La reforma energética en México y el 2013

Autor: MC Federico Plancarte Sánchez

Otros conceptos de economía

24-07-2013

En los próximos días se presentará la Reforma hacendaria y paralelamente se hará lo mismo con la discutida Reforma energética.

La reforma energética es uno de los puntos centrales de la vida política mexicana desde hace tiempo. La pretensión sigue vigente de modificar la Constitución para permitir que empresas extranjeras operen ductos y participen en procesos y en áreas estratégicas que hasta ahora han sido manejadas por el Estado mexicano, como la refinación, distribución y almacenamiento del petróleo. De esta forma, la Reforma energética la podemos definir como el cambio del marco jurídico que permita la participación de empresas privadas y sociales en la generación y distribución de la energía eléctrica, en la extracción y el procesamiento de petróleo y en la producción de otras formas de energía.

Antecedentes

El planteamiento formal de iniciar un proceso de reforma energética en el país inicia en 1999, con la iniciativa de ley que el Presidente Ernesto Zedillo presentó ante la Cámara de Senadores, para que se legislara en torno a la privatización de algunas áreas del sector eléctrico y el relacionado con la actividad petrolera.

En febrero de 1999 Ernesto Zedillo Ponce de León, envió a la Cámara de Alta del Congreso de la Unión, una iniciativa de reforma a los artículos 27 y 28 de la Constitución con el propósito de iniciar la reestructuración del sector eléctrico de México, que abriera espacios a la participación del sector privado en el sector eléctrico actualmente reservado exclusivamente al Estado, y ampliara la participación en la explotación y procesamiento de hidrocarburos.

El yacimiento Cantarell, que en los 90’s llegara a ser el más grande del mundo y aún tiene una reserva cercana a los 3 mil millones de barriles, fue sobreexplotado por la petrolera paraestatal, pero como siempre lo ha hecho el Gobierno en turno, el dinero se utilizó para gasto corriente y no se tradujo en desarrollo económico. Hoy Pemex produce 2.548 mbd, casi un millón menos que en 2004, tiene máximo histórico en ventas totales, pero importamos más de 60 mil millones de dólares en gasolinas, gas y petroquímicos.

La reforma energética de 2008

El gobierno de Felipe Calderón, en su iniciativa de reforma energética, resaltó la necesidad urgente de abrir la industria petrolera al capital privado y hacer alianzas estratégicas con otras compañías, para poder incursionar en aguas profundas en busca del “tesoro” bajo el mar e incrementar la capacidad de refinación, entre otras cosas.

La propuesta fue de reformar las capacidades jurídicas de Petróleos Mexicanos y sus organismos subsidiarios para realizar contratos con terceros para auxiliarse en su actividad industrial. Veamos, pues, el núcleo de la propuesta de reforma a la luz del sistema de derechos. En el segundo párrafo del art. 4 de la propuesta se establece que: “Petróleos Mexicanos y sus organismos subsidiarios podrán contratar con terceros los servicios de refinación de petróleo. Dicha contratación no podrá, en modo alguno transmitir la propiedad del hidrocarburo al contratista, quien tendrá la obligación de entregar a Petróleos Mexicanos o a sus organismos subsidiarios todos los productos y residuos aprovechables que resulten de los procesos realizados”.

La propuesta hizo énfasis en el estado casi agónico de Pemex; La caída en la producción de crudo y las reservas y la necesidad de incursionar en aguas profundas; la insuficiencia en la capacidad de refinación y la urgencia de construir refinerías nuevas; la falta de tecnología emergente, de experiencia y de capital para invertir en exploración de aguas profundas. La solución planteada por el Ejecutivo fue entonces de recurrir al capital privado y a las alianzas estratégicas.

El 28 de noviembre del 2008 se publicaron en el Diario Oficial de la Federación los siete decretos que integraron la reforma energética, la última que ha tenido el sector. La Reforma hizo ajustes a los artículos 25 o del desarrollo sustentable y la propiedad de áreas estratégicas, el 27, de la propiedad de tierras y aguas y su transferencia, y el 28, de los monopolios y subsidios. A cuatro años y medio, es evidente que la reforma energética del 2008, que fue más bien una reforma petrolera, fue un rotundo fracaso en relación a los retos que enfrenta el sector, pues su objetivo principal de maximizar la renta petrolera no se cumplió, pero gracias al alza continua del precio internacional del petróleo, el fracaso fue menos estrepitoso.

Otras propuestas de reforma en 2008

La propuesta de reforma energética del PRI

En cambio, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México durante 72 años y actualmente en el poder, mantenía una posición ambigua. El PRI presentó su proyecto energético, que consideraba la posibilidad de ir aumentado de manera gradual la presencia de empresas privadas en Pemex. La participación privada en la compañía estatal comenzaría con un 30% y alcanzaría el 60% progresivamente. El PRI planteaba que el Estado mantenga la propiedad, dirección, control y usufructo de las paraestatales CFE y Pemex.

La propuesta de reforma del FAP

La coalición Frente Amplio Progresista (FAP) presentó también su propuesta de reforma energética, que rechazaba la iniciativa privada en áreas estratégicas de la estatal Pemex, como alternativa al plan del Gobierno. El pueblo mexicano rechazó la privatización de Pemex, en una consulta popular que organizó. La coalición centra su propuesta en la modernización de Petróleos Mexicanos (Pemex) sin privatizar el aprovechamiento de crudo, los activos o la renta petrolera.

La propuesta de la coalición de izquierda, avalada por un grupo de intelectuales y expertos, planteó dotar a Pemex de mayor autonomía financiera y de gestión, así como de un régimen fiscal que permita el buen desempeño de la empresa. Este plan, que buscó también transparentar a Pemex, fue presentado formalmente al Senado y respaldado con una marcha en el Distrito Federal. La propuesta ciudadana estipuló cinco reformas a Pemex y la creación de una Ley Orgánica para la paraestatal. La propuesta de Reforma fue elaborada por un grupo de profesionales, expertos, académicos e intelectuales, apoyados con trabajo del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas y avalada también por el ex candidato Andrés Manuel López Obrador.

En su propuesta consideraron un Pemex con ductos y refinerías propiedad de la nación; sin contratos discrecionales o inciertos, ni de riesgo, ni de servicios múltiples. Consideraba que el capital privado participe, pero no en áreas estratégicas como refinación, almacenamiento, manejo de oleoductos o transporte

Actualidad

¿Cuál es el papel del sector público en la economía? Es necesario tener eso como referencia, porque el encargado y principal productor de energía en nuestro país es el sector público.

Aunque según nuestra Carta Magna el gobierno es el rector del sector energético, no deja de sorprender que desde los gobiernos panistas ya se permita la generación de energía por parte de particulares; hace tiempo que se ha alentado y buscado esa participación. En la actualidad el 35% de la energía eléctrica es producida por empresas privadas, prácticamente las firmas españolas controlan casi 70% de ese total. Las empresas españolas Iberdrola, Gas Natural y Unión Fenosa han sido las principales beneficiadas de la privatización silenciosa de la industria eléctrica en México, aunado a ello, la petrolera Repsol se ha posicionado también como una de las más importantes abastecedoras de gas para plantas durante los próximos 15 años.

Es muy paradójico y contradictorio que se hayan dictaminado inconstitucionales las autorizaciones que Carlos Salinas y Ernesto Zedillo concedieron a empresas privadas y, sin embargo, se sigue permitiendo que el sector privado continúe generando electricidad y siga haciendo jugosos negocios.

Es importante distinguir tres aspectos del tema de la Reforma energética, el petrolero, el eléctrico y las energías renovables. El asunto central de la iniciativa será el petróleo y Pemex, una empresa estratégica en donde se enfrentan dos grandes intereses, el de nuestra nación y el de Estados Unidos, entendiendo a este último como un conjunto de empresas norteamericanas que tienen mucha influencia en el poder legislativo de ese país y que pretenden subordinar al mundo entero al interés de quienes fabrican gasolina, automóviles y derivados del petróleo; algunos lo asocian al imperialismo, no porque exporten grandes capitales o “compren” recursos naturales, sino porque además se apropian de esos recursos cuando no están en venta, o cuando no tienen para pagarlos.

El petróleo

El petróleo está ligado de manera íntima al concepto de nación. A fines del siglo XIX con la Revolución Industrial el petróleo empieza a tener peso debido principalmente a que es un recurso capaz de producir los mejores beneficios para el mayor número de personas. Pero, este principio fue olvidado en el siglo XX, pues se entregaron los yacimientos petrolíferos, no sólo a los inversionistas nacionales particulares sino principalmente a los extranjeros. Porfirio Díaz argumentó entonces lo mismo que en su momento Felipe Calderón y hoy Enrique Peña Nieto en voz de Luis Videgaray: que la modernización del país requiere de las nuevas fuentes de energía y la única forma de descubrirlas y alentar la producción es permitir la inversión del capital privado “…para que así las firmas puedan traer conocimiento y capital”

Igual que en el pasado porfirista, los beneficiados son las compañías extranjeras se unen con la clase política dominante y los amigos de ésta. Así han desfilado personajes como los Salinas, los Fox, los Bribiesca, Bueno Torio, Calderón, Mouriño, Nava, Yunes, Colorado Cessa, Martínez, Beltrones, etc. La Pearson hizo miembros del consejo de administración de "El Águila" al hijo de Porfirio Díaz, al gobernador del DF, Guillermo de Landa, a Enrique Creel, a Pablo Macedo y a otros miembros de la clase política de esa época. Argumentaban como lo hace hoy la clase política, que actuaban en beneficio del país, cuando en realidad actúan para beneficio de ellos mismos.

Quien es Pemex

No hay que olvidar que la Reforma Energética de 2008 resultó más bien una Reforma petrolera. Por esa y otras razones, Pemex será la parte central de esta nueva propuesta de Reforma Energética y con toda certeza se hablará mucho en los próximos días acerca de la petrolera.

A pesar de su pésima administración y malos manejos, de las prácticas de corrupción, del pesado lastre de su régimen fiscal o de su falta de inversión, Pemex es una de las empresas con más alto índice de rentabilidad, de ahí la incongruencia de su enorme endeudamiento. Las ventas totales de Pemex, a pesar de la declinación en la producción y en las reservas probadas, se han mantenido en plan ascendente: 773,587 millones de pesos, cifra record en 2004; 928,643 millones de pesos en 2005; 1.062495 billones de pesos en 2006. En 2007, 1.134982 billones de pesos. En 2012, las ventas totales fueron por $1.647,000.00 millones de pesos, máximo histórico actual.

Como siempre lo hemos comentado, Pemex tiene unos enormes ingresos producto de sus ventas totales, de tal forma que cualquier empresa del mundo envidiaría esos números y desearía estar en esa clase de “bancarrota”. Los ingresos de Pemex en 2007, comparables con los de Exxon-Shell, fueron mayores que los ingresos de las treinta empresas más grandes de México juntas, incluyendo a grandes compañías como Wal-Mart, Cemex, Bimbo, Televisa, Telmex, FEMSA, Vitro, etc. Hoy en 2013, tiene máximo histórico en ventas totales, a pesar de la merma en su producción.

Es cierto que por cinco años consecutivos Pemex tuvo pérdidas desde 2006 hasta 2011, pero no hay que dejarse engañar con las cifras, pues estos números rojos son después de los excesivos impuestos. Para muestra un botón, el año pasado la paraestatal obtuvo récord en sus ventas totales, pagó impuestos por nada más ¡902 mil 900 millones de pesos!, 3.3% más que el año anterior, imponiendo también un récord en este rubro. Pemex pagó en impuestos una cifra equivalente al 55% de sus ventas totales. Es increíble que una sola empresa como Pemex pague casi el 60% del total de impuestos recaudados en México, donde la evasión fiscal sigue siendo uno de los grandes problemas a resolver.

El gobierno obtiene el 40% de sus ingresos de los impuestos que le aplica a Pemex; pero además el país obtiene cerca de 150 mil empleos bien pagados que se traducen en el bienestar de millares de familias y el control del energético representa para el país, un instrumento de desarrollo. Como recurso estratégico, los mexicanos lo declararon inalienable.

El papel del petróleo en nuestra economía es bien conocido, pues ¿qué haría el gobierno sin ese 40% de sus ingresos? Ni siquiera gente tan reaccionaria como Augusto Pinochet dudó en conservar una empresa pública de esa naturaleza. Privatizó muchas actividades pero la industria del cobre no, porque con él se mantenía el gasto público. Por ello, aquellos que pretenden impulsar la privatización son tan pueriles, pues plantean diversas formas de privatización del petróleo, pero ni siquiera tienen la imaginación de decir para qué, en beneficio de quién, sustituyendo su papel con qué actividad, con qué inversión.

En cuanto al petróleo, México está perdiendo terreno frente a la competencia internacional fundamentalmente por causas tecnológicas y operativas. Las reservas del petróleo están disminuyendo y hay reservas probadas para poco más de 9 años de producción.

La producción de crudo ha caído, hoy se extraen 2 millones 538 mil barriles diarios y de esos exportamos casi la mitad, un promedio de un millón 222 mil barriles diarios, por un valor total de 14 mil 970 millones de dólares. Además, casi el 60% de las gasolinas (que representan unos 18 mil mdd) que consumimos las compramos a otros países, porque desde hace muchos años, PEMEX padece un déficit en infraestructura y no cuenta con la capacidad necesaria para refinar el petróleo.

Diagnostico actual de Pemex

Pemex se ha estancado en tecnología, know-how, mantenimiento de plantas y crecimiento de infraestructura, primordialmente porque el Estado le absorbe sus utilidades año con año. Si hacemos un diagnóstico de la petrolera la encontramos con:

  • Rezago tecnológico en general
  • Plantas obsoletas
  • Mantenimiento insuficiente a refinerías y petroquímicos
  • Refinerías insuficientes (6)
  • Red de distribución saturada
  • Ductos en mal estado (gasoductos, oleoductos, poliductos)
  • Producción insuficiente (importación de gasolina, gas y petroquímicos)
  • No hay producción de fertilizantes
  • IMP ineficiente
  • Sangría de recursos financiero. Pemex transfiere el 6% del PIB al gobierno federal e incluso se endeuda para darle más recursos financieros al gobierno federal
  • Problema de las pensiones.
  • Robo descarado y criminal de combustibles (delincuencia dentro y fuera de Pemex).
  • Proveedores de mayoría extranjera.

Las privatizaciones en México

Referente a las privatizaciones, centenares de empresas públicas se privatizaron a partir de 1982, entre las que se cuentan los bancos, teléfonos, ferrocarriles, aerolíneas, industria siderúrgica e industria azucarera. El Estado obtuvo 32 mil millones de dólares, pero los fracasos de los empresarios privados le ha costado al país una cantidad cercana a los 110 mil millones de dólares. Este tipo de privatizaciones no tiene ni caso discutirlo. Baste con decir que no deberíamos ni aceptarlas ni permitirlas.

Existen varias clases de privatización, una sería la venta de la empresa, otra privatización parcial ha venido ocurriendo al autorizar la generación privada de energía que luego distribuye la Comisión Federal de Electricidad. Pero hay todavía un tercer caso de privatización, que es más grave que la venta porque está disfrazada, y que en el pasado se denunció, la simple venta del petróleo.

Repercusiones

Una cosa es exportar un millón de barriles al día para tener ingresos que permitieran el financiamiento de la sustitución de importaciones, o simplemente las importaciones del mismo sector industrial, de tal manera que siguiera creciendo; y otra cosa es aumentar la plataforma de exportación, sin crecimiento ni inversión, para pagar intereses de la deuda, los déficits comerciales o saciar la voracidad de los grandes consumidores. Y es precisamente el caso que estamos viviendo.

Tenemos reservas probadas para mantener la extracción al ritmo actual, durante los próximos 9 años. Si no hay un cambio notable no va a producirse ya más petróleo en México en poco más de una década, porque los gobiernos que empezaron con De la Madrid, y siguieron con Salinas, Zedillo, Fox y Calderón, prefirieron venderlo para pagar gasto corriente y deuda, que trabajar en serio en proyectos de desarrollo económico y preservar el patrimonio de los mexicanos.

¿Y quién se beneficia con este tipo de privatización? El primero es Estados Unidos, que se dedica a guardar sus reservas de petróleo mientras consume las nuestras. Aquí no necesitó mandar soldados, ni invadir o bombardear, sólo tuvo que becar a Salinas en Harvard, a Zedillo en Yale, y apoyar al gerente de la Coca cola para que tomara las riendas de un gobierno y un país que no ha podido producir un líder ni un movimiento que defienda su interés como nación y como pueblo.

¿Y quiénes son los representantes de esa política antinacional de aumentar la exportación de petróleo? El presidente de México en turno. Ayer Fox y Calderón, hoy Peña Nieto, quienes han comprometido nuestros recursos petroleros y han multiplicado la exportación de crudo a Estados Unidos a cambio de favores para sus campañas presidenciales.

Pero si no lo exportamos, nos podrán preguntar, ¿cómo nos financiamos y qué hacemos con él? Y es cierto, se requiere de un proyecto económico que deje que basar el gasto público en el ingreso del petróleo y que genere ingresos alternativos. Al mismo tiempo, se trata de iniciar la generación de tecnologías alternativas al petróleo, que hayan sido puestas en operación antes de que se nos agote el recurso.

Si al mismo tiempo que reorientamos los recursos financieros, hacia actividades productivas, renegociamos los pagos de deudas que la administración pública no tendría que seguir pagando -como las carreteras y los bancos-, entonces sí que estaríamos avanzando en la instrumentación de un proyecto económico alternativo.

Si tuviéramos una política económica alternativa, que no dependiera del petróleo, pero que tampoco pretendiera cobrarnos por comer pan o por tener necesidad de medicamentos, podríamos destinar el petróleo a que se extrajera a un ritmo menor mientras desarrollamos las tecnologías, la infraestructura y la red de alternativas que nos permitieran seguir funcionando. Esa debería ser la política sobre Pemex. Esa política debería empezar por una reducción drástica de la exportación y una inversión importante en las tecnologías y la investigación sobre lo que debe sustituirlo.

El sector privado asume que el mercado lo es todo. En México hemos tenido al frente del Estado, en importantes áreas de la administración pública, a empresarios bien conocidos, que pueden ser muy competentes en el sector privado, pero que son extraordinariamente ineptos en la gestión pública, pues no se pueden trasladar los criterios de rentabilidad a la empresa pública, no porque deba operar con números rojos, ni porque no pueda asumir una estrategia competitiva, sino porque más allá de ambas cosas, está la noción sobre el papel del sector público y sus empresas en la promoción del desarrollo, en la rectoría del estado, y en la defensa del interés colectivo por encima de cualquier interés corporativo, individual o privado.

Las empresas gubernamentales difieren de las privadas en dos importantes sentidos. Primero, las privadas maximizan ganancias y las gubernamentales cargos y pueden perseguir otros objetivos tales como el empleo, los salarios, etc. Y segundo, en que las empresas públicas enfrentan distintos incentivos que se imponen por la ausencia de competencia y por la inviabilidad de quiebra. El uso limitado del pago de incentivos, y el mayor grado de la seguridad laboral pueden ser parte de la explicación de las diferencias del comportamiento individual.

Y esto tiene que ver con la energía porque para los privatizadores se trata de un bien que puede generar altas utilidades, que tiene una demanda en expansión y donde se puede incursionar en condiciones de poca competencia. Por eso el estado no puede adoptar las herramientas de análisis o los criterios de la economía global para administrar un conjunto de empresas que no son ni serán negocio. Sólo se vuelven negocio en manos de los privados, pero en ese momento se pierden como instrumento económico de progreso para el resto de los ciudadanos.

Este es un punto que se tiene que defender a cualquier costo por los mexicanos. Es una de nuestras conquistas históricas. No porque las haya inventado Cárdenas, sino todos, todos los que en un proceso social e histórico le conferimos al estado un carácter tutelar y una responsabilidad social. Cualquiera que sea el rumbo que la reforma tome, no debemos dejar que el Estado abandone su responsabilidad.

Reformas que necesita Pemex

Hoy en día, en 2013, Luis Videgaray por instrucciones de Peña Nieto ha dado indicios de en qué se va a centrar su propuesta de Reforma energética argumentando que “Pemex debe vincularse con el capital privado para que así las firmas puedan traer conocimiento y capital”. Aunque es bien sabido que sin la carga fiscal que le imponen a Pemex para mantener de pie al país, se puede fortalecer sus finanzas y con esto tener la capacidad para hacer crecer su infraestructura, adquirir la tecnología y el know-how que necesita para incursionar en aguas profundas, aumentar su producción y su capacidad de refinación y en consecuencia dejar de comprar gasolinas caras.

La realidad es que Pemex sí requiere urgentemente de grandes cambios. El Estado apuesta a la apertura al capital privado y a las alianzas estratégicas como únicas alternativas para obtener los recursos financieros y la tecnología para enfrentar los grandes retos, como incrementar su producción de crudo, su capacidad de refinación y el desarrollo de proyectos de exploración en aguas profundas que le permitan restituir sus reservas.

Existen, sin embargo, mejores alternativas, otros caminos menos riesgosos, que no ponen en peligro el patrimonio petrolero, relacionados con cambios sustanciales en su régimen fiscal, la administración estratégica de sus operaciones, su autonomía de gestión y la erradicación definitiva de la corrupción. Ahí es donde está la verdadera solución a su problemática. La propuesta de Reforma de Cuauhtémoc Cárdenas, más clara y precisa, se basa en cinco puntos:

1. Reducir los niveles de exportación

2. Preservar las reservas petroleras

3. Autonomía presupuestal a Pemex

4. Autonomía de gestión

5. Reforma hacendaria a Pemex (que se le trate igual que a todas las empresas mexicanas)

Se le pueden agregar dos más que consideramos fundamentales:

1. Modernizar e incrementar su infraestructura. Hacen falta dos refinerías más.

2. Combatir eficientemente la corrupción –el peor lastre de la paraestatal-

a. Contratos. La red de corrupción que involucra a empresas, contratistas, empleados y funcionarios de Pemex de diversos niveles

b. Gastos personales de funcionarios de Pemex

c. Robo de combustible. Unas 450 tomas clandestinas por año, robo de combustibles de 64 mil 500 lts/hr, pérdida anual total de unos 5 mil mdd

d. Sindicato petrolero. Auditorías al Sindicato para conocer el destino de los montos millonarios que otorga Pemex al Sindicato petrolero

Cinco conclusiones

1. La discutida Reforma energética, centrada en el petróleo, surge como una iniciativa gubernamental para cambiar el marco jurídico que permita la participación de empresas privadas en la generación y distribución de la energía eléctrica, en la extracción y el procesamiento de petróleo y en la producción de otras formas de energía.

2. El Gobierno Federal, principal promotor de la crisis económica, parte de una premisa falsa –un Pemex en quiebra-, para argumentar la inyección de capital privado. La realidad es que Hacienda absorbe casi todas las utilidades de Pemex sin dejarle margen de crecimiento.

3. El Gobierno, falto de capacidad de crear políticas en materia económica que genere desarrollo, competitividad y crecimiento económico del país, genera muy pocas iniciativas favorables para el país, como una recaudación tributaria eficaz, la creación de un ambiente favorable para la inversión y la generación de empleo y el combate real a la pobreza. como administrador es muy limitado, sus decisiones para incrementar sus ingresos están dirigidas al despilfarro de los recursos petroleros y al aumento o creación de nuevos impuestos.

4. Las privatizaciones en México –La Banca es un claro ejemplo- siempre han generado más pérdidas que beneficios.

5. En lugar de privatizar las actividades petroleras, el Gobierno debe trabajar en serio para generar políticas de crecimiento económico que impulsen la actividad productiva para no depender de los ingresos petroleros, promover la inversión nacional y extranjera para estimular la generación de empleo, y por supuesto, impulsar una Reforma energética que contemple cambios estructurales en Pemex, como combatir la corrupción eficazmente, darle autonomía de gestión, modificar su régimen fiscal y aumentar su infraestructura para impulsar su crecimiento y modernización.

Referencia bibliográfica

1. PEMEX, Anuarios estadísticos 2004-2012.

2. PEMEX, Indicadores de evaluación del desempeño, 2008-2012.

3. PEMEX, Informe de responsabilidad social 2011.

4. PEMEX, Promedio de enero a octubre 2012

5. PEMEX, Tercer Informe trimestral, 2012.

6. Resultados operativos 2011, Pemex Refinación.

7. http://www.slideshare.net/fplanc2012/reforma-energtica-y-su-entorno-econmico

8. http://www.jornada.unam.mx/2011/03/07/

9. http://www.proceso.com.mx/?p=345275. 19 de junio de 2013

10. http://www.proceso.com.mx/?p=316924. Agosto 13 de 2012

11. http://eleconomista.com.mx/industrias/2013/02/27/pemex-alcanza-maximo-historico-ventas-totales

MC Federico Plancarte Sánchez - f.planc@yahoo.com

Investigador y Consultor de Negocios y Tecnologías de Información.

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