1- Universalidad
2- Permanencia
3- Inmaterialidad
4- Inmediatez
Con el desarrollo de las tecnologías en el campo de las
telecomunicaciones, hoy todos los principales mercados de valores están
interconectados entre sí, repercutiendo rápidamente en todos ellos
cualquier variación que ocurra en uno de sus integrantes.
La enorme revolución de la informática y de la comunicación conduce a la
rápida transmisión de datos desde los distintos lugares del planeta,
funcionando las diferentes bolsas entrelazadas entre sí, las
veinticuatro horas del día sin detenerse.
En este mundo globalizado existen los que se les considera los “dueños
del mercado” quienes obtienen grandes ganancias sobre la cotización de
valores o de dinero. Estos “dueños del mercado” con solo tomar una
decisión o una acción incorrecta hacen tambalear todas las bolsas del
mundo.
El poder de los Estados frente a estos gigantes de las finanzas se ha
delimitado. Las diferentes crisis financieras en la década de los 90 lo
han demostrado.
El ex ministro francés Raymond Barre, defensor del liberalismo
económico, afirma que “ el sistema financiero internacional no cuenta
con medios institucionales propios para enfrentar los desafíos de la
globalización y la apertura general de los mercados.”
Burros Ghali, ex secretario general de la Organización de Naciones
Unidas, constató igualmente que “la realidad del poder mundial escapa
totalmente del control del Estado. La globalización implica el
surgimiento de nuevos poderes que trascienden las estructuras estáticas.
Los medios masivos de comunicación se han convertido en instrumentos
poderosos conquistando las audiencias masivas a escala mundial como
puede apreciarse en Estados Unidos.
Quienes compran y venden acciones u obligaciones en el mercado bursátil
generalmente las adquieren para venderlas después en la misma bolsa a
mayor precio y obtener así una ganancia.
A diferencia del capital real invertido en las distintas ramas de la
economía, el capital ficticio no tienen valor por si mismo y por tanto,
no constituye una riqueza real ni desempeña función alguna en el proceso
de reproducción capitalista. Ello explica porqué cuando las cotizaciones
de las acciones caen en las bolsas, la riqueza social no disminuye en
igual proporción, sino que pierden los poseedores de las acciones u
obligaciones desvalorizadas.
Con las alzas y las bajas en los precios de acciones y obligaciones se
enriquecen quienes especulan, no aportando ganancia real a la sociedad,
lo que revela el carácter parasitario del capital ficticio.
También hay que tener en cuenta que las bolsas de valores, son
verdaderos termómetros económicos: si la economía marcha bien, las
cotizaciones suben; cuando va mal o una empresa tiene problemas, los
valores bajan, pues sus poseedores desean a toda costa venderlos antes
que caigan más.
En los últimos años, los sistemas financieros se han visto sometidos a
transcendentes cambios institucionales y han aparecido innovaciones en
los mercados de dinero y capitales que han influido de manera
determinante en su funcionamiento. La desvinculación del sistema
monetario internacional respecto al oro, el desarrollo de mercados
extraterritoriales no regulados de crédito y valores, el comercio de
productos derivados, etcétera, han incrementado notablemente la liquidez
de los mercados financieros, obligando a los bancos centrales a variar
sus estrategias para lograr los objetivos de la política monetaria e
incluso modificando la escala de prioridades de estos objetivos.[1]
La liberalización y las innovaciones financieras han tenido tres
importantes efectos:
1- Han incrementado los riesgos de los sistemas financieros.
2- Han acentuado la dependencia de los países con moneda débil respecto
a los países hegemónicos en el sistema monetario internacional.
3- Ha vuelto obsoletos algunos supuestos de los paradigmas teóricos en
que se apoyaban los esquemas tradicionales de la política monetaria.
La interdependencia de las economías nacionales por medio de la
globalización se ha afectado con la liberalización financiera
internacional y los distintos shocks internacionales que han sufrido los
diferentes países, tienen su causa precisamente en la desordenada
especulación en los mercados bursátiles.
En la década de los 90, las crisis financieras que más se destacaron
fueron:
· La crisis japonesa a partir de 1990
· La crisis Mexicana “ El efecto Tequila” en 1995
· La crisis Asiática “ Efecto Dragón” en 1997
· La crisis Rusa “ Efecto Vodka” en 1998
· La crisis de Brasil “ Efecto Zamba” en 1999
La inestabilidad financiera en la década de los 90, tomó gran relevancia
por sus efectos nefastos para estas economías y su alcance mundial. La
economía mundial ha alentado un movimiento de acumulación de capitales.
Hasta la economía norteamericana se ha puesto en duda en su ciclo de
crecimiento económico por la que atravesaba. Los efectos que se derivan
de Walll Street influyen en el ámbito mundial.
Un ejemplo muy significativo del impacto negativo que ha tenido la
historia económica del mundo es la crisis financiera de 1929-1933. Esta
crisis reflejó crudamente las profundas contradicciones del régimen
capitalista. La insuficiencia de la economía norteamericana se mostró de
modo alarmante.
En los cuatro años que duró la crisis quebraron 5 761 bancos. Las
exportaciones se redujeron notablemente de 5 157 millones de dólares en
1929 a solo 1 647 millones de dólares en 1933. La crisis se manifestó en
la industria, en la agricultura, en el comercio, en la banca, pues todos
los sectores se vieron afectados.
La crisis se extendió mundialmente y como las bases económicas del país
no eran sólidas, el desplome de Wall Street produjo en los Estados
Unidos un período de estancamiento económico que es conocido como la
Gran Depresión. El primer efecto del crac fue la quiebra de numerosos
bancos trayendo como consecuencia la debilidad del sistema financiero.
Otro ejemplo de crisis financiera de larga duración es el caso de Japón.
En 1985 la economía japonesa experimentó una recesión momentánea a causa
del dramático ajuste en el precio del dólar y la aceleración del alaza
del yen sucedido como resultado del Acuerdo Plaza. El impacto
deflacionista de esta alza del yen tuvo efectos muy serios sobre la
economía nipona.
El Gobierno y el Banco de Japón empezaron a tomar medidas fiscales y
monetarias con vistas a potenciar la recuperación económica y reducir el
superávit por cuenta corriente. Los puntos mas significativos de esta
serie de medidas incluían la reducción de la tasa oficial de descuento
al 2,5% la asignación adicional de 6 millones de millones de yenes para
obras públicas y reducciones del impuesto sobre la renta por un valor
aproximado de 1 millón de millones de yenes.
En la segunda mitad de la década de los 80 y especialmente desde finales
de 1987 hasta 1989, los precios de las acciones y del suelo se inflaron
de manera acelerada, como si fuera una especie de burbuja gigantesca en
la economía japonesa. Esta elevación de los precios trajo como resultado
una especulación en los mercados bursátil e inmobiliario.
Esta especulación se debe a gran medida a la tasa de interés, pues los
bajos intereses significan, a su vez que los precios de los activos son
altos. Ambos casos están relacionados: una caída en los tipos de interés
a largo plazo incrementa las previsibles ganancias de los activos.[2]
Otro factor importante para la formación de la burbuja fue un exceso de
créditos. Esto fue lo que ocurrió realmente a finales de los años 80.
Entre 1987 y 1989 la cantidad de circulante monetario experimentó un
aumento medio del 10,8% anual y superó el crecimiento del producto
nacional bruto (PNB) nominal en una media de 4,5 puntos.
Un crecimiento excesivo de liquidez sirve para realizar transacciones de
activos o en otras palabras, para inflar la burbuja especulativa. Entre
1985 y 1990 la desregulación financiera que acompañó a la emisión
monetaria total que creció en promedio 10% anula provocó, desde el
segundo semestre de 1988, un excesivo auge especulativo que desembocó en
la comprar de terrenos, acciones, pinturas y artículos de lujos.[3]
En la primavera de 1987 cuando Alan Greenspan sucedió en la prudencia de
la Reserva Federal a Paul Volcker, el tipo de descuento subió un punto.
El Banco de Japón parecía que iba a seguir el mismo ejemplo en octubre.
Pero un golpe de mala suerte en octubre de 1987 les obligó a activar la
política crediticia motivada por el trascendental “Lunes Negro” el 19
de octubre, cuando el crash de la bolsa estadounidense arrastró a las de
Tokio, Singapur, Londres y Francfurt, entre otras. Para superar la
crisis las autoridades estadounidenses inyectaron rápidamente dinero al
sistema, bajaron el tipo de interés y pidieron a los países más ricos
que siguieran su ejemplo con el objetivo de ayudar a la consistencia del
dólar.
Desde principios de 1990 la economía de burbuja comenzó a colapsar con
el acelerado desplome del precio de las acciones. Así, sumándose a la
restricción financiera, el estallido de la Guerra del Golfo y el
retroceso de la economía, cayeron con fuerza los precios de los
terrenos, de las obras de arte y de los metales preciosos.
Un hecho importante de los efectos nefastos mas recientes de la
especulación financiera en la economía mundial es el ocurrido el martes
28 de febrero del 2007, cuando se produjo un derrumbe generalizado en
las principales bolsas del mundo, que hizo recordar los turbulentos días
de la segunda mitad de la década de los noventas.
Se estima que el total de pérdidas en las bolsas mundiales en cuatro
días fue de aproximadamente 1,5 millones de millones de dólares. El
mercado de valores chino cayó abruptamente, descendiendo el Shanghai
Composite Index en un 9%, causada principalmente por una acelerada
ventas de acciones por parte de algunos inversionistas.
Está comprobado que el gran volumen y rapidez de operaciones con la
extensión de mercados en la última década del siglo XX y principios del
XXI tiene también que ver con la desintegración del campo socialista en
el Este de Europa y a la universalización de políticas de ajuste
estructural, apertura y liberalización económicas de América Latina,
Asia, África y en Europa del Este. Bajo esta política se desregularon
los mercados, se abrieron las economías locales y se aseguró las
inversiones en el ámbito mundial. En este contesto actuaron sobre los
gobiernos los organismos financieros internacionales.
América Latina ha sido sometida a estas políticas mediante el
endeudamiento externo, acelerándose en los noventas. Ha sido muy
importante es estos años el flujo internacional de inversiones hacia
esta región. Las inversiones y endeudamientos han crecido concentrando
la riqueza y extendiendo la pobreza y la desigualdad.
En 1982 estalla la crisis de la deuda, los bancos privados se niegan
inmediatamente a otorgar nuevos préstamos, exigiendo que se les
rembolsen los anteriores. Por otro lado el FMI y los principales países
capitalistas industrializados otorgan nuevos préstamos para permitir que
los bancos privados puedan recuperar sus préstamos e impedir una
sucesión de quiebras bancarias.
A partir de ese momento el FMI respaldado por el Banco Mundial impone
los programas de ajuste estructural. Los países endeudados son
amenazados con no recibir más préstamos del FMI y de los gobiernos del
norte, si rechazan realizar el ajuste estructural.
Estos ajustes estructurales consisten en dos grandes tipos de medidas,
las primeras son: devaluación de la moneda y alza de las tasas de
interés en el país considerado y las segundas son las reformas
estructurales como privatizaciones, reforma fiscal, etc.
Como el dinero obtenido por los poderes públicos en el mercado
financiero interno cuesta muy caro y no es suficiente para el pago de
las deudas anteriores, los gobiernos y las empresas privadas proceden a
la emisión de títulos en los mercados internacionales. Esto es menos
costoso ya que las tasas de interés de los países desarrollados son
actualmente inferiores a las de países como Brasil, México y Argentina.
El inconveniente es que con ello quedan más dependientes del exterior.
Los grandes Estados latinoamericanos realizan muchas veces al año, la
emisión de títulos de deuda. La acumulación de dinero realizada luego
de una emisión sirve esencialmente para pagar los tenedores de títulos
precedentes emitidos. El colmo de la dependencia respecto de los Estados
Unidos es que algunos países latinoamericanos, comenzando por México,
deben comprar bonos del tesoro de los Estados Unidos como garantía de
sus propios empréstitos en los mercados internacionales.[4]
En las últimas décadas la especulación y el incremento de la volatilidad
de los capitales han contribuido a aumentar la incertidumbre y el riesgo
en el sistema financiero internacional, contribuyendo a la
vulnerabilidad externa de las economías de menor desarrollo. Dentro de
los factores fundamentales que han dado lugar a este hecho están la
fluctuación de los tipos de cambio, la liberalización de los sistemas
financieros y de los movimientos de capital. Todos ellos canalizados por
el desarrollo de las tecnologías de la información que facilitan los
movimientos de capital.
Estas nuevas características del mercado financiero han dado lugar a una
sucesión de crisis financieras generando una creciente preocupación en
los gobiernos y organismos financieros. Debido a esto se han puesto en
marcha algunos instrumentos de regulación y control, pero estos no son
suficientes. El sistema financiero evoluciona a una velocidad que no se
puede controlar de forma eficiente.
Un elemento importante en la especulación financiera son los bancos como
tomadores de riesgo, a pesar de la imagen que tienen de mayor seriedad y
de las regulaciones a que están sujetos, también participan activamente
en operaciones riesgosas. Antes de la crisis asiática más del 55% de los
préstamos extremos de los bancos eran de corto plazo, con vencimientos
menores a un año. Esas proporciones son mayores en los mercados
emergentes.[5]
Los bancos tienen un papel más activo en la especulación y poseen
estrategias de préstamos más riesgosas. Esto ha sido motivado
fundamentalmente por el aumento de la inflación en los países
industriales de los años 70 que redujo los rendimientos proporcionado
por los depósitos bancarios.
La respuesta de los bancos fue hacer préstamos más rentables y
arriesgados buscando beneficios en otras operaciones. En la década de
los noventas los bancos japoneses fueron los que dieron la mayor parte
del financiamiento a los países asiáticos que entraron en crisis en
1997.
Una parte de los fondos fue a parar al sector inmobiliario y a sectores
especulativos donde se crearon burbujas económicas parecidas a las de
Japón de finales de la década de los ochenta. En los últimos tiempos,
los especuladores han utilizado de forma exagerada los mercados
financieros del país para obtener beneficios a corto plazo. La crisis de
Tailandia se debió a las burbujas especulativas provocadas por las
grandes afluencias de fondos del sector privado a sectores, como el
inmobiliario.[6]
El aumento del riesgo en las operaciones bancarias es reconocido por le
FMI:
“Los supervisores (de los sistemas financieros) comenzaron a monitorear
a los grandes bancos más cerca y se aceleraron los esfuerzos para
actualizar los requisitos prudenciales internacionales. El movimiento
hacia un monitoreo mas cercano de las actividades de los bancos y hacia
una mayor apertura de la información parece reflejar el reconocimiento
de que si los bancos comerciales aumentaron su confianza en beneficios
provenientes de transacciones (incluyendo los de transacciones de
propiedades) y de apalancamiento (incluyendo derivados y créditos
comerciales) pueden haber aumentado los riesgos sistémicos. En los
Estados Unidos el cambio también parece haber sido motivado por la
cambiante naturaleza de la industria debido a las numerosas fusiones
entre los principales bancos.”
Según Alan Grenspan “…los préstamos interbancario son el talón de
Aquiles del sistema financiero internacional.”
El escenario financiero internacional actual ha provocado profundas
transformaciones en la economía mundial que explican la creciente
inestabilidad e incertidumbre que caracteriza la esfera monetaria y
financiera, cuestionándose la existencia misma de un sistema monetario
internacional. Como resultado de todas estas transformaciones se
consolidó el proceso de internacionalización financiera caracterizada
por:[7]
· Fuerte desregulación y liberalización financiera
· Volatilidad e inestabilidad de las economías.
· Considerable desarrollo y conexión de los mercados de divisas y
capitales.
· Cambio en el patrón de financiamiento a favor de los últimos valores.
· Incremento sin precedentes de la actividad especulativa a nivel
internacional.
· Notable y sostenido auge de la innovación financiera centrado en
nuevos productos y procesos.
· Predominio indiscutible de los grandes bancos comerciales, las
empresas trasnacionales e inversionistas institucionales en las
transacciones financieras internacionales.
· Concentración de los flujos financieros en los países altamente
industrializados.
· Acelerada expansión de la Inversión Extranjera Directa.
· Pérdida de funciones monetarias del FMI.
· Fuerte proceso de privatización que destruye las bases productivas de
los Estados, mediante la desvalorización de los activos productivos y
sus ulterior afectación al capital extranjero.
· Disminución del gasto público, destacándose la elevación del pago de
la deuda y los servicios en detrimento del gasto social.
Podemos resumir que a mediados de la década de los noventas, cuando la
globalización se extendía por todo el planeta, Estados Unidos como dueño
absoluto de las instituciones financieras internacionales y partir de su
inmensa fuerza política, militar y tecnológica, alcanzó la más
espectacular acumulación de riqueza y poderío en la historia.
En los efectos de la globalización neoliberal se separa más la economía
especulativa de la real. Aumenta la riquezas concentradas en la
oligarquía financiera; crece el desempleo; se amplia la brecha entre
ricos y pobres; desnacionalización de los estados; aumenta la
privatización.
Se entraba a una etapa nueva donde las operaciones económicas apenas se
relacionaban con la producción y el comercio mundial; millones de
millones de dólares en operaciones especulativas, vinculadas con las
monedas y otros valores, tenían lugar cada día en las bolsas de Estados
Unidos, los precios de las acciones crecían como espuma, muchas veces
sin relación alguna con las utilidades y ganancias de las empresas. Se
crearon riquezas puramente imaginarias, hubo casos en que habiéndose
invertido mil dólares, su valor se incrementó 800 veces en 8 años. Era
como inmenso globo que se inflaba. Tales riquezas virtuales se gastaban
y se despilfarraban.
La tendencia de la economía financiera en los últimos años son los
siguientes
a) Predominio del dólar
b) Predominio de una moneda no dólar
c) Acuerdo Inter-monetario “ canasta” de monedas
d) Flujo financiero mayoritariamente especulativo
e) Inversiones abiertas
Las políticas económicas nacionales carecen de vigencia y quedan
sometidas a las acciones del capital financiero privado transnacional.
El Sistema Monetario Internacional en esas condiciones tiene cuatro
características:
1- Es privado
2- Especulativo
3- Inestable
4- Pronorteamericano
El dólar norteamericano todavía es la moneda de reserva más usual y la
moneda predilecta de la especulación y que puede comprar en cualquier
parte del mundo. En 1975 la compra-venta de monedas extranjeras para
pagos por adquisición de bienes o servicios representaba el 80% del
total de monedas extranjeras transadas. El restante 20% era la
especulación cambiaria que tradicionalmente era una parte minoritaria en
el comercio de divisas.
Veinte años después el escenario había cambiado de forma radical. Ya
entonces el 97,5% del total del comercio de divisas decide y dicta las
tendencias por encima y en detrimento de la economía real.[8]
Los grandes bancos se han ido moviendo de sus tradicionales funciones de
proveer créditos para convertirse en especuladores con divisas.[9]
El mercado de divisas tiene tres Centros Financieros principales:
1- El de Londres
2- Nueva York
3- Frankfurt
Componen este mercado los representantes de los bancos, las
instituciones financieras y las empresas reconocidas de corredores de
divisas.
Consideraciones Finales:
Los procesos especulativos que aceleran y agudizan la “economía de
burbuja” demuestran que ningún modelo de desarrollo capitalista queda
exento de los peligros del movimiento del capital ficticio que potencian
siempre la búsqueda de la ganancia fácil y rápida, por encima del camino
estratégico y seguro de la competencia tecnológica. En definitiva un
país que produce más y mejor debido a un aumento de su productividad
fortalece en tendencia su moneda.
La tasa de cambio monetaria hace más complejo el análisis de la
competencia internacional cuando se tiene presente la inflación. Un país
con alta inflación pierde competitividad en el extranjero a menos que
deprima su moneda. Gracias a la depreciación obtienen menos moneda
internacional, es decir menos valor internacional. Mediante la inflación
los capitalistas obtienen mas plusvalía absoluta y por medio de la
depreciación de la moneda nacional pueden vender a precios competitivos
en el mercado internacional.
La desregulación de los mercados, la reducción del papel del Estado en
la economía y la apertura comercial y financiera en los países
endeudados ha sido parte de la estrategia de crecimiento de los
programas de ajustes acordados con el FMI, como requisito para la
estructuración de las deudas externas y reanudación de los préstamos de
la banca internacional.
En los últimos años el mundo ha sido víctima de las crisis financieras
internacionales, pues los movimientos especulativos son capaces de
desestabilizar el sistema financiero en un solo día afectando a las
restantes economías del mundo.
Bibliografía utilizada
Banco Mundial: Informe “Las crisis macroeconómicas y la pobreza:
mecanismos de transmisión y medidas de respuestas” Washington, D.C.
1999.
Banco Mundial. Informe de Desarrollo Mundial. 2000, 2001
Toussaint Eric, “Evolución de la deuda latinoamericana”
Beck, T, A Demirguc-Kunt, R. Levine y V. Maksimovic (2000), Financial
Structure and Economic Development: Firm, Industry and Country Evidence,
www.worldbenk.org, agosto
Dowers, K.F Gomez-Acebo y P.Masci (2000), “ Making capital markets
viable in Latin America” Infrastructure and Financial Markets Review,
vol.6 núm.3, Washington, IMF, diciembre.
Economía Mundial. Los últimos 20 años. Ciencias Sociales, La Habana,
2002
FMI. World Economic Outlook. Mayo 2000, Mayo 2001, Diciembre 2001
Mántey de Angiano, Guadalupe, Noemí Levy Orlik “ Financiamiento del
Desarrollo con Mercados de Dinero y Capital Globalizados” Ciencias
Sociales, México, 2003
PNUD. Informe de Desarrollo Humano. 1999,2000, 2001.
Rodríguez, Ernesché “La economía de burbuja en Japón” Ciencias Sociales,
La Habana, 1999.
UNCTAD. Trade and Development Report, 1998,1999, 2000 y 2001. New York.
[1] Guadalupe Mántey de Angiano “ Política monetaria con globalización
financiera. Integración monetaria vs regulación del crédito.”
Financiamiento del Desarrollo con Mercados de Dinero y Capital
Globalizados, México, 2003, p.71
[2] Rodríguez Asien, Ernesché. “La Economía de Burbuja en Japón”
[3] Ver Sociedad Latinoamericano: ob.cit, 1994, p.4
[4] Eric Toussaint “ Evolución de la deuda latinoamericana”
[5] Julio Sevares: “ Riesgo y regulación en el mercado financiero
internacional”
[6] Rodríguez, Ernesché “ La economía de Burbuja en Japón”, Pág.86
[7] Globalización y soberanía nacional. htto://alainet.org/active/show_text.php3
[8] Martínez Osvaldo. “ El neoliberalismo en su laberinto” Economía
Mundial los últimos 20 años, Ciencias Sociales, La Habana 2002, p.11
[9] Pius Okigbo. Globalización and Development Challengue to Sub-Saharian
Africa. Econmists international Meeting, La Habana, enero de 1999.
Profesor-Investigador.
Universidad de la Habana.
Facultad de Economía Graduado de Licenciatura en Economía de la Universidad de la Habana (1996) y Master en Relaciones Económicas Internacionales del Instituto Superior de Relaciones Internacionales "Raúl Roa García" (2004).
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