Globalización. ¿Senda del crecimiento?

  • Economía
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La ciencia económica en sus diversas vertientes así como en la eclosión de corrientes y doctrinas que reconoce la teoría económica, ha buscado en su profundidad científica el verdadero yacimiento o “senda” del crecimiento económico, factor indispensable para poder alcanzar el anhelado bienestar general en las sociedades modernas

En esa incesante y continua búsqueda que se convierte en un difícil hallazgo, se han debatido y postulado teorías que argumentan las fuentes que irradian el crecimiento económico en las economías capitalistas.

Así la nueva teoría del crecimiento endógeno de mediados de los años 80 expone dos de las corrientes explicativas del comportamiento del crecimiento.

En primer lugar, la teoría consagra al capital humano, el cual va acompañado de todo conocimiento, habilidades y entrenamiento personal y profesional, como el factor que incide directamente sobre los niveles de crecimiento, ello queda argumentado en la idea que dado un nivel educativo elevado, el cual condiciona en un alto grado la calidad del capital humano, genera mayores niveles de productividad y ello a su vez conduce a mejores condiciones de vida; al mismo tiempo la productividad se traduce en un mejor desenvolvimiento del sistema productivo y económico el cual se reflejaría en significativos aumentos del producto interno, indicador que mide el comportamiento del crecimiento económico de los países.

En segundo lugar, la teoría económica también enfatiza sobre el considerable impacto que tiene el componente tecnológico sobre la economía en global.

Este comportamiento suscitado por la creciente ola de innovaciones científicas y tecnológicas recae sobre el sector empresarial particularmente, generador de productividad en la economía, a su vez se crea el círculo repetitivo descrito anteriormente de la productividad sobre el crecimiento.

Ahora bien, no podemos eludir la correlación directa, explicada por otras teorías económicas, entre la inversión y el crecimiento económico.

Sin embargo se debe señalar que el comportamiento de esta variable (inversión) está en un alto grado influida, y su efectividad se ve determinada por la orientación que tenga la política económica y se tiene aquí entonces, otro factor importantísimo en la consecución del crecimiento.

Puede decirse entonces que la política económica (interna y externa) rige el logro del objetivo último del crecimiento económico: el bienestar, así la conducción de la política económica, frenará o no la inversión variable que permitirá la creación de empleos y la difusión así como la absorción de nuevas tecnologías en los procesos productivos que a su vez crearan fuentes de productividad dirigiendo el impacto positivo de estas sobre la economía global.

Por otro lado, el comercio internacional en la actualidad también determina en un alto grado el comportamiento del crecimiento económico a nivel mundial; así la compleja transformación y los constantes cambios latentes en los mercados globales e igualmente la movilidad de flujos internacionales de capitales, las relaciones comerciales (destacando los efectos positivos que explican algunas teorías, de los ingresos provenientes de las exportaciones sobre el PIB global de la economía), entre otros, tienen gran incidencia sobre el crecimiento.

En efecto, estos factores hoy día constituyen el moderno sistema capitalista que representa y caracteriza al paradigma globalizador.

En este sentido, dada la interconexión que existe entre el comercio internacional y el crecimiento económico, los escenarios se han fraguado en este proceso cuya ideología neoliberal se implanta en las economías industrializadas y que ha tratado de homogeneizar y controlar los mercados en la búsqueda de alcanzar intereses y objetivos individuales.

¿Dónde queda entonces la “universalidad” de la globalización?

Este fenómeno ha sido muy criticado actualmente y por razones justificadas; ante el supuesto de “beneficios” poderosos y armónicos, se pretende esconder la realidad que impacta y estrangula a las economías.

Y es que no queda más evidencia de las profundas asimetrías que ha agudizado este paradigma, la desigual asignación y distribución de recursos, la progresiva segmentación de riquezas, no quedan más evidencias del exceso de pobreza extrema que ha traído consigo por un ambicioso objetivo supremo de poder, en su generalidad la profunda e infinita brecha que existe en distintos aspectos permite entonces poder responder a la pregunta.

Dadas estas características presentes en este complejo proceso, puede evidenciarse la ineficiencia del mismo al momento de verdaderamente “globalizar”.

Podemos preguntarnos ahora ¿Qué pretende realmente globalizar la globalización? Porque entre sus objetivos inexistentes no se plantea globalizar la tecnología y el conocimiento, todo lo contrario, controlarlo asegura tu poder, no se trata de globalizar las fuentes del crecimiento, y los llamados “efectos contagio” ponen a prueba la falta de coordinación y solidez dentro del mismo proceso, no se ha pretendido globalizar las inversiones productivas para reactivar otras economías, no se ha pretendido globalizar una conciencia humanitaria que permita rescatar los valores perdidos.

Finalmente, ante este cuadro agonizante y al momento de considerar o no a la globalización como la única y verdadera senda del crecimiento económico (quizás Descartes juzgaría eso de “verdadera”, y Popper sin muchos argumentos rechazaría tal proposición), quedan parcialmente expuestas algunas realidades que no permiten empañar el juicio y la razón por parte de las economías más afectadas por el proceso.

Es por ello que paralelamente como respuesta a este panorama, América Latina y otras regiones del mundo que aún no ven “globalizadas” las bondades del proceso y del comercio internacional, han adoptado por plantear y crear mecanismos defensivos idóneos para poder responder al contexto eficientemente pero en base a sus intereses, necesidades y condiciones, y que a su vez le permitan no solo poder encontrar los niveles de crecimiento económico que reactiven su aparato productivo, sino que además le permita conseguir la “receta” para que dicho crecimiento sea sostenible y armónico con el resto del mundo a fin de contrarrestar los efectos adversos del moderno comercio internacional y poder ser así partícipe de una globalización humana y equitativa centrada en los principios de justicia y bienestar social global.

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Rincón Soto Idana Berosca. (2004, mayo 14). Globalización. ¿Senda del crecimiento?. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/globalizacion-senda-crecimiento/
Rincón Soto, Idana Berosca. "Globalización. ¿Senda del crecimiento?". GestioPolis. 14 mayo 2004. Web. <https://www.gestiopolis.com/globalizacion-senda-crecimiento/>.
Rincón Soto, Idana Berosca. "Globalización. ¿Senda del crecimiento?". GestioPolis. mayo 14, 2004. Consultado el 16 de Octubre de 2018. https://www.gestiopolis.com/globalizacion-senda-crecimiento/.
Rincón Soto, Idana Berosca. Globalización. ¿Senda del crecimiento? [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/globalizacion-senda-crecimiento/> [Citado el 16 de Octubre de 2018].
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