La protección emocional

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No siempre las relaciones personales resultan como lo deseamos. En ocasiones, los intereses encontrados llevan a discrepancias que pueden desembocar en ataques no necesariamente físicos, hacia quien es considerado oponente, adversario o enemigo. Como protegerse para evitar daños emocionales? Siga leyendo.

Con frecuencia la interacción social en ámbitos como la pareja, la familia, la empresa y, en general, la sociedad, nos coloca en situación de tener que lidiar con personas que pueden inducirnos con sus comportamientos, queriéndolo o no, daño emocional.

Aunque es cierto que la mayoría de nuestras reacciones emocionales se debe más a las propias interpretaciones que a las situaciones que experimentamos, hay circunstancias ante las cuales nos sentimos indefensos débiles o susceptibles. Para tales casos, requerimos aprender a desarrollar lo que aquí denomino protección emocional. La protección emocional es un mecanismo de defensa y preservación de la estabilidad y el bienestar emocional, cuyo objetivo es evitarnos desequilibrios y malestares que puedan afectar nuestra eficacia funcional y un ritmo de vida normal.

¿Qué es lo que nos produce impacto emocional negativo? Generalmente, nos afectan las palabras y conductas de algunas personas, especialmente cuando revelan rechazo, manifestado como indiferencia, desacuerdo, invalidación, segregación, amenaza o culpabilización.

En ocasiones basta con una frase sarcástica, un chiste negativo sobre nosotros o un gesto corporal de desaprobación, para que reaccionemos negativamente y veamos arruinado el resto del día.

Afrontar estas situaciones, supone tomar medidas para prevenir o superar lo que consideramos o valoramos como ataque emocional.

Lo primero que debemos entender es que las diferencias interpersonales son naturales y suelen impulsar a muchos a ver a otros como adversarios o enemigos y a experimentar el impulso de atacarlos, fastidiarlos o lastimarlos.

Lo segundo que se requiere es comprender que esta es una reacción primitiva, dirigida por una parte de nuestro cerebro que se conoce como el “circuito límbico”, que polariza las respuestas emotivas, en forma de ataque o huida. Además, existe la tendencias de que cuando algunas personas se sienten mal emocionalmente mal, asumen que su malestar es “por culpa” de otros. Esta es una estrategia mental defensiva para no responsabilizarse por lo que se siente, que se conoce en psicología como “proyección”.

Frente a esto, se hace necesario (y este es el tercer aspecto) endurecerse, dejar de ser emocionalmente susceptible ante los juegos perversos de las personas socialmente torpes, poco empáticas o eventualmente malvadas.

Debe usted lograr que los dardos puntillosos de estos provocadores no le afecten. Hágase resistente a comentarios. Siga con la mirada puesta en sus metas y oportunidades. Siempre habrá fracasados que operan como carroñeros ávidos de alimento.

Una cuarta forma de respuesta es la protección informativa. Contarlo todo, revelar planes y logros, brinda a los inescrupulosos, detalles útiles para usar en tu contra. Se recomiendan prudencia y discreción, sin llegar a la ansiedad ni a la paranoia. Así como no se deben dejar objetos a la vista de ladrones, tampoco deje información a disposición de los insidiosos. En el marco de la protección, puede también alejarse de las personas negativas. Salga de su radio de observación y acción. Mientras menos lo noten, mejor. Si no sale a la lluvia, no se mojará.

El quinto elemento es el afrontamiento por defensa directa. Se trata de un contraataque calculado que haga pensar al agresor en desistir de sus intenciones. Los perturbadores de oficio suelen preferir presas fáciles. Dar una respuesta filosa, es recomendable como último recurso, especialmente cuando nuestra imagen pública ha sido afectada y se nos coloca en descrédito. Allí, se requiere una legítima defensa, que pueda poner las cosas en su justo lugar. Si va a defenderse, hágalo verbalmente, de manera contundente y preferiblemente ante pocas personas.

Como vemos, se trata de prevenir y superar con comprensión, proactividad, endurecimiento emocional y contraataque calculado, las agresiones que pudieran afectarnos emocionalmente.

Finalmente, debemos recordar como ya se señaló al inicio de este escrito, que es nuestra identificación con ciertos significados, nuestra interpretación, lo que determinará como nos sentiremos en cada situación. De nosotros depende actuar con inteligencia o dejarnos arrastrar por las provocaciones.

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Yagosesky Renny. (2010, mayo 31). La protección emocional. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-proteccion-emocional/
Yagosesky, Renny. "La protección emocional". GestioPolis. 31 mayo 2010. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-proteccion-emocional/>.
Yagosesky, Renny. "La protección emocional". GestioPolis. mayo 31, 2010. Consultado el 16 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/la-proteccion-emocional/.
Yagosesky, Renny. La protección emocional [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-proteccion-emocional/> [Citado el 16 de Agosto de 2018].
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