Hace varios años, un vendedor muy exitoso de automóviles nuevos y
usados, que había ganado varias veces el reconocimiento al mejor
vendedor y llegaba siempre a sus metas, inició una travesía como
emprendedor, quizá sin saberlo en un principio pero seguramente buscando
algo más que comisiones por ventas.
Lo más interesante de este emprendedor y que me mantiene admirado a
través de los años es que no solo tenía la convicción de lograr las
cosas, sino que la ausencia de capital suficiente no era un obstáculo.
Pudiéramos mencionar que hay muchas posibilidades: bancarias,
gubernamentales y hasta familiares para conseguir el capital necesario
para un negocio, pero ninguna de ellas eran del interés de este
personaje y tampoco había la posibilidad con sus familiares.
Con una familia, varios años de ventas exitosas y una amplia experiencia
decidió hacer un cambio, lo primero fue mudarse a un lugar con mejores
oportunidades. Así fue como aceptó un empleo de ventas de refacciones y
equipos para hoteles y restaurantes en uno de los polos turísticos más
importantes de nuestro país.
Su experiencia como vendedor de autos le permitió realizar los mismos
logros, pero no era suficiente. Poco a poco aprendió el intrincado
proceso de importar mercancía y con una inversión muy baja, crédito de
un proveedor interesado en la plaza y muchas ganas, inició su propio
negocio de distribución y venta de blancos y papel higiénico para
hoteles y restaurantes.
Cargar los paquetes de papel era todo un desafío físico pero le permitió
ampliar el horizonte y los contactos.
Tras un análisis de la situación, los conocimientos adquiridos en estos
nuevos giros y los deseos de superación, se dio un paso casi natural. El
inicio de una empresa comercializadora que brinda asesoría y trámites a
los clientes para sus importaciones.
Los contactos generados en grandes hoteles y empresas proveedoras de los
mismos, agentes aduanales y transportistas, le dio la oportunidad de
comenzar sin necesidad de colaboradores o socios. Su equipo era su
camioneta de reparto, que con gran esfuerzo adquirió, su libreta de
contactos y su teléfono, uno de los primeros celulares en forma de
ladrillo color gris era la mejor forma para localizarlo en todo momento.
Con el paso del tiempo, el servicio se fue personalizando, creando su
propio proceso que le permitía recibir mercancía y sacarla de la aduana
el mismo día. Los logros, no menos espectaculares, incluían la
importación de más de 50 contenedores en menos de 3 meses con equipo,
mobiliario, refacciones y demás para la apertura de un hotel.
La atención siempre personal de su creador y el mantener los procesos
simples le permitió tener la confianza de sus clientes. Su crecimiento
sólo se limito a un par de personas para labores administrativas y
outsourcing para los asuntos contables.
Sin otra publicidad más que la recomendación de sus clientes e incluso
proveedores, la empresa generaba crecimiento constante. Las temporadas
bajas parecían no afectar demasiado y se veían recompensadas con las
temporadas altas.
Los competidores trataban de igualar el servicio e incluso buscaban
ganar clientes reduciendo sus tarifas pero sus esfuerzos no generaban
resultados suficientes. Le conocían personalmente pues era común verlo
en la aduana supervisando la liberación de “su mercancía”, ya que su
servicio implicaba tratar la mercancía de sus clientes como si fuera
suya propia.
Si los trámites no estaban completos, terminados o correctos, había
retrasos injustificados o negligencias, podía fácilmente reclamarlos
tanto ante agentes aduanales, vistas aduanales o los mismos
administradores de la aduana.
Después de muchos años de trabajar para una empresa, su idea de negocio
le permitió adquirir su casa, comprar un terreno y cumplir su pequeño
gusto de tener un lugar donde relajarse los fines de semana, preparar
carne asada y montar a caballo.
Un emprendedor cuyas decisiones le colocaron en un nicho de mercado que
no había imaginado y le permitieron lograr sus metas e incluso
superarlas.
Una experiencia de vida y una demostración de lucha y entrega que me
deja una gran enseñanza y gratos recuerdos de mi padre. Sin dinero
también se emprende.
Información Legal
Este artículo es Copyright de su autor(a). El autor(a) es responsable
por el contenido y las opiniones expresadas, así como de la legitimidad
de su autoría.
El contenido puede ser incluido en publicaciones o webs con fines
informativos y educativos (pero no comerciales), si se respetan las
siguientes condiciones:
1) se publique tal como está, sin alteraciones
2) se haga referencia al autor (Angel Antonio Escandón Vilchis)
3) se haga referencia a la fuente (degerencia.com)
4) se provea un enlace al artículo original
(http://www.degerencia.com/articulos.php?artid=654)
5) se provea un enlace a los datos del autor
(http://www.degerencia.com/aescandon)
Angel Antonio Escandón Vilchis
www.degerencia.com
Conéctate con GestioPolis
¿Qué hay de nuevo?
Lo que se está compartiendo
Otros artículos que te van a interesar
Explora todas las publicaciones por tema