El espíritu de la empresa evoluciona volviéndose mas proactivo y productivo o permaneciendo en el desconsuelo del fracaso y mediocridad.
Las empresas en los últimos años se han enfrentado a una gran cantidad de opciones tecnológicas con la promesa de cambiar el espíritu de las empresas y formar parte de tendencias o corrientes tecnológicas impulsadas en gran parte por la galopante globalización. La alta dirección ha descubierto en la tecnología la meca para cambiar el espíritu de la organización.
Las tecnologías y los profesionales de tecnologías de información ahora más que nunca han incursionado en casi todas las áreas de la organización de manera frontal y en algunos casos traumática. Estas tecnologías y estos profesionales se han convertido en el elemento capaz de convertir el espíritu de las empresas y lograr un cambio evolutivo al interior mismo de la organización.
Las tecnologías y sus inversiones deben buscar cambiar el espíritu de la organización transformando las formas y el fondo. El impacto de la globalización y sus olas tecnológicas abruman a la organización provocando muchas veces inversiones con bajo retorno o ningún retorno. Las tecnologías fascinan y deslumbran a la alta dirección descubriendo por segunda vez la solución a los problemas. Una vez más la innovación y el ejercicio mental queda a un lado.
Las tecnologías de información serán buenas y con un alto retorno en la medida que la gente que las utiliza y explota tengas las cualidades para ir más allá de los parámetros que plantea cualquier tecnología; sobre todo cuando estas vienen de realidades muy diferentes a la latinoamericana y plantean escenarios de difícil replicación.
El tiempo y la reflexión han demostrado a la alta dirección que las inversiones en tecnologías de información no siempre han logrado convertir o han sido determinantes en la conversión del espíritu de la empresa. Las ventajas no resultaran sólo de gestionar bien la información, cosa que damos por supuesta, sino de poner a trabajar a los cerebros de la empresa para "inventar el futuro", para innovar.
La cuestión entonces está en tener los cerebros adecuados y ponerlos a trabajar, como decía A. Einstein "Es mas importante la imaginación que el conocimiento"
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