LA ORGANIZACIÓN SEGÚN EL MODELO TAVISTOCK
Una organización es un sistema abierto que tiene una tarea principal que
realiza para sobrevivir. El sistema puede realizar su tarea principal
únicamente mediante el intercambio de materiales con su medio ambiente.
Este intercambio consiste en varios procesos: la importación de recursos
y materiales, la conversión de ellos, el consumo de algunos bienes para
el mantenimiento del sistema y la exportación de productos, servicios y
desperdicios.
El punto de vista Tavistock está caracterizado por un enfoque
sociotécnico, lo cual es una manera global e intersistémica de
conceptualizar una organización. El hecho de que las empresas dependen
del esfuerzo del ser humano significa que las fuerzas sociales estarán
vigentes y que influirán en la producción de bienes y servicios. Por lo
tanto, un enfoque solamente sobre la tecnología se considera como
defectuoso e inapropiado.
El método Tavistock toma en cuenta la importancia de una tecnología y
estructura adecuadas para el trabajo de la organización, pero también
examina las relaciones entre la tecnología y las cualidades humanas de
los trabajadores. Estas relaciones varían y requieren de análisis
constante. Así, el punto de vista Tavistock incluye tanto lo psicológico
y lo social como lo tecnológico. Trata de promover la optimización de
estos tres aspectos de la realidad organizacional.
Las actividades de un sistema abarcan todos estos procesos psicológicos,
sociales y tecnológicos, ya sean relacionados con la elaboración de
productos para exportación o con las necesidades emocionales de los
empleados. Las actividades de una empresa incorporan todo lo que ella
hace para poder cumplir con sus metas. Cumpliendo con sus metas, sus
objetivos, es lo que le permite sobrevivir.
Debido a la presencia de procesos subyacentes y ocultos, las actividades
de la empresa son más amplias que meramente los procesos laborales. La
relación entre las actividades y el trabajo de una empresa es íntima.
Sin llevar a cabo las actividades idóneas para que haya cierto nivel de
comodidad psicológica entre los empleados, el trabajo en sí resulta ser
perjudicado.
En cada momento, en cualquier grupo, hay dos niveles de actividades o
fuerzas que están operando. Hay actividades que reflejan la
irracionalidad del grupo, las cuales Bion (1985) llamó "el grupo de
suposición básica." Hay también actividades del "grupo de trabajo," que
es el nombre que él dió a aquel aspecto del grupo que queda dedicado a
la tarea y que desarrolla una estructura que facilite la tarea. Las dos
clases de actividades son simultáneas y ejercen efectos mútuos entre sí.
ACTIVIDADES DEL GRUPO DE SUPOSICIÓN BÁSICA
El funcionamiento de las suposiciones básicas es irracional. Bajo su
influencia, la gente se comporta como si su supervivencia fuera basada
en uno de cuatro estados emocionales o creencias falsas. Los grupos
suelen moverse de una suposición básica a otra, mientras que intentan
limitar la ansiedad psicótica que las engendra.
Las suposiciones básicas son defensas regresivas en contra al movimiento
hacia un comportamiento grupal más maduro, es decir, el grupo de
trabajo. Son adaptaciones a las ansiedades tanto obvias como latentes en
el grupo. Las principales ansiedades son causadas por algunos factores
que podemos modificar (por ejemplo, la estructura organizacional, la
claridad de las fronteras, la definición del rol y de la tarea) y
algunos factores que no podemos eradicar (por ejemplo, la inconsciencia
del ser humano tanto como su naturaleza emocional).
La primera suposición básica es la de dependencia, en la cual los
miembros de una organización se comportan en su puesto de trabajo como
si estuvieran allí para ser cuidados y dirigidos por un individuo tierno
y omnipotente. El grupo se comporta como si fuera estúpido o
incompetente, con la esperanza de ser rescatado de su impotencia por un
líder poderoso que instruirá y dirigirá al grupo hacia el logro de sus
objetivos.
La fantasía o creencia falsa contenida en la suposición básica de
dependencia es que el líder es más capaz de lo que es y que los
seguidores son más deficientes o incompetentes de lo que son. Los
miembros del grupo, bajo la influencia de esta creencia falsa, buscan
evitar el ejercicio de su autoridad personal y rechazan el concepto de
su responsabilidad individual. Como consecuencia, la tarea principal del
grupo se descuida.
La segunda suposición básica es la de pelea o huída, en la cual los
miembros del grupo se comportan como si estuvieran en su puesto laboral
para mantenerse lejos del cambio y de la ansiedad, y como si fuera
posible escaparse de sus incomodidades emocionales por pelear o huir de
la situación. Es una defensa que se contrapone al desarrollo,
precisamente porque el progreso implica la ansiedad y el cambio.
La huida puede ser hacia el futuro o hacia el pasado, hacia eventos
fuera de la situación actual o hacia la especulación intelectual. El
grupo percibe que su supervivencia depende o de pelear (sea por agresión
directa o por la creación de chivos expiatorios) o de huir de la tarea
(demostrado en la pasividad o el repaso de historias ya conocidas). A
cualquiera que movilice las fuerzas agresivas o evasivas del grupo, le
es otorgado el liderazgo; pero los intentos de ser líder duran poco
tiempo, porque el grupo tiende a vacilar entre pelear y huir y la
naturaleza distinta de cada tendencia requiere de un líder diferente
para cada actividad.
La tercera suposición básica es la de emparejamiento, en la cual dos o
más miembros del grupo, con el acuerdo usualmente tácito de los demás,
se unen y se distinguen del resto del grupo en busca de consolación
mútua. La implicación de este emparejamiento es que el grupo está
reunido para salvarse de sus sentimientos irracionales a través de la
unión de personas, grupos o subgrupos. El grupo desea que el
emparejamiento cree algo o a alguien que guiará las cosas hacia una
nueva y mejor dirección. Sin embargo, el producto indispensable de esta
unión no es un líder capaz sino la esperanza de una salvación que
siempre tiene que quedarse por realizar.
En un grupo ubicado en el funcionamiento característico de la cuarta
suposición básica, la de fusión o unidad (Turquet, 1974), todos se
sienten iguales, con los mismos problemas y las mismas emociones y
capacidades. Todos actúan como si estuvieran de acuerdo en lo que deben
hacer y en cómo hacerlo. El valor positivo, es decir, la generatividad
del conflicto queda descartada a la vez que el conflicto se niega. Es
sobresaliente el caracter irreal e improductivo de esta posición.
Colectivamente, estas cuatro suposiciones básicas se consideran como la
agenda oculta e inconsciente de los miembros del grupo. La mentalidad de
las suposiciones básicas, compuestas de deseos inconscientes, temores,
fantasías, impulsos y proyecciones, está enfocada hacia dentro de sí
mismo y hacia una realidad emocional primitiva.
Siempre existe una tensión entre el grupo de suposición básica y el
grupo de trabajo; ordinariamente esta tensión está balanceada por las
estructuras y reglas del trabajo y por las normas del grupo. Pero, los
grupos pasan ratos más frecuentes y más largos en la mentalidad de las
suposiciones básicas que en la del grupo de trabajo.
Ninguna organización humana se libera totalmente de la influencia del
modo de pensar típico de las suposiciones básicas. Por lo tanto,
reconocerlas, concientizarlas y a la vez proveer una tarea definida y
una estructura que apoye la tarea, representan los modos principales de
manejarlas y así reducir su influencia negativa sobre los grupos.
ACTIVIDADES DEL GRUPO DE TRABAJO: LA TAREA PRINCIPAL
La tarea principal es la misión o el objetivo que justifica la formación
de un grupo o una empresa. Es el propósito conocido para su existencia
como grupo u organización. El grupo de trabajo es relativamente
civilizado y racional. Está orientado hacia afuera de sí mismo, hacia la
tarea principal.
En un grupo que está funcionando con la mentalidad del grupo de trabajo,
el liderazgo se deriva de la tarea y es posesión natural del que tenga
la mayor capacidad para realizarla. Lógicamente, la posesión del
liderazgo varía según las exigencias de la tarea actual.
A nivel individual, también se puede precisar una tarea principal que
debe contribuir al cumplimiento de la tarea organizacional. A menudo, la
tarea de un individuo está definida por el título de su puesto:
secretaria, contador público, maestro. Pero cada organización es una
cultura diferente y tiene expectativas distintas e inclusive
irracionales. Por eso, una persona puede creer entender su propia tarea
principal y la de su grupo u organización, aun cuando no es así.
En una organización, la tarea principal de cada individuo es determinada
por la de la organización entera. Así mismo, la autoridad y
responsabilidad de cada persona dentro de una organización proceden de
su rol y su competencia. En este sentido, la autoridad es simplemente la
capacidad para hacer el trabajo.
La estructura y la dirección de una organización deben autorizar y
permitir el ejercicio legítimo de esta autoridad individual. La
autorización no es igual que la autoridad. La autorización es una
conciencia subjetiva del grado al cual uno tiene la autoridad |
ACTIVIDADES DEL GRUPO DE TRABAJO: EL CONCEPTO DE LAS FRONTERAS
Las interacciones dentro del sistema e igualmente entre el sistema y su
medio ambiente se regulan por el concepto de fronteras. Las fronteras
son tanto físicas como psicológicas.
Como la piel de un individuo lo separa e individualiza de otras
personas, las fronteras psicológicas internas y externas dividen la
realidad de la fantasía, el pensamiento del impulso, la persona de su
rol y un grupo de otros grupos. El intercambio con otros sistemas,
asociado con el logro de la tarea organizacional no es factible a menos
que se establezcan y se mantengan ciertas fronteras que sean conocidas
por todos, dentro y fuera de la organización.
Los límites establecidos tienen que ser lo suficientemente firmes para
conservar la integridad de lo que se tiene dentro de ellos y lo
suficientemente permeables para admitir de transacciones entre el medio
interno y el externo. Todos los aspectos del trabajo tienen fronteras.
La tarea, la autoridad, el rol y la responsabilidad pueden definirse con
referencia a sus límites para una persona específica. Las fronteras se
colocan racionalmente en donde sea lógico, en cuanto a la tarea, es
decir, donde haya diferencias de función.
La claridad y disponibilidad de información son tan críticas en los
asuntos de fronteras como lo son en cuestiones de la tarea principal.
Cuando la información se esconde o se guarda como si fuera propiedad
privada o cuando la información es un recurso utilizado para exagerar o
aumentar el poder personal, se crea un ambiente de ignorancia y paranoia
organizacionales.
La información más sobresaliente es siempre la que expone los límites de
la tarea principal y aclara la estructura de la empresa. Por lo regular,
se tiene por información sólo lo que se puede saber conscientemente;
pero, en el modelo Tavistock, los datos no verbales, encubiertos y
estructurales también se emplean para analizar y comprender una empresa.
La creencia de que la información no debe ser anónima está de acuerdo
con la idea de que cada persona tiene responsabilidad por su propio
comportamiento en la organización. Todos deben poder averiguar quién
escribió un comunicado y en cuál nivel de la organización se tomó alguna
decisión. Al no ser así, se extiende la irracionalidad hasta impedir la
operación de la organización.
Una manera de asegurar el funcionamiento organizacional es a través de
la definición e imposición de una estructura racional. La estructura se
refiere a los tipos de control, restricciones y énfasis selectivo que
forman el medio laboral; fundamentalmente, la estructura tiene que ver
con asuntos de fronteras. Las estructuras conocidas y apoyadas por la
dirección inspiran la confianza, mientras que las estructuras invisibles
o implícitas incitan ciertos sentimientos de manipulación.
REFERENCIAS
Bion, W. R. (1985). Experiencias en grupos (originalmente publicado en
1961).
Barcelona, España: Ediciones Paidós.
Turquet, P. (1974). Leadership: The individual and the group. En G. S.
Gibbard, J. J.
Hartman, & R. D. Mann (Eds.), Analysis of groups (págs. 349-371). San
Francisco, California: Jossey-Bass.
Stan De Loach, Ph.D. hectorarrobahfainstein.com.ar
Aportado por: www.hfainstein.com.ar Actividades de consultoría, capacitación y facilitación de procesos para contribuir al aprendizaje y desarrollo de personas, equipos y organizaciones, tanto en el ámbito público como privado, y en organizaciones no gubernamentales. infoarrobahfainstein.com.ar
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