En estos momentos más que nunca se exige calidad, por una doble razón, por la satisfacción plena de los requerimientos de los consumidores, y por el efecto en los precios vía menores costos.
La conjunción de un mayor valor agregado generado por una mayor
calidad acompañados de menores precios lleva a la empresa a un
incremento en su ventaja competitiva, generando ello un incremento en la
rentabilidad gracias a las mayores ventas acompañados de menores costos,
resultantes estos últimos de una menor pérdida de recursos y mayores
niveles de productividad.
La mejor forma de hacer viable esa mayor calidad es por medio de la
mejora continua. Mejora continua a ser aplicada en, y por, las unidades
operativas de la empresa, es decir donde trabaja la mayoría del
personal.
La calidad de un producto o servicio, si bien es planificada en los
altos niveles de la empresa, es generada cada día por los obreros y
empleados que actúan en las unidades operativas de la empresa.
Dar participación a los obreros y empleados requiere de una sistema
efectivo, siendo éste, el conocido como DRW (Daily Routine Work) que
significa “Rutina Diaria de Trabajo”.
Qué significa esa “rutina diaria de trabajo”? Significa
realizar día tras días labores de mejoramiento (tanto en los productos
como en los procesos) sumadas a las labores operativas, por parte de los
operarios, con el fin de elevar los niveles de calidad y reducir los
costos. Lo ideal es que el sistema DRW forme parte de un programa de
calidad total general de la empresa.
En la medida que la empresa continúe creciendo y cambiando, es
importante cuidarla. Es posible que algunos de los procesos de trabajo
que funcionaban aceptablemente bien hace uno o dos años, ya no sean los
más efectivos y productivos si el objetivo es llegar a satisfacer
plenamente las actuales y futuras demandas de calidad.
Características del sistema
Lo que le da su especial perfil a éste sistema es:
El mismo se aplica a los niveles más pequeños de unidad dentro de la
empresa; tales como las secciones, departamentos y células de trabajo
entre otras.
Debe ser aplicado a todas las áreas de la empresa.
Se aplica de forma permanente, en un proceso continuo de mejora, pues la
calidad perfecta nunca se alcanza; siempre es posible mejorar algo.
Tratándose de un proceso continuo, tiene la misma naturaleza “rutinaria”
de todas las demás actividades que se realizan en la unidad.
Se aplica a las actividades normales y regulares de cada unidad.
Toma como referencia fundamental la satisfacción de los clientes, tanto
internos como externos.
Lograr tal mejora continua implica un proceso de gestión sistemático en
cada unidad de la organización.
El objetivo fundamental es que el propio personal de la unidad se
responsabilice de la mejora de la calidad de su propio trabajo. Para el
logro de los objetivos es necesario e imprescindible tanto la
implicación como el total compromiso de parte de la cabeza jerárquica de
cada una de las unidades de la empresa.
Orden de prioridad
A la hora de priorizar, el punto de partida es conocer en primera
instancia las necesidades de los clientes externos, para partiendo de
ello ir definiendo las necesidades y requerimientos de los clientes
internos.
Como bien lo ha sabido definir el consultor internacional de calidad
Merli: “los clientes son la prioridad absoluta para asegurar la
subsistencia de la empresa”.
Metodología de trabajo
El sistema DRW sigue la muy conocida secuencia creada por W. E. Deming
conocida en español como PREA (Planificar-Realizar-Evaluar-Actuar), la
cual fue difundida tanto por Joiner en los Estados Unidos, como por los
consultores Imai e Ishikawa en el Japón, siendo fundamental para ellos
como herramienta del sistema Kaizen.
En el PREA el primer punto es Planificar, y dentro del sistema DRW la
planificación gira alrededor de un concepto clave consistente en
convertir a los clientes tanto internos como externos en el punto de
referencia o parámetro básico en la aplicación de la mejora. Para ello
debe focalizarse la incorporación de los clientes internos y externos en
los procesos de la unidad operativa de manera tal que éstos se
conviertan en el objetivo real de las rutinas diarias. Ello está
compuesto por quince pasos básicos:
1. Lista de actividades: Todo el proceso tiene inicio con la elaboración
de una detallada lista de todas las actividades que tienen lugar en la
unidad.
2. Interrelación: Se procede a interrelacionar las actividades listadas
anteriormente con los procesos del negocio.
3. Input: Se confecciona una lista de los insumos utilizados por los
diversos sectores o áreas de la empresa, se trate tanto de insumos
provenientes directamente de fuera de la empresa o de otra área de la
misma. Debe tenerse especial cuidado en recabar las condiciones que
deben reunir dichos insumos.
4. Output: Se procede a identificar las salidas o resultados generados
por cada área de la empresa. Este output puede ser un producto o
servicio final destinado a clientes externos, o bien productos o
servicios intermedios a ser utilizados por los diversos sectores de la
empresa. Especial atención merece la determinación acerca de las
características que deben reunir cada producto o servicio.
5. Actividades internas: Se identifica y lista las actividades de cada
unidad que no tienen interrelación con otras áreas de la empresa.
6. Clientes: Se identifican los clientes internos y externos de cada
unidad, sea ésta operativa, administrativa-financiera, o comercial.
7. Proveedores: Se da respuesta a la pregunta ¿quiénes son nuestros
proveedores externos, y cuáles los internos?
8. Investigación de clientes: Se entrevista a los clientes internos de
la unidad con el fin de identificar sus necesidades, los asuntos
críticos relacionados con los outputs de la unidad, los indicadores o
ratios de rendimiento y calidad más apropiados y las vías que existen
para aumentar sus niveles de satisfacción. De igual forma y con especial
cuidado y dedicación se presta atención a las necesidades de los
clientes externos.
9. Análisis de proveedores: Se analizan tanto los procesos como
características de los productos o servicios con los proveedores
internos y externos, a los efectos de mejorar la calidad, los costos y
los plazos o tiempos de respuesta.
10. Objetivos conjuntos: Se procede a establecer de manera sistemática e
integral objetivos coordinados para la búsqueda de resultados tanto con
los clientes como con los proveedores, sean estos tanto internos como
externos.
11. Métodos: Se definen los métodos destinados a mejorar de forma
consistente los resultados de las diversas actividades y procesos.
12. Implantación: Se elabora el plan y se procede a su implantación.
13. Verificación: Puesta en práctica las mejoras, se procede a controlar
y verificar los resultados, procediendo a continuación a efectuar las
correcciones pertinentes para ajustar los resultados.
14. Meta: Efectuadas los controles y correcciones, y una vez cumplidos
los objetivos se da por alcanzados las metas establecidas.
15. Fijación de nuevos objetivos: Se establecen nuevos y más elevados
niveles de performance.
Características claves del sistema
§ Se aplican a los niveles más pequeñas de unidades de la empresa.
§ Es un proceso constante que no se da nunca por terminado.
§ Tiene la misma naturaleza “rutinaria” de las demás actividades que se
ejecutan en la unidad.
§ Toma siempre como punto de referencia la plena satisfacción de los
clientes externos e internos de la empresa.
§ El personal de cada unidad debe responsabilizarse de la mejora
continua en la calidad de su trabajo.
Conclusiones
Este sistema sencillo de entender y poner en práctica, no es más que
otra forma de llevar hacer factible la mejora continua en cuanto a
calidad, costos, productividad, tiempos y plazos de respuesta y niveles
de satisfacción, poniendo un muy especial acento en la plena
satisfacción del cliente externo de la empresa para la cual se trabaja y
al cual debemos nuestro compromiso de generar el mayor valor agregado.
El proceso de mejoramiento continuo es imperioso e imprescindible para
el éxito. En el actual terreno competitivo, el DRW le permitirá alcanzar
los mayores éxitos. Al mejorar los procesos se mejoran los resultados, y
consecuentemente ello implica alcanzar los máximos beneficios.
Bibliografía
Administración Exitosa de Procesos – Michael Tucker – Editorial Panorama
– 1997
Mejora Continua de Procesos – Richard Y. Chang – Ediciones Granica –
1996
The Management Tools – Small Business Research & Publishing Co. – 1997
Dr. Mauricio Lefcovich - Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor. E-mail: mlefcovicharrobahotmail.com
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