Los estigmas en la Psiquiatría

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Partimos del hecho que las enfermedades emocionales y mentales son de las más frecuentes en la población general, gran cantidad de personas padecen estas afecciones de salud, algunas desde la niñez incluso. Además, generan importante sufrimiento, y afectan de forma notoria la funcionalidad y la calidad de vida. Con esta introducción, pensaríamos que todo el que padece algún problema en su salud mental o emocional busca con diligencia un profesional en salud mental. Pero no es así.

Si bien es cierto que hay numerosos obstáculos para acceder a los profesionales (como las condiciones geográficas, los trámites burocráticos de las aseguradoras, la falta de agendas médicas y los costos de los servicios), una de las principales barreras para que las personas asistan a los profesionales es el estigma en psiquiatría. Muchas personas, aunque notoriamente necesiten la asistencia profesional, no asisten por los estigmas.

En psiquiatría, contrario a la mayoría de áreas de la salud, los estigmas son a todo nivel. En otras especialidades, los estigmas son solo a un nivel, en especial por la enfermedad. Por ejemplo, si alguien tiene SIDA, es un estigma enorme, pero nadie verá mal los medicamentos antivirales ni a los profesionales infectólogos. En cambio, en psiquiatría, los estigmas incluyen la enfermedad mental, el paciente, el psiquiatra, los medicamentos psiquiátricos, los consultorios, las clínicas y hasta la misma palabra „psiquiatría‟, que evoca asuntos tenebrosos, malignos y ocultos en todo aquel que la escuche.

Muy pocas personas tienen la libertad de decir que van al psiquiatra, por temor a ser considerados “locos”, “desequilibrados” o “trastornados”. Realmente es algo que ocultan, casi nadie dice en las reuniones sociales que estuvieron en el psiquiatra. Cuando van a consulta, muchos de ellos, remitidos por nuestros colegas, nos dicen “no sé por qué me enviaron aquí, yo no estoy loco”.

Cuando nuestra oficina comparte piso con otras especialidades, es mejor no colocar “psiquiatría” bajo nuestro nombre en la puerta, o los pacientes entran mirando a todos lados para ver que nadie los esté observando. Y ni qué decir de lo que piensan de una clínica psiquiátrica; la gente camina por el frente con temor, esperando en qué momento se escucha un grito aterrador, sienten que es un área con una energía pesada y negativa (y esto no es extraño si vemos que en las películas de terror los sádicos asesinos usualmente son personas que han escapado de una institución mental).

Tampoco el psiquiatra se escapa de los estigmas. Nos ven como raros, locos o entes que manejan lo desconocido y lo más malvado de la especie humana. Cuando un colega de otra especialidad nos remite a alguien, usualmente dice

“lo voy a enviar a un especialista en esto”, rara vez dicen la palabra

“psiquiatra”; esto es como mencionar al mismísimo diablo. Y los medicamentos psiquiátricos, ni se diga, tienen fama de que vuelven a las personas drogadictas, que generan dependencia, que fritan el cerebro, que son medicinas para locos, que hacen daño en los órganos y que dejan boba a la persona. Y nada de esto es cierto. La mayoría de medicinas psiquiátricas son mucho más benignas y menos tóxicas que casi todos los medicamentos que se usan en otras especialidades.

El peor estigma es el social. La sociedad en general considera a los pacientes psiquiátricos como peligrosos, agresivos o incluso, lamentablemente en pleno siglo XXI, en ciertos círculos los consideran como poseídos por demonios u otros entes malignos.

Todo esto dificulta que las personas consulten a tiempo al psiquiatra para tratar sus problemas mentales y emocionales. La realidad es que la psiquiatría es un área más de la medicina, trabaja problemas similares pero que tienen influencia en el comportamiento y las emociones, y generan también sufrimiento, igual que otras enfermedades, pero a otros niveles. La falta de entendimiento de las enfermedades mentales hace que haya aún mucho rechazo.

Y una anotación final. Contrario a la creencia popular, la mayoría de personas que asisten al psiquiatra no están locos. Claro que los hay, eso podemos asegurarlo. Pero la mayoría son personas comunes, cuerdas, sensatas, que padecen síntomas emocionales y mentales como depresión, ansiedad, obsesiones, duelos no resueltos, entre otras cosas. Y estas personas requieren nuestra ayuda, y no es porque estén locos, sino porque necesitan apoyo, alguien que las escuche, orientación, consolación, y en muchas ocasiones, una psicoterapia bien estructurada para que salgan adelante y mejoren su funcionalidad y su calidad de vida.

Si deseas ir más allá de los estigmas, y trabajar cualquier evento que te esté turbando emocionalmente a través de consultas terapéuticas individuales presenciales o por Skype, haz click aquí.

Guillermo Mendoza Vélez

Médico Psiquiatra, Psicoterapeuta

www.SaludMentalyEmocional.com

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Mendoza Velez Guillermo. (2017, noviembre 27). Los estigmas en la Psiquiatría. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/los-estigmas-la-psiquiatria/
Mendoza Velez, Guillermo. "Los estigmas en la Psiquiatría". GestioPolis. 27 noviembre 2017. Web. <https://www.gestiopolis.com/los-estigmas-la-psiquiatria/>.
Mendoza Velez, Guillermo. "Los estigmas en la Psiquiatría". GestioPolis. noviembre 27, 2017. Consultado el 16 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/los-estigmas-la-psiquiatria/.
Mendoza Velez, Guillermo. Los estigmas en la Psiquiatría [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/los-estigmas-la-psiquiatria/> [Citado el 16 de Agosto de 2018].
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