La organización social desde un enfoque complejo

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El paradigma cultural va paulatinamente perdiendo su eficacia orientadora en el conjunto social, ya que su discurso no se ajusta al período vivido.

1. La organización social: todo un sistema

La organización ha sido conceptualizada desde disímiles campos del saber como una agrupación de recursos humanos, materiales y financieros, abocados a lograr su máxima eficiencia dentro de planes y objetivos fijados. Para esto, se señala la necesaria existencia de unidades administrativas, asignando en cada caso funciones, autoridad, responsabilidad, jerarquía y las relaciones que entre ellas deben existir.

Desde un punto de vista más pragmático, una organización es un ente donde se combinan los factores productivos: personas, patrimonio y trabajo, cuyos objetivos específicos pueden ser, producir bienes o servicios capaces de satisfacer necesidades colectivas, cumplir algún otro fin social u obtener lucro.

En un intento por agrupar los aspectos esenciales del término, podemos entender por organización todo tipo de agrupación de personas unidas por un interés común, con fines definidos con precisión y colectivamente compartidos; difiriendo en dimensiones y propósitos, tanto como dicte la naturaleza del objetivo que los une.

De acuerdo a la Teoría General de Sistemas, la organización es un todo unitario, un conjunto de elementos en interacción que trabajan de manera conjunta para alcanzar fines u objetivos comunes.

Esta teoría se interesa básicamente en problemas de relación e interdependencia, más que en los atributos constantes de los objetos. Se sustenta en el postulado de que las propiedades sistémicas no pueden describirse significativamente en término de sus elementos separados.

Un sistema puede ser comprendido solo globalmente, involucrando todas las interdependencias de sus subsistemas, por cuanto tiene una naturaleza orgánica. Tal particularidad provoca que un cambio en una de sus unidades produzca cambios en el resto, dada la relación existente entre ellas.

Toda organización es un sistema incluido en otro más amplio: la sociedad, con la que interactúa influyéndose mutuamente. No obstante, determinarlo depende del análisis que de él se haga: la organización podrá ser entendida como sistema o subsistema, y más aún, un supersistema; es una cuestión de enfoque.

Por su naturaleza, los sistemas pueden clasificarse en abiertos o cerrados. Estos últimos no realizan intercambios con el medio ambiente, pues son herméticos o cuasi-herméticos a las influencias ambientales.

Los sistemas abiertos sí se relacionan con el entorno, a través de entradas y salidas regulares de materia y energía. No existen aislados, pues son eminentemente adaptativos, para sobrevivir deben reajustarse constantemente a las condiciones del medio externo; es a través de estas interacciones que restauran su energía y reparan las pérdidas de su propia organización.

Podemos concebir la organización social como sistema concreto, abierto y conformado por diversos subsistemas, entre los que pueden contarse los de comunicación y cultura organizacionales.

Al constituir un sistema abierto, mantiene una constante interrelación con su medio externo, que puede representarse de la siguiente forma:

Igualmente, cumple con principios básicos para este tipo de sistemas: equifinalidad, heterogeneidad y organización; apuntando a la igualación de las diferencias (homogeneidad) y a la conservación del equilibrio (homeostasis).

Sin embargo, la comprensión de la empresa, orgánica y funcionalmente como un sistema, no desvela la verdadera esencia de sus interioridades e interacciones con el entorno. Y es que el fundamento de los fallos de la teoría sistémica radica en su propio principio, que antepone la estructura a la función, a través de la diferenciación de lo que se encuentra dentro o fuera; considerando cualquier elemento externo al sistema, parte del entorno.

El fenómeno latente en un sistema es el aumento generalizado de la complejidad, que se multiplica con el mayor número de órganos y su diversidad tipológica, fenómeno generador de una estructura múltiple de conjuntos y subconjuntos sociales.

2. Una mirada desde el paradigma complejo

El paradigma emergente de la complejidad , procedente de la vanguardia de la física contemporánea, resume y supera los conceptos fundamentales del sistémico, apoyándose en la variedad e interacción de los elementos que componen un sistema (complejizado):

  • Un sistema es complejo cuando se constituye por una gran variedad de elementos que tienen funciones especiales.
  • Los elementos se organizan en niveles jerárquicos internos.
  • Los diferentes niveles y elementos individuales son ligados por una gran variedad de relaciones.
  • Las interacciones entre los elementos son de tipo no lineal (comportamiento no expresable como la suma de los comportamientos de sus descriptores).

Es decir, un sistema complejo se compone de varias partes interconectadas, cuyos vínculos contienen información adicional oculta al observador. Como resultado de las interacciones, surgen propiedades nuevas que no pueden explicarse a partir de las propiedades de sus elementos aislados.

La organización debe mantenerse equilibrada en el tiempo para cumplir con sus propios objetivos y requerimientos sociales y logrará esto autorregulándose a través de la retroalimentación. Existe un estado en el cual el sistema debe encontrarse para mantenerse estable, y la información retroalimentada funciona como mecanismo de regulación, indicando cuán lejos o cerca de la meta se encuentra el sistema.

La organización se compone de diferentes áreas de actividades que deben ser organizadas de manera estable: un área productiva, regulada generalmente por la oferta-demanda; un área de cohesión psico-social, ajustada por la satisfacción o insatisfacción de sus miembros; un área de normas organizacionales; un área de reglas comportamentales. Se suman una instancia demográfica, que denota el monto poblacional y su variación generacional y un área ecológica, relativa a los factores medioambientales.

Todas las áreas conforman una sola unidad y su interrelación armónica (regulada) mantiene al sistema en un estado de equilibrio. Funcionan igualmente como mecanismos reductores de la entropía, una propiedad a la que inevitablemente tiende el sistema.

La segunda ley de la Termodinámica da una definición precisa de la entropía ¬-del griego (evolución) – como medida de la capacidad para que se realice un determinado cambio; una magnitud de lo próximo o alejado que se halla un sistema al equilibrio.

La ley expresa que la entropía del universo nunca disminuye, es decir, todos los sistemas tienden a ella y para disminuir sus efectos debe aplicarse trabajo o intervenir una fuerza externa.

Del mismo modo que la información retroalimentada indica el orden del sistema, la entropía es la medida del desorden, desequilibrio, inestabilidad e inseguridad sistémica; un proceso constante que se deriva tanto de la dinámica interna, como del medio exterior.

En los últimos años la interpretación pesimista de la segunda ley ha sido desafiada. El premio Nóbel Ilya Prigogine abrió el terreno a una interpretación diferente de las teorías clásicas de la termodinámica.

La referida ley implica que para un sistema cerrado, los elementos tienden a buscar la distribución más probable, de mínima energía y máxima estabilidad: la entropía de un sistema cerrado siempre aumenta.

Este principio no se cumple cabalmente para el sistema abierto contemplado: a lo largo de períodos considerables, la complejidad de la organización se mantiene constante, en un estado de equilibrio dinámico, antagónico al estado de equilibrio definido bajo las condiciones de entropía máxima (crisis organizacional).

La entrada de energía (intercambios con el entorno) en ese sistema sirve, precisamente, para mantener su complejidad, en peligro permanente por la tendencia inevitable al aumento de entropía.

No obstante, la estabilidad general de un sistema está dada por la relación dialéctica información-entropía y circunscrita a límites, traspasados los cuales el sistema se vuelve ineficaz. Así que, al acumularse los efectos entrópicos, tarde o temprano se crea inestabilidad y se entra en una fase caótica.

Toda agrupación social recorre un ciclo que abarca cuatro momentos sucesivos: controlentrópico (aquel en que el sistema tiene en su control los mecanismos reductores de la entropía), entrópico (donde la acumulación de esta se empieza a sentir, aunque el sistema se mantiene), caótico (donde la entropía es tal que desestabiliza el sistema en forma grave) y por último, negentrópico o de entropía negativa (cuando se reorganiza parcial o totalmente).

La segunda ley de la dialéctica, conocida también como ley del desarrollo, tiene su propia, similar y anterior explicación del fenómeno, a través del aumento cuantitativo y el salto cualitativo; es decir, la acumulación en cantidad de entropía en el sistema llega a un punto crítico de no retorno, en el que el sistema se transforma en algo cualitativamente nuevo, inexistente anteriormente, pero más acorde con la realidad vivida.

Por ejemplo: una institución organiza la cohesión psico-social de sus miembros mediante una narrativa discursiva (base del paradigma cultural) que explica la necesidad del tipo de organización que sustenta la materialidad del sistema y acorde a la cual crece o se mantiene el factor demográfico, en la medida que las condiciones ecológicas lo permitan.

Cuando estas instancias están en congruencia, el sistema se encuentra en fase controlentrópica: mantiene bajo su mando los mecanismos reductores de la entropía, se expande e impulsa un crecimiento económico.

Sin embargo, dificultades internas o externas pueden hacer peligrar este estado, generando insatisfacciones entre los miembros. El paradigma cultural va paulatinamente perdiendo su eficacia orientadora en el conjunto social, ya que su discurso no se ajusta al período vivido. La cohesión social se debilita y surge insatisfacción con respecto al sistema.

De aquí la situación va de mal a peor, el espacio psico-social comienza a entrar en una depresión estresante, las anomalías paradigmáticas se trasladan al centro del sistema. Ciertas personas siguen fieles al paradigma cultural, pero sus emociones muestran profundas anomalías: el sistema ya no funciona, el paradigma cultural está mintiendo.

Entrados ya en la fase caótica o de entropía comunicativa, los individuos comienzan a desobedecer, el control comunicativo se rompe, surgiendo espontáneamente la auto-organización del sistema a través de una figura matemática conocida como atractor extraño o caótico, hacia el cual tiende el comportamiento del sistema.

El atractor extraño es capaz de volver a crear orden en el caos, extrayendo información del sistema dominante para crear con ellos nuevos sistemas. Frecuentemente se materializa en la figura de un líder, una idea o un modelo conductual.

Si se dan las condiciones para una reorganización global del sistema, se está frente a un proceso de revolución cultural que implica una reordenación de los campos social, político, económico y paradigmático.

Transitamos entonces a la fase negentrópica, momento en el que el atractor extraño domina desde el centro del sistema. Durante este período emana una creación ilimitada de la fantasía, se multiplican las bifurcaciones (posibilidades de cambio social) y se respira una atmósfera generalizada de entusiasmo al vislumbrarse un estado naciente.

La estructura donde se despliega el estado naciente es la instancia psico-social, el inconsciente colectivo, donde subyacen las pasiones motoras de la activación de los grupos.

A nivel colectivo, el estado naciente implica la formación de grupos a través del reconocimiento de afinidades.

A nivel ideológico se generan discusiones intensas sobre los fundamentos ideológicos, políticos, filosóficos, conformadores de los cuerpos formales que darán pie al programa político- cultural de los grupos para su transformación social.

Se forman entonces una multitud de grupos de todo tipo que comienzan a converger y formar movimientos complejos, grandes atractores extraños o mega-atractores extraños, los cuales, eventualmente, llegan a alcanzar una potencialidad capaz de revolucionar el sistema en su conjunto.

Bibliografía y Notas:

1. Von Bertalanffy, científico austriaco, en el libro del mismo nombre (1969) desarrolló la formulación clásica de los principios, alcances y objetivos de esta teoría.

2. Renato Descartes, en su “Discurso del método” plantea como segunda máxima que para entender cualquier cuestión debe descomponerse en tantos elementos simples como sea posible. Esta filosofía constituyó el paradigma conceptual de toda la ciencia occidental hasta el pasado siglo, incidiendo en el entendimiento de la Física y la Organización Científica del Trabajo.

3. La llamada Teoría del Caos aún constituye una corriente de pensamiento y no una teoría, al carecer de completitud axiomática. Bajo ese término -aceptado por la generalidad de los autores- se ampara el paradigma o enfoque de los sistemas complejos.

4. Rodríguez Ocaña. A. et al. Metodología para el análisis de la toma de decisiones de los agricultores. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid, 1998.p.36.

5. GHM. La teoría del caos y los movimientos sociales. Rebelión. En el URL www.rebelion.org/noticia.php?id=17078

6. La palabra estado expresa la condición de un sistema definida por el conjunto de sus propiedades. Cuando cualquiera de las propiedades de un sistema cambia, cambia su estado y se dice que ha sufrido un proceso.

7. H.N. Shapiro. Fundamentos de Termodinámica técnica. E- book. Capítulo 1-2.

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Rodríguez Guerra Ingrids. (2009, agosto 3). La organización social desde un enfoque complejo. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/organizacion-social-desde-enfoque-complejo/
Rodríguez Guerra, Ingrids. "La organización social desde un enfoque complejo". GestioPolis. 3 agosto 2009. Web. <https://www.gestiopolis.com/organizacion-social-desde-enfoque-complejo/>.
Rodríguez Guerra, Ingrids. "La organización social desde un enfoque complejo". GestioPolis. agosto 3, 2009. Consultado el 16 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/organizacion-social-desde-enfoque-complejo/.
Rodríguez Guerra, Ingrids. La organización social desde un enfoque complejo [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/organizacion-social-desde-enfoque-complejo/> [Citado el 16 de Agosto de 2018].
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