ESTRATEGIAS DE MARCAS Y POSICIONAMIENTO
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11-2003
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NTRODUCCIÓN
Las actividades de marketing vieron la luz hace muchísimo tiempo, antes
incluso de que Adam Smith enunciara que el consumo es el único y final
propósito de la producción.
La etapa de producción: durante la segunda mitad del siglo XIX, la
Revolución Industrial alcanza su esplendor. La electricidad, el
transporte por ferrocarril, la especialización del trabajo y la
producción en masa provocaron que los productos pudieran fabricarse más
eficazmente. Los productos llegan al mercado con demandas de
consumidores en aumento
La etapa de hiperdemanda: se inicia en 1920; la demanda creciente por
productos subsiste y se incrementa. La empresa comprende que los
productos son comprados por los consumidores porque los necesitan.
La etapa de hiperoferta: a comienzos de la década de 1970 se reconoce
que aunque se produzcan productos eficazmente o se los promocione
intensamente, los consumidores no necesariamente los comprarán.
La etapa del marketing: Se comprende la necesidad de analizar los deseos
de los consumidores y luego producir y no, simplemente, producir y
tratar de modificar esas necesidades. Se entra de lleno en lo que se
podría llamar monarquía del cliente.
El marketing del siglo XXI: A finales de la década de los noventa la
calidad total desde la perspectiva de su percepción por el cliente, se
establece junto con la especialización, personalización y la atención al
cliente como elementos clave para el éxito de la empresa. Es el
marketing del futuro, presente ya hoy en muchos mercados.
El carácter que la empresa otorgue al concepto de marketing, el nivel en
que se compartan las ideologías, valores, actitudes, normas de marketing
dará origen a la cultura o filosofía de marketing en la empresa.
No obstante, en la actualidad, la empresa debe también preocuparse por
influenciar el entorno en que opera y no simplemente adaptarse a él.
La aplicación de la economía, psicología, política y relaciones públicas
con el objetivo de facilitar la operativa con éxito en un mercado
determinado, son hoy estrategias habituales en las empresas.
La marca, uno de los tantos activos que conforma el conjunto de
intangibles del marketing, tiene un alto valor estratégico para toda
empresa que desee desempeñarse con éxito en contextos altamente
competitivos y cambiantes como el actual.
"Un producto sin marca no se vende". Esta frase es la simplificación
de una realidad y, como tal simplificación, no tiene en cuenta matices
ni situaciones específicas. Pero está basada en un hecho real y
verdadero. Es cierto que se venden productos sin marca; pero no es menos
cierto que ello sólo ocurre cuando al consumidor no le queda otro
remedio: si encuentra a la venta productos marcados junto con otros sin
marca, elegirá primero aquellos, y sólo comprará estos cuando se hallan
terminado las marcas o cuando razones ajenas a su voluntad, como puede
ser el precio, no le permitan la adquisición de aquellas. De forma que
puede ser exagerado pero no incorrecto el afirmar que un producto sin
marca no se vende, Pero, ¿qué es una marca?.
Una marca es todo aquello que los consumidores reconocen como tal. Es un
producto al que se ha revestido de un ropaje tan atractivo que consigue
que el producto se desee, se pida, se exija, con preferencia a otros
productos. En definitiva, la marca es el nombre, término, símbolo o
diseño, o una combinación de ellos, asignado a un producto o a un
servicio, por el que es su directo responsable. Ésta es quien debe darlo
a conocer, identificar y diferenciar de la competencia; debe garantizar
su calidad y asegurar su mejora constante.
La marca ofrece del producto, junto con su realidad material, una
realidad psicológica, una imagen formada por un contenido preciso,
cargado de afectividad: seguridad para unos, prestigio para otros,
calidad... Según esto, se diferencian entonces dos realidades
principales.
La Realidad Material: es decir, la identidad de la marca, un concepto de
emisión (el nombre, el logotipo, sus grafismos, la realidad de sí
misma...), a través de la cual el emisor trata de diferenciar e
identificar sus productos para su desarrollo en el mercado.
La Realidad Psicológica: o, lo que es lo mismo, la imagen de marca, un
concepto de recepción, consecuencia de un proceso de percepción y
decodificación del receptor (del conjunto de signos emitidos por la
marca, a través del producto, la identidad de la empresa, el envase /
embalaje y las comunicaciones de la empresa) y de la personalidad del
mismo. Esta realidad psicológica es aquella por la que los consumidores
identifican y diferencian los productos.
A partir de esta última definición es comprensible que algunas marcas
hayan llegado a superar el producto que representan, dándoles incluso su
nombre y llegando a definir productos genéricos y no específicos de una
compañía determinada (como sucede con las “aspirinas”). La razón por la
cual esto ha llegado a ocurrir es, quizás, porque las marcas son una
garantía y, sobre todo, una emoción. Los productos son racionales pero
las marcas son emocionales. Por lo tanto, la publicidad genérica puede
ser racional pero, la de la marca, debe apelar a la emoción porque la
marca es sólo una idea en la mente de los compradores. Esta idea nos
lleva a la siguiente pregunta: "¿qué tiene este producto que no tengan
los demás?". La respuesta es que tiene unos valores añadidos que lo
convierten en marca y que constituyen su personalidad. Las personas
eligen a las marcas, lo mismo que a los amigos, por afinidad. Asimismo,
los consumidores desconfían de las marcas desconocidas como se desconfía
de los desconocidos en general. De ahí la importancia de estudiar al
público, averiguar su carácter y su forma de ser y, una vez conocidos
estos, dotar a las marcas que queremos que haga suyas de una
personalidad acorde con la de su potencial usuario.
La marca es, fundamentalmente, una promesa. Por lo tanto, no basta con
que satisfaga las necesidades y expectativas de los clientes. Tiene que
ser capaz, además, de despertar entusiasmo y crear lealtades duraderas.
El nuevo mandato del marketing, por lo tanto, consiste en crear una
marca poderosa, que inspire confianza, y de la cual emane una promesa
relevante y diferenciadora.
Tener un nombre fuerte puede ser, además de un valioso activo, el arma
competitiva más eficaz para una compañía. Y aunque las marcas no tienen
un ciclo de vida limitado, una mala administración puede matarlas, o
hacer que vayan perdiendo valor a lo largo del tiempo. Por esta razón es
muy importante todo esfuerzo que la empresa empeñe en conseguir el
posicionamiento deseado en la mente de su/s cliente/s meta, tanto de
su/s marca/s como de la empresa en sí. Posicionamiento consiste en ser
creativo, en crear algo que no exista ya en la mente. El enfoque
fundamental del posicionamiento no es crear algo nuevo y diferente, sino
manipular lo que ya está en la mente; reordenar las conexiones que ya
existen. El posicionamiento comienza en un “producto”. Es decir, un
artículo, un servicio, una compañía, una institución o incluso una
persona. Pero el posicionamiento no se refiere al producto, sino a lo
que se hace con la mente de los probables clientes o personas a las que
se quiere influir; esto es cómo se ubica el producto en la mente de
éstos.
Finalmente, implementar una determinada estrategia de marca/s y
posicionamiento es una tarea que lleva tiempo y cuesta mucho dinero.
Pero vale la pena intentarla, porque los clientes entusiastas y leales
aseguran la rentabilidad y el futuro de la empresa. Si una empresa logra
esos objetivos, su marca puede llegar a valer millones de dólares.
CONSIDERACIONES PREVIAS
Como se mencionó en la introducción del presente trabajo, la conducta
del consumidor es un factor que la empresa debe considerar dentro de su
plan de marketing. En este sentido, debe tener presente que la conducta
del consumidor está influenciada por tres factores principales:
cultural (cultura, subcultura y clase social); social (grupos de
referencia, familia y funciones y condición);
personal (edad y etapa de ciclo de vida, ocupación, circunstancias
económicas, estilo de vida, y personalidad y autoconcepto) y,
psicológico (motivación, percepción, aprendizaje y creencias y
actitudes).
Todos estos factores proporcionan pistas para llegar al comprador y
servirlo en forma eficaz.
Antes de planear su mercadotecnia, una empresa necesita identificar a
sus consumidores objetivo y su proceso de decisión. Si bien muchas
decisiones de compra involucran solo a una persona que toma la decisión,
otras pueden involucrar a varios participantes que juegan papeles como
el de iniciador, el que influye, el que decide, el comprador y el
usuario. La función del mercadólogo es identificar a los otros
participantes en la compra, sus criterios de compra y su influencia en
el consumidor. El programa de mercadotecnia debe diseñarse para atraer y
llegar a los otros participantes clave, así como al consumidor.
El grado de deliberación y el número de participantes en la compra se
incrementan con la complejidad de la situación de compra. Los
mercadólogos deben hacer planes diferentes para cuatro tipos de conducta
de compra del consumidor:
conducta de compra compleja,
conducta (de compra) de reducción de desconcierto o de disconformidad,
conducta de compra habitual, y
conducta de compra de búsqueda de variedad.
Estos cuatro tipos se basan en si el consumidor tiene mucha o poca
participación en la compra y si las marcas muestran muchas o pocas
diferencias importantes.
En la conducta de compra compleja, el consumidor pasa por un proceso de
decisión, que consiste en el reconocimiento de la necesidad, la búsqueda
de información, la evaluación de alternativas, la decisión de compra y
la conducta posterior a la compra. La labor del mercadólogo es
comprender la conducta del consumidor en cada una de sus etapas y cuáles
influencias están operando. Este entendimiento permite a los
mercadólogos desarrollar un programa de mercadotecnia eficiente y eficaz
para el mercado meta.
La relación con el cliente es la clave del marketing de hoy. Pero, a
veces, obtener su satisfacción no resulta garantía de lealtad
permanente. En consecuencia, el desafío pasa por lograr la "intimidad".
Este concepto, se basa en el compromiso de ofrecer soluciones
específicas a las necesidades individuales de cada persona. Hay dos
diferencias fundamentales entre las empresas convencionales y las que
persiguen la intimidad. Las primeras apuntan a un público masivo, en
tanto que las segundas tratan a cada cliente como si fuera el único, y
apuestan a forjar relaciones de largo plazo. Para implementar este
enfoque de intimidad, las organizaciones deben escuchar lo que tienen
para decirles quienes compran sus productos o servicios, conocerlos
mejor y dedicar una buena cantidad de tiempo a desarrollar una
sensibilidad especial para vincularse con cada uno de ellos. También hay
que asegurarse de que los empleados reciban una capacitación sólida, que
les proporcione las habilidades, herramientas y técnicas para tratar con
los clientes. Y, por fin, recompensarlos en función del servicio que
brindan.
La investigación de mercado ya no tiene todas las respuestas. Para
conseguir clientes leales las empresas deben agudizar los sentidos y
buscar nuevas maneras de conquistarlos.
Puede tomar bastante tiempo, pero realmente vale la pena hacerlo. Los
empleados que tienen contacto frecuente con los clientes pueden ser una
buena fuente de información.
Ingresar a un sector industrial implica conocerlo muy bien; entre otras
cosas, ver qué barreras de ingreso ofrece. Para sortear estas barreras
se diseña una estrategia de penetración basada en la matriz de nuevas
entradas de George Yip y en los principios de ataque y defensa
competitiva de Al Ries y Jack Trout. Una vez definido esto se decide que
estrategia genérica de Porter se va a utilizar : Liderazgo en costo o en
diferenciación, o bien, Enfoque (en costos o en diferenciación,
alternativamente). Por último se realizan investigaciones de mercado
para testear el grado de aceptación del producto o servicio.
GUERRA RELAMPAGO:
Significa entrar sorpresivamente en un nuevo sector que dejará obsoleto
al anterior. Se necesitan suficientes recursos como para poder generar
un negocio estrella sin pasar, o pasando muy rápidamente, por el
cuadrante incógnita, en términos de la matriz BCG.
La guerra relámpago es una alternativa para empresas involucradas en
estrategias que surgen de compartir distintos tipos de capacidades. Con
la guerra relámpago se intenta reducir al máximo el tiempo posible de
respuesta del líder frente a una nueva estrategia.
ATAQUE LATERAL:
Requiere menos recursos que la guerra relámpago pero aumenta el riego en
cuanto al tiempo posible de respuesta del líder.
Con al ataque lateral se generara un negocio incógnita.
ATAQUE FRONTAL:
Es el ataque más arriesgado ya que requiere una gran cantidad de
recursos para poder superar las barreras de entrada que ha puesto el
líder. La estrategia utilizada será similar a la existente en el sector,
con lo cual el posicionamiento se hace dificultoso. Pero si se logra
implementarla con éxito, se obtendrá un negocio "vaca lechera". El
ataque frontal es factible en empresas con ventajas competitivas
dinámicas que hagan frente al desgaste que implica atacar al líder en su
sector.
MINIDÚPLICA:
No es una estrategia recomendada. Implica generar un negocio "perro", y
al no contar con ventajas competitivas no se lograra obtener
rentabilidad.
ATAQUE Y DEFENSA COMPETITIVA
Al Ries y Jack Trout proponen cuatro formas relacionadas con el
desarrollo competitivo dentro de un sector industrial. Estos autores
diferencian los tipos de ataque de acuerdo con la envergadura o posición
en el mercado de las empresas:
Principios de defensa:
· Sólo el líder del mercado tiene la opción de jugar a la defensiva.
· La mejor estrategia defensiva es atacarse a sí mismo.
· Los movimientos de la competencia siempre deberán ser bloqueados.
Principio de ataque directo: a ser utilizado por empresas que ocupan el
segundo o tercer lugar en un sector determinado.
· La principal consideración es la fuerza del líder.
· Hallar una debilidad en el punto fuerte del líder y atacarlo.
· El ataque deberá lanzarse hacia un frente lo más reducido posible:
concentrar el ataque.
Principio de ataque lateral:
Un buen ataque lateral debe ser hecho hacia un área donde no pueda ser
contestado.
La sorpresa es muy importante.
Continuar el ataque es tan importante como el ataque mismo.
Formas de ataque lateral:
Precio bajo:
Para que sea un ataque lateral, el precio tiene que ser mucho más bajo
que los precios de la competencia; de esa manera se estaría utilizando
otra estrategia.
Precio alto:
Detectar un nicho de alta calidad y alto precio para ofrecer un producto
que sea percibido como suprafuncional de alta calidad.
Distribución:
Cambiar los canales de distribución es una buena manera de implementar
un ataque lateral.
Formato o tamaño del producto: Tratar de encontrar nichos libres
cambiando el formato del producto.
Tecnología: Con innovaciones tecnológicas se puede dejar obsoleto un
negocio.
Principios de la guerrilla:
· Estos principios son para las empresas chicas, sin poder ni posición
económica, que no pueden competir con el líder.
· Hay que tratar de encontrar un nicho en algún lugar de la demanda para
poder defenderlo.
· No importa el éxito que se logre, nunca se debe actuar como líder.
· Estar preparado para salir del negocio en cualquier momento ya que el
líder nos puede absorber el nicho ocupado.
ESTRATEGIAS COMPETITIVAS de MICHAEL PORTER
Una vez que analizo el sector hacia donde va dirigido el negocio y
defino como voy a penetrar en él, elijo que estrategia genérica voy a
seguir, o sea en que se va a basar mi liderazgo.
No conviene la elección de una estrategia de posicionarse en la mitad, o
sea, no elegir ninguno de los cuatro enfoques específicos.
La diferenciación puede adoptar diversas formas: diseño o imagen de
marca, tecnología atributos de producto, servicios al consumidor, red de
ventas, etc. Este enfoque no ignora los costos, pero no les asigna
importancia fundamental.
Una vez que la empresa ha determinado la porción del mercado que quiere
atacar, comienza a idear la forma de llegar a las mentes de esas
personas.
¿EN QUE CONSISTE EL POSICIONAMIENTO?
Consiste en ser creativo, en crear algo que no exista ya en la mente. El
enfoque fundamental del posicionamiento no es crear algo nuevo y
diferente, sino manipular lo que ya está en la mente; reordenar las
conexiones que ya existen.
El posicionamiento comienza en un “producto”. Es decir, un artículo, un
servicio, una compañía, una institución o incluso una persona. Pero el
posicionamiento no se refiere al producto, sino a lo que se hace con la
mente de los probables clientes o personas a las que se quiere influir;
o sea, cómo se ubica el producto en la mente de éstos.
Las estrategias pasadas ya no funcionan en el mercado actual, hay
demasiados productos, compañías y “ruidos”.
La sociedad está sobrecomunicada, y es por ello que se hace necesario un
nuevo enfoque en publicidad y en marketing. En el mundo de la
comunicación de hoy, el único medio para destacar es saber escoger,
concentrándose en pocos objetivos, practicando la segmentación; esto es
“conquistando posiciones”.
Para poder entender a que se enfrenta una estrategia de mercadeo o una
campaña de publicidad, hay que dar una mirada de cerca al objetivo
principal de toda estrategia de mercadeo o campaña de publicidad: la
mente del consumidor.
Nuestra mente, como mecanismo de defensa ante el volumen de
comunicaciones de hoy, revisa y desecha mucha de la información que hoy
en día recibe. En efecto, la mente tiende a aceptar solo la nueva
información que se relaciona con sus conocimientos y experiencias
previas y filtra todo lo demás. En una situación como esta, es cuando el
término cobra mayor relevancia: “Posicionamiento: la guerra por un lugar
en la mente del consumidor”.
Otra de las razones por las cuales nuestros mensajes se pierden, se debe
a la cantidad de medios que se han inventado para satisfacer nuestra
necesidad de comunicación. Veamos: TV por aire y cable; radio AM y FM;
carteles en la calle y en los ómnibus; periódicos y revistas…Cada día,
miles de mensaje publicitarios compiten por lograr un lugar en la mente
del cliente, y es así como la mente se convierte en el campo de batalla.
Otra razón de que los mensajes se sigan perdiendo, es la cantidad de
productos que hemos inventado para atender nuestras necesidades físicas
y mentales.
La única defensa que la persona tiene en una sociedad sobrecomunicada y
con una impresionante y diversa oferta de productos y servicios, es una
mente sobresimplificada. Por lo tanto, la única manera de llegar a
nuestra sociedad sobresimplificada es el mensaje sobresimplificado: En
comunicación, lo menos es más. Para penetrar en la mente hay que
simplificar el mensaje, dejando de lado las ambigüedades si se desea
causar impresión verdadera. Pero la solución al problema no hay que
buscarla dentro del producto ni dentro de la propia mente; la solución
del problema está en la mente del cliente en perspectiva. Como sólo una
parte mínima del mensaje logrará abrirse camino, debemos desentendernos
del emisor para concentrarnos en el receptor: concentrarnos en la manera
que tiene de percibir la otra persona, y no en la realidad del producto.
La única respuesta a los problemas de la sociedad sobrecomunicada es la
respuesta dada por el posicionamiento.
El posicionamiento se basa en el concepto de que la comunicación sólo
puede tener lugar en el tiempo adecuado y bajo circunstancias propicias.
La mejor manera de penetrar en la mente de otro es ser el primero en
llegar. Así lo hicieron Kodak en fotografía, IBM en computación, Xerox
en copiadoras, Hertz en alquiler de autos, Coca-Cola en refrescos,
General Electric en cuestiones eléctricas.
Lo preferible es ser el primero antes que el mejor, porque todos se
acuerdan sin problemas del primero, no del segundo ni el tercero, a
pesar de que estos últimos hubiesen superado de alguna forma al primero.
Si una empresa quiere tener éxito, debe convencerse de la importancia de
ser la primera en penetrar en la mente de las personas. En este sentido,
la manera de crear lealtad hacia una marca es impactando primero (antes
que la competencia, si la hubiera) y luego, procurar no dar pie para que
el cliente se cambie a otra marca, en otras palabras, hacer lo que sea
necesario para retenerlo: escucharlo, mimarlo.
En definitiva, para triunfar en nuestra sociedad sobrecomunicada, toda
empresa debe crearse una posición en la mente del cliente en perspectiva
(lo óptimo es ser el primero). Esta posición debe tener en cuenta no
sólo sus fortalezas y debilidades, sino también las de sus competidores.
La manera más difícil de entrar en la mente, es hacerlo en segundo
lugar; el segundo no aparece por ninguna parte. Si no hemos logrado
entrar en la mente del cliente en perspectiva en primer lugar, entonces,
tenemos un problema de posicionamiento. De todos modos, hay ciertas
estrategias de posicionamiento para aquellos que no son número uno.
Tipos de Posicionamiento
Posicionamiento en base a Precio/Calidad
Algunas compañías se apoyan especialmente en estas cualidades. Toyota,
por ejemplo se ha posicionado como la marca de mejor relación
precio/valor debido a su calidad. Mientras que el Chrysler Neon se
posiciona como el vehículo con la mejor relación precio/valor por la
cantidad de atributos y accesorios que tiene (seguridad, comodidad,
potencia, capacidad) y la más amplia garantía.
También existen compañías que se posicionan solo con respecto al precio,
o bien como caros, Rolex por ejemplo, o bien como baratos, Swatch.
Posicionamiento con respecto al uso
Otra estrategia consiste en relacionar al producto con un determinado
uso o aplicación. Gatorade, se ha posicionado como la bebida usada por
los atletas para rehidratarse.
Posicionamiento orientado al Usuario
Este tipo de posicionamiento está asociado con una clase de usuarios.
Algunas empresas escogen a un personaje famoso con el cual los
consumidores quieren identificarse. Esta estrategia tiene que ver con
las características del producto y del target (mercado al que va
dirigido). Revlon, por ejemplo con Cindy Crawford. Los consumidores se
sentirán ligados a la marca o el producto por sentir afinidad con el
personaje que lo representa.
Posicionamiento por el estilo de vida
Las opiniones, intereses y actitudes de los consumidores permiten
desarrollar una estrategia de posicionamiento orientada hacia su estilo
de vida.
Posicionamiento con relación a la competencia
Existen dos razones por las que puede ser importante posicionarse
haciendo referencia a la competencia. La primera, es que resulta mucho
más fácil entender algo, cuando lo relacionamos con alguna otra cosa que
ya conocemos. En segundo lugar, a veces no es tan importante cuan
importante los clientes piensan que el producto es, sino que piensen que
es tan bueno cómo, o mejor qué, un competidor determinado.
Posicionarse específicamente con relación a un determinado competidor,
puede ser una forma excelente de posicionarse con relación a un atributo
o característica en particular, especialmente cuando hablamos de precio
o calidad. En productos especialmente difíciles de posicionar como los
licores, es importante hacer referencia a un competidor, para que el
consumidor pueda tener una referencia sobre el tipo de licor y sabor que
debe esperar.
Podemos resumir la estrategia diciendo que hay que buscar un hueco y
luego llenarlo. Pero para encontrar el hueco hay que tener la capacidad
de pensar a la inversa, de ir contra la corriente.
¿Posicionarse de número 2?
Otras empresas han encontrado que de posicionarse como los Nº 2 puede
resultar su nicho y su ventaja competitiva. Quizás el mejor ejemplo de
este caso lo tiene Avis, compañía en el rubro de alquiler de vehículos,
que se posicionó como el segundo después de Hertz, lo cual le reportó un
éxito tremendo bajo la premisa que “por ser los segundos debían
esforzarse más en la manera de atender a sus clientes”.
Una manera de posicionarse como Nº 2, puede ser la de hacerlo como
diferente o inferior al líder.
En casi todos los mercados, existe un buen lugar para un importante Nº
2. No es conveniente entablar una lucha frontal y directa con el líder
de la categoría, ya que éste tiene más fuerza y está primero en la
escalera de la mente del consumidor. Se le puede rodear, saltar o pasar
por debajo, pero nunca de frente, porque pude ser fatal.
Posicionamiento a través del nombre
Al momento de posicionarse, el nombre es uno de los factores clave,
hasta el punto que cuando alguien quiere pedir una cerveza, pide una
Polar, o un refresco y pide una Pepsi. Puedo recordar que mi padre
cuando pide un insecticida pide el “Fleet”, marca que desapareció hace
muchos años del mercado.
Una empresa que está entrando nueva en el mercado, debe tener un nombre
que le permita de inmediato ser ubicada en una “escalera”, que le
permita ser identificada con el producto que representa. Hace un tiempo
atrás, cuando no existía tanta competencia, cualquier nombre podía
funcionar pero hoy en día resulta más importante una relación más
directa entre el nombre y el tipo de productos que fabrica facilitar su
recordación.
Pero en otras ocasiones, el nombre puede limitar lo que la empresa hará
en el futuro. Tomemos como ejemplo las aerolíneas en Estados Unidos:
Existen por lo menos 4 aerolíneas importantes: United, American, TWA e
Eastern. Esta última fue la primera en pintar llamativamente sus
aviones, mejorar sustancialmente la comida, uniformar a las aeromozas, y
a la hora de invertir en publicidad, la de mayor presupuesto. Sin
embargo, sus esfuerzos por mejorar su participación del mercado, fueron
poco efectivos porque una aerolínea cuyo nombre es “Oriente” (u
Oriental) no puede ser percibida como una aerolínea que viaja por todos
los Estados Unidos, pues tiene un nombre regional. Por supuesto, los
consumidores tenderán más a viajar por una aerolínea que da la idea de
viajar a nivel nacional, en lugar de una que parece más bien local.
REPOSICIONAMIENTO
Ahora bien, es posible que un producto pueda mantenerse con un
posicionamiento determinado por muchos años, pero hoy en día, con tantas
innovaciones tecnológicas, en mercados globales cada vez más
competitivos, y con economías tan cambiantes, es posible que sea
necesario modificar ese posicionamiento y realizar un reposicionamiento.
Por ejemplo, Johnson & Johnson lo hizo con uno de sus champús
originalmente posicionado para niños. Cuando se dio cuenta que el
mercado de niños estaba disminuyendo, y decidió reposicionar su producto
cómo familiar, refrescando la vida del mismo.
En definitiva, reposicionamiento apunta a una sola clave: “Saber cambiar
a tiempo” (ver Anexo Nro 1 - a).
POSICIONAMIENTO COMO LIDER
Mientras una compañía sea dueña de la posición, no tiene sentido
publicar anuncios donde se diga “somos la número uno”. Es mucho mejor
realzar la categoría del producto ante el cliente en perspectiva.
Obviamente, el que se posiciona de primero, no lo hace con relación a su
competencia, sin embargo debemos hablar del posicionamiento del líder
antes de hablar de la competencia, pues es él quién va a marcar la
pauta.
Los líderes cuando saben manejar adecuadamente su liderazgo, pueden
mantenerse en el tope por muchos años. Cómo ejemplo tenemos Coca-Cola,
Motorola, etc. Sin embargo, no porque una marca sea el líder de una
determinada categoría, significa que serán también líderes en otra
categoría, de hecho, algunas empresas líderes que han intentado esto
partiendo de su éxito como líder en una determinada categoría, han
fracasado. Como Xerox al intentar competir con IBM en el mercado de las
computadoras personales, e IBM al intentar competir con Xerox en el área
de las fotocopiadoras.
Históricamente, ser el líder de un producto en un área o campo
determinado, ha sido generalmente, el resultado de un accidente más que
de algo planificado.
Sin embargo, los líderes, deben tomar en consideración cualquier
oportunidad de desarrollo en su área (la xerografía no correspondía al
área ni de Kodak ni de IBM) y desarrollarla antes que su competencia lo
haga y sea demasiado tarde.
Los líderes han de emplear su flexibilidad a corto plazo para
garantizarse un futuro a largo plazo que sea estable.
Los líderes a veces caen en la falencia de pensar que son infalibles.
Así, cuando alguien de la competencia presenta un nuevo producto o
alguna característica del mismo, la tendencia es menospreciar el avance.
El clásico error que comete el líder es creer que el poder del producto
proviene del poder de la organización. Y es a la inversa. El poder de la
organización es consecuencia del poder del producto; de la posición que
el producto ocupa en la mente del cliente (ver Anexo Nro 1 - b).
El líder debería cubrirse contra todas las apuestas, protegerse contra
lo inesperado. El líder tendría que adoptar cualquier nuevo avance en un
producto tan pronto como sea posible, aunque frecuentemente despierta
cuando ya es tarde.
La mayoría de los líderes cubren sus movimientos competitivos
presentando otra marca. Esta estrategia de marcas múltiples más bien se
trata de una estrategia de posición única.
Cada marca se haya en una posición única que ocupa un lugar en la mente
del publico. Cuando los tiempos cambian, cuando los nuevos productos van
y vienen, no es necesario realizar ningún esfuerzo para cambiar la
posición. Mas bien se presenta un nuevo artículo que responda al cambio
de tecnología y gustos, por ejemplo. Este es el caso de Procter &
Gamble, que cada marca principal de tiene su identidad particular:
Pampers, Head & Shoulders, etc. de esta manera la táctica de las marcas
múltiples es, en el fondo, una estrategia de posición única.
EL PODER DEL NOMBRE
El nombre es el gancho del que cuelga la marca en la escala de productos
que el cliente tiene en su mente.
Antes, cuando había menos productos, cuando el volumen de comunicación
era más escaso, el nombre era algo que no tenía tanta importancia.
Hoy, lo que se debe buscar, es un nombre que inicie el proceso del
posicionamiento, que le comunique al cliente la ventaja principal del
producto. La loción para la piel Intensive Care es un ejemplo de esto.
La primera empresa que penetre en la mente con un nuevo producto o una
nueva idea, se hará famosa.
Un nombre negativo puede ser positivo si logramos polarizar
deliberadamente la situación: la margarina puede ser mantequilla de soja
exponiendo las ventajas frente a la leche de vaca, mostrando así el
orgullo de origen.
Un nombre inapropiado provoca una reacción en cadena que solo sirve para
confirmar la opinión inicial desfavorable.
El nombre es el primer punto de contacto entre le mensaje y la mente. No
es la bondad o conveniencia del nombre en un sentido estético lo que
determina la eficacia del mensaje, sino lo apropiado o no del nombre:
Eastern Airlines es menos reconocida que United Airlines porque tiene un
nombre regional (que inspira localismo) que la sitúa en una categoría
diferente ante el público. En cambio, United Airlines da la sensación de
mayor cobertura del cielo de los EE.UU.
Con un buen nombre de marca el trabajo de posicionamiento se hará mucho
mas sencillo.
¿QUÉ ES UNA MARCA?
Una marca es un nombre o símbolo (como un logotipo, trademark, o diseño
de envase) que identifica los bienes o servicios de una determinada
empresa.
La marca ofrece al consumidor una garantía, y le permite protegerse de
competidores que ofrezcan productos que parezcan idénticos.
La marca es lo que los consumidores compran y va mucho más allá de la
propia materialidad del producto.
La marca es una notoriedad. Una marca desconocida es una marca sin
valor; el consumidor preferirá aquellos productos de marcas conocidas
que le garanticen seguridad y calidad. La notoriedad se adquiere por la
publicidad, necesariamente apoyada en la calidad del producto y
superando la prueba del tiempo: la imagen de la marca debe permanecer en
la mente de los consumidores por un periodo indefinido.
La marca es un valor de referencia que identifica al producto,
permitiendo la comparación del mismo con otras marcas y la elección
libre entre ellas.
La calidad que inspira una marca debe estar directamente relacionada con
la calidad del producto que ampara. En cambio, la marca es un elemento
reconocido por los consumidores, quienes otorgan a determinadas marcas
el calificativo de "buenas" y se lo niegan a otras. Este título no es
concedido indiscriminadamente sino que, por el contrario, se basa en
indicios, uno de los cuales, quizás el más importante, es la calidad del
producto. A partir de ese momento, la calidad de la marca cobra "vida
propia" y llega a separarse del producto.
La marca es una firma. Es un importante símbolo de garantía y
responsabilidad.
La marca es un seguro de progreso. Es decir, obliga al fabricante a
perfeccionarse sin descanso. Así, éste debe analizar el mercado, no sólo
en cuanto a la relación calidad - precio en comparación con la
competencia, sino también para conocer los deseos del consumidor, su
forma de ser, su carácter. Las personas eligen las marcas por afinidad
con su personalidad.
La marca ha de estar viva (nace, se desarrolla, se transforma, enferma y
en determinados casos, muere), por lo que necesita, cuando es preciso,
innovación (formal y/o conceptual); nuevos códigos de comunicación que
construyan liderazgo diferenciándola más claramente de la competencia
por sus valores tangibles o intangibles. Es importante recordar que las
marcas pueden tener imagen de modernas o de anticuadas. Esto poco tiene
que ver con el momento de su lanzamiento, sino que más bien depende en
gran medida de que las empresas hayan sabido comunicar que son capaces
de mantenerse al día.
Por otro lado, la marca es uno de los atributos psicológicos de un
producto, junto con la calidad. En este sentido, la marca:
Éste es el gran reto: mantener vivas las marcas de siempre y conseguir
que las nuevas escalen posiciones y no retrocedan ante las dificultades
(ver Anexo Nro 2).
· Permite diferenciar nuestro producto de la competencia
· Facilita la adquisición del producto
· Facilita la compra repetitiva
· Facilita la publicidad
· Facilita la introducción de nuevos productos
Cualidades de un buen nombre de marca
· Debe describir los beneficios del producto (asociable al producto)
· Debe comunicar una importante cualidad inherente al producto
· Debe evocar al producto. Pero asociar o evocar no se deben confundir
con describir ya que la marca no describe al producto sino que lo
distingue, por lo tanto, el nombre no debe hacer una descripción del
producto, ya que limitaría a la marca en un futuro frente a posibles
modificaciones o desarrollo del producto.
· Debe ser memorable (de fácil recordación), es decir, fácil de
reconocer y recordar
· Debe tener congruencia con el nombre de la compañía y con los
productos que la empresa comercializa
· Debe ser única, para poder competir (debe ser distinta de la de la
competencia)
· Debe ser breve y sencilla
· Debe ser de fácil lectura y pronunciación
· Desde el aspecto legal, debe existir la posibilidad de registrar dicho
nombre
· Debe ser posible de internacionalizar, es decir, que sea válida la
pronunciación (que engloba el recuerdo, la evocación...) para los
diferentes países en los que el producto vaya a venderse.
· Debe ser eufónica (sonar bien)
· Sintonización con el público, tanto a nivel moral como estético.
La Identidad de Marca es el conjunto de activos vinculados al nombre y
símbolo de la marca que incorporan el valor suministrado por un producto
o servicio a la compañía y/o a sus clientes.[1]
Las principales categorías de activos son:
1. Reconocimiento del nombre de la marca
2. Fidelidad a la marca
3. Calidad percibida
4. Asociaciones de la marca
Es preciso tener presente que cada activo de la marca crea valor de
forma diversa. Por lo tanto, para gestionar efectivamente el valor de la
marca y para tomar decisiones sobre actividades de construcción de
marca es importante que el mercadólogo (así como los máximos niveles de
la organización) sea sensible a las formas por las cuales las marcas
poderosas crean valor tanto para el cliente como para la compañía (ver
Anexo Nro 3).
El valor de la marca se construye teniendo en cuenta cuatro aspectos
principales:
1. DIFERENCIACIÓN, que es la singularidad distintiva que el cliente
percibe de la marca. Suministra al cliente las bases para su selección.
Sin diferenciación no habría fidelidad por parte de los clientes, ya que
la ecuación de valor estaría dominada por el factor “precio” más que por
“suministro de beneficios”.
2. RELEVANCIA, que describe la apropiación personal de la marca (la
importancia relativa que el cliente asigna a la marca dentro del
conjunto de marcas para una misma categoría de producto). Contribuye a
solidificar la razón de compra. A mayor relevancia, mayores ventas. La
diferenciación por sí sola es insuficiente para lograr la fortaleza de
la marca, ya que sólo genera oportunidades de márgenes.
Complementariamente, la relevancia genera oportunidad de uso
(penetración de mercado). Por esta razón la diferenciación debe ser
relevante para que la marca obtenga fortaleza real.
1. ESTIMA, describe el afecto y consideración que el cliente tiene hacia
la marca. Se relaciona estrechamente con percepciones de calidad y
popularidad, que promueven el uso.
2. CONOCIMIENTO, es la íntegra comprensión del producto / servicio
detrás de la marca. El conocimiento es la consecuencia del éxito en la
construcción de la marca. Se relaciona directamente con la “experiencia”
del consumidor con el producto / servicio de una marca particular, que
promueve y facilita el reconocimiento, recuerdo e imagen de la marca. La
imagen de la marca se construye en base a distintos tipos de
asociaciones que el cliente va haciendo con ésta (teniendo en cuenta que
siempre existe una preferencia de asociaciones, porque unas tiene más
fuerza que otras para el cliente).
El valor de la marca se apoya, en gran medida, en las asociaciones que
el cliente produce con la marca. Estas asociaciones pueden incluir
atributos del producto (precio, envase, apariencia, imaginación para el
uso) y no relacionados al mismo, una celebridad (como portavoz de la
marca, como sucede con Britney Spears, actualmente, para la marca de
bebida gaseosa de cola, Pepsi), beneficios funcionales, experienciales o
simbólicos (como es el caso de las lapiceras marca Mont Blanc, que
simbolizan y otorgan un halo virtual de prestigio y distinción a quien
la posee), actitudes.
Las asociaciones son conductoras de la identidad de la marca, es decir,
guían la decisión sobre aquello que la organización quiere que su marca
genere en la mente del cliente. Un error común es enfocarse en los
atributos del producto y en los beneficios funcionales tangibles de la
marca (dejando de lado o menospreciando los beneficios emocionales y de
autoexpresión de la misma). Por lo tanto, un factor clave para construir
marcas poderosas consiste en desarrollar e implementar una identidad de
marca.
La identidad de marca se compone de doce dimensiones que pueden ser
organizadas (para su mejor comprensión) en cuatro perspectivas:
· La marca como producto
- Alcance del producto
- Atributos
- Calidad / valor
- Usos
- Usuarios
- País de origen (Volvo de Suecia inspira seguridad, entre otras cosas)
· La marca como organización
- Atributos organizativos (como la innovación de 3M, la eficiencia
administrativa y operativa de FedEx, etc.)
- Local vs Global
· La marca como persona
- Personalidad de la marca
- Relaciones marca-cliente (determinan el nivel de lealtad del cliente
con la marca)
· La marca como símbolo
- Imagen visual / metáforas
- Herencia de la marca
En definitiva, la identidad de la marca es un conjunto único de
asociaciones que estratega aspira a crear o mantener en la mente del
cliente meta. Estas asociaciones representan la razón de ser de la
marca, implicando una promesa de la organización a los clientes, que
involucra beneficios funcionales, emocionales o de autoexpresión.
Personalidad de la marca
Es un conjunto de características humanas asociadas con el nombre de una
marca.[1] Incluye características tales como el sexo, edad, y clase
socio-económica, así como aspectos de la personalidad humana como son la
cordialidad, la implicación y el sentimentalismo. Por ejemplo, Guess se
considera sofisticado en contraste con la rudeza de Wrangler. Nike se
considera atlético mientras que LA Gear tiende a percibirse como más de
moda.
La personalidad de la marca, como la personalidad humana, es a la vez
distintiva y perdurable. Por otro lado, la personalidad de la marca
ayuda al estratega a enriquecer y profundizar la comprensión de las
percepciones y actitudes de las personas hacia una marca particular
(esto proporciona información sobre la relación de los clientes con la
marca), contribuyendo a una identidad de marca diferenciada (la
personalidad de la marca define no sólo la marca, sino también el
contexto y la experiencia de la clase de producto, otorgando un
posicionamiento a la marca en la mente del cliente), guiando el esfuerzo
de comunicación y creando valor para la marca.
Una marca puede ayudar a una persona a expresar su personalidad de
diferentes formas, como puede ser la generación de diversos sentimientos
según la marca que se utilice de determinada categoría de producto.
También se da el caso de aquellas marcas que una persona utiliza como
una expresión personal, tal es el caso de marcas como Ferrari que
generan un impacto social sustancial, ya que la persona que conduce un
automóvil de esa marca pretende expresa a los demás su posición
socio-económica, su espíritu deportivo y arriesgado, entre otras
características de la marca con las que se identifica este individuo.
Así, se puede llegar al punto en el que “la marca se convierte en parte
de uno mismo”. Esto es, que la marca se convierte en una extensión o en
parte integrante de uno mismo. Esto sucede con aquel diseñador gráfico,
usuario de Apple que está siempre frente a su computadora, ésta es parte
de su persona. Para la persona que termina su actividad física bebiendo
Gatorade, la bebida remineralizante no es sólo una expresión de quién es
(deportista dedicado), sino una parte de su estilo de vida. En este
sentido, el potencial de crear una unidad con algunas personas es una
oportunidad significativa para una marca. Por último, la organización
debe tener presente que la personalidad de la marca debe encajar con las
necesidades de autoexpresión del público objetivo: La personalidad de la
marca debe ser deseada y lo suficientemente importante para preocupar a
la persona que la utiliza, es decir, la persona debería sentirse mejor
debido a una asociación determinada con la marca (sofisticado cuando usa
perfume Chanel). En este sentido, una personalidad que no se adecue a su
objetivo no funcionará.
PROCESO DE CREACIÓN DEL NOMBRE DE LA MARCA
En general, lo más apropiado es utilizar técnicas
creativas como son las figuras retóricas literarias, las técnicas
publicitarias y las técnicas basadas en la asociación.
Algunas de las técnicas más aplicadas son:
® Analogía. Basada en la idea de similitud, semejanza o evocación más o
menos directa al producto. La analogía se busca por medio de preguntas
como, por ejemplo: "¿a qué se parece?", "¿qué recuerda?", "¿de dónde
procede?", "¿de qué está hecho?", "¿para qué sirve?", etc. referidas al
producto y su entorno físico o emocional.
® Extrañeza, factores de contraste u originalidad y novedad. Consiste en
recurrir a una fonética sugestiva del nombre absolutamente al margen de
sus caracteres directos, analógicos o descriptivos.
® Evocación. Buscar un nombre que sugiera las situaciones emotivas o
psicológicas, un mundo de valores y significaciones positivas afines al
público de la marca.
® Amplificación. Consiste en valorar de forma superlativa a la empresa,
marca o producto, por medio de nombres evocadores de un cierto
gigantismo. Todo ello con miras a crear una imagen de alta potencia y
universalidad.
® Confiabilidad. Se aplica a productos que precisen de ésta
características como es el caso de productos farmacéuticos, dietéticos,
alimentación...
® Combinatoria. Es un modo libre que reúne conceptos diferentes con el
fin de potenciar el efecto del nombre. Se combinan, así, fragmentos de
nombres, letras, números, onomatopeyas...
® Listing y Matriz. Utiliza cuadros y matrices a partir de letras del
alfabeto.
® Brainstorming. Reunidas en un grupo, personas siguiendo unas reglas,
deben emitir la mayor cantidad de ideas posibles relativas al estudio
(nombre de marcas) en cuestión. Todas ellas serán recogidas, analizadas
y posteriormente tabuladas, eliminando los nombres largos, complicados,
impronunciables, banales o inadecuados, de forma manual o utilizando
programas de ordenador. Se reduce el número a unos tres o cuatro, que
serán objeto de análisis, según los objetivos perseguidos y se
comprobará su posible registro.
Para más precisión, referirse al Anexo Nro 4.
IMAGEN DE MARCA
La imagen es algo intangible pero que sirve para que una determinada
empresa comunique su cultura empresarial y cree una determinada marca,
logotipo e identidad corporativa, que la hará ser conocida, admirada,
consultada, utilizada y tenida en cuenta a partir de ese momento por la
sociedad a la que se dirige. Sin esa imagen o reconocimiento de sus
productos o servicios, no sería conocida ninguna empresa en la
actualidad.
Toda marca tiene una determinada imagen, que por medio de su eficiente
planificación y control, puede convertirse en una eficaz estrategia de
comunicación que apoya en todo momento y a cada uno de sus productos.
No basta con vender servicios o productos, hay que comunicarlos y fijar
imágenes permanentes de la empresa creadora, por eso es necesaria la
creación de una identificación propia (la marca), que se traduce en
única, homogénea y global, permitiendo diferenciarla del resto por medio
de atributos como: confianza, personalidad, esfuerzo, riqueza, plenos
servicios, eficacia, solidez, continuo desarrollo, participación
tecnológica, apertura hacia el exterior, beneficio social, gestión
empresarial, etc.
En definitiva, esa imagen global es el resultado de una política
integrada y de una gestión eficaz de todos los procedimientos, medios y
oportunidades de comunicación, o sea, comunicación que se basa en marca
más identidad corporativa.
No hay que confundir la marca (como signo de naturaleza verbal o
gráfica) con la imagen que se transmite a través de la publicidad y la
presentación de los productos (imagen de marca).
La imagen de marca da notoriedad y garantiza competitividad a la empresa
y sus productos. La marca es el centro alrededor del cual se genera y se
desarrolla esta imagen, que suele hacerse por acumulación de todas las
manifestaciones de la empresa: su forma de hacer, su forma de decir las
cosas a través de sus acciones comunicacionales (incluida la publicidad,
sus productos, sus envases / embalajes y su actuar en el punto de venta
o merchandising).
La imagen de marca es una consecuencia de cómo la marca se perciba. Es
una representación mental de los atributos y beneficios percibidos de la
marca. La percepción de las marcas tiene que ver con los procesos
mentales y la personalidad del consumidor, ya que el cerebro procesa la
información que recibe sobre las marcas, codificándolas según sus
valores externos; pero cada individuo, según su personalidad, les
imprimirá un carácter, una interpretación de la realidad comunicada.
La percepción de las marcas es lo que da forma y contenido a algo que no
deja de ser una abstracción, una concepción mental de las
características del producto y de los valores simbólicos atribuidos por
la publicidad y la promoción, para conseguir la preferencia de los
consumidores.
Por lo tanto, se puede definir la imagen de marca como un conjunto de
percepciones, asociaciones, recuerdos y prejuicios que el público
procesa en su cabeza y cuya síntesis es una imagen mental del producto,
a través de su representación, relación calidad - precio y de las
ventajas y satisfacciones que de él reciben o piensan que pueden recibir
a través de su nombre y publicidad.
Cuando la imagen de una marca es positiva, se está añadiendo un
auténtico valor a un producto, le proporciona seguridad y confianza al
consumidor. Permite a una empresa justificar un precio superior a la
media, que gustosamente paga el consumidor.
Lo verdaderamente importante no es tanto la imagen que transmitan las
marcas, sino su capacidad para establecer su autoridad y superioridad
sobre la competencia. Ahora para que una marca adquiera fuerza es
preciso asociarla a los valores importantes y a las decisiones del
comportamiento humano, ello le conferirá una posición de liderazgo, ya
que se logra una relación emocional que garantiza la credibilidad y
confianza del consumidor, lo que se traduce en una preferencia por la
marca y repetición de compra.
Las marcas pueden llegar a tener una vida larga y no han de depender del
ciclo vital de los productos. Una alta cualificación de la marca en la
mente de los consumidores le puede permitir una saneada y larga vida.
La imagen de la marca debe configurarse en torno a los siguientes
valores:
· Valores referidos a los productos: Diferenciación, autenticidad y
credibilidad. La homogeneidad de los productos es una de las causas del
fracaso de gran cantidad de marcas que acaban siendo desconocidas para
el público.
El conocer la posición que la imagen de un producto o marca ocupada en
el mercado es especialmente importante para planificar las futuras
estrategias comunicacionales que la empresa decida llevar a cabo. Dentro
de los valores del producto, existen distintos tipos posibles de
acciones para posicionar el producto:
1 · Según las características del producto. El precio, la economía, la
duración, la robustez, etc., son características que pueden resaltarse
para posicionar un producto o marca.
2 · Según los beneficios o problemas que el producto solucione.
3 · Según su uso u ocasiones de uso.
4 · Por la clase de usuarios. Consiste en resaltar la clase de personas
que utiliza el producto.
5 · En relación a otros productos. Esto lleva a la realización de
publicidad comparativa. Este tipo de acciones se pueden llevar a cabo de
forma directa, citando a las marcas de las empresas competidoras o, de
forma más genérica, indicando la superioridad de la marca propia con
respecto a las demás de la competencia, sin que éstas sean citadas de
modo expreso.
6 · Por disociación de la clase de producto. Con esta estrategia se
pretende desmarcar el producto de los competidores.
· Valores referidos a los consumidores: Autocomplaciencia,
autosatisfacción y autoexpresión (personal y social).
· Valores referidos a la comunicación: Notoriedad, veracidad y
persuasión. de ahí la búsqueda en publicidad de la proposición de compra
(beneficio argumentado) significativa, novedosa creíble y estimulante.
La marca es fundamentalmente un estereotipo, una imagen en la mente del
consumidor. Los aspectos de la marca a destacar son:
- Su ambivalencia. Por un lado, el contenido de la imagen es igual para
todos, pero el tono afectivo es distinto para cada sujeto.
- Su coherencia. La imagen de marca produce un conjunto de actitudes y
representaciones que forman un todo coherente.
- Su estado consciente o inconsciente. En el primer caso, la imagen
aparece en opiniones expuestas libremente o emociones manifiestas.
Para obtener la imagen que tiene una determinada marca, se debe analizar
al consumidor y su relación con las siguientes características del
producto:
a) Experiencia del consumidor con el producto. Aunque no siempre está
relacionada, ya que el consumidor puede crear imágenes de marca sin
tener ninguna experiencia personal con el producto.
b) Calidad inherente al producto / Características del producto.
c) Funcionalidad del producto.
Siguiendo con el punto de vista del consumidor, los elementos que
definen la imagen de una marca son:
La proximidad; es decir, el grado de presencia de la imagen del producto
en la mente del consumidor.
La precisión de la imagen ya que ésta ha de tener unas características
muy bien definidas.
El contenido de la imagen o el número de características que el
consumidor encuentra en esa imagen.
La valoración de esas características.
Las asociaciones; es decir, todo aquello que se asocia con la imagen de
una determinada marca.
Es importante además, destacar la fuerza psicosocial de la marca dentro
del proceso de la comercialización y la comunicación.
IDENTIDAD CORPORATIVA
Al igual que los productos tienen cada vez más necesidad de
diferenciarse en un mercado en el que los adelantos tecnológicos lo
dificultan cada vez más, las empresas, como las marcas, luchan para
conseguir fuertes personalidades y el apoyo de los diferentes públicos
con los que se relacionan para poder sobrevivir.
La identidad corporativa se basa en la realidad de la propia empresa.
Responde a la pregunta ¿Qué somos? Su respuesta ha de diferenciar a la
empresa del resto de la competencia y ha de transmitirse de forma
coherente y a lo largo del tiempo a todos sus públicos, a través de
cualquier forma de comunicación. La identidad se manifiesta por medios
gráficos, verbales, culturales y ambientales y a través de informaciones
objetivas.
Los elementos que configuran la identidad corporativa son:
® Nombre o identidad verbal. La identidad empieza con un nombre propio,
lugar de la inscripción social de las personas y lugar de la inscripción
social de las empresas. El nombre o la razón social es el primer signo
de la existencia de la empresa. Es el único de doble dirección, la
empresa lo utiliza para designarse a sí misma y, el público,
competencia, periodistas, etc., para referirse a ella.
® El logotipo. Es una palabra diseñada, la traducción tipográfica del
nombre legal o de marca.
® La simbología gráfica. Son los signos icónicos de la marca, la parte
que no se pronuncia. A veces se asocia al logotipo formando un todo y la
marca resulta ser sólo un grafismo.
® Identidad Cromática. Es el color de la marca. Hay marcas que se
identifican y diferencian claramente por su color (por ejemplo, Kodak,
con su característico color amarillo).
® La identidad cultural. Los signos culturales definen un modo propio de
comportamiento global, un modo de ser y hacer de una empresa ante la
sociedad. Puede representar un valor añadido por su esmerado y atento
servicio pre y post venta.
IMAGEN CORPORATIVA
El hacer técnico o funcional de la empresa, unido a su hacer cultural
(calidad y atención al público), más sus diferentes formas de comunicar
lo que es y lo que hace (publicidad corporativa, relaciones públicas,
merchandising, packaging, etc.), más su propio compromiso con la
sociedad y la identidad de su marca configuran la imagen corporativa de
la empresa en la mente de sus públicos, es decir, la extensión
imaginaria de la identidad corporativa de la empresa.
CONCLUSION
Antes, los ciclos de vida de los productos eran mucho más largos, pero
hoy en día cambian continuamente para mantenerse a la par de lo que la
sociedad espera. Cada día nacen nuevos productos, nuevas alternativas y
otras mueren. Por lo tanto, la batalla en la mente de los consumidores,
no se detiene.
El cambio es una constante que, a corto plazo, causa agitación,
incertidumbre y desconcierto. Sin embargo, para hacer frente al cambio
hace falta pensar a largo plazo: Fijar el rumbo de la compañía para los
próximos años y apegarse a él.
El posicionamiento sustentado además por una marca poderosa es la clave
para el éxito de una compañía desde el lanzamiento del producto. Si una
empresa ha adoptado un posicionamiento que le permita atravesar airosa
las corrientes de cambio del mercado, aprovechando simultáneamente las
oportunidades que se le presenten, entonces ésta habrá sabido dar
respuesta al interrogante planteado al inicio del presente trabajo:
“mantener vivas las marcas de siempre y conseguir que las nuevas escalen
posiciones y no retrocedan ante las dificultades”. Lo mismo se debe
intentar con la imagen de un corporación a través del tiempo.
El secreto está en tomar la iniciativa antes que la competencia haya
tenido oportunidad de establecerse, y sustentarse en dos principios
fundamentales: una posición exclusiva y un amplio atractivo.
[1] Definición extraida del libro “Construir macas poderosas”, de David
Aaker – Ed. Gestión 2000 – Barcelona 1996.
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