Efectivamente, en pleno siglo XXI y con el auge de la globalización,
las microfinanzas tienen otros elementos, pero el espíritu sigue siendo
el mismo. Tienen metodologías propias como sistemas financieros,
variedad de créditos, ahorros y productos, micro seguros y otros
elementos básicos para erradicar la pobreza de diversas partes del
mundo.
Esta experiencia ha sido buena en el Perú, especialmente por lo
realizado por algunas ONG religiosas y el sistema de cajas municipales.
Precisamente, lo desarrollado por las cajas municipales de ahorro y
crédito hace más de 27 años y el trabajo de diversas entidades, ha sido
cardinal para aliviar no solamente la pobreza de muchas familias, sino
también de contribuir a la formalización empresarial. Ahora Mibanco es
la institución líder de las microfinanzas en el Perú, pero detrás de
esta organización estuvo la ONG Acción Comunitaria (ACP), que desarrolló
diversos niveles de tecnologías crediticias a favor de los emprendedores
mediante los microcréditos.
Mibanco es el camino que deben seguir las MYPE (Micro y pequeña
empresa), para no solamente quedarse en MYPE sino con el tiempo
transformarse en PYME (Pequeña y mediana empresa) y luego en grandes
empresas. Mibanco ahora es una institución financiera de primer nivel,
pero antes fue una ONG.
Las MYPE tienen que orientarse a crecer y ser grandes, porque la meta de
todo empresario emprendedor debe ser la exportación. El dinero y los
compradores con mayor capacidad adquisitiva por ahora están afuera. Esa
debe ser la meta. Por esa razón, las políticas públicas deben orientarse
a la búsqueda de mercados foráneos.
Cualquiera sea la concepción política de la administración
gubernamental, el Estado juega un papel de suma importancia en el
establecimiento de políticas públicas que incentiven el desarrollo de
servicios microfinancieros.
Los puntos claves que un gobierno puede hacer por las microfinanzas son
entre otras cosas, mantener la estabilidad macroeconómica, que en el
caso peruano, según los principales indicares económicos van por buen
camino, no obstante la crisis financiera internacional.
También debería abstenerse de distorsionar el mercado mediante subsidios
insostenibles y programas que se presten a la corrupción. ¿Por qué no
fomentar la cultura de control que contengan los principios del buen
gobierno corporativo en las PYME? ¿Por qué no apoyar a la industria
microfinanciera como socio estratégico para reducir la pobreza en zonas
rurales y amazónicas? Tenemos la impresión que aún el concepto de
microfinanzas no está muy claro en las esferas de gobierno y sistema
financiero tradicional.
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