1. Introducción
"Relaciones Humanas" es una expresión que se usa con frecuencia para
designar las formas en que los gerentes interactúan con sus subalternos.
Cuando la "administración del personal" estimula la obtención de más y
mejor trabajo, tenemos "buenas" relaciones humanas en la organización.
Cuando la moral y la eficiencia se deterioran, las relaciones humanas
son "deficientes". Para crear buenas relaciones humanas, es preciso que
los gerentes sepan por qué los empleados actúan como lo hacen y qué
factores sociales y psíquicos los motivan.
2. Los experimentos de Hawthorne
Una famosa serie de estudios sobre la conducta humana en situaciones de
trabajo fue efectuada en la compañía Western Electric, entre 1924 y
1933. Con el tiempo llegaron a ser conocidos con el nombre de "Estudios
de Hawthorne", porque muchos de ellos tuvieron lugar en la planta
Hawthorne de la Westerri Electric, cerca de Chicago Los estudios
pretendían investigar la relación entre el nivel de iluminación en el
lugar de trabajo y la productividad de los empleados: el tipo de
cuestión que habrían abordado Frederick Taylor y sus colegas.
En algunos de los primeros estudios, los investigadores de la Western
Electric dividieron al personal en grupos experimentales, que fueron
sometidos a cambios deliberados de iluminación, y en grupos de control,
cuya iluminación permanecía constante durante los experimentos. Los
resultados fueron ambiguos. Cuando fueron mejoradas las condiciones de
iluminación de los grupos experimentales, la productividad tendía a
incrementarse según lo previsto, aunque los aumentos no eran uniformes.
Pero la productividad tendía a seguir incrementándose cuando empeoraban
las condiciones de iluminación, y para complicar aún más las cosas, la
producción de los grupos de control también tendía a mejorar cuando se
modificaban sus condiciones de iluminación, pese a que no se habían
hecho cambios en la iluminación del grupo de control. Era evidente que
alguna otra cosa además de la iluminación estaba influyendo en el
desempeño de los trabajadores.
En un nuevo conjunto de experimentos, un pequeño grupo de trabajadores
fue puesto en un cuarto separado y algunas variables fueron alteradas:
se aumentaron los sueldos; se introdujeron periodos de descanso de
diversa duración; la jornada y la semana laborable fueron acortadas. Los
investigadores, que ahora fungían como supervisores, también permitieron
a los grupos escoger sus periodos de descanso y opinar en otros cambios
propuestos. Y otra vez los resultados fueron ambiguos. El desempeño
tendía a aumentar con el tiempo, pero crecía y disminuía de manera no
uniforme. Durante la realización de esta serie de experimentos se contó
con la participación de Elton Mayo (1880‑1949) y algunos colegas suyos
de la Universidad de Harvard, entre ellos Fritz J. Roethlisberger y
William J. Dickson.
En estos experimentos y en otros posteriores Mayo y sus colegas
decidieron que los incentivos financieros, cuando se ofrecían, no eran
la causa de los incrementos de la productividad. Pensaban que una
compleja cadena de actitudes había afectado esos aumentos. Como habían
sido seleccionados para recibir atención especial, los grupos
experimentales y de control adquirieron un orgullo de grupo que los
motivaba para mejorar su desempeño en el trabajo. La simpática
supervisión había reforzado aún más la intensificación de su motivación.
Los investigadores sacaron la conclusión de que los empleados pondrían
más empeño en el trabajo si piensan que la gerencia se interesa por su
bienestar y los supervisores les prestan atención especial. Este
fenómeno recibió después el nombre de efecto de Hawthorne.
Los investigadores también concluyeron que los grupos informales de
trabajo (el ambiente social del personal) tienen gran influencia en la
productividad. Muchos de los empleados consideraban su trabajo como
aburrido y sin sentido. Pero sus relaciones y amistad con los compañeros
de trabajo, algunas veces influidas por el antagonismo común en contra
de los "jefes", le daban un poco de sentido a su vida laboral,
proporcionándoles un medio parcial de protección contra la gerencia. Por
estas razones la presión de grupo, y no las exigencias de este último,
tenían a menudo la máxima influencia en la productividad del personal.
Así pues, para Mayo el concepto de ‑hombre social" (motivado por
necesidades sociales, en busca de relaciones en el trabajo y que
responde más a las presiones del grupo de trabajo que al control
administrativo) tenía que reemplazar el antiguo concepto de "hombre
racional", motivado por necesidades económicas personales."
3. Aportaciones y limitaciones del enfoque de relaciones humanas
Aportaciones. Al poner de relieve las necesidades sociales, el
movimiento de relaciones humanas mejoró la perspectiva clásica que
consideraba la productividad casi exclusivamente como un problema de
ingeniería. En cierto modo, Mayo redescubrió el antiguo principio de
Robert Owen según el cual, un genuino interés por los trabajadores, las
"máquinas vitales" como Owen solía llamarlos, pagaría dividendos.
Además, estos investigadores recalcaron la importancia del estilo del
gerente y con ello revolucionaron la formación de los administradores.
La atención fue centrándose cada vez más en enseñar las destrezas
administrativas, en oposición a las habilidades técnicas. Por último, su
trabajo hizo renacer el interés por la dinámica de grupos. Los
administradores empezaron a pensar en función de los procesos y premios
del grupo para complementar su enfoque anterior en el individuo.
Limitaciones. Los experimentos de Hawthorne, aunque influyeron
profundamente en la forma en que los gerentes concebían su trabajo y en
cómo fue realizada después la investigación de la administración,
presentaban muchas deficiencias de diseño, análisis e interpretación. La
congruencia de las conclusiones de Mayo y sus colegas con los datos es
todavía objeto de numerosos debates y de mucha confusión.
El concepto de "hombre social" era un importante contrapeso al modelo
unilateral de "hombre económico‑ racional"; pero tampoco describía
totalmente a los individuos en el lugar de trabajo. Muchos
administradores y escritores supusieron que el empleado satisfecho sería
más productivo. Con todo, los intentos hechos por incrementar la
producción en la década de 1950, al mejorar las condiciones de trabajo y
la satisfacción del personal, no aportó el mejoramiento impresionante de
la productividad que se había esperado.
Por lo visto, el ambiente social del lugar de trabajo no es más que uno
de los factores de interacción que influyen en la productividad. He aquí
otros: los niveles de salarios, el grado de interés de las tareas, la
cultura y estructura organizacional, las relaciones entre empleados y
gerentes. En conclusión, el tema de la productividad y de la
satisfacción del trabajador ha resultado ser un problema más complejo de
lo que se pensó en un principio.
4. De las relaciones humanas al enfoque de la ciencia del comportamiento
Mayo y sus colegas fueron los primeros en aplicar el método científico
en sus estudios de la gente en el ambiente de trabajo. Los
investigadores posteriores tenían una formación más rigurosa en las
ciencias sociales (psicología, sociología y antropología), sirviéndose
además de métodos más refinados de investigación. De ahí que estos
últimos hayan recibido el nombre de "científicos del comportamiento‑ y
no ‑‑‑teóricos de las relaciones "humanas".
Mayo y los teóricos de las relaciones humanas introdujeron el concepto
de "hombre social", motivado por el deseo de establecer relaciones con
los demás. Algunos estudiosos de la conducta, entre ellos Argyris,
Maslow y McGregor, sostuvieron que el concepto de "hombre que se
autorrealiza explicaba de manera más exacta la motivación del hombre.
Según Abraham Maslow, las necesidades que estamos motivados a satisfacer
caen dentro de una jerarquía. En la parte inferior de ésta se hallan las
necesidades físicas y de seguridad. En la parte superior se encuentran
las necesidades del ego (la necesidad de respeto, por ejemplo) y las de
autorrealización (entre las que se cuenta la necesidad de significado y
crecimiento personal). En general, las necesidades de nivel inferior han
de ser satisfechas antes que se examinen las de nivel superior. Puesto
que muchas de ellas han sido satisfechas en el mundo moderno, casi todos
estamos motivados, por lo menos en parte, por las del ego y las de
autorrealización. El gerente que conoce estas necesidades está en
condiciones de utilizar distintas formas de motivar a sus subalternos.
Algunos psicólogos pensaron años después que también este modelo es
inadecuado para explicar debidamente lo que motiva al trabajador.
Afirman que no todos pasan en forma predecible de un nivel a otro en la
jerarquía de necesidades. Para algunos, el trabajo no es más que un
medio de satisfacer sus necesidades de orden inferior. A otros tan sólo
les satisface ver cubiertas sus necesidades de orden superior e incluso
a veces optan por trabajos que amenazan su seguridad con tal de alcanzar
metas exclusivas. Para estos científicos de la conducta, el modelo más
realista de la motivación humana es el "hombre complejo". El buen
gerente sabe que no hay dos personas exactamente iguales y adapta sus
intentos de influir en la gente atendiendo a sus necesidades
individuales.
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