Inteligencia social, cultura democrática y valores

  • Otros
  • 29 minutos de lectura

1.  Orígenes ¿Somos indefensos?

Mucho se ha dicho con respecto a que el humano es el ser más indefenso que existe desde la creación en el momento mismo en que aparece en el globo terráqueo, ya que requiere de muchos cuidados sólo para mantenerse vivo.

Lo que lo diferencia de los demás seres vivos, es que posee un atributo que otros seres vivos no poseen, o si lo poseen, es en menor escala y que conocemos como la inteligencia, identificada ésta, “Como la capacidad que posee el ser humano para procesar información que recibe del medio ambiente y que le permite darle solución a los problemas abstractos que se le presentan en su entorno y así, adaptarse al medio; es decir, el empleo efectivo de símbolos y conceptos en la solución de problemas, especialmente de aquellos que requieren la utilización de símbolos numéricos y verbales”. Por lo que su comportamiento como ser humano, está dirigido a ordenar, evaluar y manejar experiencias pasadas, a fin de proyectar su pensamiento hacia el futuro próximo.

Thorndike establece tres tipos de Inteligencia en los individuos: “La Inteligencia Abstracta, que es la Capacidad para tratar con ideas y símbolos; La Inteligencia Mecánica que es la Habilidad para comprender cosas; y La Inteligencia Social que es la Habilidad para comprender a las personas”.

El individuo no nace con una conducta humana previamente elaborada, la va adquiriendo a medida que aprende todas sus características como los demás individuos “civilizados”, mientras la naturaleza se encarga de desarrollar sus capacidades especiales para aprender a ínter actuar, a comportarse en su medio social y a ser igual a quienes lo cuidan, así como se comportan los demás individuos bajo normas de conducta generalmente aceptadas por todos dentro de ese núcleo social.

Este fenómeno se da a medida que aprende a conducirse como ser humano por medio de su asociación con otros seres humanos en el interesante proceso de culturización. En este sentido la naturaleza ha sido muy sabia en prever que los humanos nazcan sin normas fijas de comportamiento, y que necesiten de un largo período de tiempo para llegar a la adaptación y a la madurez.

El ser humano es producto de su propia cultura, ya que es producto no solamente de su nacionalidad, comunidad, iglesia y familia, sino de sus propias respuestas hacia ésta, hacia sus vecinos y hacia su propio mundo. Aprende el lenguaje, la religión, los modales, los valores que le enseñan; los prejuicios, las costumbres y las tradiciones; las preferencias y las aversiones de las personas a cuyo lado crece y se desarrolla. Es decir, que todos los factores mencionados influyen para determinar su personalidad y su actuación en el mundo pasado y en el mundo presente.

Las expectativas culturales de las personas que rodean a un individuo, influyen críticamente en la forma en la que ésta cultura se desarrolla. Por ejemplo, en nuestra cultura occidental esperamos especialmente que nuestros jóvenes se muestren esforzados, dinámicos y ambiciosos. Esperamos que “salgan adelante”, y así, nos preocupa mucho menos que nuestras hijas tengan éxito en el terreno profesional o en los negocios. Desde cualquier punto de vista que se consideren los problemas de inadaptación al medio, hay 5 veces más varones que féminas afectadas.

Las exhibiciones públicas y los esfuerzos por sobresalir se han vuelto tan importantes en nuestro medio, que hasta escuchamos decir que son funciones propias de la naturaleza humana. Cuando el individuo considera que tener éxito se vuelve tan importante, el respeto que siente por sí mismo se ve dañado si no puede competir con los demás en todos los órdenes, pues coloca el éxito por encima de todo lo que le influencia, midiéndolo por medio de los bienes materiales que logra adueñarse, ignorando que existen otro tipo de valores también importantes que habrá que considerar como lo veremos más adelante.

2.  Identificándonos ¿Nos conocemos?

Un individuo demuestra su inteligencia en el momento mismo que reconoce sus deficiencias. El sentido realista de nuestras propias limitaciones es una característica importante del comportamiento inteligente. Las habilidades de una persona aumentan y declinan con el paso por la vida, ya que a medida que envejecemos, tenemos menor agilidad, menor fuerza y menos destreza que cuando éramos jóvenes, y ello, nos limita hasta en nuestras actitudes de empuje por seguir adelante al mismo ritmo.

En el orden social hay una serie de ineficiencias y obstrucciones, debido a las ambiciones de gente que trata de disfrutar del “status” y los ingresos de una posición para la cual no está capacitada, y sucede en los negocios, en la política y en las profesiones. En este sentido, los padres de familia y los maestros en las escuelas, contribuiríamos enormemente a la salud mental y al progreso social, si no tratáramos de impulsar a los jóvenes para que éstos aparenten lo que no son, ni de ocupar posiciones para las que no están capacitados. Opino que es muy válido aspirar y tener ambiciones sanas, siempre que las personas tengan capacidad de respuesta y que no trasgredan los derechos de otras personas al defraudarlos con respecto a sus expectativas y que efectivamente, tengamos la preparación suficiente para responder adecuadamente a las circunstancias que ostentan.

La característica más importante de un ambiente favorable para el desarrollo mental, es la necesidad de reconocer la inteligencia, ya que las propias circunstancias exigen a las personas que piensen antes de actuar, para que sus mecanismos de respuesta sean mucho más favorables en cualquier tipo de circunstancia. ¿Y cómo se da este proceso?

En cualquier ambiente intelectual para afrontar los problemas reales, se requiere de: elección, planeación y acción. En tratándose de saber, de comprender y de obtener información con el objeto de regular los acontecimientos subsecuentes.

El conocimiento que opera basado en la inteligencia, sirve siempre como una guía para actuar, pues todo comportamiento humano es social por excelencia.

En un ambiente inteligente existen intercambio de propósitos, sugestiones y comunicación libre. La inteligencia no puede desarrollarse en forma efectiva cuando la comunicación es suprimida, está controlada, es impuesta o es claramente parcial. Tan es así, que uno de los elementos intangibles que conocemos en psicología es el concepto de la voluntad, la cual no puede imponerse ni someterse sin la anuencia de la persona afectada; sin embargo, sí puede seducirse o manipularse por medio del uso de la inteligencia. Tengamos muy presente que las personas no mejoran cuando imponen a los demás algo que no están dispuestos a aceptar para sí mismas.

Conocer el pasado es importante sólo cuando sirve para ilustrar el futuro; por ello, es fundamental el ejercicio de la discusión y el análisis de lo que sucede en el entorno (Casa, escuela, vecindario y comunidad en general); con tanta extensión y profundidad como pueda comprender el individuo, ya que de esta manera se fomenta el estímulo al desarrollo social y a la ínter actuación democrática en la convivencia de los individuos.

Existen numerosas pruebas de la influencia que ejerce la cultura sobre la inteligencia, deduciéndose la importancia que tienen los adultos en las vidas de los menores que están en formación y desarrollo. La inteligencia es en gran parte la consecuencia de la reacción meditada y conciente a las respuestas de otras personas que los forman y los educan.

Las aptitudes para el comportamiento mental se convierten en capacidades como resultado del estímulo, la oportunidad y la educación, por ello, es tan importante que cuando se educa a un semejante, se debe tener presente la finalidad de dicho aprendizaje. Aprender es el proceso de reaccionar adecuadamente ante las circunstancias; es lograr que el que aprende realmente aproveche sus experiencias; los sentimientos y actitudes y que finalmente se vuelvan los determinantes básicos en una situación de aprendizaje.

Ya que la conducta del individuo está dirigida a proporcionarle condiciones favorables para sus propios intereses, tal como él los concibe.

El pulso real de nuestra civilización son las vidas humanas, vividas en libertad y dignidad, por hombres concientes de su propia importancia y profundamente respetuosos del potencial humano que todo individuo posee.

El progreso en la civilización, es el resultado del trabajo cada vez más especializado y de mayor organización, ya que a medida que los individuos se especializan, se vuelven más productivos y más dependientes de los demás, es decir, interdependientes.

Si queremos un mundo en el que exista la cooperación, debemos contar con personas dispuestas a cooperar hacia el objetivo común, considerando inteligentes a las personas que muestren respeto por las formas de vida de los demás.

3. Inteligencia social ¿Habrá distinción?

Se considera a un individuo socialmente inteligente, cuando está motivado por un sentimiento activo de responsabilidad personal por el bienestar de la humanidad. Está dispuesto a actuar de acuerdo con el concepto que tiene de los resultados de la actividad humana, cultiva su capacidad y sus recursos para predecir los resultados sociales de la conducta, sometiendo sus propios intereses a los deseos de la mayoría en situaciones que requieren la acción y el beneficio común.

Las personas socialmente inteligentes respetarán la autoridad auténtica, y cuando ostentan un cargo público, deberán aprender a mostrarse escépticos de su responsabilidad; aprender a discernir y a juzgar el valor de las opiniones y proposiciones, tomando en cuenta los intereses de los demás, mostrarán respeto por los datos y testimonios pertinentes, respetarán la autoridad que confiere la capacidad y reconocerán su valor y tenacidad para el logro de los objetivos comunes. Estas actividades comunes, se llevan a cabo de acuerdo con el principio de la democracia, que consiste en que un grupo de personas, trabajen juntas voluntariamente, con el objetivo de mejorar la forma de vida de todos ellos y que se someten voluntariamente a la decisión de las mayorías.

Considero en lo personal, que algunos sistemas comunes parecen interferir con el desarrollo de la inteligencia social. Entre los más destructivos se encuentra la promoción de grupos desprotegidos e ignorantes que cada día crece en número y que abanderados por un Seudo líder que los manipula con el garlito de “las injusticias sociales” y la esperanza de “quitarles a los ricos” sus pertenencias para dárselas a ellos, los inducen con el objeto de obtener ventajas sobre los demás, o de hacer las cosas a su manera, utilizan el chantaje y la violencia como mecanismo de defensa para imponer sus intereses al grueso de la población. El motivar a los individuos para que sobre salgan y no para que sean auténticamente valiosos para el grupo, es exactamente contrario a la realización de una actividad de grupo genuinamente social.

En los centros docentes se deben llevar a cabo formas de cooperación que estimulen la responsabilidad personal por el estado de la humanidad en cualquier parte; debe realizar actividades de grupo dirigidas hacia el mejoramiento continuo de la vida; en síntesis, la humanidad debe aprender a vivir inteligentemente.

El hombre digno ha mejorado su bondad, cuando ha sido capaz de ceder sus derechos de control y dominio, y ha extendido a todos los demás, los derechos y condiciones de vida que deseaba para sí mismo.

4.  El Papel de La Educación ¿Cambiaremos?

“Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido, es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente hasta el día en que vive, es ponerlo a nivel de su tiempo para que flote sobre él y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote. Es preparar al hombre para la vida misma.” José Martí.

En el Diccionario de la Real Lengua Española se plantea: EDUCACIÓN. (Del latín educatîo, – onis) f. Acción y efecto de educar// 2. Crianza y doctrina que dan a los niños y a jóvenes // 3. Cortesía, urbanidad.

Según la UNESCO la educación está llamada a devenir una empresa que trate de liberar todas las potencialidades creadoras de la conciencia humana. En nuestros días centenares de millones de hombres se encuentran paralizados en dos componentes de su praxis creadora: la acción y la reflexión. Una visión deformada del hombre y del universo, la ignorancia, la violencia y la psicosis colectiva de que son objeto, desarrolla en ellos una interacción mutuamente destructora de la acción y reflexión crítica.

¿Cómo resolver este problema? ¿Cómo lograr que el proceso educacional favorezca a la obtención de nuevos valores espirituales socialmente significativos? ¿Cómo lograr esa personalidad creadora, o sea, integral, en la que no se divorcie la mano de la mente volcándose regresivamente en la barbarie, en lugar de debatir intelectualmente con razonamientos que a todos beneficie? Por supuesto que todos estamos de acuerdo que lo anterior se logra sencilla o complicadamente elevando la calidad de la educación.

El papel de la familia y el hogar en la formación de las nuevas generaciones es fundamental, es conocido que un ambiente familiar adecuado, sobre patrones morales de educación formal, basados en el amor y respeto de todos y cada uno de sus miembros, propicia un clima favorable para la educación de nuestros hijos en las escuelas.

Sin embargo, existe un bajo nivel de logros en el aprendizaje, sobre todo en las áreas de matemáticas y ciencias naturales, una dicotomía entre lo instructivo y lo educativo y un divorcio entre lo cognitivo y lo afectivo en el proceso de enseñanza/aprendizaje, por problemas añejos con razón o sin razón, por todos conocidos tales como: Los paros magisteriales, las agresiones de los maestros de educación primaria hacia la sociedad misma por intereses sindicales, que vuelcan el fundamento educativo, porque la educación se basa en el principio del ejemplo y ¿Qué ejemplo le pueden dar los maestros a nuestros hijos con tales actitudes de rebeldía y sin razón?

La educación no sólo debe posibilitar el dominio de un “saber”, sino también el de un “saber hacer” y “saber ser”, que en la totalidad conforman a un hombre más integral, con un conjunto de cualidades positivas de la personalidad, que lo identifiquen con su cultura, creencias, ideología, en fin, con su identidad nacional. La educación responde a la tarea del educador como agente socializador. Esto quiere decir que el análisis de la calidad educativa es imposible al margen de la actividad del maestro y de las investigaciones en busca de la verdad pedagógica, que constaten la labor educacional y propongan vías para su perfeccionamiento mediante el diálogo y la participación comunitaria.

5.  El aprendizaje y La Conducta ¿Nos modificara?

El aprendizaje juega uno de los papeles más importantes y decisivos en la vida del ser humano, simple y sencillamente, porque no existe actividad que ejecute satisfactoriamente, si no tiene los conocimientos respectivos.

Aprendemos a comer, aprendemos a hablar, aprendemos los hábitos higiénicos elementales, aprendemos a utilizar la ropa que nos viste, aprendemos a comportarnos de acuerdo a los cánones aceptables de nuestra familia formadora y de la sociedad; posteriormente, en la escuela, aprendemos muchos de los conocimientos de la ciencia, del arte y de la técnica, que nos permiten desempeñar nuestros trabajos para aportar algo y ser útiles a la sociedad.

El aprendizaje es pues, el resultado de las modificaciones de conducta adquirida, debidas a los cambios que producen los conocimientos obtenidos por las experiencias. No sólo es útil y provechoso sino necesario, para poder obtener mayor información y mejor comprensión sobre el proceso del aprendizaje. Por conducta se entienden las diversas formas de comportamiento, son reacciones del organismo, provocados por estímulos en determinadas situaciones que experimentamos los seres vivos.

De ahí, que el carácter del individuo se juzga por su conducta, pues aunque no se manifiestan los principios que la rigen, la conducta es observable. De esa conducta se deduce el motivo de su realización.

El individuo que se encuentra en un proceso de aprendizaje, se enfrenta ante un conjunto de circunstancias, formado por personas, objetos y/o símbolos. El que aprende lo hace mediante la actuación de sus potencialidades. Es por ello, fundamental y básico, que cuente con un facilitador experimentado del conocimiento, los programas educativos estructurados, los métodos empleados por el sistema formal y la disposición del alumno que lo haga responder en la mejor forma posible, a ese cambio de conducta deseado.

Adquirir tal conocimiento, modificar tal actitud, conseguir tal habilidad, Etc., que es finalmente, lo que se pretende con el aprendizaje y predecir lo que se puede esperar entre causa y efecto utilizando la inteligencia, comprobando lo acertado de la interpretación por las consecuencias de tal forma de actuar.

La obediencia en sí no constituye una virtud; ser capaz de decidir juiciosamente a quién debe obedecerse es una cualidad muy importante. Para algunos individuos, las personas que tienen una instrucción determinada, son consideradas superiores a las que tuvieron otro tipo de educación, independientemente de lo que sepan o de lo que sean capaces de lograr. Thorstein Veblen nos demostró que todos tendemos a pensar y a tomar decisiones en función de nuestros propios intereses.

El altruismo es impulsado por el verdadero interés por los demás y puede resumirse en la siguiente exhortación: “Lo que hagas al último de ellos, me lo harás a mí” o dicho en otras palabras: “No hagas a otros lo que no quieras que te hagan”; es decir, que quiero considerar el carácter, no como conformidad, sino como un desarrollo creador, generoso y en continua evolución desde el absoluto egoísmo de la cuna hacia un sentido de responsabilidad universal, por el bienestar de todos los habitantes del mundo.

6.  Democracia, ¿Sinónimo de Libertinaje?

Uno de los principales desafíos que nos revela el mundo actual es cómo revitalizar la relación entre libertad de expresión y democracia, en tanto conjunto de derechos insustituibles e inherentes a la acción de los individuos, no sólo dentro de sus ámbitos cotidianos, sino también dentro de las instituciones y prácticas políticas que han tenido alcances históricos trascendentales. El siglo XX fenece con una clara contradicción: si bien las ideas de la libertad de expresión y la democracia se han extendido notoriamente dentro del léxico común de muchas sociedades, en los hechos estamos todavía muy alejados de una plena vigencia en una adopción madura y responsable.

Así, se trastocan los derechos de las mayorías (vinculando la libertad de expresión con la democracia) abusando del instrumento jurídico con acciones que dejan mucho que desear, tales como: el cierre de carreteras, plantones en el centro histórico, marchas de protestas, pintas de monumentos históricos y propiedades privadas, barricadas que impiden el paso libre de ciudadanos, actos de agresión abierta y descarada en contra de los ciudadanos de bien, allanamientos de morada a los medios masivos de comunicación, entre otras, con la contemplación y anuencia marginada de las autoridades de los tres niveles de gobierno.

Esto es, seguimos atrapados en el dilema básico de dilucidar si existe o no una primacía entre los ambientes público y privado en donde se desenvuelven los individuos. Igualmente, se cuestionan cuáles son los atributos o actividades que pueden ser regulados dentro de las instituciones creadas por dichos individuos, y también se continúa reflexionando acerca de las posibilidades infinitas o acotadas que tienen la interpretación y el ejercicio de la libertad conforme a los fines y necesidades particulares, o si ésta puede realizarse a partir de una lógica de compromiso decisorio de tipo colectivo que pueda ser dictada por el Estado a través de las instituciones legalmente establecidas o directamente por la comunidad de manera irrestricta.

A pesar de esta suerte de acuerdo convencional sobre el valor moral y la conveniencia de que toda sociedad moderna pueda promover un marco político basado en la libertad y la democracia, para algunas ideologías la relación entre estos dos conceptos no es una de carácter complementario e interdependiente, sino que se basa en una de naturaleza conflictiva y de condicionamiento, incluso llegando a proponer la destrucción de uno de los dos en aras de justificar la salvación del elemento amenazado por la presencia excesiva del que se ha convertido en su “contrario”.

La pretendida oposición entre libertad y democracia ha derivado en funestas experiencias tales como los fascismos, los radicalismos o los totalitarismos, posturas que en la supuesta defensa de la libertad o la democracia -según sea el caso, han terminado por destruir a ambas. Desde mi punto de vista, el siglo XX fue incapaz de generar un equilibrio ideológico que hiciera factible la existencia de entornos políticos con ámbitos más amplios de libertades y derechos, al mismo tiempo que estuvieran orientados mediante decisiones y contextos deliberativos de corte democrático, los cuales se pudieran traducir, a su vez, tanto en formas renovadas de participación (individual o masiva), como en instancias de representación que fueran más accesibles para los ciudadanos.

Como se verá, entonces, dentro de las páginas de este ensayo, la recuperación de la relación entre libertad y democracia en las sociedades modernas también posee la intencionalidad de reivindicar el valor de la organización política y económica democrática. Destacar la vigencia de principios tales como la división y equilibrio efectivo entre poderes, la concreción de un pluralismo político por medio de organizaciones partidarias maduras e incluyentes, así como inter-actuantes con otros segmentos de la sociedad, así como la necesidad de promover libertades económicas que proporcionen estabilidad, bienestar y progreso para la ciudadanía con la garantía del estado.

Por ello, resulta importante asumir la presencia insustituible de un Estado de derecho que contribuya a garantizar la aplicación y respeto universalista de un sistema de justicia con pleno apego a la legalidad e igualdad de oportunidades. En suma, la relación entre libertad y democracia sigue siendo, por ahora, una de las más urgentes tareas en los procesos de construcción política y económica que se están verificando en muchas partes del orbe.

7.  Política ¿Con qué se come?

Como dice José Woldenberg, “las encuestas nos ofrecen un extraordinario material para conocer mejor a los ciudadanos mexicanos, atendiendo a valiosos indicadores y correspondencias que no se habían registrado con anterioridad”.

“Conocer con exactitud qué piensan los ciudadanos sobre su entorno político, requiere rastrear tan lejos como sea posible en las concepciones y los valores que los impulsan o no a participar en los asuntos públicos. En definitiva, el buen funcionamiento del régimen democrático reclama un replanteamiento de “La Política”, así con mayúsculas, y naturalmente, la formación de ciudadanos capaces de asumir un papel activo en la sociedad”.

“Dicho de otro modo, la democracia plantea la centralidad de la política como una actividad eminentemente ciudadana y no como una responsabilidad exclusiva y excluyente de una minoría que se asume como “representante del pueblo”. Eso significa, en primer lugar, que el ciudadano se reconozca como tal, es decir como el sujeto de la política y no como el objeto pasivo de los servidores gubernamentales”.

La instalación y consolidación de un sistema democrático parece exigir un aprendizaje permanente de los valores de la participación y la estabilidad, de la pluralidad y la paz, del ejercicio de los derechos y la legalidad, del despliegue de los intereses propios y la auto-limitación, de la contienda, la cooperación y de la tolerancia. Un aprendizaje que lleva a reconocer derechos y obligaciones recíprocos, a asumir el valor de la pluralidad y la diversidad, y a renunciar a dogmas y maniqueísmos políticos.

Un aprendizaje, además, que conduzca a la formación de partidos y tendencias políticas conscientes de los alcances y las limitaciones de la competencia propiamente democrática, en la que nadie pueda colocarse por encima de la legalidad, en la que nadie pueda pretender tener privilegios contra la mayoría, en la que, incluso, las mayorías eventuales han de asumirse siempre como parte y no como todo, y en la que, por consiguiente, deban respetarse plenamente los derechos de las minorías, incluido su derecho a volverse mayoría, siempre que esa minoría acepte la decisión de las mayorías en los procesos de voto por decisión.

La primera llamada de atención que arrojan las encuestas es que la política resulta ajena para la mayoría de los mexicanos. Esto es, 7 de cada 10 personas, de acuerdo con la encuesta de la Secretaría de Gobernación, no habló en la semana previa a la entrevista de política con personas que no son de su familia. La misma fuente señala que 44% de la población no habla de política, y que cuando se conversa de política apenas una de cada cinco personas generalmente participa y da su opinión, pero también una de cada cinco personas deja de poner atención cuando comienza una discusión acalorada de política.

Los datos que nos brinda la encuesta del IFE son complementarios y coincidentes: el 70% de los ciudadanos no tuvo la experiencia de hablar de política en su hogar cuando eran niños y en la actualidad el 41%, 2 de cada 5 personas, continúan sin hablar de política en casa. A la pregunta de qué tanto se interesa por la política, el 21%, 1 de cada 5 dice que “mucho”, el 48% que “poco” y el 17% declara que “nada”.

Del record de ciudadanos registrados en el padrón electoral total, el 63% es el máximo registrado que vota en los procesos electorales, el otro 38% no participa ni se involucra en aspectos políticos.

El asunto se revela como preocupante porque no hay democracia que se sostenga con firmeza sin una base ciudadana bien enterada de “la cosa pública”, entendida ésta como el estado actual de la vida política de la sociedad, sus instituciones, su funcionamiento, sus actores, los grandes problemas comunes que se presentan, la discusión de las distintas propuestas y alternativas para enfrentarlos y darles solución conjunta.

Política, “es el arte del líder, de mantener la armonía entre los grupos sociales actuantes y demandantes a través del consenso, y el acuerdo común mayoritario”.

Como lo recuerda Norberto Bobbio, desde la antigüedad clásica, la democracia se caracterizó por ser aquella forma de gobierno en la cual “el poder se ejerce en público”, que significa que la toma de las decisiones colectivas pasa por la discusión entre el conjunto de ciudadanos que integran la comunidad política.

Pero un requisito importante en la cultura política democrática, es que participe activamente la ciudadanía y de acuerdo con los resultados de la encuesta, confirmamos el hecho de que dejamos cómodamente de hacer y participar y dejamos que otros decidan en nuestro nombre por ausencia. Lo malo es que cuando los resultados no son como los esperados, nos convertimos en férreos críticos de los representantes que lo hicieron mal.

La distancia de los ciudadanos frente a la política en nuestro caso, lleva de la mano un precario conocimiento acerca de los derechos de los mexicanos establecidos en la Constitución: el 60%, nos dice la encuesta de la Secretaría de Gobernación, conoce poco acerca de esos derechos y el 35% no conoce nada. En total, el 95% de las personas encuestadas dijo conocer poco o nada sus derechos constitucionales. Asimismo, sólo el 40% de la población identificó que es el Congreso de la Unión el que tiene la facultad de reformas a la Constitución Política de la Nación, pero la segunda respuesta más frecuente, con el 29% de casos, identificó la atribución de cambios constitucionales en el Presidente, quien no la tiene.

Ahora bien, yendo a la legitimidad de la democracia como sistema político, 6 de cada 10 mexicanos, nos dice la encuesta de Gobernación, prefiere la democracia a cualquier otra forma de gobierno; 3 de cada 10 consideran que da igual un régimen democrático que uno autoritario y el 10% llega a preferir en algunas circunstancias un gobierno autoritario a uno democrático. Asimismo, el 32% de la población considera que es preferible sacrificar algunas libertades como la de expresión, reunión y auto organización a cambio de vivir sin presiones económicas. Quizá estos resultados hagan patente para todas las instituciones públicas y privadas vinculadas con las tareas de la educación cívica, la obligación de reforzar las estrategias para que los ciudadanos puedan percibir a la democracia como un régimen deseable en razón de su superioridad ética y política sobre otros órdenes políticos alternativos.

La democracia tiene como uno de sus fines destacados la plena vigencia del Estado de derecho, esto es, un marco en el cual se puedan manejar y resolver conflictos inherentes a toda sociedad compleja y diversa de manera pacífica y con apego a la legalidad. En este caso, la intención es que la democracia acredite que es un orden al mismo tiempo estable y eficaz en la resolución de problemas sociales, porque sólo de esa manera garantizará las dosis de legitimidad necesarias para sostenerse en el tiempo.

Las encuestas también revelan cómo el aprendizaje de la tolerancia y el reconocimiento a la diversidad merecen un esfuerzo permanente, pues hay un déficit más que preocupante en este campo: en el trabajo del IFE el 41.5% consideró que los mexicanos podemos construir una gran nación “sólo si tenemos las mismas ideas y valores”.

Pero más aún, no deja de ser sintomático que el 40% de los entrevistados haya declarado que no dejaría que vivieran en su casa personas de otra raza; que el 44.5% no compartiría su techo con personas con ideas políticas distintas; que el 48.1% no permitiría que en su casa viviera alguien de otra religión, y la intolerancia crece ante los homosexuales (que no serían aceptados en el 66% de los hogares) y ante los enfermos de Sida (frente a los que el 57.5% de los entrevistados no permitiría que vivieran en su casa).

Como se ve, hay terrenos en los que es evidente la pervivencia mayoritaria de ciertos “antivalores” democráticos. Es probable que algunas actitudes dependan sobre todo del atraso cívico y cultural que aún subiste en la sociedad mexicana, pero en general éstas descubren la tensión que todavía existe entre el ideal democrático y las formas concretas que adquieren ciertos principios y valores, la pugna entre ciertas formas de hacer política prevalecientes durante muchos años y las que se abren paso con la modernización democrática.

En lo personal considero que la democracia adolece en nuestro país de un grave defecto como consecuencia de la ignorancia y pobreza extrema del 70% de nuestros compatriotas, permitiendo la intervención de oportunistas de la política que se cobijan de partidos políticos que aprovechándose de esa situación, abanderan causas insostenibles, prometiéndoles mejorar sus niveles de vida con subsidios a costa del estado y en aras de una justicia social, quitarle sus bienes a los hacendados para repartírselas a ellos, los pobres, propiciando los desmanes ya comentados. Parten de la base de que el voto es de “cantidad” no de “Calidad” y como son mayoría los manipulan con los fines correspondientes en su beneficio.

Dentro de los resultados de la encuesta analizada, acerca de la confianza de la ciudadanía en distintas instituciones, expresan que si bien en términos generales la democracia es preferida como forma de gobierno, a la vez los sujetos básicos de la democracia tienen una escasa valoración y un bajo reconocimiento. De 18 opciones en la encuesta de la Secretaría de Gobernación, quienes menos confianza despiertan son las cámaras de Diputados y Senadores, así como los partidos políticos, detrás de la policía, las secretarías de Estado y las organizaciones no gubernamentales, derivado de la corrupción tan alta que se sigue presentando en la actuación de los políticos que de la noche a la mañana se convierten en “los nuevos ricos”, pero ricos en serio, y que ven la oportunidad de su vida para “servirse” en lugar de “servir a sus semejantes” que creen en las promesas que les hacen en campaña.

8. Los Valores Éticos ¿En este planeta?

Valores éticos fundamentales

Legalidad

La legalidad es el respeto a las normas legítimamente establecidas. En México, todas las actividades de los ciudadanos están sujetas a un régimen legal y, por lo tanto, también las comunicativas. Están claramente delimitadas por La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y las leyes reglamentarias a los artículos 6º y 7º Constitucionales como la Ley de Imprenta, la Ley de Radio y Televisión, la Ley Federal de Derechos de Autor y otras, por lo que por ética profesional se deben respetar.

Honestidad

Es un valor por el cual la persona se manifiesta conforme a lo que piensa y siente. Una persona honesta es sincera, auténtica, objetiva, congruente y leal con su conciencia personal, con la empresa en la que trabaja, con los compañeros, con la profesión y con el público. Ser honestos es ser íntegros de pensamiento, palabra y obra conforme a sus principios personales porque se respeta a sí mismo y respeta a los demás, pero también exige el respeto de sus semejantes a su posición personal.

Verdad

Márquez Muro (1977) considera la verdad bajo tres aspectos: ontológica, lógica y moral. La verdad ontológica es la correspondencia del ser consigo mismo; la verdad lógica es la correspondencia del intelecto con la realidad. Finalmente, la verdad moral es “el perfecto acuerdo, la exacta correspondencia entre las palabras, gestos o acciones, que expresan el pensamiento, con lo que realmente se piensa”. Es la adecuación entre las palabras, gestos y acciones con el pensamiento y la expresión.

Dignidad

Ricardo Sada (1997) menciona dos tipos de dignidad humana: la primera es la óntica o metafísica porque es inherente a su naturaleza y se tiene desde que el hombre comienza a vivir, se recibe sin mérito alguno, siempre está en la persona independiente de su comportamiento personal y es incomunicable. La segunda es la dignidad operativa o ética y la define como: “la que se deriva del comportamiento y la conducta de la persona”. Para él, la dignidad se construye ya que el ser persona no es algo terminado, sino un proceso continuo de hacer realidad su naturaleza humana con todas sus capacidades.

Respeto

Abbagnano (1974) lo define como: “El reconocimiento de la propia dignidad o la dignidad de otros y el comportamiento fundado en este reconocimiento”. Es dar un trato digno de palabra y de obra a una persona por lo que es como ser humano. Entre los aspectos fundamentales está el respeto a la vida de una persona con todo lo que esto significa: su integridad física y social, pero también son su dignidad, su fama y reputación, su intimidad, no sólo por parte de los demás, sino también por sí mismo.

Justicia

Aunque el valor de la justicia es muy complejo, lo simplificaré mencionando que es dar a cada quien lo que le corresponde. Se falla a la justicia en cualquier actividad cuando se privilegian los intereses de unos, ordinariamente de los poderosos política y económicamente, en detrimento de los más necesitados.

Bien común

Consideramos este valor conforme lo definió la Constitución Gaudium et Spes # 47 del Concilio Vaticano II al mencionar que es “el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su perfección”. Esta definición comprende todas las condiciones e instituciones públicas y privadas que se requieren para que el hombre pueda cumplir su misión como miembro de la sociedad y para que pueda contribuir con su comportamiento al bienestar de los que le rodean.

Solidaridad

Carmena (1997) define la solidaridad como “El principio social que rige las relaciones humanas buscando la mutua compenetración entre los hombres y entre las sociedades”. La solidaridad es una forma de fraternidad humana mediante la que se pretende comprender y apoyar especialmente a los más débiles, pero sobre todo buscar y promover un orden social más justo y humano. La solidaridad nos lleva a estar conscientes que en cualquier momento todos podemos necesitar unos de otros, por lo que hay que trabajar por los más desprotegidos, pero no sólo con bienes materiales, sino también con nuestro trato digno y respetuoso a sus personas y sobre todo promover su desarrollo íntegro como seres humanos.

Objetividad

Es importante mencionar que estrictamente no existe de manera total o absoluta debido a que desde el punto de vista del emisor o del receptor, nunca podrá lograrse completa o suficientemente la percepción de la misma. Hay tantos factores internos y externos que intervienen siempre en las personas que utilizan la información como emisores o receptores que hacen que ésta tienda a ser subjetiva. La complejidad de la persona como la realidad en que vive condiciona su capacidad perceptiva y comunicativa. No es fácil dar una definición completa; sin embargo, sí puedo señalar algunas características de la información objetiva, como son: claridad, precisión, exactitud, y fidelidad.

Responsabilidad

La responsabilidad es asumir o responder a las consecuencias de los actos (del latín responderé=responder) que son resultado de las decisiones, sean conscientes o inconscientes. Cualquier actividad humana está sujeta a la obligación moral de enmendar los errores o fallas que se cometen y de resarcir los daños.

Estos valores deben ser fomentados no sólo en actividades académicas formales escolares y extraescolares, sino también mediante el ejemplo de las autoridades educativas, políticas, sociales y religiosas para crear un ambiente de respeto que permita el pleno desarrollo de todas las personas en las diferentes comunidades. Desde luego que tanto los valores como las normas deben ser definidos, analizados y aceptados por sus miembros a fin de asegurar su cumplimiento.

9.  Conclusión Breve

1. El ser humano es el único sujeto que posee inteligencia, y por tanto, esa diferenciación debe aprovecharla en beneficio suyo y de quienes lo rodean en su diario ínter actuar, procurando mantener invariablemente la armonía como fundamento de sus relaciones. Recordemos que el término “individuo” quiere decir, que somos seres únicos, indivisibles, irrepetibles, que no habemos iguales. Significa que cada cual, piensa, actúa y dice lo que para él es lo correcto y si lo confrontamos con otro individuo que experimenta conceptos diferentes, difícilmente se podrán poner de acuerdo, si no se valen de la herramienta más valiosa que es la esgrima intelectual.
2. Para que el individuo aprenda a conocerse a sí mismo y se ubique en su propia realidad, deberá aprender a ser objetivo, reconocer sus habilidades y sus deficiencias, así como a medir sus propias capacidades que lo proyecten hasta donde él mismo quiera llegar, siempre que no rebase los límites del derecho de otros y la tolerancia de quienes lo rodean.
3. El individuo debe aprender que cuando se trata de actividades comunes, deberán llevarse a cabo de acuerdo con el principio de la democracia, que consiste en que un grupo de personas, trabajen juntas voluntariamente, con el objetivo de mejorar la forma de vida de todos ellos y que si participan en el juego de la democracia, invariablemente deberán someterse voluntariamente a la decisión de las mayorías, no siendo malos perdedores alegando por rutina fraudes electorales e injusticias sociales.
4. Entender que la educación no sólo debe posibilitar el dominio de un “saber”, sino también el de un “saber hacer” y un “saber ser”, que en la totalidad conforman a un hombre más integral, con un conjunto de cualidades positivas de la personalidad, que lo identifiquen con su cultura, creencias, ideología, en fin, con su identidad nacional. Y como lo manifiesta el Dr. Modesto Seara Vásquez: “Sin educación no hay progreso, habiendo educación, el progreso es inevitable”.
5. El aprendizaje es pues, el resultado de las modificaciones de conducta adquirida, debidas a los cambios que producen los conocimientos obtenidos por las experiencias que aprendemos todos los días en el ínter actuar con quienes nos rodean. ¿Porqué no aprovecharlo en nuestro beneficio y de nuestra sociedad? Recordemos que la cortesía en un don de reyes.
6. La cultura cívica, la asimilación de las prácticas y las actitudes ciudadanas propias de la democracia se fortalecen sobre todo en el espacio escolar, ya que las instituciones del sistema educativo son el espacio fundamental de la socialización ciudadana. Por lo que requerimos urgentemente de Maestros responsables que amen su profesión en beneficio del México que todos queremos heredarle a nuestros hijos en el futuro.
7. Si partimos de la base de que Política, “Es el arte del líder, de mantener la armonía entre los grupos sociales actuantes y demandantes a través del consenso, y el acuerdo común mayoritario”. ¿Por qué nuestros políticos de carrera no aplican este principio fundamental en la praxis, que más bien los basan en la adulación al jefe, en el rastrerismo, en el abuso de bienes patrimoniales, en la sinrazón y en la imposición de lo que ellos consideran conveniente decidir como si las instituciones públicas fueran de su propiedad? ¿Por qué no se expresan con propiedad cuando dicen “Mi gobierno” en lugar de decir “El gobierno que yo represento”?
8. Los valores éticos y morales son conceptos abstractos que combinan la inteligencia con la filosofía del orden superior, en la que prevalece la conducta del ser humano, si una persona se compromete consigo misma a manifestar una conducta valiosa hacia los demás, llegará el momento en que en un sector de la sociedad se irá involucrando en un cambio de actitud, que se podrá ver a través del tiempo en un mejoramiento del ambiente moral, fino y amable, donde las demás personas manifiesten una conducta valiosa con sus acciones hacia los demás.
9. Las instituciones educativas tienen la responsabilidad de formar personas íntegras, agentes de cambio, con espíritu de servicio y un amplio sentido de solidaridad. En ellas adquieren significado vital los valores de reconocimiento a la libertad de los demás, de tolerancia ante las diferencias y de respeto a la ley. De ahí la justificación de los antecedentes de mi trabajo. Muchas gracias.

10.  Bibliografía

  • John P. Wohl y Susan Ericsson.- Fundamentos de la inteligencia.- Editorial Pax.- México (1999)
  • Erich Fromm.- Man for Himself.- New Cork, Richard and company, Inc. (1947)
  • José G. de La Mora.- Psicología del Aprendizaje.- Editorial Progreso.- (2000)
  • Laosé.- The Way of Life.- Filósofo chino.
  • José Woldenberg.- Principios y valores de la democracia.- Editorial IFE.- (2006)
  • Dr. Jesús Morales León.- Coordinador de Desarrollo Académico.- Co-Autor Dr. Francisco N. Álvarez Gómez.- Sub Director de Investigación y Posgrado.- Facultad de Ciencias de la Comunicación.- Universidad Autónoma de Nuevo León (2006) Monterrey N. L.
  • Abbagnano, Nicola, Diccionario de Filosofía, Fondo de Cultura Económica, México, (1974)
  • Ayllón, José Ramón, En Torno al Hombre, Editorial Rialp, España, (1993)

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Escrito por:

Cita esta página
Martínez Gómez Carlos Roberto. (2011, marzo 2). Inteligencia social, cultura democrática y valores. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/inteligencia-social-cultura-democratica-valores/
Martínez Gómez, Carlos Roberto. "Inteligencia social, cultura democrática y valores". GestioPolis. 2 marzo 2011. Web. <https://www.gestiopolis.com/inteligencia-social-cultura-democratica-valores/>.
Martínez Gómez, Carlos Roberto. "Inteligencia social, cultura democrática y valores". GestioPolis. marzo 2, 2011. Consultado el 18 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/inteligencia-social-cultura-democratica-valores/.
Martínez Gómez, Carlos Roberto. Inteligencia social, cultura democrática y valores [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/inteligencia-social-cultura-democratica-valores/> [Citado el 18 de Septiembre de 2018].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de jakecaptive en Flickr
DACJ