La utopía del bien común. Ensayo. - GestioPolis

La utopía del bien común. Ensayo.

  • Otros
  • 5 minutos de lectura

«Gran ambición y conquista sin contribución carece de significado». ¿Cuál será su contribución? ¿Cómo los recordará la historia?
– Profesor Hundert, en la película “El club de los emperadores” Decidí empezar el presente ensayo con la previa frase, debido a que en ella, se concentra el corazón de la película vista en clase titulada El club de los emperadores. La película toca una variedad de temas, entre ellos se encuentran la justicia, la ética, la amistad, el aprendizaje y la enseñanza, pero cuando uno observa con detenimiento; por encima de todos estos temas se encuentra el del bien común.

En todo momento, el profesor Hundert busca contribuir – permitiéndome usar las propias palabras del personaje- al bienestar de sus alumnos, aún si eso requiere de sacrificar otros aspectos. El momento en el que el profesor aumenta la calificación del estudiante Bell, no tiene otra motivación atrás mas que considerar que la entrada de Bell a la competencia lo ayudará a mejorar no sólo como alumno, sino como persona.

Es claro, que toda relación interpersonal consta de una gran complejidad, y cuando Hundert se enfrenta ante el desengaño, descubre que antepuso la felicidad y el bien de un solo estudiante por encima de toda la clase.

Tomando en cuenta la definición de Platón en la República el bien común es un bien que trasciende a los particulares, ya que la felicidad de la ciudad debe ser superior y hasta cierto punto independiente de la felicidad de los individuos.

La concepción de Platón puede ser aplicada a varios ámbitos sociales, en los que podemos identificar como ciudad a un grupo de personas -una clase, una familia, o una organización- y a los particulares como cada uno de los integrantes del grupo.

Es claro que el interés de Hundert por fomentar el aprendizaje en el estudiante Bell, niebla el fin mayor del bien común. Sin embargo, precisamente por esta previa neblina, cuando el profesor vislumbra las farsas creadas por Bell, él, en ambas ocasiones siempre recurre a la justicia.

Si bien el profesor Hundert podría hacerle a Bell una pregunta que se encontrara dentro del acordeón en su toga o que conociera el becario contratado para permitirle el triunfo, es una opción que nunca pasa por su mente. ¿Por qué? ¿Es solamente el sentido de justicia el que lo mueve? ¿Es el dolor por ver que su contribución nunca logró alcanzar al joven? ¿Qué es lo que lo hace detener a Bell de su embustero triunfo?

Es completamente cierto que el hecho de que el profesor Hundert impida que Bell gane a base de trampas es la contribución más genuina y generosa que hace para el joven. ¿Pero lo es para toda la clase? ¿Es una contribución al bien común? No, no lo es. Es una contribución para Bell. El personaje de Bell, es tan vigoroso que logra monopolizar la atención de Hundert, y justamente es eso lo que hace que el profesor desvíe su mirada del bien común. Lo cuál nos lleva a otra cuestión:

¿Es fácil alcanzar el bien común?

La película demuestra el frágil equilibrio que requiere el bien común, un equilibrio que se puede romper con la más mínima acción. Y esto es lo que sucede en nuestro propio entorno.

El bien común puede ser completamente refutado con una sola decisión que no tome en cuenta el bienestar de todos y cada uno de los integrantes que conforman el grupo. Si en algún momento anteponemos a un individuo el bien común se ha perdido en su totalidad. Por ende, el bien común no es fácil de alcanzar en absoluto.

Esto nos lleva a otra incógnita: ¿Es posible alcanzar el bien común? ¿Podemos anteponer el bienestar de todos los miembros de una comunidad a un solo interés? ¿Es verdaderamente factible?

Hay momentos que cuando volteas a ver al mayor grupo en el que perteneces, parece imposible. Y el mayor grupo al que pertenecemos es a nuestra sociedad.

El bien común ha sido tratado por Platón en La República, por Aristóteles en la Política y por muchos otros grandes pensadores. Todos ellos, consideraron el bien común en función de la sociedad política. Y es aquí cuando uno, inevitablemente ve su pertenencia a la sociedad política correspondiente.

¿Acaso estamos logrando el bien común? Las diferencias sociales que podemos presenciar día a día en las calles de nuestro país hablan por sí solas. Al parecer, no hemos estado poniendo atención en el bienestar de todos los integrantes de nuestra sociedad.

Marx y el bien común

Marx y variantes de la teoría marxista hablan del bien común en relación  a las clases sociales:

“En las relaciones sociales determinadas por intereses de clase antagónicas, el bien común expresa siempre el interés de la respectiva clase dominante. Las ideologías del bien común tienen la función de ocultar el carácter clasista de la sociedad, contribuyen a manipular la conciencia de la clase explotada y son funcionalmente necesarias para mantener las relaciones de poder existentes.” (Sánchez de la barquera, 2016, p.161).

Si tomamos en cuenta la visión marxista y hacemos una comparación con el contexto actual de nuestra sociedad y país. Podemos notar que el bien común se está cambiando por un “modelo” de “bien parcial”. Los estudios realizados por la AMAI, el INEGI y otras instituciones nos permiten ver la radical diferencia que hay en los niveles socioeconómicos de los mexicanos, diferencias que nosotros vemos reflejados en nuestra cotidianidad.

Es cierto, que como ciudadanos podemos trabajar en el bien común de nuestros pequeños círculos sociales. Podemos contribuir aplicándolo a nuestra familia, a nuestras empresas y a las organizaciones en las que participamos. Sin embargo, eso no generará un bien común total. Puesto que a un nivel superior se está velando por los intereses de unos individuos en particular, y no por el bienestar general.

De este modo, podemos ver el bien común en la sociedad política mexicana como una mera utopía. Nuestra gente y nuestra tierra ha visto pasar años, lustros y décadas confirmando la previa aseveración.

Una utopía… ¿Quién lo pensaría? ¿Deberíamos de abandonar la búsqueda del bien común? ¿Acaso podemos alcanzar lo utópico? Para responder a estas preguntas me permitiré citar al escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano, que a su vez citó al cineasta Fernando Birri:

“La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar.”

Y debemos seguir caminando. Debemos hacer lo que el personaje del profesor Hundert: No debemos desistir. La perseverancia es la mejor contribución que podemos hacer a nuestra sociedad. Y quizá un día, si caminamos con determinación, si caminamos todos juntos; alcancemos lo inalcanzable.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Platón. (1986). Diálogos. Obra completa en 9 volúmenes. Volumen IV: República. Madrid, España: Editorial Gredos.
  • Sánchez de la Barquera y Arroyo. (2016). Fundamentos, teoría e ideas políticas. México: UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas.
  • Guerra, R. (2017) Bien común: la maduración de un concepto. Arvo net. Recuperado de: http://arvo.net/etica-y-politica/bien-comun-la-maduracion-de-un-concepto/gmx-niv894-con16781.htm

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

2+
Tu opinión vale, comenta aquí

Comentarios

Compártelo con tu mundo

Cita esta página
Herrera Morales María Fernanda. (2019, junio 19). La utopía del bien común. Ensayo.. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-utopia-del-bien-comun/
Herrera Morales, María Fernanda. "La utopía del bien común. Ensayo.". GestioPolis. 19 junio 2019. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-utopia-del-bien-comun/>.
Herrera Morales, María Fernanda. "La utopía del bien común. Ensayo.". GestioPolis. junio 19, 2019. Consultado el 19 de Julio de 2019. https://www.gestiopolis.com/la-utopia-del-bien-comun/.
Herrera Morales, María Fernanda. La utopía del bien común. Ensayo. [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-utopia-del-bien-comun/> [Citado el 19 de Julio de 2019].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de engyles en Flickr