Ciclo de vida del producto
07-2006
El ciclo de vida del producto es un concepto desarrollado y discutido
ampliamente por Theodore Levitt en su libro "Marketing Imagination",
George Schwartz, Stanley Shapiro y otras leyendas del Mercadeo.
Paraeciera un tema agotado, pero siempre hay algo nuevo sobre él.
La teoría sugiere que cada producto o servicio tiene una vida finita. Si
uno va a monitorear ventas durante un periodo determinado, descubrirá
que el patrón de ventas de la mayoría de los productos sigue una curva
consistente de crecimiento, maduréz y declinación.
Es obvio que al principio las ventas son muy bajas; de forma gradual se
van aumentando y luego comienzan a decrecer.
El concepto del ciclo de vida del producto es cautivador en su
sencillez, pero es una noción de difícil aplicación en la práctica.
La principal desventaja es que es muy difícil anticipar el ciclo de vida
de un producto. Muy pocos gerentes de producto diagnostican con claridad
la fase precisa del ciclo de vida en la cual se encuentran sus
respectivos productos.
Por medio de evidencias circunstanciales se supone que el producto se
desplaza desde el crecimiento hasta la madurez. Si, por ejemplo, se
observa que un competidor aumenta su presupuesto para anuncios y (o) su
oferta de descuentos especiales, se infiere que la fase de crecimiento
está por terminar.
Todas éstas son señales de sentido común, pero de dudoso valor
científico.
Otro problema que afronta el mercadólogo que busca deducir las ventas
del producto en el transcurso del tiempo, es que la curva resultante es
consecuencia de una mala administración del producto más que un
verdadero reflejo de la realidad del mercado.
Una compañía quizá descubra que sus propias ventas declinan y, el
mercadólogo está preparado para suponer que el ciclo de vida del
producto está en su etapa de declinación. Por otra parte, en posteriores
investigaciones se observa que las ventas del producto genérico todavía
se incrementan.

En el argot del ciclo de vida, el producto genérico aún está en la fase
de crecimiento. Es obvio que algo anda mal.
Nuestro mercadólogo está en lo correcto al percibir que en términos de
su producto particular y de la manera en que fue administrado y
presentado al mercado en el pasado, su producto está en declinación.
Sin embargo, también debe explorar con cautela la posibilidad de
que ha administrado mal una oportunidad. Así, el ciclo de vida
del producto de la compañía es el resultado de una curva de mala
administración más que de una tendencia universal.

A medida que se requiere entender en qué punto del ciclo de vida se
encuentran los productos para propósitos de planificación, el concepto
tiene un valor limitado.
La tendencia hacia ciclos de vida más cortos es una de las limitaciones
al concepto. Toda las evidencias indican que los ciclos de vida de los
productos se vuelven más y más cortos. Esto es particularmente verdadero
en el campo de los aparatos domésticos y de lproductos de alta
tecnología, como computadoras y cámaras fotográficas.
Es claro que estas aseveraciones intranquilizarán a cualquier
mercadólogo que trabaje para las industrias menciondas.
La tendencia impone diversas implicaciones estratégicas inevitables
que deben tenerse en mente cuando se planifica una nueva política de
producto, en la actualidad.
Un producto que alcanzó su fase de declinación antes de que la inversión
destinada a su desarrollo y explotación haya sido recuperada, es difícil
que logre el éxito.
Un producto debe ser capaz, de ganar suficientes fondos para recobrar
la inversión completa que la compañía le dedicó. Es más, cuando hablamos
de inversión debemos incluir no sólo el costo del diseño, la manufactura
y el inventario, sino el costo pleno de los proyectos de mercadotecnia,
previos al lanzamiento como la investigación de mercado, la promoción,
el muestreo y la distribución física.
Todo esto significa que un gerente de producto debe asegurarse durante
el ciclo de la planeación que el programa de la mercadotecnia esté
diseñado para obtener una rápida recuperación de la inversión.
Hay menor margen en el mundo de los noventa para introducirse con un
plan tentativo en el mercado.
El lanzamiento de un producto debe llevarse a cabo de manera enérgica
y creativa, apoyada por todo el arsenal de las herramientas
promocionales, con el objeto de recuperar la inversión de la manera más
rápida posible. Sólo cuando la inversión se recupera es posible saborear
los frutos del esfuerzo propio y hablar de resultados y éxito.
Bibliografía:
Bowman, Cliff (1990) The Essence of Strategic Management, Hemel
Hempstead: Prentice Hall.
Majaro, (1995) La esencia de la Mercadotecnia, Prentice Hall
¿Te gustó? Compártelo con tu mundo
Jorge E. Pereira -