Bioética frente al neoliberalismo

… “Por primera vez en la historia humana, nuestra especie corre un riesgo real de extinción”… … Ni la naturaleza debe ser destruida, ni las podridas y despilfarradoras sociedades de consumo deben prevalecer”…(1).

Introducción

El presente trabajo “ Bioética frente al Neoliberalismo” tiene como objetivo demostrar, la relación que se establece en las condiciones económicas, políticas y sociales actuales entre la bioética, entendiéndose esta como cultura de la vida, y el neoliberalismo como modelo económico y político impuesto por el capitalismo a partir de los años 80 del siglo XX y que va a emerger con mayor fuerza a inicios de los años 90 con el fin de la guerra fría tras la caída del Muro de Berlín y el desmantelamiento del campo socialista mundial.

El modelo económico Neoliberal imperante, en términos mundiales va a recibir el nombre de globalización, que no es solo una cuestión meramente económica, tiene alcances políticos, culturales e incluso religiosos, de esta manera se presenta como un proyecto con pretensiones mundiales insospechados y es el proyecto al cual asiste el sistema mundial de hoy en día y esto va a traer enormes consecuencias, especialmente lo que atañe entre otros a la Revolución Científico Tecnológica que comienza en 1953 con el descubrimiento del ADN y el surgimiento de la biotecnología y la ingeniería genética; como resultado del imperativo moral frente a estas nuevas tecnologías aparece la bioética como ciencia de la vida y que se enfrenta al desafío de la nueva tecnología, es una disciplina que surge de la ética médica pero con mayor alcance en los ámbitos de la salud y la vida en general, es una disciplina activa, novedosa, independiente, destinada a regular los excesos de los problemas vinculados a la nueva tecnología.

Trataremos de exponer los efectos negativos desastrosos que para la supervivencia misma del hombre en la tierra ha traído este modelo de desarrollo, responsable de la riqueza de unos pocos y la extrema pobreza de las mayorías. Es aquí donde la bioética, junto a otras ciencias, está encargada de abrir espacios a nivel mundial para salvar la vida en el planeta.

Para desarrollar el trabajo hemos utilizado un enfoque marxista para dar explicación a través de esta teoría científica a la interrelación neoliberalismo -bioética, sobre todo si se tiene en cuenta que ambos conceptos y todo su postulado ideológico surgen en los marcos del capitalismo para responder a los intereses de esta clase.

Desarrollo

Desde el punto de vista histórico el neoliberalismo no es completamente nuevo, sus principales postulados reviven viejas teorías y practicas liberales consustanciales al desarrollo del capitalismo europeo de los tiempos de la Revolución Industrial. El culto a la propiedad privada, la empresa, las leyes del mercado y la prescindencia del estado (el dejar hacer, dejar pasar) son viejas proposiciones liberales de la Europa del siglo XIX.

Probablemente lo más nuevo del neoliberalismo fue que se presentó como una válvula de escape a la crisis del estado de bienestar y al desarrollismo que se precipita a partir de los años 70, es en este sentido que una de las propuestas principales del neoliberalismo se refiere al cambio del papel del estado en la economía.

Reducir las funciones y el tamaño del estado para enfatizar la capacidad de autorregulación del propio mercado, se ha convertido en una de las fórmulas más recomendadas en este modelo económico junto a la privatización de las empresas y servicios públicos, entre ellos los sistemas nacionales de salud, educación y previsión social, todos los cuales tienen relación directa con la calidad de vida de la mayoría de la población.

La globalización Neoliberal se trata de un proceso que pasa por un huracán a escala planetaria; privatizaciones, comercio mundializado, crecientes niveles de empobrecimiento y exclusión, retirada del estado, expansión de una ética del mercado, en fin despliegue y creciente afirmación de la hegemonía del modelo neoliberal.

Es importante destacar en este trabajo que el neoliberalismo no es solo una estrategia y un modelo de carácter económico, como se pretende hacer ver por los ideólogos del capitalismo, sino que es también una visión totalizadora que se manifiesta en la política, en las políticas sociales, la cultura, la educación, y la vida cotidiana; en este terreno ha librado una batalla coherente y penetrante y se ha asentado con tanta fuerza como en el espectro económico; ha logrado configurar los valores de la competencia y de la desigualdad social.

Se trata de un modelo y una concepción que afirma que el mercado debe ser dejado en libertad total en su funcionamiento, puesto que responde al desarrollo normal y evolutivo de la cultura de la humanidad y en esto hay una justificación dogmática de la validez indiscutible del “orden espontáneo”, que no ampliaremos en el trabajo.

Veamos como la Globalización Neoliberal, cual etapa superior del capitalismo en su fase imperialista, o como lo sugiriera el economista brasileño Theotonio Dos Santos en 1995, “… apenas el prólogo de un nuevo y contradictorio ciclo largo de tonalidad expansiva del capitalismo…”, ha repercutido negativamente en todos los órdenes del desarrollo de la humanidad. Con una fuerza inaudita se destruye la vida humana y la naturaleza.

La implantación de recetas neoliberales impuestas desde los principales círculos de poder mundial, como demostración de las tendencias actuales que rigen las relaciones económicas y políticas internacionales de extrapolar hacia el resto del mundo su filosofía del consumo y el mercado y sus condicionamientos políticos, económicos y sociales, como nuevas formas de injerescismo, a través de instituciones y organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial, hacen que las sociedades actuales se comporten como sociedades de dos velocidades, como dos sociedades distantes una de la otra.

Hay concentración de crecimiento en un sector y exclusión y empobrecimiento en sectores sustantivos de la sociedad.

No se trata de un ejército de reserva al estilo capitalismo arcaico del siglo XIX y primeras 5 ó 6 décadas del siglo XX, sino de una población descartada del modelo de crecimiento, obligada a una lucha sin límites por la sobre vivencia, a la búsqueda de estrategias precarias para vivir.

La mundialización del mercado va acompañada por una nueva polarización. Se consolidan estructuras hegemónicas que configuran mecanismos de sometimiento de las periferias respecto a los centros.

El proceso de Globalización es norte céntrico, puesto que se desarrolla en función de los intereses de las economías centrales y unipolar en virtud de la hegemonía geopolítica y estratégica logradas a partir de la caída del socialismo en los países del este europeo, tal como ya hemos abordado en la introducción de este trabajo.

El proceso de globalización y hegemonía neoliberal ha aumentado la vulnerabilidad de los pobres y de los países pobres.

Los modelos de crecimiento predominantes en la actualidad implican la destrucción de la naturaleza. Aquí transformar quiere decir destruir, manipular sin límite alguno.

Hay un criterio de eficiencia que no acepta ni los criterios valorativos de la vida humana, ni los criterios valorativos de la vida de la naturaleza. El valor del medio ambiente entró en conflicto con la eficiencia económica.

La exclusión de la población y la destrucción del medio ambiente van de la mano. Si bien es cierto que la lógica del mercado excluye del poder, de la cultura y de la vida a las grandes mayorías de la humanidad, entonces el triunfo del mercado equivale a la derrota de la vida.

El neoliberalismo realmente existente nos enfrenta a la contradicción Capital-Vida, inherente a la lógica de un capitalismo de mercado.

Pareciera, sin más alternativas, que la globalización neoliberal se tragará irremediablemente al mundo como en tiempos de la antigüedad la lava del Vesubio se tragó a Pompeya, con todos sus habitantes dentro.

Los últimos 25 años de predominio neoliberal, son una prueba inobjetable de que el crecimiento del producto y de las riquezas, aun insuficientes, no conduce automáticamente al desarrollo.

Tampoco el orden económico internacional vigente, sobre la base de esos mismos postulados neoliberales, ha propiciado flujos crecientes de recursos en condiciones adecuadas hacia los países subdesarrollados ni acceso adecuado para los bienes y servicios de estos países a los principales mercados del mundo.

Además de los daños en el plano social y económico que ha generado la globalización neoliberal, y que se han mencionado anteriormente, es necesario profundizar en los efectos devastadores que para la ecología y el medio ambiente y la naturaleza en general han tenido los patrones de consumismo y desarrollo, estos patrones comprometen la capacidad de carga de los ecosistemas globales, su acción depredadora incontrolada en los países subdesarrollados basadas en tecnologías obsoletas igualmente pueden comprometer el equilibrio del planeta en un futuro cercano.

Las constantes emanaciones de gases de efecto invernadero como resultado en lo fundamental del galopante despilfarro de recursos energéticos no renovables por parte de las potencias desarrolladas para el sostenimiento de sus altos niveles de consumo y por tanto la reproducción del sistema, han tenido efectos muy negativos en el clima del planeta, las temperaturas medias se han elevado considerablemente y se preveé en los próximos 30 ó 50 años grandes catástrofes de todo tipo con daños muy perjudiciales para la ecología, el medio ambiente y la vida en general en la tierra que de hecho ya se manifiestan con gran crudeza, tales como huracanes de gran intensidad, deshielo de glaciares importantes, sequías prolongadas etc.

Sobre estos aspectos nuestro Comandante en una de sus reflexiones publicadas en el Diario Granma ha apuntado lo siguiente:

… “ La idea del calentamiento global como terrible espada de Damocles que pende sobre la vida de la especie, hace apenas 30 años ni siquiera era conocida por la inmensa mayoría de los habitantes del planeta; aun hoy existe gran ignorancia y confusión sobre estos temas. Si se escucha a los voceros de las transnacionales y su aparato de divulgación, vivimos en el mejor de los mundos: una economía regida por el mercado, mas capital transnacional, mas tecnología sofisticada, igual a crecimiento constante de la productividad, del PIB, del nivel de vida y todos los sueños del mundo para la especie humana; el estado no debiera interponerse en nada, no debiera incluso existir, excepto como instrumento del gran capital financiero”… (2)

En otras de sus profundas y atinadas reflexiones sobre el tema que estamos desarrollando, nuestro Comandante en Jefe, resumiendo las opiniones vertidas por Atilio Borón, intelectual latinoamericano, en el encuentro hemisférico contra los TLC celebrado en La Habana en el mes de abril del 2007, señala:

…” El proceso de mercantilización no se detuvo en los humanos y simultáneamente se extendió a la naturaleza: la tierra y sus productos, los ríos y las montañas, las selvas y los bosques fueron objetos de su incontenible rapiña. Los alimentos por su puesto no escaparon de esta informal rapiña. El capitalismo convierte en mercancía todo lo que se pone a su alcance. Los alimentos son convertidos en energéticos para viabilizar la irracionalidad de una civilización que para sostener la riqueza y los privilegios de unos pocos, incurre en un brutal ataque al medio ambiente y a las condiciones ecológicas que posibilitaron la aparición de la vida en la tierra. La transformación de los alimentos en energéticos constituye un acto monstruoso “… (3)

El calentamiento global en las próximas décadas provocará tragedias inimaginables para la salud y calidad de vida de la especie humana y animal en el planeta, se agravará la desnutrición, se incrementará el número de muertes, enfermedades y lesiones provocadas por ondas de calor, inundaciones, terremotos, incendios y sequías.

Así mismo ocasionará una mayor incidencia de enfermedades diarreicas y problemas cardiorespiratorios vinculados con el aumento de los niveles de ozono, así como cambios en los patrones de propagación de enfermedades infecciosas.

La salud se está convirtiendo, entonces, en un tema central en el debate sobre el calentamiento global. …” Ya no se trata solo de un problema ecológico, sino de una amenaza a la vida y a los medios de subsistencia de la gente”… (4).

Carlos Marx en su obra “Tesis sobre Feuerbach” define la categoría salud como:

… “La salud se refiere a la existencia y a la esencia de la vida del hombre; entender su especificidad social requiere comprender la esencia humana. Es la calidad de la existencia del hombre determinada por su relación armónica con el medio natural social que le corresponde”…

Es lógico, con lo expuesto hasta aquí que si la amenaza de extinción de la especie humana y la existencia de vida en el planeta, es inmanente al proceso de globalización neoliberal, surjan nuevos paradigmas en las ciencias encargadas de preservar la vida y la calidad de vida, encaminados a frenar en alguna medida o por lo menos hacer conciencia de la necesidad de mitigar las acciones que conllevan a los efectos negativos descritos en este trabajo.

Es aquí donde la bioética surge como ética aplicada a un cada vez más vasto campo de problemas: aquellos generados por el desarrollo social y en particular científico-tecnológico que de algún modo afectan la vida en el planeta y consecuentemente la vida y el bienestar del hombre, por tanto este paradigma bioético responde a una necesidad objetiva del desarrollo social y de la propia ciencia, de su extensión y consolidación dependerá, en medida considerable la supervivencia y futuro de la humanidad.

A pesar de que el término Bioética se introdujo por primera vez en 1971 por el médico y profesor de la Universidad de Wisconsin en Estados Unidos, Van Rensselaer Poter en su obra “Bioética. Un puente al futuro”, ya desde 1957, esta empieza a surgir como un inquietante proceso de equidad por los imperativos éticos de la nueva tecnología que había comenzado en 1953 con el desciframiento del ADN.

Retomando el concepto de salud, no solo como ausencia de enfermedad, sino como calidad de una vida digna de ser llamada humana, se trata de propender por todas las condiciones que aseguran el buen ser y el bienestar en sus aspectos físicos, psíquicos, ecológicos, sociales, económicos, y este es el reto de la bioética en la actualidad y para el futuro; garantizar, como se ha insistido en este trabajo, la existencia y sobre vivencia de la vida, y la especie humana, puestas en peligro por los problemas económicos, sociales y ecológicos generados por la expansión mundial del capitalismo.

Los problemas globales, tanto de carácter natural como social, tanto en el corto como en el largo plazo, constituyen una amenaza para la vida y la salud de millones de seres humanos.

Siendo así, alrededor de ellos existen numerosos problemas éticos en la esfera de la salud y la vida del hombre que no caben dentro de los viejos códigos de la ética médica, esta es una de las razones para aceptar la validez de la bioética que implica la seria necesidad de desarrollarla con una óptica marxista, el que esta disciplina haya surgido en los Estados Unidos y encontrado amplia aceptación en países capitalistas desarrollados, no la podemos rechazar de plano, se trata más bien de considerar críticamente los presupuestos ideológico; la teoría marxista ha demostrado que las ideas tienen un condicionamiento socio histórico y que expresan y defienden intereses clasistas, pero también que esas condiciones socio históricas son el resultado de la acción de los hombres que las crean y son capaces de transformarlas y que al hacerlo se guían por determinados ideales.

Las ideas morales no son solo un elemento normativo de la conducta individual sino también un importante factor movilizativo revolucionario de individuos y colectividades humanas.

Cuestiones de tan alta significación para las personas como la salud y la vida, poseen un alto valor para las mismas, que aumentan en la medida en que se gana conciencia de este derecho humano elemental o sea el derecho a la salud y la vida.

Uno de los efectos de la globalización en el siglo pasado fue hacer tomar conciencia de la necesidad de desarrollar el pensamiento ético en la esfera de la salud.

Durante siglos esta cuestión fue considerada de competencia de los médicos y tuvo como esfera restringida la de la relación médico-paciente, y no es que este aspecto hoy haya perdido importancia, pero hay otros que también necesitan ser valorados, tales como considerar la salud como un sistema en su conjunto, tomar conciencia de la necesidad de aceptar la responsabilidad moral ante las actuales y futuras generaciones por el trato rapaz hacia la naturaleza.

En fin que se trata de una gama de problemas muy variados que van desde las concepciones acerca de que tipo de profesional de la salud formar hasta las políticas institucionales nacionales e internacionales de salud.

La bioética por tanto, es de interés no solo para los profesionales de la salud en general, sino para otros profesionales vinculados con el tratamiento e investigación de diversos aspectos de la vida en el planeta que vivimos, desde científicos hasta filósofos, religiosos y políticos.

El neoliberalismo está en crisis, y cada día llegan nuevas expresiones de ello pero… “ la crisis de este modelo no será irreversible y definitiva, por más injusticia que provoque, hasta que nuevos valores de pensamientos que vayan sosteniendo una nueva práctica económica basada en la solidaridad y la cooperación ocupen el lugar que el virus neoliberal de profunda penetración ha venido ocupando”… (5).

En la reflexión del compañero Fidel del lunes 19 de octubre de 2009, publicada en el periódico Granma el martes siguiente, donde hace referencia a la reciente reunión cumbre del ALBA- TCP celebrada en Cochabamba, Bolivia y a la cercana cumbre de la ONU sobre cambio climático en Copenhague, Dinamarca, se evidencia con claridad que estas reuniones constituyen, la primera, un modelo a seguir por todos los países en materia de cooperación, solidaridad y complementación económica y la segunda tiene que convertirse en un compromiso serio y urgente por parte de las superpotencia encaminado a disminuir o eliminar las emanaciones de dióxido de carbono a la atmósfera, si se quiere realmente preservar la especie humana.

Referencias bibliográficas

1) Castro Ruz Fidel. Discurso en la sesión de clausura del V Encuentro Internacional de Economistas sobre globalización y problemas del desarrollo. Febrero 2003.

2) Castro Ruz Fidel. Reflexiones del Comandante en Jefe. Diario Granma 8 de mayo de 2007 “ La tragedia que amenaza a nuestra especie”

3) Castro Ruz Fidel. Diario Granma 10 de mayo de 2007. “Se intensifica el debate”.

4) Diarmid Cambell-Lendrum. Programa sobre cambio climático, salud pública y medio ambiente de la OMS. Diario Granma del 15 de mayo de 2007.

5) Osvaldo Martínez. Director CIEM. Discurso inicial del V Encuentro hemisférico de lucha contra el ALCA. Revista El Economista. Publicación de la ANEC. Mayo 2006.

Bibliografía

1. Fidel Castro Ruz. “Las ideas son el arma esencial en la lucha de la humanidad por su propia salvación”. Tres discursos en encuentros internacionales efectuados en La Habana enero y febrero de 2003. Oficina de publicaciones del consejo de estado.

2. Caminos. No 9 – 1998 – Revista cubana de pensamiento socio teológico. “Desafíos de la globalización al pensamiento latinoamericano”. José Luis Rebellato.

3. Lecturas de Filosofía, Salud y Sociedad. Colectivo de autores. La Habana 2004.

4. Globalización. Bioética y los Derechos Humanos. Dr. Luís T. Díaz Muller. Investigador titular del instituto de investigaciones jurídicas de la UNAM. México.

5. Reflexiones del Comandante en Jefe. “La tragedia que amenaza a nuestra especie” y “Se intensifica el debate”. Diario Granma 8 y 10 de mayo de 2007.

6. Bioética, Economía y Globalización. Antonio José Sarmiento Nova. Teólogo.

7. La Globalización. ¿Fase superior y última del imperialismo? Luís Suárez Salazar escritor e investigador cubano. Profesor auxiliar de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana y profesor titular del Instituto Superior de Relaciones internacionales Raúl Roa. Ciudad de La Habana.

8. Marxismo, Globalización y problemas éticos en la esfera de la salud. Orlando Silva Márquez y Susana Núñez Martineaux.

9. Revista “EL Economista de Cuba” publicación de la ANEC. Varios números.

10. Revista “Bohemia” publicación semanal. Varios números.

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Mori Estévez Elena María. (2009, octubre 21). Bioética frente al neoliberalismo. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/bioetica-frente-al-neoliberalismo/
Mori Estévez, Elena María. "Bioética frente al neoliberalismo". GestioPolis. 21 octubre 2009. Web. <https://www.gestiopolis.com/bioetica-frente-al-neoliberalismo/>.
Mori Estévez, Elena María. "Bioética frente al neoliberalismo". GestioPolis. octubre 21, 2009. Consultado el 20 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/bioetica-frente-al-neoliberalismo/.
Mori Estévez, Elena María. Bioética frente al neoliberalismo [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/bioetica-frente-al-neoliberalismo/> [Citado el 20 de Septiembre de 2018].
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