La actitud de conservación de los alumnos universitarios

Autor: Elías Morales Ozuna

Formación y capacitación

06-12-2010

I.- Resumen

Nuestro mundo tiene un promedio de un 80% de pensamientos negativos (Según Jorge Duque Linares, Octava Edición), que no son más que oportunidades que tenemos para cambiar y hacer un mundo mejor con fe y esperanza, o desde otro punto de vista, podemos abandonarlo y no hacer nada. La gente puede decidir con qué actitud quiere vivir, porque no es lo que pasa en la vida si no a como uno reacciona en la vida. Si reaccionamos con un pensamiento positivo, esté afecta a todo lo que haces, impregna de elevadas vibraciones todo lo que te rodea, pues este sólo trabaja en tu beneficio y en el de los demás, dado que en el reino de la mente lo positivo atrae a lo positivo y rechaza a lo negativo. La peor negatividad que tenemos los seres humanos es la duda, ya que esta origina una cadena de problemas que son de nunca acabar y que terminamos no creyendo en uno mismo, y es ahí donde dejamos de ser positivos.

El tipo de caso que se presenta en el alumnado universitario, se da en el comportamiento de actitudes destructivas en los bienes con que cuenta un aula de clases, tomando en cuenta que esta tecnología está precisamente para facilitar y hacer mas enriquecedor el proceso de enseñanza aprendizaje en dicha aula, por otro lado también podemos decir que la educación es la parte intermedia entre todos los factores antes mencionados, ya que es allí donde el papel del profesor juega un papel muy importante para trabajar con la educación en las actitudes.

Partiendo de estos conceptos, la finalidad de este trabajo es ir conociendo precisamente cada uno de esos comportamientos que llevan a un alumno el tomar una actitud negativa hacia los bienes que posee en el aula de clases, los cuales tienen la finalidad de prepararlos en su desarrollo profesional, personal y social.

II.- Apertura

El estudio que se presenta en este trabajo tiene como finalidad el de conocer los motivos por los cuales un alumno toma actitudes negativas en su desarrollo educativo y que por ende tiene a influir grandemente en su personalidad.

El retomar este tema que aqueja a las instituciones, nos reflejara beneficios principalmente en la conservación de los bienes de la institución y así prolongar la vida útil de los mismos al servicio del proceso educativo de nuestro alumnado, también como beneficiario se tiene a la propia institución, los padres de familia y a la sociedad, y quienes serán los mayores beneficiarios de estos cambios de actitudes que se puedan lograr, será principalmente en primer término a los alumnos, porque las estrategias que se plantean en cuanto a conductas van dirigidos en primera medida hacia ellos. Esto con la finalidad que el beneficio que obtenga el alumno no solo se refleje en el aula de clases, sino también en su vida social, profesional y familiar.

III.- Desarrollo

Derivado a los grandes cambios que han surgido en la vida cotidiana del ser humano en cuanto al avance de la tecnología, de la ciencia, de los medio de comunicación, etc. Todos estos cambios tienen la finalidad de hacer más fácil y cómoda las actividades que se realizan diariamente; pero lejos de lograr estos cambio positivos, también han creado cambios negativos durante su trayecto de aceptación; por lo que hoy en día, derivado de estos acontecimientos se hace necesario el hablar de los valores que se han olvidado, ya que podemos decir que este es un factor fundamental para el orden y del equilibrio personal y social, ya que con el simple hecho de mencionar esta palabra, afirmamos que estamos hablando de algo muy bueno y bien fundamentado. Etimológicamente, la palabra valor deriva del latín tardío valor, emparentado con la palabra valere, que significa ser fuerte, ser potente. Se analizaran en primer término los valores en los alumnos, porque estos son los pilares con los cuales se forman las actitudes.

La actitud es la forma de actuar de una persona, el comportamiento que emplea un individuo para hacer las cosas. En este sentido, puede considerarse como cierta forma de motivación social -de carácter, por tanto, secundario, frente a la motivación biológica, de tipo primario- que impulsa y orienta la acción hacia determinados objetivos y metas.

Eiser.- Define la actitud de la siguiente forma: Predisposición aprendida a responder de un modo consistente a un objeto social. En la Psicología Social, las actitudes constituyen valiosos elementos para la predicción de conductas. Para el mismo autor, la actitud se refiere a un sentimiento a favor o en contra de un objeto social, el cual puede ser una persona, un hecho social, o cualquier producto de la actividad humana.

Rodríguez.- Definió la actitud como una organización duradera de creencias y cogniciones en general, dotada de una carga afectiva a favor o en contra de un objeto definido, que predispone a una acción coherente con las cogniciones y afectos relativos ha dicho objeto. Las actitudes son consideradas variables intercurrentes, al no ser observables directamente pero sujetas a inferencias observables.

Baruch de Spinoza, en su “Ética” describe al amor como la tendencia a compartir penas y alegrías de nuestros semejantes, mientras que al odio lo describe como la tendencia a alegrarnos del sufrimiento ajeno y a entristecernos por su alegría. Si a estas actitudes les agregamos el egoísmo, como tendencia a interesarnos sólo por cada uno de nosotros mismos y a la negligencia como tendencia a desinteresarnos por todos, tenemos prácticamente cubierta la totalidad de las actitudes afectivas posibles.

Existen muchos valores que nos han de regir en nuestras actitudes, pero hablaremos de cuatro en especial, ya que estos son las fundamentales en toda realidad creada y porque también de estos se apoyan todos las demás, estos son los más trascendentales: La unidad, la verdad, el bien y la belleza. Estos valores se presentan en todos los entes, ya que cada individuo tiene una unidad, todos se pueden relacionar con su especie y que lo bueno de lo verdadero significan algo positivo, y así añaden una relación de pura razón.

La unidad es el valor originario por excelencia y se toma como base para los demás, pues en ella radica la realidad de cualquier ser y lo preserva integro. Con este concepto podemos garantizar la armonía, seguridad y cohesión de todo lo que existe, porque este se opone a la división que destruye o altera la esencia. La unidad de tipo personal es sustancial, mientras que la grupal es de orden o de fines. En los individuos la unidad se manifiesta por el instinto de conservar la vida y evitar los peligros que uno mismo pueda provocar por el mal uso de los bienes materiales con que se cuentan para cualquier tipo de actividad, y en la sociedad se promueve la solidaridad entre los miembros y se evita la pugna o rencillas que provoquen divisionismo.

La verdad es un valor fundamental que responde a lo que cada realidad es en sí misma, ya que una verdad sin realidad es una mera abstracción, y una a verdad no asimilada por la el ser humano tampoco es una verdad humanamente interpretada, sino más bien una caricatura de verdad. Así una persona tiene su propia talla, modo de reaccionar, su propia estructura biológica y psicológica, entre otras características, aunque ella no lo sepa o no quiera reconocerla. En la sociedad la verdad se refiere, por ejemplo, a un espacio territorial, a un número de personas y a sus relaciones entre ellas, independientemente de sus juicios subjetivos.

El bien es el valor que conserva y propicia adecuadamente la entidad de todo lo que existe, al mismo tiempo, promueve la razón de ser de cada realidad, porque es bueno hacer lo que ayuda a desarrollar el bien en las personas o en la sociedad de acuerdo con las expectativas que se quieren alcanzar. Por último mencionamos a la belleza objetiva, este es el valor originario que responde en cada individuo, a la proporción más cercana a la forma y figura estándar de la respectiva especie. En la sociedad este valor responde al equilibrio en las relaciones entre los miembros y a una buena distribución de funciones para cubrir y satisfacer algunas necesidades.

La educación en los valores tiene dos aspectos importantes, el primero es el reconocimiento en las personas y en las cosas, y otro es lo que suele llamarse promoción de valores. Esta promoción consiste en desarrollar las posibilidades de los humanos y en aprovechar los valores de todos los demás seres.

El propósito de la educación es procurar el desarrollo de conocimientos, habilidades, destrezas, y valores que les permitan ser personas capaces y eficientes como resultado de un aprendizaje real y permanente, y es la escuela quien promueve y facilita este desarrollo para poder descubrirlos, asumirlos, interpretarlos y proyectarlos para hacer valoraciones e interactuar de manera adecuada con el entorno físico y social, logrando con esto una buena conducta y actitudes positivas.

Como propuesta de inicio para mejorar las actitudes de los alumnos universitarios, es conocer en base al siguiente cuadro y con la aplicación de encuestas, cómo interactúan o se relacionan con cada uno de los valores con sus probables frutos a alcanzar, aunque sabemos que es un paradigma al que nos enfrentamos, pero que se tiene la intención de vincular los valores antes mencionados con los frutos que podemos alcanzar por cada uno de ellos o con una combinación de ellos. Ya que estamos consientes de que está tarea es bastante difícil de abordar, porque se buscara información personal de los alumnos, pero tenemos el objetivo de que esto ayude para este trabajo.

Cuadro de valores y sus frutos a alcanzar
Cuadro de valores y sus frutos a alcanzar

Para dar inicio con esta actividad es necesario conocer los métodos que se aplicarán a nuestros alumnos para que nos brinden la información que necesitamos para este estudio. En primer término tomaremos el método de la Motivación, ya que esta tiende a crear en el individuo que las actitudes crezcan, se adhieran a nosotros, se arraigan y se consolidan por la fuerza del deseo y en proporción directa a la intensidad de nuestro afán e interés. El deseo no es más que las ganas que tengamos para dibujar en nuestro fisonomía los rasgos de las actitudes, este concepto nos ayudara a realizar de manera más rápida la asimilación, eficaz y profunda en la medida que sea más honda y potente el deseo.

Las preguntamos qué podemos hacernos cómo educadores serían: ¿Cómo pulsar los resortes de la motivación? ¿Cómo se genera y realimenta esa “energía” vital del interés por la adquisición de las actitudes? Las respuestas serán diferentes por cada una de las personas, pero trataremos algunas teorías de las más notables en los resultados satisfactorios para la motivación, aunque cabe aclarar que no podemos decir que exista alguna teoría que sea totalmente satisfactoria.

Teoría homeostática.- En el proceso educativo de una actitud debemos iniciar por conectarla con una necesidad consciente real o sentida de nuestro educando, e incluso es conveniente suscitar en su interior una inquietud y desasosiego ante lo que supone para él la privación de la actitud positiva.

Teoría cognitiva.- La aplicación de esa teoría a nuestros educandos es con el propósito de suscitar una prueba de disonancia interior entre la imagen de lo que él cree ser y la imagen de lo que realmente es; entre la imagen que él tiene de sí y la imagen de lo que debe ser; entre el concepto que las personas estimadas tienen de él y lo que refleja su conducta actual. Pretendiendo con esto una fuente de motivación de primer orden para disponerle a la adquisición de una actitud valiosa.

Teoría de los incentivos.- Es conveniente aprovechar debidamente su aporte y aplicarlo a nuestros educandos en la tarea de las actitudes, ya que se recurrirá a los incentivos de manera prudente y adecuada para motivar al alumno, pero con decisión y sin exceso, ya que este ultimo nos puede cerrar el paso a una fuente motivadora de gran influencia. Comenzando como un sistema organizado de incentivos, de esfuerzos externos, para posteriormente llegar a una automotivación interna y de esta forma ir reduciendo gradualmente los esfuerzos exteriores.

Como segundo método se tomara a la Imitación.- En este método nos dice que las actitudes se adquieren por mera imitación de modelos, pero que en la actualidad se ha retomado de una forma científica y sistemática. Considerándose en este aspecto los factores cognitivos y los factores afectivos y motivacionales, como en el método anterior.

Mencionamos a continuación los siguientes métodos que posteriormente se irán incorporando al estudio una vez que se superen los dos anteriores, estos son: El método de la Actuación, el de la Autoevaluación, el método del Compromiso, el de la Autoinstrucción y el método de la Programación Ambiental.

También es necesario conocer los componentes de la actitud, porque estos los enlazaremos con los métodos antes mencionados para buscar la mejor solución de las actitudes, estos componentes son los siguientes:

• Componente cognoscitivo: para que exista una actitud, es necesario que exista también una representación cognoscitiva del objeto. Está formada por las percepciones y creencias hacia un objeto, así como por la información que tenemos sobre un objeto. En este caso se habla de modelos actitudinales de expectativa por valor. Los objetos no conocidos o sobre los que no se posee información no pueden generar actitudes. La representación cognoscitiva puede ser vaga o errónea, en el primer caso el afecto relacionado con el objeto tenderá a ser poco intenso; cuando sea errónea no afectará para nada a la intensidad del afecto.

• Componente afectivo: es el sentimiento en favor o en contra de un objeto social. Es el componente más característico de las actitudes. Aquí radica la diferencia principal con las creencias y las opiniones - que se caracterizan por su componente cognoscitivo -.

• Componente conductual: es la tendencia a reaccionar hacia los objetos de una determinada manera. Es el componente activo de la actitud. Sobre este componente y la relación entre actitud-conducta, y las variables que están interviniendo.

La psicología social distingue un estudio de la estructura intra- aptitudinal de la actitud, para identificar la estructura interna, de un estudio de la estructura inter-aptitudinal, para buscar diferencias y similitudes entre mapas donde confluyen más actitudes. Por lo que en el siguiente cuadro se observa cómo interactúan estas estructuras sobre nuestro eje principal (el alumno), con las variables más cercanas a él y sus indicadores a investigar.

La actitud de conservación de los alumnos universitarios

En los procesos cognitivos, emotivos, conductuales y sociales, son múltiples. La principal función resulta ser la cognoscitiva. Las actitudes están en la base de los procesos cognitivos-emotivos prepuestos al conocimiento y a la orientación en el ambiente. Las actitudes pueden tener funciones instrumentales, expresivas, de adaptación social (como en los estudios de Sherif sobre la actitud en relación al ingroup, el propio grupo de referencia y el outgroup, el grupo externo), ego defensivo (un ejemplo clásico es el estudio sobre la personalidad autoritaria de Adorno en los años 50).

Este concepto resulta central en toda la psicología social porque tiene una aplicación en muchos campos distintos:

• Frente a objetos o conductas especificas con finalidad predictiva de la conducta, en los estudios de mercado.

• Grupos o minorías étnicas, mediante el estudio de los prejuicios y de los estereotipos.

• Fines y objetivos abstractos, donde este tipo de actitud está definido como valor personal.

• La actitud en relación a sí mismo, definida como autoestima.

IV.- Cierre

Podemos decir que todo ser humano posee, en distintas proporciones, algo de amor, algo de odio, de egoísmo y de negligencia, preponderando una de ellas en cada caso. Es posible hablar de una “actitud característica” (en este caso es La Actitud de conservación de los alumnos universitarios), por lo que habrá tantas actitudes distintas como personas existan en una universidad. Dicha actitud, precisamente, caracteriza a cada ser humano y no es algo fijo o permanente, sino que puede cambiar debido a la educación o bien a la influencia recibida desde el medio social.

Así, la actitud del amor implica compartir penas y alegrías (que habría de ser la respuesta), mientras que el estímulo serían las penas y alegrías originales que luego habríamos de compartir. Si asociamos el bien al amor, mientras que al odio, al egoísmo y la negligencia les asociamos el mal, disponemos de una ética elemental que podrá incluirse en una descripción compatible con el método de la ciencia.

V.- Fuentes de información

Bibliografía

-Alcántara, José Antonio, 1998. Como educar las actitudes. Editorial CEAC, S. A. Perú.
-López de Llergo, Ana Teresa, 2008. Educación en valores, educación en virtudes. Editorial PATRIA, S. A. de C. V. México, D. F.
-Quera Colomina, Pilar; Subirana Vilanova, Miriam, 1999. Valores para vivir, manual para educadores I y II. Editorial Comité Español UNICEF. Barcelona
-Naraine, Gayatri; Strano, Anthony, 2002. Valores para vivir, una gruía práctica. Editorial Comité Español UNICEF. Barcelona.

Urlgrafía

http://www.investigacion-psicopedagogica.org/revista/articulos/9/espannol/Art_9_118.pdf
http://www.uam.es/personal_pdi/stmaria/agustind/textos/+++educacionenvalores-virtudes.pdf
http://es.wikipedia.org/wiki/Psicolog%C3%ADa_social
http://es.wikipedia.org/wiki/Actitud
genesis.uag.mx/.../ACTITUDES%20HACIA%20EL%20ESTUDIO.pdf
Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa, No. 9, vol. 4 (2), 2006. ISSN: 1696-2095 pp.171-200.

Elías Morales Ozuna - casanmozelarrobahotmail.com

Ingeniero industrial. 10 años de experiencia docente. Docente del instituto tecnológico de Comitán. México.

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