PLANIFICACIÓN DE PLANTILLAS (II)
¿A qué dedican su tiempo los trabajadores en mi empresa?
¿Todas las cosas que hacen son útiles o hay algunas que se hacen por
rutina o incorrecta estructuración de funciones y no sirven de nada?
¿La carga de trabajo es razonable –ni muy alta ni muy baja-? Suele
considerarse como admisible el intervalos situado entre el 70 y el 90%
de tiempo efectivo sobre la jornada laboral normal.
Si mecanizo alguna tarea ¿puedo conseguir ahorros en tiempo
significativos?
¿Podría organizar mi empresa de otro modo totalmente distinto que
necesitase menos recursos o permitiese un uso más flexible de los
recursos actuales?
Se observará que en ningún caso se ha mencionado la situación económica
de la empresa y ello no obedece a olvido: Si necesitamos, por ejemplo,
diez trabajadores para que funcione la empresa, no podemos hacerlo salvo
de modo transitorio y ello con independencia de la situación financiera;
paralelamente, contratar más de los necesarios por atender a compromisos
o cualquier otra cosa no mejora la calidad de la ejecución y encarece el
funcionamiento de la organización; es cierto, no obstante que la
situación financiera tiende a influir en la composición de la plantilla,
cuando es negativa en forma de recortes más allá de lo razonable con el
fin de lograr un respiro en la tesorería; cuando la situación es
positiva es fácil que se produzca una cierta indisciplina y la
contratación de personal, más que una necesidad, sea una especie de
manifestación de poder del dueño o del directivo; si los vientos son
favorables, una empresa puede funcionar durante mucho tiempo
incumpliendo esta regla básica pero, claramente, estará mucho más
sensibilizada a cualquier problema.
Posiblemente, los libros dedicados a la administración de empresas han
tendido a difundir una idea falsa: Una empresa bien gestionada sobrevive
y una empresa mal gestionada se hunde: lo cierto es que una empresa mal
gestionada puede permanecer durante mucho tiempo si el entorno le es
favorable y, viceversa, la mejor de las gestiones no es capaz hacer
milagros; lo anterior no excluye el hecho de que, dado que todos los
sectores son cada vez más competitivos, confiar en la bonanza del
mercado para actuar discrecionalmente en el área de gestión de
plantillas es una política de alto riesgo.
Los métodos de análisis parten siempre de las bases apuntadas; por otra
parte, la planificación de recursos humanos sin entrar en el diseño
organizativo es un ejercicio académico sin utilidad práctica, donde la
organización informal basta por sí sola para resolver problemas que, en
una gran empresa, podrían requerir procedimientos muy elaborados.
Por último, es habitual que en la planificación de plantillas se
utilicen modelos estadísticos; la estadística no puede ser jamás más
válida que los datos de partida; en este sentido, en la mayoría de los
modelos suelen partir de los siguientes presupuestos:
La organización va a seguir estructurada durante el período para el que
se planifica básicamente del mismo modo que está ahora
No va a haber grandes cambios tecnológicos que impliquen cambios de
operativa radical y que sustituyan la inversión en mano de obra por
inversión en tecnología
El mercado no va a tener grandes sobresaltos
Incluso los autores dedicados a la planificación estratégica están
empezando a renunciar a los modelos matemáticos dada la ebullición que
se produce en la mayoría de los mercados y la incertidumbre que esto
genera, en el área de Recursos Humanos, con mayor razón, la
planificación más acertada puede consistir a menudo en mantenerse ágil y
flexible por si acaso y no confiar en elaborados modelos matemáticos
ajenos a la realidad cambiante.
De acuerdo con lo expuesto hasta el momento, podemos decir que la
planificación responde a los siguientes interrogantes:
¿Cuántos trabajadores tendrá la empresa, con qué cualificación,
cuándo, en qué departamento y realizando qué trabajo?
A esto responde la planificación de asignación de recursos humanos.
¿Cuántos trabajadores y con qué cualificación necesitará la empresa,
en qué departamentos y realizando qué actividades?
A esto responde la planificación de necesidades de personal y la
planificación de reclutamiento y selección.
¿Cuántos trabajadores deberán ser formados y con qué objetivos?
A esto responde la planificación de la formación y la promoción.
¿Qué gastos se espera que ocasione la realización de tales medidas?
Estos elementos caracterizan a la planificación de Recursos Humanos.
El carácter referencial de la planificación estratégica se refiere
precisamente a que permite determinar los requerimiento finales de
personal en relación con la planificación general de la empresa, de ahí
su carácter referencial.
El carácter técnico viene reflejado en el análisis interno y evaluación
de la organización del trabajo que hace dentro de la organización, el
establecimiento de un plan de RH supone estudiar la organización, sus
objetivos, sus funciones, sus tareas, sus puestos de trabajo, las
categorías profesionales de sus miembros así como sus capacitaciones
profesionales. Pero además evalúa la organización del trabajo
precisamente para conocer la eficacia y la libertad en el trabajo, la
estabilidad y la proyección y la calidad de las funciones desempeñadas.
Estas acciones fomentan el desarrollo de estrategias de RH adecuadas a
las características peculiares de la empresa.
Permite afrontar el entorno precisamente por ese carácter flexible que
tiene ya que incorpora una fase de previsión con la que se pretenden
detectar las necesidades futuras, haciendo especial referencia al
mercado, tecnología, clientes, cambio y gestión. Podríamos decir que
hace sitio para el cambio.
Estas características imprimen en la planificación estratégica un
carácter dinámico. Al ser un proceso continuo y flexible fomenta el
pensamiento crítico y el desarrollo de nuevas iniciativas, síntomas
ambos de esta dinamicidad.
Finalmente la proyección temporal de la planificación estratégica va de
3 años en adelante. Intervienen elementos de muy difícil previsión. Se
trata de planes generales, indicativos, que detectan modificaciones en
el entorno y permiten introducir medidas acerca de las necesidades
futuras en los procesos.
Contribuir a optimizar los recursos de la empresa, consiguiendo el
máximo beneficio y sirviendo de mecanismo de regulación de importantes
partidas de costo
Conseguir una plantilla de dimensiones adecuadas, hacemos referencia
aquí al número de empleados (N). Una buena planificación supone que se
ha previsto el número adecuado de empleados para cumplir los objetivos
propuestos de gestión y producción. Tener excedentes de personal supone
un gasto añadido innecesario y la falta de personal supone un freno al
desarrollo de la organización.
Promover la cualificación adecuada de la plantilla (C) previendo las
actividades de formación continua imprescindibles para llevar a cabo
tareas distintas acordes con las dinámicas gerencial, del entorno y
tecnología que el propio plan ha debido tener en cuenta.
Motivar al personal creando expectativas de desarrollo y mejora personal
y profesional que se materialicen en planes de carrera personalizados y
se hagan realidad al tiempo que se cumplen los objetivos de la
planificación.
Mejorar el clima laboral cuyo peor enemigo es la incertidumbre que
supone la falta de previsión. La comunicación efectiva supone que el
personal conoce la planificación y por tanto hacia donde va la empresa y
esto supone un gran estimulo para los empleados estimulando la
iniciativa y el espíritu de pertenencia a un equipo.
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