Ley de Parkinson y el efecto Bikeshedding en la productividad

La llamada Ley de Parkinson nos dice que “El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización“,  lo que explica el por qué cuando disponemos de más tiempo para desarrollar una tarea, terminamos haciendo lo más importante al final del período ( y a veces incluso no nos alcanza). Cyril Northcote Parkinson (1909-1993) fue un británico historiador naval que cuando trabajó en el Servicio Civil Británico observó la burocracia imperante, lo que lo llevó a frases tales como: un funcionario quiere multiplicar sus subordinados, no rivales’, y “’los funcionarios se crean trabajo unos a otros”.  También fue el creador de llamada Ley de Parkinson de la Trivialidad o también conocida como “bikeshedding” (estacionamiento de bicicletas), la que se refiere al desproporcionado peso o importancia que a veces le damos a cosas triviales (esta ley hace mención al tiempo que utilizaba un comité para la construcción de una planta nuclear a la discusión sobre estacionamiento para bicicletas).

Ambas leyes indiscutiblemente tienen una relación estrechísima con nuestra productividad. ¿O, acaso no es verdad de que a más tiempo disponible tendemos a reducir nuestros esfuerzos? ¿O, cuando en una discusión o reunión nos detenemos en “trivialidades” y no somos capaces de concentrarnos en los puntos más importantes? ¿O, esa meta de producción, para la cual nos falta aún un mes, o dos o tres meses aún?

Es común, lamentablemente, que justamente cuando disponemos de un mayor espacio de tiempo, lo malgastemos en cosas fútiles sin relación con las tareas importantes que debemos de realizar, y solo nos preocupamos al final del mismo, es decir cuando justamente el tiempo ya nos es escaso (lo que muchas veces nos lleva a no terminar o dejar a medias el trabajo).

En relación a “estos males” vale la pena el invertir un poco de nuestro escaso (o abundante tiempo), en recordar algunos consejos para “minimizar” o “eliminar” los efectos descritos:

  • Dividir las tareas en sub-tareas y establecer un límite de tiempo para finalizarlas.
  • Fijar un límite de tiempo acotado, es decir “para luego” y no “para la otra semana”.
  • Limitar el tiempo que utilizamos en las redes sociales (Facebook, Twitter, Whatssap., etc.) es increíble el tiempo que se malgasta en la revisión constante de esas redes (y otras por supuesto).
  • Organizar reuniones de no más de dos horas, debido a que por lo general el 50% de ese tiempo se usará en cosas triviales que no tienen ninguna importancia frente al motivo mismo de esa junta. Además, al estar acotado el tiempo, obliga a los concurrentes a presentar ideas concretas y prácticas.
  • Ponerse mini metas para el trabajo diario. Así tendrá un límite para finalizar su trabajo o iniciar otra actividad. Usted mismo pondrá la presión.
  • Planificar, planificar. Sin una planificación adecuada, y oportuna, es difícil que podamos llegar a algún final, y andaremos dando vueltas y vueltas desperdiciando tiempo.
  • Organizar lo que planificamos, en pequeños espacios de tiempos (las mini metas que mencionábamos).
  • Identificar en base a la Ley de Pareto, ese 20% de la tarea que es más importante, así no nos distraeremos en cosas intrascendentales.
  • Marcar una agenda diaria y tenerla a la vista (los límites de cada actividad diaria nos darán la energía y presión que requerimos).

El aplicar estos sencillos (pero a la vez difíciles) pasos nos llevará a gestionar en mejor forma nuestro tiempo y, en especial a no desperdiciarlo en pensamientos y/o acciones distractivas sin ningún valor directo con la tarea real a desarrollar. El día tiene 24 horas y cada hora que se pierde en esa vorágine de distracciones o lentitud en el accionar, no se puede recuperar en forma pura, pues de hacerlo deberemos restárselo a otra. Como mencionábamos en referencia a la expresión “bikesshedding”, ¿qué es más importante, la construcción de una planta nuclear o el estacionamiento de bicicletas?

En el Capítulo Siete, segunda Parte,  el bachiller Sansón Carrasco ante la tercera salida de El Quijote, le manifiesta al caballero de larga figura:

“¡Ea, señor don Quijote mío, hermoso y bravo, antes hoy que mañana se ponga vuestra merced y su grandeza en camino; y si alguna cosa faltare para ponerle …”

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Hayvard Freddy. (2017, enero 30). Ley de Parkinson y el efecto Bikeshedding en la productividad. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/ley-parkinson-efecto-bikeshedding-la-productividad/
Hayvard, Freddy. "Ley de Parkinson y el efecto Bikeshedding en la productividad". GestioPolis. 30 enero 2017. Web. <https://www.gestiopolis.com/ley-parkinson-efecto-bikeshedding-la-productividad/>.
Hayvard, Freddy. "Ley de Parkinson y el efecto Bikeshedding en la productividad". GestioPolis. enero 30, 2017. Consultado el 21 de Noviembre de 2017. https://www.gestiopolis.com/ley-parkinson-efecto-bikeshedding-la-productividad/.
Hayvard, Freddy. Ley de Parkinson y el efecto Bikeshedding en la productividad [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/ley-parkinson-efecto-bikeshedding-la-productividad/> [Citado el 21 de Noviembre de 2017].
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