El análisis de la industria del café en México, bajo el modelo de las cinco fuerzas de Michael Porter

Autor: Ana Lilia Nájera Sierra, Diva Elena Morales, Alberto Calderón

Otros conceptos de economía

02-2005

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El presente trabajo desarrolla el análisis de la industria del café en México, bajo el Modelo de las Cinco Fuerzas de Michael Porter, en donde se aborda cada uno de sus componentes en el contexto mexicano.

1. EL MODELO DE LAS CINCO FUERZAS DE PORTER

Una Industria se define como un grupo de compañías de oferentes de productos o servicios que son sustitutos cercanos entre sí. Los sustitutos cercanos son productos o servicios que satisfacen las mismas necesidades básicas del consumidor.

El desafío para los gerentes consiste en analizar las fuerzas competitivas de un ambiente industrial a fin de identificar las oportunidades y amenazas que enfrenta una organización. Michael Porter de Harvard School of Business Administration desarrolló un marco teórico para auxiliar a los gerentes en realización de este análisis. El marco teórico de Porter, conocido como el modelo de cinco fuerzas, concentra, como su nombre lo indica, en las cinco fuerzas que generan la competencia dentro de una industria: 1) el riesgo por el nuevo ingreso de potenciales competidores; 2) el grado de rivalidad entre compañías establecidas dentro de una industria, 3) el poder de negociación de los compradores, 4) el poder de negociación de los proveedores, y 5) La proximidad de sustitutos para los productos de una industria.

1.1 Rivalidad entre Empresas Competidoras

Las estrategias que sigue una empresa tienen éxito sólo en la medida que proporcione una ventaja competitiva sobre las estrategias que aplican las empresas rivales. Los cambios en la estrategia de una empresa se enfrentan por medio de acciones contrarias, como la reducción de precios, el mejoramiento de la calidad, la adición de características, la entrega de servicios, la prolongación de las garantías y el aumento de la publicidad.

La intensidad de la rivalidad entre las empresas en competencia tiende a aumentar conforme el número de competidores se incrementa, conforme los competidores se asemejan en tamaño y capacidad, conforme disminuye la demanda de los productos de la industria y conforme la reducción de precios se vuelve común. La rivalidad aumenta también cuando los consumidores cambian de marca con facilidad, cuando las barreras para salir del mercado son altas, cuando los costos fijos son elevados, cuando el producto es perecedero, cuando las empresas rivales tienen diversas estrategias, orígenes y cultura, así como las fusiones y adquisiciones son comunes en la industria. Conforme la rivalidad entre las empresas competidoras se hace más intensa, las utilidades de la industria declinan, en algunos casos hasta el grado que la industria se vuelve por sí misma poco atractiva.

1.2 Entrada Potencial de Nuevos Competidores

Siempre que empresas nuevas ingresan con facilidad a una industria en particular, la intensidad de la competencia entre empresas aumenta; sin embargo, ente las barreras de ingreso están la necesidad de lograr economías de escala con rapidez, la necesidad de obtener conocimiento especializado y tecnología, la falta de experiencia, la lealtad firme de clientes, las fuertes preferencias de marca, el requerimiento de un gran capital, la falta de canales de distribución adecuados, la políticas reguladoras gubernamentales, los aranceles, la falta de acceso a materias primas, la posesión de patentes, las ubicaciones poco atractivas, los atraques de empresas arraigadas y la saturación potencial del mercado.

A pesar de las diversas barreras de ingreso, algunas empresas nuevas entran a las industrias con productos de excelente calidad, precios bajos y recursos de mercadotecnia importantes; por lo tanto, el trabajo de estrategia consiste en identificar a las empresas nuevas que tienen la posibilidad de ingresar al mercado, vigilar las estrategias de las nuevas empresas rivales, contraatacar si es necesario y obtener provecho de las fortalezas y oportunidades existentes.

1.3 Desarrollo Potencial de Productos Sustitutos

En muchas industrias, las empresas compiten de cerca con los fabricantes de productos sustitutos de otras industrias. La presencia de productos sustitutos coloca un tope en el precio que se cobra antes de que los consumidores cambien a un producto sustituto.

Las presiones cautivas que surgen de los productos sustitutos aumentan conforme el precio relativo de estos productos declina y conforme el costo por el cambio de clientes se reduce. La fortaleza competitiva de los productos sustitutos se mide mejor por los avances que éstos obtienen en la participación en el mercado, así como por los planes que tienen las empresas para aumentar su capacidad y penetración en el mercado.

1.4 Poder de Negociación de los Proveedores

El poder de Negociación de los proveedores afecta la intensidad de la competencia en una industria, sobre todo cuando existen muchos proveedores, cuando sólo hay algunas materias primas sustitutas adecuadas o cuando el costo de cambiar las materias primas es demasiado alto. Tanto los proveedores como los productores deben ayudarse mutuamente con precios razonables, mejor calidad, desarrollo de nuevos servicios, entregas a tiempo y costos de inventario reducidos para mejorar la rentabilidad a largo plazo.

Las empresas deben seguir una estrategia de integración hacia atrás para obtener el control o la propiedad de los proveedores. Esta estrategia es eficaz sobre todo cuando los proveedores son poco confiables, demasiado costosos o incapaces de satisfacer las necesidades de una empresa en forma consistente. Las empresas negocian, por lo general, términos más favorables con los proveedores cuando la integración hacia atrás es una estrategia utilizada comúnmente entre empresas rivales en una industria.

1.5 Poder de Negociación de los Consumidores

Cuando los clientes están concentrados en un lugar, son muchos o compran por volumen, su poder de negociación representa una fuerza importante que afecta la intensidad de la competencia en una industria. Las empresas rivales ofrecen garantías prolongadas o servicios especiales para ganar la lealtad de los clientes, siempre y cuando el poder de negociación de los consumidores sea significativo. El poder de negociación de los consumidores es también mayor cuando los productos que se adquieren son estándar o poco diferenciados. Cuando esto ocurre, los consumidores negocian precio de venta, cobertura de la garantía y paquetes adicionales en mayor grado.

2. ANÁLISIS DE LA INDUSTRIA ESTACIONES DE CAFÉ

2.1 Poder de Negociación de los Consumidores

Consumo responsable

En las últimas décadas, los consumidores han visto decrecer sistemáticamente su poder adquisitivo, viéndose obligados, frecuentemente, a adquirir bienes y servicios de menor calidad y con precios fijados por las grandes tiendas de autoservicio y otros intermediarios.

Al mismo tiempo, somos los consumidores quienes tenemos en nuestras manos la capacidad para influir en nuestro entorno. Una manera para empezar a ejercer dicha capacidad es a través del consumo conciente o consumo responsable, que implica tomar decisiones informadas respecto a qué productos compramos y cuáles son las repercusiones sociales y ecológicas de dichas compras.

Cada uno de nosotros tenemos la capacidad de influir en nuestro entorno de distintas maneras, algunas de las cuales pueden favorecer la conservación de la biodiversidad y la mejora en el nivel de vida de los campesinos del país, y otras que propician una lógica de mercado donde lo único que importa es aumentar las ganancias de las grandes empresas sin reparar en las consecuencias sociales y ecológicas que puedan causar.

Al comprar cualquier bien o servicio, el consumidor entrega una cantidad específica de dinero, el cual es usado por la compañía productora para volver a empezar un nuevo ciclo de producción, aumentando a dicho ciclo, las ganancias obtenidas durante el ciclo anterior. Así, las "ganancias" que se obtienen por nuestras compras cotidianas pueden ser usadas para fomentar prácticas que promueven la justicia social y la conservación ecológica o práctica que dañan al medio ambiente y refuerzan diversas prácticas de explotación humana. En este apartado hablaremos sobre estos puntos en relación al consumo responsable o consumo conciente.

Contexto Actual

El movimiento de consumo responsable surge a partir de las repercusiones económicas, ecológicas y sociales que ha traído consigo la política neoliberal, la cual se caracteriza por la apertura de mercados, el predominio del capital y la exaltación del consumo.

Actualmente nos encontramos frente a un panorama mundial en el que “los países de altos ingresos, con sólo el 14 por ciento de la población mundial, acaparan el 75 por ciento del PIB mundial”; y las 50 ETN más grandes del mundo tienen cifras de ventas mayores que el PIB de los 150 países más pobres del planeta"*.

Esta situación es favorecida por diversos gobiernos que otorgan mayores facilidades a las ETN en lo que se refiere a apoyos fiscales, escasas (o nulas) trabas ambientales y laborales, etcétera. Numerosos estudios señalan que de mantenerse estos niveles acelerados de producción y consumo se agravará aún más la destrucción masiva del medio, los niveles de pobreza y explotación laboral, así como la creciente migración hacia ciudades y países desarrollados.

Consumo Responsable vs. Consumismo

El consumismo se fundamenta en la lógica de acumulación y competencia, en la que se fomenta el culto a la imagen individual y que ha ido gestando verdaderas generaciones acostumbradas a “usar y tirar”. Además la promoción de un producto o servicio se hace usando una cuidadosa selección de la información que se presenta al consumidor, resaltando cualidades reales e imaginarias de los productos, al mismo tiempo que oculta otro tipo de información, como algunas repercusiones ambientales (contaminación) o procesos agroindudstriales (como en el maíz transgénico, por ejemplo).

Para contrarrestar este fenómeno, el consumo responsable parte de la premisa de que al momento de elegir de manera informada sobre los productos y servicios que adquirimos, podemos influir en el mercado, es decir, en las nuevas tendencias de consumo que son permanentemente monitoreadas por muchas empresas chicas y grandes.

Esto significa que a partir de nuestro ejercicio individual de compra y la paulatina conformación de una cultura de consumo responsable, nos será posible contribuir a la protección del ambiente y a la mejora de las condiciones de vida y laborales de miles de personas, al decidir a quién le entregamos nuestro dinero. Esto es posible porque al estar crecientemente informados, tendremos más elementos para preferir un artículo producido con prácticas responsables sobre otros que buscan la reducción de sus costos con prácticas y tecnologías dañinas para el ser humano y para el planeta.

Cause Related Marketing (CRM) o Marketing Relacionado con la Causa

La decisión de que ciertas empresas estén preocupadas por los productos y servicios que brindan, puede explicarse como un paso concreto dentro de una estrategia más amplia conocida como “Cause Related Marketing” (CRM) o marketing relacionado con una causa.

Por otro lado debe resaltarse que, si bien dicha estrategia está encaminada a incrementar las ventas con el uso de argumentos no comerciales, sobre todo dentro de un segmento de mercado particularmente leal, también se caracteriza por una estricta inspección por parte de terceros, quienes certifican públicamente, por medio de un logotipo, que las empresas en efecto cumplan con aquello que ofrecen a los consumidores a través de la venta de un producto, como un mejor pago a los cafeticultores por su grano, la eliminación del uso de productos dañinos para la salud o el medio ambiente, etc., al mismo tiempo que se aseguran de que los beneficiarios finales de tales acciones sean realmente aquellos a quienes se dice apoyar.

Entre los resultados obtenidos por las empresas con el uso del CRM en países desarrollados encontramos que:

a) Realza la imagen de la empresa frente a los consumidores, quienes por esa razón podrían preferir ese y otros productos de la misma compañía frente a los de la competencia y;

b) Cuentan con el decidido apoyo de los medios de comunicación, los cuales informan a los consumidores qué es el comercio justo y dónde pueden adquirir ese tipo de artículos. Finalmente es necesario señalar que la amplia difusión de las actividades de CRM de la empresa, incluyendo sus objetivos concretos así como los beneficiarios de las mismas, jugará un papel vital en el impacto y duración de cualquier campaña dentro del comercio justo.

Tiendas y puntos de venta de productos responsables:

A continuación anexamos una lista de tiendas y puntos que venta que ofrecen productos responsables en el Distrito Federal:

Alimentos orgánicos e integrales.
Laura 83, Col. Villa de Cortés; CP. 03500, México, D.F. Tel: (55) 5579 2525

Agrupación Sierra Madre.
Prado norte 324, Col. Lomas de Chapultepec; C.P. 11000, México, D.F. Tel: (55) 5520 8820 asmupc@infosel.net.mx

Amigos del Jardín Botánico UNAM
Circuito Universitario Exterior, Ciudad Universitaria, Col. Coyoacán; México, D.F. Tel: (55) 5550 9304 Fax: 5622 9046

Café de nuestra tierra.
Álvaro Obregón #100; Col. Roma; C.P. 06700.

Café, salud y vihda - Cappsida.
José Antonio Torres #618; Col. Vista Alegre; C.P. 06860. Muy cerca del metro Chabacano (Línea 2).

Cafetería Papalotl.
Comercio y administración #40; Col. Copilco Universidad.

Café Villa - Proyecto autogestivo del Comité Cerezo,
Av. Panamericana s/n, esq. México 68, en el Centro Social de Villa Panamericana, Delegación Coyoacán. Abierto de domingo a viernes de 16:00 a 22:00 hrs.

Centro Cultural Moa.
Insurgentes sur #659 esq. Maricopa; Col. Nápoles; Tel. (55) 5543-1021 y 5543-1062.

Diente de León.
Plaza Iztaccíhuatl #36 B; Col. Ex-Hipódromo Condesa; C.P. 06410; Tel. (55) 5264-6587.
Ecored
Petén 477-B, Col Narvarte;C.P. 03020, México, D.F. Tel: (55) 5605-9485.

Granja Orgánica.
Av. San Fernando #765, local 4-C; Parque ecológico Loreto y Peña pobre.

Jolgorio y café.
Plaza mayor esquina Plutarco Elías Calles, una cuadra antes de Rojo Gómez. Tel: (55) 5115-7650 (Raymundo o Claudia)

La casa del pan papalotl.
Av. San Fernando #765, esquina Insurgentes Sur; Parque ecológico Loreto y Peña pobre; C.P. 14010; Tel. (55) 5528-2041

Lo más natural.
Prado Norte 351, Col Lomas de Chapultepec; C.P. 11000, México, D.F. Tel: (55) 5520-3037

Madre Tierra.
Pasaje Parián, Local 13 Álvaro Obregón 130, Col. Roma, México D.F. 06700. Entre Jalapa y Orizaba

Momo café Condesa.
Tamaulipas 66; Col. Condesa, entre Michoacán y Montes de Oca. Tel.: 04455-2571-3606 (Frida y Ánglel).

Rostros y Voces - trato justo.
Mérida 109 local D esquina con Álvaro Obregón, Col. Roma, México D.F. 06700. (Entrada por Alvaro Obregón) Tel. (55) 5514-8453 Fax: 5514-6539 . ¡Próxima reapertura!

The green corner.
Mazatlán 81, local 1-2; Col. Condesa; C.P. 06140; Tel. (55) 5286-3939 y 5286-7275.

Tienda celular del Tianguis Tláloc.
Tláloc #40-3, Col. Tlaxpana; (Cerca del Metro Normal) Tel. (55) 5535-0325.

En términos generales podemos decir que el poder de negociación de los consumidores es alto debido a la cantidad de opciones que existen entre las diferentes estaciones de café, como ubicación, precio, calidad, mobiliario, exclusividad, servicios adicionales (como entrega a domicilio) productos adicionales (como repostería o comida) tradición, etc. Por lo que los responsables de las estaciones de café debe tener claras las necesidades de su mercado.

Aunque hoy en día las tiendas y puntos de venta de productos responsables no forman parte de las mas competitivas, la tendencia por lo natural y saludable apuntan a que en u futuro no muy lejano exista mayor conciencia entre los consumidores y esta ideología tenga mayores frutos para los vendedores de productos responsables.

2.2 Poder de Negociación de los Proveedores

La Producción y Comercialización de Café en México

El café es un producto que ha estado ligado desde hace varios siglos al mercado internacional. En el siglo XVII se inició su consumo en Europa, el cual se popularizó hasta los siglos XVIII y XIX. Tradicionalmente la producción se ha establecido en los países en desarrollo, que estuvieron bajo regímenes coloniales; y por otro lado la industrialización y la mayor parte del consumo se concentra en los países desarrollados.

Cada año se consumen en el mundo una cantidad cercana a los 100 millones de sacos de 60 kilogramos de café verde, los cuales son producidos en los países de América Latina, Asia y África.

En los años recientes el mercado internacional del café ha pasado por dos situaciones distintas: un esquema de comercio regulado entre los países productores y consumidores, y un esquema de libre comercio.

El esquema de mercado controlado operó de 1962 a 1988. Después de varias crisis de sobreproducción de café, en el año de 1962 se crea la Organización Internacional del Café (OIC), que es un organismo multinacional que funciona en el marco de la Organización de las Naciones Unidas, teniendo su sede en la ciudad de Londres. En la OIC participan prácticamente la totalidad de países productores y los 25 principales países importadores; productores y consumidores tienen una participación paritaria en la toma de decisiones del organismo.

Bajo este esquema el mercado se controlaba mediante un conjunto de acuerdos establecidos en un Convenio Internacional del Café (firmado en 1962 y renovado en 1968, 1976 y 1983) y en el que las cláusulas económicas del mismo tenían el objetivo de realizar un equilibrio razonable entre la oferta y la demanda, sobre bases que garantizaran a los consumidores un adecuado abastecimiento de café a precios equitativos, y a los productores, un mercado seguro para el grano a precios adecuados.

PARTICIPACIÓN MUNDIAL DE LOS PRINCIPALES CONSUMIDORES

Este objetivo se concretizó mediante la distribución de las exportaciones entre los países firmantes, por lo que en el texto de los acuerdos se señalaba una cuota por país, con lo cual se logró que en el periodo de 1983 a 1989 los precios se mantuvieran en el nivel de 120-140 centavos de dólar por libra. En este sentido, la regulación internacional tenía todos los objetivos de un cártel: repartición del mercado y fijación no competitiva del precio.

El 3 de julio de 1989, al romperse los acuerdos sobre las cláusulas económicas debido a la presión de Estados Unidos por parte de los importadores y de México por parte de los exportadores, se inicia la operación del mercado mundial del café bajo un régimen de mercado libre. La razón que adujo Estados Unidos fue que en el mercado fuera de cuota los productores colocaban café más barato hacia los países socialistas; por su parte el gobierno de México consideraba que la cuota que tenía asignada era muy inferior a su nivel de producción, y que el café producido (clasificados en el grupo de “otros suaves”) tendrían mayor demanda en el mercado internacional.

La consecuencia inmediata fue una exportación indiscriminada y desorganizada de las existencias de grano que poseían los países productores, lo que provocó una sobre-oferta del producto y una caída severa de los precios. De hecho los precios internacionales perdieron 40% de su valor entre junio y agosto de 1989 y siguieron bajando desde esa fecha hasta la mitad de 1994, en que la disminución de la cosecha en Colombia debido a la broca del grano y una fuerte helada en las áreas productoras de Brasil, movieron el mercado a la alza.

El comportamiento de los precios del café en el mercado internacional llego a niveles históricos de 48 centavos por libra, alcanzado en agosto de 1992, significó el punto crítico que demostró que el mercado libre era manipulado por las grandes corporaciones más allá de las reglas de la oferta y la demanda.

En lo que se refiere a la comercialización de café tostado, el proceso de concentración del capital se agudiza aún más, cuando este proceso es acaparado por 4 empresas torrefactoras, que procesan casi la mitad del café de los países miembros de la OCDE.

Como puede observarse, el mercado internacional del café no tiene un comportamiento de libre competencia, y en ausencia de las cláusulas económicas del Convenio Internacional del Café, los precios no están determinados solamente por la oferta y la demanda, sino también por el poder oligopólico de las corporaciones internacionales.

En cuanto a la situación en México, La cafeticultura mexicana sufrió pocas modificaciones hasta la época cardenista en que los grandes latifundios de la zona central del país son repartidos entre los campesinos. Empero, esto no crea una disminución en la productividad, sino al contrario, la producción agrícola creció con ritmos relativamente elevados (2.4 % anual) y se estableció la armazón social dentro de la cual se realizaría la gran expansión productiva de la agricultura mexicana entre 1940 y 1965.

Posteriormente, a partir de los años setentas, el gobierno mexicano inicia un proceso de promoción del cultivo en grandes extensiones de las zonas montañosas del sureste del país, lo que da por resultado que actualmente de la superficie dedicada al café 82% corresponde a terrenos menores de 5 hectáreas y 69 % a terrenos menores de 2 hectáreas.

Del total del café producido en México, el 45% se obtiene por productores con predios menores de 5 hectáreas y el 66.3% por productores con predios menores de 10 hectáreas.

Por otro lado, mientras duró el sistema de cuotas en el mercado internacional (1962-1989), el volumen principal de café exportado era realizado por el mismo gobierno mexicano, a través del Instituto Mexicano del Café (Inmecafé). Existiendo sólo un reducido grupo de comercializadores y exportadores de la iniciativa privada.

México es una república federal que está dividido en 32 estados. La producción de café en el país se concentra en 12 estados, siendo los principales productores 5 de ellos: Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla y Guerrero.

En Chiapas, sin embargo, la estructura hacendaría aún se mantiene vigente en gran parte del territorio estatal; en gran medida la hacienda (las grandes fincas) están estrechamente vinculadas a la producción de café. Por otro lado, los agricultores campesinos, tradicionalmente enfocados a la subsistencia, por efecto del contacto con las plantaciones en función del trabajo como jornaleros agrícolas, poco a poco introdujeron el café dentro del sistema de huertos familiares, que al ampliarse condujo a una liga entre la agricultura de subsistencia (maíz y fríjol) con la agricultura comercial (café), en que las condiciones de competencia eran sumamente desventajosas para la agricultura campesina.

Durante las décadas de los setentas y ochentas el crecimiento de la cafeticultura campesina presenta un gran salto y convierte a México en el cuarto productor mundial de café. Así mismo, el café significa el 2.6 % de las exportaciones totales y el 36 % de las exportaciones agrícolas entre 1985 y 1991.

Cuando al inicio del sexenio Salinista se da a conocer el proceso de desincorporación del Inmecafé, este proceso de desincorporación sucede además cuando el gobierno mexicano había pugnado por deshacer el clausulado económico del Convenio Internacional que regía para la Organización Internacional del Café (OIC), y que establecía mecanismos de regulación del mercado del aromático, con lo cual se libera el precio y el proceso comercial. Debido a lo anterior el nivel de precios cae por debajo del 50 % del que tenía, con lo cual se da inicio a una crisis sin precedentes en el sector.

La Política Cafetalera en México

Desde 1949 se da un impulso a la cafeticultura en México con la creación de la Comisión Nacional del Café. Se busca incrementar las áreas dedicadas al cultivo y proporcionar servicios de asesoría en la producción, pero dejando la tarea de comercialización del grano a las grandes compañías privadas. Pero desde 1973, se incrementa la participación estatal en la cafeticultura mexicana, con la reestructuración del Instituto Mexicano del Café, más conocido como Inmecafé.

A partir de entonces, éste organismo contaba con atribuciones legales para intervenir en el financiamiento, el beneficiado del grano, la comercialización internacional, además de tener la responsabilidad de la investigación agrícola y el desarrollo de tecnología, de producir maquinaria industrial, de asegurar el abasto interno a la industria torrefactora nacional e incluso de organizar a los productores.

La acción gubernamental en torno a la cafeticultura en Chiapas gira en torno a la organización de pequeños grupos de cafeticultores en los municipios cafetaleros en las llamadas UEPC’s (Unidades Económicas de Producción y Comercialización), que sin tener una figura legalmente reconocida, representaron el mecanismo operativo mediante el cual el Inmecafé desarrolló su política hacia el cultivo y la comercialización del grano.

Estas Unidades agrupaban a los cafetaleros de cada localidad y a ellas el Instituto destinaba los recursos para financiar la producción, brindar asesoría técnica y acopiar el café en forma de pergamino; y fueron el mecanismo mediante el cual se promovió un paquete tecnológico basado en el monocultivo y en el uso de insumos químicos para el control de malezas, plagas y enfermedades y para la fertilización del suelo. La premisa de la institución era que se podía contar con áreas de alta producción para ser destinada al mercado de exportación, pero bajo el marco del control estatal de las tareas de acopio, beneficiado y comercialización.

Para mediados de la década de los 80’s, comienza el Instituto Nacional Indigenista a tener actividades de asesoría técnica y mejoramiento de la infraestructura productiva en algunas zonas indígenas del Estado de Chiapas. Este trabajo se da en el marco de la formación de Comités Comunitarios de Planeación (CoCoPla), en donde grupos al interior de las comunidades indígenas se reúnen para realizar diagnósticos comunitarios y promover proyectos de desarrollo. En la medida en que una gran cantidad de comunidades destinan importantes superficies al cultivo del café, el INI comienza a desarrollar un programa de atención al cultivo.

De aquí surgen proyectos para mejorar el proceso de producción y transformación de café para varias comunidades como es el caso de dotación de despulpadoras, construcción de patios de secado y la construcción de bodegas y beneficios secos.

A pesar de que el café como cultivo y producto está estrechamente ligado al mercado y que los pequeños productores han sufrido de manera importante los efectos de la liberalización del mercado y de la concentración del capital, se han venido impulsando y desarrollando una serie de acciones alternativas para poder sobrevivir a las nuevas condiciones, e incluso poder seguir aprovechando a la producción cafetalera como motor de desarrollo comunitario y regional. Algunos de los procesos impulsados son los siguientes:

a) Producción de Café Orgánico

Desde el año de 1986 se ha venido impulsando con buenos resultados la producción de café bajo el sistema orgánico. Este sistema representa un rescate de varios elementos de la tecnología agrícola tradicional que permite que con los insumos disponibles de la propia parcela y realizando prácticas de conservación de suelos y aguas, se lleve a cabo el cultivo sin usar insumos químicos. El resultado es que los productores obtienen rendimientos de 15 quintales por hectárea en promedio, además de mantener la biodiversidad y los recursos naturales. Cuando el producto es certificado internacionalmente se puede vender con sobreprecio, con lo que se logra además mantener un mejor nivel de vida de la familia campesina.

Actualmente cerca de 8,000 pequeños productores de Chiapas y cerca de 20,000 en todo México se encuentran produciendo café orgánico y llevando a la práctica las labores orgánicas hacia otros cultivos como el maíz y las hortalizas.

Además de los beneficios económicos se logra una mayor independencia ya que los insumos necesarios para la producción se obtienen de la misma parcela y no se tienen que comprar en el exterior de la comunidad; por otro lado, se avanza en la consolidación de la autosuficiencia alimentaria, ya que en el proceso de certificación orgánica se pide que existan trabajos en la producción de alimentos básicos usando el mismo sistema.

b) El sistema de “Comercio Justo”

Desde 1989 se encuentra funcionando un sistema internacional de comercio justo, en donde se busca que exista una relación más directa entre las organizaciones de pequeños productores y los consumidores finales. En este esquema de intercambio comercial (en donde el café fue el producto iniciador y el más vendido) se parte de la necesidad de fijar un precio mínimo con el que el productor y su familia puedan tener una vida más digna. Tomando en cuenta los costos de producción del café, el precio mínimo para este producto se ha fijado en 126 USD por 100 libras, independientemente del precio del café en la Bolsa de Valores de Nueva York.

Otras de las ventajas que ofrece este sistema, que es conocido ahora como FLO (en inglés, federación de usuarios del sello) es el de permitir a las organizaciones obtener un prefinanciamiento de hasta el 60% del valor del contrato, al momento de firmarse, para que se facilite el proceso de acopio del producto.

Además se obtienen $5.00 USD por cada saco de café exportado que deben ser usados en proyectos de desarrollo comunitario, de manera que la venta de café apoye a otras actividades y servicios dentro de la comunidad o región.

El comercio justo es, por un lado, el mecanismo por medio del cual se apoya a los pequeños cafeticultores a reducir la dependencia estructural en la que han vivido por muchos años, a través de la obtención de mejores condiciones para la producción y venta de su café. Por el otro, el comercio justo funge como un puente que da al productor una idea clara de los intereses y necesidades de un segmento de mercado específico, haciéndole ver la importancia y repercusión de su actividad productiva en los grandes centros urbanos de los países desarrollados.

El mecanismo de comercio justo se pone en marcha al dar a los pequeños cafeticultores un precio de garantía por su producto, fomentando también relaciones de largo plazo basadas en la comprensión y satisfacción de las necesidades tanto de productores como de empresas compradoras: para los primeros, un precio estable por su café, la posibilidad de acceder a créditos oportunos en condiciones favorables o la obtención, en algunos casos, de asistencia técnica para mejorar alguna etapa del proceso productivo o para programas de desarrollo comunitario; para las segundas, la certeza de recibir un producto con características constantes en el momento acordado, lo que les permite satisfacer la demanda de un nicho de mercado de rápido crecimiento y marcada lealtad.

También es importante señalar que el comercio justo es para el pequeño productor una manera de agregar valor a productos como el café, pues las consideraciones principalmente sociales sobre los cuales funciona, permiten crear relaciones comerciales más estables con los consumidores de países desarrollados, quienes se encuentran dispuestos a adquirir ese tipo de productos, aunque frecuentemente sean más caros que otros bienes similares de empresas multinacionales.

Es común que la venta de café dentro del sistema de comercio justo igualmente ofrezca la ventaja de requerir menos recursos económicos que otras maneras de agregar valor al aromático, como la transformación de una plantación a un cultivo orgánico o la industrialización completa del grano de café pergamino a café tostado y molido en presentación de medio kilo dentro de una tienda de autoservicio.

Las empresas privadas (importadores, tostadores, minoristas, restaurantes, etcétera) han jugado un papel primordial dentro del sistema de comercio justo desde sus inicios, pues han identificado un nicho de mercado que demanda productos que contengan, además de las características tradicionales, nuevos valores sociales, ecológicos, económicos, etc., que respondan a intereses personales específicos, como la conservación de la biodiversidad, la lucha contra la contaminación del medio ambiente o el apoyo a niños discapacitados, entre muchos otros. Así, al responder a dichos intereses, tales empresas atraen a nuevos clientes, incrementando sus ventas.

Este fenómeno puede ser fácilmente observado en países como Canadá, donde empresas de todos tamaños han ingresado al sistema de comercio justo, desde el pequeño tostador artesanal hasta empresas como A.L. Van Houtte o Starbucks. Las cuales aplican laa estrategia del “Cause Related Marketing” (CRM) o marketing relacionado con una causa.

c) Promoción de la Organización de los Pequeños Productores a Través de Redes

En México la mayoría de los pequeños productores pertenece a una asociación de primer o segundo nivel. Estas organizaciones, durante los primeros años de la década de los noventas, se integraron redes que les permitieron tener mejores condiciones de acceso a los mercados internacionales o al financiamiento, así como a la definición de las políticas públicas referentes a la cafeticultura en nuestro país.

La organización gremial más importante es la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC), que se formó en 1989 y actualmente agrupa a más de 70,000 pequeños productores de 7 estados de la república. Junto a la CNOC se encuentran algunas otras como la CIOAC (Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos), la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas y otras.

Estas agrupaciones tienen la característica común de ser independientes del gobierno y que buscan ante todo el lograr beneficios para la producción, la comercialización y los servicios para los productores de café.

d) Promoción del Consumo Interno

México es uno de los principales productores de café en el mundo, y sin embargo, el consumo de café en nuestro país es uno de los más bajos a nivel global. Esto implica que la mayor cantidad de café producido tiene que exportarse, lo que produce una gran vulnerabilidad por la dependencia de las condiciones del mercado que es influenciado cada vez más por causas externas a la simple oferta y demanda.

Para reducir la dependencia de los productores de café de las condiciones del mercado internacional, que es controlado por un número cada vez más pequeño de grandes corporaciones trasnacionales, se ha venido realizando en México un trabajo de promoción del consumo interno de café, que permita en el mediano plazo colocar un mayor volumen de café en nuestro país.

La idea es poder aumentar el consumo que en la actualidad es de menos de 600 gramos por persona por año, a un nivel semejante al de Brasil que es de 3 kilogramos. Esta situación llevaría a que cerca del 30% del café exportable dejaría de venderse al extranjero, con lo cual se obtendrían mejores condiciones de venta para los productores.

e) Retención de las Exportaciones y Destrucción de Café de Mala Calidad

Cuando los gobiernos neoliberales nos hablan de que el mercado es el único regulador de la producción en el mundo, los pequeños productores de México han respondido con movilizaciones y propuestas para obligar al gobierno mexicano a participar más activamente en el plano internacional con acciones que permitan de alguna manera influir en los precios y por consiguiente en los niveles de ingresos de los productores de café.

En este sentido se propuso participar en las reuniones de la Asociación de Países Productores de Café (como observadores porque el TLC impide a México ser miembro organismos gremiales a nivel internacional), y ahí defender la propuesta de la retención del 20% de las exportaciones para equilibrar los precios. Además se impulsó la propuesta de eliminar las existencias de café de mala calidad para disminuir las existencias globales y poder llevar los precios hacia la alza.

Aunque estas medidas todavía no muestran un éxito total, su misma discusión y acuerdo han permitido demostrar que ante un supuesto libre mercado que busca aumentar las ganancias para unos cuantos a costa del empobrecimiento de la mayoría de la población, se pueden oponer medidas impulsadas por las organizaciones sociales que obliguen incluso a los gobiernos a participar en ellas.

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Ana Lilia Nájera Sierra

Lic. en Pedagogía Ana Lilia Nájera, Sierra Lic. en Psicología Diva Elena Morales y el Ingeniero Alberto Calderón

anajeraarrobasep.gob.mx

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"
George Bernard Shaw
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