Internacionalización, regionalismo y apertura económica

  • Economía
  • 37 minutos de lectura
INTERNACIONALIZACIÓN MEDIANTE LA GLOBALIZACIÓN
EL REGIONALISMO Y SU APERTURA A LA
INTERNACIONALIZACIÓN
Contenidos
1. Introducción
2. El Regionalismo y la globalización: causas y diferencias
3. La Globalización y la internacionalización
4. LAS GOBERNACIONES Y SU VÍNCULO CON LA GLOBALIZACION
5. La apertura de los mercados y la globalización
6. Conclusión
1. INTRODUCCIÓN
Modernizar y globalizar parecen ser los objetivos centrales de las políticas que han
asumido los gobiernos de los países Centroamericanos. Ambos son concebidos como parte
de un mismo proceso: rechazar las intervenciones, calificadas como "ilegítimas", del
Estado en la economía y eliminar los obstáculos a lo que se llama la acción de libre
mercado, que se supone es posible lograr.
Privatizar, desregular, abrirse a la competencia externa, son vistas y presentadas por la
mayoría de gobiernos y gremiales de las grandes bancos como "medidas cnicas",
desprovistas de contenido político, capaces de poner a nuestras economías en ruta del
desarrollo y la equidad, desps de lo que se califica como fracaso de las políticas "estatistas"
vigentes entre el fin de la segunda guerra y el decenio recién pasado.
Algo pertinente, es recordar que el único enfoque posible para la comprensión de los procesos
de desarrollo es el enfoque histórico. Tal enfoque nos obliga a matizar el análisis de estos,
partiendo de la necesidad de diferenciar aquello que ha fracasado, y lo que habiendo sido
adecuado en un momento dado, se ha vuelto obsoleto, inadecuado frente a nuevas condiciones
que muchas veces su mismo éxito ha ayudado a crear.
Hay una verdad que frecuentemente se olvida incluirla en el análisis, lo que origina que
algunos actúen con sorpresa frente a la globalización y es que el capitalismo surge, como
proceso histórico, con una vocación de internacionalización; no se puede concebir el capital
sin esa vocacn, dejando de lado su innata tendencia globalizadora.
Desde la contemporaneidad de su surgimiento con los grandes "descubrimientos" (que no es
casual), hasta nuestros as, el capital ha venido internacionalindose progresivamente,
creando en ese proceso las condiciones que permiten, desps de la revolución tecnológica
acontecida en el siglo pasado, lo que hoy llamamos globalización.
2. El Regionalismo y la globalización: causas y diferencias
“La "globalización" económica es un proceso histórico, el resultado de la innovación
humana y el progreso tecnológico. Se refiere a la creciente integración de las economías de
todo el mundo, especialmente a través del comercio y los flujos financieros.
En su aspecto más básico la globalización no encierra ningún misterio. El uso de este
término se utiliza comúnmente desde los años ochenta, es decir, desde que los adelantos
tecnológicos han facilitado y acelerado las transacciones internacionales comerciales y
financieras. Se refiere a la prolongación más allá de las fronteras nacionales de las mismas
fuerzas del mercado que durante siglos han operado a todos los niveles de la actividad
económica humana: en los mercados rurales, las industrias urbanas o los centros
financieros.” 1
La globalización es uno de esos vocablos que se ponen de moda y se les responsabiliza ya
sea de todos los males o de todos los beneficios. Entre los beneficios se cita la más
1 Cita: Concepto de Globalización
http://www.globalizzazione2000.it/que-es.htm
eficiente asignación de los recursos mundiales como resultado del libre comercio y de la
libre movilidad del capital. Los consumidores se benefician de una mayor oferta de bienes
y de servicios de menor costo y los inversionistas, por su parte, tienen mayores
oportunidades de inversión y de diversificación del riesgo. Los países en desarrollo tienen
así acceso a volúmenes más elevados de inversión y tecnología. Por lo tanto, la
globalización daría como resultado un aumento generalizado de la productividad y del
bienestar a consecuencia de una división internacional más eficiente del trabajo.
Las posiciones pesimistas, por su parte, ponen el énfasis en los riesgos de una mayor
competencia global. Los países ricos verían sus niveles de empleo y de ingreso
amenazados por los países en desarrollo y éstos, a su vez, correrían el riesgo de marginarse
del proceso de globalización si no logran atraer suficientes volúmenes de capital que
permitan un aumento continuo de su productividad, lo cual depende de un conjunto de
factores, entre los que cuentan la estabilidad macroeconómica, la capacidad de predecirse
el comportamiento del tipo de cambio, la apertura externa, la productividad y costo de la
mano de obra, la calidad y transparencia del sistema regulativo y la localización de los
mercados financieros. Su capacidad de imponer disciplina a los países con desequilibrios
macroeconómicos presenta rezagos y cuando los mercados reaccionan, el efecto tiende a
ser sobredimensionado y puede contagiar a otros mercados.
En este artículo se intenta analizar las fuerzas que explican la globalización, el
regionalismo y el aperturismo y algunas de sus consecuencias sobre la división
internacional del trabajo y la gobernabilidad. En primer lugar, la globalización debe verse
como tendencia y, como tal, está lejos de ser omnipotente y, por lo tanto, las posiciones
cataclísmicas y aquellas que anticipan la resolución de todos los males, resultan
exageradas. La mayoría de la actividad económica y cultural sigue teniendo lugar dentro
de los estados-nación o incluso en unidades mucho menores y aún aquellas actividades
globalizadas, tienen dimensiones o aspectos nacionales. No obstante, en la medida en que
maduren las tendencias hacia la globalización sus efectos potenciales positivos y negativos
también tenderán a manifestarse en mayor medida.
En segundo lugar, la tendencia hacia la globalización no es nueva. Desde finales del siglo
pasado hasta la Gran Depresión de la década de los treinta se vivió un proceso acelerado de
apertura y globalización. La tendencia se revirtió con retorno al proteccionismo. No es sino
hasta la posguerra que retorna la liberalización del comercio. La liberalización de los
flujos de capitales es más tardía, no ocurre sino hasta la década de los setentas luego del
abandono de la convertibilidad del dólar por el oro al inicio de la década, seguido de la
abolición de los tipos de cambio fijos. No obstante, se observa un aceleramiento
importante de la globalización en las dos últimas décadas y, a partir de sus factores
explicativos, se puede afirmar que las posibilidades de una reversión de la tendencia
actualmente son mucho menores.
En tercer lugar, globalización, apertura y regionalismo pueden interpretarse como aspectos
de un mismo proceso, aunque no ausentes de posibles tensiones entre sí.
Los datos que muestran la tendencia hacia la globalización son sorprendentes por su
magnitud (The Economist, 18 de octubre de 1997). En la década anterior, el comercio
internacional creció al doble de la tasa de crecimiento de la producción mundial. A su vez,
la tendencia hacia la globalización de los flujos de capital es mayor. La inversión
extranjera directa creció al triple de la velocidad que la producción y las llamadas
transacciones cruzadas entre las bolsas de valores de distintos países lo hicieron diez veces
más rápido. Los flujos hacia los países en desarrollo también se han modificado
sustancialmente. En contraste con lo que ocurría hace una década, en la actualidad los
flujos privados dominan por un amplio margen a los flujos públicos. En 1996 los flujos de
capitales privados destinados a los países en desarrollo alcanzaron los US$250 mil
millones frente a la décima parte hace tan sólo una década. Es interesante notar que
Latinoamérica ha recibido en el período 1990-1996 el 26% del componente de inversión
extranjera directa de los flujos de capital dirigidos a los países en desarrollo, mientras que
participó en un tercio de los flujos totales, lo que sugiere una cierta dependencia de flujos
más volátiles de las llamadas inversiones de cartera.
En la creciente globalización del intercambio comercial y los flujos financieros
internacionales concurren al menos tres factores. El primero es la también creciente
liberalización del comercio y de los mercados de capitales. En estas circunstancias, el
crecimiento del comercio entre naciones obedece cada vez más a una lógica economía de
menor costo en el abastecimiento y menos a distorsiones al comercio interpuestas por
barreras arancelarias y no arancelarias. Es interesante notar que en el período anterior de
globalización del comercio de principios de siglo, la liberalización comercial también jugó
un papel importante.
El segundo factor es de carácter tecnológico y se vincula con el abaratamiento de los
costos de comunicación y transporte, lo que determina la posibilidad de la ampliación de
los mercados al disminuir las barreras naturales de tiempo y de espacio. Por ejemplo, el
costo de procesamiento de información (costo de las instrucciones por segundo) ha
disminuido en promedio 30% en términos reales durante las dos últimas décadas (The
Economist, 18 de octubre de 1997). Cabe destacar que un factor tecnológico relacionado
con las comunicaciones y el transporte también estuvo presente durante la fase anterior de
globalización. En esa oportunidad los ferrocarriles y los vapores fueron los que acortaron
las distancias y posibilitaron nuevos volúmenes de comercio.
El tercer factor también es de índole tecnológica. Se refiere al acceso generalizado de
tecnologías estándares en una gran cantidad de ramas de la actividad económica. Estas
tecnologías estándar se pueden adquirir en los mercados internacionales, por lo que los
monopolios tecnológicos se reservan hoy en día a menos sectores.
A pesar de una creciente lógica de globalización, las economías de proximidad explican
gran parte de los flujos comerciales. Entre éstas cabe mencionar: las diferencias en los
costos de transporte entre centros de producción o consumo cercanos y aquellos
localizados a una mayor distancia; la posibilidad de entregar oportunamente los productos
o servicios; y las externalidades en las relaciones cercanas entre proveedores, productores
y consumidores. Como resultado de estos factores el comercio es más intenso en torno de
los grandes centros de consumo, sin respetar necesariamente las fronteras de los estados-
nación. Las economías de proximidad explican que la tendencia a la globalización del
comercio se acompaña de una creciente regionalización de los flujos comerciales.
La combinación de los efectos de los tres factores que definen la tendencia hacia la
globalización y las economías de proximidad definen como corolario la tendencia a la
regionalización. La tendencia hacia la globalización tiende a definir una división del
trabajo de carácter mundial, centrada en torno a los grandes centros de consumo y
periferias concéntricas definidas por las economías de tiempo y movimiento. De acuerdo
con la lógica de las economías de proximidad, resulta más importante localizar actividades
próximas a los centros de consumo para ahorrar tiempo y movimiento, que intentar
desarrollar el comercio internacional. Desde luego esta lógica es más fuerte para ciertos
bienes o servicios que para otros. Productos de alta tecnología que atienden a nichos
cambiantes de mercado que tienden a localizarse próximos a los grandes centros de
consumo. Productos más estandarizados en los que el componente de mano de obra o de
materias primas es elevado pueden localizarse en zonas más periféricas.
No obstante, un análisis más detallado de la estructura misma del cambio tecnológico
actual permite determinar más interrelaciones entre globalización y regionalismo. Esta
tiene su base en la revolución de las tecnologías de procesamiento de la información que
permite conectar una gran cantidad de sistemas sobre una base lógica común. La lógica de
la computación, en su plano más simple, se fundamenta en la reducción de todos los
procesos a la lógica binaria, lo que hace posible, en teoría, conectar una infinidad de
procesos de decisión entre sí. La revolución de la información a bajo costo y con bajo
consumo energético, y los factores geográficos de impacto por parte de los grandes centros
de consumo, es mayor en el tanto, los productos y los procesos estén más estandarizados y
que por lo tanto las decisiones de localización de la producción dependen, en mayor
medida, de los costos relativos de los factores.
No obstante, el salto cualitativo importante en términos tecnológicos ocurrió cuando
empezó a generarse una articulación entre los procesos de diseño, de producción y de
administración, los cuales anteriormente eran relativamente independientes. Esta lógica
común permite una vinculación más allá de la empresa, una vinculación inmediata con los
mercados en cuanto al suministro de la información y articulación con los proveedores de
servicios. De tal manera, que empiezan a definirse redes de producción que alteran de
nuevo la ley de los costos del tiempo y movimiento.
En la medida en que todos estos procesos se articulan, desde el mercado hasta los
suplidores de la empresa, se genera la posibilidad de que la producción responda con
mayor cercanía a los mercados y esté mucho menos determinada por las características de
la oferta como ocurría anteriormente. Esto significa que las economías de escala pasan a
pesar menos y, por el contrario, a contar mucho más la flexibilidad con la cual se pueda
responder a los cambios en los nichos de mercado. Esto ha generado enormes posibilidades
de especialización en la industria moderna, ha ocurrido una reducción en los ciclos de vida
de los productos, así como en los tiempos de entrega. En fin la competencia se hizo mucho
más acentuada y está mucho más basada en la demanda.
Un elemento adicional, señalado por los analistas del proceso, es la presencia de
externalidades en la proximidad, es decir, en la relación entre mercado y firma y en la
relación entre mercadeo, producción y administración. En la relación entre proveedores y
firma suele existir una cantidad de externalidades que se pueden aprovechar o internalizar
cuando ocurren en vecindades geográficas definidas, de tal manera que el proceso
tecnológico mismo, tiende a redefinir la importancia de las economías de proximidad y, en
consecuencia, el proceso de globalización tiene una faceta importante de regionalismo.
Esto trae como resultado que se definan redes regionales de producción.
Los datos confirman la importancia del intercambio regional en contraste con el global.
Por ejemplo, el comercio intrarregional de la Unión Europea en productos manufacturados
representa el 24% del producto interno bruto total, mientras que el comercio extrarregional
representa sólo el 7% en la misma categoría, es decir, la producción manufacturera en
gran parte se destina al mismo mercado de la Unión Europea, ya sea a los propios
mercados internos (la gran mayoría) o a los países vecinos.
Otro ejemplo es de los países de la misma región y éstas crecen más rápidamente que las
exportaciones a Europa y a los Estados Unidos.
Estos datos confirman una tendencia hacia la formación de bloques comerciales. Bloques
en el sentido de regiones de comercio natural con una lógica economía, no por el diseño de
barreras proteccionistas, sino por una lógica del proceso de producción con las tecnologías
actuales.
Otro factor que parece confirmar la hipótesis del regionalismo de la globalización es el
comportamiento de las inversiones. Tres cuartas partes de la inversión extranjera directa
ocurre entre los países más ricos (OCDE). Esto quiere decir que gran parte de los flujos de
inversión ocurre entre estas grandes regiones. En estos grandes mercados las empresas
transnacionales realizan sus inversiones para colocarse dentro de los mercados de los otros
países. Es decir, las transnacionales japonesas van a Europa y se establecen en Europa y
ahí estructuran sus redes de suplidores y vendedores para poder ser competitivas. De esta
manera, la inversión extranjera directa no sigue un patrón mundial disperso, sino que está
altamente concentrado: Tres cuartas partes entre los países ricos y de la cuarta parte
restante, un porcentaje muy interesante se concreta en sólo tres países que son China,
México y Chile, aunque en los últimos años Argentina y Brasil también se ubican entre los
doce países en desarrollo que reciben mayor inversión externa. En suma, el proceso de
globalización de los flujos de inversión asume variantes muy importantes de carácter
regional y de relación entre regiones.
Un ejemplo que ilustra la forma en que ocurre el proceso de inversión fue el
establecimiento de la Nissan en el Reino Unido a principios de los años ochentas.
Inicialmente lo hizo sólo con una planta de esamblaje de automóviles y todos los
componentes venían de Japón. Hoy en día el 80% de los componentes de la Nissan son
producidos en el Reino Unido o los países europeos. Es decir, para poder mantener la
competitividad de esta empresa fue necesario desarrollar una red regional que hiciera
posible la articulación con sus suplidores y que estuviera conectada directamente con el
mercado de destino. Y no es la Nissan exportando desde Japón con un criterio de
globalización, sino la Nissan estableciéndose en el Reino Unido y ahí mismo definiendo la
red regional de competitividad que le permite competir en el mercado europeo.
3. La Globalización y la internacionalización
Desde la contemporaneidad de su surgimiento con los grandes "descubrimientos" (que no es
casual), hasta nuestros as, el capital ha venido internacionalindose progresivamente,
creando en ese proceso las condiciones que permiten, desps de la revolución tecnológica
acontecida en el siglo pasado, lo que hoy llamamos globalización.
Un ejercicio que puede ayudar a reforzar esto, es hacer una re lectura de Marx y Engels en el
Manifiesto Comunista escrito en 1848, haciéndole algunos pequos cambios en el texto:
“Espoleadas por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, las grandes
bancos (1) recorren el mundo entero. Necesitan anidar en todas partes, establecerse en todas
partes, crear vínculos en todas partes.
Mediante la conquista (2) del mercado mundial, las bancos multinacionales están dando (3)
un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran
sentimiento de la gente conservadora (4), se ha quitado a la industria su base nacional. Las
antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente.
Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para
todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas nacionales
(5), sino materias primas venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos
no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. En lugar de las
antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que
reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más
diversos. En lugar del antiguo aislamiento y la autarquía de las regiones y naciones, se
establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto
se refiere tanto a la producción material, como a la intelectual. La producción intelectual de
una nación se convierte en patrimonio común de todas. La estrechez y el exclusivismo
nacionales resultan de día en día más imposibles; de las numerosas literaturas nacionales y
locales se forma una literatura universal.
Merced al rápido perfeccionamiento de la tecnología (6) y al constante progreso de los
medios de comunicación e informática (7), las bancos multinacionales (8) arrastran a la
corriente de la civilización a todas las naciones, hasta las más bárbaras. Los bajos precios
de sus mercancías constituyen la artillería pesada que derrumba todas las murallas de China
y hace capitular a los bárbaros más fanáticamente hostiles a los extranjeros. Obliga a todas
las naciones, si no quieren sucumbir, a adaptarse a la globalización adoptar la economía de
mercado (9), las constriñe a introducir la llamada civilización, es decir, a gobalizarse (10).
En una palabra: se forja un mundo a su imagen y semejanza.
Las grandes bancos (11) están sometiendo el campo a la ciudad. Se han creado urbes
inmensas; ha aumentado enormemente la población de las ciudades en comparación con la
del campo, substrayendo una gran parte de la población de la tranquila (12) vida rural. Del
mismo modo que ha subordinado el campo a la ciudad, se están(13) subordinado los países
atrasados (14) a los países civilizados, los pueblos campesinos a los pueblos citadinos (15),
el oriente al occidente.”2
En este marco, podríamos esperar una cierta tendencia al fortalecimiento de esas redes
regionales y acuerdos subregionales de carácter económico y de carácter político en las que
el trabajo no especializado, el tecnológicamente menos complejo, tiende a localizarse en la
periferia de las regiones en torno a los grandes centros de comercio. Es en estos grandes
centros de consumo donde se localiza la producción tecnológicamente más compleja,
2 Cita: Marx, Carlos y Engels, Federico, “Manifiesto del partido comunista” (1848), México, editorial
Fontamara, primera edición, 1988, 61 pp. Además de: http://www.marxists.org/espanol/m-
e/index.htm
(1) la burguesía, (2) explotación, (3) la burguesía han; reaccionarios; (5) indígenas; (6) (los
instrumentos de producción); (7) la burguesía; agregado mio; (8) burguesía; (9) modo burgués de
producción (10) hacerse burgueses (11) burguesía ha; (12) al idiotismo de la; (13) ha; (14)
bárbar\os o semirbaros ; (15) burgueses.
donde se concentra la innovación y el desarrollo de nuevos productos. Por ejemplo, en el
caso europeo, Grecia, Turquía y Portugal hace tan sólo diez años destinaban entre el 5% y
el 10% de sus exportaciones textiles a los países de la Unión Europea, hoy destinan el
20%. Lo anterior significa una tendencia de las regiones a transferir, como parte de la
división internacional de trabajo, las partes más estandarizadas de los procesos industriales
y de producción de materias primas y de bienes agrícolas hacia la periferia de esas
subregiones.
En los países de la OCDE ha habido una tendencia en los últimos diez años a disminuir la
cantidad de trabajo no especializado, que se ha trasladado hacia la periferia de las regiones
o ha sido sustituido por el cambio tecnológico hacia procesos automatizados. En
consecuencia, ha tendido a disminuir el empleo en estos países. Los analistas del tema
discrepan sobre su importancia en la explicación del desempleo crónico que se ha
presentado especialmente en países europeos. Pero para algunos analistas la explicación
puede ser la relocalización de actividades tecnológicamente más simples en países de la
periferia.
Hacia el futuro, si bien se mantendrá esta tendencia hacia la redefinición y relocalización
de productos estandarizados hacia la periferia, la proporción de los procesos que se
transferirían tendería a disminuir por las mismas características particulares del cambio
técnico. Las trayectorias de cambio tecnológico han llevado en los mercados centrales a
disminuir el componente de los costos directos del trabajo en los costos totales. Para
mencionar un ejemplo, en la industria de componentes automotrices sólo entre el 10% y el
15% corresponden a costos directos del trabajo, de tal manera que las necesidades de
empleo son cada vez menores. En productos electrónicos el componente de trabajo se ha
llegado a reducir a un 2 ó 3%, lo mismo ocurre en textiles y en otros sectores, excepto en la
confección de prendas de vestir donde el cambio técnico ha entrado con menos fuerza. Por
lo tanto, si bien continuará la tendencia hacia la relocalización de actividades hacia la
periferia, ésta es posible que pierda fuerza en relación con la mostrada en décadas
anteriores y, por lo tanto, la competencia por la atracción de inversiones será mayor. No
obstante, también es de esperar que los ciclos concéntricos de abastecimiento de los
grandes centros de consumo se extiendan, también como resultado del cambio tecnológico.
Los países de la OCDE mantendrían sus ventajas competitivas derivadas principalmente de
la existencia de esos grandes mercados que originan las economías de proximidad para las
redes regionales de producción. Los ejes de consumo se convierten en los polos y los
imanes para que la producción transnacionalizada ocurra en el área de influencia de ese
espacio geográfico. Los mercados de la OCDE van a tender a abastecerse de producción
que ocurre en su entorno geográfico. Esos grandes centros de consumo e inversión van a
mantener su privilegio por ese peso gravitacional que les otorga el mercado de altos
ingresos.
En algunos de los países en vías de industrialización, no miembros de la OCDE, tienden a
generarse mercados cada vez más fuertes, más grandes, por el aumento de ingreso, por el
desarrollo de sus grupos medios de alto consumo, y en donde en vista de la tendencia a la
estandarización de la tecnología, se presentaría una creciente localización de industria
transnacionalizada para atender las necesidades de sus propios mercados y la exportación
en los sectores de ventajas competitivas.
En cuanto a la capacidad de estas subregiones periféricas de constituirse en centros
importantes dependerá de su capacidad de generar grandes centros de consumo e inversión.
Se puede pensar en subregiones como el cono sur (particularmente el eje Sao Pablo-
Buenos Aires), que podrían lograr convertirse en ejes importantes de atracción y desarrollo
y que puedan generar su propia periferia de actividad económica a partir del dinamismo
gravitacional de sus grandes mercados.
Como resultado de la revolución tecnológica, las periferias y los mismos centros van a
estar obligados a impulsar la competitividad vía la capacidad de adaptación (flexibilidad) a
nuevos mercados y nuevos nichos de mercado, como requisitos para participar en estos
procesos de integración subregional de la producción.
Otro par de características de esta nueva redefinición de la división internacional de
trabajo, es la importancia de los servicios que acompañan el proceso productivo. Los
servicios pesan cada día más en la inversión. Para mencionar nada más un dato que apoya
esta proposición, el 70% de la inversión extranjera directa en el año de 1994 en Sur Corea
ocurrió en el sector de servicios. Así, el sector servicios se vuelve parte de las redes
regionales de competencia, en las que los servicios financieros y de otro tipo, están
totalmente articulados con la producción. En consecuencia. el componente de servicios es
ahora central en la definición de competitividad.
La liberalización del comercio y de los movimientos de capital se ha acompañado de un
incremento de las restricciones a los flujos migratorios poblacionales. En términos
relativos, los países receptores reciben una proporción menor de migrantes con respecto a
sus poblaciones totales que las cifras correspondientes al período anterior de globalización
(The Economist, 1° de noviembre, 1977).
Incluso se puede afirmar que se estuvo más cerca de constituir un mercado global de
trabajo en el siglo pasado que en el presente.
El elemento nuevo tendente hacia la globalización de los mercados de trabajo se presenta
en los mercados de trabajadores altamente calificados. Las corporaciones transnacionales
desarrollan sus propios mercados internos, lo que les permite enfrentar la posible escasez
de personal calificado en un país dado mediante el traslado de ciudadanos de otro país.
Las leyes migratorias, por su parte, tienden a hacer excepciones para los casos de los
trabajadores altamente calificados. Sería sólo en este caso de trabajadores altamente
calificados donde se podría desarrollar un mercado globalizado.
Además, el tema laboral y de concertación nacional, se plantea como una de las áreas
grises en la división internacional del trabajo. Los estados-nación se han erosionado en su
papel como bases de concertación entre los grupos de trabajo y de empresas. Incluso
algunos analistas señalan que la actual fase expansiva de la economía mundial y de las
bolsas de valores se fundamentan en el debilitamiento de los trabajadores frente al capital,
debido a la liberalización de los movimientos de capital y al libre comercio en contraste
con las crecientes restricciones al movimiento de trabajadores y a la existencia de amplio
desempleo en una escala mundial.
En las negociaciones comerciales se plantea en forma creciente el tema de la armonización
laboral como uno de los temas importantes. Lo que se busca es responder a la
interrogación de cómo tratar el tema laboral, a sabiendas de que es un factor de
competencia. Existen los tratamientos de carácter global, en el marco de la OIT, en donde
se trata de establecer estándares mínimos de trabajo, de tal manera que la competencia
ocurre sobre estándares mínimos. Además, es posible pensar que el proceso político
también se defina sobre estándares mínimos regionales o mundiales. Por ejemplo, Europa
ha tenido una discusión fuerte sobre el tema social y laboral en donde Inglaterra ha
mostrado una preferencia más separatista. La discusión planteada en Europa de avanzar en
dirección de la armonización hacia arriba de los estándares laborales, no ha ocurrido por el
momento, pero es una de las opciones posibles.
En el caso de la creación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica en el tema
laboral terminó optándose por no tender a la armonización, sino a establecer mecanismos
de vigilancia en donde los países van a velar porque se cumplan los estándares laborales en
los demás países.
A la par del tema laboral también es posible mencionar el tema ambiental como otro
aspecto que todavía no tiene solución y que combina elementos globales, regionales y
nacionales.
4. LAS GOBERNACIONES Y SU VÍNCULO CON LA GLOBALIZACION
Un desafío inmediato que plantean estas dimensiones de la globalización es su impacto
sobre los esquemas de gobernabilidad. El incremento en las transacciones internacionales
de bienes y de servicios plantea problemas de regulación para los estados-nación en la
medida en que las personas físicas y jurídicas con domicilio en su territorio tienen
crecientes actividades en el exterior y extranjeros también aumentan su accionar en el país
en cuestión. La necesidad de nuevos mecanismos regulativos es importante incluso para
los agentes económicos individuales, quienes pueden ver incrementados sus costos de
transacción internacional por la incertidumbre jurídica.
Por su parte, los movimientos de capitales plantean desafíos quizás de más difícil solución.
Las crisis de confianza en una bolsa de valores en particular o del valor de una moneda
tiende a generar efectos rebaño y de contagio. Crisis nacionales amenazan con volverse
crisis del sistema global, que han obligado a acciones contundentes de parte de los
organismos multilaterales y de gobiernos en casos como en la crisis mexicana de 1995 y
las del Lejano Oriente ocurridas en 1997.
Ante estos nuevos desafíos la Globalización se acompaña de una redefinición de la
gobernabilidad con crecientes elementos de supra nacionalidad. De tal manera, que la
globalización en sí, entendida como fenómeno económico, ha desencadenado procesos de
redefinición política y jurídica. Desde una perspectiva global, una de las amenazas puede
ser la falta de sincronía entre los avances de la globalización y los desarrollos
institucionales y jurídicos. Desde una perspectiva de los estados-nación, ante el desafío de
la erosión de las capacidades de establecer condiciones de gobernabilidad en el marco del
estado tradicional, se torna urgente participar en procesos de redefinición política
supranacional y en unidades políticas menores a las del estado-nación.
La redefinición de los esquemas de gobernabilidad en materia económica
ocurre en tres dimensiones simultáneamente. En su dimensión más global se define un
marco general en el seno de la Organización Mundial del Comercio, OMC, en forma
intermedia en los acuerdos de integración regional y finalmente, en el marco de los
estados-nación. Es la intensidad en las relaciones económicas la que acarrea la
conveniencia de definir las reglas del juego (disciplinas comerciales y marcos regulativos
de la actividad económica) en los tres ámbitos: global, acuerdos de integración y dentro de
los estados. Conforme más intensas son las relaciones económicas, mayor es la necesidad
de precisión en las reglas del juego.
Es así como la liberalización global del comercio se negocia y avanza en el marco de la
OMC. Sin embargo, regiones próximas, que comercian con mucha intensidad, en muchos
casos prefieren avanzar más rápida y profundamente que en el marco de la OMC y
establecen sus propios acuerdos de libre comercio e integración económica.
En materia de mercados de capitales, los instrumentos para establecer gobernabilidad
global son más limitados a pesar de las fallas mostradas por estos mercados. Los
espectaculares rescates a los países en crisis son costosos y difíciles de organizar. Incluso
se puede argumentar que incurren en un riesgo moral en el sentido que los inversionistas
pueden basar sus decisiones bajo el supuesto de que si la operación sale mal, habrá un
rescate. Entre los avances en el sentido de prevenir problemas globales se incluyen el
mejoramiento de los criterios y normas para la supervisión bancaria y de los mercados de
valores y, en definitiva, desde el punto de vista de los países, la prudencia
macroeconómica y adecuados sistemas regulativos, que pueden incluso, como en el caso
chileno, desestimular las inversiones extranjeras de corto plazo.
La lógica de la globalización y el desafío de la gobernabilidad también incluye, como
corolario, la integración regional. Esta permite una profundización en la armonización de
las reglas de juego para los agentes económicos que actúan crecientemente en espacios
mayores a los de los estados-nación, pero aprovechando las economías de proximidad.
Como resultado del avance de la integración regional se presenta una creciente
interdepencia entre los países, de tal manera, que en ocasiones es difícil analizar las
perspectivas de un país sin tomar en consideración el futuro de sus países vecinos. Es más,
conforme avanza el proceso de integración regional, se plantean desafíos mayores que
involucran acciones conjuntas de creciente colectividad, tales como la convergencia
macroeconómica y la coordinación de políticas, la unión monetaria, mecanismos
compensatorios de alcance regional y la formación de instituciones supranacionales, entre
otras..
El proceso de creciente integración es un avance desde una interdependencia cada vez
mayor de las decisiones nacionales por medio de procesos decisorios intergubernamentales
hacia la constitución de esferas de acción comunitaria con sus propios mecanismos de
toma de decisiones. El tránsito de las decisiones aisladas de los países hacia las
intergubernamentales y, eventualmente, las comunitarias, es un proceso de redefinición de
la gobernabilidad que acarrea nuevas definiciones jurídicas y un desarrollo institucional
importante.
5. La apertura de los mercados y la globalización
Durante buena parte del Siglo XX, la existencia de dos mundos con objetivos de dominio
mundial, uno de los cuales proclamaba su rechazo al capitalismo, se constituyó en un
obstáculo a la vocacn planetaria del capital. Sin embargo, el derrumbe del socialismo
elimina ese obstáculo. Los avances tecnológicos por su parte, abren posibilidades de
aceleración hasta hace poco insospechadas.
Lo que hoy llamamos globalización es mucho s que apertura comercial e inversión
externa; es una realidad que no sólo influencia distintos aspectos de la vida económica, sino
trasciende a aspectos poticos y sociales con alto grado de complejidad.
Las relaciones diacticas entre el Estado-nación y un naciente Estado planetario comienza a
ser tema central en las ciencias sociales, y son vistas como el inicio de un proceso que va a
vivirse por largo tiempo.
Por otra parte, el desarrollo de nuevas tecnologías y el auge cada vez mayor de la llamada
"revolución de la información", ha propiciado cambios acelerados en las estructuras
organizacionales, al mismo tiempo que condiciona un nuevo perfil global para el gerente,
en donde sus principales características personales deben incluir una mayor capacidad de
adaptación a nuevas circunstancias, una mentalidad internacional y excelentes condiciones
de aprendizaje y comunicación, además de contar con principios elementales como ética,
honestidad y justicia, cuya valoración es de carácter universal.
Es así como se aprecia una estrategia simultánea de apertura externa e integración regional
como aspectos de un mismo proceso. Esta estrategia incluye tres componentes que se
refuerzan mutuamente: El primer elemento de la estrategia ha sido la apertura unilateral
que los países de América Latina y de Centroamérica en particular, han emprendido
mediante una reducción de los aranceles y una drástica disminución de las barreras no
arancelarias. No obstante, el costo político de esta estrategia es alto, especialmente cuando
la reducción de la protección alcanza ciertos niveles. Además, sus efectos son mayormente
internos al mejorar la competitividad mediante un aumento de la competencia doméstica,
no logra, sin embargo, un mayor acceso a los mercados de exportación.
El segundo aspecto refleja los compromisos de liberalización global. La apertura es
negociada en su marco más general. Su avance es claro, los compromisos adquiridos en la
Ronda Uruguay incluyeron nuevas disciplinas comerciales aparte de las tradicionales
reducciones arancelarias. Además, los países se han comprometido a participar en nuevas
negociaciones que se iniciarán a fines de siglo. En el marco de la OMC los países
individualmente considerados obtienen los beneficios de un acceso más libre y garantizado
a un mayor número de mercados de destino pues incluyen elementos de reciprocidad. Su
impacto sobre la competitividad global es potencialmente mayor. No obstante, las rondas
multilaterales de liberalización son lentas y sus resultados pueden ser modestos al
involucrar el acuerdo de múltiples países y terminar, por lo tanto, como soluciones de
"mínimo común denominador".
El tercer componente de la apertura es la nueva integración regional, que permite una
profundización de los compromisos en forma preferencial de liberalización comercial más
allá de lo que es posible alcanzar en forma unilateral o multilateral. Permite a las regiones
aprovechar mejor las oportunidades brindadas por mercados naturales definidos por la
proximidad geográfica y lenguajes y culturas similares y desarrollar así las economías de
escala y la capacidad de penetración de terceros mercados. Los acuerdos regionales
también son recíprocos y permiten avanzar en campos y disciplinas no cubiertos por los
acuerdos multilaterales. En la medida en que los acuerdos regionales ocurran en el marco
de una profundización de la liberación entre un grupo de países sin aumentar la protección
ante terceros y, preferiblemente, disminuyéndola (regionalismo abierto), los riesgos de
desviación de comercio se aminoran.
El sustrato económico de la globalización lo es también del regionalismo y ambos
requieren redefiniciones políticas e institucionales importantes. A su vez, el creciente
regionalismo también tiene asidero en la necesidad de fortalecer la capacidad de
negociación de una región en particular frente a terceros. En este sentido, la necesidad es
más apremiante para los países pequeños. También desde una perspectiva de la
conformación de múltiples negociaciones comerciales es más práctico organizar
negociaciones entre acuerdos de integración que entre un mayor número de países
considerados individualmente y la administración de los acuerdos resultantes también
puede ser más simple.
Conclusión
In the recent past there has been a dramatic expansion in financial flow along the borders of
countries and within countries themselves as a result of the sharp increase in
telecommunication, technology, and computer-based products. The rate has been amazing.
This technology-based development has in such a way expanded the size and depth of
markets that governments, even the most incredulous ones, have felt that they have no other
choice but to deregulate and liberalise internal credit and financial markets.
En conclusión, la globalización se asienta en factores tecnológicos y en decisiones de
modificación de políticas tendentes a una mayor liberalización. No obstante, las mismas
fuerzas que acortan distancias y reducen tiempos, reafirman la importancia de la
proximidad en las relaciones económicas. Esta redefinición de proximidad no coincide
necesariamente con las fronteras nacionales. Los acuerdos de integración regional se
asocian con esa mayor intensidad en las relaciones económicas de acuerdo con la lógica de
las economías de proximidad. A su vez, la apertura es la estrategia de los estados-nación
para aprovechar las ventajas potenciales de la globalización y ésta se conforma de
combinaciones variables de elementos unilaterales, preferenciales y multilaterales.
INTERNACIONALIZACIÓN MEDIANTE LA GLOBALIZACIÓN
EL REGIONALISMO Y SU APERTURA A LA INTERNACIONALIZACIÓN
Aportado por: Lic. Karin Hiebaum. Licenciada en Relaciones Industriales y Comercio
Internacional. Bachelor en Administración de Empresas.

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Escrito por:

Cita esta página
Silvina Hiebaum de Bauer Karin. (2004, febrero 7). Internacionalización, regionalismo y apertura económica. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/internacionalizacion-regionalismo-y-apertura-economica/
Silvina Hiebaum de Bauer, Karin. "Internacionalización, regionalismo y apertura económica". GestioPolis. 7 febrero 2004. Web. <https://www.gestiopolis.com/internacionalizacion-regionalismo-y-apertura-economica/>.
Silvina Hiebaum de Bauer, Karin. "Internacionalización, regionalismo y apertura económica". GestioPolis. febrero 7, 2004. Consultado el 26 de Abril de 2018. https://www.gestiopolis.com/internacionalizacion-regionalismo-y-apertura-economica/.
Silvina Hiebaum de Bauer, Karin. Internacionalización, regionalismo y apertura económica [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/internacionalizacion-regionalismo-y-apertura-economica/> [Citado el 26 de Abril de 2018].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de ctbto en Flickr
DACJ