La visión del estado en sectores populares del Perú

  • Economía
  • 23 minutos de lectura
39Econoa y Sociedad 53, CIES, octubre 2004
Carlos E. Aramburú, Rosario Arias, Margarita Díaz, Gina Alvarado y Julio C. Portocarrero CIES
La visión del Estado en sectores populares
so, hemos intentado aproximarnos a los constructos
predominantes con que cada uno de estos actores
concibe la interfaz entre Estado y comunidad. La hi-
tesis central es que los modelos mentales constitu-
yenmapas compartidos por grupos sociales que tie-
nen ciertas características y circunstancias comunes,
y que regulan la interacción entre los diferentes gru-
pos de actores sociales. Los modelos construidos po-
drán servir como base para analizar la viabilidad, efi-
ciencia y eficacia de los programas de asistencia ali-
mentaria en el Perú y otros países con problemáticas
similares a la nuestra.
1/ El proyecto fue financiado por la Fundación Ford, a través de la
Universidad de Texas (CLASPO).
2/ DAndrade, Roy G. (1995).
The Development of Cognitive An-
thropology
. Cambridge: Cambridge University Press.
El objetivo principal del estudio llevado a cabo por
el equipo del CIES en Huancayo y Lima1, fue aproxi-
marnos a la interacción entre distintos actores socia-
les en el nivel local, sobre la base de la teoría de los
modelos mentales, para analizar la relación Esta-
do-ciudadano. Para ello, hemos delineado, analiza-
do e interpretado conceptos y modelos mentales en
torno a temas clave como autoimagen”, pobreza
y papel del Estado”, y se han incluido las percep-
ciones sobre los programas de apoyo alimentario que
manejan los funcionariosblicos, dirigentes comu-
nales y las beneficiarias de los comedores populares
(CP) en estas dos ciudades.
Los objetivos secundarios del estudio son: delinear,
analizar e interpretar el concepto dedesarrollo co-
munitario para los tres actores estudiados; esbozar
las relaciones sociales que ocurren dentro de las co-
munidades durante la ejecución de los programas de
alivio a la pobreza y, finalmente, analizar el modelo
mental de Estado que aparece en el discurso de los
actores sociales, en especial el de las señoras de los
comedores populares.
La labor de campo conducida, durante este estudio,
nos ha permitido acercarnos a la percepción que tie-
nen la comunidad, los dirigentes y funcionarios gu-
bernamentales con respecto a los programas. Sin
embargo, dado que la muestra de estudio es reduci-
da, aún no podemos extraer conclusiones robustas
sobre nuestros hallazgos. Este artículo solo recoge una
parte de los resultados o hallazgos.
Utilizando la teoría de los modelos mentales2 y
mediante el análisis de forma y contenido del discur-
«La hipótesis central es que los
modelos mentales constituyen
mapas compartidos por grupos
sociales que tienen ciertas
caractesticas y circunstancias
comunes, y que regulan la
interacción entre los diferentes
grupos de actores sociales
40 Econoa y Sociedad 53, CIES, octubre 2004
La evidencia recogida se basa en grupos focales y
entrevistas en profundidad a socias, dirigentes y fun-
cionarios del Programa Nacional de Asistencia Ali-
mentaria (Pronaa) en cuatro (4) CP de Lima y Huan-
cayo. Para el análisis del discurso se empleó una
metodología exhaustiva y rigurosa, basada en princi-
pios de la antropología cognitiva y la semiótica apli-
cada a los estudios sociales.
Construcciones sobre la identidad
de los pobres
La construcción delnosotros se centra en la po-
breza y necesidad que afecta, en mayor o menor
medida, a todos los habitantes de las comunidades
estudiadas.
Todos somos pobres, porque como po-
bre debe(mos) vivir en asentamiento humano,
afir-
ma una socia de un comedor popular de Huanca-
yo. La necesidad es extrema y se vincula en el dis-
curso con la lucha por alimentar a la familia, reca-
yendo en las mujeres, principalmente, la responsa-
bilidad de
darles de comer a los niños.
De esta ma-
nera, necesitado es aquel que tiene que
trabajar para
el pan de cada día.
Este nosotroscarenciado y
vulnerable conoce el sufrimiento y trabaja para
salir adelante. Sin embargo, su esfuerzo es muchas
veces incomprendido por “los otros. En el caso de
Huancayo, existe un fuerte enfrentamiento con las
comunidades vecinas, por lo que el sentimiento de
marginación y rechazo se expresa en su discurso
con más fuerza que en Lima. De este modo, elno-
sotros trabajador y sufriente es marginado por “los
otros, los barrios vecinos, que los perciben injusta-
mente como
rateros y ociosos
.
La gente no nos quie-
re
, afirma con tristeza una de las dirigentes de un
CP de Huancayo.
En general, en los dos contextos,
también se presentan como entes discriminadores a
los organismos públicos como el municipio o los
programas de ayuda (ellos).
La pobreza que los afecta se atribuye a varias causas
centrales: la primera y s mencionada es el desem-
pleo. La desocupación es vista como generadora de
pobreza; sin embargo, en este contexto también se
habla de ausencia de trabajo estable y adecuadamen-
te remunerado (trabajo mal pagado en el agro, en
Huancayo y trabajo informal,
cachuelo,
en Lima).
Otra dimensión causal de la pobreza es la familia
numerosa y la ausencia del esposo. Los más pobres
son los que tienen s hijos.
Nos hemos aumentado
mucho
los necesitados, afirma una de las informan-
tes de Lima, mientras que en Huancayo ponen énfa-
sis en las razones por las que esto ocurre:
la mayoría quizás por no pensar bien o por
poca información, hemos tenido tres y hasta
cinco, seis hijos y tenemos que mantener a
nuestros hijos ()
(GF-Socias VC)
Ades, en esta zona altoandina se mencio al te-
rrorismo como causante de pobreza, ya que los obli-
gó a huir dejando sus pertenencias y tierras.
A su vez, para las informantes de Lima, la desocupa-
ción y pobreza causan ociosidad y delincuencia. Los
pandilleros son presentados como ajenos en el dis-
curso (los otros).
Es interesante destacar que para las integrantes de los
CP de Huancayo, la pobreza y necesidad es algo que
durará para siempre, por eso desean que la ayuda
del Pronaa dure eternamente (véase el gfico 1). Las
informantes perciben su situación como en constan-
te deterioro, lo que se aprecia en la cita siguiente:
E: ¿Hasta cuando creen ustedes que
debe ayudar el PRONAA?
Hasta siempre.
Hasta que esté abuelita.
Hasta que me muera
(risas) ()
Yo quisiera todo el tiempo
(…)
Que ahora la situación cada día más y
más se va agravando, nosotras quisiéramos
que sea permanente Pronaa
(GF-Social VC).
«En el caso de Huancayo,
existe un fuerte
enfrentamiento con las
comunidades vecinas, por lo
que el sentimiento de
marginación y rechazo se
expresa en su discurso con
más fuerza que en Lima.»
41Econoa y Sociedad 53, CIES, octubre 2004
A diferencia de lo encontrado en Huancayo, en don-
de la pobreza es una condición permanente, para los
dirigentes de Lima es posible entrar y salir de la po-
breza, según se tenga o no trabajo (véase el gfico
2). Este discurso refleja con precisión los hallazgos
de estudios recientes sobre la dinámica de la pobre-
za, que han encontrado que un 43% de la PEA en
Lima es desempleada por peodos cortos y que
2/3 de los pobres tienen al menos una rotación labo-
ral durante el año. Esta movilidad ocupacional anual
afecta significativamente sus ingresos3.
Por otro lado, en la construcción del nosotros se
resalta la solidaridad y el apoyo mutuo (por lo me-
nos en el nivel del comedor popular), como uno de
sus rasgos positivos. La organización se presenta
como una de las fortalezas delnosotros, ya que
es la que los vuelve visibles y hace que sus deman-
das sean escuchadas por las diferentes instancias del
poder. Es, asimismo, esta organización vecinal la que
3/ Chacaltana, Juan (2004). “La pobreza no es como la imaginába-
mos, en
Socialismo y Participación
, Nº 97. Lima: Centro de Estu-
dios para el Desarrollo y la Participación (CEDEP), abril, pp. 17-21.
Gráfico 1
Construcción discursiva de la pobreza y necesidad, según beneficiarias de CP Huancayo
SON
POBRES
TODOS
Los que vivimos aquí
SON MÁS POBRES
Los que trabajan para vivir nomás, para
comer nomá.
• A los que no les alcanza ni para ir al
comedor
Los que ganamos el sueldo mínimo
Los que no somos profesionales
Los que no tenemos casa propia
ni carro ni nada
Los que no tenemos o perdimos el
trabajo
Los que son marginados como la
mayoría de los jóvenes
Los niños hrfanos
Los ancianos
Las madres solteras
Los que tienen muchos hijos
Gráfico 2
Modelo circular de relación entre trabajo y pobreza
Según las y los dirigentes Lima
PIERDEN
CAUSA No O solo
encuentran tienen
TRABAJO cachuelo
Los que dejaron
todo por el
terrorismo
CONSIGUEN TRABAJO
NO POBRES
POBRES
DELINCUENCIA
PANDILLAJE
EFECTO
permite que la comunidad desarrolle acciones de
protección y defensa, especialmente para enfrentar
a la delincuencia, en Lima, o para defenderse de
sus vecinos, en Huancayo. Por lo tanto, el estar or-
«A diferencia de lo encontrado
en Huancayo, en donde la
pobreza es una condición
permanente, para los dirigentes
de Lima es posible entrar y salir
de la pobreza, según se tenga o
no trabajo»
42 Econoa y Sociedad 53, CIES, octubre 2004
ganizadas es un escudo, una defensa contra la vul-
nerabilidad.
En contraste, para los funcionarios (ellos), las mu-
jeres de los CP son
diciles
y
conformistas
, pues no
se esfuerzan por cambiar su situación y s bien se
acomodan con el afán de recibir ayuda de otras fuen-
tes. Esto constituye, según su discurso, no solamente
una estrategia de vida sino una fuente de conflicto,
debido a que se oponen a que la ayuda estatal llegue
a otros más necesitados.
Puede teorizarse que, en realidad, el CP es una ex-
tensión de las relaciones de familia y de reciproci-
dad ampliada: el conflicto puede existir, pero se su-
pera porque son
como hermanas
. Esta solidaridad,
sin embargo, es endógena, no se extiende a otros CP
o a comunidades y barrios vecinos, con los cuales
hay una relación de desconfianza y conflicto. “Los
otros, especialmente en Huancayo, son vistos como
antagónicos, marginadores y culpables de estigmati-
zarlos como
delincuentes
y aprovechadores. Este
modelo mental impide relaciones de solidaridad ex-
tra–local y es, posiblemente, uno de los factores que
dificulta que los CP formen parte de un movimiento
social más amplio4.
Percepciones sobre el Pronaa y
su relación con el nosotros
La visión sobre el Pronaa que se encuentra en el dis-
curso es compleja y, a menudo, contradictoria. Las
socias de los CP de Huancayo se sienten próximas a
esta institución, cuya misión es, según su discurso,
apoyar a los s pobres y necesitados. Por ello, y en
palabras de una de las socias:
el Pronaa sí nos da
bastante ayuda.
Esto es percibido como especialmente
valioso cuando el programa llega a donde
el Gobier-
no
no lo hace, hasta los
pueblitos perdidos
, en las
zonas más
olvidadas
del país. Aun aquellas informan-
tes que no tienen una visión tan positiva reconocen
el apoyo que, por lo menos, les da
para un plato de
comida.
En Lima, las informantes son más parcas al
referirse al programa, lo ven s bien como una ins-
titución que
no hace mucho.
En ambos contextos, la
visión se hace más crítica cuando se habla de su fun-
cionamiento. Especialmente las dirigentes de los CP
se muestran desconfiadas, temerosas de los contro-
les ejercidos por los funcionarios y se refieren a su
falta de eficiencia y deshonestidad, lo que entorpe-
ce, según su opinión, la marcha del programa.
Aunque persiste en el discurso la visión de la ayuda
alimentaria como un
regalo,
muchas de las informan-
tes hablan s bien de un
apoyo,
tendencia que es
más clara en el caso de Lima. Sin embargo, en am-
bos contextos se valora, de manera especial, el he-
cho de que el Gobierno otorgue
regalos
inesperados
en ocasiones especiales (Día de la Madre o Navidad).
Esto estaa indicando la persistencia de un modelo
mental tradicional, según el cual los gobernantes
muestran su interés y preocupación por el pueblo al
establecer relaciones seudo cercanas, que involucran
cariño y agradecimiento.
En ambos contextos, se espera que el Pronaa dure
para
siempre
, aunque la justificación es diferente. En Huan-
cayo, esta esperanza se basa en el convencimiento de
que la pobreza es una condición permanente, que los
envuelve y los atrapa, y de la que nunca podn salir.
Esta
necesidad
, que afectará irremediablemente a sus
hijos y a los hijos de sus hijos, es la que vuelve peren-
toria la existencia de la ayuda estatal, para que los
necesitados puedan sobrellevar su pobreza. Esto im-
plica una profunda visión asistencialista de la función
de los programas de ayuda, que se encuentra fuerte-
«el CP es una extensión de
las relaciones de familia y de
reciprocidad ampliada: el
conflicto puede existir, pero
se supera porque son
como
hermanas.
Esta solidaridad,
sin embargo, es endógena,
no se extiende a otros CP o a
comunidades y barrios
vecinos»
4/ Tocón, Carmen (1999).Entre ollas y cucharones: ¿movimiento
social o movimiento de base?. Lima: La Casa de la Mujer.
43Econoa y Sociedad 53, CIES, octubre 2004
mente arraigada y convive con discursos más moder-
nos que valoran la capacitación y el empoderamien-
to. En Lima, la razón para que el programa continúe
se relaciona más bien con el hecho de la existencia de
un presupuesto público
designado
a abastecer a los
comedores populares, lo que podría ser visto, en cier-
ta forma, como un derecho adquirido.
La concepción de la pobreza como cíclica y del em-
pleo como precario son también justificaciones para
que la ayuda del Estado continúe. En la medida que
la pobreza es permanente y generalizada (Huanca-
yo) o recurrente (Lima), la focalización, incluso para
los dirigentes, carece de sentido. Esta idea se refuer-
za con el modelo mental del comedor popular como
un espacio que les pertenece y dentro del cual rigen
las normas de la solidaridad familiar. Dentro de este
espacio propio, que es el comedor popular, las infor-
mantes destacan el valor de la capacitación como
medio del empoderamiento y, en general, se mues-
tran confiadas de poderlo sostener, aun sin la ayuda
estatal. Es, asimismo, claro que su modelo mental
identifica una serie de dimensiones positivas invisi-
bles para los dirigentes comunales y funcionarios del
programa. Empoderamiento, presencia en un espa-
cioblico, experiencia, solidaridad y conectividad
son aspectos altamente valorados por las integrantes
de los CP. Por ello, su compromiso con este va s
allá del apoyo estatal, por lo menos en sus deseos y
expectativas. Este discurso contradictorio y comple-
jo revela un incipiente concepto de derechos y res-
ponsabilidades, y una base de ciudadanía aún frágil
y proclive al populismo.
Asimismo, no es clara la noción de la tributación
como base financiera de los programas sociales. Al-
gunas informantes (socias) manifestaron que el dine-
ro para programas como el Pronaa sale
del Estado,
de un mágico
Tesoro Público
o que proviene de re-
galos o
convenios
con otros países. Esto estaría indi-
cando que entre algunas informantes persiste el mo-
delo vertical (ase el gráfico 3), que concibe un Es-
tado dador, dueño de gran cantidad de recursos para
repartir al pueblo. A pesar de que muchos se refieren
a los
impuestos que todos pagamos
, en general, su
discurso es plagado de marcas tales como:
no sé,
quizá, ¿cómo será?
, que denotan inseguridad con res-
pecto a las fuentes de financiamiento del Estado. El
reconocimiento del impuesto indirecto que pagan
todos los ciudadanos propicia la construcción de un
modelo mental circular (véase el gráfico 4), median-
te el cual el dinero que el Estado cobra al pueblo, le
regresa luego a este en forma de ayuda social:
E: ¿Y el Estado les regala ustedes, o no?
No sé, ¿qué se puede decir? este lo que
estamos pagando los impuestos pues ¿no? de
eso más bien, nosotros mismos pagamos de
nuestra plata.
E: ¿Qué creen ustedes, qué creen?
mmm.
(GF Beneficiarias Lima)
Este convencimiento de que todos pagan impuestos
y de que es, entonces, su mismo dinero el que les es
devuelto por el Estado en forma de alimentos, los hace
llegar a la conclusión de que recibir alimentos es un
derecho de todos.
Son unos pocos dirigentes los que tienden a mencio-
nar varias fuentes de financiamiento estatal, lo que
«Este convencimiento de que
todos pagan impuestos y de que
es, entonces, su mismo dinero el
que les es devuelto por el
Estado en forma de alimentos,
los hace llegar a la conclusión
de que recibir alimentos es un
derecho de todos
44 Econoa y Sociedad 53, CIES, octubre 2004
Antes: 1985-90
Alan García Antes: 1990-2000
Alberto Fujimori Ahora:
Alejandro Toledo
Había mucho pandillero. Se daban charlas y talleres para
pandilleros. Por eso, hay menos. Tenemos que defendernos y
organizarnos.
Todos losas apagones (terrorismo).
Nos postergó como país (D). Se puso orden. (Toledo) Todo el tiempo cambia de
opinión y cede a la presión.
Colas para comida.
Había plata pero no comida. No había colas.
No han subido las cosas. Hay menos trabajo.
Todo sube.
No hay plata.
El ambiente está caro
Hizo obras: postas, escuelas, seguro
escolar.
Apoyó comedores populares.
Había capacitación y talleres
productivos (D).
Daba más alimentos para comedores y
un menú más variado.
Había más capacitaciones.
A la mujer se le daba más espacio (D).
Había manipulación política de los
comedores (D).
No mandan productos frescos.
Mandan menos alimentos.
Hay menos capacitaciones.
No hay interés por llegar a las mujeres.
Daba trabajo comunal a cambio de
víveres. Daba regalos en fechas especiales.
Llegaba de visita, bailaba con ellas. No regalan nada.
Nunca va a ver a la gente.
Se han olvidado del pueblo.
Gasta el dinero en viajes, en lujos.
Jalaban, robaban. Ha jalado, pero al menos ayudaba a los
pobres.
Jalan, roban, se favorecen a sí mismos.
Cuadro 1
Eje temporal: actuación del Gobierno central y el Presidente, según socias y dirigentes
estaría indicando la presencia incipiente de un mo-
delo s complejo, que presupone la existencia de
redistribución social. (gfico 5)
Modelos mentales sobre el Gobierno
central y el Presidente
El significado contextual del Gobierno central, cuyas
menciones espontáneas aparecen por todo el discur-
so analizado, es similar en las dos zonas estudiadas.
En ambas, el tema se organiza en un eje temporal,
en el que el gobierno de Fujimori aparece como el
paradigma de lo quedebe ser”. En el discurso, el
Gobierno se personaliza en la figura del Presidente,
algo que es s notorio en los testimonios de Huan-
cayo (en Lima aparecen otras instancias de poder).
Existe una época anterior de caos, violencia y terro-
rismo, en la que no había comida y que corresponde
al gobierno de Alan García. Luego se percibe una
época de bonanza y orden, en la que el pueblo era
importante para su gobernante. En este discurso se
sostiene que Fujimori apoyaba los comedores popu-
lares, inauguraba obras y no se
olvidaba
de regalar-
les algo por el Día de la Madre o Navidad. Sienten su
presencia como constante y poderosa. Al Chino” lo
advierten cercano y piensan que
trabajó por los po-
bres,
por lo que añoran su gobierno y algunas espe-
ran que regrese. En el ahora es el presidente Ale-
jandro Toledo, a quien perciben como desinteresado
y lejano. El gobierno actual les
ha quitado
parte de
lo que se habían acostumbrado a recibir, es ades
un Gobierno que no les regala en las fechas especia-
les ni los visita (Huancayo), por lo que se considera
que no existe interés ni cariño por el pueblo de parte
de los gobernantes. En el cuadro 1 se han recogido
todas las opiniones al respecto.
La figura del Presidente es uno de los elementos cen-
trales para entender los modelos mentales sobre el
D = Dirigentes
45Econoa y Sociedad 53, CIES, octubre 2004
Gráfico 3
Modelo vertical: Estado dador
Presidente GOBIERNO Tesoro Público
Programas
sociales
NOSOTROS
Estado que manejan las informantes. Su importan-
cia reside no solamente en el cacter presidencia-
lista del sistema político peruano, sino que en el ima-
ginario popular, sobre todo el de aquellos de con-
textos más tradicionales (Huancayo), el Señor Pre-
sidente es el poder, es el Estado, personifica y de-
cide sobre todas las políticas y medidas de gobier-
no. La percepción sobre sus atributos y característi-
cas personales, permea al conjunto del accionar
gubernamental. Por ello, para algunos, caracterizar
al Presidente equivale a definir al conjunto del Go-
bierno y sus políticas.
La figura del Presidente se percibe a tras de refe-
rencias concretas a presidentes reales, por lo que tam-
bién se presenta una oposición entre el antes y el
ahora. Lo que más se valora es la empatía, que se
expresa en similaridad y cercanía. El razonamiento
es:
Si se parece a mí, si es uno más delnosotros,
entonces, debea protegernos
. Por eso votaron por
Alejandro Toledo, porque fue pobre, porque sufrió.
Esta sola condición debería garantizar su ayuda in-
condicional:
La gente dijo ¿no? que Toledo ¿no? va dar a
los que son pobres porque él sabe lo que es
sufrir, lo que es padecer de comer, no comer,
porque él es así pobre como nosotros, dice, y
al final de cuenta, él se es enriqueciendo para
él solo, no para los demás...
(GF Beneficiarias
Lima)
Las informantes se sienten engañadas por este Presi-
dente, supuestamente con empatía, quien al asumir
el poder
se olvidó
de su pueblo. H
oya no se acuer-
da de los pobres,
manifiesta con tristeza una de las
informantes de Lima. El que el poderoso no los olvi-
de, se prueba mediante la ayuda material que les pro-
porciona a través de los programas sociales y de los
regalos en fechas especiales. Por eso, por el regalo,
por la visita, por haber bailado con ellas, por haber-
les permitido entrar a Palacio de Gobierno, las infor-
mantes esn dispuestas a perdonar la corrupción y
el saqueo de las arcas del Estado que se lle a cabo,
en niveles sin precedentes, en la década de 1990. Es
interesante destacar que en el caso de Fujimori no se
perciben los recursos como limitados, ya que el ex
presidente podía robar (él y/o su camarilla), pero tam-
bién repartir al pueblo. Cuando se juzga al gobierno
actual, la idea del bien limitado” aparece con fuer-
za. En el discurso analizado se encuentran indicios
que sugieren una inclinación hacia una figura presi-
dencial tradicional, paternalista y generosa, hacia un
Presidente que da cariño a través de regalos y con el
que se puede, aunque sea a través de los medios de
comunicación, desarrollar la ilusión de un vínculo
directo. Este modelo se aleja de lo que debea ser
un mandatario moderno en un Estado democrático.
Las informantes de ambos contextos sienten que el
país se encuentra en una situación de crisis, por la
falta de trabajo y la pobreza. Sin embargo, los cami-
nos para superarla varían, dependiendo de los mo-
delos mentales imperantes. Es interesante destacar que
estos modelos mentales coexisten y que, en algunos
casos, su aparición depende no solamente del tipo
de informante sino del tema tratado. Para aquellas
que manejan modelos mentales más tradicionales
(Huancayo, principalmente), el Gobierno tiene fon-
dos y trabajo, por lo que depende de la buena volun-
tad del Presidente que estos lleguen al pueblo (véase
el gráfico 3).
En el discurso de socias y líderes, aparece también la
referencia a los impuestos indirectos
que todos pa-
46 Econoa y Sociedad 53, CIES, octubre 2004
mar que el modelo complejo es prácticamente inexis-
tente (véase el gfico 5). Sin embargo, aquellas que
manejan una concepción más moderna y compleja
del Estado (Lima) consideran, por ejemplo, que el
Gobierno debe establecer las condiciones que per-
mitan a la industria privada funcionar mejor, abrien-
do puestos de trabajo para el pueblo, por lo que se
puede ver claramente un cambio de actitud con res-
pecto a la función del Estado como empleador uni-
versal, que es común entre las informantes de Huan-
cayo. De este modo, es evidente que existe una co-
existencia de visiones tradicionales y modernas, que
interactúan afectando la comprensión en los proce-
sos comunicativos en nuestro país.
Otro tema fuertemente vinculado al poder en el dis-
curso es el favoritismo del que gozan los allegados al
Gobierno, en todas sus instancias. El reconocimien-
to de que hay algunos que se favorecen, aparece en
un eje de relación en el que elnosotros se presenta
como excluido y discriminado. En los dos contextos
investigados se critica, ergicamente, el mal uso de
los recursos del Estado, en muchos casos, equiparán-
dose los sueldos de la burocracia con la apropiación
ilícita de los recursos del fisco. En los discursos de
algunas informantes es tan deshonesto robar como
ganar un sueldo elevado, debido, por un lado, a la
percepción del trabajo de los funcionarios públicos
como irrelevante y, por el otro, a que ambos meca-
nismos desvían los fondos estatales e impiden su lle-
gada al pueblo.
Estos elementos perfilan con nitidez un modelo de Es-
tado tradicional, asistencialista y populista, el cual ha
caracterizado la política pública hacia los pobres des-
de hace muchas cadas. Por ello, el modelo mental
refleja una realidad hasta hace poco predominante.
En este contexto, agravado por los constantes escán-
dalos y denuncias de los medios de comunicación,
persiste una ciudadaa de baja calidad, signada por
la desconfianza y la exclusión. Ello atenta contra la
gobernabilidad y una visión compartida que sosten-
ga la débil democracia peruana.
gan.
Estos son presentados como la fuente de finan-
ciamiento de los programas sociales. De tal manera
que lo que paga elnosotros, que es el pueblo ne-
cesitado de ayuda, le regresa en forma de apoyo ali-
mentario, a través del comedor popular (modelo cir-
cular, véase el gráfico 4). Esto implica que el aporte
de estenosotros necesitado” es suficiente para cu-
brir sus propias necesidadessicas, al regresarles
mediado por la intervención estatal; lo que estaría
justificando, en última instancia, las afirmaciones
sobre el derecho de
todos
de beneficiarse del apoyo
de Pronaa y la falta de comprensión sobre la necesi-
dad de focalizar.
En el discurso recogido casi no se encuentran alusio-
nes a otras fuentes de financiamiento estatal, alguna
informante se refiere a los impuestos directos paga-
dos por otros sectores de la población. Nadie habla
de la recaudación por las exportaciones ni de présta-
mos de organismos internacionales, como sí ocurre
en el caso de los trabajadores de A Trabajar Urbano,
investigados en un estudio paralelo al que presenta-
mos en esta ocasión. Por ello, en el caso de las bene-
ficiarias de los comedores populares, podemos afir-
Gráfico 4
Modelo circular: nuestros impuestos
Gráfico 5
Modelo complejo: fuentes múltiples
Impuestos indirectos que pagamos todos
Impuestos que pagan otros, en Lima GOBIERNO CENTRAL PROGRAMAS SOCIALES NECESITADOS
Donaciones de fuera
IMPUESTOS
GOBIERNO
PROGRAMAS
SOCIALES
Nosotros, “el pueblo”,
pagamos cada vez que
compramos algo.
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Económica Y Social (CIES) Consorcio de Investigación. (2006, marzo 25). La visión del estado en sectores populares del Perú. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-vision-del-estado-en-sectores-populares-del-peru/
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "La visión del estado en sectores populares del Perú". GestioPolis. 25 marzo 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-vision-del-estado-en-sectores-populares-del-peru/>.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "La visión del estado en sectores populares del Perú". GestioPolis. marzo 25, 2006. Consultado el 22 de Mayo de 2018. https://www.gestiopolis.com/la-vision-del-estado-en-sectores-populares-del-peru/.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. La visión del estado en sectores populares del Perú [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-vision-del-estado-en-sectores-populares-del-peru/> [Citado el 22 de Mayo de 2018].
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