¿El director Ejecutivo público es realmente un director o es un cargo ganado a merito impreso?
Como ya he dicho en varios artículos, y es repetitivo a esta altura… soy amante de la dirección, pues busco aferradamente aprender de todo lo que observo, lo estudio, lo analizo e intento descubrir de todos algo que me diga: “tu me has nutrido con algo nuevo”, también leo muchos artículos de dirección y algo que es muy importante… trabajo muy cerca de directores, los veo trabajar y aprendo de ellos cada día… cada día.
También he tenido la oportunidad, (debido a mi cargo público, y a mi lugar de trabajo, al anterior cuando tuve la oportunidad de apoyar a Recursos Humanos en el archivo de cientos de carpetas y legajos, a este último cuando tuve la oportunidad de hacer una base de datos para una preselección a cursos de postgrado) a ver montones carpetas de méritos de profesores y directores de diferentes escuelas, el cual me he detenido a ver su historial de vida, lo que han aprendido con el correr de los años, lo que han hecho por sí mismos y por la sociedad que los envuelve; y he notado qué…
Pero antes de definir la cosa digamos un poco le que la pregunta nos presenta… y sí: Estoy convencido que el director de alma es algo que no se puede negar y ocultar, es una persona que no le importa que pase, así sea en su casa, en su alrededor o en su lugar de trabajo… sólo importa que los objetivos se cumplan, que se pueda sobrellevar la convivencia de esta nuestra segunda casa, nuestro trabajo, y algo que es muy importante que puedas desarrollarte como funcionario y persona. Un director de alma no es una persona que mira por el costado del hombro: él sólo quiere que las cosas marchen y con el tiempo que sobra puedas vivir. El director de alma es una persona que tiene pasión… que mira todos los detalles y estrecha la mano, el entiende que dirigir es algo sano y muy valioso, el poder no es poder sino es como un padre que nos dirige para que sepamos que hacer. Un director de alma sabe reconocer y sabe decir: “estoy tranquilo porque sé que puedo confiar en lo que haces”. Al director de alma la gente lo quiere y lo sigue, lo apoyan y disfrutan cada logro con él. El director de alma es uno más… no cierra la puerta para que no escuches. El director de alma nunca falla y se entristece si no estas.
Sin embargo el director de merito impreso es solo un director de currículo, es un director que todo se ve lindo y todo es perfecto… el director de mérito impreso es solo una fachada, una fachada de imagen y sonrisas que se pierden en la soledad de un escritorio, en el día de su cumpleaños, en lo importante de alguien, en el silencio de todos.
El director de merito impreso es desgraciadamente el que casi siempre llega a serlo, es el que ha sido inculcado para logarlo o el que tiene más avaricia de salario. El director de mérito impreso tal vez viaje en su lindo auto o sea el que cene mejor… pero no dejará de ser un merito impreso.
Con el paso del tiempo no me quedo más que notar; claro, he intentado entender tanto el cómo piensa un director, he observado a tantos y he visto tantas carpetas de vida… que era obvio, estaba delante de mí y ahora lo he visto todo… en realidad todos somos o directores de alma o directores de mérito impreso… Cuando un hijo viene corriendo a darnos un beso y nos dice cuanto nos ama notaremos qué tipo de directores hemos sido, claro… nunca he visto un director de mérito impreso entender que es eso.
Cuando un compañero te llama a jugar un truco, cuando un jefe te pregunta cómo se hace tal cosa, cuando la gente te sigue, cuando nunca estás solo y siempre hay alguien para que ver qué precisas. Cuando llegas al trabajo y no te incomoda estar ahí, sabrás que de que tipo eres.
Ahora… que he notado al ver tantas carpetas… que he podido comparar al ver todos esos papeles impresos… he notado que todos tiene mérito impreso, todos tienen formación interesante y esta bien ganado el lugar que tienen, todos han hecho montones de cosas para estar ahí… pues es lógico, sino, cómo llegarían al lugar que intentan llegar.
Pero no por nada he dedicado todas estas palabras a mi ex directora; lo he hecho porque me ha dejado infinidad de cosas, me ha educado en infinidad de cosas, ha hecho que sea el mejor de todos en mi concurso, me ha sacado a delante, y lo mejor de todo… miro y comparo y no he encontrado a alguien que dirija mejor que ella, no he encontrado a alguien que le dé tanta pasión a lo que hace, ni he visto a nadie luchar por lo que ha creído tan intensamente y sin importar cuanta marea caiga sobre ella; ni he tenido momentos de aprendizajes tan ricos como lo he tenido con ella. Pues… debo de reconocerlo… por mucho tiempo pensé que era una directora de merito impreso, y la vida me he enseñado a ver que es una directora de alma. Muchas gracias por enseñarme tantas cosas.
Estudiante de la Licenciatura de Administración – Contador Público. República Oriental del Uruguay. Funcionario del Instituto de Perfeccionamiento y Estudios Superiores – Anep- Codicen – DFPD.
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