Este país ha crecido más que cualquier economía del hemisferio. Un boom
minero y exportador bien manejado lleva a ese país por la senda que
siguió Chile. Hay amplias oportunidades de negocios para las empresas
colombianas.
El lunes a las 9 de la noche, el almacén por departamentos Saga
Falabella en el centro de Lima está lleno de compradores. Lo mismo
ocurre en la vía comercial de Girón de la Unión, o en los malls de San
Isidro o San Miguel. Los mejores restaurantes de la ciudad, reconocidos
por imponer nuevos estándares internacionales de calidad culinaria, se
mantienen copados. Perú disfruta una extraordinaria bonanza y el consumo
crece aceleradamente. Los gastos en electrodomésticos se incrementaron
20% el año pasado, los de celulares 35% y los de restaurantes 20%. Los
tiempos son prósperos para quienes venden toda clase de artículos de
consumo, desde lácteos y productos de aseo personal, hasta joyas y
automóviles. Es la nueva tierra de las oportunidades.
Todo indica que la bonanza seguirá en 2007. "Este año, Perú volverá a
crecer más que todos los países de Suramérica", dijo el presidente Alan
García, el 6 de febrero, en un discurso televisado en el que presentó el
balance de su primer semestre de gestión. La economía peruana creció
7,9% en 2006 y es posible que en 2007 el desempeño se acerque de nuevo a
ese nivel. Las proyecciones conservadoras del Banco Central muestran que
el consumo privado aumentará 5,7% en 2007 y 5,4% en 2008.
Por muchos años, los empresarios colombianos fueron indiferentes ante
las posibilidades de Perú y prefirieron expandirse hacia otros destinos,
como Venezuela, Ecuador o Centroamérica. Sin embargo, el auge peruano
atrae ahora su interés y hay colombianos haciendo negocios en múltiples
sectores, no solo con exportaciones, sino también con inversiones
directas. El presidente Alan García está empeñado en borrar la imagen
internacional que dejó su anterior mandato, en los años 90, identificado
con una mezcla de nacionalismo extremo e irresponsabilidad fiscal que
sumió al país en una crisis sin antecedentes. Hoy, García es un adalid
del libre mercado y un defensor de la inversión extranjera. Si logra
consolidar el modelo económico que se ha planteado y lo sigue
acompañando la suerte en los mercados de productos básicos, Perú
ofrecerá un amplio abanico de posibilidades para los negocios en los
próximos años. Muchas empresas colombianas tienen excelentes bases para
aprovecharlas.
LA RAZÓN DEL ÉXITO
El eje de este resurgimiento peruano es la bonanza minera, que comenzó
en 2003. Perú es el sexto productor de oro del mundo y está entre los
cinco primeros en cobre, zinc y plomo. "La riqueza minera del país solo
se compara con la de países-continente como Australia, Canadá o Rusia",
dijo a Dinero Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva de
Perú. Las ventas de metales, que mantienen precios altos por la demanda
de China, generan el 64% de los US$ 25.800 millones de ingresos por
exportaciones.
El auge minero ha sido bien aprovechado. En 2006, Perú consiguió un
superávit fiscal récord de 1,9% del PIB. Sus reservas internacionales
sumaron en enero más de US$ 17.800 millones, el equivalente a 18 meses
de importaciones, 3 veces más de lo que se considera un nivel adecuado,
según estándares internacionales (como punto de comparación, las
reservas colombianas, de US$ 15.400 millones, equivalen a casi 8 meses
de importaciones). La inflación cerró en 1,14% en 2006, por debajo de la
meta de 1,5% a 2,5% que se había planteado el Banco Central. Velarde
afirma que se mantendrá cerca del 2% en los próximos años. Con esos
índices, es posible que la calificación de la deuda peruana, que hoy
está en BB+, suba un escalón este año, hasta riesgo de inversión. Esto
reduciría el costo de financiación para los proyectos y se convertiría
en otro factor favorable para la expansión.
Se podría argumentar que disfrutar una bonanza de precios de productos
básicos no es lo mismo que tener un modelo económico sostenible. Sin
embargo, no todo es macroeconomía. Los empresarios peruanos
desarrollaron prácticamente de la nada dos sectores extraordinariamente
exitosos en exportaciones, el de textiles y confecciones y el de
agroindustria. Están exportando productos que se diferencian por su
calidad y son capaces de generar alto valor agregado. Su experiencia se
parece en muchos aspectos a lo que hicieron los chilenos con sus frutas
y su pescado en los 80 y 90. Entretanto, la última vez que surgió un
nuevo sector exportador legal en la economía colombiana fue en los años
70, con la floricultura.
Hace 10 años, los peruanos descubrieron lugares con condiciones muy
favorables para el algodón pima, una variedad originaria de Estados
Unidos, que fue llevada a Perú en 1918. Hoy, el pima peruano es la fibra
más fina y más larga del mundo, superando al famoso algodón egipcio. A
partir de allí, montaron una industria que trabaja para marcas élite
como Lacoste y Nautica. Se han distanciado de la competencia de China y
sus precios bajos, pues se ubican en segmentos de precios altos, donde
una sola camiseta puede valer US$ 50 ó US$ 60 en el punto de venta. Hoy,
de acuerdo con José Ezeta, director de Prompex, la oficina de promoción
de exportaciones, Perú exporta US$ 1.200 millones en confecciones y US$
200 millones en textiles. Casi la totalidad de la producción de
confecciones se vende en el exterior.
El crecimiento de la agroindustria, a partir de siembras en terrenos
semidesérticos, es extraordinario. Los empresarios peruanos se las
ingeniaron para convertir las desventajas del desierto en ventajas. La
escasez de agua se compensa con modernos sistemas de riego, al tiempo
que se aprovecha la ventaja de no tener presencia de hongos ni plagas en
esas áreas para lograr productividades que están entre las más altas del
mundo. Son los más productivos del planeta en mango y espárrago, los
terceros en uva, quintos en aguacate y décimos en pimiento. Se
convirtieron en solo unos años en los mayores exportadores mundiales de
espárragos, páprika, aguacate y alcachofa. En cuanto a cultivos
tradicionales, tienen la mayor productividad mundial en caña de azúcar y
la sexta en café, dos productos en los que Colombia es segundo en el
mundo (ver tabla).
Así, las exportaciones peruanas crecieron a un ritmo superior al 30%
anual desde 2004. En 2006, vendieron US$ 23.400 millones, 36% más que en
2005. Las exportaciones no tradicionales, que excluyen las mineras y el
café, aumentaron 23%. En contraste, Colombia cerró el año pasado con
exportaciones por algo más de US$ 24.000 millones, pero un crecimiento
de 15%. Si estos patrones de crecimiento se mantienen, en 2007 Perú
podría superar a nuestro país en el valor de las ventas al exterior.
Sus mercados son diversos y desarrollados. Venden el 32% al Nafta, 21% a
Asia y 19% a Europa. La Comunidad Andina solo representa el 6% de las
exportaciones. En 2006, dice José Ezeta, abrieron 7 mercados nuevos para
exportaciones no tradicionales, entre los que se cuentan Mónaco, Omán y
Costa de Marfil.
PAÍS DE OPORTUNIDADES
El reciente crecimiento económico viene acompañado de cambios profundos
en la estructura del consumo. Los nuevos programas de crédito y
subsidios están mejorando el acceso de la población más pobre al consumo
y esto ha creado oportunidades significativas para las empresas. De
hecho, como lo señala Lina de Roca, accionista de Saga Falabella, "los
mercados de mayor crecimiento en Lima son los de estratos populares".
La otra gran tendencia es la expansión del consumo en poblaciones
alejadas de la capital, algo que solo se había visto en Perú en escalas
muy limitadas a lo largo de su historia. Ahora, las bonanzas agrícola y
minera se convierten en mayor demanda de todo tipo de productos en las
regiones. Por ejemplo, la demanda de energía del departamento de Ica
crece al 12% por año, mientras que la total del país aumenta 8%, señala
Carlos Ariel Naranjo, gerente general de REP, la filial de ISA, que
tiene el 60% de la transmisión eléctrica de Perú. "El departamento de
Ica, que no tenía mayor significación económica, hoy tiene pleno
empleo", añade Raúl Ferrero, socio de la firma Estudio Ferrero Abogados.
Lima tiene un tercio de la población y algo más de la mitad del PIB del
país, pero la descentralización de la riqueza ha obligado a los
almacenes de comercio a moverse a Ica, Arequipa, Piura y Trujillo.
Todo lo anterior abre grandes oportunidades para los colombianos. En
particular, las dos grandes tendencias de expansión de las ventas en
estratos bajos y descentralización del consumo forman un terreno de
competencia que los colombianos manejan bien.
Los empresarios de nuestro país que son activos en Perú confirman estas
perspectivas. "No nos equivocamos", afirma Óscar Sevillano, gerente de
Leonisa, en Perú, refiriéndose a la decisión de entrar a ese país en
1997. Sus ventas están creciendo a cifras de dos dígitos anualmente.
Venden con promotores directos y en almacenes propios. También ofrecen
créditos a estratos 2 y 3, y su cartera mala es apenas 0,7% de la total.
En la actualidad están modificando su orientación comercial para
aprovechar el crecimiento de la demanda en ciudades intermedias como Ica,
Tacna, Cajamarca Y Chimbote.
El rápido crecimiento de la economía peruana genera grandes
oportunidades. Esta economía es mayor y está creciendo más rápidamente
que mercados como los centroamericanos, que han sido la meta de muchos
empresarios colombianos. Para hacerse una idea, el PIB peruano es de US$
84.000 millones, mientras que el de Ecuador es de US$ 36.000 millones y
el de Costa Rica de US$ 20.000 millones. "El mercado peruano de
productos farmacéuticos hace 10 años era casi el 30% del colombiano,
mientras hoy es el 45%", explica Alexis Barros, gerente de Unimed,
filial peruana del laboratorio colombiano Procaps.
El volumen de la actividad de los colombianos ya es sustancial. ISA, con
sus tres filiales -ISA Perú, Red de Energía de Perú y Consorcio
Transmantaro-, opera 6.500 kilómetros de líneas de transmisión, espera
crecer por la demanda de las mineras, aunque su filial de
telecomunicaciones ya está en busca de nuevos negocios. Unimed crece sus
ventas al 33% anual con sus propios productos Procaps y distribuyendo
los productos light de Incauca. Ellos hacen ya la mitad de sus ventas
fuera de Lima. Nacional de Chocolates concretó la compra de la peruana
Good Foods para entrar a este mercado con todos sus productos. Otros
están ultimando planes para seguir su ejemplo.
MEGAPROYECTOS
Aparte de los productos de consumo, hay una expansión de la inversión en
sectores como minas e infraestructura. La mayor inversión llegará a las
minas. Para Julio Velarde, del Banco Central de Reserva, la ola de
inversión minera que vivió Chile en los años 90 se trasladará a Perú en
los próximos años.
Por su parte, la actividad en construcción de infraestructura es
acelerada y hay un amplio espacio para jugadores privados. Una reforma
constitucional de la era Fujimori prohibió al Estado participar en
actividades que pudieran desarrollar los particulares. Por eso, el
gobierno está entregando en concesión y favoreciendo la participación
privada en carreteras, proyectos de energía, transporte público, agua y
alcantarillado, puertos y vivienda. "Es un plan superagresivo. Todo está
en venta", dice entre en serio y en chiste el ministro de Vivienda, el
ex banquero de inversión y escritor Hernán Garrido-Lecca, desde su
asiento cubierto con una peruanísima manta de rosas multicolores. "Los
colombianos ya están participando en licitaciones", dice.
El Ministro conoce muy bien las empresas colombianas, porque en los 90,
durante 4 años, fue el encargado del país en la International Finance
Corporation, IFC, filial del Banco Mundial.El proyecto estrella es el de
licuefacción de gas de Camisea, de US$ 3.000 millones (60% de lo que
cuesta la expansión del Canal de Panamá), el cual explotará una de las
más importantes reservas de gas natural en América Latina y convertirá a
Perú en exportador de este producto.
Más allá de esta iniciativa, hay un amplio número de proyectos en
infraestructura, desde la distribución en estaciones de servicio de gas
natural hasta la concesión de servicios de acueducto y alcantarillado
municipal y la construcción de viviendas de interés social. La lista de
empresas colombianas interesadas también es grande e incluye firmas como
Promigas, Conciviles, EPM, la gobernación del Atlántico y Constructora
Colpatria, entre muchas otras (ver recuadro).
Habrá espacio también para empresas de consultoría de diversos tamaños.
Un tema interesante es el desarrollo regional. Proyectos como el
distrito de riego de Olmos, de 40.000 hectáreas, o el de Majes-Sigüas,
de 48.000 , moverán importantes cantidades de personas hacia regiones
nuevas. "Estas actividades pueden crear ciudades de 200.000 habitantes,
que tenemos que diseñar desde cero", destacó René Cornejo, director
ejecutivo de
Proinversión, la promotora estatal de proyectos. El conocimiento de
expertos en el tema que puedan ayudar a planear y ejecutar esta
transición será valioso en esta etapa de desarrollo de Perú.
LA BIENVENIDA
Los inversionistas que se entusiasmen con las oportunidades que se abren
en Perú van a encontrar "una economía más abierta, menos burocrática que
la colombiana, más amigable con el inversionista", dice el ministro
Garrido-Lecca. Además, el proceso de crecimiento será más rápido. "Se
avecina un proceso de acumulación y redistribución del ingreso más
acelerado que el colombiano", añade. Los inversionistas encontrarán
tasas de interés bajas. "Un bono a 10 años AAA en dólares puede tener
una tasa de interés de 8%", señala René Cornejo. Y un régimen de
impuestos sencillo, sin deducciones, con una tasa máxima de 30%, un IVA
de 19% y uno a las transacciones financieras de 0,8 x 1.000.
Por supuesto, no todo es color de rosa en Perú. Es un país con
acentuados problemas de pobreza. "Perú tiene un nivel de pobreza muy
alto y hay reformas fundamentales que no se han hecho, como
descentralizar la educación y la salud y reformar la justicia. Si no
resolvemos esto y ofrecemos un alivio a la pobreza, podemos llevarnos
una sorpresa", explica Gabriel Seminario, contralor del grupo Romero, el
mayor conglomerado económico de Perú. El FMI señala que la reducción de
la pobreza es el principal reto de mediano plazo de ese país.
Eso lleva a pensar que, como lo señala el abogado Raúl Ferrero, el mayor
riesgo para los negocios es político. Alan García derrotó al populista
Ollanta Humala en las elecciones presidenciales de 2006 y, desde
entonces, la popularidad de Humala ha venido en descenso.
Sin embargo, los reclamos populares en busca de una mayor atención del
gobierno hacia las
necesidades de los más pobres siguen vigentes.
El presidente García necesita canalizar buena parte de su
atención hacia ese objetivo. La bonanza externa le ha permitido avanzar
hacia su proyecto de realizar un "shock de inversiones" destinado a
lograr crecimiento y atender las
necesidades de los más pobres. Si los votantes ven que esa tarea no
cumple los objetivos, García podría entrar en una fase de descrédito que
afectaría la marcha de la economía.
Sin embargo, en la perspectiva general hacia los próximos años, los
factores positivos superan con creces los negativos. Por su parte, los
empresarios colombianos están acostumbrados a operar en condiciones de
alta dificultad logística y volatilidad. Trabajar en las condiciones
peruanas no parece plantear dificultades insuperables. A cambio, se abre
allí la oportunidad de participar en esta fase de crecimiento acelerado
de una de las economías más dinámicas de América Latina.
Ing. Jose Luis Hernández Cabrera Consultor agroindustriaperuarrobayahoo.es
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