El ser humano ha creado en su mente un perfil "hollywoodesco" con el que sueña conseguir la pareja perfecta, los hijos perfectos, los ídolos y los líderes perfectos.
¿Será por eso que se dificulta tanto encontrar a alguien en quién creer, con quien socializar, a quién admirar y amar?
La gente con la que se fantasea, para que cumpla el prototipo al que se aspira, debe ser bonita, alta, delgada, sociable, inteligente, creativa, emprendedora, exitosa, rica, libre de depresiones y problemas. ¡Ah!, y preferentemente, joven, madura y con un extraordinario sentido del humor. Pero que además, nos procure, nos valore, nos admire y por supuesto, nos quiera.
¿No estará demasiado exagerado este ideal?.
Todo lo que se aparte del estereotipo no satisface, no entusiasma lo suficiente, no motiva a creer, a respetar a una persona y mucho menos, a intentar conquistarla. Si alguien se aleja de ese modelo, es más fácil criticar, descalificar, rechazar... y se hace con una simpleza, con una liviandad tal, que asusta.
Comentarios como: "la vi en el aeropuerto", "lo escuché en una entrevista por televisión", "fuimos compañeros de clase hace "x" años", son sólo intentos de hacer creer a los otros, y así mismos, que se tiene las bases suficientes, como para agregar a los juicios, adjetivos calificativos tales como: "es un sangrón", "se le subió", "no tiene ética", "era un fósil", "parecía un tonto", como si en realidad, conocieran a esos personajes auténtica y profundamente.
Lo peor es que al desprestigiar con esa ligereza, se hace un grave y doble daño. Por un lado, se lastima la imagen de quién se habla, pero también, se le pudiera privar a alguien más, de la posibilidad de creer, admirar o valorar, al sujeto de la conversación.
Otra tendencia, aún cuando la gente sea virtuosa, es cuestionar algo de su persona o de su vida como incrédulos a lo que parece valioso, realizando comentarios complementarios, que atestigüen la falta de "perfección" del otro: "sí, es muy inteligente, pero se casó con un..., o tiene un carácter de...", "es bonita pero sin cerebro..., o es más presumida que... o tan fácil como....","si no estuviera tan gordo, tan bajita, si fuera más amable, más simpático, menos calvo, más sensible", etcétera, etcétera.
¿Cuándo nos convencieron o convencimos, de que la perfección era la meta?. ¿Qué es la perfección?. ¿Sobre qué bases se habla o se exige ésta en los humanos?.
En realidad esta búsqueda es irreal. No cabe duda de que lo que para unos representa la belleza, para otros pudiera ser poco menos que monstruoso. Hay quienes llaman pretensión, a la elegancia, diplomacia a la hipocresía, torpeza a la prudencia, agresividad a la sinceridad, ligereza a la flexibilidad y, virtuosidad, a la rigidez moralista.
Vanidad, superficialidad, egocentrismo, soberbia, escasa actitud crítica hacia las normas sociales heredadas, afán de "pertenecer" a un "selecto" círculo social, a través de perseguir modas impuestas y estereotipos falsos, son las características que impregnan esta demanda del ideal perfecto.
Los hombres y mujeres de siglos pasados que han hecho historia, aquellos a los que se admira con devoción y autenticidad, nada tienen que ver con estos lineamientos y utopías de la modernidad.
La gente no deja de asombrarse cuando conoce la vida de sus ídolos, de los grandes genios, de los "maestros".
Impacta a muchos el saber que Einstein haya reprobado matemáticas en la escuela, que Mozart con la exuberancia de sus creaciones musicales o Van Gogh con su creatividad y locura, hayan muerto en condiciones de pobreza extrema. Que Pasteur haya sufrido lo indecible con el fallecimiento de sus hijas, que Bethoveen siendo sordo, creara una de las composiciones musicales más bellas del mundo, que Kierkegaard fuera un hombre complejo y solitario, que Newton tuviera un carácter rebelde y haya sufrido un colapso nervioso, que Da Vinci nunca viera el fruto de sus investigaciones e inventos, que Bill Gates, abandonara Harvard para ponerse a trabajar.
Para seguir sorprendiéndonos, podríamos agregar a quienes fueron rechazados y perseguidos por haber dudado, cuestionado y enfrentado a la autoridad, civil, política, social, eclesiástica, y con ella, a sus preceptos. A los que sostuvieron "relaciones peligrosas" incluyendo a Jesucristo, a los que exhumaron cadáveres para hacer sus investigaciones, a quienes expusieron su propia vida, como Marie Curie, en vías de alcanzar sus metas y cristalizar sus ilusiones.
Podríamos poner en la lista a todos, porque ésta es tan larga, como el espacio que ocupa el nombre de cada uno de ellos.
¿Qué es lo tienen en común aquellos a quienes la historia ha favorecido como los grandes líderes, sabios o artistas? ¿Cuál es el perfil que los caracteriza?.
Fácil es caer en la tentación de contestar: "un don" o "su genialidad". ¡Ojalá!, sería grandioso que sólo fuera eso, pues con esto, aunque se dude, contamos todos.
Ellos fueron simplemente seres humanos de carne y hueso, que tuvieron circunstancias difíciles que enfrentar. Personas que sufrieron rechazos, abandonos, humillaciones, enfermedades, pobreza, falta de apoyo, críticas, penurias, depresiones, limitaciones, carencias...
Ninguno de ellos cumple con nuestro moderno perfil "ideal" de hombre o mujer hermosa, inteligente y feliz, todo junto en un mismo paquete. Ni uno sólo.
Fue el creer en ellos mismos, así como su tenacidad, su perseverancia, su obstinación, lo que los llevó al éxito.
Fue el no darse nunca por derrotados y el perseguir un sueño o muchos, ferozmente.
El tolerar la frustración y el rechazo no como una ofensa personal, sino como una crítica ajena, una opinión "de otro", para convertirla en un obstáculo por vencer y no en una excusa para darse por vencido. El mismo Gandhi concibió el movimiento de lucha de independencia de la India, a raíz de una terrible humillación recibida.
Fue el escuchar e intentar comprender la aportación que hicieron "los otros", y no a través de la vía del rechazo sistemático a lo creado por cualquiera que no fueran ellos mismos, lo que los llevó a cuestionar sus propias ideas y mejorar sustancialmente, las suyas y las ajenas.
Fue el estar dispuesto a invertir en tiempo presente, dinero, esfuerzo y creatividad, en proyectos que no sabían siquiera si serían futuros éxitos. Fue el empeñar la vida sin pensar en las ganancias, en la fama, la proyección. Destacaron por tener fe en algo, en alguien, en ellos mismos.
Ellos fueron personas como usted y como yo. Gente con defectos y privaciones, que recibieron críticas, rechazos, desplantes y humillaciones, que les tocó vivir, una vida difícil, con altas y bajas, como la que nos ha envuelto a la mayoría de nosotros.
Así fueron ellos, y así son "hoy", los grandes genios del mañana. Ojalá se les detectara a tiempo, si no para apoyar sus sueños, por lo menos para hacerles el camino menos arduo, ahorrándoles burlas, degradaciones y desprecios.
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