Descentralización en el Perú. Caso de Ayacucho

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Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
Discursos y prácticas (des)centralistas en la periferia
rural de Ayacucho1
Javier Ávila - IEP
Perú es uno de los países cultural y ecológicamente
más diversos del mundo, también es uno de los más
centralistas. Para dar fe de ello, solo basta revisar algu-
nas cifras: en Lima, la capital, vive cerca del 30% de la
población del país; se genera el 55% del ingreso na-
cional; se coloca más del 75% de los recursos de la
banca comercial; se produce el 45% del PBI nacional
y el 70% del PBI industrial; y se recauda el 85% de los
ingresos tributarios. Además, se ofrece el 52% de los
servicios gubernamentales y se realiza el 45% de los
gastos públicos.
En ese contexto, el presente trabajo tiene como obje-
tivo estudiar las percepciones (y prácticas) desarrolla-
das sobre el centralismo y la descentralización desde
el otro lado del centro: la periferia. Específicamen-
te, desde la periferia rural del departamento de Aya-
cucho, en el distrito de Luricocha. ¿Cómo se percibe
desde este espacio, ubicado en los márgenes de nues-
tros procesos de modernidad y modernización, el pro-
blema del centralismo y la descentralización del país?
¿Cuál ha sido la dinámica descentralista de la mesa
de concertación de Luricocha, como nueva expresión
del espacio público distrital?
Intentos locales por (re)construir la
sociedad civil local en la periferia:
las mesas de concertación
En el ámbito nacional, durante la década pasada, cual-
quier intento desarrollado a favor de la descentraliza-
ción enfrentaba un escenario nacional fragmentado,
con movimientos políticos distritales y provinciales que
no lograban tejer eslabonamientos con instancias de
coordinación departamentales, regionales y naciona-
les. Producto de la crisis de gobernabilidad que afectó
al Estado y la sociedad peruana de fines de 1980, el
fujimorismo encontró un contexto propicio para desa-
rrollar en torno al Estado un proceso que Bruno Re-
vesz ha denominado (re)centralización política2.
Sin embargo, uno de los aspectos importantes a resal-
tar es el hecho de que la (re)centralización no haya
sido únicamente producto de la coerción. Por el con-
trario, esta contó con el amplio apoyo de la mayoría
de la población, la misma que le dio legitimidad al pro-
ceso. Ahora bien, tampoco se trató de un contexto de
dominación total, ya que durante la pasada década
también se pudo advertir importantes esfuerzos, desa-
rrollados desde la orilla de la sociedad civil local pro-
vinciana, por ampliar cuotas de participación y ciuda-
danía. Se trataba, fundamentalmente, de esfuerzos
desarrollados en torno a los gobiernos locales. A pesar
de que los años 1990 se caracterizaron por un fuerte
proceso de (re)centralización política desde arriba y
de legitimidad brindada al proceso desde abajo, tam-
bién durante esa década surgieron, en el medio,
«...la (re)centralización no
haya sido únicamente
producto de la coerción. Por el
contrario, esta contó con el
amplio apoyo de la mayoría de
la población, la misma que le
dio legitimidad al proceso»
1/ Resumen del documento titulado Discursos y prácticas (des)centralistas
en la periferia rural de Ayacucho: el caso de Luricocha, desarrollado en
el marco del Concurso 2001, auspiciado por ACDI-IDRC. Podrá descar-
gar la versión completa de este documento, desde www.consorcio.org/
programa2001.asp
2/ Revesz, Bruno (1998). Avances y retrocesos de la descentralización
territorial y política en Colombia, Bolivia y Perú, en Revesz, Bruno
(editor). Descentralización y gobernabilidad en tiempos de globalización.
Lima-Perú: IEP-Cipca.
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nuevas estrategias de lucha por la democracia y la des-
centralización: las mesas de concertación.
Estas constituyen actividades promovidas por las ONG
y los gobiernos locales, que buscan involucrar a orga-
nizaciones sociales, entidades públicas e instituciones
privadas, en la elaboración, negociación y ejecución
de planes sectoriales e integrales de desarrollo en la
localidad (los denominados planes estratégicos), apo-
yados en actividades de capacitación y entrenamien-
to a autoridades y líderes locales en temas de demo-
cracia, participación y gestión local. En la temática de
las mesas de concertación, se ubica el debate referido
al capital social y el potencial del asociativismo para
promover la democracia en el ámbito local.
El desarrollo de la mesa de
concertación de Luricocha
El distrito de Luricocha tiene un territorio de 5.800
hectáreas. Con sus 4.786 habitantes reunidos en aproxi-
madamente 950 familias, es uno de los distritos más
poblados de la provincia. Tiene un índice de 1,2 hec-
táreas por habitante y 6,1 hectáreas por familia o uni-
dad agropecuaria. La población del distrito es mayori-
tariamente rural. El 80,6% reside en el campo, mien-
tras que solo el 19,4% vive en el centro poblado capi-
tal del distrito, el cual también tiene patrones de vida
dependientes de la actividad agropecuaria. Los pobla-
dores se reúnen en un total de 20 localidades, con
categoría de centros poblados mayores y menores.
Cada uno de ellos ostenta la condición de comunidad
campesina como forma de organización básica.
La mesa de concertación de Luricocha se instaló el
año 2000. En sus inicios fue producto de las activida-
des desarrolladas por la mesa de concertación provin-
cial de Huanta. Su primera actividad fue la elabora-
ción del Plan Estratégico Distrital de Luricocha. Sin
embargo, como ha sucedido en otros procesos de con-
certación, luego de la elaboración del Plan Estratégi-
co, las reuniones comenzaron a perder capacidad de
convocatoria. En general, se observa el mismo proble-
ma compartido de pasar de la elaboración del Plan Es-
tratégico a la implementación de proyectos concretos.
De esta manera, las comisiones de trabajo fueron per-
diendo continuidad en el desarrollo de sus reuniones
y sus miembros empezaban a mostrar desinterés por
participar en ellas.
Para contrarrestar esa situación, la directiva de la Mesa
decidió hacer una reunión de balance sobre su fun-
cionamiento, dos años después de su implementación.
El objetivo de esta convocatoria era hacer un nuevo
ejercicio participativo de detección y evaluación de
las fortalezas y debilidades de la Mesa. Los resultados
mostraron, con claridad, la pérdida de capacidad de
convocatoria. ¿Qué había pasado con la Mesa? El tes-
timonio de uno de los promotores, que participó en su
conformación, señala que:
...Los participantes veían que sus demandas de corto pla-
zo no podían ser resueltas por un proceso pensado para
desarrollar acciones en el mediano y largo plazo. (...) Ese
fue uno de nuestros puntos más débiles. Las personas no
entienden lo que es concertación. Creen que se trata de
venir a pedir, que los vamos a ayudar con arroz, azúcar,
ropa, etc. () No sé, hay mucha desinformación, mucha
falta de cultura entre la gente... (Promotor ONG).
La percepción del promotor de la ONG es que entre
los participantes de la Mesa habíadesinformación,
mucha falta de cultura. Ciertamente, el comentario
presenta un tono de desazón con su trabajo de forta-
lecimiento institucional en la zona, cargada además
de fuertes dosis de etnocentrismo. Ante esta primera
aproximación al problema, se optó por preguntarles a
los mismos participantes sobre cuáles eran las razones
del mismo. Al respecto, sus testimonios afirman que
uno de los principales problemas de la Mesa fue que
no tenía identidad propia. Es decir, el problema era
que al ser el Alcalde distrital el Presidente de la mesa,
esta aparecía confundida con la figura del alcalde. De
esta manera, la Mesa no era percibida como una ins-
tancia de apertura del Gobierno local hacia el conjun-
to de la sociedad civil local o viceversa, sino más bien
como una herramienta de (posible) manipulación del
alcalde para ganar réditos propios.
Los testimonios recogidos evidenciaron una fuerte
percepción sobre la figura del alcalde, como principal
causa del problema de la mesa de concertación. Las
explicaciones van desde lo que alcalde deja de hacer
«...la Mesa no era percibida
como una instancia de apertura
del Gobierno local hacia el
conjunto de la sociedad civil local
o viceversa, sino más bien como
una herramienta de (posible)
manipulación del alcalde para
ganar réditos propios»
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o hace. En cuanto a lo que deja de hacer, se percibe
falta de dinamismo, falta de coordinación o falta
de voluntad. Respecto de lo que hace, se percibe
que el alcalde solo convoca a sus amigos o utiliza la
mesa de concertación como mecanismo de manipu-
lación para tomar fotografías y filmarlo. Sin embar-
go, el tema que aparece como central, en la mayoría
de los testimonios, es que el alcalde no ha cumplido
con sus promesas, tanto aquellas que hizo antes de
llegar a la alcaldía, como aquellas percibidas como he-
chas durante el proceso de elaboración del Plan Estra-
tégico desde la mesa de concertación y que se en-
cuentran plasmadas en dicho documento.
En el caso de Luricocha resulta evidente que la dificul-
tad para separar, en la percepción de la población, la
imagen del alcalde de la imagen del municipio o de la
mesa, es expresión de una cultura cívica que no logra
discernir con claridad lo público de lo privado. Ello li-
mita seriamente la posibilidad de desarrollar con éxi-
to, experiencias de participación basadas en procesos
de concertación. Aun más, cuando en la práctica de
los participantes se puede derivar que la noción de
concertación, tal y como fue entendida por los pro-
motores de las ONG, sí ha sido interiorizada por la
población. Sin embargo, esta no encontraría los espa-
cios necesarios para poder desarrollarse.
La crisis de la mesa de concertación en Luricocha no
es solo producto de desinformación, falta de cultu-
ra, como inicialmente señalaba un promotor de
ONG. Por el contrario, como se aprecia en el cuadro
1, el porcentaje de personas que conoce sobre la
existencia del proceso de concertación en el distrito
es bastante elevado.
mesa disminuye, casi en proporción inversa a los por-
centajes ofrecidos por las personas que han escucha-
do hablar acerca de esta. Aun más, al preguntar a las
personas si conocen el Plan Estratégico elaborado
por la mesa de concertación, el porcentaje de respues-
tas afirmativas disminuye significativamente.
Cultura política del centralismo y
la descentralización en Luricocha
Los participantes que se quejaban sobre el modo de
funcionamiento de la mesa de concertación, señala-
ban como causa la figura del alcalde. Dentro de esas
explicaciones, con frecuencia aparecía el aspecto re-
ferido a que el alcalde no ha cumplido con sus pro-
mesas. ¿Cuáles eran estas promesas? Muchas de ellas
estaban relacionadas con lo que la población conside-
ra como el principal problema del distrito, tal como se
puede apreciar en el cuadro 2.
¿Ha escuchado hablar acerca de la Mesa
de Concertación de Luricocha?
Cuadro 1
Cantidad Porcentaje
Sí 86 75,4
No 28 24,6
Total 114 100,0
Fuente: Encuestas Luricocha 2002
Elaboración del autor
Se puede apreciar una respuesta mayoritariamente
afirmativa, que evidencia que la experiencia de con-
certación es conocida por buena parte de la pobla-
ción de Luricocha. Sin embargo, el porcentaje de per-
sonas que ha participado en alguna actividad de la
¿Cuál es el principal problema del distrito?
Cuadro 2
Cantidad Porcentaje
Pobreza 21 18,4
Desempleo 20 17,5
Falta de organización 18 15,7
Analfabetismo 14 12,2
Falta de servicios 13 11,4
Desconfianza 7 6,1
Falta de obras públicas 6 5,2
Centralismo 5 4,3
Abuso autoridades 4 3,5
Corrupción 3 2,6
Violencia 2 1,7
Racismo 1 0,9
Total 114 100,0
Fuente: Encuestas Luricocha 2002
Elaboración del autor
Los dos problemas principales del distrito aparecen es-
trechamente vinculados al tema económico. En pri-
mer lugar, está el problema de la pobreza (18,4%) y en
segundo, el problema del desempleo (17,5%). Que
estos dos temas aparezcan encabezando el ranking,
no resulta para nada extraño en un distrito que cuenta
con elevados porcentajes de pobreza y exclusión.
Por otro lado, se constata que el tema del centralis-
mo no aparece como un problema importante para
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Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
la población del distrito. Solo un 4,3% de los encuesta-
dos se animó a señalar que este es un problema im-
portante. No obstante, esto no significa la inexistencia
de una conciencia sobre el problema del centralismo
en la zona. Ciertamente, existe una percepción sobre
el significado de la exclusión en la zona con relación al
desarrollo de Lima frente a provincias. Sin embargo,
esta percepción se elabora bajo parámetros diferentes
a los usualmente manejados por los conocimientos téc-
nicos vinculados al tema.
Para la gran mayoría de la población, los problemas de
la pobreza y el desempleo sí pueden solucionarse. Al
ser preguntados acerca de cómo solucionarlos, los
participantes mencionaron que el cambio necesa-
rio tendría que ser, al mismo tiempo, interno y exter-
no. En el fuero interno, se trata de la educación (27%).
En el aspecto externo, más recursos al municipio, lo
cual se puede entender como un reclamo de mayor
presencia del señor Gobierno en la zona.
La descentralización aparece como una cuarta alter-
nativa de solución a los problemas señalados. El cen-
tralismo no es percibido como el principal problema.
Del mismo modo, la descentralización tampoco es
percibida como una solución importante. ¿Por qué el
centralismo y la descentralización no desempeñan un
papel importante en los principales problemas de la
población? En resumidas cuentas, la respuesta a esta
pregunta es muy sencilla: falta de información, lo cual
se revela en el cuadro 3. mos el hecho de que la descentralización no ha movi-
lizado con fuerza ni a la comunidad académica ni a la
sociedad civil, tampoco sorprende que este tema se
maneje con amplios márgenes de desinformación, lo
cual se acentúa mientras vamos pasando desde el cen-
tro (Lima) hacia la periferia (provincias) y, aun más,
mientras pasamos hacia la periferia de la periferia.
Este contexto explica, un poco mejor, las respuestas
presentadas en el cuadro 4.
¿Ha escuchado hablar sobre la descentralización
del país?
Cuadro 3
Cantidad Porcentaje
Poco 58 50,9
Nada 38 33,3
Mucho 18 15,8
Total 114 100,0
Fuente: Encuestas Luricocha 2002
Elaboración del autor
Una primera explicación a estas cifras sería la obvia
constatación que con relación al concepto descen-
tralización, hay un gran desconocimiento. El concep-
to no se ubica, en el sentido común de los luricocha-
nos, en un nivel de discurso explícito y manifiesto. Los
porcentajes relativamente bajos de contacto con los
medios de comunicación, en buena medida, explican
el desconocimiento sobre el tema. Si a esto agrega-
Cantidad Porcentaje
Poco 48 42,1
Nada 32 28,1
Mucho 30 26,3
No sabe 4 3,5
Total 114 100,0
Fuente: Encuestas Luricocha 2002
Elaboración del autor
¿Está Ud. de acuerdo con el proceso de
descentralización del país?
Cuadro 4
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Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
¿Los pobladores de Luricocha no quieren descentrali-
zación? Eso es lo que podría legítimamente inferirse,
si se toman en cuenta las respuestas dadas en las en-
cuestas (70,2% señala poco o nada). Al respecto, vale
la pena hacer una pregunta adicional: ¿Cuáles son las
motivaciones que están detrás de cada opción? Las
respuestas ofrecidas sobre el porqué de la opción es-
cogida en relación con el tema, señalan que los que
han estado nada de acuerdo con la descentraliza-
ción, optaron por ella, fundamentalmente, por desco-
nocimiento. Por el lado de los que dicen estar poco
de acuerdo con la descentralización, los motivos están
más vinculados a la fuerte desconfianza que hay con
el conjunto total de las autoridades políticas. Se está
muy influenciado por una perspectiva que considera
que la corrupción es un tema común entre la adminis-
tración pública. Por el lado de los que dicen estar mu-
cho de acuerdo con la descentralización, se conside-
ra que la descentralización dará mayores márgenes de
libertad y oportunidades de progreso al distrito. En este
último caso, se trata del sector más urbano e informa-
do del distrito, los que tienen mayores niveles de edu-
cación y tienen como ocupación principal la vincula-
da con actividades comerciales.
Las respuestas que los encuestados ofrecieron a la pre-
gunta anterior, terminaron por desbaratar nuestras hi-
pótesis iniciales. Al comienzo del estudio imaginába-
mos, inocente y optimistamente, que había un sen-
tido común más explícito sobre el tema del centra-
lismo y la descentralización en la zona. Sin embargo,
las respuestas nos indican que esto va en otra direc-
ción. No obstante, queríamos saber cómo los pobla-
dores de Luricocha imaginarían que sería la forma
adecuada de implementar un buen proceso de des-
centralización en el país. La pregunta, ciertamente,
los obligaba a forzar una respuesta sobre algo que
inicialmente no aparece como discurso explícito en-
tre ellos. Esto puede ofrecer luces respecto de lo que,
implícitamente, se maneja como discurso sobre la
descentralización (ver el cuadro 5).
Se observa una fuerte opción por relacionar descen-
tralización con brindar más recursos al municipio
distrital (35,1%). Una primera lectura podría señalar
que existe una opción localista referida al tema de la
descentralización, estrechamente relacionada con el
refuerzo de la instancia de Gobierno local más cerca-
na -y familiar- para los luricochanos. Sin embargo, tam-
bién hay otras opciones. Si sumamos las respuestas que
incluyen al Estado, evidentemente vinculado al se-
ñor Gobierno ejercido desde Lima, se encuentra una
respuesta en la cual el perfil inicialmente local de la
opción por la descentralización presenta mayores ma-
tices. Las opciones Más obras construidas por el Esta-
do en el distrito (21,1%), Mayor presencia del Esta-
do en el distrito (10,5%) y Más programas de ayuda
Cantidad Porcentaje
Más recursos al municipio distrital 40 35,1
Más obras construidas por el Estado en el distrito 24 21,1
Gobierno regional 24 21,1
Mayor presencia del Estado en el distrito 12 10,5
Más programas de ayuda social 8 7,0
Más recursos al municipio provincial 2 1,8
Más inversión privada 2 1,8
Todos los trámites burocráticos en la provincia 2 1,8
Total 114 100,0
Fuente: Encuestas Luricocha 2002
Elaboración del autor
¿Que sería para Ud. un buen proceso de descentralización del país?
Cuadro 5
«El centralismo no es percibido
como el principal problema. Del
mismo modo, la
descentralización tampoco es
percibida como una solución
importante. ¿Por qué el
centralismo y la
descentralización no
desempeñan un papel
importante...?»
83
Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
social (7%) suman, en conjunto, un total de 38,6% de
respuestas que consideran que se debe reforzar la pre-
sencia del Estado en el distrito para que exista una
buena descentralización. Se trataría, entonces, de una
forma de percibir la descentralización con un compo-
nente local muy fuerte. Entre la primera opción referi-
da a Más recursos para el municipio distrital (35,1%)
y la segunda, Mayor presencia del Estado en el distri-
to (38,6%), lo que encontramos es una demanda por
descentralización en la que la reforma del Estado ten-
ga un perfil muy concreto en el ámbito local.
Para los luricochanos, un adecuado proceso de des-
centralización implica una mayor presencia del Estado
en el distrito. No significa un proceso de desconcen-
tración de funciones y recursos en nuevas instancias
intermedias, como podrían ser los gobiernos regiona-
les. Nótese las coincidencias entre esta demanda de
descentralización y lo que fue el desempeño de la
maquinaria fujimorista en la zona, durante los años
1990. No resulta ninguna exageración señalar que para
los luricochanos, la descentralización es un proceso que
se percibe muy semejante a lo que la maquinaria hizo
durante dichos años.
Pregunta: ¿Ud. cree que el Perú es un país centralista?
Respuesta: Es cierto que el Perú ha estado centralizado
hasta antes de Fujimori. Aparentemente se habla del
pacto de Fujimori que es totalmente centralizado, pero
si hacemos una evaluación fue al revés (Dirigente local
Luricocha).
De los testimonios anteriormente presentados se des-
prenden dos cosas respecto de la percepción sobre
centralismo y descentralización en Luricocha: la pri-
mera, se percibe que la descentralización es la mayor
presencia del Estado en la localidad, fundamentalmente
para asegurar los derechos sociales mínimos. La segun-
da, que esta percepción de la descentralización no es
necesariamente sinónimo de democracia. Aun más,
el único referente que hay en la memoria de los luri-
cochanos es la descentralización realizada durante
el gobierno de Fujimori; es decir, la presencia de la
maquinaria en la localidad. De esta manera, se perci-
be, por un perverso gambito conceptual, que la pre-
sencia del Estado bajo la administración fujimorista es
una expresión concreta de la descentralización.
Como se puede apreciar en los cuadros 6, 7 y 8, para
el 66,7% de la población del distrito de Luricocha
actualmente no existe democracia en el Perú. Esa
cifra podría ser tomada como expresión de una alta
conciencia crítica frente a los problemas de nuestra
transición democrática, si no fuera porque los mis-
mos encuestados señalan que Alberto Fujimo ha sido
el mejor presidente de la historia del Perú (49,1%) y
la situación del país era mejor en su gobierno que
ahora (56,1%).
¿Ud. considera que actualmente hay
democracia en el Perú?
Cuadro 6
Cantidad Porcentaje
Sí 38 33,3
No 76 66,7
Total 114 100,0
Fuente: Encuestas Luricocha 2002
Elaboración del autor
Presidente Cantidad Porcentaje
Alberto Fujimori 56 49,1
Valentín Paniagua 26 22,8
Fernando Belaunde 20 17,5
Juan Velazco Alvarado 6 5,3
Francisco Morales Bermúdez 4 3,5
Alan García 2 1,8
Alejandro Toledo 0 0,0
Total 114 100,0
Fuente: Encuestas Luricocha 2002
Elaboración del autor
¿De los últimos presidentes, cuál cree
que ha sido el mejor?
Cuadro 7
«Para los luricochanos, un
adecuado proceso de
descentralización implica una
mayor presencia del Estado en el
distrito. No significa un proceso de
desconcentración de funciones y
recursos en nuevas instancias
intermedias, como podrían ser los
gobiernos regionales»
84
Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
Llegados a este punto, una primera hipótesis en rela-
ción con el tipo de cultura política de la (des)cen-
tralización en el distrito de Luricocha tiene que ver
con el hecho de que en el transcurso de la violencia,
pero sobre todo en el de la pacificación, la población
del distrito habría sellado una suerte de pacto implí-
cito con el Estado peruano, encarnado en la imagen
de Fujimori. Mi segunda hipótesis es que el pacto
sería una suerte de hábitus dentro de la cultura políti-
ca de la zona, con raíces en el anterior sistema de do-
minación colonial y el posterior gamonal republicano.
Mi tercera hipótesis es que, aun dentro de este con-
texto, la población de Luricocha habría interiorizado
también el derecho a tener derechos ciudadanos.
Mi cuarta hipótesis es que la forma que tienen los luri-
cochanos de percibir a la democracia está relacionada
no solo con la cultura del pacto y la lógica de la ciu-
dadanía social, sino también con el desempeño que
tuvieron en la zona los regímenes democráticos de Be-
launde y García durante 1980, período en el cual la
represión del Ejército sobre la población fue brutal.
De esta manera, hablar de la experiencia de la de-
mocracia de los años 1980 en la zona, es recordar la
muerte de aproximadamente 7.481 ayacuchanos du-
rante esa década3. Mi quinta hipótesis es que la no-
ción de democracia tendría también otra connotación:
esta se relaciona más con los fines que con los proce-
dimientos, específicamente, con fines de naturaleza
objetiva más que subjetiva, como es el caso de las
obras, sinónimo de buen gobierno.
¿Ud. cree que la situación del país
en la época de Fujimori?
Cuadro 8
Cantidad Porcentaje
Era mejor que ahora 64 56,1
Es igual 24 21,1
Era peor que ahora 16 14,0
No sabe 10 8,8
Total 114 100,0
Fuente: Encuestas Luricocha 2002
Elaboración del autor
Conclusiones
En países como el Perú, hablar de sociedad civil no
resulta siempre sinónimo de democracia y participa-
ción. En un ámbito de naturaleza heterogénea, con
fuertes tensiones y brechas económicas y culturales a
su interior, existen dificultades para el establecimiento
rápido de pactos y consensos en torno a una idea mí-
nima sobre lo que debería ser el bien común. Aun
más, en contextos de alta exclusión social y pobreza
económica, de desarrollo muy desigual de la condi-
«...en el transcurso de la violencia,
pero sobre todo en el de la
pacificación, la población del distrito
habría sellado una suerte de pacto
implícito con el Estado peruano,
encarnado en la imagen de Fujimori»
3/ A diferencia de los países del Cono Sur, en el Perú, la democracia
de los años 1980 aparece como la principal violadora de derechos
humanos en la zona.
«...hablar de la experiencia de la
democracia de los años 1980 en la
zona, es recordar la muerte de
aproximadamente 7.481
ayacuchanos durante esa década»
85
Economía y Sociedad 50, CIES, noviembre 2003
ción de ciudadanía en su interior, el desempeño de
muchas organizaciones de la sociedad civil puede de-
bilitar la democracia, en lugar de fortalecerla.
En ese contexto, no resulta exagerado señalar que a
pesar de que en el Perú se venga discutiendo sobre
democracia desde hace mucho tiempo, como discur-
so y -sobre todo- como práctica, se trata de un descu-
brimiento relativamente reciente para la gran mayoría
de los peruanos.
El estudio ha demostrado que la faceta estatal de los años
1990, ha sido percibida como un proceso de descen-
«El estudio ha demostrado que la
faceta estatal de los años 1990, ha
sido percibida como un proceso de
descentralización y de
democratización entre los
pobladores de Luricocha»
tralización y de democratización entre los pobladores
de Luricocha. En el fondo aparecen pendientes recla-
mos silenciosos sobre una mayor condición de ciudada-
nía, de una mayor pertenencia a la comunidad imagina-
da llamada Perú. Son reclamos hechos desde la perife-
ria de la periferia, los mismos que se enuncian desde
una cultura política con fuertes componentes locales.
...Nosotros cuando estamos lejos no podemos conversar
con el gobierno. También hay veces que personalmente
no podemos reclamar nuestros problemas que tenemos
con los alcaldes, sino con las autoridades, pero nosotros
así a las oficinas que hay superiores no más vamos y en-
tonces, hay veces no nos hace caso, no hay reclamo,
entonces ¿Qué podemos hacer? Yo también quisiera ha-
blar con el presidente mismo, de repente nuestras opi-
niones, nuestros problemas cuando contaría a él mismo,
pero nunca nosotros con ningún presidente nos hemos
entrevistado. (...) Nosotros estamos muy cansados, así
participar con las autoridades muchas veces no somos
escuchados y que podemos hacer ya también no ver a
superiores mas no ir ya, así solo cuando vamos a Palacio
de Justicia que vamos a ingresar a hablar con el presiden-
te (Presidenta Club de madres del distrito).

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Económica Y Social (CIES) Consorcio de Investigación. (2006, marzo 19). Descentralización en el Perú. Caso de Ayacucho. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/descentralizacion-en-peru-caso-de-ayacucho/
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Descentralización en el Perú. Caso de Ayacucho". GestioPolis. 19 marzo 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/descentralizacion-en-peru-caso-de-ayacucho/>.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. "Descentralización en el Perú. Caso de Ayacucho". GestioPolis. marzo 19, 2006. Consultado el 8 de Diciembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/descentralizacion-en-peru-caso-de-ayacucho/.
Económica Y Social (CIES), Consorcio de Investigación. Descentralización en el Perú. Caso de Ayacucho [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/descentralizacion-en-peru-caso-de-ayacucho/> [Citado el 8 de Diciembre de 2018].
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Imagen del encabezado cortesía de advocacy_project en Flickr
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