La ciencia de hacerse rico

  • Autoayuda
  • 3 minutos de lectura

Puede decirse que todos o casi todos los humanos desean adquirir riqueza abundante. Pocos, sin embargo, parecen tener la clave para enriquecerse materialmente. ¿Es una mera ilusión o una meta realista y posible?

Hace poco, una alumna y buena amiga, hizo llegar a mis manos un ejemplar del libro electrónico de Wallace D. Wattles, traducido por Álvaro Mendoza, titulado “La Ciencia de Hacerse Rico”. Después de leerlo, me gustaría compartir con ustedes algunos comentarios y reflexiones sobre los postulados y consejos que ofrece el autor, acerca de un tema tan polémico e interesante como este.

Las primeras líneas de este libro que seguramente acaparará gran atención entre los amantes del tema, son acerca de la importancia del dinero y de su valoración. Se lee allí, que para ser verdaderamente feliz, y para vivir de una manera plena, se requiere ser rico, pues un hombre no se realiza plenamente si no dispone de los recursos que le permitirían desarrollar su potencial al máximo posible.

Luego, nos encara con una idea de corte metafísico, con la que muchos no estarán de acuerdo, y que dice que hay una sustancia pensante de la cual todas las cosas están hechas, la cual, en su estado original, permea, penetra, y llena los espacios del universo. Plantea, desde aquí, la existencia de un sustrato inmaterial que interconecta todas las cosas y cuya base de enlace es el pensamiento. Esto nos recuerda la ley del mentalismo del Kibalión, y los preceptos de varias religiones y doctrinas que afirman lo mismo. Chopra, en varias de sus obras, y recientemente en “Sincrodestino”, reitera esta idea ya mencionada bajo la denominación de “campo unificado”. Otros como Walter Germain, Mawell Maltz, Donald Wilson, Robert Stone y Noman Vincent Peale, ya habían escrito sobre esto.

Afirma Wattles que el un pensamiento dirigido a esa sustancia produce la cosa que es imaginada por el pensamiento, lo cual revelaría que la vigilancia de cada pensamiento debería ser una prioridad, pues lo pensado es creado, en algún momento y nivel. Un lector podría preguntarse que le ha impedido alcanzar muchos de sus anhelos a pesar de haberlos pensado mil veces. A esta pregunta se ha respondido en otra obras, aludiendo que se trata de pensamientos poco repetidos, de baja intensidad, inadecuados para uno mismo o para el beneficio común.¿?

La idea central, hasta aquí, es que una persona puede formar cosas en su pensamiento, y causar la creación de la cosa en la que piensa. Sin embargo, Wallace, considera que no basta compensar lo que se quiere, sino que debe cumplir otros requisitos, como dejar de competir y comenzar a centrarse en ser más bien creativo. La armonía con otros es fundamental para atraer lo que se desea. Competir viene a ser un mecanismo de inarmonía que bloquea el flujo de cristalización de lo que se desea y se ha pensado.

A su juicio, el mecanismo de conexión positiva de la mentalidad armónica, es la gratitud, la gratitud sincera por todo lo que se tiene o se ha tenido. Debemos cultivar -piensa- un profundo y continuo sentimiento de gratitud.

Ese pensamiento que puede materializarse, ese poder de crear riqueza desde la mente, no opera de manera sencilla. Quien desee desarrollar esta capacidad que al parecer reside en todos, debe aprender a formar una imagen mental de las cosas que desea tener, hacer, o convertirse, muy clara y vívida, y mantener esta imagen mental en sus pensamientos. Un consejo al respecto es aprovechar el tiempo libre para imaginar lo que se desea y contemplar esa visión, mientras se agradece lo que ya se debería ver como algo concedido.

En este manual para hacerse rico, se nos aconseja que trabajemos todos los día y de la mejor manera posible; que no nos quedemos sentados esperando, pues la riqueza anhelada llega a través de los canales que tenemos a la mano, en el día a día, más allá de toda lógica racional.

Como vemos, es necesario tener muy claro el objetivo, no declinar en la fe, agradecer, y trabajar día a día, acometiendo cada labor de manera centrada y eficaz, pues el resultado de cada día, el éxito de cada día, creará las condiciones para dar el gran salto, cuando estemos debidamente listos y preparados. Usted debe, dice Wallace, lograr “quedarle grande” al puesto que ocupa, a través de su calidad laboral. Con esto, atraerá un cambio evolutivo hacia algo mayor y más productivo. Si hace las cosas de esta “cierta forma” aquí indicada, la riqueza llegaría invariablemente, sin importar el talento, el ahorro, la oportunidad u otros factores aparentemente limitadores.

Para el autor, usted debe de dar a cada persona un valor de uso más grande que el valor monetario que recibe. Mejorar al vida de otros mejorará la suya, sobre todo si cada cosa que haga la realiza con la idea de que coopera usted con el crecimiento y la vida.

Así que objetivo claro, fe determinante, centralización del pensamiento, gratitud profunda y permanente, acción cotidiana eficaz, deseo profundo de ayudar a otros en cada acción y una visualización enfocada, lograrán, piensa Wattles, llevarlo a los niveles de riqueza que antes nunca imaginó. ¿Se arriesga a intentarlo? Gracias por leerme.

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Escrito por:

Cita esta página
Yagosesky Renny. (2005, julio 30). La ciencia de hacerse rico. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-ciencia-de-hacerse-rico/
Yagosesky, Renny. "La ciencia de hacerse rico". GestioPolis. 30 julio 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-ciencia-de-hacerse-rico/>.
Yagosesky, Renny. "La ciencia de hacerse rico". GestioPolis. julio 30, 2005. Consultado el 10 de Octubre de 2018. https://www.gestiopolis.com/la-ciencia-de-hacerse-rico/.
Yagosesky, Renny. La ciencia de hacerse rico [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-ciencia-de-hacerse-rico/> [Citado el 10 de Octubre de 2018].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de momilkman en Flickr
DACJ