Liderazgo Personal

  • Autoayuda
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EL ARTE DE DIRIGIR LA PROPIA VIDA

“Nuestra madre nos parió una vez, pero nosotros tenemos que parirnos cada día” Mario Vargas Llosa

La educación más importante que recibimos en la auto educación, la que nos damos a nosotros mismos. El aprendizaje permanente es hoy una necesidad, y no sólo en el campo profesional. La complejidad creciente demanda no sólo buenos profesionales sino personas que tengan la capacidad de resolver problemas por ellos mismos, que sepan pensar, que tomen decisiones de calidad. La educación que necesitamos es una educación global, que atiende el máximo número de aspectos que componen la compleja realidad personal. Cada persona es un ecosistema complejo, un mundo con muchos aspectos interactuando al mismo tiempo: su psicología, sus emociones, su salud, su inconsciente… Las personas también se hallan en sistemas o contextos que les influyen y que condicionan su conducta, como por ejemplo la sociedad o la familia. Por lo tanto, podemos afirmar que hoy es de vital importancia el cultivo de las habilidades directivas.

La administración de nuestros recursos siempre se hace según unos criterios más o menos conscientes. Siempre respondemos a la pregunta “¿A qué vale la pena que dedique mi tiempo y mi dinero?” con nuestros actos. Conviene que dediquemos tiempo a pensar los fines para los cuales administramos. De hecho, la administración de los recursos es sólo un medio que sirve para unos fines que cada uno debe determinar. La administración debe hacerse en función de unos objetivos propios. Si no somos conscientes de lo que queremos, de nuestras prioridades, motivaciones, etc. puede pasar fácilmente que administremos nuestro dinero y recursos en función de prioridades ajenas.

La capacidad de saber guiar la propia vida, de mejorarla y enriquecerla la llamaremos “LIDERAZGO PERSONAL“. Sin ella, todos nuestros movimientos no tienen dirección definida: ¿qué le pasaría a un coche que avanza sin saber a dónde se dirige? Debemos dirigir nuestra vida si no queremos que otros la dirijan por nosotros.

El liderazgo es hacer las cosas correctas. La administración es hacer las cosas bien.

LIDERAZGO + ADMINISTRACIÓN = Hacer bien las cosas correctas

Ejercer el liderazgo personal es la clave de nuestra libertad. Con el liderazgo tomamos decisiones por nosotros mismos. Incrementar la capacidad de decisión de cada persona incrementa su poder personal. Una persona es más libre cuántas más decisiones importantes toma. La contabilidad es una herramienta de la administración de nuestro dinero, pero lo que da sentido a esa administración es el liderazgo.

Ejercer el liderazgo personal nos ayuda a no dejarnos llevar por las presiones de la publicidad, de la sociedad, de nuestros impulsos… Aprender a dirigir nuestra vida es un proceso que no se acaba nunca. El liderazgo personal es un rol que todos desarrollamos de una manera o otra. Incluye, por ejemplo:

  • Saber lo que queremos. “¿Qué quiero realmente para mi?” es la pregunta clave. Es conveniente aclarar la esencia de lo que queremos: podemos querer un coche, un piso, etc pero sabiendo qué función realizará en nuestra vida,el uso que haremos de él, las necesidades que cubre y sus características.
  • Aclarar lo que nos motiva, nuestras expectativas, nuestras intenciones. Nuestros deseos pueden ser confusos, contradictorios, ambiguos o implícitos (no conscientes). Nuestras intenciones marcan el camino que seguiremos, son como direcciones que seguimos y a las cuales debemos dedicar tiempo y energía. Las direcciones que tomamos en nuestra vida pueden cambiar con el tiempo. Deberíamos reconocer a tiempo las necesidades de cambio.
  • Aclarar por qué hacemos lo que hacemos. ¿Por qué hacemos una cosa y no otra? Establecer un por qué nos ayuda a dar un SIGNIFICADO a nuestros actos. Más que reflexionar sobre el sentido de la vida,debemos dar un sentido a la vida nosotros mismos.
  • La clave de conducir está en no desviarte de tu camino. Aprender a ejercer la voluntad de seguir una determinada dirección y automotivarnos a seguirla es tan importante como escogerla.
  • Una vez sabemos lo que queremos, hay que escoger un orden de prioridades. Lo primero debe ser lo primero, si conocemos lo que es esencial conoceremos lo que es superfluo. “Lo superfluo no debe pasar por encima de lo esencial”, dijo Goethe.
  • Los objetivos generales deben de ir acompañados de unos objetivos más específicos. Si queremos tener salud, nuestros objetivos deberían ser hacer gimnasia cada día y comer sano. Si no hacemos nada por lo que queremos es que en realidad no es tan importante para nosotros.
  • Establecer unos métodos para llegar a lo que queremos (un “como”) y una estrategia (como y cuando hemos de aplicar los métodos).
  • Determinar los criterios sobre los que basamos nuestros actos. Existe siempre una filosofía detrás de toda acción, una misma filosofía que se repite a través de muchas acciones nos lleva a una filosofía o ética vital. La cuestión es si la hemos escogido de manera consciente o no. La filosofía nos lleva a unos valores personales, a valorar más unos principios que otros. “Un líder es un filósofo en acción”, asegura Antonio Medrano.
  • Ser consciente de los modelos aceptados socialmente y de su posible influencia en nosotros mismos y en los demás. Al mismo tiempo, podemos escoger los modelos de referencia que nos van a ayudar a ir en la dirección que hemos escogido. La vida de Gandhi, de Einstein, de la Madre Teresa de Calcuta o personas conocidas nos pueden inspirar y guiar.
  • Saber distinguir los medios de los fines. Los instrumentos que utilizamos para vivir mejor no tienen que utilizarnos a nosotros. Compramos el coche para ahorrar tiempo, pero no contamos todo el tiempo que hemos de dedicar a trabajar para comprarlo y mantenerlo. Las grandes cosas se consiguen generalmente con medios pequeños pero utilizados de manera sistemática y constante.
  • Hacernos preguntas, reflexionar. “Las preguntas son la semilla del conocimiento” (Francis Bacon). La reflexión nos permite aprender de los errores y formarnos opiniones propias. La alternativa es dejar que los medios de comunicación o personas influyentes piensen por nosotros.
  • Saber medir las fuerzas y descubrir las posibilidades y los límites de cada cosa, situación o persona (incluidos nosotros mismos). Para ello, es necesario aprender a ver la realidad. A veces confundimos nuestros deseos con la realidad, nos dejamos llevar por ilusiones, fantasías o autoengaños. Podemos engañarnos de muchas maneras, como por ejemplo creer que podemos gastar más de lo que tenemos.
  • Tener mecanismos de autocontrol. La retroalimentación es necesaria siempre para comprobar si vamos en la dirección correcta. Alguien dijo una vez que “la eterna vigilancia es el precio de la libertad”. La libertad requiere que estemos atentos,la clave de conducir está en no desviarnos del camino.
“No hay ningún viento favorable para áquel que no sabe a qué puerto se dirige” Shopenhauer

PARA NO SER ESCLAVOS DE FACTORES EXTERNOS O INTERNOS, SE HACE INDISPENSABLE QUE CADA UNO CONSTRUYA SU PROYECTO VITAL. LA EDUCACIÓN MÁS IMPORTANTE ES LA EDUCACIÓN PARA LA VIDA, Y COMIENZA CON UN PROYECTO VITAL GRATIFICANTE, UN RETO ESTIMULANTE AL CUAL SE ORIENTEN NUESTROS OBJETIVOS Y NUESTRAS ACCIONES.

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Subirana Pere. (2002, marzo 22). Liderazgo Personal. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/liderazgo-personal/
Subirana, Pere. "Liderazgo Personal". GestioPolis. 22 marzo 2002. Web. <https://www.gestiopolis.com/liderazgo-personal/>.
Subirana, Pere. "Liderazgo Personal". GestioPolis. marzo 22, 2002. Consultado el 20 de Julio de 2018. https://www.gestiopolis.com/liderazgo-personal/.
Subirana, Pere. Liderazgo Personal [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/liderazgo-personal/> [Citado el 20 de Julio de 2018].
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