Ideas básicas en la docencia. Para tener en cuenta en nuestro diario quehacer

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En el proceso educativo institucionalizado tiene múltiples actores que convergen desde sus idiosincrasias y perspectivas construyendo un contexto educativo único. En este documento, se trabajará en torno al docente. Si bien, el sujeto primordial en la comunidad educativa es el estudiante, también encontramos padres de familia, directivos, entre otros, los docentes tienen la capacidad de incidir directamente sobre el futuro de los jóvenes a su cargo en las aulas, como también puede incidir en la comunidad y en la misma institución educativa. Para esto se necesita una persona comprometida con el éxito de la comunidad educativa en su conjunto, que trasciendan los beneficios de la mayoría y que su satisfacción personal sea el mejoramiento continuo de los procesos en los cuales se encuentra vinculado.

Para obtener este docente ideal, se deben tener unos principios básicos que marquen una hoja de ruta en el quehacer de los individuos dedicados a la docencia. Estos son las ideas sobre formación, pedagogía, currículo, didáctica y docente. Estos principios básicos deben tener una relación holística y deben ir de la mano del accionar del docente en las instituciones educativas.

Formación es un concepto que debe interiorizar los docentes, ¿Qué tipo de persona quiere formar? ¿Qué cosmovisión del mundo se debe impartir? La dimensión humana se debe ajustar a la forma de ver la vida del docente o el docente debe entender que los seres humanos son diversos. Los propósitos de formación deben estar íntimamente ligados al quehacer de la educación, esta se encarga (Campo & Restrepo, 1999), entonces, “de introducir a cada ser humano a un mundo siempre cambiante. Busca conservar a la persona frente al mundo y también al mundo frente a la persona; lo nuevo frente a lo viejo y también lo viejo frente a lo nuevo que sólo toma forma con la significación que lo nuevo le da”.

Es importante entender que la naturaleza y la sociedad están en continuo cambio, por ende los seres humanos deben asumir su responsabilidad de buscar formas de entender los cambios. Una característica negativa en la comunidad educativa es la resistencia al cambio, lo cual no deja avanzar en la búsqueda de la formación integral de las personas, pues el ideal de individuo se enmarca en la cosmovisión personal de los docentes. Para superar estas barreras, (Campo & Restrepo, 1999) afirman, “la educación no puede entenderse como imposición de formas como si lo nuevo ya existiera; ha de concebirse como la construcción del encuentro y del diálogo para la comprensión de los sentidos posibles del ser humano y de sus mundos, buscando contribuir a que puedan ir aflorando las múltiples e insospechadas formas de lo humano”. Para esto el docente se debe apoyar en la sociología, la cual le permitirá entender las diferencias sociales, culturales, políticas y económicas, reconociendo la diversidad humana, planteado así, estrategias pertinentes a los diferentes contextos.

Con un ideal de ser humano que se quiere formar, basado no en la tolerancia de las diferencias sino en el respeto a las mismas, se tiene claro el papel de la educación en la sociedad. Se debe destacar en los docentes el entendimiento de la ciencia que estudia a la educación, la pedagogía es la ciencia de la educación encargada de establecer mecanismos para entenderla y mejorarla. Para esto se apoya de otras ciencias o disciplinas como; la epistemología, la economía, la sociología, antropología, filosofía, psicología, entre otras.

Es necesario comprender la pedagogía como una ciencia con paradigmas y discusiones que surgen de las publicaciones, es necesario un docente conocedor de los avances científicos y con unas bases epistemológicas para realizar las reflexiones pertinentes sobre estos, en busca de la actualización permanente. Los docentes no deben circunscribir a la pedagogía como un arte, pues pierde su carácter de evolución y así la capacidad de transformación de los sistemas educativos actuales. El objeto de la pedagogía debe ser la búsqueda de soluciones a los problemas educativos por medio de esquemas teóricos y con sus propios métodos de estudio. Pero esa búsqueda de la continua mejora de la educación no debe desligarse de la formación y el respeto de la diversidad humana, pues se puede caer en reduccionismos y estrategias no pertinentes a las diferencias poblaciones e individuales.

La perspectiva sobre la formación del ser humano y de pedagogía no puede ir desligada de la idea de currículo. Para tener una posición consciente sobre a que debe responder el currículo, (Porlán, 2002) nos plantea “tres preguntas o problemas básicos del currículum: qué enseñar, cómo enseñar, y qué y cómo evaluar”. Realizar una autoevaluación sobre estos tres interrogantes, arrojará el modelo de enseñanza que utilizo con más frecuencia. Uno de los problemas más frecuente en el proceso de enseñanza – aprendizaje es la actuación consciente de los docentes en su práctica diaria, las actividades se desarrollan en una especie de piloto automático que no permite entrever las condiciones diferencias les contexto, el aula y los estudiantes. Existe, (Porlán, 2002) una falta de actualización científica rigurosa, al no ser coincidentes las creencias que lo sustentan con el estado actual de ciertas disciplinas (epistemología, psicología, sociología, etc.) y un sustrato ideológico antidemocrático, en franca contradicción con los principios y normas que se postulan como deseables en nuestra sociedad.

El currículo debe estar en continuo estado de actualización y para esto debemos entender la dimensión de la didáctica. Es importante dejar de ver a la didáctica como simples estrategias, formas de impartir una clase. La didáctica (Zambrano, 2006) es una disciplina científica cuyo objeto es “el estudio de la génesis, circulación y apropiación del saber y sus condiciones de enseñanza y aprendizaje”. La didáctica es un saber teórico que busca reflexionar sobre la enseñanza y se apoya de la epistemología y otras ciencias de la educación. Cada disciplina científica y su respectiva forma de enseñar se convierte en una oportunidad de profundizar  sobre los resultados de las ciencias y su transposición en la ciencia escolar. La investigación en el aula se debe convertir en investigación didáctica, que busca generar formas de enseñar en la pertinencia y la diversidad de las comunidades e individuos.

La ultima idea que debe quedar desarrollada en la siquis de los docentes es la propia definición y conceptualización de su actividad. Es necesario trascender la definición de docente “aquella persona que enseña”. Es necesario asumir la responsabilidad en la formación de los estudiantes pero desde la perspectiva de la diversidad humana y no desde las cosmovisiones personales de los docentes. Para esto se hace necesario tener en cuenta las ideas previas de los estudiantes, entender la conceptualización como un proceso que nunca termina, por lo tanto debe trascender la calificación cuantitativa que da por terminada las temáticas y se encasillan a los estudiantes en buenos, malos y regulares. De igual forma, la calificación cualitativa no se debe basar en la idiosincrasia del mundo y los prejuicios del docente. Debe ser consiente del modelo de enseñanza que aplica y sus intencionalidades en busca de la pertinencia de la enseñanza, es decir, los contenidos ajustados a la dinámicas contextuales de los estudiantes. Por último, es necesario que su práctica este mediada por la experimentación y comprobación por medio de la investigación.

Si los docentes realizan un proceso meta – cognitivo constante sobre las ideas de formación, pedagogía, currículo, didáctica y docente, es probable incidir positivamente sobre el futuro de los jóvenes y por ende el de la comunidad. Será un individuo que evoluciona al ritmo de la sociedad y el conocimiento, formador de individuos capaces de reconocer y respetar la diversidad, multiplicidad de las condiciones humanas, como también estudiantes con actitudes y aptitudes para el desarrollo de las ciencias, capaces de transferir el conocimiento escolar a la transformación del conocimiento cotidiano y por ende a la sociedad.

Bibliografía

Campo & Restrepo. (1999). FORMACIÓN INTEGRAL, MODALIDAD DE EDUCACIÓN. Bogotá: Universidad Javeriana.

Porlán, R. (2002). Colección Investigación y Enseñanza. Madrid: España .

Zambrano, A. (2006). Las ciencias de la educación y didáctica: hermenéutica de una relación culturalmente específica. Educere, 593-599.

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Valencia Chávez Erik Rowan. (2019, abril 18). Ideas básicas en la docencia. Para tener en cuenta en nuestro diario quehacer. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/ideas-basicas-en-la-docencia-para-tener-en-cuenta-en-nuestro-diario-quehacer/
Valencia Chávez, Erik Rowan. "Ideas básicas en la docencia. Para tener en cuenta en nuestro diario quehacer". GestioPolis. 18 abril 2019. Web. <https://www.gestiopolis.com/ideas-basicas-en-la-docencia-para-tener-en-cuenta-en-nuestro-diario-quehacer/>.
Valencia Chávez, Erik Rowan. "Ideas básicas en la docencia. Para tener en cuenta en nuestro diario quehacer". GestioPolis. abril 18, 2019. Consultado el 17 de Noviembre de 2019. https://www.gestiopolis.com/ideas-basicas-en-la-docencia-para-tener-en-cuenta-en-nuestro-diario-quehacer/.
Valencia Chávez, Erik Rowan. Ideas básicas en la docencia. Para tener en cuenta en nuestro diario quehacer [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/ideas-basicas-en-la-docencia-para-tener-en-cuenta-en-nuestro-diario-quehacer/> [Citado el 17 de Noviembre de 2019].
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