El esmog en las grandes ciudades, un inmenso problema para sus habitantes

A primera vista la preocupación por la contaminación del aire, esmog o polución en las ciudades ha sido relegado a un segundo plano por temas universales y más alarmantes, que acaparan mayor centimetraje en los medios, como son el calentamiento global, el cambio climático, el reciente incendio de la Amazonia, la activa temporada de huracanes, el derretimiento de los glaciares del mundo, la fusión de los hielos árticos y antárticos o el peligro de que los sellos del permafrost se rompan y dejen liberar a la atmósfera ingentes cantidades de CO2, almacenadas durante millones de años bajo los suelos de estos extensos sumideros naturales de carbón.

Son cientos de millones de personas que viven rodeadas de aires de mala calidad en innumerables ciudades, muchas más de los que mayoría cree. Para los hombres, mujeres y niños que habitan en estas grandes ciudades-humo, que sufren de un esmog severo y casi permanente, el problema es parte de su día a día. Para ellos el esmog posee un carácter más cercano y urgente que el cambio climático y otros peligros del planeta, más lejanos y abstractos que el humo denso, ese que les impide la visibilidad a unos pocos metros de sus caras, ese que deben respirar y tragar en los trayectos a sus trabajos y escuelas, a pesar de la mascarilla que llevan puesta.

La preocupación de la gente por el esmog, nosotros lo corroboramos de manera directa, por medio de las herramientas que tenemos a la mano. Con ellas podemos medir los temas que más inquietan a las personas. A diario nos damos cuenta de que la calamidad de la mala calidad del aire, lejos de pasar a un segundo plano, para muchos ha ido in crescendo y se está convirtiendo en un tema fundamental.

Origen de la palabra esmog

El esmog se deriva del inglés “smog”, que a su vez proviene de la combinación de “smoke” y “fog”, humo y niebla, respectivamente.

Causas de la contaminación del aire

Desde la conclusión de la Segunda Guerra Mundial asistimos a la expansión de las megaciudades, zonas industriales, centrales eléctricas y plantas nucleares que escupen bocanadas de humo por sus chimeneas. Por las calles y autopistas de estas mega urbes circulan decenas de millones de vehículos automotores de todo tipo que lanzan enormes volúmenes de gases por sus sistemas de escape. A esto hay que sumar el polvo, el polen, las esporas de moho y otras partículas sólidas provenientes de incendios y otras fuentes.

La combinación del aire con estos contaminantes durante un prolongado período de altas presiones atmosféricas (anticiclón), provoca el estancamiento del aire y, por lo tanto, la permanencia de ellos en la troposfera (capa más cercana de la atmósfera al suelo, de unos 12 kilómetros de altura) debido a su mayor densidad. Existen dos tipos de esmog: industrial y fotoquímico. El primero está relacionado con las fábricas y el segundo con el tráfico automotor.

El problema del esmog se agrava en algunas urbes, como por ejemplo en Madrid, por carecer la capital española de corredores naturales cuyos vientos pudieran expulsar el aire viciado en poco tiempo. Fenómeno parecido ocurre en Los Ángeles, Ciudad de México y en muchas otras ciudades del mundo que tienen altos niveles de smog.

Lo contrario sucede en Caracas, debido a las características geográficas del privilegiado valle en donde se asienta la ciudad, llena de árboles adonde se dirija la vista. La capital de Venezuela, ubicada a 900 m sobre el nivel del mar, dos o tres veces al año se forma la calima o calina, una neblina cargada de pequeñas partículas de polvo, cenizas, arcilla o arena en suspensión. Otro tipo de calima se presenta debido al humo de incendios lejanos. En ambos casos la neblina desaparece en poco tiempo, al comenzar a soplar el viento, purificando nuevamente el aire de la ciudad, tal como es su característica natural.

Formación y composición de la polución del aire

Parte de estas nieblas contaminantes se estacionan sobre las ciudades adquiriendo diversas tonalidades, entre grises, pardas o coloradas. La mayor parte del esmog que observamos es el esmog fotoquímico, producido por la reacción de la luz solar con óxidos de nitrógeno y uno o más compuestos orgánicos volátiles en la atmósfera. Los óxidos de nitrógeno provienen de los gases de escape de los automóviles, las centrales eléctricas movidas por carbón y las emisiones de las fábricas. Los compuestos orgánicos volátiles se liberan de la gasolina, pinturas y los solventes de limpieza. Cuando la luz del sol golpea estos químicos, se forman partículas en el aire, lo que llamamos esmog.

Principales componentes del esmog y las enfermedades que pueden ocasionar

Los óxidos de nitrógeno, tanto el monóxido de nitrógeno (NO) como el dióxido de nitrógeno (NO2) son dos gases incoloros, no inflamables, muy tóxicos y principales contaminantes presentes en el esmog. Provienen mayormente del escape de los vehículos automotores que utilizan combustibles fósiles, pero también del humo de las zonas industriales. Tanto el NO como el NO2 son las mayores amenazas para la salud en las grandes ciudades. Están relacionadas con la formación de mucosidad de las vías respiratorias, una condición que puede incrementar los riesgos de contraer enfermedades crónicas como las alergias y el asma. Los óxidos de nitrógeno son muy irritantes y en concentraciones elevadas pueden provocar bronquitis y pulmonía.

El ozono, así como nos protege de los peligros de la radiación ultravioleta del sol en las partes altas de la atmósfera, cuando está cerca del suelo es perjudicial para la salud. El ozono que se produce de manera no natural se origina a partir de otros productos, en especial de los óxidos de nitrógeno, ayudado por la intensidad de la luz solar, considerado por ello como un contaminante secundario. El ozono causa irritación de las mucosas y los tejidos pulmonares, irritación de los ojos, expectoración, jaquecas y dolores del pecho. La exposición prolongada al ozono provoca daños mayores como cataratas, ceguera, cáncer de piel y efectos en el aparato inmunológico.

El dióxido de azufre es un irritante de las vías respiratorias. En altas concentraciones produce  bronquitis y traqueítis. También puede agravar las enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Las partículas suspendidas en el aire pueden empeorar el asma, las enfermedades respiratorias y cardiovasculares. La exposición crónica a altas concentraciones incrementa el riesgo de mortandad.

El plomo puede ocasionar retraso en el aprendizaje y alteraciones en la conducta.

El monóxido de carbono, en altas concentraciones inhabilita el transporte de oxígeno hacia las células. Una exposición prolongada puede provocar mareos, dolor de cabeza, náuseas, estados de inconsciencia e incluso la muerte.

El benceno produce efectos nocivos en la médula ósea. Daña el sistema inmunológico y se asocia con el desarrollo de leucemia mieloide. En las mujeres, este compuesto puede provocar irregularidades en la matriz y pasar de la sangre de la madre al feto en caso de que se encuentren embarazadas.

Algunos países con la peor calidad de aire del mundo

  • África: Nigeria, Sudáfrica y Túnez.
  • Asia: India, Pakistán y China.
  • Europa: ARY Macedonia, Bosnia-Herzegovina y Polonia.
  • Norte y Centroamérica América: México, Estados Unidos y Jamaica.
  • Suramérica: Perú, Chile y Brasil.

¿Cómo resolver o mitigar el problema de la contaminación del aire?

Existen diferentes niveles de acciones que podemos realizar, tanto con nuestra contribución personal como con la intervención de las autoridades locales o nacionales, en especial en las urbes más contaminadas o con aires de peor calidad. En el primer nivel consideramos medidas paliativas, pero más prácticas y rápidas de implementar, aunque su efectividad es bastante menor que la del segundo nivel.

El sitio Twenergy, una comunidad online, que tiene por objetivo “servir de referencia en el campo de la eficiencia energética y el desarrollo sostenible”, recomienda:

“Instalar catalizadores en los tubos de escape de los vehículos. Mejorar la calidad del servicio del transporte público que haga reducir el número de vehículos en las carreteras. Disminuir las necesidades de desplazamientos incentivando las videoconferencias y dirigiendo los diseños urbanísticos hacia la proximidad. Restringir el acceso de vehículos a motor en los centros de las ciudades. Sustituir el uso del coche por otros modos de transporte menos contaminantes como el tren, o incluso, si es posible, la bicicleta. Mejorar la combustión en las centrales eléctricas. Sustituir los componentes que utilizan COV (pinturas, disolventes…), por otros que no los contengan o evitar al máximo su evaporación. Fomentar la generación de electricidad mediante energías renovables.”

El segundo nivel es el más efectivo, aunque más complejo de lograr. Se trata del Acuerdo de París, que contempla alcanzar la meta de cero combustibles fósiles para 2050. Antes de esto existen metas intermedias para ir disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero y sus consecuencias, el esmog entre ellas. Para apagar el último motor de combustión interna se tienen que haber sustituido todos los vehículos que utilizan combustibles fósiles por autos eléctricos. Si esto se logra, se cumple el sueño de ciudades con coches silenciosos y descarbonizados, libres de contaminación. También la generación de energía eléctrica convencional deberá ser reemplazada por energía eólica, energía solar y otras fuentes limpias para producir electricidad. También cabe nombrar la adaptación de las actuales ciudades a urbes verdes, con extensas áreas de parques y jardines con predominio de los árboles.

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Gerendas Kiss Sandor Alejandro. (2019, octubre 8). El esmog en las grandes ciudades, un inmenso problema para sus habitantes. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/el-esmog-en-las-grandes-ciudades-un-inmenso-problema-para-sus-habitantes/
Gerendas Kiss, Sandor Alejandro. "El esmog en las grandes ciudades, un inmenso problema para sus habitantes". GestioPolis. 8 octubre 2019. Web. <https://www.gestiopolis.com/el-esmog-en-las-grandes-ciudades-un-inmenso-problema-para-sus-habitantes/>.
Gerendas Kiss, Sandor Alejandro. "El esmog en las grandes ciudades, un inmenso problema para sus habitantes". GestioPolis. octubre 8, 2019. Consultado el 11 de Octubre de 2019. https://www.gestiopolis.com/el-esmog-en-las-grandes-ciudades-un-inmenso-problema-para-sus-habitantes/.
Gerendas Kiss, Sandor Alejandro. El esmog en las grandes ciudades, un inmenso problema para sus habitantes [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/el-esmog-en-las-grandes-ciudades-un-inmenso-problema-para-sus-habitantes/> [Citado el 11 de Octubre de 2019].
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