CARÁCTER
El carácter es la base el paradigma ganar/ganar, y todo lo demás se
erige sobre ese fundamento. Hay tres rasgos caracterológicos esenciales
para el paradigma ganar/ganar.
INTEGRIDAD
Hemos definido la integridad como el valor que nos atribuimos nosotros
mismos. Loas hábitos primero, segundo y tercero nos ayudan a mantener la
integridad.
Cuando identificamos con claridad nuestros valores, nos organizamos proactivamente y las acciones cotidianas se ordenan en torno a esos valores; desarrollamos la autoconciencia y la voluntad independiente al hacer y mantener promesas significativas, al comprometernos y ser fieles a nuestros compromisos.
No hay modo de recurrir a un “gano” en nuestras vidas si ni siquiera sabemos, en sentido profundo, en qué consiste (qué es lo que de hecho está en armonía con nuestros valores más íntimos).
Y si no podemos comprometernos y mantener los compromisos con nosotros mismos y con otros, nuestros compromisos carecerán de sentido. Nosotros lo sabemos; los otros lo saben.
Advierten la duplicidad y se ponen en guardia. Falta una base de
confianza, y ganar/ganar se convierte en una táctica superficial e
inefectiva. La integridad es la piedra angular de la base.
MADUREZ
La madurez es el equilibrio entre el coraje y la consideración.
Si una persona puede expresar sus sentimientos y convicciones con
coraje, equilibrando la consideración por los sentimientos y las
convicciones del otro, se trata entonces de alguien maduro, en
particular, cuando la cuestión es muy importante para ambas partes.
Si examinamos muchos de los tests psicológicos utilizados para contratar
personal, promoverlo y adiestrarlo, descubriremos que su finalidad es
evaluar ese tipo de madurez.
Puede que se la denomine equilibrio entre la fuerza del yo y la empatía, o entre la autoconfianza y el respeto por los demás, o entre la preocupación por los otros y la preocupación por la tarea. O “ yo estoy bien tú estás bien” en el idioma del análisis transaccional.
Pero en todos los casos la cualidad que se procura es el equilibrio de lo que yo llamo coraje y consideración.
Muchas personas piensan en términos dicotómicos de “esto y lo otro”. Creen que si uno es amable, no puede ser rudo. Pero ganar/ganar es amable... y también rudo. Duplica en rudeza a gano/pierdes. Para recurrir a ganar/ganar uno no sólo ha de ser amable; tiene que ser valiente.
No sólo debe experimentar empatía, sino también confianza en sí
mismo. No ha de ser sólo considerado y sensible, sino también valiente.
Lograr ese equilibrio entre coraje y consideración es la esencia de la
madurez real y fundamental para el ganar/ganar.
RELACIONES
Sobre la base del carácter, construimos y conservamos relaciones del
tipo ganar/ganar. La confianza, la cuenta bancaria emocional, es la
esencia de la filosofía ganar/ganar.
Sin confianza, lo mejor a nuestro alcance es la transacción; sin
confianza, nos falta la credibilidad necesaria para la comunicación y el
aprendizaje abiertos, recíprocos, así como para la creatividad real.
Pero si nuestra cuenta bancaria emocional es rica, la credibilidad ya no
representa un problema. Se han efectuado depósitos suficientes, de modo
que usted sabe y yo sé que nos respetamos profundamente. Nos centramos
en las cuestiones, y no en la personalidad o posiciones.
Como confiamos el uno en el otro, estamos abiertos a todo.
Ponemos nuestra cartas sobre la mesa. Incluso aunque veamos las cosas de distinto modo, sé que usted estará dispuesto a escuchar con respeto mientras yo le describo a la joven, y usted sabe que voy a recibir con el mismo respeto la descripción que me va a hacer de la anciana.
Ambos nos comprometemos a tratar de comprender el punto de vista del
otro en profundidad, y a trabajar juntos a favor de la tercera
alternativa, de la solución sinérgica, que será una respuesta mejor para
los dos.
Una relación en la que las cuentas bancarias son ricas, y ambas partes
están profundamente comprometidas con el paradigma ganar/ganar, es la
catapulta ideal de una gran sinergia (sexto hábito).
La relación no resta realidad o importancia a los problemas; tampoco elimina las diferencias de perspectiva.
Pero sí elimina la energía negativa normalmente centrada en las
diferencias de personalidad y posición, y crea una energía positiva,
cooperativa, centrada en la comprensión plena de los problemas y en su
resolución recíprocamente beneficiosa.
ACUERDOS DE DESEMPEÑO GANAR/GANAR
Hay básicamente cuatro tipos de consecuencia (recompensas y castigos)
que los administradores o padres pueden controlar: Las económicas, las
psíquicas, las de oportunidades y las de responsabilidad.
Las consecuencias económicas abarcan cosas tales como los ingresos, la opción de acciones, las dietas o los castigos pecuniarios.
Las consecuencias psíquicas o psicológicas incluyen el reconocimiento, la aprobación, el respeto, la credibilidad, o la pérdida de todas esas cosas. A menos que las personas no trasciendan el plano de la mera supervivencia, la compensación psíquica suele ser más motivadora que la compensación económica.
Entre las oportunidades se cuentan la de recibir adiestramiento, el
desarrollo profesional o en la carrera, las gratificaciones
extraordinarias; y otros beneficios.
La responsabilidad tiene que ver con la esfera de acción y la autoridad,
que pueden ampliarse o reducirse.
Los acuerdos ganar/ganar especifican consecuencias en una o más de
esas áreas, y las personas implicadas las conocen muy bien. De modo que
no se juega. Todo está claro desde el principio.
PROCESOS
Ellos sostienen que la esencia de la negociación “de principios”
consiste en separar persona y problema, en centrarse en los intereses y
no en las posiciones, en idear opciones para la ganancia mutua, y en
insistir en criterios objetivos, alguna norma o principio externos que
ambas partes puedan compartir.
En mi propio trabajo con diversas personas y organizaciones en busca
de soluciones ganar/ganar, propongo que ellas participen en el siguiente
proceso en cuatro pasos:
Primero, contemplar el problema desde el otro punto de vista. Procurar
realmente comprender y dar expresión a las necesidades y preocupaciones
de la otra parte, mejor aún de lo que ésta última pueda hacerlo.
Segundo, identificar las cuestiones clave implicadas (y no los puntos
de vista).
Tercero, determinar qué resultados constituirán una solución totalmente
aceptable.
Y cuarto, identificar nuevas opciones posibles para alcanzar esos
resultados.
El
Lic. Cortese es escritor, publicista y es el principal investigador de
Inteligencia Emocional en Argentina. Instructor de los Talleres
prácticos de "Entrenamiento en Inteligencia Emocional" y de los
Seminarios in company "La Inteligencia Emocional en el trabajo y en la
empresa". Presidente de la 'Asociación Para el Desarrollo de la
Inteligencia Emocional'. Consultor externo. Publicista. Escritor e
investigador. Instructor de la materia "Inteligencia Emocional en el
Servicio Total al Cliente" en el Centro de Estudios Buenos Aires. Autor
de los cursos multimedia para Competir.com. Director del portal
Inteligencia-emocional.org
www.inteligencia-emocional.org infoarrobainteligencia-emocional.org
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