Drucker dice “más que genialidad, la innovación es trabajo duro”, y ese es el concepto que queremos desarrollar en este artículo… Es muy habitual hablar con los directivos de empresas relacionadas con la moda (textil, calzado, baño, etc.) en la que te digan “es que fulanito es la persona que tiene las ideas”… Precisamente este es un grave problema estratégico para las empresas y lo que vamos a desarrollar aquí es ¿cómo ser más metodológico y menos artista en el desarrollo de nuevos productos/servicios?.
En efecto, tener ideas es sencillo, tener buenas ideas ya es más
complicado, pero lo que realmente constituye un reto estratégico para
las empresas es generar continuamente buenas ideas y convertirlas en
productos y servicios con éxito en el mercado. Eso es lo que llamamos
“innovación”.
Además, la importancia estratégica de la innovación es clara. En un
entorno donde parece que el crecimiento orgánico es una palanca clave
para la creación de valor y donde una de las palancas más importantes
para el crecimiento orgánico es la innovación, parece razonable concluir
que la innovación es un elemento clave para la creación de valor.
En nuestra experiencia trabajando con multitud de empresas de distintos
sectores, si visualizamos todo el proceso de lanzamiento de productos y
cuantificamos sus ingresos “perdidos” (ventas que no se han conseguido,
pérdida de posicionamiento, etc.) y sus costes asociados (I+D, coste de
oportunidad, dedicación de la alta dirección, logística, costes de
marketing, costes de ventas, etc.) nos encontramos que en una empresa
mediana puede tener un centro de costes con un presupuesto (casi nunca
calculado) de varios millones de euros, podríamos tener un impacto
positivo en la cuenta de resultados de algunos millones de euros. Según
distintos estudios internacionales esta cifra está entre 4 y 9 puntos
aunque nuestra experiencia en la mediana empresa está entre 3 y 8 puntos
de rentabilidad sobre ventas.

Pero sin embargo la realidad de lo que sucede en las empresas de
nuestro entorno es muy distinta. Según nuestra experiencia propia y lo
reflejado en diversos estudios internacionales, en torno al 50% de los
directivos no están contentos con la rentabilidad de sus inversiones en
innovación por distintos motivos.
Tras haber visto la importancia tanto desde el punto de vista de los
ingresos como de los costes y de que obviamente el proceso es complejo,
empecemos a ver cual es el modelo ideal en desarrollo de
producto/servicio, los puntos débiles habituales así como las líneas de
trabajo para mejorarlos.

Si analizamos este proceso, realmente los mayores puntos débiles que
encontramos son los siguientes:
- La generación de “ideas”, es decir, que no se genera las suficientes
ideas dentro de la organización
- La metodología para “depurar” las ideas que se generan
- Los indicadores y objetivos del proceso
- El alineamiento de este proceso con la estrategia y la definición de
objetivos estratégicos
- El compromiso de la Alta Dirección con el proceso
- La metodología en la puesta del nuevo producto/servicio en el mercado
Buenas prácticas
Empecemos definiendo el decálogo de buenas prácticas que conseguirán
mejorar radicalmente los resultados:
1.- La estrategia de innovación debe estar integrada en los objetivos
estratégicos de la compañía y debe ser un compromiso de la alta
dirección
2.- Se deben definir objetivos a partir de la estrategia como
comentaremos a continuación en el apartado de indicadores.
3.- La cultura debe estar orientada a la innovación y cada una de las
personas de la organización deben estar comprometidas con ella.
4.- La organización debe estar abierta a colaboraciones externas como
fuente de ideas
5.- Se deben integrar los objetivos de innovación dentro del Cuadro de
Mando Integral y del control de gestión.
6.- Se debe supervisar el proceso en todas sus áreas: recursos, proceso
y resultados.
7.- Es necesario emplear herramientas informáticas para hacer el proceso
lo más colaborativo y eficiente posible.
8.- El organigrama y responsabilidades de la organización tiene que
estar orientado al desarrollo de producto empleando una organización por
procesos si es necesario.
9.- Debe haber recursos asignados a la innovación y debe haber una
retribución variable en función de resultados de innovación.
10.- Debe haber un proceso formal de desarrollo de producto y de puesta
del producto en el mercado y que se siga a rajatabla.
Indicadores y objetivos
Aunque el desarrollo de todo el proceso es clave, proponemos como un
primer paso la fijación de indicadores del proceso. En posteriores
artículos entraremos a otros subprocesos como la generación y el
filtrado de ideas, el proceso de desarrollo o el proceso de lanzamiento.
Nuestra experiencia y algunos estudios dicen que los indicadores más
sencillos de entender por parte de la organización (y que son los más
interesantes para principiantes son):
- Ventas de nuevos productos
- Inversión en innovación/Cifra de ventas
- Time to market
- % de ventas de nuevos productos sobre el total de ventas de la
organización
- % de margen de contribución de nuevos productos sobre el total de
ventas de la organización
Además, en Improven nos gusta usar un indicador llamado “Retorno de la
innovación” que básicamente mide los beneficios obtenidos por la
innovación contra los recursos dedicados. Este es un indicador que hay
que definirlo para cada caso en concreto aunque conceptualmente es
bastante sencillo de definir.
En organizaciones más avanzadas en esta área, los indicadores a emplear
se deben separar en las tres grandes áreas: recursos (qué recursos
asignamos al proceso), proceso (calidad del proceso) y resultados (qué
resultados obtenemos con el proceso)
Algunos ejemplos son:
Recursos:
- Capital: % del presupuesto asignado a innovación,
- Personas:
o % de personas dedicadas a innovación o que tienen la innovación como
objetivo estratégico
o % de personas que han recibido formación sobre innovación
(herramientas, procesos, etc.)
o Número de emprendedores en la organización (número de personas que han
empezado algún negocio antes de incorporarse a la organización)
Procesos:
- Time to market (tiempo medio desde la idea hasta el lanzamiento al
mercado)
- Número de ideas propuestas
- Ratio de ideas exitosas sobre el total de ideas
- Número de proyectos “muertos” en cada fase
Resultados:
- Número de nuevos productos/servicios lanzados
- % de ingresos de los nuevos productos
- % de margen de contribución de los nuevos productos
- Canibalización de ventas de nuevos productos contra existentes
Como conclusión, el proceso de desarrollo de nuevos productos/servicios, es clave para la competitividad en muchos sectores y no podemos dejar su éxito al azar por lo que la metodología y un cambio cultural es necesario para seguir siendo competitivos.
Socio Director Improven
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