territorial. Desgraciadamen-
te, hay poco o nada escrito sobre estas experiencias,
ran por la cual es complejo profundizar en su des-
cripción, cuantificación y discusión.
El problema y las posibles soluciones
La desarticulación y falta de
alineamiento con la ENDR
El sector público gasta una cantidad importante de
recursos en el ámbito rural cada año. Este gasto es
muy focalizado, especializado y sin mayor coordi-
nación ni articulación con otros programas (públicos
o privados). Además, estos programas no promueven
alianzas y, en su mayoría, no recogen las necesida-
des de la población ni son evaluados con un nimo
de rigurosidad; por ello, su impacto es limitado, así
como su capacidad de generar lecciones para futu-
ras intervenciones20. Son programas que no logran
construir unpuente entre la sociedad rural y el Es-
tado y ahí es, seguramente, su mayor limitación.
Por lo general, estas intervenciones no esn alinea-
das con la ENDR.
Por su parte, el sector privado hace esfuerzos minús-
culos que, además, guardan una gran heterogenei-
dad entre sí y comparten la característica de tener
una limitada cooperación con los programas del Es-
tado, así como poca voluntad de evaluar sus logros y
problemas.
¿Cómo resolver el desencuentro entre
los acuerdos y orientaciones de la
ENDR y la realidad de las acciones
del aparato público en el campo?
Reducir el desencuentro entre la ENDR y lo que se
hace en materia de desarrollo rural requeri mu-
cho poder político. El supuesto básico de esta fuer-
za desde la política sea el conocimiento de la exis-
tencia de un clarodito (político, adhesión, votos,
etc.) para aquellos que logren realizar este cambio.
El dito solo existi en tanto los peruanos y perua-
nas reconozcamos que el desarrollo rural (en su sen-
tido amplio, económico, inclusivo, institucional) es
parte fundamental del proceso de desarrollo del país.
19/ Escobal y Valdivia (2004) realizan un inventario de más de 70
programas y proyectos de desarrollo en el ámbito de la sierra
rural. Destacan la dificultad para obtener información sobre sus
tamaños, número de beneficiarios, etc.
20/ Siempre se puede argumentar que las condiciones de vida de la
población rural podrían ser peores sin estos programas, pero
ese es un argumento poco relevante y totalmente cómodo.
Rendición de cuentas: la ENDR podría incluir la promoción de sistemas
de evaluación de las políticas.
Es decir, si no existe conciencia del desarrollo en el
Perú, difícilmente existirá espacio para el desarro-
llo rural, pero aun asumiendo que existe un proce-
so de desarrollo nacional, este no solo no beneficia
al mundo rural sino que, además, es insuficiente para
inducir el desarrollo rural. Por ello, para que exista
13Economía y Sociedad 57, CIES, Setiembre 2005
una política capaz de promover el desarrollo rural,
se requiere un nuevo pacto social. La pregunta es
si es viable que exista este pacto y si lo es, ¿quién lo
promoverá?
21.
Esta situación tiene directa relación con el hecho de
que todos pueden ganar (como sociedad, como país,
como Estado) con el desarrollo rural, pero ninguno
de los actores en particular logrará capitalizar para sí
esa ganancia. Todos quieren desarrollo rural como
bien blico, por lo tanto es lógico que nadie quiera
invertir en él desde una perspectiva individual. Esta
situación abre una clara función (por definición) para
el Estado, pero desgraciadamente esta función no
atrae votos, no implica ganar apoyo ni adhesiones.
La tarea central es mostrar que es un buen negocio
para el sectorblico22; sin embargo, la pregunta es
mo hacerlo.
En el marco de lo discutido en las primeras seccio-
nes, se proponen tres razones básicas tras este de-
sencuentro:
1. La multisectorialidad y la jerarquía de decisio-
nes requerida en los esfuerzos de desarrollo ru-
ral resulta una traba compleja de vencer en el
marco de un Estado sectorial.
2. El desarrollo rural no es visto como uno de los
problemas prioritarios a ser atendidos por el sec-
tor público.
3. Relevancia del tema, si a nadie le importa es por-
que muchos ni saben que existe. Ni los que de-
ciden ni los que votan, es un tema invisible.
Recomendaciones: ¿mo enfrentar
este desencuentro y promover una
agenda de desarrollo rural?
Desde la investigación es posible avanzar en algunas
tareas conducentes a reducir el desencuentro mencio-
nado. Sin embargo, este es un camino lento y largo.
Algunas acciones podrían ayudar a esta tarea. En pri-
mer lugar, se debe visualizar el tema, promoverlo, dis-
cutirlo,venderlo” mejor. La visualización pasa por
que haya más investigación sobre el tema, más deba-
te, más propuestas. Promover que se abran nuevas aris-
tas, enfatizar que no es un tema solo de lucha contra
la pobreza ni de mejores oportunidades económicas,
sino de desarrollo, desarrollo de las personas, de las
localidades rurales, de las poblaciones rurales, del país.
Para ello, la sociedad civil y la política deberían tener
mayor participación en las discusiones actuales.
La mayor visibilidad pasa por mayor análisis y deba-
te, por mayor producción analítica, pero también por
hacer un esfuerzo de producir nuevas imágenes de
lo rural y su importancia. El texto preparado por De
Ferranti et al. (2005) para mostrar la importancia de
lo rural en las economías de la región, es un buen
ejemplo de un instrumento valioso de difusión y visi-
bilización. El análisis de los resultados del censo de
población en marcha es otra oportunidad para mos-
trar qué es lo rural y para acercarnos a su problemá-
tica. Se debe generar la internalización en la con-
ciencia de todos de que hacer desarrollo rural es o
puede ser un negocio rentable para el Estado perua-
no y para la sociedad peruana.
En segundo lugar, se debe discutir, proponer cambios,
adecuar la ENDR. Es decir, no hacer todo ni abarcar
todos los temas, pero sí convertirla en un instrumento
para que la discusión sobre el desarrollo rural tenga
un marco común. La ENDR que hemos discutido en
este documento, la que hoy rige el desarrollo rural del
Perú, no es perfecta, no es muy pctica, es muy gene-
ral en algunos aspectos y excesivamente precisa en
otros. Hay un espacio muy importante para que los
investigadores y los que vienen implementando ini-
ciativas orientadas al desarrollo rural den sus aportes
para mejorar y consolidar la ENDR.
21/ Además, se debe considerar que así como están las cosas, una
parte importante de los funcionarios que dirigen muchos de los
programas de desarrollo” y operadores políticos en el Gobier-
no (Central sobre todo), de este y de cualquier otro gobierno,
perderían poder y control sobre los recursos, de reducirse la
brecha entre la ENDR y lo que sucede en el campo. Hoy, estos
funcionarios son actores con poder y pueden demorar o evitar
acercarse hacia la ENDR.
22/ Esta es una de las conclusiones del texto de De Ferranti, David
et al. (2005). Beyond the city. The rural contribution to develop-
ment. Washington, D.C.: Banco Mundial. Los autores señalan
que para los Estados de América Latina es un buen negocio pro-
mover el desarrollo rural.
Desarticulación: es la característica de las políticas públicas sobre desa-
rrollo rural.
14 Economía y Sociedad 57, CIES, Setiembre 2005
En tercer lugar, los investigadores y otros actores po-
demos y debemos exigir cuentas de los avances en
temas de desarrollo rural. Pero, ¿a quién le pedire-
mos cuenta de lo que se hace o se deja de hacer en
materia de desarrollo rural? Ahora, técnicamente ten-
dríamos que hacerlo al Secretario Ejecutivo del Co-
mi Técnico Social de la PCM. ¿Podremos? Existe
la tarea de definir mo hacer esto en el esquema
institucional actual o cómo crear una nueva institu-
cionalidad, que responda a un nuevo pacto espe-
cial sobre el desarrollo rural, con una cabeza a quien
se le deba pedir cuentas de lo actuado. Sin embar-
go, nuevamente, ¿quién promueve que se dé este
cambio? Qui este es un paso posterior, muy pos-
terior a los dos anteriores.
Por lo pronto, se debe exigir mejores evaluaciones,
programas de monitoreo de lo que se hace hoy en el
23/ Hay, además, una discusión mayor tras esta y es la referida a si
se gasta lo suficiente o no en el medio rural, amo se gasta y
quién decide en qué, dónde y cómo se realizan estos gastos.
medio rural23 . Los sectores (MIMDES, MINAG, Mi-
nisterio de Energía y Minas-MEM, MTC, sobre todo)
están obligados a demostrar que esn haciendo bien
su trabajo, y los Gobiernos regionales y los munici-
pios desempeñarían una función importante junto con
los analistas e investigadores, la cooperación inter-
nacional y la sociedad rural.
Finalmente, en cuarto lugar, el momento electoral
que se avecina y los primeros meses del pximo
gobierno son una buena oportunidad para impulsar
la adopción de la ENDR como marco, como eje ar-
ticulador de propuestas, de acciones, de nuevos es-
pacios de diálogo. Los investigadores podemos apo-
yar este tipo de iniciativas y acciones con nuestras
opiniones y con nuestra producción, pero las defi-
niciones esn en manos de otros actores, con los
que debemos contribuir.

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Económica Y Social (CIES) Consorcio de Investigación. (2006, Junio 30). Políticas de desarrollo rural en Perú. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/politicas-desarrollo-rural-en-peru/
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Políticas de desarrollo rural en Perú". GestioPolis. 30 Junio 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/politicas-desarrollo-rural-en-peru/>.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Políticas de desarrollo rural en Perú". GestioPolis. Junio 30, 2006. Consultado el 24 de Junio de 2017. https://www.gestiopolis.com/politicas-desarrollo-rural-en-peru/.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. Políticas de desarrollo rural en Perú [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/politicas-desarrollo-rural-en-peru/> [Citado el 24 de Junio de 2017].
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