“Es un error pedir a la ciencia la prueba
de la objetividad de lo real, porque esta objetividad es una concepción
del mundo, una filosofía y no puede ser un dato científico”
Antonio Gramsci
(Introducción a la filosofía de la praxis).
Resumen
El objetivo de este articulo, es plantear un nuevo debate sobre la
cientificidad de la disciplina contable, desde un punto de vista
filosófico teniendo en cuenta que el conocimiento contable, como
disciplina de carácter social, y cuyos principales objetivos son la
obtención y comprobación de la información financiera. Se ha llegado a
dilucidar si este conocimiento es o no científico. Por lo tanto se puede
definir a la filosofía contable como la aplicación del pensamiento
reflexivo sobre la practica contable, cuyo objeto material de estudio es
lo que se hace en contabilidad, y su objeto formal consiste en la
presentación de marcos conceptuales que sirvan de referencia, fundamento
y explicación de lo que se norma comparado con lo que se hace en la
practica.
Este articulo intenta de manera tangencial, pero no por ello reflexiva,
colocar en controversia ciertas reflexiones sobre el estatus de
cientificidad de la disciplina contable. Con ocasión de las diferentes
distancias conceptuales sobre el tema, se tocan puntos sensibles al
debate académico, en donde se interrogan problemáticas como la
construcción del objeto de investigación de la contabilidad, las
variables metodológicas, las posturas epistemológicas y la crítica a
algunos acercamientos contables, que desde lo epistémico pretenden
hallar cierto rigor conceptual para interpretar lo normativo contable,
sin develar que la estandarización, es en últimas un proceso de
racionalización del capital, que evidencia un trabajo destinado a
dilucidar los mecanismos que garantizan y legitiman el poder de las
grandes corporaciones transnacionales.
“Bien que el sujeto del conocimiento contable llegue al objeto de éste
por medio de la razón (Idealismo), bien que lo haga por medio de la
experiencia (realismo), o que se sirva tanto de la razón como de la
experiencia (eclecticismo), es un hecho que el hombre tiene acceso al
conocimiento contable”[1]
Palabras claves:
CONTABILIDAD DISCIPLINARIA ESTATUS DE CIENTIFICIDAD
EPISTEMOLOGÍA OBJETO MÉTODO
ECLECTICISMO IDEALISMO REALISMO
NORMA PENSAMIENTO REFLEXIVO SUJETO
INTRODUCCIÓN
En la década de los años cincuenta, sesenta, e incluso en los setenta, a
la practica contable en Colombia no se le daba la importancia y la
relevancia que esta debía tener, esto debido a que nuestros primeros
profesionales de Contaduría Pública, solo se preocupaban por emitir unos
estados financieros que mostraban cifras muertas, no presentaban ningún
tipo de análisis ni recomendaciones a la gerencia de la empresa sobre lo
que debía hacer para mejorar las finanzas de la misma, e incluso algunos
presentaban cifras alejadas de la realidad económico - contable de la
empresa y peor aun no daban ninguna explicación al respecto, esto debido
al llamado empirismo, ya que los primeros profesionales en Contaduría
Pública fueron unos personajes que a través de los años habían adquirido
la experiencia suficiente en el campo contable, y quisieron fundamentar
sus conocimientos mediante un titulo profesional universitario, esto fue
muy bueno ya que dentro de estos nuevos profesionales existían algunos
que veían la contabilidad como el medio para entender la actividad
económica de la sociedad, y es cuando se crea la cultura de la
información, pero no información innata sino adquirida a través del
conocimiento contable. Otro grupo de profesionales veían la contabilidad
como un medio para obtener su sustento y por lo tanto no le dieron la
importancia a la nueva profesión, los primeros profesionales amaban y
respetaban su profesión de contadores, personajes estos que han hecho de
la profesión algo novedoso y que se preocupan por engrandecer y darle el
sitio que se merece nuestra querida pero muy cuestionada profesión de
Contadores Públicos.
Ante el desconocimiento de la nueva profesión y a los hechos narrados se
presento un relegamiento hacia los contadores por parte de los gerentes
de las empresas, esto debido a que si nos devolvemos un poco al renacer
de la Contaduría Pública en Colombia, nos encontramos que a los que
practicaban esta nueva disciplina, no se les veía como parte activa de
la dirección de la empresa, y tampoco eran consultados para la toma de
decisiones, siempre ocupaban el último rincón de las oficinas de la
empresa, esto unido a que una gran mayoría de Contadores, se relegaban
por iniciativa propia, cediendo espacios y mostrando muy poco liderazgo.
Pero la situación cambio, ya que a partir de la segunda parte de la
década de los setenta, se empezó a hablar de la Contaduría Pública como
ciencia, y como técnica profesional con características especiales,
donde empezaron a aparecer los grandes estudiosos de la novedosa
profesión y fueron ellos los encargados de propiciar los medios y
acceder a los espacios que estaban vetados para los Contadores Públicos,
tales como las gerencias de las empresas, y los puestos públicos tales
como la Contaduría General de la Nación, las procuradurías, las
gobernaciones entre otros.
Claro esta que lo anteriormente relatado parte del tipo de enseñanza que
se emitía en algunas instituciones de educación superior, donde nos
enseñaron a hacer estados financieros, sin saber el porque, el cómo y lo
más importante sin saber el para que, por ello nos catalogaban de
cuadriculados, donde al menor cambio en alguna cifra nos desvirtuaba los
estados financieros, teniendo que volver a empezar. Esto se daba porque
anteriormente se impartía una enseñanza universitaria sin pedagogía, sin
filosofía, y sin amor por la profesión.
Desarrollo histórico de la Contabilidad en el Mundo.
La raíz histórica del desarrollo de la contabilidad a partir de la
escuela positivista y pragmática fundada en la doctrina anglosajona,
incidió notoriamente en el pensamiento contable, que se asumió
fundamentalmente como un “saber hacer” (Know-how), es decir, primero
como una técnica, la cual se conoció a través de los años como “técnica
registral”, luego fue calificada como la “técnica de medición del valor”
y finalmente se le dio el calificativo de “técnica de la información”.
Esta circunstancia dificultó el proceso de la investigación contable,
dado que, en general, se acepta que la eficiencia de las técnicas para
el caso de la contable se deben constatar en el uso (porque una técnica
es lícita, es válida en función de ser utilizada) y “la contabilidad se
encuentra perfectamente divulgada y justificada". (Aguilar,
otros,1987:9).
Siendo la contabilidad tan antigua como lo es la filosofía y la misma
educación, que datan del año 470 a.c. Existen evidencias físicas y
documentos que datan del siglo 470 a.c y dan fe de ello, algunos de
ellos relatan que en la construcción de las pirámides de Egipto se
llevaban las cuentas en unos papiros, donde se detallaba el nombre de
las personas y los pagos que les eran efectuados a quienes habían
laborado en la construcción de los pasadizos secretos donde debían ser
enterrados los faraones, el propósito de tal registro era de
posteriormente darle muerte a estas personas, para que nunca fueran
revelados los parajes que llevaban a las cámaras fúnebres de los
faraones. Como podemos apreciar los orígenes de la contabilidad datan de
mucho antes de que se hablara de ciencias sociales, e incluso desde
mucho antes de que se hablara de filosofía. Y solo hasta hace muy poco
encontramos el camino para la formación de contadores públicos que
trasciendan en el conocimiento puro y lo lleven a la realidad económica
y contable de los países.
Como se menciono anteriormente nos demoramos algo más de cuatro siglos
para darle el puesto que se merece a nuestra profesión, parte de esto es
culpa del modelo educativo en cual nos enmarcaron, pues es bien sabido
que nuestro modelo de aprendizaje esta basado en la experiencia, ya que
los primeros contadores públicos fueron los conocidos como contadores
empíricos o autorizados, estos profesionales de la contaduría pública,
porque así se pueden llamar, debido a que el trabajo realizado por ellos
se considera de muy buena calidad, y lo hacían bajo el más estricto
sentido de la responsabilidad y la ética, como venia diciendo estos
profesionales empezaron a ingresar a las facultades de contaduría del
país, con el fin de adquirir un diploma, que los colocara a un nivel de
profesionales universitarios, con el fin de no dejarse desplazar por los
nuevos profesionales, en una profesión que ellos manejaban de manera
eficiente.
Pero accedieron a una educación, como lo mencione anteriormente sin
filosofía, sin pedagogía y sin amor por nuestra profesión.
Los grandes filósofos de la historia fueron por excelencia también los
más grandes matemáticos, esta relación directa de filosofía y
matemáticas es la que me sirve de sustento para poder plantear el
siguiente argumento. Creer que el desempeño contable, económico y social
de un pueblo, una región o de una nación, está determinado
exclusivamente por factores financieros, es una falacia, ya que hay
ciertos aspectos extrafinancieros y extracontables dentro de la sociedad
que determinan en parte el desarrollo económico de la misma. Uno de
estos aspectos que viene recibiendo la atención de los científicos
sociales durante las cuatro últimas décadas, es la actitud de las
personas hacia el sistema normativo que las rige, otro factor que tiene
una alta influencia es el educativo, ya que como lo manifestara
Estanislao Zuleta “En Colombia se educa sin pedagogía, se enseña
pedagogía sin pedagogía.[2]” y se educa personas para se ocupen bajo las
ordenes de otros, incluso menos educados. Se dice que actualmente se
educa para la vida, donde se considera que los mejores profesionales son
aquellos que están preparados para evadir las responsabilidades
contractuales que día a día nos son impuestas por un estado cada vez más
voraz.
Pero si hacemos un análisis a la educación actual vemos una educación
sin valores, aunque constantemente vemos que estos son enunciados por
parte de las instituciones educativas en grandes vallas, y donde
constantemente se escribe sobre las responsabilidades convergentes, y
con su propia lógica, tanto de la escuela como de la familia en
promoción de los valores sociales. Estas instituciones fundamentan sus
reflexiones en un filósofo excepcional, “Fernando Savater[3]”, quien ha
articulado con sobrado éxito las cuestiones académicas con el mundo
terrenal en punto a las cuestiones éticas y políticas. Este filósofo de
la vida cotidiana y del mundo escolar ha venido tejiendo un discurso muy
atractivo para la franja juvenil, tan carente de lecturas de calidad, si
bien es cierto que las interpelaciones de la obra de Savater también
están dirigidas hacia los padres y a los maestros, como educadores de
primer orden los primeros y de segundo orden los segundos, es también
claro que la situación filosófica va más allá de la simple
interpretación que algunos educadores le dan a los aspectos más
importantes del suministro de una educación que forme profesionales en
el presente con una visón futurista, pues no se concibe que solo se este
pensando en el presente, cuando tenemos un futuro tan incierto que día a
días nos presenta muchas posibilidades para mejorar, pero que aún muchos
profesores no ven, y por lo tanto no pueden transmitir, y mucho menos
hacer ver a sus estudiantes todas las oportunidades que día a día nos
ofrece el medio.
La educación cuenta más de 2.400 años de historia desde que Platón,
Sócrates y Aristóteles sentaron las bases y los metódos de la misma. A
lo largo de esa historia, la humanidad ha asistido al desarrollo de la
ciencia y la tecnología, y ha sido gracias a la investigación, y en
particular a la investigación desarrollada por las Universidades, que el
hombre ha podido ver el nacimiento de muchos de los grandes inventos y
desarrollos de la ciencia: Cohetes, biotecnología, genética, tecnología
láser, radio, astronomía, satélites, supercomputadores, inteligencia
artificial, entre otros. Desde los años 60 se viene trabajando
arduamente en la famosa Era Espacial, donde el hombre a logrado
conquistar el espacio, para ello requirió del dominio de muchas
tecnologías, ciencias y habilidades especificas y curiosamente, fue el
lanzamiento del primer cohete. Ruso el “Sputnik”, el que haría que se
sentaran las bases de lo que hoy conocemos como Internet. Han pasado más
de cuarenta años desde ese evento inicial que marcó un nuevo desarrollo,
el cual se centró en las Universidades americanas, y que hoy ha rebasado
todas las barreras geográficas. Ya que actualmente más de 200 naciones
cuentan con algún tipo de conexión a la Internet, y solo faltan 37
países por conectarse a esta red de redes. Pero muchos se preguntaran
que tienen que ver todos estos adelantos científicos y tecnológicos con
la formación educativa y en especial con la formación de contadores
públicos. La respuesta es muy sencilla, pues son los profesionales de la
contaduría pública quienes dan fe pública sobre los costos y gastos
invertidos por los países para producir conocimientos, y son los
llamados a evaluar la relación costo beneficio que debe existir en cada
uno de los nuevos inventos.
Por ello es tan importante la responsabilidad que tienen los programas
de contaduría pública en la formación de profesionales íntegros, y sobre
todo éticos, desde un punto de vista filosófico, entendiendo por
enseñanza filosófica, aquella que nos brinde la posibilidad de pensar
las cosas, de plantear preguntas, de ver las contradicciones, asumiendo
esta enseñanza en un sentido muy amplio, en el sentido griego del amor,
amor a la sabiduría, y al conocimiento.
Dentro de este contexto cabe resaltar un nuevo género de análisis dentro
de los procesos educativos, donde es más importante que el estudiante
aprenda a pensar, antes que a repetir o mecanizar y con ello se estará
inaugurando o dando paso a una veta de la escritura que mucho
enriquecerá los cuadros académicos de los programas, pues se trata de
formar los nuevos escritores del siglo XXI, personas que desde una
perspectiva investigativa, sean los llamados a escribir los nuevos
caminos que deben ser recorridos por los profesionales de la contaduría
pública del país. La formación de estos profesionales debe estar basada
en la aplicación y desarrollo de teorías que potencien o dimencionen la
enseñanza de la contabilidad, buscando fortalecer la fundamentación
teórica – conceptual, que permita a los discentes comprender la
importancia que tiene pensar y amar la contabilidad como campo esencial
de conocimientos, porque se trata de promover una cultura de la
investigación en temas propios de la contabilidad, ya que todos los
hombres por simple naturaleza desean saber cada vez más, profundizar en
sus estudios y especializarse en un campo especifico de su saber propio.
Como lo manifestó Aristóteles[4]. “El proceso de formación de un
profesional no termina con la culminación de los estudios
universitarios”; el hombre aprende en la medida en que indague, imagine,
y cree permanentemente. (Ver Mapa conceptual sobre las teorías y los
saberes)
La historia de la contabilidad, por tanto, como campo de conocimiento,
está imbricada en la historia del capitalismo, en tanto, ésta sirve como
sustrato que provee al capital, de cierta "racionalidad científica" para
dar solución a las nuevas demandas surgidas del mundo moderno,
expresadas entre otros, por la conformación de "un mercado global
mundial siempre en expansión que lo abarca todo, capaz del crecimiento
más espectacular, capaz de un despilfarro y una devastación espantosa,
capaz de todo salvo de ofrecer solidez y estabilidad"
Es en la fragmentación o ruptura del orden feudal, donde se crean nuevas
necesidades económicas y sociales de información que reclaman
coetáneamente la emergencia de innovadoras formas de conocer, al igual
que herramientas técnicas para la manipulación de los escenarios
transacionales del nuevo mapa económico y empresarial.
Por otra parte, es necesario recabar cómo el conocimiento contable desde
su período de gestación se comprometió menestralmente con un pensamiento
netamente utilitarista y pragmático, donde la perspectiva asumida quedó
circunscrita a la dimensión técnico-instrumental de los haceres, donde
se fue instalando una forma unidimensional de juzgar y evaluar los
resultados de un conocimiento cuyos vectores tenían que ver con la
acción de un mundo eficiente y práctico, sin tomar en consideración el
valor fundamental del conocimiento de, crear a la usanza Kantiana un
"mundo para sí", en donde, a la par que se transforme el mundo material,
se transforme también el mundo subjetivo y autónomo del conocer.
Cabe anotar que para que nuestros estudiantes creen, imaginen, diseñen,
lo primero que deben hacer es aprender a aprender, a desaprender y a
reaprender, ya de ello depende el desarrollo objetivo de los saberes
específicos, y si son entendidos plenamente estos saberes, se podrán
entender y aplicar los saberes propios de los programas académicos, si
nos alineamos y nos sometemos a la rapidez con que el cambio se ha
venido dando, no vamos a poder ingresar en un nuevo proceso formativo
que nos permita, revolucionar nuestro sistema educativo.
Es por ello que la contabilidad desde su proceso de gestación como
disciplina, escamoteó y desarrolló posteriormente su práctica a través
de la experiencia. Por ello, la reflexión contable situó su preocupación
sobre la construcción de las aplicaciones contables, antes que en la
centralidad de la reflexión epistemológica, para desde la construcción
teórica rigurosa problematizar el campo de su actuación. Considera,
entonces, su quehacer como el paso de los "hechos" de la realidad a los
conocimientos y bien es conocido que el empiroinductivismo, no reconoce
un hecho en la ciencia como dependiente de las teorías y de los sistemas
de reglas metateóricas.
Albores de la Contabilidad como disciplina social
La disciplina social que hoy en día conocemos como Contaduría Pública,
tiene sus orígenes primero en la contabilidad y posteriormente en la
auditoria, aunque esta esfera del conocimiento universal pudo haber
surgido cuando el hombre primitivo tuvo necesidad de llevar cuenta y
razón de sus pertenencias, e incluso como se menciono anteriormente las
bases de la contabilidad pueden estar en la construcción de las
pirámides de Egipto. Por lo tanto es aventurado afirmar, que como las
matemáticas, la contabilidad surge con anterioridad a la misma
escritura.
Aunque no se tiene el nombre del primer Contador Público, es muy
probable que haya sido un apto tenedor de libros al servicio de algún
mercader.
Desarrollo de la Contaduría Pública como profesión futurista
Con la liberalización de la economía y el desarrollo de las
telecomunicaciones a partir de los primeros años de la década de los
ochenta, las inversiones comenzaron a concentrarse en países cuyo
atractivo incluía la calidad y/o el costo de la mano de obra. Las
compañías multinacionales empezaron a diversificar sus operaciones de
manera que, por ejemplo, lo relativo a dirección, investigación y
desarrollo se situó únicamente en los países ricos y científicamente
avanzados, mientras que la producción podía situarse en otra parte. Era
posible acabar rápidamente con una actividad en un lugar determinado y
trasladarla a otro país o continente (Dunning, Chesnais 1993).
Era de interés nacional, tanto en Europa como en el resto del mundo,
educar a una gran proporción de la futura mano de obra de forma que
alcanzara un nivel más alto que el de otros países. Los sistemas
educativos tenían que ser competitivos a escala nacional pero
principalmente en el ámbito internacional.
A partir de esta premisa se dio inicio a una competencia global y a una
cualificación profesional sin precedentes ante la cual nos preguntamos.
¿Cuál es la medida internacional de conocimiento, de destreza y de
capacidad? Un nivel alto de aprendizaje y un rendimiento intelectual
demostrable son condiciones imprescindibles para el trabajo cualificado
en sistemas de producción complejos desde el punto de vista
organizacional o de alta tecnología.
Para todos los trabajos cualificados, en especial en el campo de la
contabilidad son fundamentales una refinada capacidad de comunicación
tanto lingüística como numérica, una aptitud para entender los procesos
lógicos, y una capacidad para extraer conclusiones de los principios
científicos básicos, trasmitiéndolos de manera oportuna.
Las empresas, sean del tamaño que sean, son sistemas complejos. Para
ingresar en este tipo de trabajo es necesaria una sofisticada
preparación intelectual que abarque las capacidades de abstracción, de
conexión lógica y de sistematización (Drucker 1993). Sin embargo, los
trabajadores necesitan poder aprender el sistema de trabajo de un patrón
concreto más que disponer de un conjunto de capacidades generales
relacionadas con un oficio o profesión que sean válidas para diferentes
empresas. Las capacidades de aprender, de tomar decisiones y de resolver
problemas son importantes, y cuentan mucho en los requisitos de los
puestos de trabajo. Además, están los valores de la cooperación para
participar en un trabajo de equipo, la aceptación de la responsabilidad
individual por el resultado del trabajo (y, en algunos casos), la
capacidad para pensar de forma distinta, la imaginación y la ética
profesional.
Aunque es bien sabido que el profesional de la Contaduría Pública,
presenta mucha apatía al trabajo en equipo, a compartir los
conocimientos adquiridos en el desarrollo de su profesión, como si estos
se los hubiesen escriturado, y como si el conocimiento fuera solo para
unos pocos.
Esto nos plantea un nuevo problema de cómo debe ser la educación
prelaboral. Que las instituciones educativas universitarias tienen que
ofrecer, dentro de la cual se deben configurar, una amplia preparación
intelectual a cargo de las instituciones educativas universitarias, y
para la formación específica que tendrá lugar en las empresas. Es
preciso desarrollar un conjunto de capacidades teóricas convergentes,
incluso aunque los profesores y los estudiantes no tengan una idea muy
clara de cómo se aplicarán específicamente esas capacidades en la
formación orientada hacia el trabajo y al desarrollo profesional. Pero
también es preciso alentar el pensamiento individualista, divergente y
autosuficiente, así como un conjunto de actitudes morales y sociales. La
base intelectual del aprendizaje necesario está clara. La
superestructura de las capacidades menos normalizadas se halla todavía
envuelta en una bruma oscura.
Ante la insistencia de algunos gobernantes de turno en que se alcancen
niveles más altos de rendimiento estudiantil se convierte en
reduccionista porque las graves presiones financieras exigen resultados
educativos muy palpables. Hay presiones económicas internacionales sobre
los gobiernos para que reduzcan el gasto público, a pesar del aparente
conflicto que esto entraña para la necesidad de mejorar la calidad
educativa de los profesionales de Contaduría Pública de nuestro país.
El movimiento global de las inversiones se ve afectado por los niveles
comparativos de fiscalizar tanto sobre las empresas como sobre los
empleados. Si los impuestos imponen un costo cada vez más alto en un
país, se convierten en un freno al movimiento de capital. Cómo
consecuencia, los recortes impositivos prevalecen para tratar de atraer
más inversiones, y ante esto nos debemos plantear la siguiente pregunta
¿Para qué seguir formando profesionales de la Contaduría Pública en un
país con tanta normatividad y con tan pocas oportunidades de desarrollo
y crecimiento personal?
Es innegable que la globalización estimula la aparición de una cultura
dicótoma. La industrialización destruye el medio ambiente, priva al
trabajo de un significado personal, su racionalidad se nos escapa, puede
conducir de forma imposible de prever a la pérdida de puestos de
trabajo, y no satisface los impulsos emotivos y espirituales como sus
profetas han admitido (Bell 1976). De forma que una vida económica que
produzca los beneficios materiales que la mayor parte de la gente desea
sólo tiene una instrumentalidad racional que no satisface los impulsos
más profundos.
Entendiendo el desarrollo y la adopción de las tecnologías y su
penetración a nivel de los hogares cada vez es más acelerada. Así por
ejemplo de acuerdo con un informe de la Revista Forbes[1] que estudió el
tiempo que tardó en llegar al 25% de los hogares estadounidenses los
grandes inventos desde finales del siglo pasado, se encontró que el
automóvil requirió 55 años (año de invención: 1886), la electricidad 45
años (1873), el teléfono 36 años (1876), la radio 28 años (1906), la
televisión 26 años (1926) el computador personal 17 años (1975), el
celular (1983) y finalmente Internet a partir de la aparición del www.
(1991), lo ha logrado en tan solo cinco años, convirtiéndose en el
invento de más rápida difusión en toda la historia de la humanidad. Las
implicaciones de Internet sobre la vida de las personas todavía están
por dilucidarse, sin embargo es un hecho el impacto que estamos viendo
sobre las comunicaciones, el comercio, el entretenimiento, los negocios
y en especial es de interés acercarse a las implicaciones sobre la
educación, especialmente al nivel universitario.
Podemos decir que si estos inventos tangibles se tardaron tanto en
llegar a los hogares, y a que las personas comprendieran, que estos le
mejorarían las condiciones de vida, debemos ser pacientes y esperar a
que nuestros profesionales identifiquen, el sentido estricto de la
educación científica, basada en unas ideas pedagógicas que concatenen
pensamiento, teoría, práctica y creatividad, ya que como lo menciona
José Martí[2]. Existen dos factores que han incidido en el parco
tratamiento del ideario pedagógico educativo en primer lugar “y en esto
se identifica con casi todos los constructores de América” el hombre de
acción ocultó al hombre de pensamiento, y cuesta trabajo no dejarse
llevar por el encanto de su perfil humano y poético, para penetrar en
los vericuetos de lo meramente intelectual.
La segunda razón analizada por Martí, se relaciona con un determinado
modo de comprender “lo pedagógico” a partir de la relación que hoy se
establece entre la educación y la vida. Con este enfoque, que era ajeno
a la pedagogía de antaño, sin romper la unidad humana, todo lo que hay
en él de expresión literaria o de preocupación política puede ayudar a
comprenderlo como educador y como pensador de la educación, y esto es lo
que realmente se necesita pensar la educación, amar la educación y
fortalecer el conocimiento.
Poco fue lo que José Marti, escribió sobre pedagogía, pero lo bastante
como para que resulte imposible hacer un análisis exhaustivo en un
perfil como este.
Lo que sí tenía muy claro era la idea de la educación pedagógica, porque
entre las múltiples definiciones que dio de la educación, esta es que la
más llama la atención. “La educación es la habilitación de los hombres
para obtener con desahogo y honradez los medios indispensables de vida
en el tiempo en que existen, sin trabajar, por eso, obedeciendo a las
aspiraciones delicadas, superiores y espirituales de la mejor parte del
ser humano”. Desde este punto de vista la educación tiene un deber
ineludible para con el hombre, conformarle a su tiempo sin desviarle de
la grande y final tendencia humana. Educar es depositar en el hombre
toda la obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre resumen
del mundo viviente, ponerlo al nivel de su tiempo prepararlo para la
vida. “Educar es dar al hombre las llaves del mundo, que son la
Independencia y el amor, prepararle las fuerzas para que lo recorra por
sí solo, con el paso alegre de los hombres naturales y libres[3]”
En estas definiciones se encuentran dos ideas centrales de la concepción
pedagógica de la educación como la “preparación del hombre para la
vida[4]”, sin descuidar su espiritualidad y es la “conformación del
hombre a su tiempo”, pudiendo interpretarse que la educación representa
para el individuo la conquista de su autonomía, su naturalidad y su
espiritualidad.
Es claro que primero debemos distinguir entre educación e instrucción.
La primera se refiere al sentimiento, mientras que la segunda es
relativa al pensamiento. Pero, a la vez, debemos reconocer que no hay
buena educación sin instrucción, ya que “las cualidades morales suben de
precio cuando están realizadas por cualidades inteligentes”. Diferencia
ésta que viene en nuestro auxilio, para captar el significado de la
educación como el intento de “depositar en el hombre toda la obra
humana”, de “hacer de cada hombre un resumen del mundo viviente hasta el
día en que vive”. La educación, entendida como recapitulación no es
posible sino por la instrucción. Pero, en tanto que conformación a una
época y capacidad para la libertad y la espiritualidad, la educación no
se logra más que por lo que ella es esencialmente: un cultivo integral
de las facultades y habilidades humanas.
Hay un gran debate sobre el carácter de los nuevos fenómenos del
relativismo, el sentimentalismo y el individualismo. La cuestión
principal, en lo que afecta a la educación, es si hay un rechazo de la
racionalidad optimista a favor de un nihilismo hedonista y narcisista o
un regreso a los antiguos valores, a menudo locales. Sin duda, se ha
sostenido que un «hombre modular» educado y polivalente tiene unos
valores sentimentales ocultos tras la comprensión racional, tanto en
Europa como en el fundamentalismo islámico (Gellner 1994, 97-108).
Esto plantea una serie de problemas educativos. Una educación con
vocación contable económica que requiere unos niveles uniformes muy
altos, y tiene que proporcionar un cierto grado de igualdad de
oportunidades que impida que algunos grupos étnicos se vean dañados
económicamente hasta el punto de que se intensifique no sólo la
desigualdad, sino en último término la destrucción social de algunos
grupos, motivo éste que conduce a las guerras civiles étnicas
(incluyendo las guerras entre bandas de los desposeídos urbanos). Por
otra parte, la carencia endémica de sentido en la formación económica
instrumental requiere que se disponga de otras formas de educación. Hay
interrogantes sobre si esta educación alternativa debiese ser local,
individualista o subcultural, con lo que impulsaría la ruptura y la
desintegración social; o sobre si debería derivarse de las viejas
identidades nacionales que por sí mismas pueden impulsar la
discriminación social al asociarse con las viejas clases dominantes e,
incidentalmente, contribuir a alimentar la xenofobia.
Las opciones no están completamente abiertas. Así como algunos sistemas
educativos tienen ventajas al participar en un nuevo orden económico
mundial, otras tradiciones educativas han sido más fuertes a la hora de
responder a las diferentes demandas multiculturales, comunitarias e
individualistas. A pesar de que los políticos se centren en una
educación «económica» internacionalmente competitiva, el orden del día
de la educación global también implica el examen de los puntos fuertes y
débiles de las tradiciones educativas culturales, que pueden ser tan
intensas y variadas entre países como las económicas y con desigualdades
similares, pero con capacidad de ofrecer satisfacción individual y
comunal a la vez que tolerancia y acomodo intercultural.
El humanismo, el racionalismo y el naturalismo europeos pueden ser el
punto de partida. También se necesita explorar las variaciones
nacionales y locales dentro de cada tradición, sus tensiones y su
capacidad de evolucionar. La herencia curricular se puede trazar a
través de escritores cuyas ideas son conocidas porque incorporan la
esencia de una tradición ampliamente aceptada, que puede ser estudiada
mediante la evidencia de la práctica curricular histórica y
contemporánea. Puede que el «corpus» humanista comience con Platón y
continúe hasta Erasmo, pero contiene una amplia gama de expresiones
nacionales y locales que incluyen, por ejemplo, a Locke en Inglaterra.
El punto de vista enciclopédico racionalista tiene fuentes más diversas
que también incluyen a las de la antigua Grecia. Puede que la filosofía
de Descartes haya apuntalado el racionalismo, pero su aplicación
educativa se puede estudiar de forma más completa en influyentes
pensadores de la educación como Comenio, que antecedió a Descartes. Los
puntos de vista naturalistas tienen expresión universal en las ideas de
Rousseau, pero muchas propuestas posteriores son específicas de países y
de culturas concretas.
Hay una importante diferencia entre el humanismo y el racionalismo como
elite, entre las tradiciones públicas desarrolladas para educar
ciudadanos y los conceptos naturalistas que tienen en la persona o en la
comunidad básica el punto de partida. Durkheim, en los dos últimos
capítulos de su obra fundamental sobre la educación, contrastó la
preocupación humanista por la «extremada diversidad de los sentimientos
que han agitado el corazón humano» con el interés racionalista por los
«procedimientos con los que la razón humana ha tomado control
progresivamente del mundo» (Durkheim 1977, 339-40).
Por el contrario, los puntos de vista naturalistas rechazan la sumisión
de la persona a un cuerpo extraño de conocimiento y buscan el
conocimiento en lo concreto, lo privado y lo natural. La historia del
pensamiento pedagógico occidental desde finales del siglo XVIII puede
verse como un intento de dar sentido a Platón - de quien se derivan
tanto el humanismo como el racionalismo-, y al naturalismo de Rousseau.
El enfrentamiento es todavía un elemento central en toda la educación
occidental.
Los puntos de vista humanistas comienzan con el carácter humano y su
potencial, en vez de hacerlo con la estructura del universo físico. El
objetivo central es desarrollar cualidades en los jóvenes que les
servirán más tarde en la vida, mediante su familiarización con los
grandes logros de los individuos de las generaciones pasadas.
La educación humanista europea puede ser rechazada por arcaica. La
recomendación de Platón de dar una educación moral a una elite política
ha sido la responsable del privilegio social y de las actitudes
anti-industriales de épocas posteriores que privaron a la educación de
las masas de cualquier propósito real. Puede que el respeto por los
héroes del pasado haya conducido a un conservadurismo pasivo o a una
falta de realismo.
Es necesaria una nueva evaluación. Lo que une a las grandes tradiciones
de conocimiento del mundo entero es su meta humanista. Los valores
educativos confucianos, védicos e islámicos han sido tan morales como
los de Platón y, sin embargo, los de Confucio han demostrado no estar
tan alejados de la educación utilitaria de masas de finales del siglo XX
como de los de Europa. El planteamiento de Rousseau de una educación
individualista, libertaria y naturalista, culminó en un estudio
humanista de la historia en la edad adulta (Rousseau 1993, 197-208). La
crítica del modernismo occidental de mediados del siglo XX requiere que
nos replanteemos la educación que lo rechazaba por tradicional.
Esto contrasta con el planteamiento alemán, en el que una educación
humanista sólo se ofrece en las universidades después de que se haya
completado una minuciosa educación cognitiva y lógica en las escuelas
secundarias. De esta forma, el compromiso de aprender por aprender,
incluyendo el compromiso de adquirir las bases cognitivas e
intelectuales previas y a pesar de lo poco apetecible que sea, puede ser
parte de una auténtica educación humanista.
El punto de vista racionalista de los contenidos del aprendizaje y la
enseñanza está asociado con un punto de vista sistemático del mundo
físico. Para entender el sentido de este universo y en último término
para cambiarlo, habría que desarrollar las capacidades para la lógica,
la deducción y la abstracción, junto con la síntesis y la
sistematización. El procedimiento es ese grupo de asignaturas como los
idiomas, las matemáticas y las ciencias, por el que se pueden
desarrollar mejor estas cualidades. Pero el conocimiento útil es también
externo y estándar, por lo que el estudiante debería abarcar el
caleidoscopio enciclopédico de todas las áreas legítimas durante el
mayor tiempo posible. Lo privado y lo irracional están rigurosamente
excluidos.
Estos atributos forman una imagen casi idéntica a la del humanismo
inglés de los siglos XIX y XX. Su historia, como la del humanismo, se
remonta a la antigua Grecia. Platón creyó que el conocimiento racional
era la base preliminar necesaria para la educación filosófica y moral.
Esta idea impregnó la educación medieval a través de la escolástica. Sin
embargo, sus orígenes contemporáneos son revolucionarios en el siglo
XVII, en la Ilustración del siglo XVIII, y luego en la Revolución
francesa de 1789, proyectándose a través de un paréntesis histórico en
el siglo XIX, hasta las revoluciones socialistas posteriores a 1917. Se
puede considerar con certeza como el cimiento de la revolución
tecnológica de la segunda mitad del siglo XX. A pesar de ello, este
racionalismo es imperfecto y no ofrece un significado real ni una
satisfacción personal. Puede que ni siquiera siga sirviendo para las
futuras necesidades económicas profesionales.
El principal obstáculo para el libre acceso es la alienación del
estudiante, que es la respuesta endémica al proyecto racionalista de
aprendizaje. No se trata sólo de la presión de tener que estudiar una
cantidad determinada de asignaturas. La filosofía ha sido considerada,
hasta por los mejores estudiantes, como un juego sin importancia. El
enciclopedismo racionalista, en último término, es una forma de imponer
un sistema conceptual irreal y estandarizado en un mundo real de
individuos y de subculturas a pequeña escala. La persona tiene que
rendir su percepción del mundo práctico real y de sus impulsos
emocionales a este sistema.
La persona ha de ser concebida como sujeto que se debe auto-configurar
responsablemente a través del intercambio dialéctico educativo. (Freire)
Según T. W. Moore, “la filosofía de la educación consiste básicamente en
formular un comentario crítico sobre la teoría educativa, y ésta, a su
vez, consiste en varias teorías de diferentes alcances y niveles de
complejidad, que van desde teorías simples sobre enseñanza hasta teorías
de gran escala aliadas o asociadas con alguna posición social, política
o religiosa” (Introducción a la filosofía de la educación, 1996). Johann
Friederich Herbart (1776-1841) es considerado el padre de la ciencia
pedagógica por sus diferentes escritos sobre ella y su dedicación.
Admiró el método pestalozziano, pues observó que el hombre ”es educado
incesantemente por las circunstancias: necesita del arte que lo
fabrique, que lo construya, de modo que adquiera la forma justa”;
entendió que el método pestalozziano consistía en eso, “en que más que
ningún otro método precedente comprende que es necesario edificar el
espíritu infantil, construirle una experiencia determinada y claramente
intuida; no actuar como si el niño tuviese ya experiencia, sino cuidar
que obtenga experiencia”. (Citado por N. Abbagnano y A. Visalberghi en
Historia de la Pedagogía)
Así pues, si la ética permite proyectar los fines de la vida humana (y
por consiguiente los objetivos de la educación), la psicología nos
presenta la situación de la existencia humana, de manera que el problema
pedagógico se reconduce sustancialmente a un problema de método: qué
procedimientos seguir para llegar a los fines, basándose en el dato
psicológico.
También la tripartición de la filosofía (típica de las escuelas
postaristotélicas) en lógica, física y metafísica manifiesta, en
comparación con la clasificación aristotélica de las ciencias en: 1)
teóricas (tienen por objeto el conocimiento), 2) prácticas o normativas
(tienen por objeto la praxis) y 3) poyéticas o productivas, cuya
finalidad es la producción de objetos: las artes y oficios, que una
parte de las “ciencias teóricas” (las matemáticas) han abandonado la
filosofía propiamente dicha y son propedéuticas a ella.
El cuadro de las siete artes liberales futuras se completó solamente en
el siglo I a.c., aunque el programa en su conjunto (que ponía las
matemáticas del currículum platónico después de la formación literaria
sostenida por Isócrates y su escuela) se remonta al comienzo del siglo
IV. (Extraído del Diccionario de Ciencias de la Educación dirigido por
Giuseppe Flores d’Arcais, 1990)
La educación, en cuanto hecho totalmente social, se halla presente
siempre y en cualquier lugar donde haya, aún muy frágil, una
organización de la sociedad. Por ello, René Hubert (1885-1954) afirma:
“como el estudio de las formas elementales de la vida religiosa se hace
resaltar algunos caracteres sociales esenciales de este fenómeno, así
también el estudio de las formas elementales de la educación pone de
manifiesto su naturaleza original, presentando su esquema simplificado y
breve. La educación, en las sociedades rudimentarias, es esencialmente
una iniciación ritual progresiva a las creencias y a las costumbres del
grupo. Esta se traduce en una participación espontánea en el uso de sus
técnicas prácticas y en su tipo de vida
El helenismo abrió camino a la educación profesional, no sólo en lo
referente a los vértices del saber (con la gran articulación
especializada, que se produce a nivel de escuelas de tipo universitario,
y con la tendencia de cada una de las disciplinas a establecerse en su
propia autonomía) sino también con la tendencia de la cultura de base
(música, gimnasia y lectura-literaria) aspirando a la formación del
hombre integral.
Es en este contexto que podríamos hablar de las teorías (y de sus praxis
correspondientes) conservadoras o reformistas o hasta revolucionarias,
de conformidad con las relaciones que se establecen entre el presente y
el pasado, incluso, pudiendo hablarse de teorías utópicas, no sólo en el
sentido de que no parecen poder encontrar su correspondencia en la
praxis, sino precisamente en cuanto se ofrecen como una propuesta
carente de lugar en el tiempo y en el espacio.
Este planteamiento se caracteriza por las siguientes formas de
definiciones:
1) Filosóficas:
a. Se educa para la vida.
b. Existen verdades universales que no admiten ninguna discusión.
c. Lo cultural es lo que permanece, puede ser revalidado y por lo tanto
es estático.
d. Existen ciertos postulados matemáticos (Axiomas) que no admiten
discusión sobre su razón de ser.
e. Lo esencial del hombre se repite en todos los lugares y situaciones.
2) Pedagógicas:
El aprendizaje se encuentra subordinado a la enseñanza.
Debe existir una asimilación de los fundamentos filosóficos.
Debe existir una relación directa entre los saberes específicos y los
saberes propios de cada profesión.
El esfuerzo en el dominio de los conceptos antecede a la acción.
La competencia como base de la superación y lección de vida.
3) Didáctico normativas:
La exposición es la metodología básica para la transmisión del
conocimiento.
En la repetición de actividades físicas o mentales se encuentra la clave
del crecimiento educativo.
Los contenidos de la enseñanza, se ordenan lógicamente, en programas
concebidos por el docente que relacionan al educando con valores
permanentes.
Entre estos puntos, que entendemos esenciales en la escuela tradicional,
existe una coherencia y unidad conceptual. Así concebida la educación,
está unida al criterio de que la acumulación de conocimientos es lo más
importante a tener en cuenta y, por lo tanto, la dirección del proceso
educativo se orienta desde el exterior hacia el interior del educando.
Los contenidos de tipo intelectual son prioritarios.
Los basamentos que la constituyen, no fueron dados todos de una vez, ni
para una época determinada. Mucho menos fueron producto de la
elaboración sistemática proveniente de figuras claves de la pedagogía
universal.
Por ello, es necesario precisar y diferenciar qué se entiende por
tradicionalismo en la educación, desde antes del siglo XVIII y hasta
principios del 1900 y qué entendemos por actitudes tradicionalistas en
la actualidad. El tradicionalismo de hoy es producto, en unos casos, de
un acto defensivo de la escuela o del docente que no podía explicar (de
manera científica) el accionar del niño en la estructura escolar, o en
otros casos, de una intención que por la vía de un rígido control del
educando, en el nivel de lo cognoscitivo, en sus modos de relación con
sus padres y sus superiores. Mediante esto se ayudara a la perduración
de estructuras económicas y sociales que comienzan a ser cuestionadas
fuera del ámbito escolar.
Concientización, finalidad última de la concepción pedagógica, a través
de la cual la persona alcanza su capacidad crítica, objetiva y
consciente, a partir de su realidad pensada. (Freire)
Normalmente se recuerda a G. Stanley Hall (1844-1924) como quien supo
unir el aspecto especulativo de la filosofía del hombre con la actitud
empírica estimulada por el nacimiento de las nuevas ciencias; utilizando
la concepción darwiniana de la evolución, llegó a la conclusión que los
estadios sucesivos del desarrollo de la especie humana habían modificado
progresivamente su estructura genética. La ley de la recuperación, que
fue su lógica deducción, interpretaba las fases sucesivas del desarrollo
individual como repeticiones (determinadas genéricamente) de las
evoluciones biológicas de nuestra especie; de aquí resulta el peso
escaso reconocido a los factores ambientales en el proceso evolutivo y
la limitación de la intervención educativa a funciones de protección de
cada una de las fases y de las manifestaciones comportamentales,
consideradas en todo caso positivamente porque eran preparatorias de las
sucesivas.
Hombre, persona en proceso de liberación, ser que no se constituye en
opresor, sino que se esfuerza por estudiar y alcanzar la tarea humanista
e histórica de liberarse a sí mismo y liberar a los opresores. (Freire)
Posteriormente, Laurence Viennot (1976), con estudios rigurosos, atrajo
la atención sobre el problema de la enseñanza/aprendizaje que
cuestionaba la efectividad de la enseñanza allí donde los resultados
parecían muy positivos. Pues los alumnos no sólo terminaban sus estudios
sin saber resolver problemas y sin una imagen correcta del trabajo
científico, sino que la inmensa mayoría de ellos ni siquiera había
logrado comprender el significado de los conceptos científicos más
básicos, a pesar de una enseñanza reiterada. Relevante fue el hecho de
que esos errores no constituían simples olvidos o equivocaciones
momentáneas, sino que se expresaban como ideas muy seguras y
persistentes, afectando de forma similar a alumnos de distintos países y
niveles (incluyendo a un porcentaje significativo de profesores).
Aunque el interés por las preconcepciones es reciente, existen
precedentes que llamaron la atención sobre la "prehistoria del
aprendizaje" (Vigotsky 1973) o se refirieron al hecho de que, a menudo,
"se conoce contra un conocimiento anterior" (Bachelard 1938). Sin
olvidar los trabajos de Piaget (1971), que plantean el rastreo del
origen psicológico de las nociones hasta sus estadios precientíficos, o
de Ausubel (1978), quien afirma: "si yo tuviera que reducir toda la
psicología educativa a un sólo principio, enunciaría este: averígüese lo
que el alumno ya sabe y enséñese consecuentemente".
Es por esta razón que muchos autores conciben la educación como acto
puro de creación, de sensatez, de valorar el conocimiento, y llevarlo a
un estado máximo del arte, se debe concebir la educación como un acto de
amor, tanto para aquellos que la reciben como para quienes la imparten,
es por ello que para el verdadero maestro, la educación es una constante
creación y el agente principal de esa creación es el maestro, quien hará
de sus discípulos unos creadores.
Por lo tanto no se puede hablar del acto pedagógico, desconociendo su
esencia filosófica, pura llena de verdad, porque según se viene
manifestando el acto pedagógico es una relación concreta de seres
humanos alimentada por el amor, creencia que justifica que abogara por
el establecimiento de ideas propias, basadas en el principio de la
individualidad como factor esencial de la educación, se presenta,
precisamente, como una de las ideas centrales del pensamiento
pedagógico, unido a un desarrollo filosófico. Verdaderamente, esa
individualidad está presentada como lo que los pedagogos europeos de
comienzos del siglo XX, llamarían el elemento regulativo de la
educación.
Tal cual como se ha manifestado a lo largo de estas líneas si queremos
formar un profesional de la contaduría pública integro, idóneo, capaz,
que no solo se remita a cumplir con su tarea repetitiva, si no que
trascienda, que sea un creador, un pensador y que identifique plenamente
su misión, que diseñe su propio proyecto de vida, es necesario recurrir
a lo que algunos autores denominan la educación científica.
En la contabilidad encontramos las estructuras en la información
contable cuya mínima expresión son los datos económicos, y cuyos
propósitos son los de formar hombres y mujeres de pensamiento libre,
capaces de conocer que la educación sin filosofía, sin amor y sin arte
no esta bien concebida, y que lo mismo sucede con nuestra formación como
contadores públicos.
Porque una sociedad educada jamas será violenta, ello equivale a decir
que un pueblo educado es un pueblo libre, que tiene un alto grado de
desarrollo de la inteligencia, que es instrumento de la autonomía
individual y pilar del progreso de los pueblos. Ya que existe un
divorcio evidente entre la educación y la violencia.
Es necesario tener claro que la “educación científica”, oponiéndola, o
distinguiéndola, de la educación que se denomina “clásica”, “literaria”,
“formal” u “ornamental”, tema en el cual no dejó de sufrir la influencia
spenceriana[5], aunque en un sentido ampliado por un amor poético de la
naturaleza. Es lo que podemos considerar como un naturalismo
espiritualizado y no biologista o materialista, más cercano a Rousseau
que a Spencer.
Se trata de encontrar la verdadera y profunda confianza en la educación
científica y filosófica ya que esta explica él porque se exige
constantemente una reforma radical de la educación. “De dónde procede su
aparente “¿cientificismo”? Ya hemos dicho que toda la importancia que se
atribuía a la educación científica nace de su afán por hacer hombres
útiles e independientes.
Para poder dar el calificativo de formación científica a la Contaduría
Pública debemos cambiar muchos sesgos que no dejan que la contabilidad
avance por el camino de la cientificidad, porque es importante tener en
cuenta que la contabilidad sigue siendo la misma, que aún no ha cambiado
de función y mucho menos de paradigmas, sirve, se purifica y se
replantea, pero no para cambiar sino para volver sobre sus propios
pasos, hoy pasa lo mismo que hace algunos siglos atrás, donde se decía
que la contabilidad antiguamente contribuía a mantener y mejorar la
posición dominante de los grandes poderes económicos, antiguamente el de
los señores feudales y de la iglesia y actualmente el de la misma
iglesia, el de los gobiernos de turno, y el de los grandes empresarios,
principalmente sigue contribuyendo a que las empresas y los gobiernos
continúen en sus posiciones así estas estén por fuera de la norma o
simplemente porque los intereses de los empresarios así lo determinan.
La contabilidad sigue basando su funcionalidad en registros de acuerdo a
la partida doble, en la mecánica del debe y el haber como postulados de
igualdad económica, no toma en cuenta la visión futurista de la realidad
económica, como elemento ligeramente nuevo, su producto final, la
información tanto cualitativa como cuantitativa está orientada, en buena
parte a plantear solo en el papel los objetivos y cualidades con que
debe cumplir de manera obligatoria.
Lo que pasa es que la información contable es el producto final de un
proceso que se fundamenta en unos registros económicos, que es sobre una
misma realidad que encuentra su diario quehacer, sólo que para algunas
personas manipulen una parte de esa información y desechen la más útil,
porque no basan sus decisiones en esta información porque la consideran
poco confiable, esto condiciona no tanto lo que se va a producir sino
más bien la que se va a entregar a los usuarios de la información de
acuerdo a sus necesidades específicas.
Al supuesto paradigma de búsqueda y registro de la verdad sólo se le ha
adicionado un elemento nuevo, que de nuevo tiene muy poco, y es la
atención de los usuarios y sus necesidades, esto en razón a que después
de la crisis económica de 1929 -1930 se adquirió conciencia de la
necesidad de hacer pública la información contable, con el fin de prever
y evitar otra situación similar; aunque en esto se ha fracasado también.
En un artículo titulado Contabilidad y Desarrollo económico; un reto
para el siglo XXI, Túa Pereda afirma que una de las consecuencias del
paradigma de utilidad es "la obtención de un desarrollo económico
equilibrado y adecuado", querrá decir más bien, que con la disciplina se
contribuye a perpetuar las desigualdades sociales, porque en los países
del mundo, el desarrollo económico no es más que el beneficio de unos
pocos gracias a la explotación de muchos.
Una ciencia es en esencia un objeto de conocimiento y un método para su
aprehensión, aproximación, interpretación y análisis; método que será
definido por la naturaleza misma del objeto de investigación. Esto es,
todo método depende del objeto de investigación el cual está mediado por
procesos de significación, intencionalidades, simbolizaciones e
intereses de los sujetos epistémicos que los construyen. El método, se
traduce, entonces, en un conjunto de postulados, reglas, normas,
institucionalizadas - por lo que Thomas Khun a dado en denominar
comunidad científica socialmente reconocida.
Ahora bien, la actividad cognoscitiva no está controlada por lo
aparente, por lo obvio, por lo visible e inmediato, ni por la
observación individual directa. El hombre, en su afán cognoscitivo tiene
la capacidad de simbolizar y construir universos de representación y
formas de representar, abstrayéndose de la impresión directa y, cuando
realiza este ejercicio crítico moldea y organiza tanto la realidad
extrasubjetiva como su propia subjetividad. Solo en este estadio, se
puede decir, que se ha asumido el reto de la problematizar la realidad,
que no es otra cosa que, construir objetos del conocimiento.
Esta visión instrumental, eminentemente positivista, acepta
acríticamente el destino manifiesto de la sociedad en que se vive, de
donde se desprende el carácter conservador y legitimador del orden
social que ha tenido la contabilidad desde sus propios orígenes como
disciplina.
La Necesaria Revisión Conceptual del Entramado Contable
Al no existir una matriz epistemológica para el desarrollo de un plan
inicial - siguiendo la concepción Lakatosiana de programas de
investigación - que diera continuidad a los miembros de un colectivo
disciplinario, la contabilidad como corpus conceptual se refugió
fatalmente en la instrumentalización de su practica, la cual fue
subsumida en la institucionalización de una normatividad compendiada en
una serie de directrices convencionales denominadas principios de
contabilidad generalmente aceptados, cuya forma de "legitimación", se
ejecuta con la autorización casi coercitiva de un organismo regulador,
que por "arte de magia" adquiere la potestad omnicomprensiva de dictar
estándares pragmáticos, depredadores de cualquier inquietud valorativa
de construcción teórica. En este sentido, entonces,
El sistema de normalización contable es un rasgo del sistema económico
occidental, que adquiere carácter operativo profesional a nivel
internacional mediante la IASC (Comisión de Normas Internacionales de
Contabilidad), y a nivel del continente latinoamericano a través de la
AIC (Comisión Interamericana de Contabilidad". (Aguilar, otros,1987:10).
Las transformaciones que se han producido y que con mayor velocidad se
están produciendo en el mundo contemporáneo, colocan en evidencias las
notables limitaciones de la perspectiva positivista. Las profundas
mutaciones del poder mundial referidas a la revolución tecnológica de la
información, la mundialización económica, una vasta revolución teórica,
la automatización del capital, etc., son indicios suficientes para
renovar el arsenal teórico contable, que permita enfrentar el tipo de
problemas planteados y las formas de organizar las respuestas, en
correspondencia con las tendencias de cambio de la sociedad del futuro,
para lo cual es un imperativo reconstruir los supuestos epistemológicos
y organizativos de la disciplina contable.
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