La evolución cultural del hombre: el siguiente paso

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¿Cuánto tiempo ha tenido que transcurrir para que el mundo lograra ser lo que es hoy día? Ésta es una pregunta para la cual hay simples acercamientos de posibles respuestas; lo que es mejor aún no se sabe cuál de todas esas respuestas es la más acertada, debido a la variedad de corrientes científicas y teológicas que pretenden demostrar a la humanidad quien tiene la razón.

Es una pregunta que puede ser amañada en su, o en sus respuestas. Las razones son naturales; razones que primarán sobre el origen de cada persona con relación a su nacimiento; donde se le orientará y guiará por la tradición de su familia, los pueblos o la cultura a la cual pertenece. El nacer en un ambiente genera sus propias vocaciones. El judío tendrá sus conductas orientadas a esa religión; el crecer en un medio árabe, musulmán o católico entre muchos reflejará su respectiva orientación hacia esas tendencias; inclusive el desarrollarse en un ambiente ateo generará sus propias razones sobre la necesidad de encontrar una respuesta a ésta pregunta. Pero, ante tal situación no podemos pasar desapercibido la incidencia que implica el pertenecer a un mundo en constante cambio. Razones suficientes para demostrar que en la medida en que las personas se sientan identificadas con algunas orientaciones diferentes a las propias de sus orígenes, dan el paso al cambio por las tendencias convencionales en las que se desenvuelven. Es en éste momento precisamente cuando se muestran algunas de las elecciones que el hombre puede tomar, mostrándose de ésta forma autónomo e independiente para elegir su destino y vocación.

Cabe resaltar que ése primer paso lo dan por nosotros en un principio nuestros progenitores, luego muchos siguen la misma tendencia, y otros como se expuso anteriormente, prefieren elegir diferentes caminos.

Pero, es tal el grado de insatisfacción sobre los seres humanos que todos los días nacen corrientes nuevas de tendencias a cultos, religiones o grupos independientes los cuales muestran su afición hacia la creencia en seres supremos como su estrategia y manipulando en algunos casos las mentes de muchas personas, lo cual se constituye en una manera de ganar posicionamiento. Parece ser que no es suficiente el inventario existente sobre creencias, cuando día tras día ese número de opciones se hace más creciente. ¿Será que sobre la raza humana siempre existirá una sensación de búsqueda infinita a la satisfacción?, o simplemente es porque la misma sociedad y desarrollo mundial hace que se generen estos cambios para ofrecer otras alternativas. Y porque no pensar en un posible mercadeo del placer donde el único consumidor es el exigente mundo de innovaciones al que nos vemos sometidos a lo largo de los tiempos. Puede surgir cualquier número de alternativas, pero siempre el mundo estará encaminado en buscar un espacio donde la plenitud y el regocijo primen en el ser. Y que mejor oportunidad ésta, para aquellos que hacen de los más débiles sus presas. Pues en la actualidad no nos sorprende cuando algunos han jugado a definir los que determinen el último día de la existencia y cualquier número de seguidores a continuar con sus creencias hacen de ellos piezas fáciles de manipulación y sometimiento, que hasta la terminación colectiva de vidas se ha llegado. He aquí la gran diferencia entre el ser opresor y el ser oprimido.

Quiero tomar un eje central para poder ampliar mejor este análisis de conductas y ese eje es DIOS. Para muchos el creador, para otros un ser supremo y omnipotente, otros son conservadores sobre cualquier concepto particular y se limitan a observar la conducta de los demás desde la barrera y también los hay quienes dicen llamarse fieles seguidores, que hasta la vida entregan en función de la destrucción de quienes según ellos, están en contra de su protector infinito inclusive hay quienes se han creído ser él. Desde todos los tiempos hemos observado que en el mundo los resultados más desastrosos, producto de enfrentamientos que entre los seres humanos se ocasionan, son por temas religiosos; es donde nace otro interrogante muy al margen de los hechos: ¿será que ese DIOS desea que ocurra lo que nos tienen acostumbrado a ver los protagonistas de éstas escenas?

No es mi intención extenderme sobre asuntos teológicos para demostrar que los pasos que da el hombre a lo largo del tiempo, son los que lo llevan al éxito o a su fracaso; es simplemente un objetivo calificativo el tratar de demostrar que la plenitud o la satisfacción personal que exista sobre él o ella generará un factor preponderante para tener una excelente orientación y referencia de conducta o comportamiento a lo largo de la vida.

La mayor parte de estos hechos, suceden por una errada interpretación de la norma, pensamientos que manipulan otros pensamientos y es allí donde está el verdadero desarrollo del cerebro; en que unos avanzan y en otros se estancan o se atrasan. En fin, unos piensan y otros esperan que piensen por ellos.

Es una interpretación sobre la diferencia que se da entre todos los seres humanos, pues no solo nos diferenciamos por la raza, la orientación cultural o religiosa, el idioma, sino también por la capacidad. Capacidad que ha venido sufriendo cambios y avances a lo largo de la existencia de la humanidad. Capacidad que genera pero que también destruye, capacidad de amar pero también de odiar, capacidad de recibir pero también de rechazar. En fin capacidad de todo y para todo, pues es tal la variedad de combinaciones que se pueden dar en las personas que no existe una definición única de comportamientos para cada individuo. La teoría puede mostrar una conducta pero en esencia la reacción puede ser otra. Afortunadamente existe variedad, porque: ¿qué sería del mundo si todos fueran de una misma estirpe, religión color, cultura, etc.? No habría oportunidades de escoger ni se darían cambios, no habría ninguna diferencia entre lo que hoy existe y lo que se quiera conseguir. Sería todo demasiado fácil, y no habría mucho que pensar, porque no habría mucho de donde escoger.

“En la variedad está el placer” escucho frecuentemente, cuando alguien quiere hacer referencia a que lo monótono es aburrido y la costumbre no genera ningún atractivo. Ésta variedad es la que el hombre ha venido recibiendo a lo largo de la historia y es en esta variedad donde está la esencia del transitar por el mundo. Los cambios producto de la evolución, los procesos de tecnificación y de industrialización, la acelerada campaña mundial por ser mejores cada día, pues “mañana será mejor que hoy”, es la frase que recomiendan algunos oradores del positivismo que se debe expresar al momento de tomar un descanso por las noches, para crear un ambiente interno de constante evolución cambio y cosas buenas. Fijémonos que hasta en la inducción al subconsciente en pretender forzar los hechos futuros acomodados a nuestras pretensiones ya nos están enseñando.

¿Cómo podemos observar el mundo? Los que estamos en él hacemos parte de un gran equipo pues existe una gran combinación compuesta por dos aspectos: Los seres humanos y el resto. Y es de ésta combinación donde resulta todo lo que ha sucedido, sucede y sucederá en nuestro medio. Somos nosotros los que decidimos qué hacer y cómo hacerlo.

A lo largo de la historia se ha querido mostrar que existió una oportunidad de generar y crear diferencia, donde a través de un largo proceso que sigue durando muchos años… ¿Cómo así? Si, así como se leyó. Éste proceso evolutivo no ha terminado aún. Y retomando el tema, se pretende dar una explicación a nuestro origen, explicación que no satisface completamente a nadie, pues la confusión es notoria y que bueno que exista, porque el conocimiento pleno sobre las cosas solo sirve para saber y no ceder más de allí. A veces pienso, sin restarle importancia a lo esencial en razón a las leyes, teorías y creencias, sobre el origen de la vida que tanto tiempo, esfuerzos y vidas se han invertido en descubrir la respuesta esperada; donde lo único cierto es que el pasado como todo lo pasado ya ocurrió y que no obstante es importante conocer: de donde venimos para saber hacia donde vamos. Pero si aún no existe la certeza de donde venimos; como vamos a saber hacia donde vamos. Ésta es una posición muy abierta a las opiniones y a las contradicciones; pues lo que hagamos en el presente, será el fruto de lo que recibamos en nuestro futuro. En esta otra parte es donde entra en juego aquel indicador que siempre lo hacemos responsables de los sucesos de la humanidad.

“El Destino”, algunos lo llaman suerte, otros lo llaman Dios o lo denominan oportunidad, casualidad, ocasión o desgracia entre algunos términos que lo asocian, pero en esencia es la representación clara del reflejo del hombre donde se ven plasmados sus sacrificios, esfuerzos y conductas. Es el destino la variable que muchos quisieran conocer con exactitud y poder acertar. Pero como he insistido, que bueno que no se pueda calificar, ni determinar, y mucho menos medir. Es el destino el que nos estamos forjando y formando todos los días, donde descubrimos nuevos inventos en pro del avance de la humanidad, ciencia y la tecnología, donde encontramos nuevas fórmulas de innovación y creación donde, jugamos a ser el papel de la naturaleza, haciendo con nuestras manos y valiéndonos de nuestro cerebro, cambios, modificaciones, manipulaciones y creaciones que no alcanzamos a dimensionar lo que nos pueda representar en un futuro y el impacto en la llamada evolución del hombre. Ésta sí es la parte que debe interesar a la humanidad en descubrir, o en por lo menos regular hacia donde vamos. Pues ya sabemos que estamos aquí independientemente de que si venimos del mono o si venimos de un ser supremo que nos creó a su imagen y semejanza. Donde la raza humana debe determinar los alcances que se van dando y hasta dónde será todo éste ejercicio. Pero es algo imposible de determinar y controlar; la misma competencia en la que nos vemos sometidos hace que los seres humanos demos muchos pasos, unos buenos, otros no tanto y otros muy malos; pero que siempre existirán y se presentarán.

Hoy por hoy, son muchas las combinaciones, si miramos por el retrovisor podemos observar que la evolución nos enseña que se han evidenciado muchos cambios físicos, hasta llegar a ser lo que hoy representamos pero si hacemos una proyección en el tiempo con los sucesos actuales, podemos observar que son esas mismas combinaciones las que nos han demostrado que no hay límites. Ya se están haciendo pruebas de tejido humano con dispositivos electrónicos, lo que representaría un avance sin precedentes. No alcanzo a imaginar una persona implantándose un chips y conociendo por ejemplo toda la enciclopedia universal o por que no aprendiendo idiomas o cualquier cantidad de información en un tiempo record de transmisión de datos. No está muy lejos de que eso suceda. Si ya podemos escoger el sexo de nuestros hijos, inclusive su color de piel y en ese orden de ideas ya podemos armar los seres humanos perfectos. ¿Qué será de aquellos que la evolución los trajo al mundo y que por ciertas condiciones o limitaciones, en algunos casos físicos, en otros intelectuales, en otros de color, en otros mentales son considerados por el grupo de los otros como indeseables?

Un constante cambio en el que se nos ha demostrado a lo largo de la existencia que es necesario; las exigencias del hombre en razón a su crecimiento nunca llegan a topes ni límites, siempre habrá una necesidad, siempre habrá un deseo de experimentar y de conocer más, siempre estará presente el deseo de superación. Deseo que desde muy temprana edad se nos viene inculcando por todos los enlaces o fuentes de información del hombre. Desde los mismos padres hasta la relación en sociedad a través de los medios de comunicación; desde niños es una constante capacitación que tiene como propósito formar el hombre de hoy.

El hombre, luego la familia, y por ende la sociedad, son los eslabones que conforman el mejor proceso evolutivo en el mundo, donde muchas de las situaciones gratas y algunas no deseadas ocurren para cambiar el mundo, para bien o para mal y en sí, si se investiga a fondo el origen de todos estos resultados se pude llegar a un punto muy importante el cual se ve en ocasiones fortalecido y en otras truncado en el desarrollo y enroque de estos tres conceptos que han hecho parte a lo largo de los tiempos del desarrollo de la humanidad.

Humanidad que es propia de los que decimos llamarnos seres racionales, aunque algunos actos sean de tipo irracional, pero que resumen en un grupo de los denominados seres dotados de una inteligencia única y diferente de todos los demás seres vivos del reino animal.

Hombres son los que integran la familia, hombres son los que hacen la sociedad, hombres son los que crean organizaciones. ¡Ah que bien! Ya se mencionó Organización. Siempre ha existido la necesidad de asociarse para obtener beneficios en común y que mejore los intereses de los que hacen parte de ésa organización. Necesidades que se muestran desde la historia como posibles formas de generar progreso y desarrollo; y que hoy día en muchos casos recibe el nombre de Empresa u Organización Empresarial. Que interesante haber llegado a este punto; se evidencia claramente que en este aspecto la empresa no es más que un conjunto de cosas y de personas. Luego hacemos un paralelo para comprender mejor que entre lo que es el mundo natural y el mundo empresarial existe un común denominador “El Hombre”.

Todos esos cambios, procesos evolutivos, desarrollo y progreso del que se habló en un principio que ha venido dándose a través de los tiempos también suceden hoy día en las empresas. ¿Y… por qué? Pues sencillamente porque está administrada por personas. ¿Pero como así? Luego si son esas mismas personas las que están en uno y otro lado y ahora hablamos de administración, ¿el mundo también ha sido, es y será administrado? Efectivamente la humanidad ha venido mostrando una serie de cambios propios de su evolución, que una vez se adquirida la capacidad de pensar en el hombre, lo que se ha suscitado es el principio básico de la administración. Al igual que el papel en las empresas, en el mundo se han manejado recursos, se han tomado decisiones que siempre influyen en el futuro; y no quisiera detallar muchos ejemplos pero el 9-11 fue muestra de una de esas decisiones.

Ahora bien, el cambio que creemos en nosotros mismos en aras de generar un desarrollo influye directamente en mostrar una mejor perspectiva de nuestros alcances y logros. Ésa es la competencia de la que hablamos, la constante necesidad de ser cada día más capaces de asumir retos, capaces de enfrentarnos a las diferentes situaciones que se nos presentan en la vida, bien sean en el ámbito profesional o personal, capaces de liderar empresas, y de hacerlas más competentes en éste medio tan exigente, capaces de superar marcas y pretender destacarnos en nuestras diferentes actividades. Ésta es la capacidad anhelada y se consigue a través del conocimiento, la que nos permite hacer de este mundo, un mundo mejor, hacer un excelente ambiente de trabajo, llevar unas buenas relaciones con nuestros familiares, amigos y colegas, en hacer las cosas bien y en beneficio de la comunidad que nos rodea, en mostrar lo mejor de nosotros y en poder aportar nuestro grano de arena para hacer de éste, un mundo mejor y siempre estar preparados para dar el siguiente paso.

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Sosa Gómez Rodolfo Enrique. (2005, Diciembre 18). La evolución cultural del hombre: el siguiente paso. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-evolucion-cultural-del-hombre-el-siguiente-paso/
Sosa Gómez, Rodolfo Enrique. "La evolución cultural del hombre: el siguiente paso". GestioPolis. 18 Diciembre 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-evolucion-cultural-del-hombre-el-siguiente-paso/>.
Sosa Gómez, Rodolfo Enrique. "La evolución cultural del hombre: el siguiente paso". GestioPolis. Diciembre 18, 2005. Consultado el 26 de Julio de 2017. https://www.gestiopolis.com/la-evolucion-cultural-del-hombre-el-siguiente-paso/.
Sosa Gómez, Rodolfo Enrique. La evolución cultural del hombre: el siguiente paso [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-evolucion-cultural-del-hombre-el-siguiente-paso/> [Citado el 26 de Julio de 2017].
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