Perspectivas de la economía peruana de finales del Siglo XX

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boletín de opinión Enero 1998
PERSPECTIVAS DE LA ECONOMÍA PERUANA
CONTENIDO
Presentación
I. EL CONTEXTO GLOBAL
Cambio estructural y crecimiento económico en el Perú/Arlette Beltrán y Bruno
Seminario.
El ajuste estructural peruano de los años noventa/Efraín Gonzales de Olarte
COMENTARIOS: Shane Hunt/César Peñaranda
MESA REDONDA: GLOBALIZACIÓN, COMERCIO INTERNACIONAL E
INTEGRACIÓN
Determinantes del comercio internacional peruano/Mercedes Araoz, Carlos Casas y
Carlos Carrillo
Patrón de especialización de comercio y opciones de integración/Alan Fairlie
II. LAS CONDICIONES MACROECONÓMICAS
Los impactos macroeconómicos de los flujos de capital en Perú 1990-1997/Oscar
Dancourt y Waldo Mendoza
El ahorro interno en Perú/Julio Velarde y Martha Rodríguez
Incidencia de la estructura tributaria sobre la actividad productiva/Rosario Gómez y
Roberto Urrunaga
COMENTARIOS: Felipe Morandé/Renzo Rossini
III. ALGUNOS SECTORES CLAVES
Financiamiento formal para el sector agropecuario
/Carolina Trivelli
Fuentes de financiamiento de la microempresa peruana/José I.vara
Análisis de la comercialización agrícola en Perú/Javier Escobal y ctor Agreda
COMENTARIOS: Augusto Cillóniz/Álvaro Quijandría
IV. CAPITAL HUMANO Y DESARROLLO
Dispersión del ingreso y retorno a las calificaciones en Perú/Jaime Saavedra
La reforma laboral y el mercado de trabajo de Lima Metropolitana/Julio Gamero
El trabajo asalariado en las economías rurales de Perú/Marn Valdivia
COMENTARIOS: Pedro Francke/Ricardo Infante
V. MESA REDONDA: INVESTIGACIÓN Y
POLÍTICA ECONÓMICA
Shane Hunt/Richard Webb/Gustavo Yamada
PRESENTACIÓN
mo ha evolucionado la economía peruana a lo largo de los últimos cien años? Cuáles
son los desafíos de nuestra integración al mercado mundial a finales del siglo XX? Qué
cambios se avizoran en los flujos internacionales de capital, la tasa de ahorro interno y el
resultado fiscal? Cuáles son los principales vacíos de la política sectorial? Cómo lograr que
el crecimiento llegue a los estratos más pobres? Cómo puede contribuir la investigación al
diseño de políticas?
Estos y otros interrogantes fueron analizados en el seminario anual del Consorcio de
Investigación Económica, del 8 al 10 de setiembre de 1997, donde se discutió el resultado
de las estudios realizados por el Consorcio. El presente boletín resume las ponencias y los
comentarios del evento, conforme se aprecia en el contenido. Limitémonos a introducir las
primeras.
El primer bloque, referido al contexto global, reúne cuatro trabajos. El de Beltrán y
Seminario reconstruye una serie básica de cuentas nacionales para el Perú desde 1896
hasta 1995, marcando un hito para los estudios de historia económica. Gonzales de Olarte
analiza el ajuste estructural de los noventa, identificando un conjunto de factores que
limitarían el impacto del crecimiento sobre el bienestar. El documento de Araoz, Casas y
Carrillo examina las tendencias de largo plazo de las exportaciones e importaciones
globales, y las nuevas direcciones del comercio exterior peruano. Por último, Fairlie estudia
la estructura de nuestro déficit comercial según bloques regionales, así como el patrón de
comercio del Perú con respecto a la Comunidad Andina y el Mercosur.
La segunda parte presenta tres trabajos, vinculados a tópicos macroecomicos.
Dancourt y Mendoza analizan la magnitud y naturaleza de las entradas de capital, un 60%
del valor de las exportaciones hacia mediados de los noventa; así como la fortaleza del
régimen cambiario frente a eventuales corridas. Velarde y Rodríguez discuten los
determinantes del ahorro privado, que ha mostrado un promedio de 16.7% en el último
medio siglo, distinguiendo diversos períodos y resaltando el papel positivo del crecimiento
sobre el ahorro. Por su parte, Gómez y Urrunaga consideran la incidencia de la estructura
tributaria sobre las decisiones y resultados de las empresas.
El tercer bloque reúne tres estudios sectoriales. Trivelli examina la evolución reciente de
la oferta formal de crédito agrario. Aunque ha crecido un 58% durante 1995-97, el peso de
las colocaciones agrarias en las totales continúa siendo bastante menor que la
participación del PBI agrario en el global. Távara, sobre la base de una encuesta ad hoc a
424 microempresas urbanas en julio de 1996, discute la extensión y características del
crédito a dicho sector. Sus resultados muestran que sólo un 18% tuvo acceso a préstamos
bancarios, mientras 59% consiguió crédito de proveedores, con tasas de interés entre 10.8
y 20.6% mensual en moneda nacional, que reflejarían fundamentalmente diferencias en
los costos de transacción. Escobal y Agreda analizan el nivel de integración espacial de los
principales mercados de bienes agrícolas, subrayando la importancia del acceso a bienes
y servicios públicos clave. Asimismo, estudian el proceso de formación de los precios en el
caso de la papá, y la comercialización mayorista en Lima, donde identifican problemas de
competencia y eficiencia.
En la cuarta sección, Saavedra utiliza las ENNIV de 1985, 1991 y 1994 para examinar la
evolución de los ingresos laborales según nivel de educación, experiencia, tipo de empleo
y género. Entre otras cosas, el autor encuentra que la dispersión global habría caído
durante 1991 94, pero con un aumento de los retornos a la educación y una baja de los
retornos a la experiencia. Por su lado, Gamero estudia el impacto de la reforma laboral en
Lima Metropolitana, incidiendo en la flexibilidad del mercado de trabajo; mientras Valdivia
examina la participación de los individuos en el mercado rural de trabajo asalariado,
tomando como base de análisis el hogar.
Por último, en la mesa redonda de cierre, Hunt, Webb y Yamada discuten las complejas
relaciones entre ideología, investigacion y política económica. Asimismo, hacen referencia
a la significativa contribución del Consorcio al conocimiento de la economía peruana y al
enriquecimiento de la agenda política; posible gracias a la visión y apoyo de largo plazo de
nuestros auspiciadores, el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo y la
Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional.
Javier Portocarrero Maisch
Secretario Ejecutivo
I. EL CONTEXTO GLOBAL
CAMBIO ESTRUCTURAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO EN EL PERÚ: NUEVAS
EVIDENCIAS ESTADÍSTICAS
Arlette Beltrán1
Bruno
Seminario
Perú, a diferencia de otros pses de América Latina, no disponía de una serie estadística
de producción larga y homogénea. Las series oficiales comienzan a producirse desde
1950, cuando el Banco Central de Reserva (BCR) publica sus Cuentas Nacionales.
Existen series de esta misma institución para el periodo comprendido entre 1942 y 1950,
pero ellas sólo presentan información en términos nominales.
Numerosos autores han tratado de reconstruir un índice básico de producción que cubra
un periodo más extenso de tiempo. Entre ellos destacan la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL)2, Hunt3, Thorp y Bertram4, Boloña5 y Schydlowsky6.
Hunt, Thorp y Bertram han producido índices que cubren la dinámica de sectores
específicos como, por ejemplo, las industrias manufactureras y el índice de volumen de las
exportaciones. Boloña y Schydlowsky intentaron representar la dinámica de los flujos
agregados de producción; Boloña produjo un índice basado en las series de exportaciones
y egresos fiscales, mientras que Schydlowsky tomó como fuente de referencia la
estadística bancaria. Los índices de producción de estos autores se refieren a la
producción en términos nominales (soles corrientes); las cifras reales que presentan son
obtenidas deflactando las cifras nominales con el índice de precios al consumidor (IPC).
Finalmente, CEPAL produjo un estimado para el producto bruto interno (PBI) entre 1945 y
1955, en términos reales, sobre la base de la valoración de índices de cantidad para los
diferentes sectores y productos; dicha serie es la única de esa naturaleza disponible hasta
el momento.
El mayor problema de las estimaciones de Boloña y Schydlowsky es el procedimiento
seguido para obtener las cifras en términos reales. El IPC es una mala aproximación del
deflactor del PBI, más aún en el caso peruano donde, por el peso del sector primario
exportador, pueden producirse bruscas fluctuaciones en los términos de intercambio y en
el tipo de cambio real. Por ello, el uso del IPC como deflactor produce tasas de crecimiento
sumamente elevadas para el periodo 1900-1950, mientras que los movimientos de corto
plazo generan irregularidades poco creíbles en las estimaciones de estos autores.
Por esta razón, en el presente trabajo, se han producido nuevos estimados para las
distintas magnitudes agregadas de demanda y producción, que en principio están libres de
los defectos antes mencionados. Estos nuevos estimados intentan utilizar la totalidad de la
información estadística disponible, proveniente principalmente de tres publicaciones
oficiales: los Anuarios y extractos estadísticos del Perú, que empiezan a editarse en 1914,
los Anuarios estadísticos de comercio exterior y las Memorias del BCR. A partir de esta
estadística base se han generado estimaciones de producción y gasto en términos reales
y nominales, que tienen la propiedad de ser más regulares y mostrar tendencias más
consistentes con las fuentes cualitativas disponibles. Otra ventaja adicional de estos
nuevos estimados es que, por la forma en que han sido calculados, no sólo arrojan el PBI
a nivel agregado, sino que permiten obtener la composición del mismo por actividad
productiva y tipo de gasto, generándose un sistema mínimo de cuentas nacionales.
El trabajo que se presenta a continuación consta de dos partes, además de la
introducción anterior. En la primera parte se presenta la metodología de estimación del PBI
real y nominal entre 1896 y 1995, tanto por actividad industrial como por tipo de gasto;
luego se trabaja con las estadísticas generadas para mostrar algunas de sus
particularidades, principalmente en lo que se refiere a las etapas de crecimiento que se
desprenden de ellas, así como a las relaciones capital-trabajo y la capacidad productiva
que implican. En la segunda parte se realiza un análisis estadístico y econométrico de las
series reconstruidas. Ésta, a su vez, se divide básicamente en tres secciones: un análisis
de los principales cambios estructurales del producto real a lo largo del periodo en estudio,
un análisis de series de tiempo que permita caracterizar sus componentes cíclicos y
tendenciales, y un análisis de corte transversal en el que se compara el desarrollo peruano
a lo largo del siglo de estimación con el comportamiento de la economía mundial en un
año dado, 1979.
Producción y gasto en el Perú: 1896-1995
PBI real: 1929-1995
Las estimaciones del PBI peruano para el periodo 1929-1995, permiten obtener la
composición del PBI por actividad productiva y tipo de gasto. La metodología de
estimación consta básicamente de dos partes: la reconstrucción de las series para el
periodo 1929-1954 y el empalme de las mismas con las series oficiales a partir de 1954.
El procedimiento de reconstrucción estuvo basado en la metodología sugerida por la
CEPAL7: construir índices de cantidad con la información de quantum disponible y
valorarlos con una estructura de precios determinada. En el caso del periodo de
reconstrucción (1929-1954), se utilizó la estructura de precios de 1954.
La estrategia de estimación utilizada divide la información sobre actividades productivas
en tres grandes grupos, cuyos datos presentan características comunes: el sector
moderno de la economía, el sector servicios y la agricultura doméstica.
El sector moderno está conformado por la agricultura de exportación, la pesca, la
minería, las industrias manufactureras -incluyendo las vinculadas al proceso productivo de
los bienes que se exportan (ingenios azucareros, industria conservera e industrias
metálicas básicas)-, la construcción y los servicios públicos (electricidad, agua y luz). La
característica común de estos sectores es que la información disponible es de relativa
calidad y accesibilidad.
El sector servicios ha sido dividido en tres subsectores: el grupo conformado por los
servicios de transporte y comercio, el gobierno y los servicios no especificados. La
estimación de la producción de este sector es, aún en la actualidad, bastante problemática
porque el sistema estadístico peruano no se encuentra suficientemente desarrollado como
para captar su dinámica. La producción en el primer subsector se encuentra relacionada
con la producción material, por lo que ha sido estimada empleando los índices de la
producción de los distintos sectores productores de bienes (primario, secundario y las
importaciones); el sector gobierno se ha estimado mediante las estadísticas de egresos
fiscales; finalmente, para estimar la evolución de la producción de los servicios restantes,
se utilizó una metodología ad-hoc sobre la base de la tasa de crecimiento de la población
urbana y el componente cíclico del gasto público real y de la capacidad de compra interna
de las exportaciones.
La agricultura doméstica es el sector que ha presentado mayores problemas para su
estimación. La información de este sector no se encontraba totalmente disponible y
cuando lo estaba, arrojaba tendencias poco coherentes. Por ello, se recurrió a
estimaciones realizadas sobre la base de interpolaciones y datos censales de la agricultura
registrada (algodón, azúcar, café, arroz y trigo).
A partir del PBI por actividades productivas, se realizó la estimación del PBI por tipo de
gasto. Para ello se calcu el índice de las exportaciones, sobre la base de las tasas de
crecimiento del volumen de exportaciones estimado por Hunt y el índice del sector primario
exportador. El índice de las importaciones fue calculado sobre la base de la evolución de
las importaciones en dólares corrientes, deflactadas por el índice de precios de los
productos manufacturados de Lewis8. La evolución del consumo público se supuso
equivalente a la del sector gobierno en la estimación de la producción por origen industrial.
La evolución de la inversión bruta fija fue desagregada en tres componentes: nuevas
construcciones (equivalente al sector construcción del PBI por actividades productivas),
inversión en maquinaria y equipo (calculada de acuerdo con las importaciones de los
bienes de capital en dólares corrientes, deflactadas por el índice de Lewis) y los stocks
(diferencia entre la producción, y las exportaciones y el consumo interno de cada uno de
los principales productos de exportación). Por último, se obtuvo el consumo privado como
la diferencia entre el PBI y el resto de rubros de gasto.
Finalmente, la información sectorial y por tipo de gasto reconstruida hasta 1954 fue
luego empalmada con la información oficial disponible a partir de 1950, trabajándose toda
la serie a precios de 1979.
PBI real: 18961929
El objetivo de la reconstrucción de las series desde 1896 fue obtener un patrón
referencial del crecimiento de la actividad productiva peruana a lo largo del último siglo.
La reconstrucción del PBI para este periodo sigu el mismo procedimiento utilizado en
el periodo 1929-1995, pero no se contó con la información necesaria de todas las fuentes
mencionadas anteriormente. La estimación se basó en una estructura más agregada,
considerándose cuatro sectores: el primario (agricultura y minería), el secundario (industria,
construcción y electricidad), el de distribución (comercio y transporte) y los servicios no
especificados.
El sector primario exportador se esti utilizando los datos de la producción nacional de
mercancías de exportación, tanto mineras como agrícolas, que se registraron de manera
bastante periódica a partir de 1914. El periodo 1896-1914 fue cubierto con las
estimaciones realizadas por Thorp y Hunt. De esta manera, se obtuvo un índice de
producción para la agricultura y el sector minero de exportación, que fue utilizado para
estimar la producción de todo el sector primario exportador.
La evolución de la agricultura interna se estimó utilizando el crecimiento de la población
entre 1896 y 1929, y aplicando las variaciones cíclicas de la agricultura de exportación
como una aproximación de las fluctuaciones climáticas. Asimismo, se estimó que la
participación de la agricultura interna en el producto agrícola total fue de dos tercios,
proporción calculada a partir del Censo de Producción agropecuaria de 1929.
Se asumió una misma tasa de crecimiento para los sectores industria, construcción y
electricidad; la cual se determinó a partir de la construcción de un índice de demanda
interna basado en el gasto público y el valor del comercio exterior, ambos en términos
reales. El primero fue calculado utilizando las cifras del gasto público nominal deflactado
con el IPC de Lima Metropolitana. Las cifras de comercio exterior fueron calculadas sobre
la base de los datos de exportación de bienes de Hunt y de los datos de importaciones de
bienes de las estadísticas de aduanas.
La estimación de la producción del sector servicios se dividió en tres partes: comercio y
transporte, gobierno y otros servicios. Para el primero se utilizó un índice elaborado sobre
la base de la oferta total de mercancías (sector primario, secundario y las importaciones).
En el segundo caso se utilizó el índice construido para los sectores industria, construcción
y electricidad. La estimación de los otros servicios se realizó computando la tendencia
basada en la productividad del sector distribución (tasa de crecimiento de dicho sector
menos la tasa de crecimiento de la población urbana), añadiéndole las variaciones clicas
del índice construido para el sector secundario.
Finalmente, los componentes del gasto para este periodo se calcularon, en general,
utilizando la misma metodología usada para el periodo 19291954.
PBI nominal por tipo de gasto: 1896-1995
De manera similar al caso anterior, la metodología de estimación del PBI nominal se
puede separar en dos partes: la reconstrucción de las series y el empalme de las mismas
con las series oficiales. Los periodos para los cuales fue necesario reconstruir la serie
varían de acuerdo con el componente estimado, pues en algunos casos las fuentes de
información son s completas que en otros. Se trabajó sobre la base de cuatro
componentes: comercio exterior, gasto público, consumo privado e inversión.
En lo que respecta al comercio exterior, para el periodo 19381954, se calcularon las
exportaciones e importaciones de bienes y servicios no financieros, en soles corrientes, a
partir de la información consignada en la Renta nacional del Perú. Estas estimaciones se
empalmaron con la estadística existente en los Anuarios estadísticos para el periodo 1896-
1938.
La información sobre gasto público se obtuvo del Compendio estadístico del Perú y los
Anuarios estadísticos.
En el caso del consumo privado, se construyó un índice de cantidad a partir de la
información real reconstruida para el periodo 1896-1954. Luego se multiplicó este índice
por el IPC, obteniéndose un índice de valor para todo el periodo.
Para estimar la inversión, ésta fue dividida en dos subsectores: construcción, en cuyo
caso se utilizó el índice de precios de los materiales de construcción, y maquinaria y
equipo, en el que se recurrió al índice de precios de las importaciones en soles.
Finalmente, la información reconstruida antes de 1954 se utilizó para extrapolar la
información oficial a partir de ese año, obteniéndose una serie completa para todo el siglo.
Algunas propiedades de la información estadística reconstruida
La serie completa reconstruida del PBI en términos reales, se puede observar en el
gráfico 1. En él se observa también su componente tendencial, estimado con el filtro de
Hodrick y Prescott9.
El gráfico 2 muestra, a su vez, la tasa de crecimiento del producto a lo largo del periodo
de análisis.
A partir de la observación de estos gráficos se pueden identificar hasta cuatro grandes
periodos en la evolución del PBI: 1896-1928, 1929-1947, 1948-1972 y 1973-1995;
apreciándose en el cuadro 1, las tasas de crecimiento promedio para dichos periodos.
Cuadro 1
TASA DE CRECIMIENTO PROMEDIO DEL PBI:
1896-1995
Periodo Tasa de crecimiento promedio
18961928 4.88%
19291947 1.89%
19481972 5.27%
19731995 1.71%
Elaboración propia.
El primer periodo muestra un crecimiento dinámico que corresponde al apogeo
económico de la República Aristocrática; a partir de 1929, la Gran Depresión y la crisis
económica del gobierno de Bustamante y Rivero provocan una tasa de crecimiento
promedio anual bastante más reducida hasta 1948; en el tercer periodo se observa una
tasa de crecimiento promedio anual de más de 5%, gracias a políticas internas expansivas,
como las del gobierno de Odría y Belaúnde, y a factores externos que elevaron los precios
de la minería de exportación, como la guerra de Corea. Finalmente, a partir de la década
de los setenta se experimenta una fuerte desaceleración del crecimiento, producto de
muchas de las reformas del gobierno militar y el populismo del gobierno aprista.
Las estimaciones presentadas para el PBI pueden ser complementadas con las de los
principales recursos productivos y las de la capacidad productiva del país. Para ello, es
necesario el cálculo de la población (como una aproximación de la fuerza laboral) y del
stock de capital. La población fue estimada sobre la base del trabajo de Wicht (1986). El
stock de capital fue calculado sobre la base del ratio capital/producto estimado por la
CEPAL10 para 1954 (2.7). A partir de este ratio, y de nuestra estimación del PBI, se calculó
el capital en 1954 y se aplicó hacia atrás y hacia adelante la siguiente fórmula:
Kt = (1 - d) Kt-1 + It-1
donde d es la tasa de depreciación anual, K es el capital e I, la inversión. Se considera que
el capital tiene 40 años de vida útil (cifra usada en la mayoría de modelos de crecimiento),
por lo que d = 0.025, y que la inversión es la estimada a precios de 1979.
La evolución de los principales recursos productivos del país se puede apreciar en el
cuadro 2 (índice con base en 1979).
Asimismo, en el cuadro 3 se observan las tasas de crecimiento promedio de los
principales recursos productivos del país, según los cuatro grandes periodos ya
mencionados.
Cuadro 3
TASA DE CRECIMIENTO DE LOS PRINCIPALES RECURSOS PRODUCTIVOS DEL
PAÍS: 1896-1995
Periodo Tasa de crecimiento promedio
PBI Capital Población
1896-1928 4.88% 4.57% 1.30%
1929-1947 1.89% 2.37% 1.57%
1948-1972 5.27% 4.79% 2.57%
1973-1995 1.71% 3.55% 2.45%
Elaboración propia.
De otro lado, se puede calcular el índice de la capacidad productiva del país (ICP)
asumiendo una función de producción Cobb-Douglas, donde ICP = K0.4.L0.6 es un
promedio geométrico de los índices de capital (K) y de la población económicamente
activa (L) con ponderaciones 0.4 y 0.6, respectivamente. Este índice se puede apreciar
también en el cuadro 2.
Por último, se puede calcular el ratio PBI/capacidad productiva, a fin de observar la
evolución de la productividad total del capital y el trabajo en nuestro país. Dicho cálculo se
aprecia en el cuadro 2 y en el gráfico 3. Todas estas estimaciones ponen de manifiesto la
caída de la productividad de los factores de producción a partir de mediados de la década
de los setenta, llegándose a alcanzar a principios de los años noventa niveles similares a
los de la década del cuarenta.
Análisis estadístico y econométrico
del PBI: 1929-1995
A partir de la información estadística reconstruida, se han desarrollado tres tipos de
análisis: determinación de los cambios estructurales, análisis de las series de tiempo y la
comparación del producto peruano con los patrones mundiales de crecimiento.
Estudio de los cambios estructurales
El objetivo de este análisis es determinar los cambios estructurales que podría presentar
la serie del PBI entre los años de 1929 y 1995. Para ello se desarrollaron tres tipos de
modelos, con tipos y fechas de quiebre alternativos11. Los tres modelos tienen como
variable explicativa el logaritmo natural del PBI12. Además, se incluye una constante que
permita recoger los cambios de nivel de la serie y una variable tiempo para poder observar
los cambios en su ritmo de crecimiento.
La variable de decisión para escoger la fecha de cambio fue el ajuste de cada una de
las regresiones en los diferentes modelos, medido a través del F estadístico. Dichos
cambios deberían ser consistentes además, con la información cualitativa (histórica)
disponible, de forma tal que permita explicar la posible existencia de un cambio estructural
de la serie en las fechas escogidas.
El modelo elegido es una ecuación que presenta un cambio estructural en media en
1961, y un cambio en media y pendiente en el año 1974. Este modelo no sólo muestra un
excelente ajuste econométrico, sino que puede ser explicado por dos acontecimientos de
la historia económica nacional y mundial: el término de la etapa de apogeo del modelo
primario exportador en 1961, y el fin de la edad de oro del capitalismo en el mundo en
1974. Estos dos hechos provocan sucesivamente una caída en el nivel y en la tendencia
del PBI peruano, a lo largo del periodo de análisis.
Estudio de los movimientos cíclicos
En esta parte del estudio se busca revisar la representación autorregresiva de los
movimientos clicos del PBI peruano. Se utilizaron para ello diferentes filtros estadísticos,
a fin de extraer el componente cíclico de la serie, pero en este resumen sólo se
presentarán los dos que fueron más trabajados.
Se asumió que el PBI se comportaba de acuerdo con un modelo multiplicativo que
contenía un componenteclico y otro tendencial, los cuales podían ser separados. Con el
fin de separar ambos componentes, se supuso que la serie logarítmica del PBI podía ser
filtrada de alguno de ellos. La serie filtrada correspondería sólo al ciclo o tendencia
(dependiendo del filtro utilizado) y su residuo, al segundo componente. Finalmente, se
realizó un análisis autorregresivo de los ciclos hallados.
El primer filtro utilizado, y el más conocido, supone que el componente cíclico puede ser
capturado por la tasa de crecimiento de la serie. En este caso, dicha tasa puede ser
estimada calculando las primeras diferencias de la serie logarítmica del PBI. El otro filtro
que analizaremos es el de Baxter y King13, que separa el componente clico mediante un
promedio móvil ponderado de siete años con ponderaciones dadas. En el gráfico 4 se
presenta el componenteclico obtenido con estos filtros.
Por su parte, en los cuadros 4 y 5 se muestran los resultados del análisis autorregresivo
de los ciclos estimados. En el caso de la tasa de crecimiento, se encuentra que el ciclo del
PBI se comporta como un modelo ARMA (2,3); y en el caso del filtro de Baxter y King, el
mejor modelo es un ARMA (2,1). Se observa que el ajuste del segundo modelo es mucho
mayor; sin embargo, ambos expresan una relación del PBI hasta con dos de sus rezagos
pasados, mostrando además una estructura dinámica muy rica a través de los residuos de
la regresión. Asimismo, los dos modelos arrojan raíces imaginarias a la solución de las
ecuaciones en diferencia que expresan, con lo que se corrobora la existencia de ciclos
económicos en la serie del PBI analizada (ciclos de frecuencia usual).
Estudio comparativo de la tasa de crecimiento y la estructura del gasto
del Perú con el resto del mundo
En esta subsección se realiza un análisis comparativo del crecimiento económico
peruano con el internacional, a través de un estudio de la situación económica mundial en
el año 1979 y los diversos momentos atravesados por Perú entre 1896 y 1995, para lo
cual se combina un análisis de corte transversal con la evaluación de la actividad
económica peruana en dicho periodo.
La fuente de datos utilizada para realizar el análisis de corte transversal es la Penn
World Table (PWT), expresada tanto en precios internacionales corrientes como en precios
internacionales de 1985. Para ello fue necesario homogeneizar las dos fuentes de
información utilizadas y expresar la serie reconstruida para Perú de acuerdo con la
estructura de precios de esta fuente de información mundial. La ventaja de la metodología
del PWT es que lleva a cabo una corrección por las distorsiones cambiarias, lo que cobra
particular interés en el caso peruano, debido al fuerte adelanto cambiario que experimentó
nuestro país en el año base, 1979. De esta forma, el PWT ofrece un sistema alternativo de
precios basado en los tipos de cambio de paridad, lo cual elimina las distorsiones y hace
posibles las comparaciones de las tasas de crecimiento de los diferentes países del
mundo.
La base de datos del PWT es un corte transversal de países que permite observar
una tendencia de la actividad económica mundial. Por lo mismo, y para hacer válida la
comparación, se filtró la serie del PBI peruano y se capturó su tendencia utilizando el filtro
de Hodrick y Prescott.
El gráfico 5 muestra el PBI per cápita de diferentes países del mundo para el año
1979, superpuesto al PBI per cápita del Perú entre 1896 y 1995. En él se observa que
Perú ha tenido diferentes nive-
les de desarrollo a lo largo de dicho periodo: similar al de Nepal (1979) en 1933; al de
Indonesia (1979), a mediados de la década del cuarenta; al de Bolivia (1979), a fines de
los años cincuenta; y al de Colombia (1979), a principios de la década de los ochenta.
Desde esa época se nota una fuerte desaceleración del crecimiento económico peruano,
que ha hecho imposible alcanzar a países sudamericanos como Venezuela, Chile,
Argentina y Brasil, y obviamente nos ha mantenido muy lejos de Alemania, Estados Unidos
y Japón.
Por otro lado, el patrón de crecimiento peruano se aleja en algunos casos del que
se ajusta a la norma internacional, especialmente se pueden observar dos etapas en la
evolución del producto peruano, divididas por la década de los sesenta. Estas etapas se
explican por dos tipos de fenómenos: la política económica interna, que pasó de favorecer
al sector primario exportador a alentar las actividades sustitutivas de importaciones, y los
shocks internacionales sobre los precios de los productos de exportación y la deuda
externa.
Cuadro 2
PBI Y RECURSOS PRODUCTIVOS DEL PS: 1896-1995
(Año base: 1979=100)
Año PBI Capital Población Índice de Índice de
capacidad productiva
productividad
1896 2.75 2.77 20.62 9.23 29.74
1897 3.00 2.82 20.88 9.37 32.03
1898 3.20 2.87 21.14 9.51 33.59
1899 3.37 2.96 21.41 9.70 34.76
1900 3.55 3.04 21.68 9.89 35.93
1901 3.81 3.15 21.96 10.10 37.72
1902 4.02 3.30 22.23 10.37 38.79
1903 4.29 3.50 22.51 10.69 40.17
1904 4.44 3.72 22.80 11.04 40.21
1905 4.76 3.95 23.09 11.39 41.81
1906 5.14 4.18 23.38 11.74 43.81
1907 5.47 4.45 23.67 12.13 45.07
1908 5.57 4.76 23.97 12.56 44.33
1909 5.66 5.07 24.28 12.97 43.65
1910 5.76 5.31 24.58 13.32 43.25
1911 5.89 5.56 24.89 13.67 43.07
1912 6.09 5.79 25.21 13.99 43.53
1913 6.30 6.02 25.53 14.32 43.95
1914 6.26 6.36 25.85 14.75 42.41
1915 6.80 6.61 26.18 15.10 45.01
1916 7.50 6.80 26.51 15.38 48.76
1917 7.78 7.15 26.84 15.81 49.17
1918 7.82 7.53 27.18 16.27 48.09
1919 8.08 7.82 27.52 16.64 48.57
1920 8.16 8.22 27.87 17.10 47.74
1921 8.50 8.54 28.31 17.53 48.51
1922 9.23 8.96 28.75 18.03 51.21
1923 9.87 9.28 29.21 18.46 53.47
1924 10.80 9.70 29.66 18.97 56.94
1925 11.09 10.23 30.13 19.56 56.68
1926 12.21 10.79 30.60 20.17 60.54
1927 12.43 11.43 31.08 20.83 59.66
1928 13.23 12.10 31.57 21.51 61.49
1929 14.61 12.73 32.07 22.16 65.94
1930 12.94 13.47 32.57 22.88 56.55
1931 11.89 13.80 33.10 23.33 50.97
1932 11.43 13.82 33.64 23.57 48.52
1933 12.72 13.71 34.19 23.72 53.63
1934 14.44 13.67 34.74 23.92 60.37
1935 15.80 13.88 35.31 24.30 65.00
1936 16.56 14.22 35.88 24.78 66.81
1937 16.78 14.62 36.47 25.30 66.31
1938 17.04 15.13 37.06 25.90 65.81
1939 17.14 15.62 37.67 26.49 64.69
1940 17.47 16.05 38.27 27.03 64.62
1941 17.49 16.39 38.93 27.54 63.49
1942 17.08 16.79 39.59 28.09 60.82
1943 17.35 17.09 40.27 28.58 60.72
1944 18.84 17.51 40.96 29.16 64.63
1945 19.54 18.11 41.66 29.86 65.46
1946 20.30 18.87 42.37 30.66 66.20
1947 20.87 19.84 43.10 31.60 66.03
1948 21.56 20.70 43.83 32.47 66.39
1949 23.18 21.45 44.58 33.27 69.66
1950 25.00 22.19 45.36 34.08 73.38
1951 26.95 23.13 46.57 35.20 76.56
1952 28.34 24.30 47.81 36.47 77.71
1953 30.13 25.63 49.09 37.85 79.62
1954 30.97 27.26 50.40 39.41 78.58
1955 33.27 28.62 51.74 40.83 81.50
1956 34.78 30.29 53.13 42.43 81.96
1957 36.48 32.49 54.54 44.33 82.28
1958 36.59 34.90 56.00 46.35 78.95
1959 36.78 36.90 57.50 48.15 76.38
1960 41.86 38.25 59.02 49.62 84.36
1961 45.58 39.73 60.72 51.24 88.94
1962 48.98 41.82 62.47 53.20 92.06
1963 51.25 44.29 64.27 55.37 92.55
1964 54.82 46.52 66.12 57.44 95.43
1965 58.51 48.64 68.02 59.48 98.36
1966 63.44 51.36 69.98 61.83 102.60
1967 65.97 54.48 72.00 64.40 102.44
1968 65.27 57.18 74.07 66.78 97.74
1969 66.96 59.20 76.20 68.88 97.21
1970 72.18 61.29 78.41 71.05 101.60
1971 75.43 63.75 80.55 73.36 102.82
1972 77.85 66.67 82.76 75.90 102.56
1973 81.95 69.68 85.03 78.52 104.37
1974 86.27 74.35 87.36 81.90 105.34
1975 93.11 80.60 89.75 85.97 108.30
1976 94.41 86.98 92.21 90.08 104.81
1977 94.36 92.04 94.74 93.65 100.76
1978 94.35 96.37 97.33 96.95 97.32
1979 100.00 100.00 100.00 100.00 100.00
1980 104.66 104.13 102.78 103.32 101.30
1981 109.45 109.62 105.44 107.09 102.20
1982 109.57 116.27 108.18 111.34 98.41
1983 94.86 122.55 110.98 115.47 82.15
1984 99.20 125.90 113.85 118.53 83.69
1985 101.13 128.78 116.80 121.45 83.27
1986 111.22 130.90 119.83 124.14 89.60
1987 120.69 133.95 122.93 127.23 94.86
1988 110.73 138.11 126.11 130.78 84.67
1989 97.20 141.11 129.38 133.95 72.56
1990 92.25 142.76 132.72 136.65 67.51
1991 95.04 144.48 135.73 139.16 68.29
1992 93.88 146.27 138.81 141.75 66.23
1993 99.15 148.22 141.96 144.43 68.65
1994 112.75 150.71 145.18 147.37 76.51
1995 120.91 155.40 148.48 151.21 79.96
Fuentes: BCR, Actividades productivas del Perú. Análisis y perspectivas; Cuentas
nacionales del Perú; Renta nacional del Perú; CEPAL, Análisis y proyecciones del
desarrollo económico, tomo VI, El desarrollo industrial del Perú, anexos I y II, 1959;
Departamento de Estadística General de Aduanas, Anuario de Comercio Exterior; INEI,
Compendio estadístico del Perú: 1900-1990; Cuentas Nacionales-Sectores Institucionales;
INPL, Cuentas nacionales del Perú; Ministerio de Hacienda y Comercio, Anuarios y
extractos estadísticos; Thorp, Rosemary y Geoffrey Bertram, Peru 1890-1977. Growth and
Policy in an Open Economy, London: The McMillan Press, Ltd.; United Nations, Statistical
Yearbook, varios años; Wicht, 1986.
Elaboración propia.
Cuadro 4
ESTIMACIÓN DEL PROCESO AUTORREGRESIVO DE LA TASA
DE CRECIMIENTO DEL PBI: 1929-1995
LS // Dependent Variable is DLPBI
Date: 01/30/97 Time: 16:57
Sample(adjusted): 1932-1995
Included observations: 64 after adjusting endpoints
Convergence achieved after 23 iterations
Variable Coefficient Std. Error t-Statistic Prob.
C 0.036831 0.009201 4.003111 0.0002
AR(1) 0.539002 0.070557 7.639237 0.0000
AR(2) -0.876406 0.079004 -11.09322 0.0000
MA(2) 0.788744 0.014082 56.01158 0.0000
MA(3) 0.417164 0.014493 28.78466 0.0000
R-squared 0.292136 Mean dependent var. 0.036305
Adjusted R-squared 0.244146 S.D. dependent var. 0.051990
S.E. of regression 0.045200 Akaike info criter. -6.118426
Sum squared resid. 0.120538 Schwarz criterion -5.949763
Log likelihood 109.9776 F-statistic 6.087344
Durbin-Watson stat. 2.168928 Prob(F-statistic) 0.000360
Inverted AR Roots .27+.9 .27 - .90i
Inverted MA Roots .21 -. .21 + .96i -.43
Cuadro 5
ESTIMACIÓN DEL PROCESO AUTORREGRESIVO DEL
COMPONENTE CÍCLICO DEL PBI: 1929-1995
(Filtro de Baxter y King)
LS // Dependent Variable is BK
Date: 01/28/97 Time: 14:36
Sample(adjusted): 1934-1992
Included observations: 59 after adjusting endpoints
Convergence achieved after 7 iterations
Variable Coefficient Std. Error t-Statistic Prob.
AR(1) 0.988197 0.110186 8.968426 0.0000
AR(2) -0.645889 0.100934 -6.399143 0.0000
MA(1) -0.815410 0.094601 -8.619428 0.0000
R-squared 0.470962 Mean dependent var. 0.000194
Adjusted R-squared 0.452068 S.D. dependent var. 0.032336
S.E.of regression 0.023936 Akaike info criter. -7.415239
Sumsquared resid. 0.032084 Schwarz criterion -7.309602
Loglikelihood 138.0322 F-statistic 24.92624
Durbin-Watson stat. 1.870127 Prob(F-statistic) 0.000000
Inverted AR Roots .49+.6 .49 - .63i
Inverted MA Roots .82
1 Profesores e investigadores del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico
(CIUP). Los autores agradecen la colaboración de Shane Hunt, Felipe Portocarrero, Javier
Igñiz y Daniel Schydlowsky por sus oportunos comentarios y la información que
proporcionaron para el desarrollo de este estudio. Así como, la ayuda financiera del IDRC y
el apoyo administrativo del CIUP.
2 Comisión Económica para América Latina y el Caribe-CEPAL, Análisis y proyecciones
del desarrollo económico, tomo VI, El desarrollo industrial del Perú, anexos I y II, Santiago
de Chile: CEPAL, 1959.
3 Hunt, Shane, Price and Quantum Estimates of Peruvian Exports, 1830-1962, mimeo,
New Jersey: Princeton University, 1973.
4 Thorp, Rosemary y Geoffrey Bertram, Peru 1890-1977. Growth and Policy in an Open
Economy, London: The McMillan Press, Ltd., 1978. La edición traducida al español fue
publicada en 1985.
5 Boloña, Carlos, Políticas arancelarias en el Perú, 1880-1980, Lima: Instituto de
Economía de Libre Mercado, 1981, Apéndice II.
6 Schydlowsky, Daniel, Foreign Investment and Peruvian National Income: 1900-1960. A
first Approximation, mimeo, 1963.
7 Comisión Económica para América Latina y el Caribe-CEPAL, op. cit.
8 Lewis, Arthur, Crecimiento y fluctuaciones, 1870-1913, México, D.F.: Fondo de Cultura
Económica, 1978. Este índice no se encontraba disponible para los años de la segunda
guerra mundial, por lo que se supuso que en este periodo, el índice se comportaba igual
que el IPC de Estados Unidos.
9 Hodrick y Prescott, Postwar U.S Business Cycles, Carnegie Mellon University Working
Paper, 1980.
10 Comisión Económica para América Latina y el Caribe-CEPAL, op. cit.
11 El primer modelo considera cambios en media; el segundo, en pendiente; y el tercero,
ambos cambios.
12 Se toma el logaritmo de la variable para suavizar los cambios en la varianza de la
serie, a lo largo del tiempo.
13 Baxter y King, Measuring Business Cycles Approximate Band-Pass Filters for
Economic Time Series, NBER Working Paper No. 5022, Cambridge Mass.: National
Bureau of Economic Research, 1995.
EL AJUSTE ESTRUCTURAL PERUANO DE LOS OS NOVENTA:
CRECIMIENTO VERSUS DESARROLLO
Efraín Gonzales de Olarte1
El programa de ajuste estructural (PAE) en Perú, se ha caracterizado por su radicalismo
neoliberal, por sus rápidos resultados en el plano del control de la inflación, el
reordenamiento fiscal y el crecimiento del producto, y por sus lentos efectos en el empleo,
los ingresos y el bienestar social. En otras palabras, en Perú se ha obtenido hasta el
momento lo que normalmente se espera de un modelo de ajuste extremadamente
neoliberal: crecimiento sin desarrollo. La pregunta central es determinar si esta situación es
una etapa transitoria en el camino hacia el desarrollo o si es una situación que no tiene
mecanismos para pasar del crecimiento al desarrollo, y requiere de correcciones. En el
primer caso es poco lo que se debe hacer desde la política económica, sólo es necesario
esperar pacientemente a que lo sembrado por las reformas comience a dar frutos en la
producción, el empleo, los ingresos y el bienestar. En el segundo caso es preciso realizar
varios ajustes a las reformas y a la política económica; de lo contrario, el ajuste estructural
se hará insostenible desde un punto de vista económico, pero sobre todo desde el punto
de vista socio-político.
A estas alturas del ajuste estructural, el análisis de economía política comienza a
desempeñar un papel muy importante para definir si es o no sostenible, en la medida en
que los intereses económicos y la estructura de la propiedad se han redefinido. Se
observa ya quiénes están ganando y quiénes están perdiendo; y, por lo que señalan las
encuestas, los que están perdiendo son mayoría y desaprueban la política económica2. En
consecuencia, en las elecciones del año 2000, el apoyo al ajuste estructural vigente puede
terminar y eventualmente puede volverse a mover el péndulo peruano en dirección
opuesta. Obviamente, si las formas democráticas se mantienen.
Para entender cuáles son los logros y limitaciones del ajuste estructural peruano, y
sobre todo para proponer reajustes en las reformas y en la política económica, es
necesario analizar las principales características del modelo de ajuste aplicado, sus
principales resultados y su economía política. El objetivo de esta ponencia es presentar un
resumen sucinto de nuestras investigaciones al respecto3, sustentando la hipótesis que el
PAE peruano se encuentra bloqueado para el desarrollo, de no entrar en una nueva etapa
en la cual se trabaje por su sostenibilidad.
El modelo peruano: ajuste radical por eficiencia
En agosto de 1990, el gobierno de Alberto Fujimori lanzó su programa de estabilización;
y a partir de febrero de 1991, se puso en marcha el proceso de reformas. Se adoptó un
programa de ajuste radical neoliberal, cuyo objetivo era la eficiencia económica4.
Las principales características del PAE fueron delineadas por la situación de crisis
precedente y por la ausencia de una alternativa de programa del propio gobierno de
Fujimori, confirmando la teoría según la cual cuanto mayor debilidad institucional y política,
más grados de libertad tiene el gobierno que hace el PAE. Dichas características
configuran un modelo radical de la versión Consenso de Washington:
1. No se planteó una secuencia precisa entre el programa de estabilización y las reformas,
que permitiera reducir los costos económicos y sociales del ajuste. Las reformas se
iniciaron antes que los precios relativos estuvieran estabilizados y alineados, y antes de
alcanzar los equilibrios macroeconómicos deseados. Al parecer había prisa por avanzar
todo lo posible, para que el ajuste fuera irreversible, aprovechando la debilidad institucional
de los grupos de interés afectados por el ajuste.
2. Las reformas tampoco tuvieron una secuencia, la liberalización del mercado financiero al
inicio del PAE, en lugar de hacerlo al final, y la demasiado rápida liberalización comercial
generaron varios problemas: la sobrevaluación del tipo de cambio, el alza de las tasas de
interés y el cierre de una parte importante de la industria, tal como veremos más adelante.
3. No hubo ningún debate, ni menos acuerdo político, sobre el contenido y la secuencia del
PAE, tampoco hubo algún comentario o pronunciamiento de los gremios empresariales o
de los trabajadores. Es decir, no hubo ninguna presión de los grupos de interés para influir
sobre el contenido del PAE. Los únicos interlocutores fueron: el Fondo Monetario
Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y
los países del grupo de apoyo5. Al resto del país se le informó hechos consumados.
Siete años después de iniciado el PAE, el ajuste peruano sigue sustentado en la política
macroeconómica y carece de políticas sectoriales y sociales capaces de compensar e
igualar oportunidades. En consecuencia, el PAE aún no ha puesto al Perú en la senda del
desarrollo, es decir, del crecimiento estable, equitativo y sostenible. Hay indicadores de
que el modelo de ajuste radical, basado sólo en la política macroeconómica, requiere de
modificaciones, incorporar políticas de fomento sectorial y una política social coherente, lo
que implica precisar criterios de planificación de la estrategia de desarrollo. Obviamente, al
incorporar armónicamente las políticas sectoriales y sociales, se incluye entre los objetivos
de la política económica la generación de empleo y el establecimiento de mecanismos
redistributivos.
Los principales componentes del PAE
El programa de estabilización
El objetivo del programa de estabilización de agosto de 1990 fue controlar la
hiperinflación y reincorporarnos al sistema financiero internacional pagando la deuda
externa. Un objetivo de política interno y otro externo. Así, el ajuste de los precios relativos
y los equilibrios macroeconómicos serían un resultado subordinado del tipo de programa
escogido para disminuir la inflación y para reconstituir las reservas internacionales netas.
Aquí desempeñó un papel importante la dolarización generada por la hiperinflación
precedente, que condicionó el tipo de ajuste y sentó las bases para el atraso cambiario.
Los ejes del programa de estabilización fueron la disciplina fiscal y la elección de un
ancla monetaria en lugar de un ancla cambiaria, contrariamente a lo que se hizo en otros
países6, en combinación con una política monetaria extremadamente restrictiva, donde la
expansión de la oferta monetaria y el tipo de cambio dependía del superávit fiscal. Como
este tipo de programa de estabilización requiere de recursos monetarios adicionales, las
reformas, sobre todo la privatización, fueron consideradas como complementos
indispensables por el flujo de divisas que generan.
Para mantener este esquema de política centrada en el sector fiscal, prácticamente
como único instrumento de política, se puso en marcha la reforma de la administración
fiscal, la que formó parte tanto del programa de estabilización como de las reformas.
Así, el programa de estabilización correspondió al modelo radical, similar al aplicado en
Chile a mediados de los años setenta7. Tal como dice la teoría, un programa de
estabilización radical no sólo es posible por la debilidad de los grupos de interés
económico (gremios y sindicatos) y de los partidos políticos, sino porque pese a la crisis
externa no había una falta absoluta de divisas, impidiendo realizar una drástica
devaluación, lo que a su vez ocasionó una reducción gradual de la inflación. Todo esto
gene credibilidad en el pro-grama, aunque su carácter sostenible quedó como una
incógnita a ser despejada posteriormente.
Las reformas económicas
Las reformas económicas tuvieron dos objetivos. En el corto plazo, complementar el
programa de estabilización y, en el largo plazo, desarrollar un capitalismo de mercado libre,
paralelamente a la reducción del tamaño del Estado y del cambio de sus funciones. Se
espera que el resultado final sea el cambio del patrón de crecimiento, sustentado en un
incremento sustantivo de las exportaciones, y que el régimen de acumulación esté basado
en el ahorro e inversión privados. Para tal fin, era necesario cambiar las reglas de juego,
sobre todo en lo relacionado con la asignación de recursos. La idea es que los incentivos
brindados por las reformas cambiaran los comportamientos microeconómicos, que sean
más individualistas y privatistas.
La liberalización comercial y financiera iniciaron las reformas y fueron hechas de manera
simultánea, acompañadas de un proceso de desregulación de toda la economía; luego, se
procedió con la reforma de la administración fiscal; y posteriormente, comenzó la
privatización de las empresas públicas y del sistema de pensiones de jubilación. Como
hemos señalado, las reformas no tuvieron otro objetivo que complementar la estabilización
en varios aspectos y se llevaron a cabo sin un plan pre-establecido y sin secuencia. Se
trataba de avanzar lo más posible en todos los frentes, para evitar posibles retrocesos,
reversiones del proceso o colusiones de los sectores, los cuales al contar con más tiempo
se organizarían para ser menos afectados o para beneficiarse de ellas8. Obviamente,
como la fragilidad institucional y política generaba incertidumbre sobre la aceptación de las
reformas, la respuesta era emprenderlas de manera simultánea.
La liberalización comercial y financiera
El punto de partida de la liberalización de mercados fue la eliminación del sistema de
cambios múltiple y la puesta en marcha de la flotación sucia9 del dólar. Esta medida tuvo
efectos inmediatos sobre el comercio exterior y sobre el mercado financiero, pero también
fue una señal de mediano plazo, pues anunciaba un futuro liberal.
La liberalización con la estabilización generaron la sobrevaluación del tipo de cambio,
que neutralizó el efecto de la rebaja de aranceles. La combinación de tasas de cambio real
barata y de aranceles bajos10 ha generado dos problemas y un cambio. El primero, una
reducción drástica de la protección efectiva, cuyo efecto ha sido el cierre parcial, la
reconversión, fusión o la liquidación de un gran mero de empresas industriales11. El
segundo, un aumento acelerado de las importaciones que ha generado un déficit
comercial sostenido y creciente desde 1991 (véase el cuadro 1). En el largo plazo, la
liberalización comercial con atraso cambiario y aranceles bajos, obligará a aumentos
sustantivos de productividad como condición para que el sector industrial o agrícola sean
competitivos.
La temprana liberalización financiera tuvo su origen no sólo en el apuro de imponer el
neoliberalismo, sino sobre todo en la necesidad de subsanar el carácter restrictivo de la
política monetaria, tratando de incrementar el grado de intermediación financiera, que
hacia 1990 se había reducido enormemente, y atraer al capital financiero internacional.
Esta medida ha sido otra de las principales causas del atraso cambiario.
La liberalización financiera fue complementada con la liquidación de toda la banca de
fomento y con la creación de nuevos intermediarios financieros, provenientes de la
privatización del sistema de pensiones de los trabajadores. Además, las compensaciones
por tiempo de servicios (CTS) fueron obligatoriamente depositadas en los bancos
comerciales, con restricciones de retiro por parte de sus titulares. De esta manera, el
ahorro forzado de los trabajadores se ha constituido en uno de los pilares para formar el
mercado de capitales, lo que define claramente la filosofía capitalista del ajuste estructural.
Así, la prematura liberalización comercial y financiera, combinada con la política
monetaria restrictiva y el atraso cambiario, han contribuido a que las altas tasas de interés
bajen muy lentamente y a una mayor dolarización12. Todos estos efectos van en la
dirección contraria a lo esperado como objetivos del PAE.
El efecto social de la liberalización comercial y financiera ha sido el incremento de las
ganancias y la importancia económica de los sectores que controlan el comercio y la
banca, en detrimento de los agricultores e industriales. Es decir, el poder económico se ha
ido trasladando de la esfera de la producción a la esfera de la circulación.
La desregulación de mercados
La desregulación se hizo, en su mayor parte, con el mismo estilo del resto de reformas:
lo más rápido posible y sin planificación.
El mercado de cambios y el mercado financiero, cuyas tasas de cambio y de interés las
regulaba tradicionalmente el Banco Central de Reserva, fueron desregulados desde el
inicio del PAE y al eliminarse los controles de precios y los subsidios en agosto de 1990, se
completó la primera etapa de la desregulación.
También se desregu el mercado de transportes urbano y rural, y se privatizaron las
neas de transporte13. En este sector se ha demostrado que el mercado requiere de un
firme marco regulatorio, es decir, de normas y organismos del Estado capaces de
balancear eficiencia con bienestar.
El mercado de trabajo fue progresivamente flexibilizado hasta llegar a la eliminación de
la estabilidad laboral. En el caso de los trabajadores del sector público, se declaró en
reorganización la administración pública, incluyendo severos programas de reducción de
personal (con incentivos de retiro voluntario), privatizando empresas, con concursos de
ritos y la no renovación de contratos. Por otro lado, se desreguló la fijación del salario
nimo, se eliminaron los reajustes salariales para los trabajadores sin negociación
colectiva, se redefinió la negociación colectiva y el derecho de huelga14. Además, se
prohibió la indexación salarial y se estableció relacionar los ajustes salariales con los
aumentos en la productividad. El resultado progresivo de esta reforma fue el incremento
de la oferta laboral, sobre todo para los trabajadores no calificados, la disminución de los
sueldos y salarios reales, y el aumen del desempleo y el subempleo (véase el cuadro 1).
El mercado rural de tierras no tenía existencia legal hasta 1991. En 1995, 25 años
después de la Ley de Reforma agraria, se aprobó la Ley de Tierras (No. 26505) que
consolida la existencia del mercado de tierras.
Las privatizaciones
La privatización se inició con la venta de empresas públicas y, posteriormente, con la
transferencia de ciertas funciones y servicios del Estado al sector privado. Esta es
probablemente la reforma más importante, puesto que está cambiando la estructura de la
propiedad y empresarial, constituye el incentivo para atraer al capital extranjero, y
contribuye a redefinir la ideología económica.
A pesar de que la privatización de las empresas públicas comenzó en junio de 1991,
ésta no ha terminado aún. Hasta fines de 1996, el gobierno ha vendido 83 empresas de
las 186 que existían y ha acumulado 6,339.8 millones de dólares por concepto de dichas
ventas, algo así como el 7% del producto bruto interno (PBI). El fondo de privatizaciones
es un colchón de recursos, una especie de seguro antiriesgo, anti-shocks exógenos o, si
se quiere, un fondo político que da varios grados de libertad al gobierno frente a posibles
problemas futuros.
Las privatizaciones de empresas públicas han tenido impactos sutantivos a nivel
macroeconómico, en dirección contraria a los objetivos teóricos del PAE; mientras que
desde un punto de vista microeconómico la situación ha ido en la dirección esperada.
El problema es que un grupo importante de empresas privatizadas han pasado de una
situación de monopolio público a una de monopolio privado (teléfonos, electricidad y gas).
Frente a esta imperfección de los mercados, la regulación estatal es débil15 y los precios
han aumentado sustantivamente en relación con los precios pre-privatización y son más
altos que los precios internacionales de los mismos servicios. En consecuencia, la
privatización aún no ha conducido a una mayor eficiencia, sino a una pérdida de bienestar.
Desde el punto de vista microeconómico, las privatizaciones están desempeñando un
papel importante para atraer la inversión extranjera por dos vías. Este objetivo indirecto de
la privatización se está convirtiendo en una de las piezas importantes del régimen de
acumulación y de atracción de la inversión extranjera. Hasta octubre de 1996, la inversión
extranjera registrada en la Comisión Nacional de Inversiones y Tecnologías Extranjeras
(CONITE) era de 5,888 millones de dólares, la inversión pendiente de registro de 1,783
millones de dólares y la inversión en la Bolsa de Valores de Lima de 3,368 millones de
dólares, lo que hace un total de 11,019 millones de dólares16. Desde los años cincuenta, la
inversión directa y especulativa extranjera no ha sido tan elevada.
Además de las privatizaciones de empresas públicas, el gobierno ha privatizado buena
parte del sistema previsional, el fondo de retiro y el fondo de pensiones de jubilación de los
trabajadores. Esta reforma tiene, sin embargo, dos objetivos distintos: en el largo plazo,
privatizar el sistema de pensiones; y en el corto y mediano plazo, servir de base para la
formación de un mercado de capitales, a partir del ahorro de los trabajadores.
La reforma fiscal
La reforma de la administración fiscal ha sido la más importante reforma institucional del
sector público. Con este propósito fue reorganizada la Superintendencia Nacional de
Administración Tributaria (SUNAT) u oficina de impuestos, bajo el principio de la autonomía
administrativa, para lo cual se le ha asignado como presupuesto el 2% del total de
impuestos que ellos recauden.
Esta reforma ha tenido bastante éxito, tal es así que en relativamente poco tiempo se ha
logrado una formalización tributaria considerable. En 1990, 1,212 contribuyentes
principales aportaban entre el 68% de la recaudación total y el número de contribuyentes
registrados era de 287,000, proporciones que son bajísimas para un país de 22 millones
de habitantes y 7 millones de fuerza laboral. En 1996, el número de contribuyentes
registrados llegó a 1,749,000, aunque sólo 7,858 contribuyentes siguen explicando dos
tercios de la recaudación. Esto señala un problema de fondo: la profunda desigualdad
distributiva en el Perú, sobre la cual la reforma fiscal no ha tenido impacto alguno.
El programa social del PAE
La administración de los programas sociales de emergencia fue centralizada en el
Ministerio de la Presidencia, una suerte de Secretaría de Estado, encargado de varios
programas: FONCODES (Fondo Nacional de Compensación y Desarrollo Social),
PRONAA (Programa Nacional de Asistencia Alimentaria), INABIF (Instituto Nacional de
Bienestar Familiar), entre otros. El FONCODES, que es el programa de emergencia con
mayor presupuesto, gastó 542 millones de dólares entre noviembre de 1991 y agosto de
1995; es decir, 141 millones de dólares por año y 13 dólares por cada persona en situación
de pobreza o 30 dólares por cada peruano extremadamente pobre17, lo que representa
apenas el 2.5% del salario mínimo anual.
El gasto social total que incluye educación, salud, vivienda, y todos los programas
anteriores, representa el 6.4.% del PBI y un tercio del gasto público total en 1996. Estos
niveles y montos de gasto social son insuficientes frente a las necesidades de la
población. Sin embargo, el gobierno gasta aproximadamente el mismo monto en el pago
de la deuda externa y en defensa. Obviamente existe un trade-off, definido en función de
la alianza política detrás del gobierno.
La relativa debilidad del gasto social en Perú ha sido consecuencia también de la falta
de presión social sobre el gobierno, que puede obligar a mejorar y descentralizar la
educación, salud y los programas de emergencia.
La ausencia de políticas sectoriales18
El PAE peruano se ha caracterizado por no tener políticas sectoriales19. Las principales
razones de esta ausencia son:
1. Los sectores productivos empresariales organizados en gremios no tuvieron inicialmente
alguna propuesta alternativa al programa económico del gobierno, y apostaron al
candidato Vargas Llosa y al FREDEMO.
2. Los gremios empresariales como la Sociedad Nacional de Industrias, la Asociación de
Exportadores, la Sociedad Nacional Agraria y la Confederación de Instituciones
Empresariales Privadas (CONFIEP), y los gremios de trabajadores son instituciones
relativamente débiles, lo cual no les permite hacer los lobbies necesarios para influir en el
gobierno o ser escuchados por el gobierno a través de la opinión pública.
3. Se ha generado una nueva ideología, según la cual el Estado es sinónimo de
ineficiencia y corrupción, y que sus funciones se deben reducir a las esenciales,
suministrar educación, salud e infraestructura. Obviamente, bajo esta ideología, las
políticas sectoriales suenan a privilegios y a tratamiento diferenciado basado en un poder
discrecional. Es decir, a populismo.
La ausencia de políticas sectoriales se refleja en el presupuesto asignado a los
respectivos ministerios. En 1996, seis años después del inicio del PAE, el presupuesto
destinado a los ministerios de los sectores de agricultura, pesca, energía y minas e
industria, que en su conjunto representan el 45% del PBI, fue apenas del 5.8% del total del
sector público y menos de 0.69% del PBI. En el sector industrial, el gobierno ha destinado
en los últimos cuatro años el 0.06% del PBI. Es decir, no hay política industrial que
funcione con tan ínfimo presupuesto.
Del ajuste estructural al bloqueo para el desarrollo
El proceso de ajuste estructural ha llegado a una situación de bloqueo, que es resultado
de cómo se hizo el PAE, de la débil participación de los agentes económicos nacionales en
el diseño de las políticas y de la alianza entre el presidente Fujimori, los organismos
internacionales y los militares20. Este bloqueo no permite pasar del crecimiento al
desarrollo con sostenibilidad y equidad, no sólo por razones instrumentales, sino sobre
todo por razones institucionales y políticas.
1. Los tercos desequilibrios macroeconómicos
Seis años después de iniciado el ajuste, se han ido acumulando los
desequilibrios macroeconómicos, del sector externo y del financiamiento del crecimiento, y
del sector fiscal, que tuvo una evolución fluctuante por razones de política. En 1995, el
déficit del comercio exterior de bienes y servicios fue de 2,892 millones de doláres,
equivalente a 50% de las exportaciones, y el déficit en la cuenta corriente fue de 7.2% del
PBI, que equivalía al déficit de ahorro interno para financiar la inversión total. Si bien hacia
mediados de 1997 se ha reducido el déficit externo, las razones de su reducción parecen
estar vinculadas a factores de coyuntura (véase el cuadro 1). Para lograr mejores
resultados, obviamente el gobierno debería contar con mayores instrumentos, pero ello
significaría una revisión de los fundamentos del modelo del PAE escogido por el gobierno,
para lo cual sería necesario ya sea un cambio de régimen de política económica, lo que no
es posible dados los acuerdos del gobierno con el FMI, BM, BID y sus acreedores, o un
cambio en el régimen político, lo que no es posible hasta las elecciones del año 2000.
2. Precios-correctos-equivocados
Estos desequilibrios se deben al conjunto de precios relativos21 generados por el ajuste
y por las reformas institucionales. El atraso del tipo de cambio, las aún altas tasas de
interés, los servicios públicos caros y los bajos salarios reales (véase el cuadro 1) son
precios correctos equivocados (right-wrong-prices)22, en el sentido que han sido
generados por una economía de mercado, en teoría, liberada. Sin embargo, están
equivocados porque no constituyen un incentivo para el crecimiento de largo plazo,
basado en una economía exportadora. En el gráfico 1 presentamos el resultado de un
análisis de cointegración del tipo de cambio real de largo plazo, y se observa que la
tendencia decreciente no es corregida por el PAE. Las tasas de interés tampoco se
pueden corregir sin flexibilizar la rígida política monetaria, lo cual es casi imposible por-que
es uno de los ejes del programa. Las altas tarifas públicas se podrán reducir si sólo se am-
pliara drásticamente la base de contribuyentes.
3. El peso de la deuda externa
La carga de la deuda externa sobre el gasto público, el ahorro interno y la balanza de
pagos, limita las posibilidades de crecimiento futuro. Quizás por esta razón y por la
debilidad institucional del gobierno fujimorista, no se ha contado con una estrategia de
negociación de la deuda externa claramente debatida y difundida, ni con un timing
favorable.
Dadas las cuestionadas negociaciones de la deuda, se estima que Perú deberá
desembolsar un promedio de 1,840 millones de dólares anuales, a partir de 1997, para
servir el conjunto de la deuda externa, lo que equivaldría a un cuarto de las exportaciones
y un quinto del gasto público. Esto significa una reducción de la demanda interna y la
salida de divisas sin contrapartida, es decir, una reducción de los recursos para el
crecimiento y una presión fiscal sobre los contribuyentes muy elevada.
4. La dificultad de utilizar los fondos de la privatización
A diciembre de 1996 se había acumulado 6,340 millones de dólares por concepto de
privatizaciones de las empresas estatales, casi 3/4 del presupuesto fiscal y casi cuatro
veces la inversión pública anual. Sin embargo, el gobierno no puede utilizar estos recursos
porque, dentro del esquema del PAE peruano, una inyección de dólares adicional
generaría un mayor atraso cambiario y presiones inflacionarias, a menos que se utilicen
estos recursos para pagos o recompras de deuda externa.
Esta situación bloquea las posibilidades de convertir al Estado en un promotor más
activo del desarrollo, a partir de la utilización productiva de estos recursos, y genera la
paradoja de un país que teniendo escasez crónica de inversión23 por falta de
financiamiento, cuando lo tiene no lo puede utilizar.
5. Debilitamiento de la relación entre producción y empleo-ingresos
El progresivo debilitamiento de la relación entre el nivel de actividad económica y el
empleo está generando un descontento y un conflicto social creciente. Una de las
principales características estructurales de la economía peruana ha sido la débil relación
existente entre el crecimiento del producto y del empleo. Esta relación se hizo más débil a
partir de la hiperinflación y el ajuste de 1988, y aún más desde 1990.
En el gráfico 2 se puede observar que entre la evolución del PBI y los adecuadamente
empleados existía una relación positiva hasta el año 1987, año en que se produce una
caída muy fuerte del empleo adecuado (se reduce en dos tercios), y a partir de 1989-1990
no se vuelve a recuperar, pese al crecimiento del PBI. Por otro lado, el subempleo que
creció moderadamente hasta 1987, tuvo un drástico incremento hacia 1989 y, desde
entonces, no ha dejado de incrementarse. En el desempleo abierto no se produjeron
cambios espectaculares: desde 1979 se observa una tendencia levemente creciente, que
se ha incrementado ligeramente a partir de 1991 por el ajuste estructural.
Nuestro análisis econométrico ha arrojado los siguientes resultados24: (i) La relación
entre empleo y producto se ha debilitado desde 1990; (ii) Las tasas de crecimiento del
desempleo y el subempleo con relación a la tasa de crecimiento del PBI han mostrado un
ligero incremento; (iii) Las correlaciones entre producto y empleo se han reducido al
comparar los periodos 1979-1995 y 1979-1990.
Esta nueva dinámica sería consecuencia de tres factores importantes: (i) La reforma
laboral, que ha llevado al despido masivo de empleados públicos y privados; (ii) La
liberalización comercial y el atraso cambiario, que han originado el cierre de empresas y el
uso limitado de la capacidad instalada del sector industrial por debajo de 60% en
promedio, con el consiguiente desempleo y subempleo; (iii) Los precios relativos que, por
un lado,
abaratan los bienes de capital importados, incentivan la adopción de cambios tecnológicos
ahorradores de mano de obra; y, por otro, abaratan las importaciones sustitutas,
reduciendo la demanda de la producción doméstica y, en consecuencia, del empleo.
El déficit de demanda de empleo con relación a la creciente oferta de trabajadores está
generando una gran desconfianza sobre los beneficios de largo plazo del PAE. Esto se
traduce en un creciente descontento de la población respecto de la política económica,
porque no crea suficiente empleo25.
6. La persistencia de la inequidad y la ley
del 7%
El ajuste estructural no parece estar corrigiendo los determinantes de la pobreza, pues
está generando un modelo económico que tiende a concentrar la riqueza y a crear poco
empleo. Después de seis años del ajuste estructural del gobierno de Fujimori, el 49% de la
población está bajo la línea de pobreza y el 16.6% es extremadamente pobre. Lo más
saltante es que el ajuste estructural ha reducido la pobreza con relación a 1991, pero no
respecto de 1986.
El aspecto más interesante de esta evolución es la relación entre la evolución del nivel
de actividad económica y las variaciones de la pobreza y la desigualdad distributiva. La
evidencia empírica sugiere que la pobreza y la desigualdad distributiva disminuye sólo
cuando el PBI crece a tasas superiores al 7% al año, y que cualquier crecimiento inferior
mantiene los niveles de pobreza y desigualdad existentes. Esto significa dos cosas: que
no hay mejor política social que un buen crecimiento económico y que el ajuste estructural
podría ser exitoso desde el punto de vista distributivo, si la economía peruana pudiese
crecer a tasas elevadas de manera permanente. Como esto ha sucedido también en el
pasado, en 1973-1975 y 1986-1987, convendríamos que el añorado crecimiento con
redistribución en nuestro país depende de la ley del 7% de crecimiento del PBI26.
La hipótesis teórica que subyace a la ley del 7% es la siguiente: Dada la combinación
de subacumulación de capital con sobrepoblación en un país o región, crecimientos
menores del producto al crecimiento de la población más el incremento de la
productividad, no incrementan sustantivamente el stock de capital, en consecuencia, no
permitirán ocupar mayores porcentajes de la fuerza laboral. Si el crecimiento sobrepasa
este nivel, debido al incremento de la inversión y el incremento de los ingresos, el empleo
marginal en los sectores menos productivos (formales e informales) aumentará y, por lo
tanto, la desigualdad y los niveles de pobreza retrocederán. Si no se mantiene el ritmo de
crecimiento, obviamente los ingresos de dichos sectores vuelven a los niveles anteriores,
que están definidos por el piso de subsistencia.
El problema de Perú es que bajo el esquema del pago de deuda externa negociado por
este gobierno, dicho crecimiento depende casi exclusivamente de la tasa de crecimiento
de la inversión privada y sobre todo de la inversión extranjera27, dado que la inversión
pública será relativamente reducida. La ausencia de una institucionalidad, creíble en el
largo plazo para la inversión privada, puede bloquear el crecimiento económico en
sectores de producción de bienes salariales domésticos, como la agricultura, donde la tasa
de inversión es muy baja28 y, en consecuencia, no se tienen las bases para una reducción
progresiva de la pobreza ni una mejora de la desigualdad distributiva.
7. El déficit de la reforma del Estado o la reforma por defecto
Un factor de bloqueo, que proviene del estilo de gobierno y de la alianza política detrás
del presidente, es la dificultad o desinterés del gobierno de llevar a cabo una reforma
integral del Estado, capaz de convertir a la maquinaria gubernamental en un sistema de
instituciones modernas y eficientes, no sólo para promover la economía de mercado y la
inversión privada, sino también para redistribuir y descentralizar los niveles de gobierno. Es
decir, para contribuir a generar un estado de confianza, basado en instituciones estables
y democrácticas y no dependiente de la persona del presidente y de sus aliados
temporales, tal como sostiene Hunt29.
Sin embargo, pese a que no se ha hecho una reforma integral, el gobierno ha
reorganizado algunas instituciones, ha creado nuevos organismos del Estado y ha
liquidado otros, que en su conjunto constituye una reforma del Estado por defecto. Dentro
de los organismos creados o reorganizados hay algunos que forman parte de un esquema
de Estado moderno, tales como la SUNAT, el Instituto de Defensa del Consumidor y de la
Propiedad Intelectual (INDECOPI), la Superintendencia de Administradoras de Fondos de
Pensiones (SAFP), el OSIPTEL y el Fondo Nacional de Compensación y Desarrollo
(FONCODES). Sin embargo, su reorganización o creación no hace parte de un plan de
reforma integral del Estado peruano, sino que ha respondido a necesidades puntuales del
gobierno como: aumentar la tributación, supervisar la competencia en los mercados,
supervisar al nuevo sistema privado de pensiones, supervisar a las empresas privatizadas
en el campo de las comunicaciones y financiar pequeños proyectos de desarrollo y de
alivio a la pobreza, respectivamente.
Por otro lado, todos los ministerios, a excepción de los relacionados con las fuerzas
militares, fueron racionalizados; es decir, se redujo el personal30. La reducción de las
funciones de los ministerios de producción, agricultura, minas, industria, pesca, fue un
resultado de la estabilización macroeconómica y de la inexistencia de políticas sectoriales,
lo que obviamente, tal como vimos en la teoría, se convierte en un problema para
administrar una etapa de crecimiento posterior a la estabilización, sobre todo si se necesita
priorizar sectores con mayor potencial de crecimiento. Así, lo que fue una solución para el
ajuste fiscal, hoy es una desventaja para el crecimiento.
Las razones de fondo de la falta de una reforma integral del Estado son complejas, y
están vinculadas a problemas de orden político y social como: a quién y qué intereses
representa el gobierno reformista? y qué papel debe desempeñar el Estado en la
economía y la sociedad peruana después del ajuste estructural?
Todas estas causales del bloqueo significan problemas que deben ser resueltos. Sin
embargo, la solución de los bloqueos tiene necesariamente como pre-requisito la
negociación política, que el gobierno debería afrontar, porque significaría el tránsito de la
autocracia a la construcción de la democracia y del crecimiento al desarrollo.
Conclusiones
El programa de ajuste de 1990-1997 ha sido uno de los más radicales en su orientación
neoliberal en América Latina; al mismo tiempo, ha sido un programa con resultados muy
rápidos en el plano de la estabilización y recuperación económica, pero escasos en el
plano del empleo y la equidad social. Las reformas aún no terminan y requieren de
reajustes para poder llevar al Pe al desarrollo; de lo contrario, el péndulo peruano se
puede mover en la dirección contraria.
Como no hubo teoría de cómo hacer el ajuste, el modelo adoptado fue el modelo
neoliberal extremo o radical, es decir, hacer todo al mismo tiempo, sin secuencia ni
planificación entre la estabilización y las reformas. Se optó por lo más simple de
administrar, sin avizorar los resultados que se podrían obtener en el mediano plazo con
dicha estrategia.
Los resultados económicos alcanzados señalan que Perú se ha estabilizado y está
creciendo, pero sobre bases aún frágiles porque existen varios bloqueos en el programa
de ajuste. Si bien la inflación ha sido controlada, el Perú se ha reinsertado en el sistema
financiero internacional, la confianza económica se ha restablecido y la economía crece,
los mecanismos e instituciones que sostienen estos resultados son todavía débiles.
La apreciación del tipo de cambio, las altas tasas de interés, los bajos salarios y los
precios públicos caros constituyen un conjunto de precios relati-vos que no promueven un
dinamismo exportador ni uno basado en la demanda interna. Por el mo-mento, Perú se ha
convertido en una economía importadora, que financia parte de su crecimiento con ahorro
externo, de ahí que mantiene dos desequilibrios fundamentales: el ahorro interno es menor
a la inversión y las importaciones son mayores que las exportaciones, además de un
persistente déficit en cuenta corriente.
Los avances económicos en materia productiva, de inflación y reinserción han tenido
como costo social el subempleo y desempleo, la concentración de riqueza e ingreso, el
encarecimiento del costo de vida, siendo su resultado que la pobreza no retrocede y la
exclusión social se hace cada vez más visible, generando en el conjunto un dualismo
económico y social que ha reducido la credibilidad en el gobierno y en el mismo PAE. Así,
el programa de ajuste estructural se encuentra bloqueado como promotor del desarrollo,
pues ha generado situaciones de conflicto entre los resultados deseados y los resultados
efectivos.
Estos bloqueos son siete:
1. Los desequilibrios macroeconómicos, externo y ahorro-inversión se han vuelto rígidos y
no tienen mecanismos endógenos de corrección.
2. Los precios relativos generados por el ajuste son precios-correctos-equivocados, es
decir, son precios formados en los mercados, pero no son buenos incentivos para un
desarrollo exportador generalizado.
3. Se ha generado un dilema (trade-off) entre el pago de la deuda externa y el crecimiento.
El ahorro y la inversión públicos, que deberían ser los estabilizadores del crecimiento, han
sido mediatizados por los compromisos de pago de deuda, debido a la ineficiente
negociación de la deuda externa.
4. Los varios miles de millones de dólares de la privatización no pueden ser utilizados por
el gobierno, sin comprometer los fundamentos de la estabilidad alcanzada.
5. El crecimiento de la producción no genera el empleo necesario para reducir el
desempleo abierto y mejorar el subempleo. En consecuencia, se requiere de muy altas
tasas de crecimiento para solucionar este problema, que es considerado el número uno
por la población.
6. La persistencia de la desigualdad y la pobreza se debe a que el crecimiento del
producto no puede mantenerse en un nivel de 7% al año, tasa que aseguraría una mejor
distribución del ingreso y reducción de la pobreza (la ley del 7%). La política económica
no ha podido ni puede promover dichas tasas de manera sostenida, a causa de los
compromisos de pago de deuda, los precios relativos y la dificultad de usar los recursos de
la privatización. En consecuencia, el PAE no contiene una solución de largo plazo para el
conflicto distributivo. Este es un bloqueo social.
7. Finalmente, existe una contradicción entre la reforma del Estado por defecto y la
reforma del Estado deseada, lo que constituye un serio impedimento para la
administración de una etapa de crecimiento sostenido, para lo que se requiere de un
Estado moderno y funcional.
Dichos conflictos son difíciles de revertir sin un costo político implícito, sin hacer
revisiones mayores en las políticas económicas y en las reformas mismas, es decir,
cambiando de régimen de política económica y/o eventualmente cambiando de gobierno.
Finalmente, es el ajuste estructural peruano sostenible?31. De acuerdo con nuestros
resultados no lo es todavía, porque el tipo de cambio aún no cambia su tendencia
decreciente de largo plazo, los conflictos distributivos no parecen tener mecanismos de
corrección endógena, no existen políticas sectoriales y las instituciones del Estado aún no
están diseñadas para administrar el desarrollo. Hay, pues, un largo trecho por recorrer para
hacer del ajuste estructural un proceso exitoso en términos de desarrollo económico y de
régimen democrático.
Cuadro 1
PERÚ: INDICADORES MACROECONÓMICOS, 1980-1996
1980-1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994
1995 1996*
Producción e inflación
Producto Bruto Interno (PBI)
(millones de n. soles de 1979) 3,605 3,904 4,235 3,881 3,429 3,244 3,335 3,287 3,497 3,954
4,233 4,318
PBI percápita 197.1 196.0 208.2 187.0 162.0 150.4 151.8 147.0 153.8 171.0
179.9 180.0
Tasa de inflación anual en % 108.1 62.9 114.5 1.722.3 2.775.0 7.650.0 139.2 56.7 39.5 15.4
10.4 11.9
Crecimiento económico (en % anual)
Tasa de crecimiento del PBI -1.3 9.2 8.5 -8.4 -11.6 -5.4 2.8 -0.9 5.8 13.9
7.7 2.0
Tasa de crecimiento del PBI per cápita -3.5 6.9 6.2 -10.2 -13.4 -7.1 0.9 -2.6 4
12 5.9 0.2
Determinantes del crecimiento
Consumo
Privado 14.9 9.8 -7.4 -17.1 -2.4 1.9 1.8 4.5 9.9
7.6
Público 3.5 5.9 -15.8 -7.3 -10.0 1.9 2.7 3.1 8.4
9.8
Inversión bruta 32.6 28.2 -9.4 -32.5 14.6 11.3 -1.1 11.0 28.2
19.4
Exportaciones -10.2 -7.3 -7.3 18.7 -14.9 11.5 0.7 3.6 18.7
8.1 5.8
Importaciones 20.4 14.8 -9.0 -25.3 11.9 20.1 10.0 1.3 20.0
25.9 6.8
Ahorro e inversión (% del PBI)
Ahorro interno 21.1 14.7 15.6 15.0 17.1 12.3 13.6 11.9 13.3 16.9
17.0
Privado 23.1 15.9 19.3 20.9 21.9 16.0 12.6 10.9 11.4 14.0
14.6
Fondo privado de pensiones 0.3 0.5
1.0
Público -2 -1.2 -3.7 -5.9 -4.8 -3.7 1.0 1.1 1.9 2.9
2.4
Ahorro externo 0.6 5.6 5.5 7.0 0.7 3.4 3.1 4.5 5.2 5.1
7.2
Ahorro total 21.7 20.3 21.1 22.0 17.8 15.7 16.7 16.4 18.5 22.0
24.2
Inversión bruta fija 22.0 18.6 17.9 19.7 16.8 14.9 14.5 15.2 16.8 21.0
23.4
Pública 6.4 5.2 4.1 3.4 3.6 2.7 2.7 3.1 3.4 3.9
4.1
Privada 15.6 13.4 13.7 16.3 13.2 12.2 11.7 12.0 13.4 17.1
19.3
Inversión total 23.8 20.3 21.1 22.0 17.7 15.7 16.7 16.5 18.5 22.0
24.2
Brecha ahoro interno/invesión -2.7 -5.6 -5.5 -7.0 -0.6 -3.4 -3.1 -4.6 -5.2 -5.1 -
7.2
Sector público no financiero (% del PBI)
Ingresos corrientes 48.8 32.9 26.6 23.5 20.5 23.1 24.9 26.3 25.7 26.1
26.1
Gastos corrientes 48.3 34.1 30.2 28.6 24.9 26.5 23.9 25.2 23.7 23.2
23.7
Ahorro corriente 0.5 -1.1 -3.6 -5.2 -4.4 -3.4 1.0 1.1 2.0 2.9
2.4 3.4
Ingresos de capital 0.9 0.3 0.3 0.2 0.3 0.1 0.2 0.4 0.5 4.5
1.6 3.5
Gastos de capital 9.3 5.3 4.5 3.6 3.6 2.7 3.1 4.2 4.6 5.1
5.1 4.8
Resultado económico -7.9 -6.2 -7.8 -8.6 -7.7 -6.0 -1.9 -2.7 -2.1 2.3 -
1.1 2.3
Presión tributaria 14.4 10.3 7.9 7.2 5.6 8.2 8.7 9.8 9.9 10.6
11.1 12.0
Sector externo (como % del PBI)
Balanza comercial 1.7 -0.3 -1.4 -0.6 3.9 1.2 -0.4 -0.8 -1.5 -2.0 -
3.6 -3.3
Exportaciones 17.5 10.4 7.5 11.5 11.0 10.4 8.1 8.7 8.5 9.1
9.5 9.7
Importaciones 15.9 10.7 8.9 12.1 7.1 9.2 8.5 9.5 10.0 11.1
13.1 13.0
Balanza en cuenta corriente -4.5 -5.6 -5.5 -7.0 -0.7 -3.4 -3.1 -4.5 -5.2 -5.1 -
7.2 -5.8
Balanza de pagos -1 -9.5 -8.9 -12.5 -4.6 -6.0 -0.8 -1.4 0.6 3.0 -
0.8 1.5
Deuda externa total (millones de US$) 12.876 15.511 19.107 20.006 20.799 22.141 24.510 25.509 26.370
29.282 32.061 33.643
Deuda externa total (% PBI) 68.4 61.6 53.7 77.4 63.6 63.6 53.6 55.0 58.1 50.6
55.2 55.3
Deuda externa pública 47.4 47.5 43.3 61.9 51.5 52.2 43.7 43.6 46.6 39.3
41.9
Servicio de deuda externa/exportaciones 26.6 21.2 15.6 8.1 7.6 8.2 26.7 19.3 49.8
20.2 19.6 22.5
Términos de intercambio (1990=100) 100.7 110.2 94.4 100.0 82.1 80.9 89.1 84.6
82.3 81.2
Tipo de cambio nominal (S/. x $) 1.7E-05 0.00013 0.00267 0.18789 0.77 1.25 1.99 2.2
2.25 2.45
Tipo de cambio real (1990=100) 189.8 195.8 122.1 100.0 82.1 80.9 89.1 84.6
86.2 84.0
Empleo y salarios
Tasa de actividad 61.2 60.3 61.2 61.3 57.2 58.8 60.8 60.8
61.2
Tasa de desempleo abierto urbano 4.8 7.1 7.9 8.3 5.9 9.4 9.9 8.8
8.8
Salario real promedio (1990=100) 278.6 210.1 114.5 100.0 115.2 111.1 110.2 127.4
122.6
Moneda y crédito. tasas de variación
Masa monetaria. M1 137.0 491.5 805.7 -95.3 124.6 71.3 46.5 60.6
49.5
M2 depósitos en ahorro y a plazos 82.5 359.2 4,061.9 -97.7 273.0 46.9 52.1 88.7
78.6
Depósitos en dólares -19.7 47.1 33.5 6.7 140.6 17.2 43.6 33.4
31.2
Crédito interno neto 152.2 766.3 1,456.7 -96.0 177.4 53.7 89.1 -18.8
35.5
Reservas internacionales netas
(millones US$) 81 -317 547 682 1,933 2,426 2,910 6,013
6,637
Tasas de interés anual real
Pasivas -47.2 -54.3 13.7 1.9 3.4 6.0
6.1 6.2
Activas -31.2 -13.0 248.2 55.8 41.2 32.8
31.2 30.1
Tasas de interés en moneda extranjera 85.0 -33.8 57.5 8.6 9.3
24.8 25.1 25.3
*: Preliminar.
Fuente: Banco Central de Reserva del Perú, Memorias, 1985, 1988, 1990, 1993, 1995, Lima.
CEPAL, Balance anual de la economía de América Latina y el Caribe, 1994, 1995, Santiago.
Instituto Nacional de Estadística e Informática, Perú:Compendio estadístico.1988, 1990, 1994-1995, 1995-1996, Lima.
1 Investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
2 En una última encuesta de opinión de Imasen en Lima Metropolitana, el 67% de los
encuestados desaprueba la política económica y sólo el 26.8%, la aprueba. Por otro lado,
a la pregunta En su opinión, a quién beneficia la política de este gobierno?, las
respuestas principales fueron: 28.8% a los extranjeros, 27.3% a los ricos, 19.8% a los
empresarios, 5% a los pobres y 4.5% a la clase media (Diario La República, Lima:
30.8.97).
3 Gonzales de Olarte, Efraín, Economía política del ajuste estructural en el Perú, 1990-
1996. Posibilidades y limitaciones, Documento de trabajo, Lima: CIE-IEP, en proceso de
edición, 1997; Gonzales de Olarte, Efraín y Cecilia Lévano de Rossi, Precios relativos,
brechas macroeconómicas e impactos sectoriales: un nuevo modelo de crecimiento,
Documento de trabajo, Lima: IEP, en preparación, 1997.
4 Gonzales de Olarte, Efraín, op. cit.
5 Gonzales de Olarte, Efraín, "Economic Stabilization and Structural Adjustment Under
Fujimori", en Journal of Interamerican Studies and World Affairs, vol. 35, No. 2, 1993.
6 Dornbusch, Rudiger, De la estabilización al crecimiento en América Latina, Santiago de
Chile: CINDE, 1992; Meller, Patricio, "Ajuste y reformas económicas en América Latina:
problemas y experiencias recientes", en Pensamiento Iberoamericano, No. 22/23, Tomo II,
Madrid: Instituto de Cooperación Iberoamericana, 1993, pp. 15-58; Sheahan, John,
"Adjustment Programs and the Character of Development: Comparisons of Chile, Mexico
and Peru", Ponencia presentada en el Seminario Internacional De ajustes al desarrollo:
perspectivas de la economía peruana en crecimiento, empleo y descentralización, Lima:
IEP, 1995.
7 Sheahan, John, op. cit.
8 Martinelli, César y Mariano Tomassi, Sequencing of Economic Reforms in the Presence
of Political Constraints, Los Angeles: University of California, Department of Economics,
1993.
9 En un régimen de flotación sucia, el tipo de cambio flota en el mercado. Sin embargo,
el Banco Central de Reserva interviene comprando o vendiendo dólares cuando lo
considera necesario. En realidad, es un régimen de tipo de cambio controlado.
10 En 1997 se redujo al 12% y 20%, con sobretasas para el sector agropecuario, uno de
los aranceles promedio más bajos de América Latina.
11 Abugattas señala que en 1992 había 1,500 empresas del sector industrial paralizadas;
que la capacidad instalada utilizada promedio era de 52% en 1991 y subió hasta 61.6% en
1995, siendo el sector productor de bienes de capital el más afectado. Véase Abugattas,
Luis, Estabilización, reforma estructural e industria en el Perú: 1990-1995. Lineamientos
para una política de desarrollo industrial, en Socialismo y Participación, No. 74, Lima:
CEDEP, junio 1996, pp. 9-40.
12 Dancourt, Oscar, Desinflación, retraso cambiario y dolarización: Perú 1990-1992, Foro
Económico VI, Lima: Fundación Friedrich Ebert, 1992.
13 La desregulación de este sector, dentro de un contexto de liberalización comercial y
con un tipo de cambio sobrevaluado, permitió la rápida importación de vehículos, sobre
todo usados, que congestionaron el tránsito en todas las ciudades del Perú, especialmente
en Lima. Asimismo, se generaron muchas externalidades negativas: contaminación
ambiental, congestión vehicular y un dramático aumento de accidentes de tránsito.
14 Verdera, Francisco, Evaluación de la reforma laboral peruana, 1990-1995, en Boletín
de opinión, No. 27, Lima: CIE, junio 1996, pp. 3-10.
15 Salvo el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones
(OSIPTEL), que regula las tarifas a Telefónica del Perú (que goza de un monopolio
autorizado hasta 1999), en los sectores de energía sólo en 1996 se ha creado un
organismo regulador (OSICRE) y en el resto de sectores monopólicos, simplemente no hay
regulación.
16 Diario El Comercio, Lima: 13.10.1996.
17 El Perú tiene 23.5 millones de habitantes, de los cuales 49% son pobres y 20%
extremadamente pobres.
18 La teoría del ajuste estructural exitoso señala la importancia de las políticas sectoriales.
Sheahan sostiene que uno de los ejes del éxito chileno fue haber incorporado y planificado
políticas sectoriales, cuyo objetivo fue desarrollar los sectores dinámicos en una
perspectiva exportadora, aún cuando en el plano macroeconómico hayan conservado los
equilibrios y el alineamiento de precios relativos, bajo un régimen de libre mercado. Véase
Sheahan, John, op. cit.
19 Esto no significa que existan programas y acciones puntuales en cada ministerio de
nea, pero en su conjunto no llegan a constituir una política del sector con objetivos,
secuencia y planeamiento. Además, este problema se refleja en el exiguo presupuesto de
los ministerios sectoriales.
20 Gonzales de Olarte, Efraín, Economía política del ajuste estructural en el Perú, 1990-
1996. Posibilidades y limitaciones, Documento de trabajo, Lima: CIE-IEP, en proceso de
edición, 1997.
21 Ver Gonzales de Olarte, Efraín y Cecilia Lévano de Rossi, op. cit.
22 Alice Amsdem, al estudiar el desarrollo de los países del Sudeste asiático, concluyó
que una de la principales razones del éxito de estos países fue que mantuvieron precios
equivocados correctos (wrong right prices). Es decir, precios que durante largo tiempo
estimularon las exportaciones y el cambio tecnológico.
23 Gonzales de Olarte, Efraín, Inversión privada, crecimiento y ajuste estructural en el
Perú, 1990-1995, Documento de trabajo No. 81, Lima: CIE-IEP, 1996.
24 Gonzales de Olarte, Efraín, Economía política del ajuste estructural en el Perú, 1990-
1996. Posibilidades y limitaciones, Documento de trabajo, Lima: CIE-IEP, en proceso de
edición, 1997.
25 En las encuestas de opinión de Apoyo S.A., Imasen y CPI sobre los principales
problemas sociales y económicos del Perú, la falta de empleo aparece en primer lugar,
sobre todo en los sectores jóvenes.
26 Ley parecida a la ley de Okun sobre el crecimiento del empleo con relación al
crecimiento del producto y la inflación.
27 Gonzales de Olarte, Efraín, Inversión privada, crecimiento y ajuste estructural en el
Perú, 1990-1995, Documento de trabajo
No. 81, Lima: CIE-IEP, 1996.
28 Ibidem.
29 Hunt, Shane, Peru: The Current Economic Situation in Long-Term Perspective in Long-
Term Perspective, en Gonzales de Olarte, Efraín, The Peruvian Economy and Structural
Adjustment, University of Miami: North-South Center Press, 1996.
30 No existe una evaluación del efecto del ajuste sobre el empleo público. Verdera señala
que en Lima Metropolitana, el empleo público se redujo de 343.9 mil en 1990 a 290.9 mil
trabajadores en 1995. Ver Verdera, Francisco, op. cit., p. 7.
31 Rodrik, Dani, How Should Structural Adjustment Programs be Designed, en World
Development, vol. 18, No. 7, Oxford, Nueva York: Pergamon Press, 1990, pp. 933-947;
Rodrik, Dani, Understandig Economic Policy Reform, en Journal of Economic Literature,
vol. 34, No. 1, Nashville TN.: American Economic Association, March 1996, pp. 9-41.
COMENTARIOS
Shane Hunt
Debido a la brevedad de tiempo para comentar los trabajos de Bruno Seminario y Arlette
Beltrán, por un lado, y de Efraín Gonzales de Olarte, por el otro, con César Peñaranda
hemos decidido comentar sólo uno de ellos. Yo me encargo del primero. Quisiera dividir la
exposición en dos partes: la primera, felicitando al equipo de B. Seminario y A. Beltrán por
el trabajo realizado; y la segunda, exponiendo algunas críticas que puedan sugerir lineas
de investigación futura.
En la presentación realizada se puede notar la cantidad de trabajo que ambos autores,
y todo su equipo, han asignado a esta tarea. El resultado es francamente extraordinario,
pues han logrado algo que nadie ha hecho antes. Un estudio de esta naturaleza marca
una nueva época en el estudio de la historia económica del Perú en términos cuantitativos.
La metodología empleada es seria, profunda y detallada, en comparación con otros
estudios similares que ellos mencionan, como los de Schydlowsky y de Boloña, ambos
estudios un poco accidentados. En efecto, el primero es un trabajo que nunca ha sido
publicado y fue hecho cuando el autor era alumno, cursaba su primer año de estudios de
posgrado. El segundo era sólo un anexo a la tesis de doctorado, cuyo enfoque principal
estuvo en otro tema. Por ello, ambos estudios fueron un poco casuales y de una
intensidad y detalle que no pueden ser comparados con el estudio de B. Seminario, A.
Beltrán y su equipo.
Este trabajo merece ser leído, estudiado, comentado, criticado, debatido y también
revisado. Por ello, quisiera exponer una inquietud respecto de algunas conclusiones del
estudio, con el fin de indicar una dirección en la cual éste puede ser mejorado en
revisiones futuras. Existe un periodo para el cual los estimados me parecen un poco
extraños, específicamente los tres decenios anteriores a 1929, justamente cuando casi
eran inexistentes las fuentes confiables. Al respecto, quisiera mencionar algunas
estimaciones relevantes: (i) el crecimiento anual global entre 1913 y 1929 es de 5.4% para
este estudio, frente a un 9% de Schydlowsky y un 4.1% de Boloña; (ii) el crecimiento entre
1900 y 1929 es de 5.0% para este estudio, frente a un 4.6% de Boloña.
Sobre la base de lo anterior cabe resaltar que, por un lado, las estimaciones de
Schydlowsky son poco creíbles y, por el otro, que las estimaciones del trabajo de A. Beltrán
y B. Seminario son superio-res a las de Boloña en ambos periodos. El problema es que si
consideramos el estudio de Maddison, que utilizó las estimaciones de Boloña para Perú en
su comparación del crecimiento económico de todos los países del mundo, el crecimiento
anual per pita de Perú, entre 1913 y 1929 de 2.5%, es el más alto para América Latina,
al igual que Chile. Así, a pesar de que este crecimiento estimado por Boloña ya es muy
alto en comparación con otros países de América Latina, las estimaciones del estudio se
encuentran por encima de ese nivel. En consecuencia, son tan altos que surge la inte-
rrogante sobre la posibilidad de sesgos hacia arriba en la metodología de estimación.
En este sentido, vale la pena mencionar la preocupación reconocida por Shydlowsky de
que haya un sesgo en la disponibilidad de las fuentes básicas hacia los sectores de mayor
crecimiento, que produciría una tasa sobreestimada. Para resolver este problema, él
intentó un ajuste para incorporar a los sectores no monetarios o tradicionales; pero, de
acuerdo con sus estimaciones, parece que no tuvo mucho éxito. Por otro lado, los autores
introdujeron un estimado para la agricultura doméstica, que supusieron crecía al ritmo de la
expansión demográfica por falta de otros datos. Este supuesto debería introducir un sesgo
hacia la baja en las estimaciones; sin embargo, a pesar de esto, sus estimados finales son
superiores a los de Boloña. No entiendomo se produjo este resultado, puesto que todos
sus otros estimados sectoriales son combinaciones, de alguna manera u otra más
sofisticada, de las cifras de gasto público y de comercio exterior que son exactamente las
mismas que utilizaba Carlos Boloña. Dado que utilizaron las mismas fuentes (aunque con
distintas ponderaciones), con la excepción de una serie (la agricultura doméstica) que
crece a una tasa más baja,mo es que su resultado sals alto?
Otro punto que es necesario considerar, y que no fue incluido en ninguno de los tres
estudios, es la falta de estimados para el sector de la pequeña empresa no agrícola, es
decir, el sector de artesanía y microempresa. En los últimos años hemos pensado que el
fenómeno de la informalidad ha crecido rápidamente en la economía, pero en la primera
mitad del siglo este sector se estaba reduciendo. Por ello, la ausencia de estimados para
este sector de muy bajo crecimiento, de repente de crecimiento negativo, tiene que
producir un sesgo hacia arriba de las estimaciones antes del año 1929. La mala noticia es
que aún con las cifras de B. Seminario y A. Beltrán, con crecimiento posiblemente
sobreestimado, se llega a la conclusión de que Perú, en el transcurso del siglo XX, tuvo el
crecimiento económico más bajo que cualquier otro país latinoamericano, con la excepción
de Argentina. La buena noticia, sin embargo, es que probablemente hay sesgos parecidos
en las estimaciones de los otros países, aunque no estamos seguros de ello.
César Peñaranda
En el limitado tiempo asignado (10 minutos), concentra los comentarios en el trabajo
de Efraín Gonzales de Olarte, haciendo una recomendación, dos comentarios y una
interrogante. La recomendación es incluir en el estudio un breve diagnóstico de mo
estaba el país al inicio de la década, única forma de entender, no necesariamente
compartir, el porqué y cómo se hizo el ajuste estructural peruano en los años noventa. La
economía que se intentaba estabilizar y ajustar no era tradicional, ni de libro de texto;
además de la hiperinflación y crisis económica, había inestabilidad política y social,
desorden institucional y un deterioro peligroso de la infraestructura del país a
consecuencia del terrorismo y la falta de mantenimiento.
E. Gonzales critica que en el caso peruano se haya aplicado simultáneamente un
programa de estabilización y el ajuste estructural. Dice además que como no hubo teoría
de cómo hacer el ajuste, se hizo todo al mismo tiempo, sin secuencia ni planificación, a
pesar de que en su trabajo no plantea cómo debieron hacerse las reformas, salvo indicar
lo ya conocido: la reforma financiera se debe hacer al final. Al respecto, debemos indicar
que por lo regulada, controlada y distorsionada que estaba la economía era indispensable
aplicar de manera simultánea el programa de estabilización y el ajuste estructural; no
hacerlo implicaba poner en riesgo la estabilización misma y limitar las posibilidades de
retomar el crecimiento económico.
Con relación a la secuencia de las reformas, era necesario tener presente la forma
cómo se toman las decisiones en el país. En tal sentido, se sigu lo aconsejado por el
profesor Gary Becker, premio Nobel de Economía, de introducir los cambios rápidamente
sin esperar descubrir la correcta secuencia de las reformas. La razón es que esto permite
que la transformación sea liderada principalmente por el mercado y no por los
planificadores estatales o tecnócratas. Este enfoque guió los ajustes que se hicieron en
1991 y 1992, años en los que se efectuaron la mayoría de las reformas, a partir de 1993 el
ritmo disminuyó y, por cierto, están pendientes diversas reformas. La preocupación por la
secuencia y la oportunidad en que se deben dar, justo los aspectos que prioriza E.
Gonzales, son la explicación en gran medida de por qué a partir de 1993 se postergan
muchas reformas, con perjuicio para el país.
Los elementos orientadores del ajuste estructural fueron básicamente cuatro: (i) liberar
los mercados de bienes y servicios, de trabajo y financiero; (ii) propender hacia una
economía exportadora; (iii) rescatar el rol de liderazgo en la economía nacional del sector
privado, nacional y extranjero; y, (iv) reorientar la función y actividad del Estado, el cual en
esencia debe dar la orientación macro de los políticos, dejar la actividad empresarial y
concretarse en la inversión social (salud-educación), infraestructura básica, seguridad
pública y adecuada administración de justicia.
El segundo comentario es sobre la evolución de la inversión y el ahorro, indicadores que
señalan que la ruta seguida es correcta. Ninguna economía puede pretender crecer si no
invierte en capital humano, en capital físico productivo e infraestructura; pero para invertir
se requiere de ahorro, en particular de ahorro interno que sustente la inversión necesaria.
Un rápido análisis de las cifras nos indican que la evolución es positiva. Así, en 1990, la
inversión era aproximadamente el 16% del PBI, mientras que en 1997 alrededor del 26%;
de manera similar, el ahorro interno era en 1990 el 12% del PBI y en 1997 se estima en
20%. Es interesante señalar que el ahorro público fue negativo en la década del ochenta y
que entre 1991-1997 es positivo, mostrando un incremento progresivo, y se encuentra
actualmente en el entorno del 2.5% del PBI. Asimismo, es importante destacar el ahorro
personal vía las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs), alrededor del 3% del
PBI. En este caso, a diferencia de Efraín que criti las AFPs porque según él la plusvalía
de los trabajadores se canaliza al mercado de capitales, debo expresar que además de
garantizar una jubilación adecuada a los trabajadores, este sistema contribuye al
crecimiento económico del país al viabilizar inversiones productivas.
Finalmente, una interrogante sobre lo que Gonzales de Olarte califica como
bloqueos para el desarrollo originados por el proceso de ajuste. Previamente debo
indicar que salvo el vinculado a la reforma del Estado, discrepo con su posición sobre los
otros bloqueos. Precisamente, la interrogante es sobre uno de ellos. Efraín afirma que
actualmente tenemos precios correctos-equivocadosy que debemos buscar precios
equivocados-correctos; cómo?, devaluando?, fijando las tasas de interés?, subsidiando
los servicios públicos? Significa esto, volver al pasado en manejo de política económica?
MESA REDONDA: GLOBALIZACIÓN, COMERCIO INTERNACIONAL E INTEGRACIÓN
DETERMINANTES DEL COMERCIO INTERNACIONAL PERUANO:
APLICACIÓN A LOS ACUERDOS DE INTEGRACIÓN
Mercedes Araoz1
Carlos Casas
Carlos Carrillo
Perú se enfrenta en los albores del siglo XIX a los nuevos retos que implica el diseño de
su política económica de apertura a nuevos mercados, en un sistema internacional
organizado en bloques comerciales que a su vez se relacionan entre sí. En particular, la
apertura comercial reciente y las relaciones comerciales con grupos integrados del Cono
Sur tales como la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado Común del Cono
Sur (Mercosur), plantean algunas interrogantes sobre el futuro desenvolvimiento de los
flujos comerciales de Perú y sobre la potica comercial que lleva a cabo.
De hecho, la nueva ola de integración regional en el mundo ha despertado un interés
muy amplio en ella, tanto por parte de los países desarrollados como de los países en vías
de desarrollo, como un paso hacia la apertura multilateral. De la misma manera, el nuevo
regionalismo ha motivado la discusión teórica y práctica de sus potenciales impactos.
Algunos ven en ella, el renacer de un proteccionismo regional similar a la de los años
sesenta, que limitaría el libre comercio; y otros, la oportunidad de un desarrollo creciente
de la apertura multilateral.
Pe no se exime de la presente discusión y, ante el dilema sobre la conveniencia de
una política de apertura unilateral frente a una que implique la participación en acuerdos
preferenciales de comercio o en procesos de integración, las posiciones son ambiguas. En
gran medida porque se desconocen los posibles impactos que una u otra política, o la
combinación de ambas, puedan generar. Sólo recientemente se han realizado estudios
que tratan de evaluar y cuantificar los potenciales impactos de la apertura comercial
peruana.
En este trabajo se pretende contribuir a la discusión, a través del levantamiento de
información que pueda dar sustento a la toma de decisiones de política comercial. Para
ello, en el presente estudio se evalúan algunas tendencias de largo plazo de los flujos
comerciales peruanos, así como su desenvolvimiento reciente, pero a un nivel más
desagregado. No sólo se verifican las tendencias de largo plazo más importantes, sino sus
relaciones con variables como el tipo de cambio, el ingreso y los términos de intercambio.
De la misma manera, se evalúa el comportamiento, en los últimos quince años, de los
principales productos de exportación y de importación según principales mercados de
destino u origen. Con ello tratamos de determinar las nuevas direcciones del comercio
peruano.
El trabajo de levantamiento y sistematización de la información sobre el comercio
peruano es una contribución en misma. A éste se ha querido añadir un ejercicio de
simulación de equilibrio parcial, que permita evaluar los efectos sobre el bienestar que la
apertura comercial ha generado, así como señalar los posibles efectos de los acuerdos
comerciales preferenciales subregionales.
En general, algunos de los resultados más saltantes de este estudio indicarían la no
estacionariedad de las series de largo plazo de las variables de exportaciones y de
importaciones. Este resultado señalaría que los shocks a los cuales se ven sometidas las
series de comercio pueden tener efecto permanente, lo que implicaría que la autoridad
económica tendría alguna capacidad de afectar la trayectoria de las series a través de
políticas comerciales, entre las que podíamos contar, por ejemplo, con los acuerdos de
integración. Las pruebas de cointegración, por su parte, indican la falta de relación entre el
tipo de cambio real y la variable exportaciones agregadas y, por lo contrario, la existencia
de cointegración entre las importaciones y el tipo de cambio real.
Por otro lado, del análisis de la data más reciente se evidencia cambios en cuanto a las
direcciones del comercio, donde América Latina comienza a ser un socio comercial
importante, desplazando en alguna medida al socio comercial tradicional, Estados Unidos,
especialmente en el campo de las importaciones, sobre todo de manufacturas. En general,
la apertura comercial no ha afectado la estructura exportadora peruana, aunque Estados
Unidos reduce su participación, incrementándose la participación de Japón y la Unión
Europea. En cuanto a la diversidad de los productos exportados, no ha variado mucho y
son básicamente primarios: mineros, agrícolas y pesqueros; con la excepción de algunos
nuevos sectores agroindustriales.
Los ejercicios de simulación realizados, por otro lado, indicarían que la apertura
comercial ha incrementado el bienestar por sí misma, más allá de los acuerdos suscritos, y,
por lo menos a niveles agregados, la asociación en áreas de libre comercio como la CAN
no tendría efectos de desviación del comercio para la economía peruana.
El presente estudio se ha dividido en secciones. En la primera sección se realiza una
revisión teórica sobre la apertura unilateral y el regionalismo; en la segunda, se analiza las
series agregadas de largo plazo del comercio peruano; para luego, en la tercera sección,
evaluar las nuevas direcciones del comercio y realizar, finalmente, las simulaciones que
nos permiten evaluar los efectos sobre el bienestar de la apertura.
Marco teórico
En general, un país puede discriminar entre bienes y/o países mediante su sistema
arancelario. La discriminación entre bienes se produce cuando un país los grava con
diferentes aranceles; mientras que la discriminación entre países ocurre cuando el país
grava al mismo bien con diferentes niveles arancelarios, de acuerdo con el país de origen.
La teoría de uniones aduaneras es una extensión a la teoría de aranceles que se enfoca
en la discriminación de bienes, según la localización geográfica de las economías. Esta
teoría se ha estudiado desde la perspectiva del bienestar y considera que éste puede
variar por: (i) la especialización de la producción de acuerdo a las ventajas comparativas;
(ii) economías de escala; y, (iii) cambios en los términos de intercambio.
Originalmente, la percepción era que si el libre comercio maximizaba el bienestar
mundial,