Educación a distancia para el desarrollo individual

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La necesidad de conocimiento y el desarrollo de las tecnologías han generado serios problemas en las instituciones educativas, en cuanto a la conservación, renovación y transmisión de los conocimientos como resultado de un nuevo perfil del alumno, sometido al cambio constante y transformación de su entorno.

Por ello es necesario hacer frente a situaciones sociales que obligan a una mayor demanda educativa, que precisa una intensa capacitación para asumir y llevar a la práctica las nuevas actividades que implica el creciente desarrollo tecnológico, así como contar con competencias profesionales mejor calificadas, que como resultado de los cambios acelerados, se convierten rápidamente en obsoletas.

Para atender esta creciente demanda de estudios, es necesario contar con instituciones, que, sin perder su tradicional carácter académico y científico, tengan la posibilidad de dar una respuesta flexible y clara a esta nueva modalidad de alumnado, que necesita una constante información y puesta al día y que encuentra serias dificultades para asistir regularmente a los centros de enseñanza universitarios convencionales.

Con el fin de cubrir esta necesidad, en la década de los 70´s, a nivel mundial comienza a adquirir relevancia esta modalidad de estudios superiores, gracias a la labor que lleva a cabo la Open University del Reino Unido que, en cierto modo, sirvió de pauta y modelo a distintas instituciones en todo el mundo.

La enseñanza a distancia nace favorecida por las necesidades de un segmento de mercado con necesidades de una capacitación continua, así como de los avances de la comunicación apoyados en la tecnología y los grandes progresos en el campo de la enseñanza lo que rompe con dos condicionantes en la educación tradicional: espacio y tiempo .

Keegan (1980)[1] menciona que los principales teóricos de la educación a distancia coinciden en que las características propias de este sistema innovador de enseñanza son las siguientes:

  • Separación física entre profesor y alumno,
  • Organización del aprendizaje por medio de una institución educativa
  • Utilización de medios técnicos para relacionar a profesor y alumnos y transmitir los contenidos del curso
  • Provisión de medios de comunicación de dos vías que permitan el establecimiento del diálogo entre profesor y alumno.
  • Posibilidad de establecer encuentros ocasionales con finalidad didáctica o socializadora.
  • Establecimiento de un modelo institucionalizado de educación.

Entre estas características del método de educación a distancia se puede mencionar que el diálogo es su principal medio de comunicación, el profesor se convierte en un facilitador, dando oportunidad a que la información fluya libremente, a diferencia de la educación tradicional, en donde el alumno se convierte en el principal protagonista, cambiando de una persona pasiva a un ser independiente. (Market, 1999)[2]

Además de los beneficios que aporta a las instituciones educativas en el abatimiento de costos, capacidad instalada, manejo de inscripciones, ahorro de tiempo, número y presencia de profesores, aunado esto a la evolución de la educación en función de la tecnología, así como el progreso de las clases en internet. (Eastman, Owens Swift, 2001)[3]:

El profesor ya no es la pieza principal del proceso de enseñanza-aprendizaje pero sigue siendo parte importante, porque a través de su práctica se elevarán los resultados del estudiante, transformando la facultad del profesor de “El Sabio en Escena, a Un Guía tras Bambalinas”. (Gibson, 1996).[4]

Hoy las instituciones educativas motivan la interacción activa de estos dos personajes (estudiante-profesor) (Webster & Hackley, 1997)[5] a través de un entorno virtual intercambiando información, ideas y sugerencias a través del diálogo, al considerar que los sistemas de enseñanza a distancia se han establecido generalmente para atender a una población adulta que aprende y se manifiesta de manera diferente (García, 2001)[6].

El alumno de la educación a distancia tiene un perfil diferente al tradicional, cuenta con una madurez e historia vivencial llena de experiencias, conocimientos, capacidades, hábitos, actitudes conductas e interés en su propio proceso de formación, características que mejoran el proceso, porque vinculan sus propias experiencias con la teoría, lo que hace más rico el aprendizaje, lo que obliga al profesor a contar con un perfil diferente del tradicional.

Los profesores son actualizados y capacitados continuamente en el manejo de la tecnología para poder apoyar a los estudiantes en forma eficiente (Shih &Cifuentes, 2001)[7] con el fin desarrollar las habilidades de escritura, proveyendo información que facilite y amplíe el estudio a través del diálogo y la retroalimentación, formulando preguntas que generen respuestas vinculadas con el mundo real y de esta forma cuentan con el entendimiento, lo que obliga al desarrollo de un pensamiento crítico en el estudiante.

Hoy día las instituciones educativas han identificado que es un producto con una gran demanda, lo que lo ha convertido como un producto fácil de comercializar, pero existe un gran problema, la deserción del alumno, por lo que es necesario analizar tres factores básicos: la falta de consideración sobre las necesidades del cliente, la definición de un perfil adecuado del estudiante y el nicho de mercado al que se dirigirá el producto.

Como resultado de lo anterior,

y en esta guerra de las instituciones educativas de captar estudiantes, al alumno se le vende la educación a distancia, como un sistema fácil y rápido; pero en el momento en que el estudiante se enfrenta a la realidad, se desilusiona y lo abandona; porque descubre que no es ni más fácil, ni más rápido que el presencial, ya que tendrá que tomar una posición activa en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y esta es una posición, en la cual adolece de ciertas habilidades.

Por estas razones, la educación a distancia se percibe como una educación de segunda, de mala calidad, todavía se cree que la educación a distancia es para gente que es rechazada o bien, no estudio en el momento adecuado y hoy es la única alternativa disponible.

Por lo anterior, será necesario que las instituciones educativas desarrollen estrategias para posicionar este producto con ética, desarrollando profesores especializados y expertos en la educación a distancia, capacitándolos de manera constante, en la tecnología, redacción, además de otras habilidades necesarias, que lo lleven a obtener un perfil autodidacta, disciplinado, que ame su trabajo y como consecuencia lo transmita al alumno, cambiando los roles del profesor: de ser la “estrella de la escena”, se convertirá en el “líder tras bambalinas” y el alumno se convertirá en una persona activa, quien será el catalizador del proyecto.

Por último, será necesario que el profesor se comprometa y tenga la habilidad de identificar a los alumnos que carezcan de habilidades para integrarse al modelo y proporcionar los elementos necesarios para motivar al alumno a través de estímulos auditivos, visuales, auditivos, entre otros, que le permitan al alumno la interacción entre estudiante-estudiante, estudiante-facilitador, facilitador-estudiante, en un clima de amistad, colaboración, atendiendo de manera inmediata las necesidades de los mismos. Esto evitará o minimizará la deserción, tanto del alumno, como del profesor.

Hoy por hoy, es necesario que el individuo aprenda “durante toda la vida”, por ello,
este sistema es una buena opción, como resultado de las largas distancias, el tráfico, los horarios de trabajo, así como los compromisos personales y profesionales, sin mencionar el abatimiento de costos.

Para terminar y desde un particular punto de vista, la educación es una responsabilidad personal, que debe ser llevada a un nivel autodidacta, ya que si algo abunda en la actualidad, es la gran cantidad de información que se genera minuto a minuto, misma que está a disposición de todos, el secreto estará en cómo la obtengamos, la clasifiquemos, la hagamos nuestra y la utilicemos.

Bibliografía:

[1] Keegan, D. J. 1980. On the Nature of Distance Education. Z.I.F.F. Hagen. 1980,

[2] Market, Mike. 1999. Distance education and the Mit. Of the new pedagogy. Journal of business & Technical communication 13:208-2.

[3] Eastman, Jacqueline K., Owens Swift, Cathy 2001, April. New horizons in distance education: The online learner-centered marketing class. Journal of Marketing Education 23: 25-35.

[4] Gibson, Chere Campbell. 1996. Toward emerging technologies and distributed learning: Challenges and change. American Journal of distance Education 10:47-49.

[5] Webster, Jane & Hackley, Peter. 1997. Teaching effectiveness in technology mediated distance learning. Academy of Management Journal, 40:1282-1310.

[6] García Aretio, l. 1997. Aprender a distancia estudiar en la UNED. Madrid: UNED. (p. 151)

[7] Shi, Yu-Chi Doris & Cifuentes, Lauren. Nov/Dec 2001. One tale of why and how to teach and learn online internationally. Tech trends. Washington. 45:8-15

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Mora Urbina Socorro de la Luz. (2006, abril 18). Educación a distancia para el desarrollo individual. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/educacion-a-distancia-para-el-desarrollo-individual/
Mora Urbina, Socorro de la Luz. "Educación a distancia para el desarrollo individual". GestioPolis. 18 abril 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/educacion-a-distancia-para-el-desarrollo-individual/>.
Mora Urbina, Socorro de la Luz. "Educación a distancia para el desarrollo individual". GestioPolis. abril 18, 2006. Consultado el 20 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/educacion-a-distancia-para-el-desarrollo-individual/.
Mora Urbina, Socorro de la Luz. Educación a distancia para el desarrollo individual [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/educacion-a-distancia-para-el-desarrollo-individual/> [Citado el 20 de Septiembre de 2018].
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