Creatividad en América Latina

Esta nota quiere pasar revista a la serie de razones por las cuales todavía en nuestra región no se valora en su justa medida la creatividad como elemento dinamizador del desarrollo material y humano.

Entre las razones que podemos citar estarían las siguientes:

1. La creatividad es vista como un misterioso, inabordable e intransferible don que sólo algunos privilegiados poseen.

Esta es la imagen que nos dejan los informes de los medios de comunicación cada vez que destacan a algún joven muy inteligente, un técnico que sorprende con alguna novedad tecnológica, etc. Al resto de no favorecidos sólo nos quedaría el papel de admiradores y, tal vez, diligentes auxiliares del iluminado.

Generalmente, pocos se interrogan acerca del por qué surgen las personas ingeniosas y creativas. Menos aún se plantean si los hábitos de la persona altamente inventiva pueden analizarse y reproducirse o imitarse.

2. Otros conciben la creatividad como una capacidad que, si no se cultivó con esmero en la niñez, no es posible desarrollar en la edad adulta. Se le percibe casi como una cualidad física u orgánica que si no fue estimulada temprano no tiene caso invertir tiempo en ella posteriormente. De ahí que algunas escuelas de inicial o centros de estimulación temprana se afanen en promocionar sus cursos y programas para niños. Y la gran masa de adultos no recibe atención en cuanto al cultivo de esta capacidad.

3. Se considera la creatividad como patrimonio exclusivo de ciertas profesiones o especialidades, por ejemplo, el arquitecto, el ingeniero de sistemas, el publicista, el diseñador gráfico, el escritor y el artista plástico. Y quienes no formamos parte de dichos gremios poco podemos hacer. Nunca, se cree, podremos igualar los numerosos chispazos de los profesionales citados.

4. Ciertos hábitos educativos son inhibidores de la creatividad. Si nuestro sistema educativo se esfuerza en premiar siempre al sumiso y al adaptado y en castigar al que rompe los esquemas o no sigue los procedimientos establecidos, estamos ante una estructura represora de las ideas y de la creatividad. Felizmente, esto ha sufrido variantes en los últimos años. Ya existen escuelas y universidades que cultivan otras metodologías de enseñanza.

5. Finalmente, en el propio tejido social se desconfía de los exitosos, de aquellos que progresaron -o quieren hacerlo más o menos rápidamente- gracias a una idea singular. Esto tiene que ver con las marcadas diferencias sociales que nos separan. Como muestran nuestros científicos sociales, una serie de fenómenos propios de la sociedad latinoamericana se explican a partir de los extendidos prejuicios que la atraviesan.

6. Esas razones educativas, sociales y culturales explican otro hecho psicológico: hay personas que de ordinario no perciben como problemática una situación que tal vez una minoría consideraría compleja y digna de solución.

Estas razones deben llevarnos a repensar cómo entendemos la creatividad y su cultivo, de tal suerte que tracemos planes y acciones que destierren las creencias arriba reseñadas.

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Orbegoso Arturo. (2005, agosto 1). Creatividad en América Latina. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/creatividad-america-latina/
Orbegoso, Arturo. "Creatividad en América Latina". GestioPolis. 1 agosto 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/creatividad-america-latina/>.
Orbegoso, Arturo. "Creatividad en América Latina". GestioPolis. agosto 1, 2005. Consultado el 12 de Diciembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/creatividad-america-latina/.
Orbegoso, Arturo. Creatividad en América Latina [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/creatividad-america-latina/> [Citado el 12 de Diciembre de 2018].
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